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22 de abril de 2012

OPOSITONTOS DE LA GARCOLIGARQUIA

*Por Pedro Valci

En las crisis ó en las grandes determinaciones muchas veces aparecen en la boca de los contrincantes palabras, y como la palabra es como un disparo sale peor no vuelve, quedan ahí, todos cometemos eso pecados mortales, en este torbellino sobre la decisión soberana de recuperar a YPF de las manos de la GARCOLIGARQUIA, sean usado, la palabra ELITE, no es malo tener una elite de artistas, científicos, políticos, trabajadores, ama de casa, jóvenes, porque un sociedad no puede tener en el podio de su estructuras las mas brillantes de las mentes, mas allá del concepto diccionarial de la palabra, lo que no es permitido tener es una ELITENTREGANTE, expresión que vemos en algunos de los encumbrados opositontos de la Republica, ante un JOVEN DE LA ELITE NACIONAL Y POPULAR, que le dio una clase magistral de lo que la VANGUARDIA que supo poner a la luz el compañero NÉSTOR KIRCHNER, y que hoy en una audiencia histórica fue a mojarles la orejas y mostrarles la careta de cipayos en plena sede de la cámara alta.

Pero los empleados locales de la GARCOLIGARQUIA que aplauden el DISCIPLINAMIENTO a los pueblos del viejo mundo, se animaron a utilizar como recurso del verbo la palabra INEPTO, especialmente expresadas por los apropiadores de una Institución Centenaria, tapando con esa palabra todas las bochornosas gestiones políticas de sus gobiernos, por cierto escasos, pero no menos cierto los MAS RETRÓGRADOS DE LA VIDA NACIONAL, con excepciones fuera de siglo, y además entregadores de toda una tradición al convertirse hoy en empleados de la elitentregante local.

Para los oyentes surge la primera imagen, ESTOS TIPOS PELEAN POR SU CUERO, no pelea por el PUEBLO, y esa imagen del hombre común como este narrador ahora bien tiene DERECHO A EXPRESARSE, pero me pregunto tienen DERECHO A SER PATRIOTAS ó no ha llegado el momento de pedirles que devuelvan las BANCAS DEL PUEBLO.

Debe ser muy profunda la CONTRADICCIÓN en la base de la institución centenaria que los llevo a la representación, creo que este acting de hoy fue el ultimo tramite de los enterradores de una institución. La otra mirada es como estos ñatos han llegado al bicentenario siendo aun plebeyos del Rey. Cuando desde el viejo mundo el vocero de la izquierda unida se levanta como defensor de la medida de Cristina Fernández, tiene lógica su actitud son la vanguardia del CAPITALISMO SALVAJE que asola a los pueblos del viejo mundo y se ocultan detrás de palabras, porque sus hechos son billetes verdes en sus bolsillos.

REPSOL NO ES ESPAÑA

*Por Juan Torres Lopez

La única manera de entender las razones que provocan el furor con que el gobierno español, los medios de comunicación y tantos tertulianos de toda laya defienden a Repsol no puede ser otra que comprobar el amplio listado de ex autoridades del Estado, incluyendo actuales ministros, que han estado en su nómina, las miles de páginas y horas de su publicidad que financian a los medios y quién sabe qué otro tipo de influencias más inconfensables e inconfesadas.

Defender la españolidad de Repsol es algo demasiado forzado y olvidar que los que ahora lo hacen con tanto ímpetu fueron, en su gran mayoría, los que promovieron y llevaron a cabo la privatización de empresas que entonces sí que eran efectivamente españolas, no solo porque la totalidad o la inmensa mayoría de su capital era español, lo que quizá incluso sea lo de menos, sino porque la estrategia empresarial que perseguían respondía a intereses nacionales y no globales que apenas si repercuten en el progreso de España y en el bienestar de sus ciudadanos.

Desde que fue privatizada, Repsol tiene su cerebro y su alma puestos en otros lugares e intereses y no se puede decir que haya sido España en su conjunto quien se haya beneficiado de su actividad empresarial. Utiliza paraísos fiscales para tratar de tener aquí la menor carga fiscal posible, ha destruido empleo y a docenas de pequeñas y medianas empresas española al someterlas a condiciones de pagos draconianas a pesar de que cuenta con abundantes recursos financieros y liquidez suficientes.

Es por ello una perversión inaudita que el gobierno y ex políticos en su nómina salgan a defenderla y que no dijeran nada cuando Repsol actuaba de esa manera lesiva para la economía nacional.

Y si la actuación en España de Repsol ha resultado tan escasamente beneficiosa para nuestros intereses nacionales su comportamiento en el exterior resulta sencillamente vergonzoso y justifica que los españoles “de bien y como Dios manda”, por utilizar la expresión que tanto le gusta a Mariano Rajoy, hubieran condenado hace tiempo sus desmanes y tropelías, especialmente, por cierto, en las tierras que en los discursos oficiales tanto alabamos considerándolas como nuestras hermanas. En Ecuador, Bolivia y otras latitudes ha provocado grandes daños medioambientales y sociales y vulnera constantemente los derechos humanos de pueblos enteros, generando una ingente deuda ecológica allí donde actúa. Como otras multinacionales, que en realidad no tienen Patria alguna, Repsol ha promovido gobiernos totalitarios con los que poder llegar a acuerdos que la exonerasen de pagar impuestos y cuando otros dignos y con vergüenza se lo han exigido ha puesto el grito en el cielo y recurrido a su españolidad, como ahora, para recabar el apoyo de gobiernos y medios de comunicación.

¿Dónde estaban entonces los defensores del libre mercado y la competencia, de la justicia, la libertad y los derechos humanos?

En Argentina, como en otros países, Repsol utiliza las respectivas filiales nacionales, como hacen todas las empresas multinacionales, para fijar los llamados “precios de transferencia” (artificialmente bajos para hacer que aparezcan pérdidas allí donde conviene y beneficios en donde pueden conseguir tratamiento fiscal y condiciones políticas más favorables). Y en lugar de orientar la explotación de los recursos nacionales hacia el abastecimiento interno que cubra las necesidades de la población y satisfaga los respectivos intereses nacionales, se utiliza como parte de una estrategia de maximización de beneficios global que, entre otras cosas, pasa por considerar al petróleo, y al resto de las materias primas, como una commodity, es decir, no solo un bien orientado a la producción y el consumo sino, sobre todo, a su utilización como activo financiero para especular con él en los mercados.

Confundir los intereses de Repsol con los de España es un insulto a la inteligencia de los españoles. Ni es española por la composición de su capital -mayoritariamente en manos de intereses extranjeros-, ni por la estrategia empresarial que persigue ni, como he dicho, porque beneficie principal o sustancialmente a las familias o empresas españolas. Más bien todo lo contrario.

