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26 de febrero de 2012

Y SE SUBIERON A LOS BARCOS


*Por Jorge Rachid


Los argentinos que, autoexiliados en Montevideo, conspiraban contra el gobierno del Restaurador Juan Manuel Rosas, quien desde la gobernación de Buenos Aires comandaba el intento de unificación federal de un país en ciernes, no dudaron en sumarse subiendo a los noventa buques mercantes y veinte de guerra ingleses y franceses, que en nombre de la libertad de comercio y la libre navegabilidad de los ríos interiores, a fuerza de cañonazos y prepotencia colonial quisieron imponer condiciones a un gobierno que consideraron débil e incapaz de enfrentarlos. Se equivocaron de bando y de percepción de la realidad.

Esos argentinos de ayer como Florencio Varela o Luis Bustamente, entre otros, que no escucharon ni siquiera la proclama de Juan B. Alberdi desde su exilio chileno, unitario enemigo de Rosas, pero en su fecunda y lúcida madurez se le debe esta significativa frase: “Prefiero a los dictadores de mi patria que a los libertadores extranjeros”, hoy repiten la historia, justificando desde supuestas “academias” del pensamiento, los argumentos coloniales que esgrime el Imperio inglés para desconocer las 11 resoluciones de Naciones Unidas destinadas a discutir la soberanía de las Islas Malvinas, invocando la base de los “derechos de los kelpers”.

Los mismos habitantes a quienes llamaban kelpers por ser discriminados del Reino para quienes eran, hasta la guerra del 82, habitantes de los territorios de ultramar, llamadas por Naciones Unidas “colonias” inglesas como Gibraltar, Isla Ascención, Santa Elena entre otras que suman 13 en total, además de la British Commonwealth of Nations, comunidad de naciones que significa “riqueza común” y que suman 53 en total países, que en función de intereses supuestamente comunes mientras tributan al Imperio.

O sea el Imperio está vivo y tan despierto que después de la guerra nombró a los habitantes de las Islas Malvinas, ciudadanos ingleses de pleno derecho, cosa que no había realizado en casi 160 años. Recién a partir de entonces comenzaron a ser ciudadanos de primera categoría, hecho negado a ellos por toda la historia colonial.

Pleno derecho es lo que parecen reconocerles, algunos argentinos cuya formalidad forjada en supuestas cuestiones humanitarias bordea el cipayismo ( término derivado de los soldados coloniales indios al servicio de los ingleses), haciendo base en una falacia, ya que nunca la Argentina pretendió desconocer el derecho humano a la vida, ni al lugar de residencia como demostraron las tropas argentinas durante la recuperación del archipiélago, que les fueron preservados incluso en detrimento de las condiciones de vida de nuestros propios muchachos, heroicos patriotas combatientes. No fue tomada su propiedad privada, ni sus alimentos ni medicinas ni su dinero, no se restringió su libertad de movimientos ni se invadió su privacidad. Quizás esta actitud constituyó un error desde el punto de vista militar.

Estamos discutiendo soberanía nacional, no si siguen siendo o no ingleses, cuestión absolutamente menor, menos aún si se tienen que ir o no que nunca estuvo planteado, si pueden o no seguir desarrollando sus actividades laborales y empresariales, nada de eso fue planteado jamás, por lo cual la declaración de este conjunto de intelectuales eurocéntricos anglófilos discute sobre las “calendas griegas”, construcciones, abstracciones y relatos de cosas que jamás estuvieron planteadas, jamás por ningún gobierno argentino.

Ahora, reconocer el derecho a la autodeterminación de una población implantada por la fuerza de las armas inglesas, con costo de vidas argentinas que vivían y gobernaban las Islas Malvinas, es no sólo desconocer la historia sino mucho mas grave aún, es avalar la prepotencia de la fuerza para imponer nuevos escenarios. Es como si nuestros antepasados patriotas de la independencia hubiesen reconocido los derechos españoles por haber estado casi tres siglos ocupando estas tierras en función de derechos adquiridos, por el hecho de haber sometido a los pueblos originarios, que maltrataron, esclavizaron y mataron en nombre de la “civilización y la fe”, desplazando de sus tierras a millones de compatriotas indígenas.

Que derecho a la autodeterminación puede tener una población que ha hecho del conflicto de una de las zonas del mundo de su mayor ingreso por cápita, producto del saqueo de recursos de todo el pueblo argentino, desde petroleros hasta pesqueros, ganaderos y otros que significan además pérdida de trabajo argentino, en manos inglesas, que como plantea el premier inglés son base de recursos estratégicos con miras al Tratado Antártico que se reúne este año. Además la supuesta política de seducción implementada en la década infame de los 90, que los intelectuales de mentas parecen añorar, derivada de políticas neoliberales, de relaciones carnales y sometimientos financieros, no sólo fueron un fracaso en cuanto a respuesta política, tanto de los kelpers como de los ingleses. Entregamos todo lo pedido a cambio de nada, ni siquiera ofrecieron una mesa de negociaciones en el marco de la UN.

