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16 de enero de 2011

WIKILEAKS : cables y credibilidad

(*) PEDRO BRIEGER


Los papeles del Departamento de Estado difundidos por wikileaks por medio del New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde y El País de España han marcado nuevas agendas de debate político en cada uno de los países señalados por esos documentos. En América Latina tuvo especial repercusión lo publicado por el influyente El País que ya no es tan sólo un diario como otrora porque se ha convertido en un emporio económico-periodístico que defiende también sus propios intereses y –además- informa. Por eso no es casual que día tras día haya publicado noticias que involucraban a los gobiernos progresistas de la región, “casualmente” los que el diario madrileño suele criticar con mayor virulencia. Y es muy interesante ver el efecto que han tenido. Hay que recordar que los documentos filtrados son cables enviados a Washington por los embajadores y funcionarios de tercer o cuarto rango de las embajadas de los Estados Unidos que reflejan sus opiniones subjetivas. Pero esas opiniones, luego convertidos en título impersonal por El País, fueron reproducidas como si fueran verdades absolutas por muchos medios de comunicación en América Latina según el interés político de cada uno de ellos para atacar a los gobiernos. Así, cuando lo enviado por esos funcionarios en Managua dice “tenemos informes”, “creemos”, o “múltiples contactos nos han dicho” termina como título “EEUU: Chávez y el narcotráfico financian la Nicaragua de Ortega”, lo que luego fue reproducido por todos los diarios en Nicaragua como información verídica. Y esto sucedió también con cables sobre casi todos los países. Esto es, una opinión u análisis de funcionarios de la embajada termina dando la vuelta al mundo como si su lectura de la realidad fuera desprejuiciada, única y verdadera y -por sobre todas- confiable. 
Amén de cualquier evaluación sobre Daniel Ortega, es sabido que el departamento de Estado desprecia a Ortega, organizó una guerra contra los sandinistas en los ochenta y trató de evitar su triunfo en las elecciones 2007 mediante una intervención pública del embajador Paul Trivelli. Pero de todo eso, claro está, en los cables y en El País, ni una sola palabra. Es realmente muy extraño. Menos mal que hay muchos que conocen la historia.

Brigada SANTIAGO PAMPILLÓN : una historia olvidada

(*) alberto nadra 




Entre enero y febrero de 2011, se cumplen 40 años de la llegada de los destacamentos de la Brigada Santiago Pampillón de la Federación Universitaria Argentina (FUA, La Plata) a Chile. Tenían como objetivo realizar trabajos voluntarios para apoyo a, y en solidaridad con, el gobierno de Salvador Allende; en ese entonces jaqueado por Estados Unidos y la derecha nativa.
Estas líneas, de recuerdos fragmentados, y sin duda subjetivos, son el aporte a la página en Facebook Brigadas Santiago Pampillón, que abrimos varios ex brigadistas, con el fin de unir en un todo único memorias que están geográfica y políticamentedispersas. Sin otro dueño que nuestros corazones, el destino de estos recuentos es el aporte a la reconstrucción de la historia del movimiento estudiantil y juvenil argentino.
Recuerdo vivamente aquellas febriles reuniones semiclandestinas, a fines de 1970, en la Sede Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Enfrentábamos a la dictadura de la “Revolución Argentina” –entonces en la última etapa del interinato del general Roberto Levingston– y, en esas ocasiones, ajustábamos detalles para la partida del segundo contingente de la Brigada Santiago Pampillón, cuya misión principal fue la realización de trabajos voluntarios en apoyo a, y en solidaridad con, el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular (UP). Para realizar esta tarea, sus distintos destacamentos lograron enviar a Chile unos 800 estudiantes universitarios.
En esa época, me faltaba un largo camino que recorrer antes de ser considerado un dirigente de la “Fede” (como propios y extraños llamábamos a la Federación Juvenil Comunista– FJC). Tenía apenas 18 años, pero experiencia en la reconstrucción del Cuerpo de Delegados y el Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Mariano Moreno, encabezando movilizaciones de secundarios ante cambios en el sistema de exámenes y, luego, ante los asesinatos de Pampillón, Bello y Cabral. Terminaba el ingreso a Filosofía y Letras, entonces en un edificio único en la avenida Independencia, entre Urquiza y La Rioja, convertido durante ese año en uno de los bastiones de la lucha contra el restrictivo ingreso impuesto por la dictadura.
Personalmente, consideraba que los mejores militantes y “cuadros” habían partido con el primer destacamento de la Brigada, de modo que, al ser designado Coordinador del segundo contingente, estaba convencido de que ese nombramiento respondía más a escasez general que a valores propios. Pero eso no impidió que me sorprendiera y cargara sobre mis espaldas una fuerte responsabilidad.
1970: un año vertiginoso
Todos habíamos vivido intensamente un año cargado de acontecimientos, con un vértigo que a veces nos impedía procesar lo que íbamos protagonizando, y que fue una suerte de “estado colectivo” compartido, que continuó hasta el golpe de 1976; y en casos se prolongó durante la sangrienta dictadura que aquél inició.
En ese 1970 –mientras Estados Unidos no terminaba de asimilar los golpes que el pueblo vietnamita asestaba a sus tropas– en Latinoamérica, a las figuras nacionalistas de los generales Omar Torrijos (en Panamá), y Velasco Alvarado (Perú), se sumaron el general Juan José Torres (Bolivia), y luego Salvador Allende.
La Argentina estaba en ebullición. Sin dejar pasar un año del “Cordobazo”, se sucedieron el “Choconazo” y el “Tucumanazo”, junto a otras luchas y puebladas, que jaquearon y voltearon a Onganía; se afirmaron con acciones de fuerte de impacto diversas organizaciones armadas, entre ellas las FAL, FAP, FAR, y Montoneros, y se constituyó el ERP.
En otro plano organizacional, se conformaron, por izquierda, el Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA) y, por centroderecha, la Hora del Pueblo, basada en un acuerdo Perón-Balbín al que se sumaron otros partidos no perseguidos por la ley 17.401 (de Represión del Comunismo). En la Universidad, las diferencias entre estas dos últimas variantes de construcción política eran subestimadas, y en ambos casos muy cuestionadas por trotskistas y maoístas; pero también por los jóvenes peronistas, que veían en las “formaciones especiales” la real continuidad de la Resistencia y el anticipo de una vuelta de su líder para iniciar un proceso de liberación nacional y social. Sin embargo, fue el propio Juan Perón, quien en Actualización Doctrinaria para la toma del Poder(reportaje filmado y grabado por Octavio Gettino, Gerardo Vallejo y Fernando Solanas en 1971) realizó su balance definitivo: el ENA era para luchar, la Hora del Pueblo para negociar, y las "formaciones especiales" para acorralar y atemorizar al enemigo; pero en definitiva se trataba de variantes tácticas bajo su única conducción estratégica.
También, aunque pocos comprendiéramos la magnitud del retroceso, fue el año de la división de la FUA. La Fede forzó el quiebre, consagrando su dirección en la capital bonaerense (por eso se la denominaría FUA- La Plata) en la que era mayoría absoluta, con algunos aliados sin mayor inserción. Con el empuje de una importante seguidilla de triunfos en los centros de estudiantes en Capital –y no pocos de importancia en el interior– vía Movimiento de Orientación Reformista (MOR) y las listas que lo componían, los universitarios comunistas se recuperaron de la orfandad absoluta de puestos de dirección estudiantil en que los había dejado el masivo desprendimiento —en 1967– de lo que sería el PCR/FAUDI, sucesivamente guevarista, maoísta, lopezreguista y ahora ruralista.
Sin embargo, en su contraparte, la llamada FUA-Córdoba, se nuclearon las principales agrupaciones: la Franja Morada (JR), el FAUDI (PCR), el MNR (PSP) y AUN (izquierda nacional), entre otras. Al margen de ambas, se ubicaban las distintas corrientes del peronismo estudiantil, que se negaban a integrar una organización que llevara el nombre, a su juicio “gorila”, de FUA.
Chile bajo fuego
Así llegamos a finales de ese año trascendente, donde pocas semanas después de la asunción de Salvador Allende la situación en Chile mostraba signos preocupantes.
El principal: la decisión del entonces presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon –y su secretario de Estado, Henry Kissinger– de evitar que el candidato de la UP ganara las elecciones; luego, de impedir que se convirtiera en el primer presidente marxista que en América Latina llegaba al poder por la vía electoral; y, finalmente –fracasados todos estos intentos–, de derrocarlo a sangre y fuego.
La desestabilización criminal del imperio –denunciada entonces, pero recién comprobada a fines de los ’90, por documentación oficial desclasificada del Departamento de Estado norteamericano– incluía acciones de todo tipo: desde el apoyo monetario al Partido Nacional, o al ala derecha de la Democracia Cristiana (DC), hasta la actuación encubierta de agentes de la CIA en sabotajes y atentados, como el que costara la vida del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas –General René Schneider–, el 25 de octubre de 1970, dos días antes de que el Congreso ratificara el triunfo de Allende. La misma medida se tomaría después del golpe contra su sucesor –el General Carlos Prats, para entonces exiliado en Buenos Aires– a quien la DINA/CIA asesinó el 30 de septiembre de 1974, en el marco del Plan Cóndor.
Junto a la despiadada confrontación con la derecha, era inocultable que se agudizaban los conflictos en el interior de la UP: entre el sector "duro", mayoritario en el Partido Socialista y el enfoque que encabezaba el sector minoritario de Salvador Allende en el PS. Los primeros exigían, intransigentemente, la unidad de los “partidos obreros”, el afianzamiento de los vínculos con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR, que no integraba la UP), y rechazaban alianzas con sectores democristianos (es paradójico que, posteriormente, con el gradual retorno a la democracia, este sector “duro” ingresó sin mayores complejos a la “Concertación”). Los partidarios de Allende, el PC y otros sectores, estaban a favor de construir un socialismo en democracia y ampliar la base de alianzas de la UP, entre otros aspectos cruciales vinculados con el tipo y los tiempos de las medidas económicas y sociales, las formas de acumulación política, o la política militar. Este complejo entramado se sintetizaba, y forzosamente se esquematizaba, con las respectivas consignas de "avanzar para consolidar" o "consolidar para avanzar".
El acuerdo para formar la Brigada Pampillón
Fue en esos días en que las Juventudes Comunistas de Chile (JJ. CC., o “la J”) y “la Fede” acordaron el envío de una brigadas de trabajo voluntario, que –ante lo delicado del cuadro– debían ser lo más amplias posibles desde el punto de vista político, con el doble objetivo de maximizar la convocatoria en la Argentina y, a la vez, asegurar una mejor recepción y repercusión en Chile. En este estado de cosas es que nació la Brigada Santiago Pampillón. El nombre era símbolo de la lucha antidictatorial en Argentina, y buscó ser un homenaje al estudiante y obrero metalúrgico asesinado por la policía, en septiembre de 1966, durante la masiva marcha antidictatorial hacia una asamblea convocada por la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), en Plaza Colón.
Luego del acuerdo entre “la J” y “la Fede”, la convocatoria para la formación de la brigada partió de la FUA (La Plata), en acuerdo con la FECH (Federación de Estudiantes de Chile), que trabajó durante enero y febrero de 1971, como expresión de solidaridad internacional con los hermanos chilenos; y frente a la ofensiva estadounidense, y de la derecha del país; para el rechazo a cualquier aventura belicista de la dictadura que gobernaba la Argentina (con dominio sobre las amplias fronteras a lo largo de todo el país vecino); y para ratificar la unidad del movimiento estudiantil latinoamericano. Es este proceso el que se vio reforzado por la llegada de voluntarios de otros países del cono sur del continente, la mayoría de las cuales se integraron a la actividad de “la Pampillón”.
La convocatoria superó todas las expectativas, al punto que hubo que "elegir" –esto es, rechazar– muchísimas solicitudes, en primer lugar las de numerosos militantes y dirigentes intermedios de “la Fede”, pues acudieron estudiantes de todos los sectores –incluidos compañeros que ya eran o serían miembros de algunas organizaciones armadas, peronistas y marxistas.
Los contingentes
El primer contingente fue el más numeroso –unos 300 compañeros y compañeras– y logró un fuerte impacto a su llegada, en una experiencia de inmensa riqueza, de la que hoy quedan recuerdos profundos y anécdotas imborrables, aunque la historia de aquellos años la ignora casi por completo. Los compañeros construyeron salas de salud y plazas; refaccionaron escuelas, brindaron atención médica, censaron y realizaron encuestas a la población, e hicieron muchísimos otros aportes que todavía quedan por relatar, una asignatura pendiente en la reconstrucción de la memoria histórica para todos los que participamos.
Todo lo que los brigadistas aportaron –y todo lo que contarían a su regreso a las distintas provincias argentinas– era y es un tesoro para los pueblos de ambos países, y, a la vez, una indigerible acumulación de conocimiento mutuo y difusión de los logros y las luchas del pueblo chileno, y de la solidaridad argentina, para los gorilas/momios de ambos lados de la cordillera.
La llegada y la salida a Chile estuvieron plagadas de obstáculos: muchos compañeros fueron demorados y aún detenidos en los pasos fronterizos, en puestos de Gendarmería tapizados con aquel cartel de "Buscados" que tenía las fotos de los Montoneros que habían participado en el “operativo Aramburu”, y con un clima de fuerte anticomunismo, agresividad e intimidación general.
La dirección (principalmente de la Fede y JJCC) se emplazó como base en una inmensa escuela que se transformó en dormitorio y zona de planificación permanente, desde donde partían los brigadistas –la mayor parte de los cuales aportó su trabajo en Santiago, y algunos en el interior.
En lo personal, el contingente que coordinaba se dividió en cuatro o cinco grupos de trabajo, siempre por decisión consensuada con la UP. Integré el que estaba dirigido por “Lucho”, un socialista chileno más cercano al MIR que a su propio partido, con quien mantuve discusiones interminables –y las más de las veces ríspidas–, en equilibrio casi perfecto entre lo trascendente y lo insignificante.
Cuando ya nos habíamos preparado para partir, la “J” tomo una decisión drástica: ningún extranjero viajaría a los destinos más sureños –donde, en un principio, se había previsto que fuéramos–, pues el MIR había iniciado una campaña unilateral de "toma de fundos", que produjo una escalada de enfrentamientos armados.
Con el cambio de destinos, a nuestro grupo le tocó una zona de Gualleco, un pueblito perdido en la Región de Maule. Me acompañaban chilenos de la UP (MAPU, Izquierda Cristiana, entre otros), dos bolivianos del Ejército de Liberación Nacional (ELN), dos socialistas argentinos y quien se convirtiera en una inolvidable amiga, Mimí (médica y luego oficial montonera). Formábamos un variopinto arco de matices y me encontré con formidables seres humanos: chicas y chicos de diferentes procedencias geográficas, pero con una profunda convicción, y la decisión de aportar al “camino chileno al socialismo”.
La tarea no fue sencilla. Apenas llegados al pueblo nos encontramos, azorados, con gente encerrada en sus casas, con los animales de granja ocultos, pues el Partido Nacional –y la derecha de la DC– había sembrado el terror entre los pobladores, a los que convencieron de que veníamos a "socializar tierra y propiedades", incluidos los animales (y me imagino que alguno hasta habrá dado por hecho que también a la mujer y los hijos).
Lo cierto es que, lentamente –y, por cierto, luego de acordar con una centroizquierdista “puntera” de la DC–, hicimos base en una escuela en receso veraniego, con nuestras mochilas y bolsas de dormir. Desde allí pudimos encarar nuestro trabajo, que consistía fundamentalmente en el censo de alfabetización. Pese a estas rispideces iniciales, terminamos logrando un acto-presentación con los pobladores, y hasta un desafío futbolístico –anunciado pomposamente como “Chile vs. El Resto del Mundo”—donde nos dieron una paliza inapelable.
Sobre el fin de la experiencia, recuerdo que el socialista nos envió a todos los argentinos a censar a una localidad perdida en los cerros, situada un día de viaje a caballo. La experiencia fue increíble: compartimos con los lugareños la trilla, con los métodos de fines del siglo XIX, y –pese a la desconfianza inicial– siguió el más increíble afecto de los productores y campesinos.
Pero el envío a esta localidad encubría, en realidad, otra intención, que se reveló cuando regresamos a la base: nos encontramos con “la J" a cargo del lugar, y el resto del grupo ya en viaje de vuelta a Santiago, pues el socialista –junto con los del ELN y gente del MIR de la zona– había marchado a tomar fundos, armas en mano, en una maniobra alocada y tremendamente dañina para nuestro trabajo, y para la imagen del Gobierno Popular en general; una maniobra que destruyó los lazos de confianza que habíamos comenzado a construir con quienes nos habían recibido con tanto temor.
Apenas unas horas después del regreso –sin todavía poder enderezar completamente las piernas a consecuencia de las horas de cabalgata– emprendimos el viaje a Santiago.
Luego permanecí unos días sin actividad alguna, ni idea de por qué, hasta que me revelaron el motivo: la “J” tenía información confiable de que figuraba en un listado de personas a las que esperaban para detener en la frontera, seguramente como producto de las declaraciones a los diarios y programas radiales que había realizado, así como por el muy difundido –y publicitado por la derecha– lamentable final de la experiencia en Gualleco. En concreto: la "J" me indicó un intrincado itinerario de reingreso a la Argentina, para mi posterior llegada aBuenos Aires.
En el largo camino de vuelta, lejos estaba de imaginar que a los entrañables pueblo y territorio chilenos –con el que me había encontrado por primera vez para la asunción de Salvador Allende, en noviembre de 1970– se enlazaría por siempre con mi propia historia. No solo por la Brigada Santiago Pampillón, sino por haber formado parte, luego, del equipo de inteligencia e información "Córdoba 652, 11 “E", cuya cabeza visible en la dirección fue Isidoro Gilbert.
El equipo organizó, durante el largo cerco dictatorial –con gran riesgo, pero aún mayor imaginación– el armado y mantenimiento de las fuentes y la logística para la recepción, y posterior envío al exterior, de las principales denuncias de lo que sucedía en Chile (además de Uruguay, Paraguay y, en menor medida, Brasil), base de lo que luego permitió desentrañar el mapa e itinerario del siniestro Plan Cóndor. Pero esa es otra historia…

