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30 de septiembre de 2012

EL INEFABLE DOCTOR MARCOS GARQUINIS O COMO EL GORILISMO HIELA LA SANGRE, NUBLA LA RAZÓN Y GENERA COPROKINTOSIS NEURONAL

*Por Raúl Isman.


“El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca, para que desde ella maúlle a los astros por una dieta de 2.500 pesos. Que siga maullando, que a mí no me molesta”. 
Diputado radical Ernesto Sammartino, profeta del moderno gorilismo argentino.

“A veces los he visto fríos e insensibles.
Declaro con toda la fuerza de mi fanatismo que
siempre me repugnaron. Les he sentido frío de sapos o de culebras”.
Eva Duarte (de Perón).

"El peronismo es más que un partido. No lo disuelven por decreto ni lo amansan por intimidación. No llamamos a ninguna aventura desesperada. Llamamos a la lucha, que comienza por esclarecer las conciencias, proclama las verdades y hablar por los que callan cuando debería orientar a la masa. John William Cooke.

El día 21 de agosto de 2012 el matutino mal llamado La Nación publicó una columna (que todo lector puede consultar, si lo desea, desdehttp://www.lanacion.com.ar/1500963-el-veneno-de-la-epica-kirchnerista) firmada por el médico y escritor Marcos Aguinis, al cual satíricamente denominamos Garquinis. Durante varios días nos debatíamos entre las obligaciones laborales y los compromisos propios de mi paternidad tardía; al punto que por poco abandono el proyecto de garabaterar las presentes líneas. Pero el ceceroludo aparecer sensible de los rústicos en ideas enemigos del gobierno nacional, el 13 de septiembre, nos dio la pauta de la necesidad de persistir tozudamente en el intento; habida cuenta que Garquinis es un ideólogo del gorilismo más cerril y sus textos constituyen el fundamento lingüístico e ideológico para la violencia material ejercida por las freie corps (grupos de choque previos al nazismo en la Alemania de la primer posguerra) pro en la jornada antedicha, sufrida por periodistas y por el propio autor de las presentes líneas(véase por ejemplo http://www.redaccionpopular.com/articulo/caceroleando-desde-la-rabia-la-...). En cuanto al gorilismo, hemos analizado su trayectoria histórica, mundial y nacional en dos artículos recientes, cuyos enlaces reproducimos a fin que todo lector que eventualmente pudiere interesarse los tenga accesibles (http://www.redaccionpopular.com/articulo/gorilas-y-gorilismo-genesis-his...
http://www.redaccionpopular.com/articulo/gorilas-y-gorilismo-genesis-his...).

En principio señalemos una grosera incongruencia en el discurso del doctor; ya que se auto adjudica el más alto sitial en el pedestal del republicanismo. En tal ideario existe un principio incuestionable como es la igualdad ante la ley. De modo que ¿de donde nace la pretensión de superioridad- a la cual el facultativo no le aporta argumentación de ningún tipo- que lo lleva a caratular al Kirchnerismo, núcleo hegemónico y conducción del proyecto nacional, popular y democrático con casi una decena de sinónimos de la palabreja veneno. ¿Será que ampliar derechos para quienes no los disfrutan resulta equivalente a suministrar pócimas mortales? El título del brulote es El veneno de la épica kirchnerista. Seguramente, para alguien expulsado por inútil en un gobierno ¡radical! puede parecer ficticio el conjunto de transformaciones realizadas por nuestros gobiernos en esta casi década. Pero se trata de una impostura, cuya verdadera finalidad es velar el intenso odio que le producen las transformaciones favorables a los sectores populares; más aún contrastándola con la muy radical inutilidad de la fuerza de la que proviene nuestro escritor para operar cambios semejantes. 

