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25 de marzo de 2012

EL SILENCIO NO ES SALUD


*Por Eliana Valci


En las décadas oscuras de nuestra historia, el silencio fue utilizado para mandar a callar a nuestro Pueblo. Así, éste era cautivo del poder usurpador, por lo cual, no se le permitía ver, oír o decir respecto del horror que teñía las calles de rojo, olvido, injusticia, impotencia e indignación.


Fotos del Archivo del
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto 
Para ello, los “hombres de la rectitud”, contaron con el apoyo de los grandes medios de comunicación, de parte de la sociedad y el poder civil, y con el amparo de los Estados Unidos, que fueron los autores intelectuales de la masacre en Latinoamérica.

No obstante, es pecar de hipócrita y vende patria, el sostener que la gente no sabía que sucedía por aquellos años. La realidad es que, se implantó el sistema del miedo a través de slogans como: “el silencio es salud”, “no te metas”, “por algo será”…etc.; lo cual conllevó a una complicidad tácita en torno al proceso.

Sin embargo, años después, con la llegada de la democracia, algunas cosas se fueron visibilizando, y ya no se podría alegar el desconocimiento de lo ocurrido. Tal es así, que se iniciaron los Juicios a las Juntas, comenzaron a aflorar los testimonios, las madres y abuelas dejaron de ser ilustres desconocidas, para ocupar un rol preponderante en el sostenimiento de la memoria de los compañeros y compañeras desaparecidos, como así en la búsqueda de la verdad y la justicia, por los delitos de lesa humanidad cometidos por “los señores del orden”.

Fotos del Archivo del
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto 
Hoy, después de 36 años, 105 nietos recuperados, con los responsables procesados y algunos encarcelados,  podemos decir que ha habido un salto cualitativo, respecto al compromiso con nuestra historia y como ciudadanos mandantes de la República.

El amor de las madres y abuelas y el de la memoria por los que hoy ya no están, han logrado vencer al odio cancerígeno que pretendieron meternos hasta en el ADN; por eso estamos comprometidos y dispuestos a NO DAR NI UN PASO ATRÁS.

Eso se ve y se palpita en las calles todos los días y se manifiesta concretamente cada 24 de Marzo, cuando marchamos en honor a la lucha de nuestros compatriotas. Se visualiza sobre todo en la participación de los más jóvenes, de los estudiantes secundarios, de los universitarios, y aún así de los niños pequeños, que con bombo en mano y alegría en sus rostros, vienen a transpirar el olor a Pueblo, a sus raíces, de donde nunca nos deberíamos haber apartado.

Fotos del Archivo del
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto 
Si bien algunos medios de comunicación y grandes grupos económicos siguen haciendo sus jugarretas, no van a poder con esta VANGUARDIA, que ama a su país y que ha comprendido que lo más importante es su felicidad y bienestar social.

El silencio se ha roto, y hoy florecen mil voces.






*Directora Revista Ida & Vuelta

A 35 AÑOS DEL CRIMEN, LA JUSTICIA YA SABE "QUIÉN MATÓ A RODOLFO"



*Por Miguel Sintas

La “verdad jurídica” del crimen del escritor y periodista Rodolfo Walsh necesitó 34 años y nueve meses para quedar plasmada en dos mil fojas de una sentencia judicial donde los magistrados condenaron a los integrantes de la patota que lo secuestró.

El “grupo de tareas”, eufemismo para nombrar a la banda de secuestradores, torturadores, homicidas y ladrones de bebés, escuchó, en diciembre de 2011, como los jueces Daniel Obligado, Ricardo Farías y Germán Castelli dictaron sus condenas por los hechos ocurridos en el centro clandestino de detención que funcionaba en la ESMA.

Mañana se cumplen 35 años del crimen de Rodolfo Walsh y tres meses desde que se anunció la sentencia a sus asesinos.

“Homicidio doblemente calificado por haber sido cometido con alevosía y con el concurso premeditado de dos o más personas en perjuicio de Rodolfo Jorge Walsh que concurre materialmente con el delito de robo doblemente agravado por haber sido cometido con armas y en lugar poblado y en banda”, dijeron los jueces para aludir al hecho que lo tuvo como víctima.

Palabras difíciles para las mujeres y hombres de a pie, casi encriptadas, exclusivas para leguleyos; seguramente Walsh lo hubiese escrito más fácil. Para todos.

La justicia dio su veredicto y los emblemáticos represores Alfredo Astiz y Jorge Acosta, junto a sus camaradas de armas Antonio Pernías, Jorge Radice, Ricardo Cavallo y Ernesto Frimon Weber fueron condenados a prisión perpetua; Juan Carlos Fotea tuvo mejor suerte y le impusieron “sólo” 25 años.

Antes que los magistrados pudieran dictar sentencia transcurrieron casi 35 años, la misma cantidad que tenía Acosta, diez más de los 25 de Astiz y diez menos de los 45 de Frimon Weber, el más veterano del grupo apodado “220” por el voltaje de la picana que manejaba con extrema habilidad.

Pasaron casi siete lustros. Mucho tiempo.

En el ínterin las leyes de impunidad, bautizadas como de “obediencia debida y punto final” votadas a instancia del ex presidente Raúl Alfonsín y los indultos “reconciliatorios” dictados por su sucesor Carlos Menem, permitieron a los represores gambetear a la justicia.

Caídos esos obstáculos nada impediría recrear los episodios registrados hace tres décadas y media en inmediaciones de la esquina de las avenidas San Juan y Entre Ríos, en el barrio de San Cristóbal donde Walsh, con una pequeña pistola intentaba resistir el poderoso y abundante armamento de la patota.