DISCRIMINACIÓN SOCIAL DEL ESCLAVISMO


(*)  JORGE RACHID 

El tratamiento de un tema tan preocupante como sensible, que involucra los derechos humanos esenciales del hombre, garantizados por nuestra Constitución Nacional, ha merecido un manejo mediático casi marginal en los medios tradicionales argentinos impresos y sus satélites audiovisuales. Un tema que hubiese sido tapa durante días y semanas de tratarse de algún accidente de ricos y famosos, que hubiesen sido indagados hasta los parientes de quinta generación, en éste caso de los trabajadores rurales, humillados a condiciones indignantes de vida no mereció siquiera un reportaje a los damnificados por esa situación. Si a ello le agregamos el tema de los menores esclavizados estamos ante un escándalo mayúsculo e inaceptable en pleno siglo XXl.

Escándalo protagonizado por sectores de máxima riqueza concentrada, los mismos sectores que pusieron contra las cuerdas al gobierno reclamando por la resolución 125, los mismos que convocaron a la clase media a cortar rutas, porque según ellos son la Patria, los que llamaron a desplazar al gobierno por ser, planteaban de izquierda. Fueron quienes convocaron a otros sectores a esa supuesta patriada, sectores que incluso perteneciendo al campo nacional no dudaron por simplificación electoralista o por tener posibilidad de ser convocados por una prensa sponsoreada por las grandes multinacionales de semillas transgénicas y agrotóxicos. Así hemos observado sectores autocalificados de izquierda batir palmas en favor de uno de los sectores económicos mas beneficiados por un proceso de concentración de la riqueza subsidiado incluso, por éste mismo gobierno al cual critican. Un verdadero mamarracho político.

Sin embargo el tema central es el desprecio hacia el hombre. de estas empresas, en donde conviven técnicos, ingenieros, gerentes, capataces, que no dudan ni trepidan en proceder a ejecutar tales políticas de denigración y humillación social de humildes trabajadores argentinos, que en busca de su sustento son estafados, engañados y explotados por empresas que facturan miles de millones, que después declaran no tener ganancias para no pagar impuestos, que se auto-venden  a sociedades off shore de ellas mismas, evadiendo responsabilidades tributarias, alterando el destino de sus exportaciones y declarándose perseguidas por la autoridad de aplicación cuando esas maniobras son descubiertas. Toda una ingeniería del delito empresarial.