¿Olvida que Néstor Kirchner reconstituyó la institucionalidad (por ejemplo en la composición de la Menemista Corte Suprema de Justicia intocable en el bienio delarruista), la capacidad operativa del estado y la autoridad presidencial luego del derrumbe de la U.C.R. , simbolizado en el Delaruhelicópero? Aguinis fue miembro del citado gobierno con un cargo de asesor del que no fue apartado, a diferencia de su gestión como secretario de cultura durante la presidencia de Alfonsín. Démosle la palabra a Garquinis: “Un baúl lleno de palabras seductoras encubre el veneno que contiene la publicitada épica kirchnerista. La alienación, en gran parte, se consigue mediante bellos vocablos, como nacional, popular, inclusión, equidad, derechos humanos, modelo, justicia social, proyecto y otras por el estilo”. Los que para el escritor son “bellas palabras” (que encubren alienación) no son otra cosa que las realidades que este proyecto, aunque Aguinis abomine el vocablo, construyó con paciencia y gran iniciativa política. Resulta extraño que un reconocido escritor polemice evidenciando una total ausencia de argumentos. Sospechamos no sólo la incapacidad para enunciarlos; si no también un problema que se halla insinuado en el título de las presentes notas: su consustancial gorilismo hiela la sangre, nubla la razón y genera coprokintosis neuronal. El ex secretario de cultura alfonsinista es un gorila que tiene la sangre helada por el rotundo fracaso de todas sus iniciativas políticas (las personales y las de la U.C.R.), la razón nublada por el odio y la desesperación que lo antedicho le genera lo conduce a sufrir coprodispersión neuronal, es decir la transformación de sus neuronas en materia fecal. Y los átomos marrones corporizados en su cerebro vuelven de modo cyberdigital en las letras que escupe su ordenador y que algunos lectores soportamos de modo harto estoico. Otros toman nota de memoria y se arman (por fortuna y por ahora sólo) con cacerolas. Pero es fundamental no dejar nunca de estar alertas. Su impotencia para generar proyectos políticos viables electorales y su rabioso odio abren el camino para el despliegue de todo tipo de hechos de violencia. Por ejemplo, pasearse con una imagen del secretario de comercio, Guillermo Moreno, en un ataúd y con un balazo en la frente. ¿Cuánta es la distancia que hay que recorrer desde la fantasía a la realidad? Detrás de todo ideólogo de pacotilla hay cientos de caceroludos dispuestos a cantar andate con Néstor, la puta que te parió; mientras otros nuevos cagatintas presentan “idílicamente” la asonada de los cacharros de cocina como una lucha por la libertad y la democracia, al tiempo que Aguinis “fundamenta” desde su cóprica pluma la acción de los guerreros anti-K. 

Por otra parte no puede dejar de provocar asombro que diga semejantes sandeces (como que lo nacional es sólo una palabreja o slogan) un convencido delaruista que no pudo dejar de observar como durante el bienio 1999-2001 la nación (el país, no el diario) fue sometido a las presiones dictatoriales por parte del F.M.I.; mientras que hay que ser muy irracional (o francamente un descarado cipayo) para no reconocer la mayor autonomía del estado en la etapa K. O dicho de otro modo, sólo alguien con la razón (más) turbada puede desconocer las conquistas de los trabajadores en los últimos años, agigantadas en contraste con la desocupación y la miseria imperante durante el gobierno que el republiquiento Aguinis integró sin autocrítica ninguna hasta el día de hoy. La palabra popular no es un bello vocablo utilizado para ocultar fines demoníacos; sino un plexo de profundas iniciativas (que no mencionaremos en su totalidad) como brindar gratuitamente laptops a los estudiantes de escuelas públicas, la asignación universal por hijo (el plan social más profundo y abarcador en toda América Latina; véase el reportaje a Estela Grassi, Antropóloga Social, Docente e Investigadora de la UBA, enhttp://espacioiniciativa.com.ar/?p=10200) las obras públicas que brindan inclusión (aunque la palabra le haga acudir al uso antidraculeano de un crucifijo a Aguinis) llevando agua potable de red, cloacas, refugios techados en paradas de colectivos, asfalto, entre otros beneficios en barrios que durante el gobierno integrado por nuestro escriba sus habitantes ni podían si quiera imaginar y hoy son realidad. Se trata de distribuir el ingreso a favor de los sectores más vulnerables. Las gestiones como las que defiende e integró nuestro escribidor, facultativo y por sobretodo macaneador también distribuyeron el ingreso… en favor de la reacción y el poder económico. No existe mejor coagulación de nuestras afirmaciones que el recorte en los ingresos de los jubilados dispuesto durante el delaruato. Alguien que integró semejante gobierno no puede colocarse en lugar de superioridad moral alguno; ya que no puede haber nada más antiético que rebajarle los emolumentos a los pasivos (y a los estatales y a los docentes),en marcado contraste con nuestro proyecto que incrementa por ley dos veces al año los salarios de los jubilados. Si la retribución a una vida de trabajo es el recorte salarial, no existe la moral en sentido sustantivo y mucho menos en quienes apoyaron tales políticas. Por ello, inclusión, nacional, popular y tantos vocablos que definen con precisión nuestro espacio son una burla macabra en caso que se los apoderasen en beneficio propio los radicales Garquinistas.