Y la defensa numantina que ahora quiere hacer de Repsol el gobierno resulta verdaderamente patética y vergonzosa cuando día a día se somete sin más a los mercados, a los bancos que han provocado la crisis, a los grandes grupos empresariales y al gobierno alemán que impone medidas totalmente lesivas para los intereses españoles. ¡Eso sí que merecería una respuesta valiente y patriota por parte de nuestro gobierno y de los medios de comunicación!

Lo que está haciendo el gobierno es patético y se debe decir claramente: no está defendiendo los intereses de España y de sus ciudadanos, como dice, sino de una gran empresa a la que España, el bienestar de su población o la situación de las empresas que verdaderamente están aquí tratando de sacar adelante la actividad y el empleo sin gozar del apoyo y los privilegios de Repsol, le importan un rábano en el día a día de sus actuaciones

Ya está bien de tanto teatro y de tanta sumisión ante los grandes. Lo que necesitamos en España no son precisamente repsoles que se dediquen a ganar dinero a espuertas en Argentina y otros países a base de mal explotar sus recursos, de evadir impuestos y expatriar beneficios a paraísos fiscales, sino un gobierno digno que se plante ante quienes de verdad están llevando a la ruina a la economía española.

UN BUEN PUNTAPIÉ PARA INICIAR EL DEBATE



Posición del OPSur ante el proyecto de ley de Soberanía Hidrocarburífera

Foto: OPSur

La tan esperada medida de avance efectivo del Estado sobre el petróleo y el gas es hoy en día una realidad. No se ven mayores inconvenientes a una aprobación directa en el Congreso Nacional.

La recuperación en el control y gestión del petróleo y el gas por parte del Estado nacional ha sido bandera y objetivo político de numerosas organizaciones, de las cuales somos parte. Sin embargo, no creemos que la medida apunte a la raíz de la situación y pueda ser tomada como punto de inflexión en la superación del marco regulatorio neoliberal, por lo menos hasta este momento. A su vez, el debate público –donde primó un punto de vista económico en desmedro de abordajes ambientales y sociales- se ha centrado únicamente en el por qué y el cómo. El para qué de la medida, según el proyecto de ley, apunta a alcanzar el autoabastecimiento energético y el equilibrio de la balanza comercial. Sin embargo no se llega a dilucidar el día después con mayor profundidad, los únicos indicios son el explícito interés sobre los cuestionados yacimientos no convencionales. La formación Vaca Muerta -que se ubica principalmente en territorio de la provincia de Neuquén- es la que más intereses despierta -aunque también existen otras cuencas en el país-; el escenario futuro, podría ser de profundo riesgo ambiental y social para gran parte del país, como lo demuestra la experiencia internacional.

Que el árbol no nos tape el bosque

Si bien celebramos la medida creemos que debe ser el puntapié inicial y no el cierre del debate energético, que se ha circunscripto a un abordaje económico. Consideramos que aún hay mucha tela para cortar.

Todavía no ha habido un pronunciamiento sobre los pasos a seguir respecto al marco regulatorio neoliberal que actualmente rige el sector, principalmente los decretos de la era menemista 1.055/89, 1.212/89 y 1.589/89. La vigencia de la desregulación y la libre disponibilidad del recurso lo definen como un commodity y no como un bien estratégico, más allá del supuesto cambio de paradigma que significaría la expropiación de las acciones de YPF, expuesto en la fundamentación del proyecto.

Asimismo, no se ha planteado el aumento de las regalías para todo el sector, en la Argentina los gravámenes son de los más bajos a nivel mundial y en clara disonancia con el camino emprendido en los últimos años por otros países de región. El aumento de las regalías sería una forma genuina de capturar parte de la renta petrolera de todo el sector, no únicamente de una empresa -que hoy detenta menos de un tercio de la extracción total de petróleo y gas.

La implementación de un plan de transición energética hacia una matriz ambiental y socialmente sustentable, sostenido con aportes de la potencial recuperación de la renta hidrocarburífera, tiene que ser parte del debate. No debería encerrarse únicamente en si el Estado debe intervenir o no en el control de los hidrocarburos o la recuperación de la renta petrolera, como condición excluyente de cualquier otra medida. La amplitud e integralidad de aristas, por sus profundas implicancias sociales y ambientales, debería aunarnos en un debate. Esto no solamente mejoraría considerablemente el modelo energético que tenemos y queremos, sino que también apuntalaría qué país nos gustaría construir para nuestra generación y las venideras; este sería efectivamente un ejercicio de soberanía energética.

Contradicciones: extracción para exportar y autoabastecerse

Dos de los puntos más destacables de la medida son la declaración de interés público del sector y sus diversas etapas, como lo expresa el artículo 1 del proyecto enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo, y la creación del Concejo Federal de Hidrocarburos. Ambas darían mayores herramientas al Ejecutivo nacional, sumando la parcial expropiación, para un control más férreo del sector. Consideramos que tanto en el proyecto como en los debates posteriores, la primera plana del gobierno nacional se ha auto exculpado de cualquier responsabilidad que le quepa en los casi 9 años que lleva al frente de la Casa Rosada. Asimismo, ha corrido del eje la responsabilidad que tendrían que asumir los gobernantes provinciales, quienes muchas veces han actuado como representantes de las trasnacionales para lograr el mantenimiento y el incremento de los beneficios empresariales. En este sentido, la incorporación del grupo Eskenazi dentro de YPF no es mencionada por parte de los funcionarios nacionales, ni en el proyecto ni en los debates públicos. El rol y función que juegan los empresarios locales, en alianza con las trasnacionales, es olvidado en la definición de soberanía hidrocarburífera que propone el kirchnerismo. Este craso error, y en virtud del potencial escenario de alianza con el sector privado para acceder a los futuros niveles de inversión requeridos, no puede ser dejado de lado. Desde este espacio no esperamos que se ‘rasguen las vestiduras’, sino que subrayamos que el diagnostico oficial no repara en la necesidad de un cambio estructural del sector en ningún momento.

En esta línea, las palabras de la presidenta Cristina Fernández son claras en el sentido de que esta medida no es una ‘estatización’. La invariabilidad del status jurídico de la empresa, que continuará siendo una sociedad anónima, refuerza la idea de que su comportamiento no distará de la lógica de sus pares. El nuevo rumbo que se imprimirá en YPF y en todo el sector, de acuerdo al proyecto, apuntaría por un lado al autoabastecimiento (que revierta la tendencia deficitaria en la balanza energética y comercial) pero también, y paradojalmente, a la generación de saldos exportables. En otro de los puntos del proyecto se sostiene que la extracción hidrocarburífera “racional” apuntará a contribuir al modelo de acumulación imperante como prioridad, estimulando la competitividad de la economía en su conjunto.