Lo han hecho frente a la evidencia incontrastable de las condiciones de vida y contratación  de una fuerza laboral indefensa, colocando la responsabilidad en los organismos encargados de controlar la situación laboral. Una verdadera inversión de la carga de la prueba dirían los abogados, colocar la responsabilidad en el estado es un galimatías del mejor cuño neoliberal. O sea que si el estado no está, no existe la responsabilidad social empresaria, con la cual se llenan la boca en cuanto evento en hotel de 5 estrellas realizan para analizar las bondades de su actividad. Hablan e integran comisiones de trabajo decente en foros internacionales y lo plantean cuando de pacto social se habla. Una verdadera hipocresía que en éste caso es una multiplicidad de delitos desde penales como el trabajo de menores, hasta la reducción a servidumbre y trata de personas, hasta tributarias por el trabajo en negro y el incumplimiento de las condiciones de vida de los trabajadores.

Por supuesto preguntamos donde está la autoridad de aplicación en especial aquella repartición encargada de la salud de los trabajadores como la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, una entidad creada por la ley 24.557 justamente, según  dice en sus considerados, destinada a defender las condiciones de trabajo de los trabajadores argentinos. Ausente por supuesto, sin siquiera emitir opinión ni presencia como hicieron el Ministerio fiscal, el de trabajo provincial y nacional, la SRT nada como si no existiese un organismo destinado a proteger a los trabajadores. Sin dudas una materia pendiente a revisar en materia de seguridad social.

Los medios de comunicación adictos al escándalo por un vidrio roto, ignoraron el tema que fue tratado en la gráfica sólo en páginas interiores, con mecanismos subliminales de descargo empresarial, evadiendo el compromiso humano que los medios de comunicación deben tener con el fin supremo de la palabra que es la defensa del hombre y del medio ambiente. Sin embargo se indignan ante las aves empetroladas del sur y miran para otro lado frente a menores hacinados, durmiendo con mayores en barracas que carecen de servicios mínimos y de dignidad para los compatriotas ahí arrojados, sin posibilidad de salida, con retención de documentos personales, sin saber su haber diario, con trabajo a destajo  y con provisiones aportadas por sus propios explotadores a precio vil a descontar del salario a pagar.

Nada de esto pareció importante para los medios de comunicación social. Aparecían notas de agitación social por las monedas, por los cajeros, por la electricidad, por los choques de autos. De los hombres y niños explotados, nada, ninguna indignación de portavoces de los medios, de presentadores que suelen indignarse por las aguas servidas en una calle del suburbio bonaerense, pero ignoraron la noticia, que además fue corroborada en varios establecimientos demostrando una verdadera red de trata de personas. Los mismos medios que acusan a la democracia por una ley de servicios de comunicación audiovisual que les impone mínimas condiciones de competencia de voces, callaron y como son indudablemente monopólicos calló el país la noticia sólo levantada por medios independientes de pautas publicitarias coercitivas.

En síntesis quizás el título de esta nota no sea correcto, porque cuando en la antigüedad los esclavos eran comprados, quienes lo hacían invertían en ellos, era una inversión de capital si hablamos en términos económicos y nadie quiere perder capital por maltrato o sub-alimento y desnutrición. Sin embargo en éste siglo de la comunicación y las tecnologías, sin costos reiterando términos económicos, los nuevos explotadores ni siquiera invierten, explotan hasta los límites mismos de la dignidad humana, acumulan ganancias a costa de trabajadores marginales, ignorantes de sus derechos, de su libertad y de su protección social.

Quienes conocen los derechos, los empresarios y sus líneas de mando,  los ocultan en su propio beneficio en un desprecio absoluto de todos los que conociendo la situación no la denunciaron, fueron cómplices de esa actitud patronal, no fueron coherentes con su condición humana. No sólo debe existir condena judicial, sino condena social, hay que ir a decirles a sus familias de su proceder para que las vergüenza los invada, ya que seguramente a sus hijos les enseñarán valores que no practican, códigos de vida que no respetan, afectos que no desarrollan. Seguramente si los medios se comprometiesen con los valores humanos podríamos verle las caras a los responsables de semejante iniquidad. Seguramente seríamos mejores seres humanos, aunque sea por pudor social.


MOVEDIZA: el contrapoder de la necesidad

(*) JUAN PERONE


El poder es naturalista y el antipoder es abstracto.  Es así.  El poder es lo dado, lo obvio y que no requiere explicarse porque su sola presencia y actualidad lo justifica.  El antipoder, en cambio, el sector que cuestiona esa realidad, debe hacer todo el esfuerzo por demostrar que lo que parece tan lógico no lo es.  Entonces, se gana la fama de utópico, de irrespetuoso o de violento.  

El poder dice que la propiedad privada es sagrada, que el Estado no debe abrigar a los vagos, que el dinero es una buena medida “objetiva” de las cosas y de la capacidad de las personas, que se deben pedir humildemente las cosas, que se debe ofrecer la otra mejilla para que el moretón sea parejo, que el esfuerzo siempre es bien retribuido por la providencia y que no hay mal que dure cien años si se pone empeño en remontar la cuesta del infortunio. 

El poder dice que la seguridad es un valor indispensable por encima de los otros porque protege a los buenos de los malos, a la civilización de la barbarie, y que la distribución de la riqueza sólo es una opción de los países desarrollados o un falso mito del comunismo.  El poder dice que los pobres se tienen que joder porque eso es lo que les ha tocado en suerte.  Y a rogar a la Iglesia. 

El poder tiene piernas fuertes en las que sostenerse.  La sociedad es quien lo alimenta y lo fortalece.  Somos todos, cada uno en su medida y en la de sus intereses, quienes le permitimos que consolide sus parámetros y sus valores.  Y lo hacemos desde la conciencia o desde la ignorancia, desde la ideología o desde la apatía de la vaca que mira con ojos desorbitados de falso asombro.  Somos todos, los que damos nuestro respaldo a un programa de prioridades. Somos todos los que de alguna manera permitimos que se naturalice la priorización de lo accesorio por sobre lo elemental y dejamos que se siga invirtiendo más, en los sectores más privilegiados y menos, en los más desprotegidos.  Y lo hacemos porque, mayoritariamente, compartimos la idea que asocia la pobreza a la vagancia y la vagancia a la delincuencia.  Y los delincuentes deben estar encerrados o muertos.

Evidentemente, compartimos con el poder la idea de que los más pobres merecen su situación y su precariedad existencial.  Que los hijos y nietos de desocupados tienen la posibilidad de dar un salto cualitativo en su calidad de vida cuando su voluntad lo decida, pero que no lo hacen porque son vagos por naturaleza.  Que la multiplicidad de hijos es parte de su naturaleza lasciva y animal.  Que su violencia juvenil es innata del entorno y debe ser reprimida y santiguada con el encierro en un reformatorio o en una cárcel.  Que han perdido los principios del progreso y las buenas costumbres.  Que son descuidados con los bienes que les entrega el Estado porque no hicieron el esfuerzo necesario para obtenerlos.  Que son irresponsables para conseguir y conservar un trabajo.  Evidentemente, compartimos con el poder la idea de que los pobres de toda pobreza, herederos de décadas de abandono, exiliados de los sistemas de control de la moral ciudadana y educación para el trabajo, ajenos a la planificación financiera familiar y extraños a los buenos principios de pedir por favor y cultivar la gratitud eternamente, la idea de que son un error en el sistema que se puede solucionar apretando las teclas “ctrl” y “supr” del tablero de control social.  Para ellos, policía y topadoras.  Para que aprendan a respetar la ley.

Pero algo podría cambiar si le empezamos a exigir al poder que cambie sus prioridades.  Y para eso, nosotros mismos deberíamos cambiarlas primero.   Renunciar a algunos puntos de nuestra lista de urgencias y pedirle al Estado que le dedique más tiempo y recursos a los que quedaron postergados.  Y si no es por convicción que al menos sea por conveniencia, por la consabida conveniencia de las clases sociales que tienen como máximas aspiraciones su supervivencia y protección contra el desmadre.

Aunque más no sea, podríamos pedirle al Estado Municipal que se olvide un poco (un poco nomás) de las dobles columnas de iluminación, los fuegos artificiales, las fuentes danzantes, los sofisticados sistemas para cobrar estacionamiento medido, repavimentaciones de las calles ya asfaltadas, las fotos con Chayanne y vuelque esa energía a los reclamos que no permiten más postergaciones.

 Porque a diferencia del poder, el contrapoder propone que los más pobres reciban el doble de atención que quienes tienen recursos personales para afrontar sus necesidades.  Que si el colegio privado tiene doble turno, el que atiende el barrio desprotegido tenga triple; que la salud pública sea más personalizada que la privada; que se forme para el trabajo, que se trabaje para la formación. Pero sobre todo, propone que no se castigue con más violencia a los que de por sí ya la sufren todos los días en forma de escasez y vergüenza de no tener ni siquiera para comer.

Tal vez sea cierto que una parte de Tandil crece “cuando se duermen sus gobernantes”.  Pero no es menos cierto que otra gran parte de Tandil nunca crecerá si se duermen sus gobernantes.  Es allí, en las zonas más conflictivas y necesitadas, donde tienen que estar los encargados del Gobierno Comunal y sus recursos, para que en un futuro no existan dos ciudades separadas por el cerco intangible del ingreso económico y nadie ande con miedo de perder lo poco o mucho que tiene.

Es allí donde tienen que estar.  En el barrio Movediza, donde un centenar de familias pide un pedazo de tierra para levantar sus viviendas y se resiste al desalojo, a la extorsión y a la topadora.  Allí donde está el problema actual y futuro de la ciudad.  Dónde es indispensable que prevalezca el contrapoder natural de los desposeídos y el sano egoísmo de los poderosos.