Los mismos que piden institucionalidad y “ser un país serio” son capaces de servir a los pies del Imperio Inglés y negarse a acoplarse a las políticas de estado de su país, en el marco estratégico.

Suben a cualquier barco que debilite la política nacional, a la cual están enfrentados, son capaces de alegrarse de los triunfos de los “fondos buitres” en los juzgados de EEUU y criticar al ejecutivo y la justicia argentina cuando logra fallos a favor en el CIADI ante demandas de las multinacionales voraces.

Añoran el país de la estabilidad de los cementerios o el de la prepotencia de los poderosos donde no vuela una mosca negra, donde la apropiación de la riqueza está garantizada por la complicidad del gobierno, siendo mas proclives a discutir de sobre su majestad la corona inglesa y su historia, que de rescatar la nuestra de gauchos y criollos heroicos y luchadores de la libertad que fue enterrada en nombre de la Baring y los intereses ingleses por el mitrismo.

Lamentable y a la vez auspicioso el devenir intelectual de los tiempos actuales, en donde la polémica se instala como hecho cotidiano de la política que ha sido recuperada, del cajón prisionero de pensamientos mesiánicos y únicos, donde la discrepancia llevaba a la muerte, a la prisión o la exilio. Es muy auspicioso que discutamos el rol de ,los intelectuales en la formación de la conciencia nacional, su aporte a la construcción de identidad, la visión del país en lo estratégico, todo eso es muy bueno ya que apuntala el debate y enriquece los fundamentos.

Ahora de ahí a darle herramientas al enemigo colonial es “traición a la Patria” y expresar esto no es xenófobo, es releer la Constitución Nacional, la que gusten la del 1853, la del 49 o la del 94, siempre está en el texto y todos sabemos que significa este término doloroso.

ASESINOS DE GUANTES BLANCOS

*Por Pedro Valci

La tragedia paraliza, horroriza y enoja, al mismo tiempo nos damos cuenta de que estuvo mal y nos convertimos en opinadores virulentos, algunos mezclando todo y otros especulando con esas situaciones, de hecho que son muy buenos observadores de la crispación del ser humano a la hora de una realidad que lo espanta.

Y en el medio de la tragedia y consecutivamente por días todo vale, para vender un pedazo de papel ó garantizar un minuto de televisión, la idea es generar el más alto grado de espanto posible y obviamente MIEDO.

El oficio de informar es maravilloso y generoso con quien lo ejerce y con quien recepta el producto, si ese producto es tan veraz y elocuente que deja al receptor que el tenga una tregua para analizar la imagen ó la letra. El goteo y los efectos especiales, principalmente en la pantalla chica, a diestra y siniestra, no es oficio, es manipulación.

Esa manipulación termina siendo funcional a los DELINCUENTES de guantes blancos, porque es la maniobra distractiva para ocultar la verdad de una tragedia. Y seguramente luego como en todos los accidentes que se tienen memoria terminan en el olvido ó como en el caso Lapa todos absueltos ó su gran mayoría.

Podríamos desmenuzar esta tragedia de Once, recorriendo los reclamos obreros que no fueron escuchados jamás ó podríamos recorrer las denuncias en el Organismo de Control respectivo, en ambas direcciones, hubo y seguirá habiendo funcionarios que ocultan la realidad debajo de la alfombra de pingues beneficios personales.

Y si hiláramos mas finos algunos idiotas dirían es un accidente cada tanto, porque para esos asesinos somos carne de estadística, también es cierto que nosotros los que usamos los servicios públicos de transporte nos quejamos hacia adentro y seguimos consumiendo basura. Los que se quejan ó son locos ó son homosexuales y con orgullo comunistas.

¿La tragedia se instala sola?....de ninguna manera es criminalmente armada desde arriba hacia abajo, a sabiendas que ahora el proceso de investigación va a ser tan nulo que solo perejiles serán los responsables, cosa que vemos a diario cuando arman las causas.

La discusión de fondo no se da, ¿que sentido tienen los organismos de control? ; ¿que sentido tienen los organismos que distribuyen los llamados premios empresarios? ¿Que sentido tiene las corporaciones de seguros? A quien cuidan.

Como todo es dinero esta tragedia también ya es un pingue negocio, y la plata tiene como ganancia el SILENCIO y la IMPUNIDAD.
El concesionario esta en su casa, el funcionario que lo solvento esta en su casa, el director del organismo de control esta en su casa, el gerente de la aseguradora esta en su casa, NADIE SE CALENTO EN CONTROLAR, ….. los usuarios en una caja de madera 50 compatriotas y el resto o sea todos esperan otra caja de madera.

ESTE DOLOR ES COLECTIVO

Este dolor nos incumbe, este dolor es de pueblo…


*Por Red de Mujeres con Cristina

“Los trenes: un limón olvidado en la heladera"

Para los filósofos griegos era claro: la respuesta a la tragedia es política. Ni el oráculo, ni la acrópolis, ni el templo de Apolo. Si vivir es una tragedia porque los dioses juegan su fuerza entre nosotros, el modo humano es la comunidad. Vivir todos juntos.

