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15 de abril de 2012

DE LOS HABLADORES


*Por Eliana Valci


Hablador/a: Que habla demasiado. Que por imprudencia o malicia cuenta lo que ve y oye. Valentón. Mentiroso.

Gran parte de las personas hablan, debido a que no cuesta nada, de la misma manera que el aire es gratis.

Pero si de costos se trata, los habladores no resisten un archivo. Sus dichos caen por su propio peso.

Desde el ceno familiar a los niños se los educa en el sentido de que, antes de exteriorizar un pensamiento, justamente se piense lo que se dice, para así no expulsar de sus bocas un improperio, una mentira, etc.

Es evidente que varios “niños” no han aprendido la lección y vomitan sus opiniones con total liviandad.

Quizás el sistema perverso de des-información, o el creer que la “libertad es libre”, les haya generado algunas confusiones en cuanto a su desempeño en la vida en sociedad.

Hay otra regla de oro que los padres enseñan a sus hijos, y es que la libertad de uno comienza donde termina la del otro.

Pero, qué es lo que lleva a una persona a que diga cualquier cosa de la otra? … será producto de una “avivada”, de un “chascarrillo”?

Volvemos a las mores maiorum, y lo cierto es que antes de lanzar un pensamiento al mundo hay que tener fundamentos y una sólida convicción de sostenerlos irrefutablemente.

Pero cuantos de los habladores pueden erigir “sus verdades”?... No hay que ser matemático para saber que la cuenta da cero, porque como bien surge de su definición, un hablador es un mentiroso en potencia.

Y la mentira, como dicen las voces populares, tiene patas cortas, por lo tanto es endeble, fácil de derribar.

Así y todo, los habladores son funcionales al sistema de estupidazación mundial,  en una carrera ascendente por el podio al mejor vendedor de espejitos de colores.

Por suerte, las caretas se van cayendo, y hoy son menos los consumidores de las habladurías de los opinólogos de turno.



*Directora Revista Ida&Vuelta

ADELANTE RAFAEL POR LA PATRIA DE FIDEL



Un ejemplo de lealtad

con la Patria Americana,

Grande, libre y soberana,

y dicho con claridad.!

Sin doblez ni ambigüedad:

-¡No voy.! sentenció Correa,

mientras esa cosa sea

“cumbre” buena para nada,

una simple mascarada

donde reina la verborrea.!



Bravo, bravo, Presidente,

tu firmeza y valentía

habla por la mayoría

reinante en el Continente.!

Un sistema decadente

-tú lo has dicho sin rodeo-

es el nefasto bloqueo

contra Cuba Socialista,

la infamia salta a la vista

mientras crece el abucheo.!



Adelante Rafael,

que tu ausencia en Cartagena

es un grito que resuena

por la Patria de Fidel.!

Y pones el cascabel

con firmeza diamantina,

por la tierra de Cristina,

en su reclamo frontal

contra ese monstruo imperial

que retiene las Malvinas.!



Quito, 02 de abril de 2.012


Gentileza de: Roberto Montes

ABAL MEDINA (P): -ARGENTINA Y A. LATINA VAN SALIR ADELANTE CON ESTAS POSICIONES

-Vivimos una situación excepcional que acompaña América Latina, creo que vamos a salir adelante con estas posiciones nacionalistas y revolucionarias.



*Por Carlos Alberto Garcia Lacamara,

exclusivo para CadenaBA.



Fue al finalizar el velatorio del recientemente fallecido secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, cuando los periodistas presentes buscaban una declaración de Juan Manuel Abal Medina, jefe de Gabinete de CFK, ahi un metro mas atras, con impecable traje gris, canoso, bigote y rostro adusto y petreo esta Juan Manuel Abal Medina - Padre - el legendario y glorioso Secretario General del Partido Justicialista en los años 73-74 designado por el General Juan Domingo Perón. CadenaBA pudo conversar con él.

Quien escribe se acercó timida y respectusamente y le pregunto: "¿Es ud. quién supongo qué es? y el hombre respondió "¿Quién soy?". La respuesta inmediata fue: "El padre del jovén, señalando al Jefe de Gabinete de Cristina". "Así es" respondió, con una media sonrisa Juan Manuel Abal Medina, Padre.

Acto seguido, luego de la presentación de rigor y que Abal Medina aceptara responder unas preguntas, el histórico dirigente peronista, sobre Eduardo Luis Duhalde dijo "Bueno, era un tipo excepcional, realmente se me va el mejor amigo de muchas décadas, una amistad que se remonta a los 60, amantes de la CGT de los Argentinos y desde entonces para acá él siempre en la lucha, siempre en las buenas posiciones, absolutamente inclaudicable, realmente un lujo de tipo, de la causa nacionalista, peronista y popular".

Seguidamente, sobre los recuerdo de la militancia en los 70' resaltó "todas, la de la victoria construída por gente como él, por gente como mi hermano Fernando, Gustavo Ramus y Carlitos Capuano que dieron su vida con la creación de Montoneros; cambiando la resistencia de tantos años a la ofensiva popular que llevó a la victoria el 17 de Noviembre del 72".