La insustentabilidad como eje

¿De qué forma será posible que Argentina pueda autoabastecerse, garantizar el recurso a las generaciones venideras y, al mismo tiempo, exportar? La tendencia declinante de las reservas hidrocarburíferas no solamente son motivo del saqueo rampante del subsuelo emprendido por las trasnacionales, sino también un signo de que las cuencas tradicionales del país han llegado al llamado ‘peak oil’ o punto máximo de extracción (de hidrocarburos baratos y de fácil acceso). ¿Cómo paliar esta situación? Desde despachos empresariales y públicos la resolución a este dilema es la extracción de hidrocarburos de yacimientos no convencionales.

Argentina es la tercera reserva mundial de gas según un informe de la consultora Advanced Resources International Inc. -contratada por el Departamento de Energía de EEUU-, repiten sin cesar los funcionarios gubernamentales. Omiten, sin embargo, que un estudio oficial del gobierno de Polonia redujo a un tercio las cifras que la misma consultora atribuía a ese país –presentado ante la opinión pública como el ‘paraíso de los yacimientos no convencionales’ de Europa. O incluso EEUU, donde las reservas declaradas por las empresas empiezan a ser cuestionadas por estar ‘infladas’.

Tampoco los impactos ambientales y sociales que ha significado el desarrollo de este tipo de explotación en EE.UU. son tenidos en cuenta a la hora de proponer su implementación. La prohibición que pesa sobre estas técnicas de producción en Francia y Bulgaria o las moratorias que impusieron algunos estados de EE.UU., Sudáfrica, Australia y el Reino Unido de Gran Bretaña, entre otros, tampoco se mencionan.

La industrialización masiva de áreas rurales, la afección de economías regionales, el uso indiscriminado de agua, la pérdida de soberanía alimentaria por parte de agricultores, la contaminación comprobada (por la Agencia de Protección Ambiental –EPA- de EEUU) sobre tierra y agua y el indudable impacto sobre la salud de los habitantes serían datos menores para el discurso económico desplegado en los últimos días.

Sin embargo, el ministro de Planificación Federal y ahora interventor de YPF, Julio De Vido, ha dicho que Repsol deberá pagar por los pasivos ambientales. El gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, ha sido el precursor en este sentido y anunció que demandará a Repsol por el pasivo ambiental que dejó la operación de la compañía en territorio provincial. Pero, una vez más, la preocupación ambiental es una variable de negociación en donde lo que no se pone en tela de juicio es al sector en su conjunto, sino que se cuantifica la naturaleza como si fuera una mera mercancía. En el marco de la crisis ecológica global, que tiene entre sus principales razones la quema de hidrocarburos, el país pospone necesarios debates sobre una de transición energética y una verdadera sustentabilidad.

Nos preguntamos si el aumento de participación en el sector por parte del Estado nacional redundará en una adecuación de la industria a los derechos de los pobladores locales. Vasta información documenta las recurrentes violaciones de derechos humanos por empresas privadas, especialmente sobre campesinos y pueblos indígenas. En este sentido, nos alerta y preocupa la benevolente mención -en los fundamentos del proyecto de ley- de la prioridad que tiene en México la extracción de hidrocarburos por sobre cualquier otra forma de ocupación y uso de la tierra. ¿Hasta dónde estarán dispuestos el Estado nacional y los provinciales a avanzar con la frontera hidrocarburífera? ¿En qué medida se garantizará un ambiente sano para las generaciones presentes y futuras de continuar profundizando la matriz hidrocarburífera?

Buenos Aires, 19 de abril de 2012.

LA RECUPERACIÓN DEL PETRÓLEO



De qué se trata, y otras yerbas

Por Gabriel Fernandez *

El concepto de autoconfianza, que contiene optimismo, surge en la creciente Norteamérica de posguerra. Muchos autores que concretaron pingues ganancias con sus textos, descubrieron que en un país donde crece el Producto Bruto Interno y se amplían las posibilidades de empleo y consumo, las cosas tienden a salir bien. Uno de los más perspicaces escritores de ese segmento, Og Mandino, llegó a decir que si las personas se tranquilizan y permiten que las situaciones se desarrollen, lo que surja será favorable.

Ni magia ni tanta autoestima, ni nada de eso. Cuando hay trabajo, es más sencillo conseguir trabajo. Sólo que es razonable, en una comunidad atravesada por el mito del self made man, hacer sentir a los individuos que su despliegue, su mejoría, se debe a valores propios y no necesariamente a emprendimientos colectivos. Claro que la contracara de semejante idea resulta letal: entre la culpa, la sensación de fracaso personal y la tentación de cargar la responsabilidad sobre “otros”, el primer mundo no se muestra preparado para lidiar en el Ascenso.

La Argentina debería cuidarse de guardar con vigor el sentido de bien común, heredado de comunidades locales preexistentes aunque también de cierta hispanidad combativa y solidaria, en estos tiempos de progreso; y en los que vienen, cuando la recuperación de la soberanía hidrocarburífera marque un salto en la capacidad de acumulación que todavía no alcanzamos a observar. Por eso queremos diseccionar el proyecto que hará del petróleo, nuevamente, un bien propio, y también reflexionar acerca del sentido profundo del mismo y sus implicancias.

El tercerismo que vos matáis goza de buena salud

Prepare el mate y acérquese. En principio, digamos que la filosofía que rige la iniciativa se asienta en los parámetros planteados originalmente por el gobierno que asumió en el 2003, los cuales no son sino el desarrollo del planteo formulado por Juan Domingo Perón en La Comunidad Organizada. Un lugar para la orientación estatal de la economía, otro para la empresa privada, otro para la (por entonces no llamada) sociedad civil. Vale la mención porque, luego de tanto desprestigio político y académico, la Tercera Posición emerge con potencia y brinda soluciones que otros, no hallaron.

Luego, vamos a lo práctico. Fíjese lector:

“Artículo 1º: Declárese de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como la explotación, industrialización, transporte, y comercialización de hidrocarburos, a fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos, y el crecimiento equitativo y sustentable de las distintas provincias y regiones.

