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8 de enero de 2012

CHACO UNA PROVINCIA QUE APUESTA A LA EDUCACION Y LA CULTURA


El 22 de diciembre pasado se inauguro en la ciudad de Resistencia en un barrio  aborigen “MAPIC” el primer Centro de Educación Popular denominado “ALPI” que significa mujeres en la lengua toba, ya que la iniciativa del proyecto corresponde a un grupo de mujeres de la comunidad quienes acompañadas por la profesora Karina Galo, referente técnica pedagógica del ministerio de Educación y militante de la Corriente Felipe Gallardo, luego de un año de mucho trabajo, militancia y compromiso han podido ver concretado el sueño de tener un espacio donde los niños y jóvenes de la comunidad puedan desarrollar distintas actividades culturales como así también recibir apoyo escolar “ el objetivo primordial es  difundir y promover la cultura de nuestros hermanos aborígenes a través de talleres de cestería y tallado que son dictados por mujeres de la comunidad” expreso la profesora Galo.

Esto no podría haberse llevado a cabo sin el apoyo incondicional del Ministro de Educación Prof. Francisco Romero quien junto al Vicepresidente del Instituto  Cultura Dr. Jorge Migueles asistieron a la inauguración y realizaron donaciones como tres computadoras y un plasma para proveer a los niños, jóvenes y adultos de la comunidad  los elementos técnicos que le permitirán acceder a las ultimas tecnologías y la TV digital.
El empresario Rubén Biseglia dueño de la cadena de librerías mas importante de todo el nordeste “Librerías De la Paz”  dono una biblioteca que cuenta con mas de 200 ejemplares.

Este es el primer paso nos queda mucho por hacer, manifestó  la referente aborigen Adelina González, quiero aprovechar para agradecer a todos los que han hecho posible que este sueño se concretara nos sentimos felices al ver que nuestros hijos podrán tener un futuro mejor, y mas oportunidades de las que nosotros hemos tenido.

Gentileza de: Prof. Karina Galo

HUMOR INTELIGENTE


CRISTINA Y UNA LUMINOSA MAÑANA

*Por Jorge Giles

Amanece que no es poco”, dijo alguien por allí.

Amanece un mundo que gira enloquecido sobre un falso eje de rotación y amanece otro que se descubre a sí mismo girando en la inclusión y la belleza. Europa anuncia recesión y la América latina, más empleo y producción. “Estos sudacas ya no asaltan más el cielo”, dijeron algunos cuando se creían eternos dueños del poder. Y miren las consecuencias: los sudacas ahora, se proponen bajar el cielo a la tierra.

En plena noche navideña, la ministra Nilda Garré anunció la detención de un genocida argentino, prófugo en Bolivia. Tres días después, el alma del pueblo se conmovió: la Presidenta padece una enfermedad como la de Dilma, Lula, Chávez, Lugo.

Cuando se escriban los nuevos paradigmas se dirá, que la épica y el drama son un signo de esta época.

Hay más. El premier inglés, David Cameron, bufa porque se cae de Europa. Brasil lo superó con su economía. Los Estados Unidos apoyan el diálogo por la causa Malvinas.

Si querés llorar, llorá. Hay más. Esta Argentina que celebra dignamente sus fiestas de fin de año, es un país conmocionado en los distintos planos de su vida cotidiana.

En el plano político-institucional viene de recuperar la mayoría oficialista en la composición del Poder Legislativo y revalidar sus títulos en el Ejecutivo. Y este sólo dato impacta de lleno en el humor social y en el ejercicio pleno de libertades y derechos de la ciudadanía toda.

“Es la realidad efectiva”, canta la marchita. Se discute vivamente el devenir colectivo y personal como pocas veces. Toda una señal de vida y esperanza. Afirmar livianamente, aunque con gesto profundo, que “este proceso político es frágil”, es igual a afirmar que la vida es frágil, la naturaleza es frágil, el clima es frágil.

La mariposa y el hombre, en sus respectivas escalas, son relativamente frágiles. Vaya con la novedad. Se trata de saber qué cosa hacemos con la fragilidad. Si la transformamos y fortalecemos o si sucumbimos ante ella. Ahí está Cristina, como un faro que alumbra hacia dónde ir. Las aguas por las que navegaremos en el 2012 serán aguas correntosas.

Calma. El timón está en buenas manos. La tripulación deberá estar a la altura de la historia. Entraremos de lleno a la sintonía fina del proyecto de país, dice la Presidenta. Y eso supone, escribir la nueva partitura que tendrá que
interpretar una orquesta con 40 millones de almas contrapuestas.

¿Podríamos decir con propiedad que entramos a la etapa doctrinaria del proyecto? Quizás. Lo único seguro es que el maldito carcinoma cumplió el oficio de unirnos más aún. Todos nos sentimos algo de Cristina. Que no la hieran más los que en esta hora se deshacen en saludos hospitalarios.

El pensamiento complejo, cuando se dispara a crear, precisa como el aire la demarcación del paisaje donde escribe. Saber quién es quién ayuda a comprender las coordenadas. Los usos y costumbres de aquel sentido común que nos llevó al abismo, deberán ser cuestionados hasta su propio hueso. Con buenos modales, pero con la voz y la mirada firmes.

Para profundizar lo hecho, no habrá que perderse en los rodeos. Al pan, pan y al vino, vino.

La Argentina ingresa en pocas horas más a transitar la última curva de su noveno año kirchnerista. Toda una novedad. Lo hará con sus mejores galas. Tendrá un Presupuesto para ordenar mejor sus cuentas. Tendrá a buen reparo los derechos conculcados a los peones rurales, la libertad de expresión y prensa, la producción y distribución del papel para diario, el matrimonio igualitario, la Asignación Universal por Hijo, la integración latinoamericana. La obra pública batirá su propio récord.

Y con una tarea inconclusa que nos compete a todos: la disputa por la verdad, que es la disputa por el sentido común dominante. Los propietarios de los medios monopólicos de comunicación no defienden la verdad, sino el poder que ostentan. ¡Vamos!

La fragilidad de la que dimos cuenta será nuestra propia fortaleza si logramos que el vuelo que emprendemos sea un vuelo compartido, sin fisuras en la formación, como las aves en el cielo. La unidad popular es un imperativo de la hora y una categoría política.

Corporaciones abstenerse. Cultores del narcisismo, también. Esta es la hora de los pueblos. El año que se va nos deja de regalo en el árbol de los sueños el 54% de Cristina Fernández de Kirchner. Es un presente que abre puertas y clausura otras. Ya nada será igual después de esta victoria. El monopolio lo sabe, por eso pega y desespera.

¿Qué pasará en tanto con la oposición política? Estamos tentados a responder de manera lacónica y resignada: no pasará nada. ¿O alguien cree seriamente que Hermes Binner podrá aglutinar fuerzas por el costado inconcluso del proyecto gobernante? No parecería superador un socialista que propone como toda revelación que “el verdadero progresismo es el que plantea con mucha claridad hábitos higiénicos y dietéticos”.

Es la maldición de la progresía ante la vigencia del proyecto nacional y popular, allí donde éste se exprese. De tal modo que el movimiento liderado por la Presidenta, ocupa necesariamente todo el espacio social y cultural que se identifica con las políticas transformadoras. Ahora, si además se suman voces como la de Binner, queda más que claro que está obturada cualquier expectativa de crecimiento para cualquier fuerza que se precie “progresista”.

La derecha sigue ausente. La falta de un liderazgo fuerte e inteligente en esas comarcas no deja mucho margen para la fertilidad. Mauricio Macri no mide la altura necesaria y encima quedó al desnudo desde que el Grupo Clarín perdió la hegemonía de la agenda política. Más no le puede pedir a Magnetto. Más allá de este matete opositor, la naturaleza política del proyecto gobernante va por otro carril: el de la disputa entre el desarrollo con inclusión o la vuelta al pasado corporativo más oprobioso.

Quizás por eso la Argentina está más bella, ahora que construye poder propio. Quizás por eso se escucha a lo largo del país: ¡Fuerza Cristina!

Amanece el 2012. Es una luminosa mañana. Sonreí. La vida es bella.

RELATOR DE LA ONU PIDIÓ DAR MAYOR PRIORIDAD A LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS


“En mi calidad de Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, estoy concluyendo una visita oficial a Argentina que comenzó el 27 de noviembre recién pasado. Durante mi visita, he sostenido una serie de reuniones con diversos representantes de pueblos y comunidades indígenas, y con oficiales del Gobierno nacional en Buenos Aires y de las provincias en Neuquén, Río Negro Salta, Jujuy y Formosa. Asimismo, realicé visitas a diferentes comunidades indígenas en estas provincias y sostuve reuniones con representantes de la sociedad civil.




“Quisiera agradecer al Gobierno de Argentina por la cooperación que me ha brindado para la visita. Además quisiera agradecer a los representantes de pueblos y organizaciones indígenas en Argentina cuya colaboración en la planificación y realización de mi visita fue imprescindible.

“Durante mi visita he procurado comprender los puntos de vista de los pueblos originarios, representantes de los gobiernos nacional y provincial y de otras partes interesadas sobre los alcances y desafíos que existen con respecto al goce de los derechos humanos de los pueblos indígenas de Argentina.

“Durante las próximas semanas estaré revisando la información que he obtenido durante la visita para elaborar un informe que evaluará la situación de los derechos humanos de los pueblos indígenas en Argentina y que incluirá una serie de recomendaciones. Este informe se hará público y será presentado al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Mi expectativa es que el informe contribuya a la búsqueda de soluciones por parte del Gobierno de Argentina y de los pueblos indígenas a los varios desafíos que enfrentan los pueblos indígenas del país.