"Eduardo - por Duhalde - estaba en el avión, Eduardo con Ortega Peña estaban en el avión que trajo al General aquel 17 de Noviembre de 1972 que fue la gran victoria del pueblo, yo no iba en el avión, yo esperaba aquí con Rucci estábamos al pie de la escalerilla esperándolo", completó.

Por último, sobre el gobierno de Cristina Fernádez de Kirchner y la actual situación política argentina, Juan Manuel Abal Medina - Padre - afirmó "vivimos una situación excepcional que acompaña buena parte de América Latina, creo que vamos a salir adelante con estas posiciones nacionalistas y revolucionarias".

Fuente: NAC&POP

Gentileza de: Lanchodebasto

EL TERRORISMO DE LOS FORMADORES DE PRECIOS

*Por Pedro Valci


El tema de la remarcación de precios en la Patria no es de ahora, sucede y ha sucedido en todas las épocas y gobiernos, llamativamente nunca fue llevado a discusión a ninguna de las cámaras legislativas, sólo se lo ha demarcado bajo el titulo: VIVEZA CRIOLLA, titulo que además descansa la culpa en los naturales, cuando todos sabemos que los llamados “Formadores de Precios”, son multinacionales.

En torno de esta temática se han construido asociaciones varias, que sirven ó no pero como decía un amigo mío…”si no queres que pase nada arma una comisión”, lo dijo sin faltarle el respeto a esas encumbradas asociaciones. Lo cierto es que el tema de fondo no se toca, surge entonces la pregunta ¿desde el productor primario a la casa del ciudadano? ….¿quien dispone los márgenes de ganancia?....la respuesta simple el: MERCADO.

¿Quiénes son el MERCADO?...entelequia si la hay!!!!!!, otro verso para cubrir una cadena de DEPREDADORES.. También es cierto, tenemos una LEY PARA EL ABUSO, que la aplicamos después de que en una MARCACIÓN FURIOSA….esos llamados el mercado se embolsaron una fenomenal ganancia.

O ellos mismos despues de la LEY arman un escandaloso mercado NEGRO, por más que un presidente construya herramientas en beneficio de la mal llamada CANASTA FAMILIAR, otro termino NAZI, si los ciudadanos no salimos en defensa propia…esto no lo para NADIE.

También es de pobre pensamiento que solo los precios atacan el estomago, eso desde ya es paleolítico, LOS PRECIOS de la vida normal de un ciudadano en todas sus expresiones en la Argentina SON UNA ESTAFA A MANO ARMADA. 

En otras oportunidades he comentado sobre el TERRORISMO DE GUANTE BLANCO, ni mas ni menos, por eso hace días manifesté que cuando hay una protesta de trabajadores nos mandan la gendarmería, a estos señores los invitamos todos los años a una cena en la Rural.

Ahora hace días se nos viene vendiendo la SINTONIA FINA, aclaro estoy de acuerdo, pero me pregunto y les pregunto SE FORMALIZARA EN LA CADENA DE PRECIOS EN LA ARGENTINA, no digo que a Juan Pueblo que abre un kiosco le digamos usted por todo concepto marca tanto, no eso convertiría a Juan Pueblo en el pato de la boda.

Hablo de un método que refleje el estudio de las actividades productivas de la Argentina, desde el punto 0 del bien hasta la casa del ciudadano. Que raro que a las mentes económicas de las UNIVERSIDADES NACIONALES, no le haya ocurrido presentar este método, que raro que a los legisladores no se le ocurra, que raro que a sabiendas de los atropellos en los distintos sectores del comercio, igual consumamos LO REMARCADO Y CARO.

¿Cual es la enfermedad social que hace que no actuemos en defensa propia? ¿Será que nos gusta consumir puteando? ó ¿es tan grande la dominación que solo somos PLEBEYOS?

Lo concreto es que los “Formadores de Precios” son los que gobiernan y el Pueblo consume. Para que los trabajadores vamos a ir a solicitar mejoras salariales si nos las roban estos DEPREDADORES y a ellos se le suma ni mas ni menos que la AFIP, perdón con excepción de los señores jueces ( no pagan ganancia) y pueden pagar sobreprecios.

En conclusión, no basta con una LEY, ni con que te bajamos esto y nos das esto, es hora que en la Argentina se formalice un método de precios para todo el territorio en todos los rubros del universo comercial, de lo contrario seguimos siendo el Virreinato del Rió de la Plata, y seguiremos puteando.


LA COMUNIDAD ORGANIZADA

El camino revolucionario de la autodeterminación popular

*Por Daniel Di Giancinti

En abril de 1949 Perón expone su pensamiento filosófico-social "La Comunidad Organizada" en la clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía, llevado a cabo en la provincia de Mendoza.

En junio de 1943 un joven coronel Juan Domingo Perón comenzaba a desarrollar su extraordinaria labor desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, persuadiendo a los trabajadores de que se unieran y organizaran para conquistar los derechos usurpados por la ambición desmedida de la explotación capitalista.