Luego de una sucesión de chicanas define su visión acerca del estilo político del Kirchnerismo. “Después conquistó la intendencia, se rodeó de colaboradores a los que exigía lealtad antes que eficacia, aumentó su fortuna y se dedicó a conquistar la provincia. Instalado en la Casa de Gobierno, puso en marcha una política autoritaria desprovista de piedad. Reformó la Constitución para ser reelegido hasta que él mismo dijese basta. Persiguió a los medios de comunicación con dientes de lobo para conseguir la supresión de toda crítica. Amedrentó al Poder Judicial. Pisoteó a la oposición. E impuso la identidad entre Estado y gobierno o -más claro aún- entre Estado, gobierno y él mismo. La fórmula del omnipotente Luis XIV”. No sólo resulta exagerado y delirante asimilar a un dirigente democrático- casi siempre refrendado en votos- con un monarca absolutista, como Luis XIV (Garquinis parece ignorar la diferencia entre el derecho dinástico y el comicial). Además su cipayismo ideológico (colonización pedagógica, dijera Jauretche) lo conduce a repudiar la reelección indefinida, cuando se impone en un poco republicano país del tercer mundo. Pero se desconoce cualquier repudio de su parte a idéntica prerrogativa cuando existe en países europeos; algunos de ellos- Gran Bretaña- carentes de constitución y con sistemas políticos marcadamente antidemocráticos. Como se ve el doble rasero, lejos de ser un atributo circunstancial de nuestras derechas, es más bien una indivisible parte constitutiva de su modo de “razonar”. La oposición “pisoteada” maneja intendencias y funciona a la luz del día, aún en los casos de individuos que se alejaron oportunamente del Kirchnerismo, la prensa perseguida “con dientes de lobo” no muestra marcas de las dentelladas recibidas y sus piezas periodísticas son ampliamente difundidas en territorio santacruceño y en todo el país; mediante los monopolios periodísticos “mordidos” por los feroces lobos K. La justicia funciona en Santa Cruz con sus claroscuros habituales en cualquier país; pero lo propio de todo censor republicano es lanzar acusaciones sin pruebas, fundamentos ni argumentos. Nuestro muy flojo en capacidad argumentativa doctor debe haberse tapiado los ojos, los oídos y su cerebro amarronado el 29 de octubre de 2010, día del funeral de Néstor Kirchner, cuando una multitud compungida acompañó el ataúd hasta el aeroparque y las fuerzas represivas se hicieron notar, no obligando al pueblo que lo lloraba a hacerlo, si no cuando la presidente reprendió a un uniformado por empujar a un humilde ciudadano que deseaba colocar una flor al paso de un muerto muy querido. Algo impensable con Luis XIV. Así como la presencia apesadumbrada, libre y voluntaria del pueblo de “su” Rio Gallegos en la ceremonia final. La desazón vivida por nuestro pueblo coloca a Néstor entre los grandes de la historia latinoamericana y muy en las antípodas de todo absolutismo.