Artículo 2º: El Ejecutivo nacional arbitrará las medidas conducentes al cumplimietno de los fines de la presente, con el concurso de los Estados provinciales y del capital público y privado nacional e internacional

Artículo 3º: Establécense como principios de la política hidrocarburífera de la República Argentina los siguientes:

a) la promoción del empleo de los hidrocarburos y sus derivados como factor de crecimiento y desarrollo económico de las provincias y las regiones;

b) la conversión de los recursos hidrocarburíferos en reservas comprobadas y su explotación y la restitución de reservas;

c) la integración del capital público y privado, nacional e internacional, en alianzas estratégicas dirigidas a la exploración y explotación de hidrocarburos convencionales y no convencionales;

d) la maximización de las inversiones y de los recursos empleados para el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos en el corto, mediano y largo plazo;

e) la incorporación de nuevas tecnologías y modalidades de gestión que contribuyan al mejoramiento de las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos y la promoción del desarrollo tecnológico en la República Argentina con ese objeto;

f) la promoción de la industrialización y la comercialización de los hidrocarburos con alto valor agregado;

g) la protección de los intereses de los consumidores relacionados con el precio, calidad y disponibilidad de los derivados de los hidrocarburos;

h) la obtención de saldos exportables para el mejoramiento de la balanza de pagos garantizando la explotación racional de los recursos y la sustentabilidad de su explotación para el aprovechamiento de las generaciones futuras”.

Una medida productiva y antiinflacionaria

Es decir, estamos hablando de un proyecto que, mientras garantiza la conducción estatal de lo que siempre debió hacer sido una propiedad pública nacional, mientras mantiene el juego abierto a las inversiones particulares, mientras propone el control social, define que la generación de empleo y el control de precios son los derivados inmediatos de su aplicación. Y como estamos hablando de petróleo, estas dos precisiones distan de ser generalidades demagógicas.

En el primer punto, se empieza a desvanecer la necesidad de cubrir con solidaridad social los efectos del desguace de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, sintetizados en Cutral Có y Tartagal, sitios-momentos de gestación por necesidad aunque con una apreciable dosis de sabiduría popular, de los movimientos sociales y las organizaciones de desempleados que han caracterizado la vida nacional hasta el presente.

Esto no significa contratar a diestra y siniestra, sino poner en juego la presencia estatal con el objetivo de sostener planteles obreros y técnicos imprescindibles para una labor de exploración, por un lado, y de refinamiento –alto valor agregado- por otro. Es decir, mejorar el nivel ocupacional en base a producciones reales, con la lógica evolución hacia la recuperación de oficios y profesiones que en las décadas recientes sólo hallaron empleo adecuado en el exterior. Cuando la presidenta, en su discurso, habló de la inteligencia argentina hacía clara referencia a eso.

En el segundo aspecto, la normativa enviada merece caracterizarse decisivamente como una medida antiinflacionaria. Ningún control forzado de precios, y muchos menos una desaceleración amparada en techos para paritarias, podrían generar una mejor situación en cuanto al equilibrio interno en los costos de los productos con llegada a las familias promedio. ¿Porqué? Básicamente porque la posibilidad de controlar el valor interno del combustible es lo que permite condicionar los precios de toda la cadena de producción y distribución de productos.

Es evidente que para condensar el efecto de esta resolución y mejorar integralmente el panorama, es preciso lanzarse sobre un nuevo Sistema Nacional de Transporte que incluya al ferrocarril como uno de sus ejes. Si ambos factores logran conjugarse, será muy difícil para los formadores de precios justificar sus embates sin confesar que poseen una intencionalidad política desestabilizadora de fondo.

Una proyección regional potente, un derecho comprobado

Ahora bien, en términos latinoamericanos la medida enlaza a la Argentina con una política común en materia de hidrocarburos regional. Por fin dejamos de ser el único país petrolero sin petróleo y marchamos hacia un control soberano como, con distintas prácticas y estilos, llevan adelante Brasil, Bolivia, Venezuela y Ecuador. Es decir, con el afianzamiento del Mercosur y el desarrollo del Unasur, pero sobre todo debido a la alianza subregional de hecho que involucra a esos cinco países, está naciendo ante el mundo una potencia energética de primer nivel.

Con respecto a la constitucionalidad y las garantías jurídicas, consideramos que es poco lo que puede añadirse a la exposición presidencial: la mayor parte de los países del planeta que poseen hidrocarburos tienen control sobre los mismos. ¿Porqué esa tendencia sería válida para todo el orbe y no para la Argentina? Asimismo, el incumplimiento por parte de Repsol de los contratos de concesión es tan evidente que nuestra nación necesita importar petróleo para satisfacer su demanda interna.

Pero vale añadir: mientras el ciclo privatizador contó con las innumerables sospechas de corruptela, asentadas en presuntas coimas planteadas por el empresariado a través del gobierno nacional de entonces hacia los legisladores, el proceso actual da cuenta de un debate abierto en el cual las posturas están claras y las argumentaciones en distintos sentidos resultan previas y transparentes. En todo caso, para satisfacer a los legalistas, debemos decir: se privatizó el petróleo a través del Congreso Nacional, y se lo recupera a través del Congreso Nacional. Las objeciones procedimentales no hacen sino abonar teorías antidemocráticas.

Toda la Comunicación, en crisis

Sin embargo, el tema no concluye allí ni mucho menos. Mediante el debate presente, que atraviesa la comunidad, pueden detectarse intereses y comportamientos de las distintas franjas. Acérquese lector. Por un lado, lo más “crudo”, valga la palabrita: montones de mediocres llorando por radios de Amplitud Modulada por lo que “el mundo” dice de la Argentina. Y con ellos, la hez mundana del argentino zonzo: miles de seres aterrados por lo que dirá el duque de Windsor, la prima de la duquesa de Alba, y los reales y transoceánicos cazadores de elefantes.

Pero esto sigue: Clarín, La Nación y Perfil, y todos sus satélites, colocando en primera plana continua las objeciones al proyecto, locales e internacionales, y transfigurando aun las declaraciones de apoyo para transformarlas en dudosas y precavidas. Así, segmentos sin trascendencia en esta polémica, como el macrismo y el radicalismo, superan en volumen informativo a la extraordinaria alocución presidencial y a las masivas y profundas manifestaciones de respaldo.

Es más, el gobierno de la muy petrolera Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha recibido una cobertura superior, al referirse a la cuestión, que los distritos de Mendoza, Neuquén , Chubut y Santa Cruz, por ejemplo. Y ni siquiera se ha señalado que después de tantos desencuentros, el conjunto del movimiento obrero se pronunció satisfecho con la iniciativa y proclive a respaldar el accionar gubernamental en materia de hidrocarburos.

Vamos a fondo. Los medios del Estado, pero muy especialmente los medios privados que respaldan el accionar oficial, mostraron ante este tema el límite de un esquema comunicacional equívoco y malsano: ausentes de la búsqueda periodística de información, dependientes del parecer de tal o cual funcionario, entre el viernes y el domingo pasados llegaron a negar la existencia de un proyecto como el ya conocido, y a rechazar que la Argentina pudiera colisionar involuntariamente con poderes mundiales como España o los Estados Unidos.