“Lo bajamos a Walsh en una cita en la calle. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta’” narró “muy alterado” Weber a sus colegas, según testimonios recogidos durante el juicio.

Los dedos de Walsh no estaban entrenados para apretar el disparador de las armas. Se movían con más facilidad sobre el teclado de su máquina de escribir.

La vieja Olivetti en la que hacía sus crónicas y redactó la “Carta Abierta” a los jerarcas uniformados con motivo del primer año de la usurpación del poder y que no alcanzó a terminar de repartir.

En el sitio donde estaba el árbol detrás del cual Walsh se “parapetó” para intentar la desigual resistencia hoy se advierte un marchito gomero y una placa con su nombre; otra lo recuerda en la sucursal del Banco de la Nación Argentina de la esquina y a media cuadra está la comisaría 18ª cuyos inquilinos de entonces seguramente habrán liberado la zona.

El escritor no pudo completar su circuito para entregar la carta. Fue emboscado y llevado, mal herido, a los calabozos mugrientos de la ESMA, paradójicamente un lugar de enseñanza y capacitación, por donde pasaron miles de personas ilegalmente prisioneras.

El 25 de marzo de 1977 mientras “Fragote”, “Yoli”, “Paco”, “Tiburón” y “Sérpico” cumplían la tarea de secuestrar a Walsh, seguramente no tenían tiempo para pensar que casi 35 años después volverían a estar unidos pero en un tribunal de justicia ante jueces de la Constitución.

Muy cerca el uno del otro. En los intermedios de las agotadoras audiencias que duró el juicio los penitenciarios los llevaban al baño de a dos, compartiendo las esposas; volvieron a estar juntos como en los celulares en que los devuelven a sus lugares de detención. Juntos, muy juntos.

Quienes fueron dueños de la vida y la muerte de embarazadas, monjas, militantes políticos, trabajadores, estudiantes, que podían robar niños; se creían eternamente impunes, y no imaginaban la posibilidad de que un día fuesen juzgados.

Al usurpar el poder aseguraron en su primera proclama que “por medio del orden, del trabajo, de la observancia plena de los principios éticos y morales, de la justicia, de la realización integral del hombre, del respeto a sus derechos y garantías, llegará la unidad de los argentinos”.

Pese al perverso uso de las palabras “ética”, “moral”, "garantías”, “derechos” y “justicia” en sus aguardentosas voces, al final se escuchó más fuerte, como un alarido, la sentencia de los jueces de la democracia que permitieron echar algo de luz en un tenebroso pasado.

Ahora, al menos, sabemos quien mató a Rodolfo.

Fuente: TELAM

24 DE MARZO DE 1976: LAS TRES DIMENSIONES DEL GENOCIDIO


*Por Mónica Oporto



En marzo de 1976 el grupo de civiles y militares que asaltó el gobierno argentino y se hizo cargo del poder, impulsó un genocidio en varios planos: en la economía, en lo social y desvirtuando el sentido patriótico con la recuperación de las Islas Malvinas.

La dictadura se caracterizó por el secuestro y tortura de miles de ciudadanos comprometidos con la realidad del país, el robo de bebés y la aplicación de la “solución final” -al mejor estilo de la Alemania nazi, como reflotan algunos mercenarios de la pluma en estos días- en la que las víctimas aparecían muertas en supuestos atentados o eran tiradas vivas al Río de la Plata o mar adentro, en tanto que la prensa “independiente” (Clarín, La Nación) “pintaba” realidad del mismo color que el “proceso” le indicaba. También sectores de la iglesia católica miraban para otro lado…

Los juicios que se empezaron a realizar desde 2003 dieron el marco para el inicio de la reconstrucción de la Memoria.

Pero 1976 no sólo hace referencia a la desaparición y muerte de miles de compañeros, es también el inicio de un proceso que profundizó la dependencia económica, destruyó el aparato productivo nacional sumiéndonos en la más profunda desnacionalización de nuestra economía y puesta al servicio de los intereses del capital internacional de que se tenga memoria. Y en 1982 produjo también el genocidio de miles de soldados enviados a Malvinas por un borracho soberbio que pensó que, con esa maniobra, el “proceso” recuperaría adhesiones. El mismo sector militar embanderado en una causa patriótica era el que seis años atrás había colaborado en el golpe en defensa de intereses extranjeros…

Analizaremos brevemente una de esas dimensiones.

El genocidio económico

La profunda represión de los militares es directamente proporcional a la necesidad del poder económico de imponer un plan sistemático de destrucción del aparato productivo de matriz nacional, para introducir al capital extranjero necesitado como estaba de acumulación.

La dictadura instalada en 1976 vino a dar cumplimiento a lo que desde hacía más de una década se intentaba: desde la caída de Perón, en 1955, el capital internacional tentaba por ingresar. Había tratado con Krieger Vasena, pero pudo hacer pie recién con Martínez de Hoz (más tarde lo continuarían Menem-Cavallo).

El objetivo fue la desnacionalización de nuestra economía, la destrucción total y absoluta del aparato productivo para dejarnos indefensos y dependientes frente al avance de la voracidad del capital internacional.

En ese contexto se explica la represión sistemática y organizada de las Fuerzas Armadas, la mano necesaria para poder aplicar el plan económico tan genocida como el de desaparición de personas. Los planes de “ajuste” sólo se pueden aplicar con planes de represión.