DARDO CABO : periodista, fierrero y MILITANTE


(*) Lic. PABLO VAZQUEZ 


Sobre Dardo Cabo tanto la militancia como los interesados en la historia nacional reciente tiene tres datos concretos: Su participación en el Operativo Cóndor de reafirmación de derechos soberanos sobre las Islas Malvinas en 1966; su supuesta participación en el asesinato al dirigente sindical Augusto Vandor; y su asesinato por parte de la última dictadura militar fraguando una fuga un 7 de enero de1977.
Quizás su rol de periodista sea la faceta menos destacada por el común. Pero su afición por la acción, los “fierros” y por el “vivir peligrosamente” parece que han prevalecido…
Dardo Manuel Lito Cabo nació el  1º de enero de 1941 en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, y fue el hijo del dirigente metalúrgico Armando Cabo y de María Campano.
Su padre sufrió la cárcel luego del golpe de Estado de 1955 contra el presidente Juan Perón. Su militancia peronista y nacionalista se intensifica en la época de la Resistencia. Fue afiliado a la Unión Obrera metalúrgica, donde militó concientemente bajo la conducción de Augusto Vandor.
Al tiempo se unió a Tacuara y lideró sus Brigadas Sindicales pero, disintiendo por la concepción que tuvieron sobre el movimiento obrero en la citada agrupación,  se separó. El 9 de junio de 1961, como homenaje al levantamiento del general Juan José Valle de 1956,  se fundó el Movimiento Nueva Argentina, del cual Dardo fue uno de los fundadores.                       
Los años ’60 fueron de una notable actividad para este militante de la causa nacional. Informará una revista de la época: “… ex vendedor de libros, periodista… Entre 1960 y 1961 estuvo detenido en Caseros… conoció la notoriedad en 1964, a raíz del atentado contra el doctor Frondizi. Fue reconocido en rueda de presos, por un testigo, como el autor de los disparos, pero declaraciones de Paulino Niembro y un abogado de la CGT parecieron desvirtuar tal testimonio. El juez doctor Luis María Rodríguez ordenó su libertad, y así fue el año pasado (1965) jefe de la primera guardia personal de Isabel Martínez de Perón.
Efectivamente el primer viaje de Isabel a nuestro país fue coordinado por el delegado de Perón el mayor Bernardo Alberte y miembros de la Juventud Peronista se encargaron de su custodia, entre los que se destacaron Brito Lima y Dardo Cabo. Con los meses en Peronismo sin Perón vandorista intentó probar suerte electoral en Mendoza. Otra vez Isabel debió volver a la Argentina como representante del Líder para frustrar la intentona divisionista. Y otra vez Cabo y sus compañeros del MNA mancaron la parada, a pesar que el propio Cabo estaba ligado a Vandor. 
Ese joven alto y delgado a los 25 años, con su alias de Lito, periodista y afiliado a la Unión Obrera Metalúrgica, tuvo que dar una versión oficial vandorista sobre los hechos de la confitería Real en Avellaneda, donde fue asesinado en un tiroteo entre dirigentes metalúrgicos Rosendo García.
La periodista de la revista Panorama María Cristina Verrier tuvo su palabra y, con el tiempo su corazón…
El miércoles 28 de septiembre de 1966 dieciocho jóvenes obreros y estudiantes, pasajeros del vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas que unía Buenos Aires-Río Gallegos, desviaron la aeronave hacia las Islas Malvinas con el fin de recuperar simbólicamente la soberanía y generar contradicciones en el flamante gobierno. Se consumaba así el Operativo Cóndor.
Se casó con María Cristina estando preso en Ushuaia. Desde la cárcel envió a Norberto Galasso una carta prólogo para su trabajo Discépolo y su tiempo, en su 3ª edición de 1967. Allí escribió:
“Hace unos días, le decía en una carta al Dr. Arturo Jauretche que “algo está pasando en el plano de la cultura nacional”. Acababa de leer “Discépolo y su época” y estaba entusiasmado por el arrebato suyo de decir tantas verdades que hace rato muchos queremos encontrar en los libros argentinos y que algunos se desesperan en ocultar. (…) Siga usted cabalgando, amigo Galasso, que lleva un pingo flor en su pluma y que todavía tiene que decir una punta de cosas más que harán parar los pelos de punta a estos tilingos que tiene n por críticos literarios a esas “revistas de ejecutivos”…
A su actividad militante le unió su pasión periodística, pues Dardo Cabo formó parte de las redacciones de las revistas Extra y Semana Gráfica.
Más controversial fue su supuesta participación en 1969 del “Operativo Judas”, donde se dio muerte en la sede de la UOM a Vandor. Fue reivindicado a los 2 años por el Comando "Héroe de la Resistencia Domingo Blajaquis" del Ejército Nacional Revolucionario. Blajaquis fue, casualmente, uno de los muertos en La Real y que años atrás Dardo trató, con sus palabras, de despegar de responsabilidad a Vandor. Allí fue más responsabilidad de grupos sindicales adversos de la CGT de los Argentinos, pero aún no es un tema cerrado…
Fundó la Agrupación Peronista de Base 17 de Octubre (Apeba 17) y se incorporó al grupo Descamisados. Se integró por poco tiempo (en el ínterin entre una y otra formación) la Mesa del Trasvasamiento – junto Roberto Grabois, del Frente Estudiantil Nacional (FEN), y Alejandro “gallego” Álvarez, de Guardia de Hierro –, para luego integrarse como Descamisados a Montoneros.
Miguel Bonasso referencia su amistad con Dardo y su “convencimiento” que posibilitó que virase a posiciones montoneras. Dirigió la revista oficial de la organización El Descamisado, donde escribió sus editoriales y algunas notas de importancia. Fue uno de los impulsores del Partido Peronista Montonero.
El 7 de enero de 1977 fue fusilado junto con Roberto Rufino Pirles en un “traslado” desde la Unidad Penitenciaría Nº 9 de la ciudad de La Plata. Lo acribillaron a tiros cuando acababa de cumplir 36 años.

Bibliografía:
- BARDINI, Roberto, Dardo Cabo y la muerte de Vandor. Siete falacias http://bambupress.wordpress.com/2010/01/09/dardo-cabo-y-la-muerte-de-vandor-siete-falacias/
- BARDINI, Roberto, 1966: El Operativo Cóndor,  incluido en http://www.rebanadasderealidad.com.ar/bardini-27.htm
- GALASSO, Norberto, Discépolo y su época, Bs. As, Corregidor, 2004.
- HERNANDEZ, Pablo, Las JP. De Darwin Passaponti a Ramón Cesais, Bs. As, Fabro, 2010.
- VAZQUEZ, Pablo, El peronismo mogólico de Guardia de Hierro, incluido en http://www.peronvencealtiempo.com.ar/peronismo-1943-1955/el-peronismo-mogolico-de-guardia-de-hierro
- VELAZCO, Carlos, ¿Y si invadimos Malvinas? La Trama secreta de la operación cóndor. Bs. As, Fabro, 2010.




NO DOCENTES, Pasión, Sentimiento y Organización para la Liberación Nacional

(*) MARTA TESTA 



“El peor analfabeto es el analfabeto político. El que no ve, no habla, no participa de los
acontecimientos políticos. El que no sabe que el costo de la vida, el precio de la carne, del poroto, del pescado, la harina, del alquiler o de sus medicamentos dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe, el imbécil, que de su ignorancia nace la prostituta, el menor abandonado, el asaltante y el peor de los bandidos que es el político corrupto y el lacayo de la empresas multinacionales.” Bertold Brecht.

Reconstruyendo nuestra Historia con Memoria en la militancia Nacional y Popular
“Nuestra historia nacional, es nuestra porque la hicimos los hijos de este suelo.
Y los Trabajadores – auténticos hijos del País, cultores de sus tradiciones
– queremos ser conscientes protagonistas de la Historia.
Confederación General del Trabajo
Congreso Ordinario “Felipe Vallese”
Programa del 20 de enero de 1965.
Decreto del Gral. Juan Domingo Perón eliminando el arancel universitario
Aprobada la reforma constitucional el 11 de marzo de 1949, en el artículo 37, en el ítem de los nuevos derechos,
quedó establecida la gratuidad de la enseñanza estatal en todos sus niveles. Para acabar con las desigualdades
que por años habían tenido a la universidad argentina como cerrado coto de la oligarquía, a la que no ingresaban
los Trabajadores ni sus hijos, el Presidente Juan Domingo Perón eliminó el arancelamiento universitario. El que
sigue, es el respectivo Decreto, fechado en Buenos Aires, 22 de noviembre de 1949:
CONSIDERANDO
* Que el engrandecimiento y auténtico progreso de un Pueblo estriba en gran parte en el grado de cultura que
alcanza cada uno de los miembros que lo componen;
* Que por ello debe ser primordial preocupación del Estado disponer de todos los medios a su alcance para
cimentar las bases del saber, fomentando las ciencias, las artes y la técnica en todas sus manifestaciones;
* Que atendiendo al espíritu y a la letra de la nueva Constitución es función social del Estado amparar la
enseñanza universitaria a fin de que los jóvenes capaces y meritorios encaucen sus actividades siguiendo los
impulsos de sus naturales aptitudes, en su propio beneficio y en el de la Nación misma;
* Que como medida de buen gobierno, el Estado debe prestar todo su apoyo a los jóvenes estudiantes que aspiren
a contribuir al bienestar y prosperidad de la Nación, suprimiendo todo obstáculo que les impida o trabe el
cumplimiento de tan notable como legitima vocación;
* Que dentro de la Nación y de acuerdo con la misión específica que la ley les impone, son las universidades
especialmente, las encargadas de difundir la cultura y formar la juventud;
* Que una forma racional de propender al alcance de los fines expresados en el establecimiento de la enseñanza
universitaria gratuita para todos los jóvenes que anhelen instruirse para el bien del país;
Por ello y de acuerdo a lo aconsejado por el Sr. Ministro de Educación,
EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA
DECRETA
Art. 1° - Suspéndase, con anterioridad al 20 de junio de 1949 el cobro de los aranceles universitarios
actualmente en vigor. El Ministerio de Educación propondrá a la consideración del Poder Ejecutivo, dentro de los
treinta (30) días de la fecha del presente decreto, con intervención del Ministerio de Hacienda, las normas a las
que se ajustará la aplicación del presente decreto
Art. 2° - Por el Ministerio de Educación se procederá a determinar la incidencia que financieramente tenga en
cada organismo universitario la medida a que se refiere el artículo anterior, debiendo – en caso de que los
menores derechos o derechos arancelarios no puedan ser compensados con los recursos específicamente
universitarios – proponer al Ministerio de Hacienda el arbitrio que estime corresponder.
Art. 3° - El presente Decreto será refrendado por los señores ministros secretarios de estado en los
departamentos de Educación y de Hacienda de la Nación.
Art. 4° - Comuníquese, publíquese, anótese, dése a la Dirección General de Registro Nacional y archívese.
Firmado: JUAN DOMINGO PERÓN – PRESIDENTE.
(La historia es una sola. Desde aquí comenzó la Universidad Nacional Gratuita sin exclusiones).
(La matrícula universitaria pasó de 40.284 alumnos en 1945 a 138.871 en 1955)

GOBIERNO y OPOSICIÓN: una vez más Proyecto K Nacional y Popular contra el gorilaje