Van a decir que no fue una tragedia sino que hay causas. Van a quedarse en el lamento indigna...do”
(…)

“ El tren no llega a las islas Malvinas. Llega a Once y choca. El maquinista está con custodia porque lo quieren matar; las ambulancias no pueden ir por Bartolomé Mitre porque está el altar de Comañón. La muerte ronda por el mismo lado y la guerra continúa.

La respuesta es política. No de acusación, no de culpa. Es una respuesta de afirmación, de hacer. Distribuir los recursos, ponerse al frente y bajar guita. 

En definitiva: garantizar que los pobres se mueran de viejos es un problema de Estado”

Gustavo Varela, filósofo y ensayista, profesor en la Universidad de BS AS

Si acordamos que los Trenes son un asunto político necesitamos trascender la bronca, esa que nos muestra que todos sabíamos que en cualquier momento podía pasar, y ponernos a discutir como sociedad ante qué cosas vamos a decir basta. Un basta constructivo y creativo, que potencie comunidad. Un actuar colectivo que transforme el dolor y la fuerza de la sociedad en estrategia y fuerza instituyente de aquello que como pueblo queremos.

Acompañamos el dolor de los que perdieron a sus seres queridos y redoblamos nuestro compromiso por seguir construyendo día a día un país más justo

VIDELA DICE QUE ESTA PRESO POR VENGANZA (¿?)



*Por Daniel Brión 

No resultan increíbles, no resultan llamativas, mucho menos causan sorpresa las declaraciones que el dictador, represor y genocida efectuó a un medio español, reivindicando la represión, criticando los juicios que se están desarrollando y cuestionando el número de desaparecidos.

Sorpresa sería si sus declaraciones hubieran sido a la inversa, reconociendo la culpa, pidiendo perdón, mostrando arrepentimiento por todo lo hecho.

El preso Videla encabezó la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional instalada tras el golpe de estado del 24 de marzo de 1976. Además fue jefe del “ejército argentino”[1] entre 1975 y 1978. Tras la recuperación de la democracia en 1983, fue juzgado y condenado a prisión perpetua y destitución del grado militar por numerosos crímenes de lesa humanidad cometidos durante su gobierno de facto. El 22 de diciembre de 2010 fue condenado a prisión perpetua en cárcel común por el caso conocido como UP1.

Actualmente se encuentra procesado por el robo sistemático de bebés y cumpliendo varias condenas perpetuas -en la prisión en la Unidad 34 del Servicio Penitenciario de Campo de Mayo- por delitos de lesa humanidad, desde ese lugar, el de un preso juzgado y con sentencia firme por delitos de lesa humanidad, sostuvo que él y otros represores están presos por venganza (¿?) y acusó al Ejecutivo Nacional de impulsar los juicios a represores con un espíritu de absoluta revancha. Las declaraciones aparecieron en la revista española Cambio 16.

El genocida también defendió la actuación de las fuerzas armadas durante la dictadura, afirmando que la República está desaparecida, que el Parlamento no tiene contenidos, y que está compuesto por ganapanes que temen perder el puesto y se venden al mejor postor. No hay nadie en la escena política con lucidez capaz de hacerles frente”, lo hay Videla, lo hay, pero en democracia ni juntando los votos del 2°, 3° y 4° pudieron ni arrimarse a la abrumadora suma de votos de un pueblo en marcha, en busca de un destino común.

Se lamenta el dictador diciendo que la administración de Néstor y Cristina Kirchner ha retrotraído “todo este asunto” a la década de los setenta, y vienen a cobrarse lo que no pudieron cobrarse en esa década y lo hacen con un espíritu de absoluta revancha”. Para terminar diciendo que “Es la vendetta para una satisfacción personal sin razones, totalmente asimétrica, fuera de medida. Aquí no hay Justicia, sino venganza, que es otra cosa bien distinta”.

También tuvo el descaro de incluir en la nota a los desaparecidos [2] de su dictadura genocida y afirmó que, según él, son solamente 7 mil los muertos.

Vamos por parte, siempre según mi punto de vista, y con la amplitud de no sentirme el dueño de la verdad, sino intentando reflejar el sentimiento y mi verdad al leer tamaña desfachatez.

Me gustaría responder al recluso Videla que no advierte la diferencia entre revancha y justicia, trataré de explicárselo y ser lo más didáctico posible, primero fijaremos terminologías.

· “Revancha” según del diccionario de la Real Academia Española: (Del fr. revanche). 1. f. desquite.,

· “Desquite”: m. Acción y efecto de desquitar,

· “Desquitar”: 1. tr. Particularmente en el juego, reintegrarse de lo perdido, restaurar una pérdida. U. t. c. prnl. - 2. tr. descontar. - 3. tr. Tomar satisfacción, vengar una ofensa, daño o derrota. U. t. c. prnl.