Cuando Martínez de Hoz se hizo cargo del Ministerio de Economía tenía un plan económico perfectamente establecido. Aquel 2 de abril de 1976, en su discurso de asunción, quedó en claro que no improvisaba nada, ya tenía todo claramente delimitado.

La presencia de trabajadores organizados representaba un obstáculo a eliminar. Las primeras en desaparecer fueron las comisiones internas de las grandes fábricas. Para proceder a la identificación de sus integrantes los militares contaron con la anuencia y la complicidad de la parte patronal, de grandes empresas como Ford, Mercedes Benz, Acindar, General Motors, entre otras. A cambio, los empresarios recibían seguridades: el ministro de Economía eliminó la prohibición de despedir mujeres embarazadas, bajó el porcentaje de aporte patronal y permitió que los trabajadores ingresaran teniendo ya firmada la renuncia anticipadamente. Había que “disciplinar” al trabajador, se venían tiempos durísimos.

Cuando asumió Martínez la inflación estaba en ascenso y se vivía una creciente recesión. La respuesta del nuevo ministro para combatir esta situación fue congelar los salarios de los trabajadores por tres meses. Esto equivalía a una caída del salario real del 40%. Pero además, Martínez de Hoz eliminó la protección industrial y abrió el mercado a los productos extranjeros (en este punto sería conveniente ver a la película “Plata Dulce” que refleja claramente esta época).

Proliferaron financieras, se liberó la tasa de interés y los controles (¡ah, los liberales siempre enemigos de todo tipo de control que les reduzcan las ganancias… aunque en ello pierda el país!). La fiebre especulativa llevó a lo que se conoce como la “bicicleta financiera”: las financieras competían por ver quién ofrecía tasas más altas y mucha gente retiró el dinero del circuito productivo para colocarlo en el circuito financiero, meramente especulativo. Cuando bancos y financieras no pudieron responder por las tasas que habían prometido, se produjeron quiebras y la desaparición de aquellas financieras que habían proliferado como honguitos después de la lluvia.

La apertura económica, al eliminar la protección a la industria local, permitió la entrada de productos que competían de forma muy desigual con los que reproducían en nuestro país. El “made in Hong Kong” se impuso sobre la “industria argentina”. Cayó la producción, creció la desocupación y el cierre de fábricas. La protesta era sistemáticamente reprimida…

En la época conocida como de “la plata dulce”, la apertura comercial y la sobrevaluación del peso provocó la demanda de todo lo importado y de que muchos planificaran sus viajes al exterior –en particular a Miami donde los argentinos eran conocidos como los “Give me 2” (deme 2)-. Épocas de ir de viaje y comprar 2 de todo lo que después, cuando volvían a Argentina, era vendido a buen precio ¡Si hasta se pagaban el pasaje con la diferencia que obtenían!

Los empresarios que entraron en la variante se endeudaron desmesuradamente pidiendo créditos para inversiones productivas, pero muchos se tentaron tomando créditos externos baratos, ese dinero luego lo ponían en financieras a tasas más altas… desvirtuando el circuito productivo. Las ganancias las remitían al exterior, así que la fuga de capitales (sin control por parte del Estado, cómplice del vaciamiento de la economía nacional) provocaba una situación de disolución de nuestra economía.

Los sectores beneficiados fueron inversamente proporcionales al perjuicio que provocaron al Estado argentino. Cuando la deuda privada los ahogó recurrieron al Estado que nacionalizó la deuda externa privada de muchas empresas. Lo paradójico es que esos mismos empresarios que tanto criticaron y repudiaron la intervención del Estado se beneficiaron con la nacionalización de sus deudas que terminamos pagando todos. Las principales empresas beneficiadas que salieron del endeudamiento fueron: autopistas Urbanas, Celulosa Argentina, Acindar, Austral, Alpargatas, Bridas, Papel Tucumán, Siderca, Sevel, IBM, Mercedes Benz, Esso, Fiat, Ford, Pirelli, Loma Negra, entidades bancarias como Citibank, de Italia, Río, Londres, Galicia, Tornquist, Quilmes, Francés...

Los sectores perjudicados fueron específicamente los trabajadores, la pequeña y mediana empresa de capital nacional. Se hipotecó el futuro de muchas generaciones de argentinos y argentinas en tanto que aquellos que se opusieron a este plan sistemático de destrucción del aparato productivo nacional, aquellos que se levantaron para oponerse al proyecto de país empequeñecido y dependiente, aquellos que tuvieron la clara visión del futuro que se avecinaba, esos son los desaparecidos.

A esos les dedicamos este poema de Bertolt Brecht:

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles” COMPAÑEROS: ¡Presentes!


Publicado en: LQSomos. Enero 2012 

LOS DUEÑOS DE LA HISTORIA

*Por Jorge Rachid

La discusión política, el debate, la confrontación de ideas, la elaboración de nuevos escenarios, planteos estratégicos, modelos de construcción política todo en un torbellino inagotable se ha instalado en el país. Bienvenido sea después de décadas de fatalismo histórico autoflagelante, del no se puede, del argentino descartable, de cultura dominante neoliberal, la política ha vuelto para ocupar el centro del escenario nacional, como la herramienta apta para diseñar el nuevo modelo de construcción de los próximos años, la única herramienta en el marco democrático capaz de dar respuestas a las demandas sociales emergentes en el nuevo siglo, ampliando los derechos sociales y desarrollando los parámetros productivos con criterio nacional y latinoamericano tanto en trabajo argentino como en intereses nacionales estratégicos.

