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15 de enero de 2012

13 DE ENERO DE 1919: FINALIZACIÓN DE LA SEMANA TRÁGICA

*Por Daniel Chiarenza

Talleres Vasena: punto neurálgico revolucionario de la denominada Semana Trágica

Godio nos explica: “Al tercer día de huelga los anarquistas quedaron solos. El centro de persecución estatal y patronal fue dirigido contra ellos y el centro de la polémica interna entre el movimiento obrero fue también dirigido contra ellos, pues tanto socialistas como sindicalistas los acusaron de servir consciente o inconscientemente a los fines de la reacción, al impulsar una huelga revolucionaria que no tenía perspectivas de triunfo”.



Semana Trágica de 1919, corrida hacia los Talleres Vasena

En este tristemente célebre suceso, en su desastrosa definición, debe distinguirse entre la metodología errónea que conduce a la derrota y la legitimidad de los reclamos que, en este caso, los anarcosindicalistas definen con mayor acierto que el resto de la izquierda virtual. Godio nos dice: “Los anarquistas señalan con precisión que la Argentina es un país dependiente, dominado por Inglaterra, y que ésta tiene una influencia decisiva sobre la política argentina, en correspondencia con su poder económico […] precisan que cualquier gobierno argentino por más nacionalista que se autodenomine tiene un margen de maniobra limitado frente al gobierno inglés […] esbozan que sólo la clase obrera puede oponerse consecuentemente a los intereses extranjeros […] La teoría es la siguiente: la Argentina es algo así como una colonia inglesa, en ésta son los obreros los únicos capaces de oponerse a la explotación extranjera, y el gobierno radical trata de cabalgar entre unos y otros para aplicar una política que, insinúan pero no califican, es distinta que la de los gobiernos oligárquicos anteriores. El gobierno es incapaz de romper la dependencia, pero está interesado en apoyarse en los obreros para forcejear con los intereses extranjeros; por eso, estos intereses están interesados en un doble juego: reprimir a los obreros que son sus más profundos enemigos, y al mismo tiempo debilitar al gobierno”.



Otra de las imágenes de la Semana Trágica de enero de 1919

Asimismo, en La Protesta afirman que los ingleses “presionan sobre el gobierno argentino dada la posición neutralista que éste ha adoptado frente a la guerra mundial” y agregan: “Existe al marcado propósito, en los círculos financieros, de crear dificultades económicas a este país. En Londres está el único gobierno argentino y desde allí se imprime a la política criolla sus características esenciales. Esto se debe que Argentina depende en absoluto de los capitalistas ingleses, que es una especie de colonia tributaria de la poderosa Albión”. Así como se coincide con este planteo crítico hacia Gran Bretaña como país opresor, no se puede dejar de apuntar que con esta evaluación, deberían haber comprendido la necesidad del Frente de Liberación Nacional, el antiimperialismo, aunque ello chocase con su internacionalismo proletario.



A Scalabrini Ortiz hay que leerlo con detenimiento para hacer un recorrido por las claves de la Historia Argentina hasta el día de hoy, a pesar de un pseudo-revisionismo.
Estos hechos quedan como un tremendo baldón en la historia de la Unión Cívica Radical, la cual enarboló la democracia como principio fundamental de su programa. El radicalismo no fue lo suficientemente fuerte como para afrontar la presión conservadora nativa y la inglesa, así como para impedir la acción de los grupos de choque de la oligarquía. Aunque también debe reconocerse que había sido colocado en una posición muy difícil, entre la reacción y la ultraizquierda, y que asimismo, los anarquistas debían evaluar la correlación de fuerzas y quién era el enemigo principal, no solo en teoría, sino en la acción concreta.



Pogromo en Buenos Aires. Responsabilidad del gobierno radical

La acción de delegados de FORA del V Congreso, en la empresa La Forestal del Chaco santafesino, en 1921, tuvo similares actos de heroísmo, de utopía revolucionaria, como además de represión y muerte por parte de las fuerzas parapoliciales privadas de esa empresa extranjera, apoyadas por la Liga Patriótica y el Regimiento 12 de infantería, con una represión feroz que culminó con el fusilamiento de veinte trabajadores. En esa historia trágica de La Forestal –y como prueba de las contradicciones del radicalismo- es preciso rescatar la figura de Rogelio Lamazón -dirigente sindical yrigoyenista- que luchó duramente contra la empresa a punto tal que algunos lo consideran “el enemigo número uno de La Forestal”, y fue asesinado por un gendarme a sueldo.



Tumba de Rogelio Lamazón, el enemigo número uno de La Forestal

Otro suceso trágico que deja manchas de sangre en las páginas del radicalismo gobernante se registra en la Patagonia, entre 1921 y 1922.

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