Pero, por encima de todos los objetivos, resaltaba la necesidad de preparar al individuo para el advenimiento de un protagonismo distinto.
Juan Perón propugnó la construcción de un hombre nuevo

Él denominó a esta acción la preparación “humana” de la revolución, en la que el despertar de la conciencia solidaria de los trabajadores era el primer paso para lanzarlos a la organización política.

No se trataba solamente de implantar derechos sociales –o recuperar el rol del Estado como mediador entre trabajadores y empresarios– sino de algo mucho más profundo.

Perón necesitaba un hombre dignificado que fuera capaz de construir esa democracia social y popular superadora de dos conceptos políticos que ya advertía agotados: el capitalismo y el comunismo, ambos hijos del positivismo liberal que, en la práctica, consideraba a los pueblos sólo como meros espectadores.

Necesitaba un hombre nuevo, con un nivel de conciencia trascendental, dispuesto a participar de una acción solidaria con su comunidad luchando en conjunto para la implantación de una verdadera justicia.
Díptico del Presidente Perón y su esposa. 1951
Ese objetivo no se lograría resolviendo únicamente el aspecto jurídico de la injusticia social sino que llevaba implícita la necesidad de un proceso de dignificación humana, para romper el proceso de “cosificación” que el capitalismo había impuesto sobre los trabajadores, al tratarlos como valor de intercambio.

Junto con esa preparación humana se debía poner en marcha la preparación técnica de la revolución, para lo cual se creó el Consejo Nacional de Posguerra, que reunió a referentes intelectuales, técnicos y empresarios de la época.

Este Consejo tenía la misión de planificar la futura acción del gobierno para cimentar la independencia económica del país y ponerla al servicio de un nuevo proceso político. Y, asimismo, para que “los triunfadores de la guerra no nos hagan pagar la Segunda como nos hicieron pagar la Primera”, según sus propias palabras.
Afiche de la Fundación Eva Perón.

Fue en estas circunstancias cuando, además, decidió delinear la ideología de la incipiente revolución, encargando el trabajo al grupo de pensadores del Consejo Nacional de Posguerra. De acuerdo con su propio testimonio, los resultados no fueron los esperados y él mismo se encargó entonces de redactar lo que se transformaría en el marco ideológico de la revolución justicialista: La Comunidad Organizada.

Para definir la jerarquía que asignaba a este libro podemos tomar su propio testimonio en La hora de los pueblos, escrito en tiempos del exilio español, en el que dirigiéndose a la juventud expresaba:

"[...] Ninguno que no conozca perfectamente las directrices de nuestra ideología, como las prescripciones de nuestra doctrina, estará en condiciones de aspirar a la conducción o el encuadramiento de nuestras fuerzas. Sólo se puede ser revolucionario si se tienen presentes en todo momento los objetivos que se persiguen y se poseen los valores morales y la mística necesarios para luchar por ellos sin descanso y sin desfallecimientos.

En los tres libros publicados por el Jefe del Movimiento, los jóvenes peronistas encontrarán tales principios; la ideología en el libro La Comunidad Organizada, las formas de ejecutar esa ideología en el libro de Doctrina peronista y los conocimientos de la teoría y la técnica de la conducción en el libro Conducción política. [...]
El joven Coronel Perón en Italia, 1938.

[...] Capacitado el dirigente juvenil, podrá pensar en la responsabilidad que también a nosotros concierne en la solución de los graves problemas creados por la insensatez de los que les han precedido. Una juventud libre de perjuicios y banderías, que fuera capaz de obrar con grandeza y desprendimiento, es la que podrá defender con éxito esa responsabilidad. "

Nunca es poco el asombro cuando se piensa que ya por aquellos años quedaba definida –para el peronismo– una “ideología rectora” con características absolutamente diferentes de las desarrolladas por los últimos movimientos revolucionarios mundiales que la precedieron.

Y hoy, ya en siglo XXI, podemos afirmar con toda justicia que la historia política de la humanidad de los años posteriores a Perón no ha hecho más que confirmar la vitalidad revolucionaria de su concepción ideológica –simple, humana y profundamente cristiana–.
Manifestación de mujeres peronistas. 1951

El paciente lector que se empeñe en tal profundización jamás quedará indigente para enfrentar su destino.

Porque, por lo general, las ideologías no han sido más que interpretaciones de una elite integrada por un grupo de pensadores o filósofos, que analizaba los problemas del hombre desde un determinado perfil de ideas, con las que se diagnosticaban las contrariedades de la realidad, para enunciar soluciones o respuestas. De este modo, la acción de las comunidades quedaba circunscripta a la aceptación o no de las distintas metodologías planteadas.

La ideología así aceptada brindaba, además, una muy definida identidad sociológica, que permitía ser capitalista o marxista, conservador o socialista, etcétera.
Grupo escolar apoyando la fórmula Perón-Perón. 1952.

Todo aquello que ocurriese por fuera de su pauta ideológica autorreferencial, o bien carecía de sentido, o era reducido al término ideológico equivalente más próximo a su propio sistema, el que explicaría (nuevamente “in cátedra” cerrada) el fenómeno evaluado. Y todo lo que no coincidiera con esta pauta ideológica debía ser excluido de su condición de “realidad”.

La visión justicialista plantearía una concepción diametralmente opuesta a todas estas ideologías tradicionales.