Lejos de la paz de los cementerios provocadas por las dictaduras militares y del discurso único del fin de la historia neoliberal, estos debates aún desorganizados, cataclísmicos y aluvionales permiten ir creciendo en los cambios paradigmáticos de los tiempos por venir, en una batalla cultural que va de lo ideológico a los histórico, también desde una mirada internacional crítica a los imperios hasta un reconocimiento de nuestro espacio común latinoamericano hoy representado por los avances del UNASUR y la CELAC. Avances que se dan en el sistema de defensa de nuestro espacio americano en ejecución hasta la creación del Banco Central del UNASUR con su moneda virtual el SUCRE que elimina al dólar como moneda de transacción comercial, jerarquizando las monedas de nuestros países y evitando el tráfico de divisas, que han expoliado a los pueblos latinoamericanos. En este lugar estamos parados hoy como país.

Es en el calor de estos debates, como surgen nuevos protagonistas, antes ignorados o acallados por los factores de poder, que sienten la inquietud de no ser ya hoy los propietarios del “saber”, los únicos dueños de la información, los padres protectores de la Patria como lo fueron por años, en los cuales la posibilidad de modificar pensamientos, sugerir cambios curriculares, revisionismo histórico y cuestionamientos internacionales estaba vedado. Las voces mitristas de la historia eran la oficial y las de “la academia”; los Fermín Chavez, los Pepe Rosa, los Hernández Arregui, así en plural para abarcar a todos los pensadores y luchadores del campo nacional que batallaron como franco tiradores, ignorados y vilipendiados, en trincheras anónimas y periféricas contra la concentración del relato, la formación del discurso oficial, lo políticamente correcto, en una disparidad de posibilidades de expresión, que sólo fue escuchada cuando el pueblo estuvo protagonizando la historia, desde el poder, luego otra vez enterrada por años de proscripción y dictaduras, hasta ahora que vuelve a visibilizarse.

De ahí que resulta llamativo que la confrontación político-electoral en nuestro país debilite las posiciones nacionales que deberían constituir políticas de estado como la Causa Malvinas, que algunos intentan minimizar en algunos casos y otros victimizar a los combatientes , privándolos del patriotismo heroico que ejercieron por todos nosotros en la recuperación del archipiélago colonizado por el imperio. Mezclar esos actos con la dictadura militar no sólo ofende la inteligencia, sino que caracteriza a quienes enarbolan dicha teoría, como ignorantes, ante la demanda constitucional de su recuperación. Quienes enfrentamos a la dictadura no dudamos de la gesta protagonizado por hombres y mujeres argentinos que dieron su vida por la Patria. Quienes fueron las víctimas de esas dictaduras también lo hicieron por la Patria, los presos de las mazmorras dictatoriales se ofrecieron a ir, quienes estábamos perseguidos nos ofrecimos, quienes estaban exiliados se propusieron volver a luchar, mientras quienes miraban por televisión tanto la represión como la recuperación de las islas, se muestran ahora desde una supuesta ética pacifista que oculta la sumisión y el coloniaje. Todos queremos la paz y las recuperaremos en paz, pero con enérgicas medidas que impliquen obligar a negociar al imperio, desde económicas hasta instrumentales de transporte y logística, defendiendo nuestros recursos naturales. Seguramente estos hechos irán en contra de algunos intereses enlazados con Inglaterra, con seguridad serán las voces que mas se harán oír a la hora de la profundización de las medidas, serán los detractores habituales del gobierno nacional, desconociendo la solidaridad latinoamericana y las resoluciones de Naciones Unidas reiteradas, ignoradas por el imperio.

En ese tren se suben otros propietarios de la historia cuestionando desde supuestas posiciones peronistas la inserción latinoamericana y el reclamo nacional soberano, desconociendo los esfuerzos innumerables del Gral. Perón de integración continental, desde los trabajadores con los agregados sindicales en nuestras embajadas hasta la conformación de la Asociación Latinoamericana de Trabajadores ATLAS, el diseño geopolítico del ABC Argentina, Chile y Brasil, la conformación del centro de estudiantes latinoamericanos en Bogotá en 1948, la tercera posición en un mundo bipolar en medio de la guerra fría, siempre afianzando los intereses nacionales, el trabajo argentino, la producción y los avances tecnológicos, destrozados por la reacción criminal conservadora del 55, afianzada en el 76 y actualmente enardecida ante la limitación de sus intereses y posiciones de poder que sospechaban de permanentes ante la historia.

Se puede o no coincidir con el proceso en marcha, pero es imposible ser parte del campo nacional desde una posición de debilitamiento del gobierno nacional, menos aún desde maniobras golpistas, a un gobierno que puede cometer errores de conducción, que tiene demandas pendientes, pero que va desarticulando cuando tiene fuerzas de masa crítica para hacerlo, las estructuras neoliberales vigentes. Lo fueron las AFJP, ahora el sector financiero y las reformas del Banco Central, quedan las ART, la reforma tributaria hoy regresiva, las demandas de los trabajadores. Lo que no se debería es fortalecer las estrategias del enemigo, si del enemigo aunque a algunos les moleste la palabra, porque quienes juegan a favor de los Fondos Buitres, del poder concentrado tanto económico como comunicacional, aquellos que se vuelcan hacia el discurso del Reino Unido, los que demonizan al Chavez bolivariano, denigran al Evo, conspiran contra Correa, extrañan el ALCA y las relaciones carnales con EEUU y aplauden las masacres de Irak, Afganistán, Libia y otras todas en nombre de la libertad y la democracia, tienen en mi humilde opinión esa denominación.