Tocaron fondo: mientras se palpaba nítidamente el avance estatal en la recuperación del petróleo, es decir, de la defensa estratégica del patrimonio nacional, los medios presuntamente aquiescentes para con el gobierno dijeron “eso no es así” y denunciaron “campañas”, priorizando la desmentida al monopolio por sobre la información, aún cuando los resultados desvalorizaran las iniciativas oficiales y desmovilizaran el bullente universo militante juvenil.

Como ha dicho nuestro compañero de labor Hugo Presman, dan la sensación de estar dispuestos a aplaudir la nacionalización o la enajenación del territorio nacional, sin más ni más, si piensan que así quedarán “bien” con alguna autoridad.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ya está en la mejor historia argentina. Lo logrado durante este período, que se enlaza con el ciclo anterior liderado por su esposo, es de una dimensión nacional, popular y latinoamericana tan trascendente que nada opacará su presencia junto a los grandes de la patria.

El futuro cobra un sentido, porque no estamos recuperando, a través de la propuesta enviada al Congreso, sólo una bandera, sino una capacidad de acumulación, control y proyección de nuestra economía que derivará en mejores horizontes para todos los argentinos. Será más sencilla la labor de los autores de autoayuda: ya no habrá un Cutral Có miserable, un Tartagal desempleado.

Cerremos este artículo con una consideración polémica y, quizás, arbitraria. Si hasta aquí hemos avanzado sobre los aspectos centrales de la propuesta, si hemos descripto un panorama y analizado derechos, comportamientos y derivaciones, ahora vamos sobre una aseveración injusta, propia de quien tiene a la lucha política en alta estima.

Quien no se emociona con la recuperación de nuestro petróleo, difícilmente pueda sentir afectos duraderos en otros órdenes de la vida. Puede atiborrar papeles con poesías, llenar los aires de músicas, recargar pañuelos con lágrimas, y decir que lo que realmente importa es el ser humano, la naturaleza, el equipo, Dios o el amor. Pero si no vibra con Yacimientos Petrolíferos Fiscales, nada lo conmoverá, a fondo, jamás en la vida.

*Director La Señal Medios

ACTA DE LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA


9 de julio de 1947, el presidente Perón firma el acta de la declaración de la Independencia Económica.

Tucumán 9 de julio de 1947

En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán, a nueve días del mes de julio de mil novecientos cuarenta y siete, en celebración del centésimo trigésimo primer aniversario de la Declaración de la Independencia política, sancionada por el Congreso de las Provincias Unidas, reunido en mil ochocientos dieciséis, se reúnen en acto solemne los representantes de la Nación en sus fuerzas gubernativas y en sus fuerzas populares y trabajadoras, para reafirmar el propósito del pueblo argentino de consumar su emancipación económica de los poderes capitalistas foráneos que han ejercido su tutela, control y dominio, bajo las formas de hegemonías económicas condenables y de los que en el país pudieran estar a ellos vinculados.

A tal fin los firmantes, en representación del pueblo de la Nación, comprometen las energías de su patriotismo y la pureza de sus intenciones en la tarea de movilizar las inmensas fuerzas productivas nacionales y concertar los términos de una verdadera política económica, para que en el campo del comercio internacional tengan base de discusión, negociación y comercialización los productos del trabajo argentino, y quede de tal modo garantizada para la República la suerte económica de su presente y porvenir. Asi lo entienden y así lo quieren, a fin de que el pueblo que los produce y elabora y los pueblos de la tierra que los consumen, puedan encontrar un nivel de prosperidad y bienestar más alto que los alcanzados en ninguna época anterior y superiores a los que puedan anotarse en el presente. Por ello, reafirman la voluntad de ser económicamente libres, como hace ciento treinta y un años proclamaron ser políticamente independientes.

Las fuerzas de la producción e industrialización tienen ahora una amplitud y alcance no conocidos y pueden ser superados por la acción y trabajo del pueblo de la República. El intercambio y la distribución suman cifras que demuestran que el comercio y la industria se expanden conjuntamente con aquéllos. La cooperación, que contribuye a fijar de manera permanente las posibilidades humanas, será activada hasta alcanzar el completo desenvolvimiento que demandan las nuevas concepciones del comercio y empleo mundiales de las energías.

A su término, una vez leída esta declaración y preguntados si querían que las provincias y territorios de la República Argentina tuviesen una economía recuperada y libre del capitalismo foráneo y de las hegemonías económicas mundiales o de las nacionales comprometidas con aquéllas, aclamaron y reiteraron su unánime y espontáneo, así como decidido voto por la independencia económica del país, fijando por su determinación el siguiente

Preámbulo
Nos, los representantes del pueblo y del gobierno de la República Argentina, reunidos en Congreso Abierto a la voluntad nacional, invocando la Divina Providencia en el nombre y por la autoridad del pueblo que representamos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra la justicia en que fundan su decisión, los pueblos y gobiernos de las provincias y territorios argentinos, de romper los vínculos dominadores del capitalismo foráneo enclavado en el país y recuperar los derechos al gobierno propio de las fuentes económicas nacionales. La Nación alcanza su libertad económica para quedar, en consecuencia, de hecho y de derecho, con el amplio y pleno poder para darse las formas que exijan la justicia y la economía universal, en defensa de la solidaridad humana.



Así lo declaran y ratifican ante el pueblo y gobierno de la Nación, el gobierno y pueblo aquí representados, comprometiéndose uno y otro, al cumplimiento y sostén de esta, su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas y honor. Comuníquese a la Nación, y en obsequio del respeto que se debe a los demás Estados, detállense en un manifiesto y acta las fuentes determinantes de esta solemne declaración, dada en la Sala de Sesiones del Congreso de las Provincias Unidas, donde en mil ochocientos dieciséis se proclamara la independencia de la República y refrendada por los representantes del pueblo y gobierno argentinos aquí reunidos.



Juan Perón
Presidente de la Nación



EL PERIODISMO Y LA CONCIENCIA NACIONAL EN JUAN JOSÉ HERNANDEZ ARREGUI


*Por Aritz Recalde

están incorporadas al margen de mi voluntad, al proceso ideológico de la liberación nacional. Y a las ideas, señor, no se las encarcela”. Juan José Hernández Arregui al salir de la prisión en 1962“La opinión pública es una de las caras del poder social. La estabilidad misma del Estado depende de ella. De acuerdo a lo que el Estado representa frente a las relaciones de poder, así será la propaganda periodística, radial o cinematográfica”[1]. Juan José Hernández Arregui

“En los países coloniales las grandes palabras deben entenderse al revés. Es la “democracia” y la “libertad” de la oligarquía, que a través de La Nación pone ante sí, en el mencionado editorial, la imagen de la “patria grande” contra las “patrias chicas”. Es la patria de Caseros. Y sobre todo de Pavón. Que ganó Mitre”[2].
Juan José Hernández Arregui

“El silencio de los intelectuales se llama traición al país (…) En un país colonizado la labor del escritor es militancia política”[3]. Juan José Hernández Arregui

“Me bastaría conservar dos o tres libros. Entre las plumas argentinas, los de Scalabrini Ortiz, la fundamental Caída de Rosas de Pepe Rosa, y este último que Hernández Arregui acaba de enviarme sobre el ser nacional”[4]. Juan Domingo Perón

En el Cuaderno vamos a mencionar la opinión del filósofo argentino Juan José Hernández Arregui (1912-74), acerca del rol cumplido por el periodismo en el país. En particular, nos interesa recuperar su visión de la relación entre el desarrollo nacional y el periodismo.
Cabe destacar, que Arregui fue protagonista de una importante tarea periodística[5] a partir de la cual, se organizaron sus opiniones sobre el particular.