· “Venganza”: 1. f. Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos. - 2. f. desus. Castigo, pena. ~ de Moctezuma. - 1. f. coloq. Méx. Diarrea contraída por el turista que llega a México.[3]

Resulta claro, por simple definición etimológica que no se trata ni de revancha, ni de desquite, ni mucho menos de revancha. Quizás, sí, asimilando la “venganza de Moctezuma” le haya producido al dictador/genocida una importante diarrea, pero seguro que no es debido a beber algún tipo de agua o alimento, –digo- ¿será ante la inminencia de que se le comprueben también estos aberrantes nuevos delitos investigados del robo sistemático de bebes?

Entiendo su punto de vista, como no entenderlo analizando la historia de la impunidad en la argentina contemporánea, “no existe mayor delito que el que se comete a sabiendas de su impunidad” (T. Hobbes “El Leviatan”), recordemos algunos antecedentes de la de la revancha y de la impunidad y en nuestro país:

· Decreto 4161/56 de Aramburu y Rojas; y la contracara de la auto amnistía dictada por los crímenes de lesa humanidad de la autodenominada revolución libertadora al dejar el gobierno.

· Decreto Secreto 9880/58, puesto en ejecución por Decreto 2628/60creación del Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado); de Arturo Frondizi, con el beneficio de las amnistías posteriores de los ejecutores.

· Decreto Ley 2713/63 del vicepresidente en ejercicio de la presidencia José María Guido y auto amnistía dictada por estos gobiernos hacia quienes intervinieron en la ejecución de estos hechos represivos y genocidas.

¿Cómo no va a pensar Videla lo que piensa si todos los antecedentes hablan de impunidad?, esperaban ellos también, quienes desarrollaron la Doctrina de la Seguridad Nacional de la última dictadura, gozar de tan vergonzante impunidad.

En realidad yo no deseo ni revancha, ni desquite, ni venganza, mi padre fue asesinado por la espalda en los basurales de José León Suárez en junio de 1956 por la dictadura de Aramburu y Rojas, y su crimen junto al de todos los compañeros que entonces cayeron ha resultado impune desde entonces, allí nació el terrorismo de estado genocida impune, pero no deseo a ninguno de sus asesinos ni a los genocidas que les sucedieron en los distintos momentos de nuestra historia golpista nada de lo que ellos hicieron.

Podría decir con total tranquilidad espiritual que no deseo que a ningún represor genocida lo asesinen por la espalda, o simulen un fusilamiento, o les hagan explotar los testículos con una picana, ni que la lengua se les hinche de tal manera que no los deje respirar, no les deseo que sean despellejados en vida, mucho menos que secuestren a sus hijas, las violen, las embaracen y luego se repartan sus bebes, ni que picaneen las vaginas de sus mujeres o sus hijas, o les hagan submarinos secos o húmedos, ni que les peguen hasta el hartazgo, ni que atados de manos los tiren desde un avión, ni que se queden con sus viviendas, ni con sus pertenencias, ni que entreguen a sus niños a otras familias, jamás podría desearles eso, porque eso sí se llama revancha, desquite o venganza (en definitiva lo puedo resumir en una sola palabra: ODIO); y nosotros estamos convencidos que lo único que finamente triunfa es el amor, el odio solo destruye, el amor construye –como lo estamos haciendo- una sociedad nueva y con otros elementos, los de un gobierno nacional y popular, una República que usted, claro, no vislumbra ni llegará nunca a entender.

Redondeando, esta sociedad lo ha sometido a usted, y a todos sus adláteres, a la JUSTICIA (no a la revancha), finalmente esa justicia determinará su destino que –sin ánimo de prejuzgar- seguramente será la cárcel, pero como no buscamos –reitero-ni revancha, ni desquite, ni venganza, considerando su senilidad hasta se les ha permitido la prisión domiciliaria que ustedes mismos, no pudiendo controlar sus impulsos autoritarios, tampoco supieron agradecer y violaron el sistema.

Finalizando, ¿cree seriamente Videla que minimizar el número justifica su accionar?, declara en el reportaje –como lo ha venido haciendo siempre- que los muertos han sido 7 mil, ignora los desaparecidos como ya señalé, pues bien le hago sólo una reflexión a usted, señor dictador genocida, amo de horca y cuchillo, tan religioso que dice ser, como dice el Talmud de Jerusalem (4, 22): “quien salva una vida es como si salvara a la Humanidad entera”; para el Budismo se trata de respetar todas las formas de vida pues cada vida que nos da la madre naturaleza tiene el mismo valor y ninguna vale más, así una vida humana tiene el mismo valor que el de una cucaracha -ve que su vida también importa-; Dios ha dicho a su pueblo: “No matarás”; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal (Mt 5, 21-22), los cristianos recuerdan: “La vida humana es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente” ("Donum vitae" intr. 5)[4].

Videla, no importa la cantidad en el concepto de lo que estoy diciéndole, usted ha violado no sólo la ley de los hombres, ha violado la ley divina que dice ser su guía y protección para una familia “occidental y cristiana”, mejor permanezca en silencio, haga acto de constricción y deje de ofender la inteligencia de una sociedad que ya lo ha juzgado y ha desechado en el desprecio todo lo que usted y todos quienes le precedieron en las dictaduras genocidas han hecho a nuestro pueblo.