No se puede ser tan contradictorio de defender la causa Malvinas y apoyar la invasión guerrera en los pueblos árabes, ni las amenazas bélicas sobre Irán y Siria, ni la exclusión de Cuba del sistema americano, ni el golpe de Honduras y el intento en Ecuador.

La contradicción de pretender criticar la modificación de la carta orgánica del Banco Central desde supuestas posiciones peronistas es un disparate histórico, lo mismo que ignorar el nuevo estatuto del peón en una supuesta defensa corporativa sindical. El mismo proceso político que recuperó las leyes laborales, recuperó el sistema previsional, incorporó a masas de trabajadores que nunca accederían al beneficio por la desocupación de los 90 y avanzó sobre nuevos derechos sociales, puede tener errores pero nunca ser el enemigo de algún peronista que se precie de tal. Se puede disentir, bienvenido sea, discutir, aportar incluso luchar por espacios políticos y hasta electorales, pero desde el movimiento nacional, nunca subidos a carros ajenos e intereses espúreos

que ven comprometido su devenir, al irrumpir nuevos actores sociales , políticos y económicos, que como en todo tiempo de cambios produce desplazamientos y en donde el esfuerzo debería estar colocado desde el campo nacional en desmontar las estructuras vigentes aún del neoliberalismo en lo económico y aún dominante en lo cultural. Se puede luchar desde dentro del proceso actual o desde afuera pero en el camino de la reconstrucción nacional y popular, camino hoy abierto hacia un nuevo modelo social que ha construído la gestión peronista desde el 2003.

Para los peronistas el único dueño de la historia es el pueblo argentino.

HUMOR INTELIGENTE


OPINIÓN A PROPÓSITO DE LAS PALABRAS DE UN MINISTRO

*Por Dr Trigilia Corrado Sandro


“Las adolescentes se embarazan porque tienen un recurso económico como premio por haber tenido un hijo” dijo el ministro de Salud Julian Dindart de la provincia de Corrientes.

Detrás de las palabras del ministro hay una clara posición subjetiva con respecto a las mujeres y a sectores mas vulnerables de la sociedad.

Este tipo de sujeto político presupone hechos que no ocurren, le dan factibilidad al mismo mediante el discurso, aprovechan la masividad de los medios para expresar su creencia y vomitar su odio de clase. Pero quizás lo mas preocupante es que para que funcione una creencia un preconcepto debe haber un garante al final de ella, y sabemos que son muchos y muchas los que devoran este tipo de afirmación sin previo análisis.
Estas declaraciones hechas en el marco de una escalada de embarazos adolescentes en la provincia de Corrientes, no son palabras vacías, son palabras con efectos precisos, son las palabras cargadas de discriminación, denigran y atentan contra la integridad de las mujeres, estigmatizan familias en situación de vulnerabilidad y revictimizan a niñas que has sido abusadas. 

Marcan claramente su ideología machista y racista. Hacen una división fundamental entre los incluidos en la esfera de la prosperidad económica-aquellos que no cobran la AUH- de los excluidos de ella y que se ven obligados a cobrarla. Nada dicen las palabras del aun ministro sobre la dificultad en el acceso a servicios de salud, falta de información y de métodos anticonceptivos de las niñas embarazadas.

 De un sistema educativo que incluya, de su misión como funcionario publico que debería ser estrechar la brecha existente entre incluidos y excluidos.
Su minúscula mirada y sus palabras cargadas de subjetividad clasista le impiden diferenciar claramente victimas de un sistema injusto, de victimarios.

Aun debemos decir con voz cada ves mas fuerte que es el estado el que viola los Derechos Humanos de estas criaturas, el derecho a tener una niñez y adolescencia tranquila, que garantice su formación humana y escolar de manera de igualar oportunidades con el sector social mas beneficiado. Y son los funcionarios públicos los que deben implementar medidas que garanticen esos derechos. Los casos últimamente expuesto de los ministros de salud de Entre Rios, Neuquen y Corrientes parecen ir en contra de todo derecho y como sociedad toda debemos repudiarlos. 


* Coordinador Tandil de inDHigo

24 DE MARZO DE 1976: ASESINATO DEL MAYOR BERNARDO ALBERTE


Fragmentos de un trabajo más extenso publicado por Bernardo Alberte (h) en 2005.

*Por Prof. Daniel Chiarenza


El teniente coronel (pos mortem) Bernardo Alberte, primera víctima del golpe de Estado de 1976.


“Nosotros les prevenimos que algún día vendrá el hombre sencillo de la Patria a interrogar a sus militares en actividad y en retiro. […] Un día vendrán los hombres sencillos de esta tierra, aquellos que fueron sus soldados, a preguntar qué hicieron cuando la Patria se apagaba lentamente, que hicieron cuando los pobres consumían sus vidas en el hambre y la de sus hijos en la enfermedad y la miseria, que hicieron cuando los gringos vinieron a imponernos esa nueva forma de vida “occidental” que todo lo corrompe y compra el dinero. Quizás para ese momento, la vergüenza que provoque el silencio como respuesta, no sea suficiente como castigo”.



Bernardo Alberte (hijo) recopilador y escritor memorialista de la obra de su honrado padre, el "Mayor" Alberte.

Así Bernardo Alberte rechazaba en 1969 acogerse a un decreto del dictador Onganía que permitía la reincorporación de militares peronistas dados de baja -como él- luego del derrocamiento de Perón. Después de la victoria popular del 11 de marzo de 1973, y al asumir la presidencia de la República, el Dr. Cámpora en uno de sus primeros decretos reincorporó a Bernardo Alberte al ejército con el grado de teniente coronel (R).