La hora de los pueblos



En su viaje a Europa de 1938 Perón había comprendido que, en la evolución natural de la humanidad, comenzaba una nueva época signada por un nuevo protagonista: los pueblos.

La Revolución Francesa había sido precedida por una enorme transformación de la comunicación y la cultura que había permitido el ascenso al poder político de un nuevo protagonista: la clase burguesa.
La revolución francesa. La toma de la Bastilla

La vida política de la comunidad, que había descansado hasta entonces en algunos cientos de personas que conformaban las cortes monárquicas, pasó a ser protagonizada por miles. La aparición de la imprenta de tipos móviles, junto con la aceleración cultural provocada por la revolución industrial, provocaron una verdadera conmoción que permitió a la burguesía tener los elementos necesarios para exigir su inclusión en la vida política, que hasta entonces le estaba vedada.

La información pública y los elementos culturales necesarios para la toma de decisiones políticas, que eran ejercidos por los consejeros reales y los aristócratas, empezaron a ser manejados también por los nuevos empresarios, los fabricantes, los inventores, los comerciantes y la clase media educada.

Esta transformación revolucionaria se sostenía en las nuevas ideas de la Ilustración, en que brillaba un individualismo secular, racionalista y progresivo que quería dejar atrás las sombras de un tradicionalismo oscurantista.
Antigua imprenta de tipos móviles.

Las nuevas consignas de libertad, igualdad y fraternidad de todos los hombres rompían la aterradora visión de clases altas y serviles determinadas por el origen social.

A toda esta revolución ideológica se sumó la presión por instalar un nuevo método de representación política que diera cabida “institucional” al nuevo protagonista: la clase media.

El nacimiento del nuevo “ciudadano”, representado por personalidades como Benjamin Franklin, James Watt, Eramus Darwin y Baskerville, por citar a algunos de los personajes más destacados, exigía un nuevo sistema, en el que estos protagonistas pudieran ejercer sus influencias y decisiones. El surgimiento del sistema de representación por medio de partidos políticos fue, sin embargo, un intento de resolver un tema metodológico más que ideológico: era la respuesta a la necesidad de incluir a una capa dirigencial en el poder político.
La familia alrededor de la radio. Una nueva revolución cultural.

Si bien los pueblos compartían los nuevos ideales y participaban de los procesos políticos, no estaban presentes aún en las tomas de decisiones. Era impensable que esas multitudes desinformadas y, en su mayoría, analfabetas pudieran participar de alguna otra forma que la adhesión o el rechazo –muchas veces turbulento– a las distintas alternativas políticas que surgían.

Sin embargo, en el siglo XX esto comenzó a cambiar. La aparición de los medios de comunicación de masas, representados en ese entonces por los diarios, el cine y la radio, multiplicó en la mente de millones de personas la información necesaria para esclarecerlos y lanzarlos a la acción política.

Perón observó en Europa este fenómeno de las masas pugnando por un nuevo protagonismo y comprendió que el enorme desarrollo económico del capitalismo había sido sostenido por la explotación de los trabajadores. Esta masa que estaba siendo esclarecida por la nueva revolución cultural, concluyó, pronto exigiría convertirse en actora de su destino.
Ciclistas en apoyo de la fórmula Perón-Perón.

Así como había sucedido con la burguesía en la época de la Ilustración, los pueblos empezarían a presionar para exigir una participación activa en la toma de decisiones.

Esas decisiones políticas, que eran tomadas por algunos miles de dirigentes, deberían pasar a ser tomadas por millones.

El peronismo intentaría desarrollar una metodología revolucionaria que permitiera el acceso de los pueblos al poder, no como meros espectadores sino como actores partícipes de la creación de las normas que definieran a las futuras comunidades. El justicialismo intentaría dejar atrás la cristalización provocada por la guerra y alcanzar la concreción de un nuevo hombre acorde con la evolución cultural del siglo XX.

La política debería dejar de ser resuelta solamente por los representantes o políticos profesionales de los partidos políticos liberales o las dirigencias “esclarecidas” de los Estados socialistas y transformarse en la expresión colectiva del conjunto de la comunidad.

Así como la monarquía terminó con el feudalismo y la república terminó con la monarquía, la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas evoluciones democráticas, de que hacen uso las plutocracias dominantes.


Un Hombre Nuevo


La construcción de una nueva alternativa política debía respetar a este hombre nuevo y brindarle las herramientas para su expresión y consolidación. Perón sostenía que el único poder político revolucionario residía en el desarrollo de la solidaridad nacional, lo que implicaba generar una alta conciencia política comunitaria que mantuviera en alto lo que él interpretaba como los valores supremos de la comunidad argentina: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
Para el desarrollo de esta nueva conciencia eran fundamentales la dignificación social y la organización política del país, desbordando los esquemas de participación demoliberales.
Barrio marginal de Buenos Aires. 1980.

Había que organizar la sociedad para que empezara a construir su propio destino, brindando a los pueblos canales adecuados para su participación creativa, en un proceso político donde todos los que tuvieran algo que aportar al bien común pudieran hacerlo.