Me viene a la cabeza después de leer sus declaraciones y su propuesta, como cierre, la charla del General Peron con el embajador de U.S.A. Braden, para terminar diciéndole lo mismo a usted:

Perón le señalo que había un solo problema para aceptar la propuesta.

Spruille Braden - ¿Cual es el problema?, le dijo un intrigado Braden

Juan Domingo Perón -Pues, que en mi país, al que hace eso, se lo llama hijo de puta.





[1] En realidad este ejército representado por dictadores y genocidas no debería llamarse Ejército Argentino, ya que no responde a ese Ejército Nacional del General San Martín, del General Belgrano, del Coronel Manuel Dorrego, el general Lucio Mansilla, del Brigadier General Juan Manuel de Rosas, del General Hernán Pujato, El General de División, don Manuel Nicolás Aristóbulo Savio, del General Enrique Mosconi, del Geneal Juan Domingo Perón y tantos otros militares que de la mano de los civiles hicieron grande nuestra Patria.

[2] “Los desaparecidos son eso, desaparecidos; no están ni vivos ni muertos; están desaparecidos”, advirtió en su momento Jorge Rafael Videla frente al interrogatorio periodístico; y esas mismas palabras reproducían con insistencia los torturadores en los campos clandestinos de concentración: “Vos aquí no sos nadie”, “no tenés nombre”, “no estás ni vivo ni muerto”, “no existís”. Las víctimas de la represión ilegal quedaban ubicadas, así, en un escenario impreciso entre la vida y la muerte.

[3] La Venganza de Moctezuma es un término coloquial para referirse a padecimientos diarreicos causados a los turistas provenientes de otros países, mayoritariamente desarrollados, que visitan México. Generalmente la enfermedad es causada por la bacteria Escherichia coli que se encuentra en el agua y en los alimentos a los cuales los mexicanos parecen estar acostumbrados.

[4] Corría el mes de febrero de 1987 cuando se firmaba en el Vaticano un documento en latín se conoce simplemente como "Donum vitae". El documento estaba firmado por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger en cuanto prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Contaba con la autorización explícita de un Papa enamorado de la vida: el beato Juan Pablo II. No se busca aquí resumir la doctrina de un documento muy rico y profundo, sino simplemente resaltar su importancia y su valor profético.


*Miembro de Número del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberomericano "Manuel Dorrego"

24 DE FEBRERO DE 1946


Perón al gobierno. El pueblo al poder



*Por el Lic. Pablo A. Vázquez



Aquel 24 de febrero de 1946, fue la culminación de una larga marcha, donde el pueblo, a través de las urnas, tuvo su encuentro con aquel Líder que encausó sus fuerzas vitales en pos de un proyecto de liberación nacional.

Ese camino, que se inició con la Revolución del 4 de junio de 1943, tuvo su mojón significativo el 17 de octubre de 1945. De figura destacada del elenco gubernamental juniano pasó a ser, para su pueblo, el Primer Trabajador.

La historia llamó a la puerta y Perón dio su presente.

De ganar las calles, se tuvo que pasar a lograr una entrada institucionalizada en la historia, que puso a Juan Perón como Presidente. Allí el esfuerzo por transformar la patriada del 17 de octubre se vio coronado por un nuevo esquema político de poder popular.

No es simplemente el aniversario del primer triunfo de Perón, coaligado con el Partido Laborista, la UCR Junta Renovadora, el Partido Independiente, los forjistas, nacionalistas, socialista y sindicalistas que apostaron por ese frente nacional antiimperialista. Fue la concreción de la recuperación de la línea nacional y popular dejada trunca por el golpe contra Hipólito Yrigoyen y que reubica a sus “orilleros radicales” y los transforma en los “descamisados industriales” de un primer peronismo sindicalizado.

Fue algo demasiado penetrante como para que nos de sólo nostalgia. Ésta deber ser una fecha de lucha, ya que – como dijo Perón - la vida es lucha y la lucha es vida, y porque las fuerzas de la antipatria siguen merodeando a nuestra Patria.

Nuestra elite gobernante, en esos años, discutió si lo conveniente era ser vasallos británicos o lacayos de EE.UU, mientras peleábamos por una posición proeje o aliadófila durante la II Guerra Mundial. Perón, en cambio, vio e intuyó cual sería la nueva situación estratégica a nivel internacional y como se podría reajustar la Argentina dentro de un modelo de Estado moderno, inclusivo, industrializador y de vocación soberana.

En el medio apareció - como hoy - el ataque mediático de los periódicos del régimen, el “Libro Azul” de la Embajada de EE.UU. y las supuestas actividades nazis. La contestación no se hizo esperar y el Libro “Azul y Blanco” denunció el apoyo económico del Norte a la Unión Democrática y el espionaje llevado a cabo por la embajada norteamericana.

