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1 de julio de 2012

A RÍO REVUELTO…….


*Por Jorge Rachid


En un marco internacional de crisis que afecta al conjunto de las naciones del mundo, incluido por supuesto nuestro país, la maximización de las demandas sociales pendientes, tiene el doble riesgo del juego de la Oca, que puede avanzar un casillero y retroceder varios. No significa que dichas demandas no deban ser planteadas y ejercitadas en forma de reclamo a los fines de ampliar los derechos sociales del peronismo, que siempre fue una de las características del movimiento nacional y popular en la Argentina, siempre y cuando dichas demandas no pongan en riesgo la continuidad y profundización de un proceso político que desde hace 9 años y desde el peronismo le ha dado respuestas contundentes, en especial en lo laboral, al escenario neoliberal vigente hasta el 2003.

No es la intención de este artículo enumerar la impresionante sucesión de decisiones políticas que devolvieron la país la posibilidad de transitar un ancho camino de reconstrucción de la cultura del trabajo y la probabilidad de construcción de un nuevo modelo social en el marco de la confrontación con los poderes fácticos, que desde la dictadura militar y durante casi 30 años de democracia fueron capaces de determinar las políticas neoliberales, que produjeron daños severos en los estructural económico, pérdida de soberanía nacional, alineamiento internacional colonial, intrusión violatoria de los organismos multilaterales de crédito y una diáspora y dolor  social profundo inimaginable en otras etapas de nuestro ciclo histórico, que supo a través del peronismo instalar un modelo de Justicia Social que superó en términos de construcción social, cultural y económica la idea paternalista del Estado de Bienestar europeo, consolidando una identidad nacional que excede lo partidario y pervive en el tiempo.

Nadie duda del camino de ensanchar los derechos sociales, ningún argentino en su sano juicio sería capaz de afirmar que se ha acabado el diseño social en la Argentina de hoy, cuando las demandas siguen siendo múltiples y las respuestas, las posibles en el tiempo político que he descripto. Los trabajadores, principales actores de la recuperación nacional, tanto por su protagonismo como por las respuestas de los sucesivos gobiernos populares desde el 2003, han sido y serán el principal eje de acumulación del gobierno nacional y popular en la instalación de la cultura del trabajo como ordenador social, después de años de destrucción tanto del ordenamiento jurídico como de la solidaridad como herramienta de construcción social, producto de la invasión neoliberal a sangre y fuego desde el 76 al 2003.

Los planteos sectoriales que pueden ser legítimos, se evaporan cuando los mismos sirven a intereses para los cuales la presente situación política significó una pérdida de poder político y económico, que no dudarán en sumarse a los reclamos con el fin de reconquistar los territorios perdidos en los últimos años. Lo harán avanzando agazapados detrás de líderes que hasta ayer denostaban, de sectores políticos que combatían con artillería pesada desde la concentración de medios y la extorsión económica de la timba financiera. La misma alianza que se debate hoy en los países centrales y no duda en arrasar derechos sociales y laborales conquistados durante mas de un siglo por la lucha de los trabajadores y los movimientos sociales.

Esos grupos de poder serán los principales beneficiados de una disputa planteada en términos incorrectos, en tiempo desacertado y sin dejar espacio político al fortalecimiento del movimiento nacional, en una discusión en el seno del mismo, donde hasta ayer existía plena coincidencia.

Si esa certeza de beneficio de fortalecimiento de sectores de poder existe, entonces la pregunta es si la reivindicación correcta en términos de derechos laborales constitucionales, puede ser herramienta lesiva a los mismos trabajadores, en un mañana cercano ante la situación política que plantea el nuevo sistema de alianzas, convocada por una de las instituciones emblemáticas del movimiento nacional como es la CGT. La política es un entramado mas complejo que el sistema de reivindicaciones sectoriales, ya que se compone de elementos tan complejos que como nos enseñó el General Perón.
Comienzan por la política internacional y se da en el equilibrio de las fuerzas que se enfrentan, dando las batallas cuando se puede y no cuando se quiere. Así sucedió con las AFJP, la Ley de Medios, los Convenios Colectivos y el Consejo del Salario Mínimo, la modificación del Banco Central, la ampliación de la cobertura previsional hasta el 92% de la población en condiciones de acceso, la recuperación de YPF, la política de Derechos Humanos, la Asignación Universal y tantas otras medidas que significaron la reacción de los sectores conservadores, reaccionarios y ultramontanos, colonialistas y eurocentristas que se oponen a la incorporación masiva de los compatriotas al escenario social vigente, a derechos que habían sido conculcados por décadas por los mismos que hoy festejan la confrontación.