Hoy no es posible pensar organizarse sin el pueblo, ni organizar un Estado de minorías para entregar a unos pocos privilegiados la administración de la libertad. Esto quiere decir que de la democracia liberal hemos pasado a la democracia social.
Este ascenso al poder de los pueblos tendría características inéditas que habría que respetar.

Para que surgiera una solidaridad comunitaria, la elaboración de los objetivos a cumplir debía ser una acción colectiva. Había que finalizar con la actitud pasiva y sin compromiso del liberalismo, donde el pueblo vota y consume, y a la vez, también con la rigidez de los ideólogos que se presentan como rectores y delineadores de los objetivos a cumplir, propia del socialismo dogmático.
Evita en su despacho de la Fundación.

El Hombre Nuevo de la hora de los pueblos no podría mantener la actitud de indiferencia individualista del capitalismo, ni la rígida sumisión al camino trazado por una vanguardia esclarecida. La maduración cultural de la comunidad sólo podría realizarse a través de un proceso comunitario, en el que el pueblo mismo definiera en qué tipo de sociedad deseaba vivir.

Era esta la propuesta de democracia social y popular en la que el pueblo no solamente debía votar y consumir, sino que, si realmente quería liberarse del sojuzgamiento, debía además desarrollar una conciencia política solidaria que elevara la confianza comunitaria hasta alcanzar la unión nacional.

Para ello, la revolución debería organizar políticamente al pueblo, permitiéndole compartir la acción de gobierno con el Estado mismo.
Presidente Juan Perón. 1953.

"Ya no sirven las ideologías, Marx fue el último de los ideólogos, la Z de las ideologías. Hoy la revolución pasa por la doctrina.

Las ideologías le daban a los pueblos tres o cuatro líneas generales a seguir. Los obligaban a ajustarse a un libreto fijo para cumplir con un objetivo.

[...] El hombre de hoy quiere saber qué papel juega en todo esto y aportar lo suyo. Las ideologías han fracasado porque los problemas son diferentes. El hombre de hoy se resiste a que se lo embrete, a que se lo empuje.

Quiere ser hombre. La doctrina, al estimularlo, al comprenderlo, le da ese lugar que le corresponde en la historia.
Y sólo así es como se puede liberar, lograr la unión nacional, regional, continental, la Revolución Humana. [...]

Se trata de que todos los argentinos construyamos la estructura revolucionaria, que es el poder mismo. De esta forma el pueblo no delegará el poder, sino que lo ejercerá, será suyo.

El poder no es el gobierno solamente. El poder surge del bienestar general y de la participación total. " (JDP)


Un nuevo concepto ideológico


¿Cuál es entonces la ideología peronista?

De acuerdo con una visión tradicional, uno podría esperar una respuesta del tipo: “Es una especie de socialismo nacional, o es una democracia cristiana con acento en lo popular”, o algún enunciado similar.

Es decir, una identificación con un pensamiento político que defina la situación y proponga desde lo ideológico su solución, marcando un camino a seguir.
Afiche sobre el Primer Plan Quinquenal.

La respuesta de Perón era distinta: no hay ideologías cerradas o abstractas a alcanzar, ni etiquetas predefinidas, la ideología de la revolución es una acción creativa colectiva y permanente que haremos entre todos.

Los aspectos teóricos que definan los pasos a seguir no pueden ser resueltos de otra forma que con la organización política de la comunidad, porque a este hombre nuevo no se le puede anular el proceso creativo de la norma que es, en definitiva, lo que le brinda la maduración cultural necesaria para su liberación.

Esto era la revolución, ya que significaba el nacimiento de una nueva ética para el hombre, basada en una moral social que era construida día a día en esa participación política junto a su comunidad.

El grado de ética de esa comunidad estaría dado por el grado de solidaridad que se pudiera alcanzar resolviendo en conjunto los problemas de injusticia que el egoísmo entre los hombres había creado.

Es una revolución trascendente.


La Comunidad Organizada: un llamado


Por eso La Comunidad Organizada no define el objetivo a alcanzar en términos abstractos, sino que es simplemente un llamado, una convocatoria a la liberación, primero individual y luego comunitaria.

En este camino intenta retomar como orientación filosófica el perdido rol pedagógico de la ciencia política, y trata de ser una interpretación que, más que deslumbrar por descubrir “la verdad” de los problemas del hombre, redescubre sencillamente al hombre y anuncia que sólo la organización de la comunidad podrá permitirle ir descubriendo “esa verdad”.
Añadir leyenda

Afiche de la Secretaría de Trabajo y Previsión.

El desarrollo del texto explora las razones del desvío en esa búsqueda de la sociedad en términos históricos y filosóficos, y abre la esperanza de encontrar el equilibrio perdido entre el hombre como individuo y su comunidad.

A la par, pronostica la inviabilidad del camino del materialismo, que desemboca en el liberalismo o en el marxismo. Perón anuncia claramente que no le es posible al hombre construir una nueva moral a partir de una exégesis puramente científica.