(*) RAUL ISMAN

 “quienes se enfrentan al Gobierno les faltan recursos
más sofisticados para ejercer su tarea: ideas, programas,
organización, liderazgos conceptuales”.
Fragmento de un editorial del matutino conservador La Nación.
“Macri
es el huevo de la serpiente”.
Silvia Bleijmar.
Inolvidable y necesaria psicoanalista y escritora


Introducción


Finalizando está el año político 2010 y lentamente se va configurando el año electoral venidero en el cual se van a enfrentar el proyecto nacional y popular- cuya máxima líder es la presidente Kristina Fernández de Kirchner- contra las diversas variantes y pelajes de la feria de vanidades denominada bajo el falaz e impreciso apelativo de “oposición”. En nuestra modesta opinión es mucho más realista y fidedigno denominarlos gorilas, goriloides o gorilaje; ya que no son una única formación enhebrada en base a acuerdos programáticos o aunque más no fuera una sola idea. Además, si se los ubicase por lo que son por la afirmativa quedaría desnudamente expuesta su extrema pobreza conceptual, como reconoce el primer epígrafe que transcribimos. Por ello se encubren en un común denominador oposicionista que sólo da cuenta de a quién desean destruir. Y nada dice sobre que sociedad desean gestar en nuestro país. El joven historiador chubutense Javier Prado- en su valioso volumen Historia del Gorilismo desde 1810, libro ampliado y reeditado en el 2010- explicita un intento de interpretación de nuestro devenir como sociedad en términos del desarrollo en el tiempo de la contradicción pueblo contra oligarquía (gorilismo). Tal lectura es en gran parte coincidente con la nuestra; que ya ha sido desarrollada de modo menos extenso en el artículo El retorno de los gorilas: Zoología y política en la Argentina contemporánea. Para ver el mencionado texto se puede acceder desde:
http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_raul_isman/0002_retorn...


En las presentes notas- en las que las referencias centrales se harán hacia casi todas las fuerzas que cuentan con representación parlamentaria- argumentaremos acercas de porqué el proyecto del Frente Para la Victoria es el único de contenido (nacional) progresista y popular para nuestro pueblo y las razones por las cuales las pilosas variantes que se le oponen sólo puede ubicarse en el tenebroso mar del antipueblo. Algún agrupamiento del grupo A quedará fuera de nuestro análisis. Por ejemplo el G.E.N. cuya extraña prédica- un “progresismo” neoliberal- se halla subsumido en la U.C.R. o el P.S; por lo cual criticarlos nos haría caer en la redundancia. O el Partido Nuevo Cordobés; más cerca del humor propio del colorido territorio de marras que de la politología. Por otra parte, los partidos de izquierda- que en su gran mayoría carecen de curules legislativos- como no podía ser de otra manera volvieron a adolecer de desviaciones atávicas; tales como no poder reconocer cuales son los enemigos reales del pueblo. Además, durante la segunda mitad del año- como a lo largo de (casi) toda su historia- se confirmó una vieja máxima jauretcheana: ciertos intelectuales (y fuerzas políticas agreguemos nosotros) se suben al caballo por la sinistra y apéanse por la diestra. De modo que los observadores de la política vimos, una vez más, como los partidos trotskistas son variantes afiebradas del neoliberalismo. Intentaron evitar con toda su fuerza- mediante una lucha minoritaria y desgajada del movimiento de masas- que la universidad funcione y en el caso del Instituto Nacional de Artes lograron su cometido: los estudiantes perdieron el cuatrimestre. En la Universidad de Buenos Aires el retroceso de las citadas agrupaciones resulta cada vez más veloz y evidente; centralmente por el hecho que Menem, Cavallo, Roque Fernández y demás Chicago & Harvard Boys no podrían haber hecho mejor su cometido de impedir al pueblo el acceso al derecho constitucional a la educación.


Un hecho paradigmático del accionar opositor fue la sanción de la Ley del supuesto 82% móvil. Vetada por la presidente; Elisa Carrió auguró más de las dos terceras partes para insistir; so pena que los legisladores del F.P.V no pudieren volver a sus terruños. Sin embargo, debieron consolarse con relatar para los medios como el gobierno sigue su marcha, también con relación a la cuestión jubilatoria. El ejecutivo decidió una bonificación extra para los pasivos y así lo relataba el matutino Página 12: “Los dirigentes de la oposición, en cambio, cuestionaron la iniciativa minutos después de que se hiciera pública. “Es la misma Presidenta que vetó el 82 por ciento. Quedó claro que la plata está”, sostuvo el diputado radical, Ricardo (Raúl) Alfonsín. En el mismo sentido se expresó el legislador de la Coalición Cívica, Alfonso Prat Gay: “Es una gran contradicción. Por un lado se veta el 82 por ciento y por el otro se sacan 500 pesos por decreto. Es sólo una dádiva pensada para las fiestas”, dijo el ex presidente del Banco Central”. Como se aprecia sintéticamente en las declaraciones citadas, la mascara progresista del hijo de Alfonsín se revela en su verdadera dimensión neoliberal por coincidir con Prat Gay, funcionario de la banca globalizada y personero del poder económico. La revista Barcelona completó el cuadro poniendo en boca del Senador y casi precandidato radical Ernesto Sanz declaraciones apócrifas en el sentido que los ancianos se gastarían los 500 pesos de marras en alimento para palomas y viagra. La avalancha de leyes republicanas y consiguientes vetos presidenciales quedó reducida a la antedicha norma. Magrísima cosecha del grupo A (u O, de oposición u orto) que pagó su mediocre perfomance con facturas cruzadas, peleas y acusaciones de corrupción. El próximo año electoral no se unen ni con el mejor cemento de contacto.


Como ya ha sido señalado en numerosas oportunidades, el espectro político argentino se parte en dos hemisferios sociales casi por mitades divididos desde un punto relativamente impreciso de las capas medias. Uno, predominantemente peronista. Y el otro, con predominio antiperonista (gorila). Una de las claves de la próxima elección es la dispersión de la franja opositora-goriloide. La otra, la constituye la muy cierta posibilidad que el F.P.V-P.J. mantenga la unidad de sus bases sociales y apoyos electorales.



Partido Justicialista, Frente para la Victoria y Proyecto nacional.


Si bien el binomio conformado por Néstor Carlos Kichner y Cristina Fernández ha hecho gala de una enorme consecuencia y una notable capacidad de iniciativa al servicio del proyecto nacional y popular; lo cierto es que nadie puede gobernar sin contar con respaldos lo más sólidos posibles en lo económico, lo social y lo político. En el primer rubro, el ciclo de crecimiento más prolongado de la historia argentina ha sido un aliado de fuste. Y no es casual que la derrota electoral sufrida el año pasado haya coincidido con un pasajero detenimiento en el ciclo alcista.

Desde el punto de vista social el gobierno aspira a recrear la alianza histórica del mejor peronismo; es decir clase trabajadora y el empresariado nacional. Por de pronto, cuenta con el sólido apoyo de los trabajadores- sean sindicalizados o no- que reconocen en el ciclo K una etapa de mejoría del empleo, la ocupación en blanco, los salarios y las reivindicaciones del mundo del trabajo en general. No obstante en los aún irresueltos comicios de la Central de Trabajadores Argentinos se verificó el descontento crítico por parte de franjas del universo laboral habida cuenta del no reconocimiento a la central alternativa y el relativo retraso del salario estatal y docente; gremios que son decisivos en la C.T.A. El apoyo fundamental viene de la C.G.T., entidad en la que se alternan leales por convicción o por estricta conveniencia pecuniaria.


Por otra parte no puede omitirse el carácter poco entusiasta y más bien lábil y cartilaginoso por parte de los conglomerados capitalistas. Como dijera en su oportunidad el ministro de Planificación Federal Julio De Vido, existen grupos empresarios nostálgicos del neoliberalismo: es decir, de las etapas en las que debían cerrar sus empresas. Se trata de los estamentos más concentrados y transnacionalizados del capital; que de todos modos cuentan con una impronta más que significativa en el P.B.I.. Los segmentos de lo que otrora fuera una “orgullosa” burguesía nacional son poco más que fantasmas, que el gobierno desea (con escaso éxito) reflotar. Esta última clase social si no está desaparecida del todo, se halla en gran parte invisibilizada. El empresariado potable para un proyecto popular está muy lejos aún de haberse reconstituido luego de la destrucción operada durante la dictadura y en los años menemistas. En estos días está en marcha un acuerdo económico y social que convocare al conjunto del capital y al trabajo. De concretarse con un éxito mínimo alejará las posibilidades que la derecha desgaste al gobierno por medio de un desenfreno inflacionario; una de las armas con que cuenta la reacción para esmerilar nuestro proyecto.


Desde el punto de vista socio-político, el gobierno articula el imprescindible frente (base de toda coalición por la liberación nacional) entre los sectores populares y las franjas de las clases medias; que no se someten a consumir el discurso dominante desde la pasividad del televidente. La construcción de la citada coalición ha sido- además de inacabada- tan errática como ardua y atravesó momentos muy complejos. Al comienzo del gobierno de Néstor Kirchner se hizo una fuerte apuesta por la “transversalidad”, que anclaba en fuerzas de clase media. La cosecha electoral fue mezquina y luego el gobierno (en los comicios de 2007 y 2009) se recostó enfáticamente en el Partido Justicialista; aunque siempre tentando seducir a las esquivas capas medias; básicamente por medio de planes de consumo y otros modos de orientar el gasto público. Se dice que un intendente del conurbano le apuntó a Néstor que la prioridad en la asignación de recursos estatales debía centralmente orientarse hacia los sectores populares; ya que las clases medias igual votaban en contra. Las iniciativas tomadas luego de la derrota electoral (un par de millones de laptops brindadas a los estudiantes de escuelas públicas, el ingreso universal a la niñez, el énfasis puesto en el sostenimiento del crecimiento del mercado interno) son algunos ejemplos de cómo el ejecutivo supo cambiar a tiempo y recuperó la condición de fuerza decisiva en representación de las capas más sumergidas de la sociedad. Por otra parte y hacia las clases medias se hizo visible- antes de la muerte de Kirchner, pero esos días además de visible fue inocultablemente audible- la presencia de fuertes destacamentos militantes en la pequeña burguesía.