“En anticipación a mi informe, ofrezco ahora algunas observaciones preliminares.

“En todos los lugares visitados, he podido constatar un consenso entre las partes interesadas con respecto a los avances en el marco normativo legal que se han dado en el país en materia de derechos de los pueblos indígenas. Estos avances incluyen las importantes disposiciones de la Constitución de Argentina de 1994 en materia indígena, y la Ley 26.160 de 2006 que tiene como fin detener los desalojos de comunidades indígenas y emprender un programa de relevamiento jurídico a nivel nacional para contribuir a la regularización de la propiedad comunitaria indígena. Otro avance significativo es la ratificación por Argentina del Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales.

“Sin embargo, observo que, para poder implementar los derechos reconocidos en estos instrumentos, es necesario que las instituciones nacionales y provinciales den mayor prioridad a los temas relacionados con los derechos humanos de los pueblos indígenas. En este sentido, considero que las instituciones del gobierno necesitan ser fortalecidas y capacitadas para mejor responder a los diversos problemas que enfrentan los pueblos originarios del país.

“En particular, considero importante que se emprendan programas de capacitación para funcionarios del poder judicial a nivel nacional y provincial en las normas nacionales e internacionales sobre derechos de los pueblos indígenas y su aplicación en casos relacionados con temas tales como los derechos a tierras y recursos naturales de estos pueblos.

“A la misma vez, el Gobierno de la nación y las provincias deben incorporar de mejor manera las normas sentadas en el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y otros instrumentos internacionales aplicables en la elaboración de sus políticas públicas y su programación. También, deben redoblar esfuerzos para coordinar las acciones que emprenden a favor de los pueblos indígenas, incluyendo en relación con el relevamiento territorial y el reconocimiento efectivo de la personaría jurídica de las comunidades o pueblos indígenas.

“En esta conexión, una preocupación central expresada por representantes indígenas durante el transcurso de mi vista ha sido la falta de seguridad jurídica de sus derechos sobre sus tierras tradicionales, y en particular los diversos problemas y retrasos que enfrentan en los procesos de relevamiento territorial. De especial preocupación para los pueblos indígenas a lo largo del país figura la serie de desalojos de miembros de pueblos indígenas dentro de extensiones de tierras reclamadas por ellos con base en su ocupación tradicional o ancestral.

“La mayoría de estos desalojos han sido producto de una orden judicial que hace difícil el reconocimiento efectivo de la propiedad comunitaria, y se han dado en el marco de disputas territoriales entre miembros de pueblos indígenas y propietarios privados o empresas. Esta situación es de especial preocupación dado a que estos desalojos han sido llevados a cabo en años recientes a pesar del reconocimiento de la propiedad comunitaria indígena en la Constitución de la nación, la Ley 26.160 y el Convenio 169 de la OIT.

“Otro problema relacionado a la inseguridad jurídica de las tierras tradicionales de los pueblos indígenas es la existencia o promoción de proyectos de industrias extractivas dentro o cerca de los territorios y comunidades indígenas. He escuchado testimonios de miembros de pueblos indígenas sobre los efectos a la salud y medio ambiente generados por actividades extractivas, y sobre la necesidad de que el Estado argentino preste mayor atención a la remediación de estos efectos.

“Un factor común presente en los diversos casos que fueron llevados a mi atención ha sido la falta de consulta efectiva con los pueblos indígenas afectados antes de emprender dichos proyectos, y la falta de su participación en la toma de decisiones sobre estos proyectos y en los beneficios económicos derivados de ellos. Coincido con lo que he escuchado tanto de representantes indígenas como de algunos representantes gubernamentales, que es necesario regular un procedimiento de consulta con los pueblos indígenas en relación a las industrias extractivas y otros asuntos que les afectan.

“También en relación con la participación de los pueblos indígenas en la toma de decisiones que les afectan, me preocupa la información que he recibido sobre los efectos generados por la declaración de Sitios de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en áreas donde habitan comunidades indígenas, por ejemplo en la Quebrada de Humahuaca. He sido informado que los pueblos originarios que viven dentro de estos sitios no fueron involucrados en el proceso de declaración de los sitios, no están participando en el manejo de los mismos y se sienten limitados en su capacidad de mantener sus actividades tradicionales y de subsistencia dentro de estos sitios.

“A la misma vez, he tenido conocimiento sobre iniciativas de desarrollo propuestas por los mismos pueblos indígenas que promueven el propio manejo de sus recursos naturales y la auto-suficiencia económica de sus comunidades. Considero que el Estado debe promover estas iniciativas y crear las condiciones para fortalecer el efectivo control por parte de los pueblos indígenas sobre su desarrollo económico.

“Para ello, es esencial asimismo que los pueblos indígenas tengan acceso a una educación adecuada, una educación que llegue a sus comunidades y que se adapte a sus realidades. En esta conexión, considero que existe la necesidad de ampliar los programas existentes de educación intercultural bilingüe con la participación de los pueblos indígenas con el fin de que verdaderamente promuevan las lenguas y culturas indígenas. Además, el Estado y las provincias deben dar una mayor atención al acceso a la educación universitaria y la situación particular de mujeres indígenas estudiando en áreas urbanas.

“Reconozco que algunas de estas preocupaciones están siendo atendidas por las instituciones federales y provinciales. Por ejemplo, he tenido conocimiento de algunas importantes iniciativas del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) para avanzar en el relevamiento territorial y algunos programas de desarrollo social en las provincias. Reconozco también el programa, dentro del marco Ley de Servicio de Comunicación Audiovisual, para mejorar la capacidad de comunicación de las comunidades indígenas en áreas remotas a través del establecimiento de emisoras comunitarios de radio.

“Estos avances necesitan ser fortalecidos, y para ello es necesario que el Gobierno dé mayor prioridad al tema indígena, que desarrolle nuevos programas y políticas públicas en este sentido, y que asegure que estos programas y políticas sean implementados de acuerdo con los estándares internaciones relevantes.


Fuente: Indymedia

LA NENA CUBANA DE PAPÁ ARGENTINO





Che íntimo

Entrevista a Aleida Guevara March - Por Manuel Alzina

El 29 de noviembre de 2011 parAleida Guevara March, hija del Che y de Aleida March, estuvo en Argentina presentando el libro Evocación, escrito por su madre, quien fue parte de la lucha clandestina en Cuba, guerrillera, militante revolucionaria hasta la actualidad y madres de cuatro hijos con el Comandante. Entrevista exclusiva para la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).

Evocación

-¿Qué significó para usted cumplir años presentando el libro de su madre en el país que vio nacer a su padre?

(Se ríe) Mira, tú sabes que yo de esas cosas no soy muy sentimental. A mí me hacen llorar otras cosas ¿no? Primero me hubiera gustado celebrar mi cumpleaños con mis hijas y con mi madre. Mi mamá me mando un correo de lo más lindo que al final decía: “soy muy feliz de haber traído al mundo una niña tan bonita”. Yo le respondí: “no mami, creo que tu y papi tenían un problema ocular” (se ríe sin parar). Porque la verdad que yo fui un macaco cuando nací, después me arreglé un poquitico pero nada más… El cumpleaños, es un año más o un año menos, depende como lo ves. Porque a mí me dicen: “cumplís un año más”, y si, viví un año más es verdad pero también estás restándole a lo que te queda ¿no? Depende de la mirada que tú hagas.

-Hablando de su madre: ¿Por qué decidió quebrar el silencio?

Yo pienso que son varios factores los que influyen. Ella es grande ya como mujer ¿no? Siente también que hay una deuda con sus hijos que no había pagado pero además de eso, en estos últimos años, han salido muchos escritos sobre mi papá que desgraciadamente no son muy fieles a la verdad y ella se molesta mucho con eso. Así que me imagino que ella misma probó su misma medicina: “Si yo protesto por esto entonces: ¿qué voy a esperar? ¿Qué yo no esté para que alguien invente lo que he vivido? Entonces mejor es contarlo yo” Creo que esa es una de las razones que más influyó en su decisión de hacerlo ahora.

Pero además la posibilidad real de hacerlo ahora. Lloró, sufrió pero ya sus hijos son mujeres, hombres, tiene nietos. Es decir, ella ya no es imprescindible para cada uno de nosotros. En aquella época cuando éramos muy chiquitos, si ella no estaba: ¿qué iba a pasar con nuestras vidas? No es lo mismo cuando hay una mamá que guía, que forma, que educa. Así que ella tenía que poner como un dique de contención a todos sus sentimientos para poder seguir viviendo. Cuando vos lees el libro te das cuenta de que es un momento desgarrador la pérdida de mi padre. Y tiene que seguir viviendo. Así que me imagino que fue un mecanismo, durante tantos años, de resistir, de encerrar ese sentimiento para poder seguir hacia el exterior ¿no?

-El libro es una Evocación a esa historia de amor entre su madre y su padre. ¿El libro te ayudó a conocerlos mejor?

Indiscutiblemente. Mi mamá no hablaba de estas cosas. Fíjate, yo siempre explico esto porque para mí misma no hay una explicación lógica. Por ejemplo: mami no hablaba de sus intimidades pero sin embargo yo no extraño la ausencia de mi papá hasta que soy una adolescente. Es decir, papi muere cuando tengo seis años. Recién a los diez, once es que empiezo a decir: “mi papá no está”. Lo empiezo a añorar de verdad. En la etapa anterior ¡yo lo sentía!, ¡estaba ahí! ¿Cómo ella logra hacer esto, sin hablar íntimamente de nada? ¿Cómo lo logró? Eso no te lo puedo decir. No lo sé. Pero yo lo sentí. Yo te estoy diciendo lo que yo sentí. Y yo lo sentía a él, que estaba ahí. Y nunca lo usó para regañarnos. Nunca. Yo me podía poner brava con ella y ¿quién era mi cómplice? Mi papá. Era así.