Anticipa con precisión la tremenda crisis terminal del capitalismo actual, en el que la infamia de sus estructuras financieras, replicadas en todo el mundo occidental, involucran en una actitud inmoral rayana con la delincuencia común a miles de sus cuadros de conducción e instituciones financieras y bancarias.
Los trabajadores en las calles de Buenos Aires en las jornadas de octubre de 1945.

Demuestra también como improcedente la lucha de clases para resolver la injusticia entre los hombres, adelantándose en más de cincuenta años a las crisis del marxismo dogmático.

Destaca, en consecuencia, que no se trata sólo de denunciar la cruel explotación del capitalismo y la perniciosa ideología de su escuela individualista, sino de construir un poder político que la supere en carácter moral y ético.

Y anuncia que los problemas de la injusticia sólo podrán ser resueltos por los pueblos cuando asuman la conducción política de sus comunidades y, desde esa nueva autoridad, impongan las soluciones que correspondan en el marco de una nueva ética y una moral revolucionaria.

Por lo tanto, el camino revolucionario no debe circunscribirse a la denuncia de la injusticia y explotación capitalista (hoy de una evidencia inapelable), sino que debe garantizar la construcción de un poder político que pueda eliminarla. Para eso debe construir una alternativa que dé lugar a las potencialidades del Nuevo Hombre de la hora de los pueblos.

Como dignos hijos del positivismo, estamos acostumbrados a encontrar la mística de las acciones políticas en un objetivo abstracto a lograr, definido por una interpretación ideológica predeterminada, para proyectarnos luego en el sendero de esa lucha con una visión de nuestras propias vidas. Nos imaginamos a nosotros mismos en ese camino liberador, que nos brinda esperanza y nos da seguridad, generando la fuerza motriz de nuestras acciones militantes.
Afiche de la Secretaría de Trabajo y Previsión.

La Comunidad Organizada nos da nuevos parámetros para reencontrar esa mística desde una óptica distinta. El desplazamiento de nuestra fe hacia lo ideológico fue producto de una desviación lógica y necesaria, pero al fin incorrecta.

Perón supo demostrar que es posible la corrección adecuada para que esa fe volviera a surgir, no de una elucubración intelectual con un fin desarrollado en sí mismo, sino de una convicción profunda sobre el Hombre Nuevo como reflejo de entidades superiores.

Una fe que encuentra su mística, más que en un idealizado objetivo a alcanzar, en el sentirse parte del momentáneo y diario desarrollo de la decisión revolucionaria de un pueblo, que con una acción creativa dinámica y multitudinaria va construyendo una realidad más justa.

La Comunidad Organizada es entonces el escrito que traza el camino revolucionario de la autodeterminación popular.

ANTE LA DESMALVINIZACIÓN

No fue Hollywood pero tampoco Iluminados por la lástima



Por José Luis Muñoz Azpiri (h) *



“¿Quién me esperará en los confines de la patria

sino aquellos mismos que abandoné en la tormenta?”

Glauce Baldovin.



“Una Nación no debe sufrir por una batalla perdida más que un hombre robusto por un arañazo recibido en un duelo de espada – solía decir el escritor Anatole France – Es suficiente para remediarlo un poco de espíritu, de destreza y de sentido político. La primera habilidad, la más necesaria y ciertamente la más fácil, es extraer de la derrota todo el honor militar que se pueda dar. Tomadas así las cosas, la gloria de los vencidos iguala a la de los vencedores y es más tocante. Es conveniente, para hacer que ese desastre sea admirable, celebrar al Ejército que ha estado en la guerra y publicar los bellos episodios que destacan la superioridad militar del infortunio. Los vencidos deben empezar por adornar, hacer lucir y dorar su derrota, engalanándola con signos relevantes de grandeza. Leyendo a Tito Livio, se ve que los romanos no erraron en esto y suspendieron palmas y guirnaldas en las espadas rotas de Trebia, Trasimeno y Cannas.”

El Premio Nobel pertenecía a la Nación que se reponía de los estragos de la Primera Gran Guerra, que había conocido las glorias Napoleónicas y la amargura de la derrota en la guerra franco-prusiana. Sin embargo, contrariamente a ciertas plumas de esta orilla del océano, que se han manifestado en los últimos días por la autodeterminación de los ocupantes ilegítimos, este “genuino” intelectual genuino no se avergonzaba de la suerte de sus armas ni se cuestionaba los reclamos sobre Alsacia y Lorena. Lo sorprendente es que estos mismos voceros del llamado “realismo periférico”, que definen a la recuperación de las Malvinas como un acto criminal y descabellado, fueron durante décadas los principales impugnadores de la neutralidad argentina en las dos guerras mundiales del pasado siglo. “La victoria tiene muchos padres, la derrota solo uno” y en este caso en particular el responsable no es una camarilla de pretorianos, sino el propio pueblo argentino que acompañó la decisión soberana y aún hoy pese al resultado adverso de lo que en el futuro sólo será una gran batalla, se enorgullece de sus combatientes.