El teniente coronel Bernardo Alberte.


Nacido en 1918, se graduó como subteniente con las mejores calificaciones. En octubre de 1945 el coronel Perón fue destituido y encarcelado y el joven oficial salió en su defensa. Arrestado en Campo de Mayo, acusado de promover la insubordinación, con el levantamiento popular del 17 de Octubre Alberte recuperó su libertad y su empleo. Con el grado de Mayor, en 1954, fue designado edecán del presidente. El 16 de junio de 1955 cuando la aviación naval bombardeó el centro de Buenos Aires y atacó la Casa Rosada con el propósito de asesinar a Perón, Alberte fue uno de los militares que encabezo la defensa. En septiembre, al producirse el definitivo levantamiento, entablados los combates entre tropas leales y rebeldes, fue partidario de resistir hasta las últimas consecuencias. Permaneció junto al presidente hasta que Perón decidió renunciar. Entonces los golpistas lo encarcelan en represalia por haber cumplido con su deber militar y constitucional.
Compartió en Ushuaia la prisión con destacados dirigentes peronistas; liberado a fines de 1956. Citado por el Comando en Jefe del Ejército, no quiso presentarse ante sus verdugos. Se vio obligado a buscar refugio en Brasil, donde permanecía exiliado cuando fue dado de baja por los militares golpistas.



Bernardo Alberte en la tapa de "Cristianismo y Revolución".

En 1957, desde Río de Janeiro escribe a Perón, que estaba en Caracas: “Que los militares eran los que constituían la masa del ejército que le permaneció leal hasta el último día de su gobierno, pese a las defecciones y traiciones conocidas de las que no se escaparon de cometerlas también civiles; que ese Ejército que le era leal con la cooperación del pueblo, con el que siempre se sintió estimulado, pudo haber vencido a los rebeldes si se hubiera dispuesto a enfrentar la guerra civil y sufrir los bombardeos y destrucciones que estaba dispuesta a realizar la Marina […]”.



Esta es la imagen que resume lo que Alberte acaba de contar. ¡Claro, de última, alguna vez tenían que encontrarse!. Un bombardeador del pueblo y un traidor del pueblo. 

En 1958 fue sancionada una ley de amnistía que le permitió a Alberte regresar al país. No era hombre de deprimirse, en Buenos Aires instaló una tintorería.
En 1965 el dirigente metalúrgico Vandor comenzó a disputarle abiertamente a Perón el control del Movimiento. Desde su exilio en Madrid, el General envió a su esposa Isabel para contrarrestar el avance vandorista. La casa particular de Alberte sirvió de refugio a la viajera en algún momento de su estadía. Isabel volvió a Madrid. Pocos días después Vandor, Alonso y otros sindicalistas, asistían a la Casa Rosada a la asunción del dictador Onganía.



Encuentro de Vandor con Onganía (de espaldas). 

Perón, “El Viejo”, el auténtico líder, a comienzos de 1967 nombra a Alberte -su antiguo edecán- Delegado y Secretario General del Movimiento Peronista. Alberte puso fin a la etapa de “desensillar hasta que aclare”, y desafiando las persecuciones desatadas por la dictadura, en poco más de un año puso en pie a un Movimiento que estaba postrado y dividido, dando particular intervención a la juventud.
Debió enfrentar las tendencias conservadoras y burocráticas dentro del peronismo, tanto en su sector político como gremial. Su gestión política fue determinante para el surgimiento de la C.G.T. de los Argentinos, central obrera que creó un nuevo instrumento de lucha sindical, y donde actuaron entre otros: Raimundo Ongaro, Jorge Di Pascuale, Agustín Tosco, Atilio López, Rodolfo Walsh e Hipólito Solari Irigoyen.



Rodolfo Walsh, Enrique Coronel, José Vázquez, Ricardo de Luca y Raimundo Ongaro.

La política seguida por Alberte fue de lucha frontal contra el régimen de Onganía y de apertura a los sectores sociales y políticos que se le oponían. Hubo un acercamiento de la masa estudiantil al movimiento obrero a través de la CGT de los Argentinos. Arrinconaron al “participacionismo”, lo que desembocaría en el Cordobazo de 1969. Pero para entonces Alberte ya no ocuparía el cargo de Delegado, al que renunció en marzo de 1968. Perón designó en su reemplazo a Jorge Daniel Paladino, personaje al que el mismo Perón acusaría, en 1971, de haberse transformado en un agente del dictador Lanusse.



Tapa de la revista "Con Todo", órgano difusor del Peronismo Revolucionario. 

Alberte, en cambio, siguió en la misma línea, compartiendo posiciones con John William Cooke y Gustavo Rearte. Editó el periódico Con Todo, portavoz del peronismo revolucionario, y salió públicamente en defensa de los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) arrestados en Taco Ralo, Tucumán.
Hubo un congreso clandestino peronista en Córdoba. Allí Alberte pronunció un notable discurso: “[…] dominar la estrategia mejor que los generales que la emplean para oprimir y sojuzgar y que en nuestras manos debe servir para liberarnos. En esta época de transición entre el capitalismo y el socialismo, entre el miedo y la libertad, entre lo que cae y lo que viene, hay que ser un hombre de acción para ser digno de la conducción de las masas populares”.
Habló en la Chacarita, en julio de 1971, luego del secuestro y asesinato de Juan Pablo Maestre y su esposa Mirta Misetich, Alberte reveló que ambos eran militantes de las FAR, reivindicando como combatientes a quienes hasta entonces sólo aparecían ante la opinión pública como víctimas de la represión ilegal.