-Su madre tuvo un rol destacado en la integración de la mujer a la Revolución…

Si, ella fue parte de la Dirección de la Federación de Mujeres Cubanas, fue de las primeras dirigentes nacionales de la Federación y ha trabajado muchísimo en la integración de mujeres. En pleno periodo especial, cuando aparecen después de tanto tiempo algunas prostitutas en Cuba, mi madre se quería morir. A veces tenía que agarrarla del brazo para pararla. No entiende cómo es posible que una mujer se degrade de esa manera. Ella nunca va a poder entender eso, ni yo tampoco. Para mí es una herida lacerante en el pecho cuando una joven hace semejante tontería con su vida. Las crisis económicas muchas veces producen crisis de valores y en ese sentido hay que seguir trabajando. Te cuento esto para que te des cuenta hasta que punto mi madre es sensible en relación a la mujer. Siempre ha sido, para nosotros, un bastión muy importante en ese sentido. Tengo una “tía”, que es postiza, no genética pero más que tía. Se llama Ernestina, era enfermera de mi papá y compañera de la clandestinidad de mi mamá. Ernestina me enseño algo que llevo a la práctica siempre: la tierra es mejor que yo y la piso. Eso quiere decir que a mí no me pisa nadie. Así hemos vivido y crecido, con estas mujeres alrededor que te podrás imaginar.

Fidel

Del libro surge que Fidel es algo así como el mediador entre esa apetencia de hogar y el hacedor de sueños que latía en el Che ¿Qué relación tuvo siempre la familia con Fidel?

Mi mamá, tu lo leíste en el libro, quiere muchísimo a Fidel. Es más, ella no quisiera estar viva si él no está. Fíjate hasta donde llega ese cariño extraordinario. Ese respeto, esa admiración de mi madre a Fidel. Pero Fidel tenía su propia vida también. La imagen paterna que yo tuve fue él por eso yo le digo “tío” desde que tengo uso de razón a Fidel. Después crecimos y Fidel tuvo siempre montón de obligaciones, un montón de trabajo y ya no tenía la misma cercanía. Pero siempre estaba en contacto de alguna manera. Por ejemplo cuando yo me casé. Yo tuve que esperar que Fidel llegara a mi casa para poderme casar. Eran las 23:30 y mi “tío” estaba recibiendo al Presidente de Yugoslavia. Después me contó el embajador de ese país que su Presidente miraba que Fidel estaba mirando el reloj a cada rato. Entonces en un momento le dice: “Mire Presidente, usted ya cumplió conmigo si usted tiene otro compromiso no se preocupe” Y Fidel le explica: “es que se casa la hija mayor del Che”. Realmente yo no soy la hija mayor del Che (Hilda Guevara es su hija mayor con su primer matrimonio con Hilda Gadea) pero como soy la mayor de los cubanos pues él lo dice así muchas veces.

Entonces el hombre se queda impresionado porque siempre se ha dicho que él y mi papá tuvieron discusiones y se separaron. Toda esa tontería que se manipuló, precisamente, para acabar con la imagen de Fidel. Entonces el hombre (el Presidente de Yugoslavia) se queda impresionado y Fidel le dice: “¿tu quieres venir conmigo?” Y el Presidente dice que sí. ¡La Madre que me parió! Se apareció mi “tío” con toda la comitiva del Presidente de Yugoslavia a mi casa. Teníamos una botella de Champagne para brindar que habíamos traído de Angola. No había nada más para brindar (se ríe a carcajadas) ¡Era una boda para treinta personas! Cuando mi mamá ve que empieza a llegar toda esa cantidad de gente no sabe qué hacer. Pero bueh, empieza a desarrollarse la boda. Tú ves las fotos de la boda y Fidel parece el novio. Julio, que era mi marido estábamos uno en cada punta celebrando y él en el medio celebrando también. Vamos a picar, él también en el medio. Esa noche fue muy linda. Él puso los testigos de mi boda también…

-¿Me habla en serio…?

Si, si. Trajo al embajador de México que acababa de presentar sus cartas credenciales y le dijo: “si, si, si. Vamos, vamos, tú también eres testigo porque el Che vino a Cuba desde México así que vamos: firma”. Nosotros teníamos nuestros propios testigos que firmaron. Después él puso a firmar a medio mundo. “Raúl ¿vas a firmar tu también? Dale, dale. Vilma (Espín) tu también, dale” Y al final dice: “bueno, ahora voy a firmar yo, sino no están casados” Es tremendo. Esa noche fue extraordinaria.

Fidel es así. Cuando nació mi hija mayor: ¡discutimos el nombre de mi hija! ¡Él quería ponerle el nombre a la niña! El padre de mi hija en esos momentos estaba por África y yo había quedado con él en un nombre que a mí tampoco me gustaba. A mí me gustan muchos los nombres castizos. Y él, un poco para embromarme me dijo que se iba a llamar Estefanía. Bueno si era varón yo ponía el nombre, porque él tenía un varón del primer matrimonio, entonces me tocaba a mí. Pero si era mujer le tocaba a él. Entonces fue niña y él no estaba en Cuba en ese momento. Y en esos días; Fanny nació el 21 de diciembre de 1988; ese mismo año, el 22 de diciembre se firma el Acuerdo Tripartito entre Sudáfrica, Angola y Cuba. Por la cual, Cuba retiraba sus tropas militares de Angola, Sudáfrica derrotada se retiraba totalmente, comenzaba el inicio del final del Apartheid y Namibia conseguía su independencia. Era una victoria total. Por eso el quería que mi hija se llamara “Victoria”. Y yo no podía, había dado mi palabra con mi marido que se llamaría Estefanía. ¡Ay para que fue aquello! Lo último que me dijo acercándose a la cuna fue: “ojala no saques el temperamento de tu madre” Se viró y se fue muy molesto conmigo porque decía: “los abuelos son lo que ponen los nombres” Y yo le respondía que eran los padres, no los abuelos y así. Mi madre pidiendo que le ponga Victoria también. No podía porque tenía la palabra empeñada con mi marido. Después éste me dijo porque no le había puesto ese nombre. Gracioso, claro, si él no estaba.

Mi “tío” es una persona muy importante en mi vida. De niña yo trataba de sacar las mejores notas en la escuela para que él estuviera orgulloso de mí. Ese tipo de cosas fue la familiaridad que tuvimos y que tenemos con Fidel.

La salud de la Revolución.

-Usted, su madre y sus hermanos viven en Cuba ¿Cómo esta su país hoy? ¿Qué cambios se están produciendo?

Seguimos siendo un país bloqueado por EEUU. Eso no ha cambiado y eso marca muchísimo la economía y el desarrollo económico del país. En los últimos años comenzamos a dar soluciones a viejos problemas que el socialismo iba trayendo consigo. La crisis económica brutal en que vive el mundo también nos ha afectado a nosotros. No vivimos en otro planeta, vivimos en éste. Por lo tanto nos afecta también y ahora va a seguir afectándonos. El Estado cubano determina que hay gente que estaba trabajando bajo sus órdenes pero que no eran productivos. Y, realmente, no se podía seguir manteniendo esas personas. Pero tú no puedes dejarlas en la calle, tú no la puedes dejar sin amparo. Entonces fue la idea de buscar una alternativa y esta fue que estas personas puedan trabajar por cuenta propia, si así lo querían. Así que se facilitó el alquiler de locales, se facilitó el traspaso de propiedades. Por ejemplo de viejas barberías que existían a cooperativas para un grupo de barberos que pudieran trabajar juntos. Ya había, unos años atrás estaban funcionando así, pero bueno con esa situación se incrementaron estas soluciones ¿no?

Además de eso se crea un sindicato para las personas que trabajan por cuenta propia para que nadie les robe. Porque tú sabes que siempre sale uno creyéndose el más bárbaro, el más pillo y trata de explotar. No, eso no se va a permitir nunca. Entonces un sindicato que haga respetar eso y que proteja a los trabajadores de cuenta propia.

Se han planteado cambios en algunas leyes que faciliten estos trabajos pero la Asamblea Nacional Cubana en última instancia tendrá que aprobar todos los cambios y proyectos de Ley. Lo importante es que primero lo discutió el pueblo, en sus viviendas, en los CDR (Comité de Defensa de la Revolución) lo discutimos en los trabajos, en la militancia, en las universidades, en todos lados. Hay muchos criterios y proyectos en cuanto a lo económico y en el último Congreso del Partido se analizaron punto por punto, todo lo que la población había pedido y esforzado discutiendo. Se ha analizado en el Congreso, que fue público, televisado para todo el país. Así que bueno, fue una discusión abierta y ahora falta una nueva Asamblea del Partido donde si se va a ver la parte interna del Partido Comunista de Cuba.

Estamos trabajando sobre todo en la cuestión económica. Mejorar la situación económica del país es fundamental para Cuba. La ventaja que tenemos en este momento es el ALBA (Alternativa Bolivariana para nuestra América) que es la alternativa que tenemos países del Continente como son Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba mas dos islitas pequeñas del Caribe.