Luego de la relativa derrota electoral (junio de 2009) el gobierno- al que sus enemigos mediáticos y políticos daban ya por muerto- comenzó a remontar la cuesta aplicando el (supuesto) consejo del lord mayor bonaerense. Además fue modificada la estrategia hacia los medios de comunicación. Diversos diarios y un programa televisivo (6-7-8) fueron las armas utilizadas en semejante guerra mediática. Decía en un lejano siglo XX el revolucionario ruso Lenín que el periódico partidario constituía el organizador colectivo. La sintonía casi cotidiana en 6-7-8 hace las veces de organizador colectivo pos-moderno; lo cual fue evidente con la marcha organizada por sus seguidores el 11 de marzo de 2010, convocatoria que puede ser vista casi como principio de recuperación de la marcha de nuestro proyecto. De todos modos el aparato comunicacional oficial presenta falencias que deben modificarse. Por ejemplo, el 23 de diciembre de 2010 la runfla desestabilizadora provocó desmanes en la estación Constitución. Más de media docena de horas después, las páginas de INTERNET de los medios proclives al gobierno nada decían de lo que había ocurrido.


El 27 de octubre del mismo año falleció Néstor Carlos Kirchner y ya para esa fecha el F.P.V. lideraba las encuestas. Por cierto que el deceso del ilustre patriota de nuestra América implicó efectos benéficos y aspectos perjudiciales para el proyecto. El más importante de los nocivos es que el ex presidente resultaba insustituible como armador político y disciplinador en las pantanosas aguas del P.J. Sólo puede ser reemplazado- y a medias- por un gran Néstor colectivo. Contrario sensu, la muerte del compañero de vida y militancia de Kristina blindó a la presidente y le permitió pasar el rastrillo electoral por ciertos segmentos refractarios al proyecto desde el prepolítico discurso de la compasión generada por la debilidad de una pobre mujer viuda.


Las claves de lo que puede hacer el gobierno en lo resta hacia los comicios podrían sintetizarse en los siguientes puntos:
1) Reafirmar los ejes de la gestión y hacerlos más refinados buscando la máxima eficiencia. Ello implica minimizar la influencia paralizante de las internas. Por otra parte es preciso e imperioso desactivar la campaña de la reacción. La derecha- que carece de construcción realmente política, como reconoce hasta la Nación- apuesta a desgastar al gobierno desde la inflación, el efecto de la delincuencia y los crímenes políticos. Si el acuerdo social funciona aunque sea mínimamente, la reacción perderá el arma inflacionaria como mecanismo de desgaste. Le queda sembrar de muertos el camino hacia la reelección de Kristina. ¿Hace falta decir que semejante tarea ya dio comienzo?
2) Mantener unido su núcleo más duro de sustentación entre los sectores populares; cosa que aproximadamente se está logrando. Además es preciso ampliar los sectores medios afines lo cual también parece viable.
3) Desarrollar y profundizar la batalla cultural contra las pautas culturales, ideas, prácticas y valores neoliberales; en especial la desarrollada desde los espacios masmediáticos. Lo sucedido desde el episodio de la toma de tierras desnudó in extremis la fortaleza de la reacción en la sociedad civil, ya que sigue dominando la agenda y gran parte de la percepción de los problemas sociales.
4) En el contexto de una campaña que, quiérase o no, ya ha comenzado, resultan inteligibles ciertas aperturas y concesiones discursivas del gobierno hacia la derecha; las cuales han sido hiperbolizadas por los medios. Se trata de un recurso ya usado por Kirchner en el 2007 y procura secar el “agua” en el que nada el conjunto del finado grupo A.
5) Agudizar las contradicciones en el hemisferio opositor. En rigor se arreglan muy bien solitos para ello; pero toda ayuda que se les pudiere brindar aporta a consolidar (electoralmente) nuestro proyecto.



La Unión Cívica Radical:
La vergüenza de (no) haber sido y
el dolor de nunca ser (progresista)



La paráfrasis de tango que hace las veces de título en el presente apartado resulta ilustrativa de la trayectoria radical. Se trata de una formación partidaria que siempre deseó ser progresista. Y (casi) nunca lo logró. Pero por otra parte resulta muy difícil encontrar en nuestra historia patria (y universal) una fuerza con tan nula capacidad para extraer lecciones y enseñanzas del devenir social como la agrupación boiniblanca. Desde su origen aplicó un único diagnóstico para resolver los infortunios populares y los problemas nacionales: una gestión moral resuelve todas las dificultades. Así fracasó en su empresa de “regeneración” el fundador Hipólito Yrigoyen, fue depuesto Arturo Illia por los militares (bajo la mirada cómplice del balbinismo en pleno) el discurso “con la democracia se come, se cura y se educa” fue- además de planteo programático de Raúl Alfonsin- símbolo de una nueva frustración radical originada en las causas ya señaladas. Sólo resta señalar que el último presidente de la más que centenaria fuerza, el inolvidable Fernando De La Rua, se cansó de repetir que gracias a su ético y probo modo de gobernar el modelo neoliberal permitiría eliminar el desempleo, la pobreza y tantas lacras ya conocidas y sufridas por los pueblos del mundo, que por otra parte habían sido creadas en la Argentina por el propio neoliberalismo. Como se ve, una verdadera cuadratura del círculo pretender que la ideología que hace de nave insigna del capitalismo más depredador resuelva los mismos problemas que origina. Pues bien en el acto de presentación de la pre-candidatura de Alfonsín (h) volvió a la carga con la decrépita idea consistente en decir que todo se resuelve con criterios de honestidad y moralidad. Hace más de medio siglo la emergencia del liderazgo del General Juan Domingo Perón demostró que es preciso contar con un proyecto de transformación económico y social, si se desea aportar al bienestar popular. Y lo que Perón implementó en la década del ’40 ya era sabido cuando Yrigoyen llegó al poder en 1916. El “peludo” puede ser disculpado por la carencia de visión muy propia de los contemporáneos de un fenómeno. Pero en los radicales posteriores es preciso aplicar adjetivos más contundentes para calificar su comportamiento político que- como decíamos previamente- resulta incapaz por completo para extraer lecciones mínimas de su propio derrotero histórico.

La U.C. R. cuenta con dos o tres pre-candidatos para las presidenciales del año 2011. El mejor posicionado en las encuestas es Ricardo Alfonsín; cuyo mérito mayor es ser hijo de su padre. El segundo es el Judas vendimiatero, Julio Cesar Cleto Cobos, quién ostenta la extraña virtud de ser vicepresidente de un gobierno al que se opone. Su máxima posición programática es el diálogo y aún le debe a la sociedad explicaciones acerca de porqué el proyecto de los Kirchner era bueno en diciembre de 2007 y dejó de serlo un semestre después. Pero no se moleste don Cleto. Queda claro que usted es un cagón incapaz de confrontar con el poder real, condición muy típica de su fuerza. El poco glamoroso elenco de aspirantes se completa con el senador mendocino Ernesto Sanz; quién no ha garantizado (aún) su participación y en caso de competir aporta el toque gorilón tan ad usum del votante radical. Para caracterizar a Sanz puede decirse algo similar a lo que en su momento declarase el gran actor Federico Luppi; en su caso referido a Susana Gimenez: “caga por la boca”. En rigor, el senador mendocino no es el único referente opositor dado a tan cópricos menesteres. Más adelante nos referiremos a varios más que merecerían el premio soretín oral; pero sus dichos acusando a los beneficiarios de la asignación universal por hijo de gastar el dinero de marras en juegos de azar y drogas muestra la condición irrefutablemente gorila de su fuerza; ya que el beneficio citado integra la plataforma de la U.C.R.. Pero, si lo implementa el F.P.V. ya no es recomendable porqué carece de las condiciones morales que distinguen a los seguidores de Alem e Yrigoyen. Además la hipocresía discursiva- adjudicándose el lugar de lo moral- del más que centenario partido ha sido realzada hacia fines del 2010 por el ex dictador Jorge Rafael Videla, quien en su alegato en sede judicial resaltó la complicidad de Ricardo Balbín con el golpe genocida de 1976. Diversos dirigentes radicales reaccionaron ofendidos, cual vírgenes vestales. Pero- sin entrar a polemizar acerca de la veracidad del testimonio del asesino- los dichos del criminal resultan perfectamente verosímiles, habida cuenta de su estricta coherencia con otros pronunciamientos pro-dictadura de quien fuera por casi cuatro décadas conductor del Radicalismo. 



Recordemos que fue imposible extraerle una declaración contra la barbarie militar; ni siquiera frente al cadáver torturado y atormentado de Mario Amaya, legislador Radical muerto luego de ser detenido y atormentado por la dictadura genocida, a la cual el partido le proveyó de muchos cuadros de gestión. O sus llamados a terminar con la “guerrilla fabril” (en realidad, sectores alternativos en el movimiento obrero) y su viaje al exterior para defender las posiciones de la dictadura.

Sin necesidad de recurrir a complejas teorías socio-económicas resulta muy fácilmente refutable la interpretación (radical) moraloide acerca de cómo resolver los problemas nacionales y populares. Fue el cantante de rock “Indio” Solari quién dijo “Me gusta ver una presidenta que hable de la manera que lo hace en la ONU, y por fin tenemos un gobierno con los cojones para enfrentar a todas las corporaciones al mismo tiempo". Con lo cual, el pop-star, al decir “corporaciones”, hizo referencia al poder real, es decir los monopolios ligados al gran capital globalizado. Ninguna fuerza política puede hacer algo (aunque fuera) mínimo en favor del pueblo sin afectar, limitar y perjudicar a las fuerzas reaccionarias mencionadas. Y ya no es tan importante debatir acerca de si Hipólito Yrigoyen no pudo o no quiso confrontar con el poder real. Lo que está fuera de toda discusión es que en la actualidad todas las líneas internas radicales se pelean por alinearse incondicionalmente con la derecha más antipopular: más allá de la hipócrita retórica progresista que exhiben. Es que la fuerza fundada por Alem se hallaba en estado catatónico cuando la feroz ofensiva golpista desplegada a partir de marzo del 2008 le permitió una mínima reconstitución. Al poder económico- detrás del cual se parapetaron- le deben su modesta recuperación y le pagarán siendo garantes de una muy gravosa, para el pueblo, restauración conservadora; en el lejano caso que pudieren ganar los comicios. No es casualidad y mucho menos se trata de un error el hecho de contar en el Partido con legisladores amigos y cómplices de la dictadura (Oscar Aguad, fotografiado junto a Luciano Benjamín Menéndez), punteros al servicio de los grandes medios (la clarinuda Silvana Giudice) o indigentes en lo intelectual absolutamente funcionales a la reacción (Senador Gerardo Morales). Nos hemos limitado a exponer sólo algunos casos muy significativos. La dirigencia radical cuenta en sus filas con un sinfín de esbirros de la reacción. Faltaría decir que la U.C.R. llevó al parlamento a varios connotados agrogolpistas, inclusive a alguno que reivindicó la etapa previa a la asonada pinochetista de 1973 o a otro que dijo que si el parlamento convalidaba la resolución 125 debía ser clausurado. Fácil es ver que la dependencia estructural con la derecha más reaccionaria lo inhabilita para desarrollar cualquier perspectiva progresista favorable al pueblo. Y en el Congreso Nacional los diputados y senadores radicales hicieron alianzas con fuerzas tan antiprogresistas como el PRO, el menemismo, el reutemismo, el duhaldismo, el denarvaezismo, la coalición cínica y otros subproductos de la derecha.