Mirta Misetich y Juan Pablo Maestre, militantes de las FAR y del Peronismo Revolucionario. 

En 1973 Alberte decía: “A esta altura de la situación ya se ha puesto en evidencia [...] la trampa de la junta militar cuyo objetivo es integrar al peronismo al sistema con la finalidad de crear un gobierno favorable al continuismo. [...] Pero aunque no prevaleciera la maniobra oficial, si pasando por encima de los ardides tramados [...] triunfara un gobierno no dispuesto a mantener la línea continuista, la trampa le estará esperando siempre”.



Gustavo Rearte, fundador de la Juventud Peronista y adscripto al Peronismo Revolucionario.

Coincidía con Gustavo Rearte. La “primavera” camporista agonizaba, a comienzos de julio de 1973, y Alberte volvió a la Chacarita para despedir los restos del fundador de la Juventud Peronista -Gustavo-, derribado prematuramente por el cáncer, como cinco años antes lo fuera Cooke.



Bernardo Alberte fue a despedir los restos de Rearte a la Chacarita.

Alberte no tuvo cargos en este período. En 1975 encabezó la Corriente Peronista 26 de Julio, acompañado entre otros por Susana Valle, y salió a denunciar al golpismo: “Sabemos que desde las estructuras del Movimiento y del gobierno, hubo y hay quienes desvirtuaron y desvirtúan los contenidos del peronismo -cuando no los traicionaron-; los hemos señalado oportunamente -cuando el silencio gorila callaba las acciones de López Rega- y los seguimos señalando”.
Días antes del golpe, la represión ilegal desembozada irrumpía en las oficinas céntricas donde funcionaba la Corriente 26 de Julio con el evidente propósito de secuestrar a Alberte. Pero fallaron en su intento.
En vísperas del 24 de marzo dirigió una memorable carta a Videla, poniendo en evidencia la responsabilidad de las Fuerzas Armadas en la represión ilegal, que acababa de cobrarse la vida de un joven colaborador suyo, Máximo Altieri.



Alberte en vísperas del golpe de Estado, es decir de su asesinato, le dirigió una memorable carta al asesino, genocida, Videla. Horas después, en momentos de producirse el golpe militar, efectivos uniformados del Ejército y la Policía Federal irrumpieron en el domicilio de Alberte, derribando la puerta con sus armas y profiriendo insultos y amenazas. Sin poder ejercer defensa alguna, ante el despliegue desmesurado de efectivos y armas utilizadas, Bernardo fue arrojado al vacío desde una de las ventanas de su departamento. Al caer a un patio de la vivienda del primer piso, su morador, el Dr. Herrera, ex juez y otros testigos que presenciaron el hecho, fueron amenazados con armas largas para que silenciaran lo visto. En tanto el cuerpo de Bernardo Alberte yacía exánime, su casa era violada y saqueada, intimidándose a sus familiares con armas de fuego.

LA SABIA Y SEÑERA PALABRA DEL GENERAL PERON

"COMPAÑEROS, ALIADOS, TRAIDORES Y ENEMIGOS...!!!


*Por Diego Carbone

El movimiento tiene enemigos de afuera y enemigos de adentro: quien no lucha contra el enemigo ni por la causa del pueblo, es un traidor, quien lucha contra el enemigo y por la causa del pueblo, es un compañero; y quien lucha contra un compañero es un enemigo o un traidor.

Dice Mao Tse Tung: el que lucha contra un compañero es que se ha pasado al bando contrario. Eso lo hemos observado todos, no hay peronista que no haya observado este tipo de disidencia, siempre sospechoso, pero más que nada negativo para el trabajo de conjunto que debemos realizar. 

En el movimiento peronista eso tiene su remedio, porque el movimiento peronista ha sido creado y conducido en forma que desarrolle sus propias autodefensas. En esto hay una tremenda similitud entre el organismo fisiológico y el organismo institucional. En el organismo fisiológico ocurre un fenómeno del cual debemos aprender: si el hombre no tuviera sus autodefensas hace miles de años que habría desaparecido de la tierra, solamente son las autodefensas las que conservan la especie, no son ni los médicos, ni la penicilina desgraciadamente. 

Ahora, ¿cómo se generan esas autodefensas? El promotor de ello es el microbio, el agente patógeno que entra en el organismo, que a su vez genera sus propios anticuerpos, de donde salen las vacunas que crean las propias enfermedades. Ese microbio genera los anticuerpos, y son esos anticuerpos las autodefensas del organismo. En lo institucional pasa lo mismo. Cuando el movimiento justicialista fue creado yo me persuadí de esta necesidad y de esta verdad, y dejé actuar al movimiento con la mayor libertad posible. Cada uno hizo lo que quiso dentro de él, claro que eso dio lugar a que aparecieran algunos de los que se denominan traidores en la política o tránsfugas. 

Pero ¿qué son los traidores o los tránsfugas dentro de un organismo institucional de la política? Son los microbios, son los gérmenes patógenos que entran en el organismo, y tan pronto entran generan sus anticuerpos igual que el otro microbio y generan sus autodefensas para la organización institucional. Hemos visto muchos actos de las autodefensas que se han producido en el movimiento. Es decir el movimiento se defiende por sí, porque los movimientos o los partidos políticos o las organizaciones institucionales que no tienen sus autodefensas desaparecen como habría desaparecido el hombre. Por eso la conducción de un movimiento político hace pensar en la necesidad de dar absoluta libertad.