Estamos trabajando para aumentar nuestras relaciones comerciales, más libres, mucho más igualitarias. Respetándonos mutuamente sin querer influir en los problemas internos de cada país. Pero si ayudando en lo que se nos pida. Por ejemplo: si faltan médicos y Cuba los tiene, se los da. Si hay necesidad de instructores de deporte pues Cuba los da. Cuba no tiene Petróleo entonces se hacen intercambios entre nuestros países. Nosotros prestamos mas servicios y ellos con cuestiones que nos hagan falta a nosotros. Vamos desarrollándonos.

Por ejemplo: Cuba está desarrollando mucho el polo científico, tenemos vacunas, tenemos una serie de investigaciones de última tecnología en el mundo. Estos avances muy ayudados por Venezuela, por lo tanto los logros se comparten porque ellos nos ayudan y nosotros le devolvemos a ellos sin problema alguno. Es realmente un intercambio muy respetuoso. Muy bueno dentro de nuestros pueblos que se están conociendo mucho mas, culturalmente, como pueblos autóctonos que viven en la zona. Es un proyecto muy bello y hemos hecho cosas muy bonitas como el “Yo Si puedo” (Programa de Alfabetización), “Operación Milagro” para devolverle la vista a quien lo necesite gratuitamente. Ya vamos casi por los cinco millones de paciente operados. La meta son diez millones así que nos falta un tramo.

Estamos con un proyecto muy lindo con el ALBA para recuperar la vida de los pacientes minusválidos que durante mucho tiempo han sido olvidados y han sido maltratados. Porque a veces por una cuestión religiosa la gente dice. “Dios me castigo por un pecado que cometí” y entonces esconden a los minusválidos en situaciones infrahumanas que hay que verlas. Uno nunca se las imagina. Vamos a los lugares donde nunca llego ningún profesional con una brigada de médicos de primer nivel. Especialistas de todo tipo que acuden integrando además a la comunidad demostrando que no es correcto mantener a estas personas aisladas o encerradas o separadas por su deficiencia física o mental, sino todo lo contrario. Hay que ayudarlos, hay que rescatarlos.

-Usted es médica ¿cómo trabajan con la prevención en su país?

La medicina cubana es eminentemente preventiva. Nosotros tenemos catorce vacunas para los niños nuestros. Totalmente gratuitas por supuesto. Pero además de eso está la educación, que es un factor muy importante para tener una salud real. Debes tener un pueblo culto, un pueblo que entienda lo que hay que hacer y para que hay que hacerlo. La televisión cubana ayuda mucho. Nosotros no tenemos tandas comerciales pero si tenemos propaganda científica en nuestra televisión. Es decir, las cosas que hay que hacer para mejorar esto o lo otro. Estamos trabajando mucho ahora contra la obesidad, contra la gordura, en los malos hábitos de la alimentación y los ejercicios que hay que hacer porque sino nos vamos poniendo sedentarios.

En ese tipo de cosas donde también ayudan los artistas. Hemos pasado hace poco, como tú sabes, unos ciclones horribles que arrasaron con varias ciudades del país y sin embargo la gente fue a recuperar sus pueblos y también fueron los artistas. Iban a los lugares y por la mañana trabajaban en la recuperación del pueblo y por la tarde actuaban para entretener a la gente. Algo muy hermoso, precioso.
Tenemos muchos proyectos, estamos mejorando mucho la economía sobre todo la producción agrícola. Estamos con el tema del petróleo, ya que tenemos un área que es nuestra y vamos a ver como la explotamos. Yo pienso que en los próximos diez años la vida en Cuba debe mejorar siempre y cuando el Gobierno de EEUU no haga algún desastre en la zona. Si lo hace, tendremos que enfrentar las consecuencias.

Che íntimo

¿Qué recuerdos te quedan del Che?

Tenía cuatro años y medio cuando papi sale de mi vida. Piensa que en ese tiempo que vivimos juntos mi padre recorre el mundo casi dos veces llevando el mensaje de la revolución cubana. Es catalogado por esto como uno de los primeros diplomáticos de la Revolución Cubana. Pero además de eso, él trabajaba dieciséis horas diarias cuando estaba en Cuba. Tenía muy poquito tiempo. Hay flashes en la memoria sí. Verlo llegar del trabajo voluntario sucio y quitarse esa ropa, ponerse en cuatro patas en el pasillo y yo ir sobre su espalda. Como imágenes rápidas que pasan pero pocas, muy pocas. Una muy clara, que yo pienso que es de uno de los últimos días que convivimos en Cuba, es una imagen donde esta con mi mamá, en el cuarto de ellos, y el está detrás de mami. Ella tiene a mi hermano apoyado en su hombro y mi papá esta acariciando la cabecita del bebe con una mano que para mí es muy grande. Porque yo estoy debajo mirando la escena. Y yo te lo estoy contando y estoy mirando (cierra los ojos) La cara de mi papá se me desdibuja un poco, se pierde un poco, pero la mano no. La mano es grande, comparada con esa cabecita y la está tocando con tanta ternura que yo tenía cuatro años y medio y nunca se me olvido eso, jamás.

-¿Cuál es la vigencia del hombre nuevo en esta sociedad de hoy?

El hombre nuevo no es algo acabado, es algo que se va creando y se va transformando a través de la percepción de la sociedad. Cada vez que tú mejoras la sociedad, debe mejorar el hombre. Y cada vez que mejore el hombre va a exigir una sociedad más avanzada. Es como que se retroalimentan. Yo hago esto para mejorar esto, cuando mejoro esto voy a exigir más porque necesito más, entonces el hombre nuevo se va perfeccionando a medida que la sociedad se va haciendo mejor para todos. Es algo que se puede notar hoy. Cuando tú mandas muchachos jóvenes a lugares donde nunca antes fue un médico y resisten y trabajan y vuelven mucho más conscientes, eso es muy positivo y bueno para nosotros.

-¿Cuál es el poema que más te gusta de tu viejo?

(Se ríe) Bueno, mi papa tiene varios pero hay uno que a mí me conmueve mucho, es el canto que le hace a Fidel. La última estrofa para mi es preciosa. Dice: “pedimos al pueblo cubano un sudario de cubanas lágrimas para cubrir sus huesos en el tránsito a la historia americana” Y eso lo hemos hecho.

Fotos: India Rodríguez.

Gentileza de: Roberto Montes

EL TESTAMENTO POLITICO DEL GENERAL PERON

LA OBRA PÓSTUMA DEL Gral. PERON, DESPUES DE SU MUERTE FUE CAJONEADA POR "EL BRUJO" LOPEZ REGA, Y SOLO LOGRO VER LA LUZ 25 AÑOS DESPUES, CUANDO FUE POSIBLE DIVERSAS PUBLICACIONES, BASTANTE DIVERGENTES.
MI QUERIDO AMIGO Y COMPAÑERO, OSCAR CASTELLUCCI, ESCRIBIO ESTA IMPORTANTE Y MAGNIFICA NOTA QUE QUIERO COMPARTIR CON USTEDES...!!!



"MODELO ARGENTINO PARA EL PROYECTO NACIONAL" Por/ Oscar Castellucci

Durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, nada de lo anunciado se cumplió: el Modelo no se editó y, durante un año, poco y nada se volvió a hablar de él. El principal enemigo del modelo fue José Lopez Rega
El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional es la obra póstuma de Juan Domingo Perón. Escrita en 1974 (es decir, hace exactamente treinta años), en los meses previos a su desaparición física, sintetiza, por lo tanto la última actualización de su pensamiento y de su doctrina.

Sin embargo, a pesar de esta condición -que debería colocarla en un lugar privilegiado en el conjunto de su vasta obra-, es factible sostener que es poco conocida y que la historia de su elaboración y, sobre todo, la de su posterior difusión, está plagada de matices singulares y sugerentes.

Baste, para comprenderlo, mencionar sólo un par de referencias. "El Modelo argentino" fue presentado oficialmente por Perón en su discurso ante la Asamblea Legislativa del 1ro de mayo; puesto en conocimiento del Gabinete Nacional el 31 de ese mismo mes (con amplia repercusión en los medios) y anunciada públicamente su inminente publicación masiva (inclusive con traducciones a varios idiomas) a principios de junio. Sin embargo, tras producirse al mes siguiente la desaparición del tres veces presidente constitucional de los argentinos, un inexplicable manto de olvido fue cayendo sobre el documento que, a pesar de que continuara en el gobierno una gestión del mismo signo partidario, la de María Estela Martínez de Perón, debería esperar 25 años para ser objeto de una edición oficial. Mientras tanto, recién desde principios de 1976 la obra comenzó a ser objeto de ediciones rudimentarias concretadas al impulso militante de sus seguidores y, en algunos casos, de emprendimientos particulares semi-comerciales.

La gestación de la obra tuvo un tiempo y un lugar concreto de inicio: enero de 1974 en los jardines de la quinta presidencial de Olivos. Y fue producto de un trabajo colectivo. Detrás del "Modelo Argentino" hay un personaje que es esencial para entender su realización: el coronel Vicente Damasco. Fue el hombre que eligió Perón para poner en marcha la producción del documento que se transformaría en su legado.
Damasco conoció a Perón el día en que el General regresó definitivamente a la Argentina. Era jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo (la escolta presidencial), designado por Héctor Cámpora y permanecería en el cargo durante el interinato de Lastiri.

Durante sus conversaciones, inicialmente en la residencia de Gaspar Campos y, luego, en la quinta de Olivos, fue donde Perón y Damasco dieron inicio a una sólida amistad, sustentada en la creciente confianza que el General comenzó a depositar en su interlocutor.