La estrategia de desmalvinización, que no es otra que la de imponer en el inconsciente colectivo el fatalismo de la impotencia nacional frente a las agresiones coloniales, responde a la necesidad de que los Acuerdos de Madrid, suerte de Tratado de Versalles de similares condiciones vejatorias, sean aceptados como un fatalismo bíblico. Así, nuestros recursos naturales serán una nueva Cuenca del Ruhr y nuestro sistema de defensa desmantelado (Proyecto Cóndor, Fábrica de Aviones, Centros de investigación, etc.) con el argumento enlatado de que la globalización ha hecho obsoletas las naciones. No parece considerarlo así nuestro vecino Brasil que desarrolla una formidable capacidad disuasiva ante los apetitos que genera su Amazonia y los yacimientos energéticos de su litoral marítimo.

Con este objeto se ha implementado una banalización suicida de nuestra historia, contrariamente a países como Francia e Inglaterra, paradigmas de cómo construir historias gloriosas para consumo mundial, aun a partir de crímenes notorios. Hoy nos intoxican con películas de soldados llorones y capitanes sádicos, para que no nos percatemos que perdimos no solo contra Inglaterra, sino también contra Europa y los Estados Unidos que desarrolló la más formidable movilización bélica desde la Segunda Guerra Mundial: la “Task Force”, formada por casi 200 navíos, entre transportes y buques de guerra, y perdió en menos de 60 días de combate en el atlántico sur el 40% de sus unidades, hundidas, averiadas, fuera de combate, blancos de los muy bien coordinados y ejecutados ataques de la aviación naval y la Fuerza Aérea. El año pasado, el príncipe Andrés de York, en un lapsus memorable ante las cámaras de la televisión británica, reconoció que siendo él tripulante del portaaviones “Invencible”, nave insignia de la fuerza invasora, debieron de soportar un serio ataque de la aviación argentina, el cual dañó el buque; textualmente, él tuvo temor de ser encontrado cuerpo tierra, carbonizado sobre la cubierta del buque, con el cubo mágico que intentaba armar entonces con otro tripulante. De la misma forma, en una sola jornada de combate, el BIM 5 había diezmando un batallón de paracaidistas escoceses, más de 800 hombres, aniquilando unos 300 gurcas, todos estos acontecimientos relatados por los protagonistas británicos y subidos a “youtube”. Se cuentan por centenares episodios de una épica homérica.

El Ejército tuvo más de 1.200 bajas entre muertos y heridos en Malvinas. De ellas 61 fueron oficiales y 199 suboficiales, lo cual significa un elevado porcentajes en relación con la cantidad que integraba el contingente y, sobre todo, teniendo en cuenta la distribución de los hombres en el terreno y el hecho de que las acciones principales no afectaron a todas las guarniciones y unidades, esas bajas se concentraron en algunas que sufrieron pérdidas realmente severas.

Así el Regimiento de Infantería 7 que defendió el cerro Logdon y Wireless Ridge, tuvo un total de 188 bajas, el Regimiento de Infantería 4 que defendió los cerros Harriet y Dos Hermanas tuvo 140 bajas, el regimiento de Infantería 12 que luchó en Darwin y Pradera del Ganso tuvo 107 bajas y la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 que peleó en el mismo lugar sumó 31 bajas más.

En determinadas posiciones, el 50% o más de los jefes de las fracciones de primera línea, resultaron muertos o heridos: en el cerro Dos Hermanas 5 sobre 6 oficiales que iniciaron la lucha y en el cerro Logdon 3 sobre 5 fueron muertos o heridos, pudiendo agregar en el último caso un suboficial que se desempeñaba como jefe de sección y también resultó herido. El 50% de los oficiales del Grupo de Artillería 3 también fue muerto o herido. Sería del caso preguntar a los ingleses cuántos de sus oficiales corrieron la misma suerte, aunque alguien podrá argumentar entonces que si no tuvieron la misma proporción es porque saben combatir mejor.

“Bethell estaba echado en una trinchera argentina tratando con un gaitero que servía como sanitario, cuando tuvo lugar una escena más allá de la imaginación de Hollywood. Un soldado argentino terriblemente herido se arrastró hasta el parapeto de la trinchera y lanzó una granada a los pies de Bethell, quién lo abatió antes de que la granada estallara acribillándole las piernas con la metralla e hiriendo al gaitero en un pulmón.” Este relato, entre otros, puede leerse en “La Batalla por las Malvinas” de S. Jenkins y el corresponsal de guerra M.Hastings y da cuenta de lo descabellado que resulta suponer al comportamiento de nuestras tropas tal como lo describen, arteramente, los voceros nativos de la desmalvinización.

Pero la derrota del adversario no consiste en su aniquilamiento físico, sino en anular su voluntad de lucha. De allí relatos que ni el propio enemigo, por pudor y por respeto a la veracidad histórica se ha atrevido a realizar. Se impone una verdadera “damnatio memoriae”, el discurso derrotista, la tergiversación de la historia (“Obligado fue una derrota”) la resignación fatalista, la negación de la voluntad y esta lista podría extenderse ad nauseam. Se trata de “revolcar a la Argentina en el fango de la humillación”, como propuso el nieto de Churchill, porque la voracidad de la metrópoli no tiene límites y ahora vienen por más, vienen por todo, vienen por la Antártida. “Muy pronto nos llevaremos una sorpresa, cuando descubramos que son muchos los aspirantes a la soberanía sobre nuestro Sector Antártico” advierte con inocultable regocijo el inefable Luis Alberto Romero, olvidando mencionar que también eran varios los que pretendían la Patagonia.