Los análisis de Garquinis resultan sumamente curiosos: “Un sector democrático del país, (hacia 2003, aclaración nuestra) representado entonces por López Murphy y Elisa Carrió, no logró unirse en una sola fórmula y Kirchner accedió a un angosto segundo lugar:” Los” democráticos” referentes admirados por el facultativo venían cada uno con rasgos particulares que les impidieron unirse, como intentarían (fallidamente) años después para enfrentar al proyecto nacional. Uno se destacó durante el gobierno presidido por De La Rua por prohijar la impunidad de los genocidas, desde el Ministerio de Defensa, y pretender aplicar un salvaje ajuste desde la cartera económica, motivo por el cual recibió por parte del timorato presidente un sonoro puntapié en el upite apenas a siete días de asumir su cargo. Tales son las cartas democráticas del bull-dog (búsquese en la plataforma de la alianza y nada dice de aplicar el plan de ajuste que desarrolló). Curiosa democracia a la europea, el pueblo vota y los organismo supra-nacionales imponen. La coherencia entre lo prometido en campaña y lo realizado en el gobierno no parece ser una virtud republicosa; por lo cual llenan de críticas a nuestro proyecto que si establece una clara correlación entre lo afirmado previamente a los comicios y la gestión de gobierno. La paquidérmica dirigente caracterizada por su crucifijo en el 2003 intentaba seducir a votantes progresistas; motivo por el cual mostrarse junto al neoliberal economista equivalía a encabezar una campaña por la pureza de la niñez en compañía del padre Julio Cesar Grassi o una marcha por la paz universal del brazo de la plana mayor del pentágono y los actuales premier y ministro de relaciones exteriores israelíes. Humillados y ofendidos por el Kirchnerismo convergieron, aunque no del todo, en ocasión que el proyecto nacional dejó a Carrió “sin trabajo por izquierda”. Despechada se convirtió en una quijote, con aspecto de Sancha Panza, al servicio de la reacción y el poder económico, ocasión en la cual tampoco pudo lograr la extraña convergencia (yunta) del bull dog y la adiposa pitonisa de las 7000 plagas kirchneristas sobre nuestro suelo.

En opinión de nuestro patético escribidor: ”Duhalde ya había superado lo peor de la crisis desatada en 2001, acompañado por Lavagna, su eficiente ministro de Economía. Le entregaba un país en marcha, que ascendía hacia una buena cicatrización de sus heridas. También llegaba un fabuloso viento de cola”. Para un gorila primordial como Aguinis,el único peronista pasable es Duhalde, portador de (exterior) liturgia justicialista; pero muy poco peronismo de contenido. No podía estar ausente en su escrito el más berreta de los lugares comunes de la indigente en lo intelectual oposición que sufre el gobierno nacional: “el viento de cola”; como si el esforzado andamiaje de política económica construido para aprovechar las ventajas de ciertos momentos del mercado mundial, contrarrestar sus faces recesivas, proteger la producción interna y defender la ocupación y el poder adquisitivo de los trabajadores fueran una dádiva del magnánimo mercado mundial y no una construcción intencional y voluntaria de un proyecto que, entre otras cosas, redujo al otrora temido y temible Ministro de Economía, a la condición de actor de reparto en el gabinete nacional. 