Cuando, a fines de 1973, llegó el momento en que a Damasco se le iba a asignar otro destino militar, Perón, ya en ejercicio de su tercer mandato presidencial, quiso retenerlo a su lado y lo designó Secretario Militar de la Presidencia de la Nación. Paralelamente comenzó a reclamarle que se involucrara más en los temas políticos y a encargarle tareas que excedían las establecidas para su función. Para cumplimentarlas, el Coronel convocó un par de hombres, civiles, de su confianza y, en esos menesteres, en algún momento entre octubre y diciembre del año 1973, nació la idea de darle forma a un "Proyecto Nacional".

Uno de los convocados por Damasco (quien, además de sus aptitudes castrenses evidenciaba una singular capacidad como metodólogo y desarrollaba una intensa carrera docente en ámbitos civiles y militares) fue el doctor Ángel Monti, cuya "especialidad" quedaba plasmada en el título de un ensayo que había escrito entre 1969 y 1970: "Proyecto Nacional. Razón y Diseño".

En primera instancia, este pequeño equipo comenzó a planificar una gran reforma administrativa del Estado. Pero Perón fue orientando las charlas que mantenían en aquel riguroso verano del 73/74 en los jardines de la quinta de Olivos (donde Damasco y sus colaboradores tuvieron inicialmente su lugar de trabajo) hacia la elaboración de un documento que contuviera las grandes ideas que serían la base de "Modelo Argentino para el proyecto nacional". 

Muy poco tiempo después, el 15 de febrero, Perón creó la Secretaría de Gobierno y designó al Coronel, que seguía en actividad en las filas del Ejército, al frente del organismo (con retención del cargo de Secretario Militar), y a Monti, como subsecretario, y le impuso por escrito como tarea primordial la redacción del "Modelo argentino".

En el contexto de una Argentina a la que quería y necesitaba pacificar, pero que se desangraba en medio de enfrentamientos internos, y frente a los permanentes obstáculos que demoraban el tránsito hacia una sociedad más justa, Perón impulsó la realización de una especie de testamento centrado en el tema de la unidad nacional, su principal obsesión en la última etapa de su vida. El "Modelo argentino" debía ser una propuesta concreta para alcanzarla. Con palabras sencillas y con profunda convicción, era el tiempo de señalar con claridad que para un argentino no debía haber nada mejor que otro argentino (que es la idea central que recorre e impulsa al documento póstumo de Perón).

A partir de los últimos días de febrero, un grupo de diez o doce intelectuales, convocados por Damasco, comenzó a trabajar en la Secretaria de Gobierno con el objetivo de concretar la orden de Perón. El doctor Monti fue el coordinador de la tarea, quien recibía el aporte de los asesores y procedía a la redacción de la síntesis final. Damasco le llevaba periódicamente los originales al General, quien le hacía las correcciones que consideraba necesarias. Finalmente, el 31 de marzo, en una reunión que tuvo lugar en la quinta presidencial, fue presentado y expuesto ante Perón el contenido completo del documento.

Tras el discurso del presidente de la Nación presentando y anunciando el "Modelo argentino" ante la Asamblea Legislativa, los sucesos producidos por la tarde en la Plaza de Mayo (su enfrentamiento con los sectores de la juventud de la "tendencia revolucionaria") y la permanente y silenciosa obstaculización al pacto social por parte de una dirigencia sindical y empresarial que no podía (ni quería) controlar a sus bases, exhibían ante la mirada del viejo General las serias dificultades que trababan el camino hacia la unidad nacional.

Perón, con su salud ya mellada, redobló entonces sus esfuerzos e intensificó su voluntad de terminar el "Modelo argentino". Lo presentó ante su gabinete de ministros el 31 de mayo y le hizo entrega a cada de sus integrantes de una copia del documento que, todavía inédito, comenzó a circular fotocopiado en los ámbitos cercanos al poder. Se anunció entonces que, en veinte días, iba a ser masivamente publicado para que todos los argentinos lo conocieran y pudieran debatirlo. Ésa era la idea y el deseo de Perón. Tenía que crearse un "Consejo para el Proyecto Nacional" donde se elaborase un modelo de país que nos contuviera a todos. El "Modelo argentino" del General era, así lo definía él, una modesta contribución para ello.

En el momento en que todo eso debía concretarse, la salud de Perón se deterioró definitivamente y falleció el 1ro de julio. Y aunque Damasco siguió ocupando el cargo de secretario de Gobierno durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, nada de lo anunciado se cumplió: el Modelo no se editó y, durante un año, poco y nada se volvió a hablar de él.

Es que el Modelo tenía sus opositores. Su principal enemigo, dentro del mismo gobierno, fue José López Rega, la ominosa sombra de Perón. Cuenta el periodista Heriberto Kahn (en su libro póstumo "Doy fe") que Damasco se había quejado ante el General de que "López Rega le había colocado micrófonos en su despacho de la Casa de Gobierno con el objeto de grabar sus conversaciones".

Fallecido el General, su sola presencia como "hombre fuerte" del gobierno de María Estela Martínez de Perón fue la que impidió sistemáticamente la edición del "Modelo argentino", documento del que siempre quiso "apropiarse" sin poder lograrlo.

Esta nefasta influencia quedó claramente evidenciada por el hecho de que, cuando en julio de 1975, López Rega debió abandonar el gobierno -al quebrarse, "rodrigazo" mediante, la alianza con la dirigencia de entonces de las "62" y de la CGT que le había permitido consolidarse en el poder- y es virtualmente expulsado del país, la presidente convocó al coronel Damasco como ministro del Interior.

El Coronel asumió el cargo con la convicción de que había llegado la hora del proyecto nacional y, en la primera reunión del nuevo gabinete, distribuyó nuevamente carpetas que contenían el documento de Perón como ayuda memoria para diseñar las acciones de gobierno. Pero esa ilusión sería efímera. En las sombras operaban otros enemigos del proyecto nacional. Sectores retrógrados del Ejército, amparándose hipócritamente en que se oponían a la presencia de Damasco como ministro del Interior por su condición de militar en actividad, comienzan un proceso desestabilizador que culminará, precisamente, con el "proceso de reorganización nacional" (los generales "profesionalistas" eran Videla, Viola, Delía Larroca, Suárez Mason y Urricarriet, cuyos nombres eximen de todo otro comentario). Primero caerá el comandante en jefe del Ejército, el general Numa Laplane (reemplazado por Videla) y después, en medio del encarnizado enfrentamiento interno entre "verticalistas" y "antiverticalistas", Damasco quien, al verse obligado a renunciar al cargo apenas un mes después de haberlo asumido, se lleva consigo todo el material relacionado con el "Modelo argentino para el proyecto nacional", transformándose así en su exclusivo depositario.

A pesar de que el coronel Vicente Damasco conservó celosamente en custodia esos originales, a la espera de un tiempo propicio para darlos a conocer (que no habría de llegar), a partir de las fotocopias de aquellas carpetas que habían sido presentadas ante el gabinete de ministros por Perón primero y por Damasco después, el documento póstumo de Perón inició su lenta e irregular difusión.

En ediciones rústicas (hasta hoy hay quince registradas, una sola oficial realizada en 1999), poco rigurosas la mayoría de ellas, con notorias variantes en la redacción entre sí (originadas en la ausencia de un original "canonizado" y en la posible existencia de "carpetas" con diferencias entre sí), copiadas unas a otras a partir de las primeras aparecidas en febrero y marzo

ESTA ES LA HISTORIA, DEL MANOSEO SUFRIDO POR LA ULTIMA OBRA DEL Gral PERON, DESPUES DE SU MUERTE. UN PLAN PARA PACIFICAR Y ENGRANDECER EL PAIS, EL "MODELO ARGENTINO PARA EL PROYECTO NACIONAL".
UNA MATERIA QUE TODAVIA DEBEMOS LOS VERDADEROS PERONISTAS...!!!

Gentileza de: Diego Carbone

LA VOZ DEL PROYECTO DEL ´80


4 de enero de 1870: Se funda el diario “La Nación”, para ser una tribuna
de doctrina 

*Por Pablo Adrián Vázquez

El periódico en nuestro país tuvo su impronta comoinstrumento político por parte de, entre otros, Manuel Belgrano, MarianoMoreno, Pedro de Angelis, Domingo F. Sarmiento y Bartolomé Mitre.
Originado en Europa como portavoz de la burguesía(MARTÍN – BARBERO: 2004); patentizado en la relación entre asociaciones y periódicos (TOCQUEVILLE: 1840); en cuanto a la consideración de la esferapública y la prensa en el siglo XIX (DIAZ: 2005); el periódico es unorganizador colectivo (LENIN: 1902); y con el tiempo se asumió como actorpolítico colectivo (BORRAT: 1989).

En este esquema el rol que le cupo a Bartolomé Mitre yLa Nación fue fundamental para entender eldesarrollo político local.
Triunfante el bando unitario en Caseros,la hegemonía liberal progresista europeizante empezó a expandirse (O’ DONNELL:2004), casi al ritmo de la aniquilación de las últimas montoneras.

Pero también surgieron disputas en su seno.Al inicio de la presidencia de Domingo F. Sarmiento, el senadorBartolomé Mitre buscó reafirmar la defensa de su actuación como ex presidente yel rol que le cupo en la impopular guerra contra Paraguay.
El diario La Nación fue fundado el 4 de enero de 1870 sobrela base de la imprenta de La Nación Argentina. Sustentado por accionistasamigos y por su propio esfuerzo, se perfiló, tal como afirmó en su slogan, como“Tribuna de Doctrina”, apartándose de toda neutralidad.