Previamente a recuperar su análisis del periodismo, vamos a referirnos a las definiciones de nación y de conciencia nacional del autor.


I- La conciencia nacional
“La conciencia nacional de los pueblos jóvenes no es colonizadora sino reflejo defensivo provocado por el imperialismo (…) La conciencia nacional es la lucha del pueblo argentino por su liberación”[6].
Juan José Hernández Arregui

La obra de Hernández Arregui está centrada en la crítica cultural y política. En particular, su preocupación se refiere al tema de la nación y de la formación de la conciencia nacional. Ésta última definición y en su opinión, tiene connotaciones claramente políticas y se refiere a la capacidad de autodeterminación de los pueblos en el marco de la geopolítica mundial. En sus palabras: “Ante esa democracia embustera, disoluta, irrealizable, se yergue el nacionalismo como un derecho de los pueblos en la común voluntad de defenderse frente a otras naciones más fuertes y en la decisión multitudinaria de edificar el Estado soberano, entendiendo como tal, la manumisión de todo poder exterior. Y esto no se logrará por conductos “democráticos” sino mediante una Revolución Nacional que ordene a todas las instituciones dentro del Estado – Nación autárquico”[7].
La nación se realiza por intermedio de la afirmación del derecho a la autodeterminación política de las organizaciones libres del pueblo y los Estados. Dicha enunciación, implica el enfrentamiento a los intereses de las potencias y por eso, la conciencia nacional encarna un contenido claramente antiimperialista: “Y si el “ser nacional”, ahora despojado de sus velos abstractos, es afirmación y no negación, simultáneamente es conciencia antiimperialista, voluntad de construir una nación (…) En este plano de la consideración histórica del asunto, el “ser nacional”, desmontado de su cáscara ideal, no es otra cosa que el enfrentamiento de la América Latina con Inglaterra y Estados Unidos, la conciencia revolucionaria de las masas frente a la cuestión nacional e iberoamericana”[8].

En opinión del Hernández Arregui, para fundar la nación las organizaciones libres del pueblo tenían que consolidar cuatro elementos fundamentales. Ellos eran la independencia económica, la conciencia histórica, la soberanía científica y tecnológica y la unidad iberoamericana.

La independencia económica
“Una nación que acepta la teoría librecambista de otra no es una nación, pues está favoreciendo, al desguarnecer su propio mercado, a la industria extranjera, y en consecuencia, frenando su propio desarrollo industrial, base de toda independencia nacional”[9]. Juan José Hernández Arregui

En la visión de Arregui, una nación no se organizaba de manera soberana sin alcanzar la independencia económica. Para alcanzar ésta última condición, el país tenía que industrializarse. El autor se refirió a ello cuando sostuvo que “Sin industrialización no hay independencia económica base de la soberanía nacional. Y sin soberanía nacional no hay autonomía cultural. Tal tarea sólo puede cumplirla el Estado Nacional” (…) Toda industrialización es un intento consciente del país que ejecuta para alcanzar la plena soberanía”[10].

La independencia económica se iba a alcanzar siempre y cuando, los Estados de Iberoamérica articularan las acciones de manera mancomunada detrás del objetivo en común y “La nacionalización de la economía no basta mientras se produzca en países aislados. Esta tarea debe combinarse entonces con la unificación aduanera, política y cultural de todo el continente. Y sólo de esta unión material puede tornarse homogénea la Cultura de América Latina”[11].

La conciencia histórica
“Cuando un pueblo ha alcanzado tan alto grado de su conciencia histórica, podrán discutirse los plazos que la misión histórica demanda, no puede dudarse que la edificación de la nación argentina, la Confederación Iberoamericana, la liberación nacional y la construcción del socialismo están en nuestras manos. Sólo el hombre es capaz de mirar lejos, sólo el hombre es capaz de lograr lo grandioso”[12]. J. J. Hernández Arregui

Arregui entiende que los actores sociales desenvuelven su práctica política, a partir de sus concepciones culturales e ideológicas previas. En este marco, la disputa por la interpretación de la historia de las luchas populares, formaba parte de la construcción de la conciencia nacional “Y como la historiografía en letras de molde es siempre la de una clase social – en el caso argentino de la oligarquía terrateniente -, la revisión de la historia es de vital relevancia en su articulación con la liberación nacional. O lo que es lo mismo, en su conexión intrínseca con las masas argentinas. Ya que sólo una revisión de la historia que muestre el meollo, la esencia de clase de esa historia oficial, puede darle al pensamiento nacional un instrumento crítico de primer orden para elevarse racionalmente a la conciencia histórica del papel de las masas como protagonistas de la historia (…) A la historia oficial de la oligarquía hay que oponerle la revisión revolucionaria que desvista el contenido clasista de esa fábula canonizada de nuestro pasado”[13].

Soberanía cultural y científica
“El capitalismo monopólico, es acompañado, como la sombra al cuerpo, por el imperialismo cultural. Los medios de producción – la tecnología en su conjunto- pertenecen a una exigua pero minoría de grandes empresas”[14]. Juan José Hernández Arregui

En la medida que la nación se industrializaba, las demandas hacia el sistema científico tenían que actualizarse. Frente a dicho desafío y por el contrario, las potencias promovían el subdesarrollo tecnológico del país. En ese marco, se había consolidado una ciencia dependiente y atrasada, concentrada en pocos monopolios y tendiente a perpetuar el esquema del sistema económico agroexportador. En sus palabras: “El atraso científico, desde el punto de vista de la investigación, debe explicarse no como una incapacidad de los argentinos para la ciencia, sino como el remate cultural de una oligarquía colocada encima de las masas y adversa por destino sociológico a la Cultura del pueblo (…) De este modo, el conocimiento científico impartido en la Universidad liberal con criterio escolástico en el estricto sentido del término se imponía a millares de argentinos (…) la imagen de una argentina ganadera servida por una tecnología limitada convenía a las naciones extranjeras inversoras de capital (…) El país ganadero no necesitaba de la ciencia, pues la filosofía del monocultivo rechaza por definición el despliegue del espíritu colectivo” [15].