Quienes quieren disputar en el terrenos político y están en derecho absoluto en hacerlo, no pueden mezclar las disputas corporativas, cuyo marco de discusión se da en la mesa de los derechos restituidos, con exigencias plenas maximalistas que pretenden acorralar a un gobierno popular para solaz de los grupos conservadores desplazados del poder. Los gremios en los cuales hemos militado contra las políticas neoliberales, que fueron capaces de resistir los embates y no claudicaron en su lucha, no pueden por pudor político plantear que la actual situación es similar a una dictadura militar ni desconocer que estamos frente a un año de cerrazón internacional debido a la crisis europea, menos aún que cualquier confrontación política en el seno del movimiento nacional no puede hacer perder de vista al enemigo real de los trabajadores y el pueblo argentino como los sectores concentrados del poder económico y financiero.

Las experiencias cercanas del Paraguay donde una excusa sirve a la reacción conservadora, de Honduras y las frustradas de Ecuador y Bolivia en un intento de acorralar al UNASUR y la CELAC además del MERCOSUR, mas la propia experiencia del 2008 en nuestro país nos hace pensar en forma permanente en la mano negra de los países centrales, que en el siglo XlX  balcanizaron América Central y del Sur, en el siglo XX nos colonizaron económicamente con dictaduras militares y Consensos de Washington de democracias mercadistas y limitadas, y ahora con nuevas tácticas pretenden hacer hocicar la voluntad de los pueblos expresadas en gobiernos populares. Ningún sector nacional y popular puede ser herramienta de estas políticas imperiales.

Se vence con inteligencia ya que la responsabilidad del dirigente no es pelear, sino vencer y esto va desde la Presidenta de la Nación hasta la dirigencia gremial, por lo cual si hasta el momento no se han adoptado determinadas medidas que todos apoyaríamos, es porque el marco político no lo permite y determinadas actitudes confrontativas nos alejan de ellas. Quienes compartimos la necesidad de que los salario no paguen ganancias y que las asignaciones familiares se universalicen, también pedimos que se aplique impuestos al juego y a la especulación financiera que no pagan esos impuestos que cargan los trabajadores, no compartimos la forma del reclamo, ni el método, ni el discurso que se desprende del mismo, ni el sistema de alianzas que arrastra ni el personalismo que conlleva, alterando el eje político de lucha de trabajadores, transformando una reivindicación legítima, en un arma peligrosa de ataque institucional, al adoptar medidas intempestivas y compulsivas.

El General Perón nos instaló la idea que primero está la Patria, luego el Movimiento y por último los hombres, siendo estos preceptos uno de los pilares con los que intentó arrasar la cultura individualista y neoliberal de construcción del éxito hoy sin un mañana posible. Muchos peronistas lamentamos profundamente que dirigentes de intachable trayectoria gremial avancen guardados y protegidos por los enemigos de ayer y que pretendan instalar la idea maniquea de “o conmigo o contra mi”. La democracia que vivimos permitió que el Estado recuperase su rol ordenador ampliando los derechos y recuperando soberanía, además de jerarquizar la política como herramienta de construcción social y económica enfrentando los poderes fácticos y logrando la incorporación masiva de la juventud a la movilización y organización popular, tanto desde la juventud peronista en sus diferentes agrupaciones a la juventud sindical quienes deberán ser artífices “del destino común y no instrumentos de la ambición de nadie”. A ellos les estamos dando un mensaje, a ellos les estamos dejando un país mucho mejor constituido que el que nos tocó vivir, ellos deben vivir su presente sin estigmatizaciones construyendo su destino, sin mochilas ajenas, ni experiencia de terceros en especial en la historia de nuestro movimiento que no debe repetirse ni alentarse.

Quienes estamos convencidos de la defensa del modelo nacional y popular hacemos nuestras la palabra de la Presidenta cuando planteó el eje que compartimos, que el peronismo no se declama se practica en cada momento en el compromiso con los sectores mas humildes y desprotegidos de nuestro pueblo, en un camino que se ha abierto a las esperanzas mas postergadas y las utopías mas acariciadas, en el cual hace falta transitar aún muchas mas conquistas sociales que al calor del compromiso estratégico sabremos construir sin permitir que pesquen “ a río revuelto….”quienes siempre denostaron a la clase trabajadora y el peronismo. De ahí que el apoyo al gobierno nacional está mas allá de nombres propios y de agravios gratuitos a quienes equivocadamente han planteado caminos incorrectos en esta etapa del país.
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