Recuérdese el miedo (cagazo) que aterrorizaba a los “mercados” y la prensa satélite cuando Menem reñía con Cavallo o en ocasión que el equino economista se desbarrancaba hacia el abismo en que el neoliberalismo sumió a nuestro país. Pero además las coordenadas centrales del modelo económico k han sido elogiadas hasta el hartazgo por destacados economistas como Joseph Stiglitz y Paul Krugman y tomadas como modelo a transitar por pueblos (Grecia, España, Portugal, por citar sólo algunos) sometidos a purgantes políticas económicas; como las que defienden repúblicos de la talla de Aguinis, Mariano Rajoy, Domingo Cavallo y una lista de alimañas bioceánicos que resulta inútil volver a citar. Tampoco la coherencia es una virtud garquinesca: Duhalde podía ser tomado como ejemplo del uso del clientelismo y la ausencia total de virtudes; pero si se trata de defenestrar al Kirchnerismo le brotan al cabezudo oriundo de Lomas de Zamora sanmartinianas patillas y “ya había superado lo peor de la crisis desatada en 2001”. Para poder salir del marasmo neoliberal que eclosionó en el 2001; pero no se originó en tal recordado año, es preciso remontarse a la tarea de Néstor y Kristina, simbolizada en la frase del primero:”salir del infierno y llegar al purgatorio”. Por ejemplo, pocas personas hubieran dejado de asarse en el spiedo de Satanás, de no mediar los subsidios implementados por nuestro gobierno contra el viento y la marea del F.M.I.. Por si hiciere falta aclararlo, los Aguinis de todo pelaje hacían causa común con el “prestigioso” F.M.I. en denostar a los subsidios como insostenibles. ¿Viento de Cola? ¡Las pelotas! Más bien, creatividad, iniciativa y algo muy peronista que le provoca urticaria anal a los gorilas: dejemos que lo diga alguien más calificado que este humilde picateclados, el filósofo argentino José Pablo Feinman: “Perón
(siempre) va a subordinar la economía a la política. Para Perón, la economía sólo existe en tanto es orientada por un proyecto nacional. Si hay política hay economía. Si no hay política, la que se adueña de todo es la economía. Y como la economía la dominan los países centrales, las metrópolis, son ellos los que se adueñan del país cuando el país carece de un proyecto político que los enfrente. ¿Que requiere un proyecto político que haga de la economía uno de los resortes, pero no su fundamento? Requiere un Estado fuerte. Un Estado que no se someta a los arbitrios de las empresas. Si gobiernan las empresas, gobierna el “libre mercado”. No hay mercado libre. El mercado es de los oligopolios. El mercado no distribuye, concentra. Si el poder insiste tanto en la libertad de mercado es porque sabe que ésa es la libertad de las empresas”. Quedan de este simple modo develados los verdaderos intereses que se esconden detrás de palabrejas como república, calidad institucional y tantas otras hipócritas maneras de enmascarar al poder real; al que Aguinis sirve con prisa, sin pausa y de modo monikolewinesko.