Curiosamente, un periodista del mismo diario donde el profesor Romero explica las taras del “nacionalismo patológico” tuvo la valentía de escribir: “Ya se sabe: la derrota militar derrumbó a la dictadura pero también a la verdad. Al tiempo que nadie había apoyado esa “locura”, los soldados no eran héroes sino “chicos”, lo ex combatientes eran la peste, y acaso el único que se había opuesto a la guerra Raúl Alfonsín, era el nuevo presidente de los argentinos. Como siempre, la sociedad negó lo que había hecho. Como luego negaría, sucesivamente, haber votado a Menem y De la Rúa. Y como alguna vez negará también haber sufragado por el kichnerismo (…) el triunfalismo de la prensa (en su momento) fue, nefasto, pero su influencia no resultó decisiva para que Jorge Abelardo Ramos, Su ideólogo (se dirige a la Presidenta) los intelectuales nacionales y populares, la militancia peronista, la resistencia progresista, la CGT y tantos hombres y sectores que usted estima como parte integral de su proyecto hayan acompañado aquel desvarío. Fidel Castro, Tomás Borge y García Márquez no fueron manipulados por los medios. Néstor Kirchner tampoco.” (1)

No se trata de elaborar panegíricos ciegos ni listas de réprobos y elegidos, porque nadie es perfecto, ni en la Argentina ni en ninguna parte del mundo, sino aprender a distinguir lo valioso de lo olvidable en cada personaje y su conducta, lo que nos enorgullece y debemos recordar de lo que conviene descartar y no repetir. Los muertos de Malvinas – todos, sin mezquinas exclusiones – no representan para los argentinos un pasado vergonzante; éste, en tal caso es el de los isleños, quienes medran con el despojo y la violencia colonial.

No, no fue Hollywood, pero tampoco iluminados por la lástima.



(1) Fernández Díaz, Jorge “La tentación kirchnerista de reescribir Malvinas”. La Nación 12/2/12

(*) Publicado en: “La cultura en Alpargatas” de Fundación Rucci. Marzo de 2012 y “Política” Año 7 Nº12 Marzo 2012.

LA SABIA Y SEÑERA PALABRA DEL GENERAL PERON

IDENTIFICAR ALIADOS ENEMIGOS

*Por Diego Carbone

Un aliado es el que trabaja por la misma causa que nosotros. También lo dijo Mao: "lo primero que uno debe hacer cuando conduce es establecer cuáles son sus amigos y cuáles sus enemigos", y dedicarse luego – esto no lo dice Mao lo digo yo - al amigo todo, al enemigo ni justicia porque en eso no se pueden tener dualidades. Todo el que lucha por la misma causa que lucho yo es un compañero, piense como piense y sobre todo nosotros debemos tener suspicacias en ese sentido porque ninguno de los grupos que se incorporan al peronismo con buenas y a veces con peligrosas intenciones nos hará peligrar a nosotros, porque todavía nadie ha hecho teñir el océano con un frasco de tinta.

Ellos y nosotros en toda nuestra marcha del movimiento hemos demostrado que no ha habido fuerza política capaz de enfrentarse con nosotros, y en el futuro la habrá menos porque estas cosas se están esclareciendo suficientemente para que cada argentino pueda pensar lo que le conviene al país.

Ahora indudablemente quizás, eso no es lo que le convenga a él, pero lo que le interesa y lo que le conviene al país es indudable la realización de nuestras ideas y no las que acaban de fracasar a través de esta dura, amarga y triste experiencia de 16 años de desorganización, de desgobierno, de injusticia y de arbitrariedades.

Los enemigos de la patria son los enemigos del pueblo. La Argentina actual es un satélite del imperialismo yanqui y su gobierno está al servicio de la oligarquía y de la burguesía.

Su pueblo lógicamente está tan en contra del imperialismo como de la oligarquía y la burguesía, pero especialmente opuesto al gobierno que los sirve y a las fuerzas de ocupación que lo hacen posible.

Dijo el general Jose de San Martin en la Orden general del 27 de julio de 1819 Compromiso del ejército de los Andes:
...”la guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos... si no tenemos carne, un pedazo de tabaco no nos tiene que faltar; cuando se acaben los vestuarios nos “vestiremos con la ballestilla que nos trabajen nuestras mujeres y si no andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios; seamos libres y lo demás no importa nada..."
Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver al país enteramente lIbre o morir con ellas como hombres de coraje.
..”

General San Martín

La guerra por la definitiva independencia argentina es una guerra que aun no ha concluido. San Martín, Rosas, las montoneras son apenas momentos victoriosos en esta guerra liberadora e inconclusa, una guerra en la que cambiaron los nombres de los protagonistas en la que no se modificó el carácter de la misma. Pueblo y antipueblo, Patria y antipatria se mantienen aun como antinomias irreductibles.

Juan D. Perón, Puerta de Hierro, Madrid, 1971

GRACIAS MI GENERAL, POR TANTA SABIDURÍA