Al principal de sus candidatos es imposible extraerle un pronunciamiento mínimamente crítico contra el conglomerado del poder real; en especial si se trata de cargar contra Clarín. Su padre, vilipendiado por “el gran diario argentino”, debe haberse sacudido en su tumba con la imagen servicial del hijo homenajeando monikolewineskamente a Héctor Magneto, en ocasión que el mencionado ejecutivo del matutino se hiciera laurear. En síntesis, la fuerza más importante de la oposición se halla atada de pies, manos y conceptualmente a los enemigos del pueblo. Si este lo consagrare ganador en los comicios del 2011 no tardará mucho en sufrir las consecuencias dolorosas de su error. Por otra parte, la historia de la actual etapa democrática argentina resulta más que suficientemente ilustrativa al respecto.



El Pro: ¿hacemos política o actuamos?
Nada de esto fue un error



En la aparición del Pro como destacamento partidario no hay casi nada de construcción política. Centrado en la promoción del actual jefe de gobierno, sus militantes carecen de ideas y compromiso militante. Desde el jefe hasta el último asistente actúan movidos por el guión escrito por el gurú ecuatoriano; por lo cual puede decirse que la fuerza derechista completó la transición que va desde el marketing electoral hacia el casting para una comedia vulgar y ramplona. Macri saltando el bache en una campaña… para diputado nacional o la claque PRO con linternas en calles oscuras son ejemplo de lo que decimos.

El triunfo del “niño” Mauricio Macri en las elecciones de 2007 a jefe de gobierno en la ciudad de Buenos Aires hizo albergar en ciertos analistas la (ingenua) creencia que al fin se había constituido en nuestro país una derecha democrática. O peor aún: que todo el amplio espacio de la reacción derechista se había vuelto cultor de las formas jurídicas y las prácticas democráticas. Sólo hizo falta esperar al festejo por el triunfo electoral para ver como Macri archivaba el discurso conciliador y reclamaba impunidad para los genocidas que mataron para que él y su clase cebaran sus ganancias. Y desde entonces alterna el hipócrita parloteo de la conciliación- lógicamente guionado- con otros momentos en que da rienda suelta a sus verdaderas convicciones. Hay un sinfín de ejemplos, pero sólo haremos mención a cuando dijo que arrojaría a Néstor Kirchner por la ventana para llegar a la presidencia. La coincidencia de los dichos del jefe PRO(cesista) con las prácticas policiales en muchos países del mundo consistentes en asesinar prisioneros arrojándolos al vacío no es mera coincidencia, si no identidad sustancial entre los métodos ilegales de las fuerzas represivas y el proyecto de las derechas. ¿O acaso alguien puede suponer que se trata de una casualidad que el jefe de policía escogido por Mauricio haya pasado, casi sin transición, desde el cargo jerárquico de marras a un calabozo acusado por encubrir uno de los crímenes masivos más siniestros (la b
omba en la A.M.I.A., hecho ocurrido en 1994) de toda la historia argentina?


El triunfo de Macri demostró las enormes dificultades del conjunto de la derecha para sostener una coalición de gobierno duradera, ya que luego de las promesas electorales- obviamente incumplidas- el núcleo duro de la gestión se dedicó con exclusividad a favorecer a los sectores poderosos. Para dar continuidad a una coalición más amplia es preciso hacer concesiones hacia otros sectores sociales. No obstante la derecha amarilla PRO se arrojó sobre el presupuesto porteño con desesperación desenfundando sus hambrientos colmillos. Ni siquiera recordaron el no tan lejano ejemplo del duhaldo-menemismo que gobernaba haciendo ciertas concesiones a los sectores populares, ciertamente sus víctimas dilectas.

No es este el texto encargado de balancear los tres años de la gestión Macri. De hecho ya lo ha hecho el propio pueblo porteño que, sin dudas, no lo reelegiría en su cargo. Por ello el ingeniero planea una fuga yendo(se) hacia la elección presidencial; lo cual le permitiría no dar explicaciones por su segura derrota en la ciudad. En los días que corren cuenta con aproximadamente un 30% de intención de voto en la ciudad. Pero no consigue ni un sufragio más por fuera del tercio que constituye la marca histórica con que cuenta la derecha porteña. Y para empeorar sus posibilidades, el PRO deberá disputar el espacio derechoide con más candidatos afines que ya están en la grilla o se anotarán en el futuro cercano.


Para peor, en la campaña electoral deberá extremar un ejército de soplones en caso que debiera defender su raquítica obra de gobierno contra cualquier adherente al proyecto nacional. Pero si la contendiente fuera Cristina Fernández- oradora de fuste si las hay- el debate semejaría el tanguero juego entre “el gato maula contra el mísero ratón”, habida cuenta de la más que franciscana pobreza de ideas típica de los PRO en general y del ingeniero en jefe, en particular. El público televidente de todo el orbe pudo observar como necesita que le susurren al oído lo que debe decir. Quienes no siguen al día lo que ocurre en nuestro país pueden ver el apuntador de Macri desde
http://www.youtube.com/watch?v=x1T0YdIgGec


Las (casi nulas) chances del jefe de gobierno en un comicio nacional pasan por lograr que el peronismo disidente- frente a la soledad absoluta de sus candidatos propios hacia la cosecha electoral- clame porque Macri fuera su cabeza de lista. Pero las encuestas pronostican similares marcas de nulidad para Duhalde, Das Neves, Felipe o el ingeniero PRO. En la ciudad, donde cuenta bases más sólidas, cualquier candidato que llegase a la segunda vuelta tiene amplias posibilidades de quedarse con el ejecutivo. En primer lugar el F.P.V., que cuenta con tres precandidatos y se halla favorecido porqué Pinedo Solanas parece haber escogido la lucha por la presidencia y deja en la ciudad una figura de 5% de intención de votos; el impresentable diputado nacional Claudio Lozano.



El Peor peronismo
(como el enmascarado) no se rinde



Las fracciones más significativas y numerosas del peronismo están encolumnadas con el Kirchnerismo Kristinista sea por convicción, por conveniencias mutuas o porqué no les quede más remedio. Pero existe un conglomerado de seguidores de Perón refractario a seguir las orientaciones y conducción que hoy ejerce la presidente. Se trata de las reliquias (reliquo: lo que queda) del menemismo, el duhaldismo, las variantes favorables en el justicialismo a la dictadura militar (en el acto de presentación de la candidatura presidencial del macrocéfalo ex intendente de Lomas de Zamora refulgió con luz propia Cecilia Pando de Mercado, apologeta del genocidio y del robo de bebes) y corrientes aún mas fascistas. Se los llama peronismo disidente, federal u otros nombres. Su cabeza más destacada es Eduardo Duhalde, quién se opone al Kristinismo (igual que el resto de su espacio) por razones económicas, sociales, políticas y también personales. Entre las primeras no podemos dejar de señalar que los referentes de la corriente de marras no saben como posicionarse en el debate que se da entre economías (neo)liberales contra keynesianos. Hay allí liberales puros (Menem); keynesianos impuros (Duhalde quien apuntaló desde su aparato bonaerense y gobernación el latrocinio de los ’90 y luego habla de defender la producción como si en la década infame de marras él hubiese orbitado alrededor de Plutón); keynesianos en su territorio y neoliberales a nivel nacional (los Rodríguez Saa brothers) más algunos referentes que o bien no desean pronunciarse acerca de los citados posicionamientos o bien se hallan demasiado ocupados con cuestiones escatológicas (el senador Reutemann, quién recomendó colocarse su candidatura a presidente en cierta parte del cuerpo; fuente de placer o de dolor, según fueran las orientaciones sexuales de los interlocutores).

En lo social se trata de figuras ligadas a las clases dominantes sea por puro seguidismo o- no pocas veces- por vínculos materiales muy orgánicos. Los terratenientes Reutemann, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero, el agroindustrial Ramón Puerta o el empresario por herencia Francisco De Narvaez son sólo algunos ejemplos de las raíces primigenias de una tendencia, de la cual ningún sector popular podría esperar razonablemente algo que favorezca ni siquiera desde lejos el bienestar de los sumergidos. El modo descarado con que durante la breve presidencia Duhalde fueron licuadas- a costa de los sectores más pobres de la sociedad- las deudas del grupo Clarín y otros Holdings de negocios no es más que un ejemplo de lo que decimos.


En política los orígenes de las diferencias entre el peronismo vomitivo de la derecha y el Kristinismo pueden rastrearse a comienzos de los ’90, cuando Menem indultó a los genocidas presos y Duhalde se extralimitó en la misma situación perdonando delincuentes comunes. Tal es el origen de las discrepancias políticas sustanciales: una cosa es respetar y cumplir la ley. Otra muy diferente es sacar de prisión a delincuentes comunes, torturadores, ladrones de bebés y demás genocidas. Arrancan allí las diferencias políticas, que se profundizaron con la marcha de las gestiones K. De un lado, los organismos de derechos humanos. Del otro, las Cecilia Pando. O el impulso al matrimonio igualitario contra el seguidismo hacia lo peor de la jerarquía eclesiástica.


Desde lo personal el odio de Duhalde se origina en el hecho que Néstor Kirchner y luego su compañera y sucesora le vaciaron el espacio político y le quitaron el liderazgo en el P.J.; particularmente en la provincia de Buenos Aires, territorio considerado como feudo propio por el matrimonio de Lomas de Zamora.