Del lado británico los periódicos también demonizaron a Perón. Sea como The Times, que alertó sobre el “nuevo e izquierdista partido personal de Perón”; el Tribune endilgándole al coronel Perón el mote de “fascista”, y hasta el Economist, quien refirió que: “en las elecciones que para sorpresa de todos parecen haber sido justas, Argentina se hace nazi”.

Ante eso ya estaba en el corazón popular la consigna “Braden o Perón”.

La Unión Democrática, segura del triunfo, afirmó que habían sido “las elecciones más limpias de la historia”. Rompiendo tranqueras y saltando alambrados el pueblo votó… Y los partidos tradicionales comprobaron azorados como fueron derrotados. Ganó la fórmula Perón-Quijano y la historia comenzó a cambiar…

Por eso debemos aprender la lección y confiar si vamos muñidos de una verdad en base a organización popular e ideario emancipador. Es por lo que debemos continuar la senda de la actual conducción nacional que plantea nuevas formas de construcción ciudadana y acción soberana Y que solo con dignidad nacional se sostiene la unidad, solidaridad y organización necesaria para un proyecto nacional.



* Politólogo, Docente de la UNLZ y UNMo, Miembro de los Institutos Nacionales Eva Perón, Juan Manuel de Rosas y Manuel Dorrego

ARGENTINA: ELECCIONES DEL 24 DE FEBRERO DE 1946

Y el pueblo supo votar


*Por Raúl Isman

Braden o Perón.
Frase de de campaña.

La imagen del dirigente conservador con gesto adusto, calva reluciente y solemne ademán de censor exclamando "sepa el pueblo votar" fue tomada de la realidad y popularizada por el cine argentino, desde por lo menos la década de los ’40. En realidad, cuando decían que el pueblo supiere utilizar el derecho al sufragio, apenas querían afirmar que las fuerzas del privilegio debían resultar favorecidas por el veredicto de las urnas. A lo largo de la historia universal se pueden mencionar infinidad de ejemplos en que los pueblos usaron con conciencia y eficacia el arma electoral y otras, en que fueron utilizados como comparsa por sus victimarios. Por tales razones, nos parece que no pueden ser aceptadas a pie juntillas frases del tipo el "pueblo nunca se equivoca". En la siguiente nota, nos referiremos a la elección presidencial realizada en 1946 hace más de seis décadas en la que, sin dudas, las fuerzas populares no fallaron en su percepción política: los trabajadores se pronunciaron abrumadora y mayoritariamente por la continuidad del proceso, por entonces incipiente, conducido por Juan Domingo Perón. Los trazos principales del texto fueron tipeados hace casi un lustro y ahora actualizados al cumplirse 66 años del comicio.

Para abordar una comprensión más abarcadora, realista y científica de los procesos históricos es preciso desechar la creencia mágica en el papel omnipotente e infalible de los grandes hombres, tan al uso de la historiografía liberal y positivista. Por el contrario, las sociedades son construidas por la conflictiva interacción entre todos los hombres y mujeres, identificados en clases sociales, partidos políticos y otras formas de organización. Por cierto que en desiguales condiciones; según sean sectores del poder, fuerzas populares, grupos intelectuales o los agrupamientos que fueren. De modo que partiremos del contexto general de la sociedad argentina, desde por lo menos la crisis de 1930, para comprender que es lo que se debatía en la elección que se realiza el 24 de febrero de 1946. La creencia que la acción manipuladora de Perón digitó maquiavélicamente los hilos de la política argentina es un modo de mantener prejuicios gorilas, pero que no hace ningún aporte para una comprensión científica del pasado. Semejante interpretación, plena de indigencia intelectual, es desarrollada incansablemente por Juan José Sebrelli, entre otros primates, desde un programa de cable. En nuestro país, la referida crisis abrió un nuevo ciclo histórico, cuyas características salientes mencionaremos. Pero no debemos dejar de nombrar en principio que se abrió la etapa del crecimiento industrial. Pero desde el punto de vista político lo destacable fue que el gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen fue reemplazado por un gobierno militar.

Los objetivos más importantes de los golpistas fueron cerrar la apertura democrática abierta en 1912 con la ley Sáenz Peña y volver a implantar la forma clásica del sistema agro-exportador; es decir, que nuestro país adquiriese en el Reino Unido los bienes industriales que consumiese y los pagase con exportaciones provenientes del campo. Pero las circunstancias del mundo habían cambiado e Inglaterra ya no podía absorber los bienes agrícolas como antes de 1929. La oligarquía argentina lejos de amilanarse; mediante el pacto Roca-Runciman (llamado por Arturo Jauretche estatuto legal del coloniaje) firmado en 1933 entregó resortes muy importantes de la economía al capital británico, a cambio de cuotas preferenciales para la compra de carnes argentinas. Esto tampoco alcanzó y la propia clase dominante- imposibilitada por lo ya analizado de seguir importando bienes industriales- comenzó a impulsar un proceso de industrialización por substitución de importaciones. Desde su nacimiento, las industrias necesitaron la protección del estado, modelo que comenzó en la década del ’30 y alcanzo su consolidación con la llegada al poder del general Juan Domingo Perón. La segunda guerra mundial (1939-1945), además, implicó de hecho una protección adicional para los bienes manufactureros argentinos.

