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6 de mayo de 2012

Y PEGUELE FUERTE

*Por Megafon

Y Péguele Fuerte

A todos los apasionados por la política nos gusta ganar.
A todos los apasionados nos gusta ganar.
A todos nos gusta ganar.
A todos.
Y hoy ganamos todos.

Nos gusta ganar discusiones, internas, elecciones. La competencia es parte de la mecánica de la política. Tal vez suene a soberbia la definición, pero en la manera de ejercer ese gusto de ganar es donde se hace la diferencia.

Si cuando ganamos una discusión, no sentimos el enriquecimiento que da el intercambio con el perdedor y sentimos únicamente el logro de ser los vencedores, seguramente habremos perdido tiempo, esfuerzo y aunque no podamos darnos cuenta, no ganamos nada.

Si al ganar una elección, agotamos en festejos nuestras ganas, estaremos en problemas en poco tiempo, porque la construcción se consigue con todos los elementos, incluso con aquellos que nos parecen inútiles.

Si una definición legislativa es consensuada hasta alcanzar números records, estamos ante un hecho que supera los límites entre oficialistas y opositores. Porque lo que se votó al tomar el Estado Nacional el 51% de las acciones de YPF no es una ley en beneficio de un bloque, ni de un partido político ni siquiera del Poder Ejecutivo que envió el Proyecto de ley al Poder Legislativo. YPF es Argentina, la flamante ley, además, declara de interés público y nacional la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina.

Otra vez hablamos de Soberanía Política. Otra vez en el Peronismo hacemos lo que sabemos hacer.

Si las decisiones son siempre a favor, si la gestión no da pasos en falso, si a pesar del movimiento económico desfavorable a nivel internacional nosotros avanzamos en definiciones como esta, estamos gobernando y ejerciendo el poder que eso representa. Hasta no hace mucho (menos de una década) en la Argentina el poder lo ejercían las corporaciones con los resultados que todos conocemos y que aún estamos padeciendo en muchos sectores de nuestra sociedad.

Cuando recuperamos recursos y le damos el marco normativo para protegerlos, no estamos gobernando para los aplausos del presente, estamos gobernando para el futuro de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos.

No se pierde de vista el objetivo cuando la política piensa en el pueblo, en la manera de sostener el crecimiento y además, cuidando lo que es legítimamente nuestro.

Cuando se gana, decía al comienzo, hay que considerar qué aportó el que perdió. Entre otros, algunos radicales encabezados por Oscar Aguad se levantaron de sus bancas, el Pro y el peronismo disidente rechazaron el proyecto y la mayoría de los diputados de la Coalición Cívica se abstuvieron. Para recordar, porque la memoria también suele rescatarnos de futuros errores.

YPF ha vuelto al control de los argentinos.

Otra vez: GANAMOS TODOS.

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