Competidor de La Prensa, La Tribuna, Diario de la tarde; El Pueblo Argentino;El Nacional de la Semana;y La República,entre otros. Supo enfrentarse a Sarmiento, al presidente Nicolás Avellaneda– acompañando el levantamiento militar del propio Mitre - y marcó diferenciascon el presidente Julio A. Roca.
Mitre fue su primer director pero,clausurado el periódico a raíz del citado alzamiento, volvió a aparecer enmarzo de 1875. Encarcelado en Luján, éste designó a Juan Antonio Ojeda comodirector (1875-1882). Luego su hijo, Bartolomé Mitre y Vedia, estuvo al frente(de 1882 a1893), quien le dio una impronta más ágil. A Bartolito lo sucedió su hermano,el ingeniero Emilio (de 1894 a 1909), dándole ya un perfil más moderno.

Su segunda clausura se debió por unaeditorial, contestando una nota de Sarmiento, publicada en La Tribuna, del 17 dediciembre de 1876. Su tercer, y última clausura fue durante el Unicato deJuarez Célman al apoyar la Revolución del Parque del 26 de julio de 1890.
Fue la voz del proyecto del Ochenta, perouna voz disonante. Mantuvo tensiones con el elenco gobernante, ya que Mitre, alno volver a ocupara puestos de relevancia, se constituyó en “fiscal” de lossectores adherentes al roquismo.

Sostenedora de un positivismo utilitario,con simpatías al capital británico y la cultura europea en general, disputó con la Prensa lainfluencia en la elite del patriciado local. Su alianza con el empresariado,las fuerzas armadas y al Iglesia no ha tenido fisuras en más de un siglo.
Contó con renombrados periodistas yexcelentes plumas que lo destacan del periodismo latinoamericano.
Opositor al yrigoyenismo y al peronismo,acompañó proyectos dictatoriales, que durante el Proceso lo beneficiaron con laadquisición de Papel Prensa S.A.

Sus editoriales son prueba fiel, comoobservador sagaz desde el prisma de los grupos de poder, de una coherencia envidiable.
Más allá de estar enrolado actualmente enla lógica de la Agenda Research y en la “Teoría de la Fijación de Agenda” (Agenda Setting Function), plantea muchosdebates sin transigir en su impronta ideológica original.


* Politólogo, Docente de la UNLZ y UNMo, Miembro delInstituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano ManuelDorrego

LOS PARADIGMAS DE LA GENERACIÓN DEL ´80 Y EL CENTENARIO



*Por José Luis Muñoz Azpiri (h)

Contrariamente a la América morena que se extiende desde el sur del Río Bravo hasta el Cabo de Hornos, desde 1870 el predominio de la burguesía en Europa y Norteamérica era absoluto. La Gran Nación latinoamericana, que en los albores de la emancipación pretendía proyectarse como un sueño colectivo, constituía a mediados del siglo XIX una anfictionía de pequeños estados que rivalizaban entre si y que apenas superaban la categoría de feudos familiares. En Europa y los Estados Unidos, la clase social surgida de los escombros del antiguo Régimen, impondrá sus criterios en todos los aspectos de la vida por más de tres generaciones. La razón de su éxito no se apoya únicamente en la prosperidad de los negocios, sino también en la conciencia de ser una clase social benéfica, defensora de la libertad individual dentro de un orden: positivo en Europa y puritano en los Estados Unidos. Esta burguesía, que se enriquece de un modo extraordinario y defiende el capitalismo como único sistema económico que permite el progreso dentro de la libertad individual, construirá una falsa teoría antropológica para legitimar su dominación sobre el Tercer Mundo: el evolucionismo spenceriano y un edificio teórico que formule una “ciencia social” para justificar la defensa del capitalismo de libre competencia: el positivismo.

Fue precisamente en Francia, con Augusto Comte (1798-1857) donde se funda esta corriente filosófica y se da comienzo al desarrollo de la sociología, pero fundamentada como una ciencia exacta, fuertemente influenciada por el sistema de Newton, que intentaría formular las leyes tendientes a conservar el orden social, gravemente cuestionado por sucesos como la Comuna de París. El núcleo de esta filosofía lo constituye la ley de los tres estados en el desarrollo de la Humanidad: el teológico, el metafísico y el positivo. Comte procuró desarrollar un sistema de ideas generales de caracteres definitivos, que basó en esta ley de los tres estadios sucesivos, concebida a través de la experiencia histórica y de observaciones realizadas en el terreno de los procesos biológicos del hombre. Intentó asimismo sistematizar el desarrollo social con el aporte de todos los conocimientos científicos de la época, concibiendo de esta forma a la sociología como una ciencia “dura”, colocándola en el estadio supremo del saber y elaboró la doctrina del orden y el progreso.

Augusto Compte.

Alejandro Korn, positivista en sus primeros años pero más tarde crítico severo de esta corriente, fue quién mejor definió el credo que intentó convertirse en una religión laica. Consideraba que esta orientación filosófica había nacido y se había definido bajo el imperio de la situación histórica dada en Europa desde mediados del siglo XIX y que reemplazaba al clima de ideas propio del romanticismo. Constituía una teoría del saber y una doctrina de la ciencia. Esta corriente, más consagrada a los problemas científicos y sociales que a la especulación metafísica pura, nutrió a la generación que gobernó al país entre 1880 y 1900 así como también a las clases dominantes del resto del subcontinente. En el marco de la balcanización mencionada al comienzo, se modelan los Estados o mejor dicho los fallidos estados Nacionales de la década del 80: Rafael Núñez en Colombia, el general Roca en la Argentina, el coronel Latorre en el Uruguay, Porfirio Díaz en México, Santa María en Chile, Alfaro en el Ecuador, Guzmán Blanco en Venezuela y Ruy Barbosa en el Brasil instauran el reinado de la prosperidad agraria o minera y la hegemonía del positivismo.

Pero también la otra orilla del Canal de la Mancha nutrió con maestros al positivismo, tales como Herbert Spencer (1820-1903) y John Stuart Mill (1806-1873), cuya preocupación, basada en la tradición utilitarista del pensamiento británico, fue realizar la síntesis del pensamiento evolucionista. Ambos aplicaron las teorías de Carlos Darwin quién elaboró su famosa doctrina tras su conocido viaje por nuestro país y otras zonas del mundo a bordo de la fragata “Beagle”. Sería en la Argentina donde Darwin habría observado por primera vez el proceso de selección artificial de las razas ovinas – paradójicamente no lo había advertido en Inglaterra, uno de los países pioneros en el tema, ya que en esa época no estaba interesado en tales problemas. Según Sarmiento, “los inteligentes criadores de ovejas son unos darwinistas consumados y sin rivales en el arte de variar las especies. De ellos tomó Darwin sus primeras nociones, aquí mismo, en nuestros campos, nociones que perfeccionó dándose a la cría de palomas (…). (1)

Spencer se interesó particularmente por transportar a la sociología las categorías biológicas del concepto darwiniano de la evolución, tal como el de la “lucha por la supervivencia”, y no tardó en ser entusiastamente adoptado por Sarmiento. Al respecto hay que destacar que este clima de ideas favoreció la expansión imperialista europea en Asia y África y estadounidense en el Pacífico y el Caribe. En el caso de las repúblicas latinoamericanas donde los positivistas tuvieron larga influencia, sirvió asimismo para justificar el desarrollo desigual de las regiones del continente y el sistema político de gobierno no precisamente burgués, sino de castas parasitarias embebidas en veleidades aristocráticas.

El positivismo fue en la Argentina la expresión filosófica de un modelo de vida concebido para usufructo de sus sectores dirigentes, políticos e intelectuales; dado que hacia fines del siglo XIX las bases estructurales de la formación económico-social de nuestro país estaban prácticamente delineadas. Las mismas se asentaban en el atraso y la dependencia nacional que, a su vez, conformaban los fundamentos de un original “bloque histórico” comúnmente conocido como “factoría agro-exportadora”.

En lo esencial, ese modelo de nación ideado por los integrantes de la llamada “Generación del 80” sólidamente se asentaba en dos clases de pilares. Por un lado, la importación de capitales, de mano de obra barata y de productos industriales europeos mientras, por otra parte, en el plano interno se reforzaba el régimen latifundista de inspiración semi-feudal con el monopolio de grandes extensiones de tierra y de la renta agraria, por parte de una clase social hegemónica asociada estrechamente al imperialismo inglés: la oligarquía terrateniente.

Ahora bien: la conformación de una Argentina terrateniente y dependiente de las potencias imperialistas también suponía – y de manera especialmente significativa – la necesidad de proponer al conjunto de la sociedad nacional una ideología legitimizadora del “nuevo orden” impuesto. Y a tal fin, la doctrina positivista venía como anillo al dedo. Era “la” ideología “para” el momento; que servía para justificar tanto el colonialismo interno con la llamada consolidación de las fronteras interiores, como legitimar el orden interno que comenzaba a ser cuestionado por las expresiones ideológicas que también desembarcaban de Europa, pero con los contingentes de los desahuciados del Viejo Mundo.

El positivismo, como “orden contrapuesto a la anarquía”; de aquí el lema del gobierno de Roca: “Paz y administración” y el lema de la bandera de la república del Brasil: “Orden y progreso”, y la idea de un “progreso indefinido” habían servido, no solo para liquidar las últimas resistencias populares, sino también para justificar de allí en más, el dominio oligárquico como necesario y expresivo de toda la sociedad. “En esa tarea de conformar la nación y consolidar la modernidad del Estado, la filosofía positivista resultó una poderosa herramienta ideológica. Sirvió para explicar las consecuencias del proyecto, señalar los obstáculos, delimitar el campo de lo moderno y disciplinar a los sectores renuentes – por atrasados o contestatarios – a incorporarse al proceso. Acorde con el espíritu positivista, a la ciencia se le acometió un contenido central…” (2).