Los instrumentos aptos para alcanzar el desarrollo tecnológico y la industrialización, eran cercenados a los argentinos y en particular, a los sectores populares. En este cuadro, la emancipación política del país tenía que conducir a la refundación del sistema científico y“La ley del cambio cultural y de movilidad de las culturas responde al avance o estancamiento tecnológico, con lo que la entrada de las masas a la civilización depende de las técnicas aplicadas a sus necesidades sociales, lo cual exige una revolución que transforme las relaciones de la economía nacional”[16].

La unidad Iberoamericana
“En definitiva, nuestra Cultura, es de raíz hispánica pero la construcción de nuestro destino es americana”[17]. Juan José Hernández Arregui

Arregui a lo largo de sus libros mostró la fuerte ligazón existente entre los diversos procesos políticos emancipadores del continente. En ésta línea, reconstruyó las similitudes culturales expresadas en la lengua, la literatura o la pintura, entre los Estados y los pueblos. Por historia y por cultura en común, teníamos fuertes lazos de unidad continentales. Además y cuestión fundamental, Hernández Arregui remarcó el hecho de que todos los Estados, gobiernos y pueblos, teníamos un mismo enemigo imperialista. Frente a ello, consideró que la unidad de Iberoamérica era el elemento central para alcanzar la nacionalidad plena del país. En dicha línea, estableció que “América Hispánica es una Cultura. Sólo falta saber si la conciencia de su destino futuro – es decir, la capacidad de trascender fuera de sí – está también presente (…) La fuerza del continente ha sido su unidad espiritual en medio del formidable desplazamiento del equilibrio mundial de la era imperialista. Pero esa defensa no ha sido suficiente. Hoy, en otra etapa histórica, debemos concebir nuestro destino en términos de política intercontinental”[18].

II- El periodismo y la conciencia nacional
“El editorial de La Nación no es anecdótico. Es un documento histórico, pues el periodismo es también fuente historiográfica”[19]. Juan José Hernández Arregui

Arregui estudió el rol del periodismo en relación a la conciencia nacional. La prensa en un país dependiente, se tornaba un instrumento neocolonial al servicio del imperialismo, cumpliendo la función de impedir la formación de la conciencia nacional. Con esa finalidad, el periodismo enfrentaba la posibilidad de que se consoliden los cuatro aspectos fundamentales de la nación mencionados en el punto anterior.
A continuación, vamos a mencionar algunos de los aspectos de dicho punto de vista.

El periodismo y la extranjerización del país
El periodismo en manos de los monopolios foráneos o de la oligarquía interna, tienen como objetivo fundamental contribuir a las transferencia de nuestro patrimonio al extranjero, ya que y por tomar un ejemplo, “La CADE, como lo ha señalado José Luis Torres, controlaba la Editorial Sudamericana, de la cual era accionista Victoria Ocampo, que a su vez, surtía de intelectuales a La Prensa y La Nación (…) Desacreditar y aislar todo pensamiento argentino era la misión combinada de la prensa, la radio, el cine, al servicio de los centros organizados del poder mundial”[20].

El periodismo, la libertad de prensa y la libertad de empresa
El hecho de que el periodismo sea una empresa comercial, imposibilitaba el pleno ejercicio del supuesto de la libertad de prensa. En realidad, Arregui entendía que los dueños de medios definían las líneas editoriales ya que “No pueden hablar de libertad aquellos que dependen de diarios, revistas, cátedras, pagadas directa o indirectamente por el colonialismo, y por ende, controlados por la censura oficial”[21].

El periodismo y el neocolonialismo cultural
“La propaganda es la segunda naturaleza del colonizado armado por las vías entrelazadas del cine, la T.V., la radio, los avisos comerciales, etc. En las colonias, la realidad social está maquillada. Se imita a las metrópolis productoras de venenos subculturales, tanto como de artículos de mercado, se calcan las modas extranjeras, se leen autores extranjeros”[22]. Juan José Hernández Arregui

“Ahora, en el siglo XX, como la pedagogía también progresa, nos mandan sus historietas en colores, series embrutecedoras de TV, y al gran maestro de los niños James Bond”[23]. J. J. Hernández Arregui

Tal cual se lee en el epígrafe, el autor entiende que el aparato de prensa era utilizado por las dirigencias de las potencias, para perpetuar su dominio sobre los Estados dependientes. Con dicha finalidad, los medios periodísticos eran instrumentados para promover sus modelos culturales.
A lo largo de su obra, Arregui muestra como la organización y la distribución de la cultura, eran controlados por los representantes de las potencias y en sus palabras “Las metrópolis que centralizan y controlan mundialmente los medios de difusión cultural masiva apuntan con especial e insistente coordinación a esta congelación mental de las capas intelectuales de los países atrasados”. Dicho manejo centralizado de los medios, les permitía difundir concepciones negadoras de nuestra condición cultural y en sus palabras“Al mismo tiempo se incentiva el sentimiento de que la Argentina pertenece a Europa y no a Iberoamérica”[24].

El periodismo y la participación del pueblo en política
La prensa en manos de la oligarquía era un instrumento para enfrentar a las organizaciones libres del pueblo. En este sentido, Arregui menciona que frente a la aparición de los sectores populares, el diario La Nación pierde la cabeza. Un estremecimiento de horror sagrado recorre las páginas del elefante culto (…) El odio al pasado se mantiene encendido en el presente. La oligarquía portuaria sigue viendo en las provincia la imagen de la barbarie”[25].
En ésta misma línea, sostiene que “Toda la prensa de Buenos Aires – la gran prensa – está hoy contra el pueblo. Esta prensa, poderosa, “democrática” y ruin, tiene por objeto enviciar la verdad, despistar la opinión pública, denigrar a las masas. Lo mismo aconteció en el pasado (…) La historia de Mitre tiene su tribuna perpetua en un diario de Buenos Aires: La Nación, dirigido por sus herederos vitalicios. Este diario es el portador de los intereses y la mentalidad política de la clase ganadera argentina y sus foráneos. El lenguaje del gran rotativo es magistral, esmerilado, monjeril, ultrapúdico. Es el gorro frigio colonial de la civilización de Occidente, el altar de la cultura europea, el ideal democrático, tal cual lo entiende la oligarquía, en toda su virginidad rota”[26].