En caso de vivir en la actualidad Arturo Jauretche debería editar varios tomos con las zonceras garquinescas. Pruebas al canto (desafinado): “Néstor odiaba que algún ministro, secretario, gobernador o intendente se sintiera seguro, porque le rebanaba un pedazo de su poder total. No le tembló la mano al echar a Béliz o desprenderse de Lavagna o sacar de su puesto a cualquiera que se le ocurriese. Después Cristina siguió sus enseñanzas (las peores, se debe consignar) repartiendo guadañazos a diestra y siniestra según sus cortoplacistas amores y perspectivas”. El sistema político argentino- según la constitución de 1853, tan adorada por los republicudos- impone un sistema presidencialista, de modo que nombrar a un ministro(o deponerlo) es función y responsabilidad exclusiva del presidente. Pero si el titular del ejecutivo pertenece a una fuerza odiada por el plumífero que nos ocupa se vuelve ilegal ¡el cumplimiento de la Constitución! Un descubrimiento que bien puede denominarse la cuadratura del círculo garquiciano (no caucasiano como hubiera dicho en el pasado siglo el inolvidable Bertolt Brecht). Faltaría agregar con tono imperativo que los ministros los designe Marcos Aguinis; ya que no le correspondería tal tarea al responsable del ejecutivo. En rigor, lo velado, lo no dicho es que odian a los Kirchner porqué no se someten al poder económico haciendo uso sin abuso de las legítimas prerrogativas democráticas que les corresponde. Recordemos que un connotado prócer de la república, el conocido bailarín de reggaeton Francisco De Narvaez, dijo en el 2009 que Kristina haría un cambio de gabinete luego de las elecciones (traducción por entregaría al poder económico la cartera de marras). Cuando el gambito no se produjo en el sentido deseado por el danzer, su cólera hizo que su rostro asumiera un tono escarlata, que hizo parecer el rojo de su cabellera un más que pálido rosadito, propio de la primer bombachita que se le obsequiare a una niña muy pequeña. Tampoco puede soslayarse el célebre apriete que el entonces jefe de redacción del diario donde Aquinis publica sus libelos, Claudio Escribano, le hiciese a Néstor Kirchner poco antes de asumir. El periodista le delineó al entonces desconocido pingüino un pliego de exigencias para que realice (las principales, aplicar medidas neoliberales en lo económico e impunidad para los criminales del proceso) desde el gobierno. ¿Aguinis nos considerará tan estúpidos como para que pensemos que las presiones de dichos personeros son propias de inocentes angelitos y los recursos legales que utilizan gobernantes democráticamente electos equivalentes a “guadañazos a diestra y siniestra”? ¿No será mucho don Marcos? Peor que guadañazos descargaron los gobiernos radicales sobre el pueblo (semana trágica, asesinato de obreros rurales en Santa Cruz y el Chaco; hasta culminar con los treinta asesinados por la violencia policial radical el recordado 20 de diciembre del 2001. Tales crímenes y los cometidos por la dictadura procesista sobre nuestro pueblo no recibieron la calificación de guadañazo por parte de Garquinis y el hebdomadario mitrista que edita sus denuestos no sólo no criticó, apoyó tamaña masacre con entusiasmo de colegiales y luego envió a uno de sus mejores espadachines a presionar al presidente electo para que asegurase la (ilegal) impunidad de tamaños criminales. ¿Puede sorprender que muy rara vez Aguinis debata con alguien que piense diferente? Hasta un joven inexperto es capaz de exponer abiertamente y dejar en ridículo la muy pobre en ideas lista de lugares comunes que garabatea el escriba de marras.