Hay que tener en cuenta que cuando aparece un hombre de nuestro movimiento que lucha contra otro hombre de nuestro movimiento puede ser lo que dice Mao, que se haya pasado al bando contrario. Pero generalmente defiende un interés, no un ideal porque el que defiende un ideal no puede tener controversias con otro que defiende el mismo ideal. Es que en la política al haber más de dos ideales juegan los intereses. Y hay horas distintas, en 1955 fue la hora de los enanos, 1971 es la hora de los logueros.

 Entonces, son esos intereses los que han venido y siguen jugando, pero el peronista debe darse cuenta y cualquiera sean sus intereses no pueden estar sobre el ideal que todos defendemos y por el cual todos debemos luchar. Por eso el peronismo creó un apotegma que dice: para un peronista no puede ni debe haber nada mejor que otro peronista. Entonces cómo puede ser posible que un señor que está en la misma lucha esté luchando contra otro peronista cuando tiene al enemigo con el que tiene naturalmente que luchar.

El movimiento tiene enemigos de afuera y enemigos de adentro: quien no lucha contra el enemigo ni por la causa del pueblo, es un traidor, quien lucha contra el enemigo y por la causa del pueblo, es un compañero; y quien lucha contra un compañero es un enemigo o un traidor.

Cuando nosotros decimos que para un peronista no debe haber nada mejor que otro peronista, estamos levantando la bandera de la solidaridad dentro de nuestras fuerzas. Esa conciencia colectiva y esa conciencia social por la que nosotros luchamos.

Lo importante es comprender que todo este espíritu de solidaridad hay que imponerlo; hay que ir persuadiendo, si es preciso de a uno, para que cada uno sepa sacrificar un poco de lo suyo en bien del conjunto. Predicamos con el ejemplo que es la mejor de todas las prédicas.

Nuestra solidaridad no ha sido jamás ni sectaria ni excluyente. Para nosotros todos los que luchen contra los enemigos del otro país son nuestros amigos, y en el carácter de tal les hago llegar mi saludo emocionado y afectuoso.

Desde que en 1955 nosotros caímos del gobierno, yo me he preocupado de ir conformando una organización. Es muy difícil, los dirigentes revolucionarios siempre son movimientos gregarios detrás de un realizador y contando con 100 mil predicadores, así se pone en marcha un movimiento revolucionario, nosotros lo hicimos así. Ahora, una vez que se ha conformado un movimiento con un líder enfrente no es tan fácil transformarlo en una organización, porque en general la gente resiste a eso.

 Pero hay que tener en cuenta que el hombre no vence al tiempo, el único que puede vencer al tiempo es la organización. Entonces yo me he ocupado de ir formando por simbiosis la organización sin que yo perdiese la conducción, para que los grupos que desean la organización y los grupos que desean seguir en el movimiento gregario puedan por simbiosis unirse y llegar a elegir en el momento oportuno, cuando yo desaparezca, su forma de conducción, porque eso lo tiene que elegir el propio movimiento. 

Si aparece un hombre que me pueda reemplazar a mí, no habrá problema, si no aparece ese hombre es indispensable reemplazarlo por una organización revolucionaria que permita al movimiento a través de organismos ir conformando y cumpliendo los objetivos que nosotros hemos venido indicando hace muchos años, más los objetivos que las circunstancias nuevas vaya produciendo. Esa organización hemos tratado e alcanzarla y creo que hasta este momento tenemos una organización. 

Por lo pronto no hay en el país ninguna fuerza política que tenga la organización que nosotros tenemos, y sobre todo no hay ninguna fuerza que pueda compulsar en sí un poder mayor por unidad, por solidaridad, por cohesión, por unidad de doctrina. Detrás de una doctrina es que van los hombres organizada o desorganizadamente. Nosotros en ese sentido estamos en un punto medio, en parte organizados en parte todavía inorgánicos porque hay grandes sectores que se van incorporando durante la marcha a esta lucha que nosotros venimos sosteniendo en nuestro momento.

 Estamos en un momento en que estamos a caballo de dos generaciones, una generación que es la nuestra que ha hecho todo lo que ha podido, bien o mal, pero lo ha hecho hasta ahora y ha cumplido una etapa de esa revolución, que podemos decir que es la etapa doctrinaria. Ahora viene la toma del poder, la etapa gregaria y luego vendrá la institucional. Todo ese proceso ha de realizarse a base de las nuevas generaciones, las revoluciones no son jamás obra de una generación sino de varias. 

Hay una nueva generación que está esperando, por eso yo vengo hablando de la necesidad del trasvasamiento generacional, junto con la organización debe venir un cambio porque si no el movimiento envejecerá y terminará muriendo como todos los viejos. Entonces para evitar ese proceso está el camino orgánico y el camino de rebosamiento por un cambio generacional. La gente joven tomará ahora nuestras banderas al triunfo.

 ¿En qué forma la llevará?, no podemos predecir eso porque si aparece un hombre que pueda catalizar la voluntad de todo el movimiento peronista, será ese hombre a la cabeza de ese movimiento el que lo llevará, sino tenemos la suerte que aparezca un hombre esclarecido que pueda seguir una conducción en el campo estratégico y aun provocar en el campo táctico esa lucha que es indispensable para triunfar, no habrá más remedio que recurrir a la organización. Por eso la previsión está en esto, ¡organicémonos, marchemos organizadamente!. Si aparece ese hombre bendito sea y bienvenido.

JUAN DOMINGO PERON - 1970 Puerta de Hierro, Madrid.

GRACIAS MI GENERAL POR ESCLARECER NUESTRO PENSAMIENTO...!!!