El periodismo y la literatura
En su obra Imperialismo y Cultura, Arregui desarrolla una tarea de crítica y de reflexión sobre un conjunto de autores e instituciones del campo de la literatura. En este marco, trabaja la hipótesis de que el periodismo concentrado tiene como tarea fundamental, la de construir gustos literarios y rescatar u ocultar intelectuales, atendiendo su comportamiento y su ubicación política. Lejos de cualquier autonomía o juicio objetivo, el periodismo y las instituciones culturales de la oligarquía, tenían como función enfrentar a los escritores e intelectuales comprometidos con procesos políticos nacionalistas y populares. En sus palabras: “La Revista Sur, como el mitológico Jano, tiene dos caras. A.S.C.U.A. – Asociación Cultural Argentina para la Defensa y la Superación de Mayo – es el “otro rostro” de la Revista Sur. Ambos grupos, integrados por los mismos intelectuales, productores y distribuidores de ideas, ejercen un verdadero monopolio literario. A.S.C.U.A. es la faz contable de la literatura pura. (…) El ideal de Mayo, aunque abstracto, era progresista. En tanto sus herederos son reaccionarios aunque se tilde de progresista. (…) Los intelectuales de A.S.C.U.A. son reaccionarios contra el pueblo”[27].

El periodismo y los sectores medios
Hernández Arregui menciona el comportamiento de los sectores medios en el proceso de formación de la conciencia nacional. Desde su punto de vista, “La clase media (…) ubicada en el centro de las relaciones sociológicas de tensión, oscila indecisa entre el conservadurismo político y un reformismo de base ética. Si alguna vez aparece radical en política, esta actitud individualista no dura más que los ciclos de perturbación económica que lo originan. Pero al mismo tiempo, los sectores menos favorecidos de la pequeño – burguesía, amenazados de pauperización real, se incorporan a la lucha del proletariado”[28].
Dicho posicionamiento ambivalente de los sectores medios, era explotado por el periodismo al servicio del neocolonialismo, ya que “la propaganda del imperialismo apunta particularmente a aquellas clases sociales que temen al cambio”[29].están incorporadas al margen de mi voluntad, al proceso ideológico de la liberación nacional. Y a las ideas, señor, no se las encarcela”. Juan José Hernández Arregui al salir de la prisión en 1962
Bibliografía citada

Hernández Arregui, Juan José (1957). Imperialismo y Cultura, Ed. Amerindia, Buenos Aires.
(2004 - b). La Formación de la Conciencia nacional, Ed. Peña Lillo, Buenos Aires.
(2002). ¿Qué es el Ser nacional?. Ed. Catálogos, Buenos Aires.
(2004). Nacionalismo y Liberación. Ed. Peña Lillo, Buenos Aires.
(1972). Peronismo y Socialismo. Ed. Hachea, Buenos Aires.

Galasso, Norberto (1986). Juan José Hernández Arregui, del peronismo al socialismo. Ed. Del Pensamiento Nacional, Buenos Aires.
Iñiguez Piñeiro, Carlos (2007). Hernández Arregui Intelectual peronista. Pensar el Nacionalismo Popular desde el marxismo, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires.
Recalde, Aritz (2010) Hernández Arregui y la sociología Argentina, Ed. CEHA, La Plata.



[1] J. J. Hernández Arregui (1957). Imperialismo y Cultura, Ed. Amerindia, Buenos Aires. P. 270.

[2] J. J. Hernández Arregui (2004). Nacionalismo y Liberación. Ed. Peña Lillo, Buenos Aires. P 119

[3] J. J. Hernández Arregui (1972). Peronismo y Socialismo. Ed. Hachea, Buenos Aires. Pp. 162 y 164.

[4] La mención de Juan Perón es del año 1973 y se refería al libro de Arregui ¿Qué es el ser nacional?. La cita fue extraída de Piñeiro Iñiguez (2007). Hernández Arregui Intelectual peronista. Pensar el Nacionalismo Popular desde el marxismo, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires. P 222.

[5] Hernández Arregui desarrolló una importante tarea en el periodismo gráfico y en menor medida en radio. En el año 1935 los diarios La Nación y La Vanguardia realizaron comentarios a su libro de relatos Siete notas extrañas. Arregui se inicia en la radiodifusión en Córdoba en el año 1943. Durante 1951, produce un programa en la Radio del Estado de la provincia de Buenos Aires denominado Vida Artística, en donde comenta cuestiones de literatura, de psicología y de filosofía. Su participación en la prensa gráfica se vinculó a los siguientes periódicos y semanarios: Nueva Generación (1940); Debate (1940 - 41); Intransigencia (1944-45); El 45 (1955-56); Qué paso en siete días (1958); Santo y Seña (1959); El Popular (1960); Soluciones (1960); La Montonera (1962); entrevista en Primera Plana (1972); Peronismo y socialismo (1973) - luego se denominó Peronismo y Liberación-. Los datos fueron extraídos de Norberto Galasso (1986) y de Carlos Piñeiro Iñiguez (2007).

[6] J. J. Hernández Arregui (2004 - b). La Formación de la Conciencia nacional, Ed. Peña Lillo, Buenos Aires. Pp. 41 y 43.

[7] J. J. Hernández Arregui (2004). P 253.

[8] J. J. Hernández Arregui (2002). ¿Qué es el Ser nacional?. Ed. Catálogos, Buenos Aires. P 29.

[9] J. J. Hernández Arregui (2004). P 64.

[10] J. J. Hernández Arregui (1957). P 326.

[11] J. J. Hernández Arregui (1957). P 328.

[12] J. J. Hernández Arregui (1972). 268.

[13] J. J. Hernández Arregui (2004). P 15.

[14] J. J. Hernández Arregui (1972). P 32.

[15] J. J. Hernández Arregui (2004 - b). Pp. 73 y 75.

[16] J. J. Hernández Arregui (2002). P 170.

[17] J. J. Hernández Arregui (1957). P 329.

[18] J. J. Hernández Arregui (1957). P 330.

[19] J. J. Hernández Arregui (2004). P 119.

[20] J. J. Hernández Arregui (2004 - b). p 219.

[21] J. J. Hernández Arregui (1972). P 162.

[22] J. J. Hernández Arregui (1972). P 13.

[23] J. J. Hernández Arregui (2004). P 117.

[24] J. J. Hernández Arregui (2004). P 140.

[25] J. J. Hernández Arregui (2004). P 116.

[26] J. J. Hernández Arregui (2004). p 115.

[27] J. J. Hernández Arregui (1957). P 262.

[28] J. J. Hernández Arregui (1957). P 274.

[29] J. J. Hernández Arregui (1957). 271.

*Editor del blog www.sociologia-tercermundo.blogspot.com

Gentileza de: Raúl Isman

MAX DELUPI (THELMA Y NANCY) HABLA SOBRE LANATA Y LOS MEDIOS




Gentileza de: Prof. Daniel Chiarenza