Sería interminable responder una por una las sandeces carentes de fundamentos del artículo aquinista de modo que cerraremos nuestro recorrido comentando la siguiente cita: “Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras. Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas, en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo o sentirse poderosos o meter la mano en los bienes de la nación. Muchos de los blogueros que se ocuparán de insultar este artículo lo harán por la rabia que les produce un desenmascaramiento y el temor de perder sus mal habidos ingresos”. No sólo es mendaz, además resulta Marquitos muy poco creativo. Asimilar las organizaciones K con el nazismo; que para Garquinis eran más loables que las organizaciones k, ya que eran “desinteresadas” y aunque ni en sueños hayan si quiera imaginado una obra al servicio del pueblo como la que ha realizado la denostada Milagro Sala. Semejante sandez tiene un copyright más psiquiátrico que político. Corresponde a la delirante imaginación de Elisa Carrió quién no teniendo otro hecho mejor para poder figurar en los medios un día se despertó (o no lograba conciliar el sueño) y dijo: “ya se, Kirchner es el nazismo” (cita imaginaria). Luego reconocía una “pequeña” diferencia: no existen ni hubo durante toda la era K en la Argentina campos de concentración. Otro predecesor en semejantes caracterizaciones es el inmaculado doctor Mariano Grondona, mentor intelectual y cómplice intencional de cuanto golpe de estado desde 1955 sufrió nuestra patria hasta la actualidad. Desde tamaños pergaminos “democráticos” se permitió asimilar a La Cámpora con las juventudes nazis. Por cierto, no mencionaron ninguna “víctima” de las “fuerzas de choque” por la sencilla razón que no las hubo; cosa que no puede decirse de los verdaderos nazis. No sólo Aguinis es un mentiroso ramplón y vulgar. Ni siquiera es creativo en sus embustes. Y pretende desconocer el conjunto de la rica elaboración de la sociología política (por ejemplo, el liberal alemán Max Weber), que pone realmente los puntos sobre las ies en cuanto a la relación existente entre política y dinero. Dice Weber que “los partidos modernos… o son esencialmente organizaciones patrocinadoras de cargos”…”o son principalmente partidos de ideologías”. Las citas se hallan fuertemente sintetizadas, pero son en todo respetuosas del espíritu weberiano. Finaliza el ilustre teórico teutón”…los partidos suelen ser ambas cosas a la vez”. Si bien el autor citado marginalmente escribió algunos textos sobre la Argentina, las citas, extraídas de sus Escritos Políticos hablan de todo el mundo. ¿Sabrá Marquitos que el país ejemplo de los partidos ” organizaciones patrocinadoras de cargos” es…. los E:E.U.U., su verdadera patria por adopción? De modo que el peronismo no inventó la articulación entre dinero (público) y política. Sólo la utiliza, como cualquier organización. ¿O Garquinis fue funcionario ad-honorem? No sólo cobró por ello, tampoco renunció jamás a la jubilación (de privilegio) que recibió con devoción religiosa. Por otra parte, es preciso ser muy manipulador para desconocer que el gobierno que hizo un arte y un modo de construir política en el patrocinio de cargos públicos fue el de Hipólito Yrigoyen. Alfonsín continuó la tradición (no sólo radical) a la que no fue ajena De La Rua. Cualquier caminante por las universidades argentinas notará el peso mayor en cada casa de estudios de la Franja Morada por la mayor presencia de militantes radicales en el personal. Pero, lógicamente, lo que es criticable en el peronismo resulta altamente loable en los próceres de nuestra inmaculada república de gorilandia. Aguinis se cubre advirtiendo a titulares de blogs rentados con el dinero público que lo insultarán. Bien ganado por cierto porque la colección de mentiras, denuestos, infundíos y falsedades que recopila es particularmente vomitiva. Justo es reconocerle la pericia poligráfica, ya que no es fácil poner tanta basura en tan poco espacio. Pero el autor de este texto, director también de una publicación virtual de importante alcance en nuestra América, no cobra un peso, rupia, euro, patacón o dólar por tales menesteres. Como muchos otros blogueros, periodistas, escritores. ¿Sabe como se llama eso don Garquinis? Militar con pasión y desinterés por un proyecto, algo en lo que usted falla de modo más que evidente y ostensible. De allí proviene el odio profundo que destilan sus textos, irreflexivos, violentos que claman implícitamente por la supresión de los administradores del “veneno”. Ni siquiera cuenta con la grandeza intelectual de, por ejemplo, Juan Bautista Alberdi. El tucumano cuando debía referirse a Rosas-al que aborrecía- evitaba los insultos y se concentraba en tratar de indagar acerca de las causas de la popularidad del terrateniente y gobernador bonaerense. Por cierto no decimos que el kirchnerismo sea ni semejante ni equivalente al rosismo. Destacamos dos actitudes intelectuales opuestas por el vértice.

Por otra parte, llamar paramilitares a organizaciones sociales como la Tupac Amarú, presidida por Milagro Sala es una infame mentira, cuya verdadera finalidad consiste en ocultar que la tarea reparadora en derechos para los sectores sociales más desfavorecidos que realizan lo es por consecuencia de las nefastas políticas que el neoliberalismo- aquinista o no- impuso para miseria y dolor popular. Ya hemos demostrado que todas las fuerzas políticas tienden a profesionalizar su militancia. Utilizar este hecho (natural) de la actividad política como argumento sólo contra una fuerza demuestra la franciscana pobreza de ideas del escritor. La peligrosidad de este escriba no reside en su (in)capacidad para argumentar, si no en el modo que exacerba la desesperación de sectores muy antidemocráticos que perciben el carácter casi invencible de Kristina. De manera que Garquinis utiliza sus infundíos al solo efecto de fundamentar la sin razón y la violencia cacerolera (o peores formas de agresión). Aplicándole un concepto remanido por él mismo se trata de una prédica venenosa que es preciso aislar y derrotar en el debate de ideas.


*Docente. Escritor.
Columnista del Noticiero televisivo
Señal de Noticias y
del programa radial Periodismo Con-sentido.
Colaborador habitual del
periódico Socialista “el Ideal”
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
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