Dentro de ese contexto ideológico, el “europeísmo” y el “racismo” fueron elementos permanentes del pensamiento “oficial” y los instrumentos más adecuados para justificar la dominación imperialista como forma de integración de la Argentina al “progreso” (ahora, en estos tiempos globalizados cambiamos el término “progreso” por “mundo”, es decir, un nuevo artilugio semántico con que disimular el sometimiento) y a la “prosperidad capitalista”, a través de su integración al mercado mundial. La ideología cientificista y la utopía del progreso indefinido estaban presentes en el conjunto de la vida intelectual y política argentina; en los cuadros intelectuales del régimen conservador y en los profesionales que integraban los equipos con que los gobiernos finiseculares buscaban modernizar la acción del estado en la sociedad civil. También en las vanguardias obreras (socialismo, anarquismo) influenciadas por las tendencias racionalistas de la izquierda europea y que comulgaban con un cierto cientificismo crítico en su lectura de la realidad, pero con un criterio transformador: “La izquierda en la Argentina –escribió David Viñas – aparece como resultado mediato del impacto inmigratorio: con la entrada masiva de obreros europeos, y el proceso correlativo de concentración urbana, se darán las condiciones para la formación de partidos que a través de sus voceros formulen la necesidad de modificar la estructura social en su totalidad”.(3) Tanto más cuanto que a esta semejanza infraestructural se une el que los inmigrantes traían ya las ideas proletarias de Europa, siendo no pocas veces ellos líderes obreros voluntaria o forzosamente exiliados.

Concretamente, existe una relación ineludible entre la dominación cultural y el racismo, siempre – claro está – en perjuicio de los sojuzgados. Así, enmascaradas por el prestigio de las ciencias naturales; que a partir de las grandes clasificaciones y del reordenamiento del saber efectuado en el siglo XVIII habían perfeccionado sus métodos hasta alcanzar resultados notables, las potencias imperiales construyen el sofisma de “la pesada carga del hombre blanco” quién asume voluntariamente la “sagrada misión” de elevar a los pueblos colonizados de la “infancia de la humanidad a la cima del progreso social y tecnológico”. Cuando, en realidad, este falso “progreso” se reproduce gracias a la superexplotación de las masas oprimidas y al irracional saqueo de los recursos naturales, que son las materias primas indispensables para asegurar la continuidad de la expansión imperialista.

A partir del siglo XIX y de la mano con la generalización del colonialismo europeo en todo el mundo, la cultura occidental desarrolló una ideología abiertamente racista y ampliamente aceptada, a la que Ernst Nolte llegó a definir como una «rama del pensamiento europeo», y George Mosse como “el lado oscuro de la Ilustración“. A mediados del siglo XX, L’Encyclopedia Universalis incluyó un artículo denominado “Razas”, escrito por De Coppet que finaliza con la siguiente conclusión:

“A fines del siglo XIX, la Europa ilustrada es consciente que el género humano se divide en razas superiores e inferiores.”

El racismo europeo recurrió a la ciencia y en especial a la biología para justificar la superioridad de los propios europeos, o de algunas de sus etnias, germanos, anglosajones, celtas, etc. sobre el resto de los seres humanos, así como la necesidad de que éstos fueran gobernados por aquellos. Este modelo de racismo seudocientífico fue luego repetido también en algunos países extraeuropeos como Estados Unidos para imponer el dominio anglosajón, Japón para colonizar Corea, China y otros pueblos del sudeste asiático, Australia para impedir la inmigración asiática, y en América Latina con las políticas implementadas para “reducir el factor negro“, a través del mestizaje y otros mecanismos de “limpieza” étnica…

Más clara aún es la adopción del racismo como defensa de su clase por la oligarquía más tradicional de la Argentina, es decir, la terrateniente y dentro de ella a la que menos mano de obra necesitaba, la ganadera. La inmigración, en afecto, servia para fortalecer a sus competidores de clase y amenazaba con crear una nuava clase proletaria que la derrocara.

Contra esta inmigración se adujeron, pues, múltiples argumentos y se estrellaron las protestas de los grupos más tradicionalistas que denunciaban “las hordas apátridas” o las “masas iletradas” que “ya no saben servir”. Ya antes, incluso, los conservadores se replegaron en clanes, ofreciendo un sistema endogámico rígido como defensa de sus intereses económicos. Nadie lo dijo más claro que Cané: “Nuestro deber sagrado, primero, arriba de todos, es defender nuestras mujeres contra la invasión tosca del mundo heterogéneo, cosmopolita, híbrido, cómodo y peligroso…. Salvemos nuestro predominio legítimo, no solo desenvolviendo y nutriendo nuestro espíritu cuando es posible, sino colocando a nuestras mujeres a una altura a que no lleguen las bajas aspiraciones de la turba”. Santiago Calzadilla recuerda nostálgico “aquellos lindos cuerpos de mujeres… productos de la raza española sin mezcla de gringo, o gringa. Eran criollas pur sang, como se dice hoy” y Julián Martel, indignado y decepcionado, anota: “da pena ver la facilidad con que estos aventureros encuentran aceptación entre las muchachas porteñas… Ellas posponen a cualquier hijo del país cuando se les presenta uno de esos caballeros de la industria que al venir a nuestra tierra se creen con los mismos derechos que los españoles de tiempos de la conquista”. (4)

Para intentar clarificar este panorama, Oscar Bosetti, en un artículo publicado en los albores del período democrático iniciado en 1983, remarca que este “corpus” de ideas y conceptos que él denomina “el concreto de pensamiento” se dio, efectivamente, en el plano de la realidad objetiva (el concreto real): la oligarquía terrateniente y sus más ilustres “intelectuales orgánicos” (abogados, dirigentes políticos de la partidocracia demo-liberal, escritores y, en fin, el grueso de los cuadros superiores de las Fuerzas Armadas) se sintieron social y culturalmente identificados con las élites metropolitanas y transfirieron, por ejemplo, el “racismo” de éstas a las poblaciones indígenas, mestizas y criollas del Interior y, más tarde, a los españoles, italianos y centroeuropeos que conformaban la mayor parte de la ola inmigratoria producida entre 1870 y 1890. (5)

Y esto se inserta en uno de los puntos difíciles del nacimiento de la Antropología Argentina, con hombres preocupados por la cultura material de los pueblos originarios pero no tan preocupados por el aniquilamiento de los portadores de esa cultura. Así, algunos epígonos del “progreso” saludaron al alcoholismo y las enfermedades, como una forma “incruenta” de despejar los territorios que serían ocupados por los brazos laboriosos de una inmigración que, suponían, estaría compuesta por los arquetipos idealizados del conde de Gobineau. Al respecto, de una verdad insoslayable nos parecen las palabras de Miguel Cané, pronunciadas el 29 de agosto de 1899 en ocasión de debatirse la concesión fiscal a los salesianos de aquella misión, expresando: “Yo no tengo, señor Presidente, gran confianza en el porvenir de la raza fueguina. Creo que la dura ley que condena los organismos inferiores ha de cumplirse allí, como se cumple y se está cumpliendo en toda la superficie del globo…”

Aunque hay que reconocer que este período también produjo voces disidentes, aunque no lo suficientemente reconocidas. Tal, la de un gran argentino, un olvidado, Adán Quiroga (1863-1904) quién, desde una actitud apegada a lo telúrico y empeñada en la revalorización de las razas que poblaban nuestro territorio en el momento de la conquista, advertía sobre los peligros de un exagerado cosmopolitismo. Dice Quiroga en su obra “Calchaquí”: “los acontecimientos históricos han de hacer resaltar la virilidad de la nación calchaquí y la importancia del suelo catamarcano (sic) por sus recuerdos clásicos en la lucha de las dos civilizaciones y de las dos madres razas” Y agrega: “Apartar al indio de nuestra historia es desdeñar nuestra tradición, renegar de nuestro nombre de americanos.”

Hay que recordar que en ese momento histórico el pensamiento positivo había alcanzado una validez universal y sus concepciones abarcaban todas las disciplinas. A partir de 1860 las ciencias biológicas ganaron terreno sobre los estudios físicos y matemáticos: parecía que, de algún modo, los biólogos estaban en posesión de las leyes que rigen la vida, así como los sociólogos aparentaban señorear el desarrollo del cuerpo social. Así lo creyeron, al menos, hombres como Sarmiento quién, a lo largo de su obra plantea el modelo biocultural spenceriano de la irredimibilidad de las razas criollas hispanoamericanas para alcanzar el progreso, tal como está de manifiesto en el contexto de la teoría del hombre blanco, o en los textos de Carlos Octavio Bunge y José María Ramos Mejía.

Para la “oligarquía paternalista”, expresión que pertenece a Pérez Amuchástegui, son tiempos de optimismo, de fe profunda en el progreso indefinido. Y a medida que la naturaleza va dejándose arrancar sus secretos y la clave de su evolución, va creciendo en forma paralela el intento fáustico de llegar al estadio positivo de Comte, donde el poder espiritual pasa a manos de los sabios y el poder temporal a manos de los industriales. De ahí el afán fundacional de Museos, que oficiarían como “catedrales profanas” del saber y el científico ejercería la función de sumo sacerdote.

