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6 de mayo de 2012

LAS MANGUERAS PA` DENTRO


*Por Jorge Rachid



CONSTITUCIÓN DE 1949
Art. 40 – La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución. Salvo la importación y exportación, que estarán a cargo del Estado, de acuerdo con las limitaciones y el régimen que se determine por ley, toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios.


Esta expresión simbólica, “la mangueras pa´dentro”, puede definir la mirada y el concepto que domina la práctica política desde el campo nacional y popular, parafraseando al Dr. Aldo Ferrer en su excelente descripción “del vivir con lo nuestro”, ya que implica un profundo cambio cultural que desplaza al neoliberalismo como idea dominante e instala en el inconciente colectivo el concepto de la recuperación identitaria de la conciencia nacional traducida en hechos políticos que la abonan. En este sentido YPF constituye un hito, aunque no el único, que permitió avanzar sobre lo estructural del coloniaje treintañal de nuestra Patria sino que se encadena con las AFJP, el Banco Central, las leyes laborales y la ampliación de los derechos sociales avasallados por décadas.

Por supuesto que todo es pasible de reflexión crítica y de análisis de los tiempos de ejecución como así también sobre los contenidos estratégicos de las determinaciones políticas, que pueden debatirse en mesas donde la urgencia de la decisión no es imperativa, ni las condiciones macroeconómicas a futuro forman parte del debate. Sin embargo en el estrecho margen de maniobra que permite un texto constitucional como el del 94, que consolidó los tribunales internacionales en los diferendos y la fragmentación de la idea de país, con la cesión de los recursos naturales a las provincias sin proyecto nacional, excepto en esa etapa de la colonización financiera y de la apropiación de recursos nacionales por parte de las potencias hegemónicas que gobernaban el mundo a través del G-7, el BM, el FMI, el CIADI, la OTAN, el Tribunal de La Haya y todas las dependencias de ese Parlamento ficticio que constituye el pleno de Naciones Unidas, emisor de resoluciones y apelaciones sólo referidas a los países emergentes.

El Gral. Perón en su Modelo Argentino para un Proyecto Nacional definía el primero de mayo de 1974 que los países imperiales vendrían por nuestros recursos naturales como el agua dulce, el petróleo y la minería y agregaba: “por las buenas o por las malas”. De ahí es que cuando surgen conductas soberanas, decisiones duras, cambios estructurales profundos resurgen las voces de la prudencia, envasadas en la especulación económica sobre mercados, inversiones extranjeras, seguridad jurídica, país serio y otras cuestiones que poco tienen que ver con la realidad ni mucho menos con el hombre y la mujer argentinos. Son quienes creen que las alfombras del poder se les abren a los pusilánimes y desinformados de las conductas de los países que se han plantado ante los intereses foráneos con determinación y enjundia. La globalización no es claudicación ni mucho menos seguidismo de pautas internacionales marcadas por los dueños del poder, que se han consolidado por encima y al margen de la política, con poder de decisión sobre los estados como estamos observando en la UE.

La confianza en nosotros mismos nos permitirá transitar caminos riesgosos, pero con voluntad nacional y compromiso con el pueblo. Serán a no dudarlo momentos difíciles al profundizar un modelo de construcción política, que forma parte de los anhelos y esperanzas utópicas de los jóvenes argentinos, que están encontrando un camino de vida en la militancia y seguramente definirán los senderos a transitar. No serán los de hoy ni los mismos caminos que transitamos otras generaciones, pero no tengo dudas que habiendo recuperado el estado como faro orientador y ordenador social en un marco democrático y republicano y reconstruida la política como herramienta de transformación profunda, revolucionaria que permitió desenterrar el concepto de Liberación Nacional, la participación profunda y protagónica del pueblo, avanzarán hacia la democratización del poder y la construcción de una sociedad más justa.

No se trata de construir épicas en cada hecho, se trata de avanzar sobre el mercado neoliberal que dejó un campo minado en lo estructural, que tiene aún múltiples detonadores, que emplea desde los medios de comunicación masivos hasta el famoso mercado de capitales e índices riesgo país, desde desabastecimiento de naftas y yerba mate hasta críticas a mayor control impositivo sobre importaciones/exportaciones. No es fácil derrotar una cultura dominante durante décadas, es mas fácil avanzar en lo económico y en las políticas sociales, que deconstruir lo estructural que desde épocas de la dictadura militar y afianzado en los 90, les permitió a los sectores concentrados del poder impedir desde la información hasta la crítica al discurso único y excluyente denominado “modernidad”.

Por eso cada paso es enorme, doloroso, de difícil concreción ante la suma de poderes opuestos a perder protagonismo tanto económico como político que no dudan en atacar sin pudor el ingreso de nuevos jugadores al diseño del poder, mucho menos si esos nuevos actores son jóvenes y si son humildes y trabajadores, peor aún. Este paso adelante de YPF es sólo un mojón de un largo camino de consolidación nacional y latinoamericana, pero un paso enorme en la toma de conciencia por constituir un ícono anudado en la memoria popular. Es la recuperación de la foto de la abuela tan cara a los afectos.

La mangueras pa` dentro es en los simbólico la recuperación de la autoestima como pueblo y como Nación, es mirarnos a nosotros mismos como escultores de nuestro propio destino, de saber que podemos enfrentar con inteligencia los desafíos de tiempos difíciles. Podemos decirles que nuestras mangueras hacia adentro son nacionales y latinoamericanas, que se será nuestro ámbito de reflexión y de fortaleza, que desde lo regional nos integraremos al mundo con nuestra identidad, sin sumarnos al pensamiento eurocentrista o norteño imperial. Que será duro construir el sueño de Bolivar, San Martín y Artigas, que nos faltan mucho caminos por recorrer pero que somos 400 millones de latinoamericanos que hace poco menos de 10 años atrás ni nos mirábamos, atados a tratados de libre comercio de “ellos”, como hoy intentan trasladar sus excedentes a nuestros países exigiendo que abramos estúpidamente nuestras economías a sus dolorosos desvelos actuales productos de políticas neoliberales que nos proponemos derrotar.

Bien o mal, con errores y contramarchas, autocríticas necesarias, tácticas fracasadas y reconsideradas, nuevos escenarios, tiempos diferentes a lo “políticamente correcto” y camino definido en lo nacional, popular y latinoamericano, hacen que las mangueras de nuestras riquezas naturales, alimenten primero a los argentinos y a nuestros hermanos compatriotas del UNASUR y la CELAC, por decisión de un proceso político que abrió caminos y proyectó esperanzas de volver a ser nosotros mismos constructores de nuestro destino como pueblo y Nación con la consigna política de “la felicidad del pueblo argentino y la grandeza de la Nación” objetivos estratégicos desde siempre del Peronismo.
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