No es ocioso destacar que el proceso de industrialización substitutiva es una situación común a casi toda América Latina; durante la etapa que comienza hacia la década del ’30 y se cierra hacia fines de los ’50, con el auge de las políticas desarrollistas. Por otra parte, las dificultades de la economía agraria impulsaron un proceso de migraciones internas. Grandes masas de personas se desplazaron desde la Argentina profunda y periférica hacia las grandes ciudades, básicamente Buenos Aires y Rosario. Cambia la composición étnica y cultural de las clases obreras, hasta entonces compuestas en gran medida por trabajadores provenientes de Europa. De acuerdo con las investigaciones del sociólogo Gino Germani, el inicio de los traslados desde el interior se da hacia 1935. Además, existe un prolongado debate en ámbitos historiográficos acerca de la importancia asignada por este autor a la relación entre los nuevos migrantes y la génesis del peronismo. Volcar una mínima sinopsis de esta polémica haría demasiado extensa la nota presente.

Por otra parte, el escandaloso fraude que la oligarquía preparaba fue desbaratado por el golpe de 1943, impulsado por la logia industrialista conocida como G.O.U. (Grupo Oficiales Unidos o Grupo Obra Unificación). La población nada hizo por defender una democracia que sólo portaba como cáscara vacía el nombre de tal. En el habitual reparto de puestos correspondiente a todo gobierno, parece ser que nadie reclamó el cargo de Secretario de Trabajo y Previsión Social, asumido por el entonces coronel Juan Domingo Perón. Con semejante opción demostró la fina sensibilidad que sólo los muy necios no le reconocerían. Desde allí, supo imprimirle inusual dinamismo a la gestión, favoreciendo sistemáticamente que los trabajadores alcanzasen importantes reivindicaciones, plasmadas en los hechos y legalmente, con la consiguiente mejoría en su nivel de vida. El impulso dado a la sindicalización de los asalariados implico la realización, en los hechos, de derechos sustanciales. Coincidían de tal modo las necesidades de fortalecer el mercado interno, consolidar la industria y alcanzar condiciones de vida mínima para los sectores postergados, objetivos en los que coincidían, aunque fuera transitoriamente, empresarios orientados al mercado interno, obreros y militares industrialistas.

El gobierno militar- que distaba mucho de ser una fuerza políticamente homogénea- se vio arrastrado por debates referidos a conflictos lejanos y exógenos a la realidad argentina; como los relativos al final de la segunda guerra. Se trataba de la dicotomía nazismo-democracia, que no era una cuestión ni acuciante ni urgente en nuestro país. La figura de Perón- que no ocultaba sus pretensiones políticas- alcanzó un protagonismo central: a su cargo le sumó los de Vicepresidente de la Nación y Ministro de Guerra; es decir, primero en la línea de sucesión al ejecutivo y capacidad de control de las tropas en un gobierno militar. Se formó contra él una vasta coalición de fuerzas sociales, políticas y aún militares que logró desplazarlo y forzó su detención. En gran parte, será el conglomerado que resultará derrotado en la elección que analizamos, realizada menos de un semestre después.

Los sucesos posteriores son ampliamente conocidos: detenido Perón, la C.G.T. convoca a un paro general el 18 de octubre de 1945. Los trabajadores aceptaron el llamado, pero se anticiparon saliendo a la calle el 17. Fuera de toda discusión, la fecha quedó para la historia como natalicio de un nuevo movimiento: el peronismo. Las mayorías oprimidas (y silenciadas) se despacharon con una jornada memorable que implicó una bisagra en la historia nacional. El (mejor) peronismo pareció encarnar la necesidad de ser la voz de los que habían sido enmudecidos por el poder. Es ocioso polemizar acerca si la jornada de lucha fue por causa de las reivindicaciones amenazadas por la reacción oligárquica o en defensa de la figura de Perón. Una mirada penetrante constataría varias cuestiones. La primera es que no había diferencias- en la óptica de los trabajadores- entre defender al coronel y la lucha por la continuidad de las incuestionables mejorías visibles en la situación obrera. Pero además, quedaba claro que las fuerzas del trabajo eran el núcleo central de la coalición industrialista que se estaba gestando, o, para decirlo en otras palabras, del frente nacional: el conglomerado que debía sustentar el desarrollo del país. Oponerse a Perón significaba- más aún en los términos en que se manifestaron los diversos partidos de izquierda, como el P:C.y el P.S.. - oponerse a su proyecto autónomo e industrialista y favorecer a la oligarquía y al imperialismo, los principales beneficiarios, responsables y tributarios del atraso de la economía (y de la sociedad) argentina. Veremos un poco más adelante como se verificaron nuestros dichos.