En la Argentina había honrosos antecedentes en este campo. En 1872 se constituyó la Sociedad Científica Argentina en el Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, por inspiración del entonces estudiante Estanislao S. Zeballos. Zeballos había expuesto la necesidad de “fundar una sociedad que sirviera de centro de unión y de trabajo para las personas que desearan servir al desarrollo de las ciencias y sus aplicaciones. Fue, como lo recuerda el matemático e historiador de la ciencia José Babini, la única tribuna científica argentina y el único centro de consultas sobre cuestiones de este tipo para los gobiernos de la Nación y de la provincia de Buenos Aires. La Sociedad Científica creó un Museo, organizó cursos y conferencias, promovió expediciones y viajes a territorios a un no sometidos al Estado nacional – Como los de Francisco P. Moreno y Ramón Lista a la Patagonia – y desde 1876 publicó sus Anales, que continúan apareciendo en la actualidad.

Pero, ya que de paradigmas hablamos, estos estudios se realizaron en el marco de un acentuado etnocentrismo, anterior aún al desembarco del positivismo en nuestras playas. Las terribles palabras de Alberdi son la prueba elocuente: “El salvaje del Chaco, apoyado en el arco de su flecha, contemplará con tristeza el curso de la formidable máquina que le intima el abandono de aquellas márgenes. Resto infeliz de la criatura primitiva: decid adiós al dominio de vuestros antepasados. La razón despliega hoy sus banderas sagradas en el país que no protegerá ya con asilo inmerecido la bestialidad de las razas” (6) Este párrafo, escrito en los años 50 se arraigará con fuera en el escenario político argentino de treinta años después. Ante la imagen didáctica de un indígena que observa pasar un ferrocarril, Alberdi desarrolla magistralmente toda la teoría cientificista desarrollada en 1880, cuyos máximos exponente fueron los intelectuales positivistas ya nombrados y en el campo de la literatura los representantes de otro paradigma de la época: el naturalismo.

Este género literario, cuyas fórmulas lograron la mayor precisión en las novelas y los ensayos teóricos de Emilio Zola, se introdujo en la Argentina en los mismos ambientes en que pudo prosperar el liberalismo librepensador, anti-clerical y cientificista, que alcanzaba en esos años una difusión considerable en las grandes ciudades. Más que una corriente política clásica el librepensamiento criollo fue un movimiento intelectual y cultural. Una verdadera subcultura que abarcó a gran cantidad de hombres y mujeres en la Argentina cosmopolita y devota del progreso de la transición entre dos siglos. En esta subcultura convivían distintos grupos con una identidad doctrinaria propia (masones, espiritistas, positivistas comtianos, teósofos, etc.) pero que encontraban un punto de convergencia alrededor de algunas ideas eje: laicismo anticlerical, la aplicación de criterios científicos para la solución de todos los problemas de la sociedad y una ingenua fe en una reforma racionalista de la conducta humana. (7). No por casualidad Antonio Argerich (1862-1924) fue quién llevó más lejos los supuestos del naturalismo zoliano al convertir a su novela “¿Inocentes o culpables?” (1881) en una verdadera novela de tesis, con la exposición de un diagnóstico y la elaborada descripción de pretendidos morbos sociales. Médico como el naturalista Holmberg y Ramos Mejía, Argerich acepta algunos conceptos polémicos de la ciencia de su tiempo, sobre la presunta superioridad o inferioridad de las diversas razas, y pasa a demostrar en su novela que la inmigración de procedencia europea, que por entonces empieza a romper el equilibrio demográfico del país, será desastrosa para la sociedad argentina.

Prevenciones similares encontramos, tras la crisis del 90, en el llamado “Ciclo de la Bolsa” y su incipiente antisemitismo en el libro de Julián Miró. Eugenio Cambaceres, Segundo Villafañe y Carlos María Ocantos son los otros exponentes de este período literario. En realidad, la obra de estos autores reflejaba la desilusión del ideario forjado por Sarmiento, Julio A. Roca o José Ingenieros dado el escaso aporte cultural y científico de los obreros, artesanos y campesinos inmigrantes que no se compadecía con los técnicos e ingenieros que no llegaron a estos puertos, o que vinieron solo como gerentes o especialistas de las empresas europeas y, ciertamente, poco contribuyeron para la imperiosa transformación social y cultural del pueblo.

De ahí que la glorificación liberal del extranjero manifestada por Alberdi, que la burguesía asumía contra el conservatismo xenófobo, se pase después, cuando la burguesía esté en el gobierno, a un antiliberalismo contra la inmigración y los movimientos contestatarios ligados a ella. El tránsito de Leopoldo Lugones del mayor radicalismo a la extrema derecha no es sino otra manifestación de esta evolución de la élite burguesa; y lo mismo, en sentido parcialmente contrario, la de Ingenieros.

Dado que la población exigía cada vez más su participación en el manejo de los asuntos de gobierno y no quería ya una democracia cosmética sino real, la burguesía renegó – como la francesa de principios del XIX – de tan peligrosa doctrina y se fue entregando a las dictaduras militares, en un ejército ya blanco, como diría orgulloso Ingenieros, que la libre de la “chusma” que rodeaba a Yrigoyen. Cuando a partir de 1916, los sectores dominantes advirtieron el fracaso del liberalismo y se asustaron ante la corporización de la participación popular, volvieron a equivocar el camino, “en lugar de replegarse hacia la tierra y reivindicar la nacionalidad junto al pueblo, buscó la adopción de modelos europeos: renegaron de Rousseau y admiraron a Maurras, denostaron el plebeyismo de Yrigoyen y se embelesaron ante la rusticidad de Mussolini, denigraron a Marx y aceptaron a Goebbels”. (8)

Coherentemente, el esquema liberal positivista adoptado por la oligarquía terrateniente nativa es la base misma de la elaboración histórico-cultural argentina, que afirma el principio de dependencia como ineludible camino para “transitar el desarrollo hacia el progreso” y, en ese intrincado recorrido, ayer la industria inglesa y la cultura francesa y en nuestros días el poderío y la “modernización” de las transnacionales de la globalización; aparecen, según algunas corporaciones, como las metas a alcanzar mientras se mantengan abiertas las puertas del país a las corrientes económicas, políticas y culturales provenientes de estos nuevos “centros de civilización”.

No obstante, en el 80 se concreta para la Nación un proyecto que a muchos puede no gustarle, aunque en su momento pudo ser aceptable. Un proyecto cuyos representantes no fueron un grupo homogéneo sino un conjunto que el historiador Jorge E, Sulé definió como “Los heterodoxos del 80” caracterizado por sus contradicciones y, a la vez, por la riqueza de sus expresiones. Si bien se definió por su tendencia europeizante, albergó al mismo tiempo un entrañable amor por el terruño (Lucio V. Mansilla). Existió, como dijimos, adhesión al naturalismo de Zola, pero sus expresiones en el Plata (Cambaceres, Martel, Sicardi) no fueron dóciles remedos de postulados científicos ni de la ley de la herencia. Cierto es que muchos fueron injustos con el gauchismo y con su desdén al Martín Fierro, pero otros como el nombrado Quiroga, también censuraron la inmigración masiva que menoscababa las esencias nacionales. Se habla de un descreimiento religioso, por haberse entonces sancionado la educación laica y el registro y matrimonio civil. Pero existía en muchos un deísmo, quizá no ajustado a dogmas, pero sincero y vivencial. En Wilde y Cané se advierte cierta nostalgia de Dios, así como en Estrada y Goyena hay fervorosa adhesión a la libertad de la mente.

La Argentina que nace en el 80, se proyecta en el siglo XX y XXI, se renueva en 1916, entra en crisis en el 30, estalla en la década del 40 (tiene una fecha liminar en el 17 de octubre de 1945), se empantana en el 55, sufre su hecatombe en el 76 y eclosiona en el 2001. En suma, hemos recorrido un tortuoso camino para llegar al Bicentenario, pero los acontecimientos que se avecinan auguran ser venturosos, con una Argentina tajantemente insertada en Hispanoindoamérica, que rompa definitivamente con la colonización cultural y la dependencia económica. Solidaria con el dolor y la esperanza de todas las naciones de la América morena “que aún reza a Jesucristo y aún habla el español.”

(1) Orione, Julio y Rocchi, Fernando A. “El Darwinismo en la Argentina”. En: “Todo es Historia” N° 228. Bs. As. 1986
(2) Pérez Gollán, José A. “Mr. Ward en Buenos Aires”. En: “Ciencia Hoy” V. 5 N° 28 Bs. As. 1995
(3) Viñas, David “Literatura argentina y realidad política” Jorge Álvarez. Bs. As. 1964
(4) Onega, Gladys “La inmigración en la literatura argentina: 1880-1890” Ed. Galerna Bs. As. 1969.
(5) Bosetti, Oscar “Las variables del pensamiento dependiente”. En “Crear en la Cultura Nacional” Nº 15 Bs. As. 1983
(6) Alberdi, J.B. “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina” En: Alberdi, J.B. “Organización política y económica de la Confederación Argentina”. Bezanzon, 1856, p.54
(7) De Lucía, Daniel Omar “Buenos Aires 1900. Imaginario cientificista y utopía de progreso”. En: “Desmemoria” Año 7 Nº26 Bs. As. 2.000
(8) D´Atri, Norberto “Del 80 al 90 en la Argentina”. A. Peña Lillo Editor. Bs. As. 1973.


(*) Prosecretario y Académico de Número del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”
(**) Comunicación para el Segundo Encuentro de Historia Revisionista “José Gervasio de Artigas” realizado en la Universidad Nacional de Lanús el 12 de noviembre de 2011.





Publicado por: El Ortiba