La pueblada logró la libertad de Perón y casi simultáneamente el llamado a elecciones. El coronel armó una coalición en la que se destacaba una fuerza de origen sindical (el Partido Laborista que logró la mayor cantidad de sufragios en el comicio), un conjunto de fuerzas con raigambre en el interior del país y una pequeña fracción de la Unión Cívica Radical (U.C.R.), que pretendía mantenerse ligada a las mejores tradiciones nacionales y democráticas del Yrigoyenismo. De hecho fueron los radicales de Fuerza de Orientación Radical de la joven Argentina (F.O.R.J.A.) quienes actuaron como enlace entre las mejores tradiciones yrigoyenistas y el nuevo movimiento al aportar diversos contenidos (defensa del patrimonio nacional, afirmación de la identidad cultural, democracia de contenido y no puramente formal, entre otros) que el (mejor) peronismo internalizó como propio.

En la vereda de enfrente, la mayor parte de la U.C.R., el fraudulento Partido Conservador y los llamados partidos obreros: el Partido Comunista (P.C.) y el Socialista (P.S.) todos unidos bajo el mote de Unión Democrática. Los objetivos de la alianza referidos estaban enmascarados hipócritamente como defensa de la democracia, pero en realidad, no eran otros que cerrar el rumbo industrialista de la economía y provocar un retroceso contundente en la mejoría de la condición obrera. La conducción ideológica y política la realizaba el embajador norteamericano Spriulle Braden y en lo interno, los sectores terratenientes. Por otra parte, llamar Unión Democrática a un conglomerado en el que se hallaban los conservadores- gestores de fraudes escandalosos durante la década (infame) del ’30 y también en otras etapas de la historia argentina- no era una exageración, se trataba más bien de una grotesca falsificación histórica que los partidos de izquierda no han comprendido aún; tanto en las implicancias referidas a la época, como en sus resonancias actuales. Y alienados y empujados por la dirigencia soviética (que subordinaba el desarrollo de los destacamentos nacionales a las necesidades "de la Patria del Socialismo"), la dirigencia del P.C. había calificado en términos impropios por su contenido racista a las masas que se habían movilizado el 17; llegando inclusive a una verdadera defenestración social, luego de haberse ofrecido para reprimir la sublevación popular. En su declaración del 21 de octubre se lee "El malón peronista -con protección oficial y asesoramiento policial que azotó al país ha provocado rápidamente -por su gravedad- la exteriorización del repudio popular de todos los sectores de la República en millares de protestas. Hoy la Nación en su conjunto tiene clara conciencia del peligro que entraña el peronismo y de la urgencia de ponerle fin. Se plantea así para los militantes de nuestro Partido una serie de tareas que, para mayor claridad, hemos agrupado en dos rangos: higienización democrática y clarificación política". Defenestrar una auténtica movilización de los trabajadores (que habían calificado como realizada por lúmpenes), impulsar la represión y colocarse bajo la conducción de la oligarquía no son errores menores. Para peor, resulta igualmente criticable atar la orientación de los trabajadores a situaciones que no corresponden a la conflictividad real del país. La condición de Partido de vanguardia o verdadera representación de los trabajadores no es conferida por encargos ideológicos o por espíritu santo ninguno. Más bien se gana en la práctica y se refrenda con la consecuencia de una trayectoria. A más de seis décadas de tales desaguisados, la autocrítica brilla por su ausencia y resulta verdaderamente ocioso esperarla en algunas de tales tradiciones. Otras hanavanzado en una ruptura crítica con ese pasado oprobioso. Fascismo contra democracia- lo hemos dicho, pero nunca está de más repetirlo- no era la contradicción decisiva en nuestra sociedad, sino la ratificación o el retroceso del rumbo económico social asumido por el gobierno militar nacido en 1943 (caracterizado por crecimiento industrial, autonomía del país, defensa del mercado interno, ampliación de los derechos sociales y la inclusión política, entre otros aspectos). Los Partidos de izquierda hicieron su opción en el marco de esas, las verdaderas contradicciones del país y nunca más se recuperaron de la debacle que les causó semejante dislate. No era menester seguir incondicionalmente el proyecto de Perón para estar con el pueblo en aquel ya lejano 1945. Pero si era obligación no oponerse cerrilmente, porqué significaba, de hecho, aliarse con los enemigos de los trabajadores.

Parafraseando a Arturo Jauretche, podemos decir que el pueblo, llegado el momento de emitir el sufragio, no se equivocó. "El subsuelo de la patria sublevado" ratificó el rumbo que había hecho de Perón la figura central de la política argentina, lugar que no dejó de ocupar ni siquiera ya muerto. Los que fallaron fueron los que se auto-adjudicaron la condición de vanguardia del proletariado, cuando sólo eran comparsa de la oligarquía. Fue la primera pero no la última vez, que coincidieron con los peores intereses. Pero esto ya es el tema de notas futuras.

*Docente. Escritor.
Columnista del Noticiero televisivo
Señal de Noticias y
del programa radial periodismo consentido.
Colaborador habitual del
periódico Socialista “el Ideal”
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
raulisman@yahoo.com.ar

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