El peronismo disidente es un conjunto de caciques carentes de indiada seguidora y su aspiración de máxima es enturbiarle la elección al proyecto nacional. Reutemann, Das Neves, Duhalde o mejor Felipe (que en cualquier momento se transforma en mejor un mignón) son candidatos que no mueven el amperímetro electoral ni con el auxilio de una troupe de forzudos galeotes. Se sentirían felices si el porcentaje que obtuvieren en la próxima contienda electoral forzare una segunda vuelta, lo máximo a lo que pueden aspirar. En el plano de las ideas sus propuestas no se sabe si mueven a risa o a lástima. La Senadora Hilda González de Duhalde repitió en la campaña electoral del 2005 las mismas naderías carentes de significado pronunciadas por ella en la elección de 1997: “los bonaerenses van a castigar a figuras provenientes de otros distritos”. En ambos casos la castigada fue la propia Chiche.


Felipe Solá suele comentar entre amigos que el conjunto del espacio carece de ideas, militantes o inserción territorial. Francisco De Narvaez afirma- como máximo pronunciamiento además de su clásico machacar con la inseguridad- que el próximo presidente será moderado: como si la moderación fuera una virtud en si misma. El extraño resultado de la elección del 2009 sólo puede explicarse desde una constelación de causas que van desde la crisis económica mundial y su repercusión en la Argentina hasta la caterva de mentiras mediáticas sembradas por las grandes corporaciones de la comunicación; pasando por la condición legislativa del comicio en cuestión y la (muy pasajera) influencia del pelirrojo bailarín de reggaetón. La centralidad de De Narvaez quedó opacada y licuada muy rápidamente por la Asignación Universal por Hijo, el programa social más importante de toda América Latina, que separó al empresario de sus votantes más pobres. De modo que la principal peligrosidad del conjunto del peor peronismo reside no en el debate conceptual- para el que están menos dotados que una tortuga para una carrera de cien metros llanos- si no es su reconocida gimnasia para provocar disturbios en el camino de desestabilizar gobiernos. El momento de máxima exacerbación de la discontinuidad entre el discurso contemporizador que machacan cual letanía y la realidad de su práctica fue en ocasión del ya célebre golpe descerrajado por la diputada Graciela Caamaño de Barrionuevo al legislador del F.P.V. Carlos Kunkel. Agravado por ser la pugilista presidente nada menos que de la comisión de asuntos constitucionales de la cámara baja, la agresión no mereció crítica ninguna por parte de la oposición en general o del facho-peronismo, en particular. Los modales concertadores los mandaron al ring side.



La Coalición Cínica y gorila: compitiendo
por el premio Soretín Oral



La Coalición Cívica- que nosotros hemos rebautizada cínica- fue la ultima micro-pyme intentada por Elisa Carrió con la finalidad de hacer refulgir la figura de la dirigente chaqueña y proyectarla al estrellato mediático y, en caso de ser posible, a la titularidad del Poder Ejecutivo Nacional. En su debut electoral en la presidencial del 2007 capitalizó el lugar de oposición derechista y logro el segundo puesto, lejos de Kristina. Es que el candidato del Pro, el hirsuto economista neoliberal Ricardo López Murphi, no seducía ni siquiera a una viuda con varias décadas viviendo en el desierto, por añadidura. De allí que la opinión reaccionaria y goriloide se hubiera inclinado por “Lilita”, no sabemos si como mal “menor” o “mayor” frente al proyecto nacional.

Hubo un tiempo (¿qué fue hermoso?) en que Elisa Carrió intentaba construir una fuerza de centro-izquierda. El idilio de la corpulenta legisladora con los sectores progresistas rompiose cuando Néstor Kirchner llegó al gobierno y comenzó a realizar gran parte de los programas correspondientes al espacio de marras. Ello fue suficiente para que Carrió desencadenase una campaña opositora embustera, hipócrita, mal intencionada, alejada por completo de la realidad y- simultáneamente- diese un giro copernicano a su orientación para alojarse en los extremos mas reaccionarios del espectro político. Desde la acusación a Kirchner de nazi hasta su prédica Mirtalegrandiana (la gente en la calle nos pide que los matemos, llegó a proferir) pasando por embustes tan banales y carentes de fundamentos como decir que la crisis energética se originaba en el hecho que el extinto presidente y el ministro De Vido “se robaban la energía”; todo fue vomitado como para merecer el premio Soretín Oral al nivel de un Nobel. Pero no puede permanecer oculto que el objetivo central es invisibilizar al poder económico, el verdadero causante de los infortunios populares. En una de sus declaraciones más desopilantes llegó a decir que la oligarquía terrateniente no existe y que sólo merecen llamarse oligarcas los políticos que esquilan al pueblo. Más allá de la hojarasca queda muy clara la complicidad ya sin retorno con la reacción. Los referentes más a la “izquierda” de la Coalición Cínica (el ex piquetero Toty Iglesias, la diputada Fernanda Gil Lozano) son nada más que taparrabos “progresistas” en una orientación marcadamente antipopular. Otro tesonero trabajador en pos de su propio soretín oral es el diputado nacional Fernando Iglesias, quién derrama efluvios diarreicos por la boca incesantemente, ni bien tiene un micrófono mediático frente a si.


Contra lo que pudiere ser una interpretación psiquiátrica (aún entre muchos de sus seguidores y militantes se afirma que de la conducta política de la chaqueña es propia de una loca) se trata de un discurso completamente racional. No hay dudas que atraviesa al conjunto del Pan-Radicalismo la idea que una medida puede ser progresista, pero si la ejecuta un gobierno peronista debe ser rechazada y combatida; aún cuando fuera parte del programa o plataforma partidaria. Por otra parte, el contenido casi excluyente del discurso de “Lilita” es la denuncia de la corrupción y la prédica (auto-adjudicataria) de la moralidad republicana. Como se ve cuestiones plenamente enraizadas en la cosmovisión radical. De modo que la mirada psiquiátrica no la descartamos, pero carecemos de conocimientos como para explorarla. Y en lo que es estrictamente politológico, Carrió es una verdadera radical, partido en el cual hizo algo más que las divisiones inferiores de su formación de dirigente. Y sólo hace falta preguntarle a un adherente boiniblaco su parecer acerca de la mirada carrioista sobre los problemas nacionales y- por delirantes que fueran las opiniones de “Lilita”- la coincidencia será completamente total.


Por otra parte, el modo de construir de su máxima dirigente es el acuerdo personal con los diversos referentes y figuras que se ven beneficiadas con la unción del óleo sagrado impartido por la adiposa referente. Es ella la que logra que un economista neoliberal- que en su momento intentó el poco moral proyecto de rebajarle los salarios a los docentes- resulte favorecido por el ungüento de los elegidos. También a su decisión se debe que los máximos conductores del proyecto que le devolvió las esperanzas al pueblo ocupen por siempre el sitio de réprobos. Lo mismo puede decirse de la oportuna elevación de una mercachifle al servicio de la reacción (Patricia Bullrich) a la condición de vigía y custodia de las virtudes republicanas. La Coalición Cínica es una fuerza compuesta en exclusividad por dirigentes, que paradójicamente carecen de dirigidos. Como mucho cuentan con fieles empleados. Como el asesor de la Coalición Cínica que durante años machacó con la idea de realizar una reforma agraria, concepto que guardó donde cupiere al obtener un ingreso como asesor parlamentario de las huestes republiquientas. Por si fuera poco, la fuerza debe cargar con el sello personal de su fundadora. Su verdadero modus operandi consiste, en el decir del periodista Eduardo Aliverti, en la no-construcción (o deconstrucción) por parte de Carrió de todo espacio político con aspiraciones para gobernar. En efecto, todo dirigente político aspira a sumar adherentes para una coalición; cuyo objetivo es- en última instancia- la toma del poder. Pero la chaqueña se empecina en bombardear todo edificio al cual haya contribuido a erigir; operación que realiza desde su megalomanía personalista, los espasmos y diarreas morales que la aquejan, el uso vomitivo de los medios de comunicación o sus habituales delirios místicos. Paradójicamente y contra su voluntad podría cumplir un papel favorable al proyecto nacional; en caso de ir por la presidencia dividiendo los sufragios gorilas. Ello ocurrirá si mantiene su candidatura al ejecutivo nacional. Si se aviene a (re)ingresar al Acuerdo Cívico y Social le podría corresponder la competencia a jefe de gobierno en la ciudad autónoma de Buenos Aires. En caso de demorar mucho la resolución, le pudiera tocar una concejalía en algún pueblo chaqueño. Carrió suele mantener largos soliloquios con Dios. Sus designios suelen ser tan inescrutables como los de su altísimo y todopoderoso interlocutor.



El Partido Socialista:
por el sendero de (norte)Américo Ghioldi.



La fuerza fundada en la lejana centuria decimonónica por Juan B. Justo, entre otros, mantuvo ciertas desviaciones a lo largo de casi toda su existencia que, en la candente situación política de la Argentina del siglo XXI se vuelven ya una carga insoportable y le enajenen a la fuerza vínculos con el pueblo que resultan fundamentales para toda fuerza progresista. No se trata de reiterar contenidos ya sabidos: el librecambismo del fundador, el grosero anti-Yrigoyenismo y consiguiente golpismo en los ’30, la alianza impresentable con la oligarquía y contra el peronismo en mediados de los ‘40, la complicidad con la furia criminal de la reacción en el ‘55. En este último punto, los asesinos de la libertadora utilizaron al conspicuo dirigente del partido, (norte)Américo Ghioldi, como vocero de su inmisericordia y furor genocida en una declaración que hizo época: “se acabó la leche de la clemencia” dicha nada menos que frente a un baño de sangre pergeñado por el poder. Curioso derrotero el de este “socialista” (que debería avergonzarse del apelativo de norteamérico, aunque no hay constancias de ello), ya que también fue embajador del gobierno más antipopular de la historia argentina, la infame dictadura procesista comenzada en 1976. Tales fantasmas del pasado se reactualizaron cuando, una vez más, la mayor parte del P.S escogió el seguidismo hacia la oligarquía en la pelea entre nuestro gobierno y las patronales agropecuarias por las retenciones del año 2008. Es decir que contra el proyecto más progresista de la historia de la democracia recuperada en 1983 escogieron a los gauchócratas, que ni siquiera ocultaban que seguían siendo los mismos golpistas de épocas pretéritas.

Las erradas opciones de los años ’40 y ’50 fueron parte de las causas que contribuyeron a provocar escisiones y dispersión en el Partido, circunstancias que se prolongaron por casi tres décadas. Pero el sentido de construir la unificación no era otro que lograr una fuerza con capacidad de incidir en la arena política nacional y en los territorios con una orientación progresista. En rigor, el P.S. se constituyó de modo muy cercano (casi satélite) a la U.C.R., con la cual compartió sectores sociales sobre los cuales crecía (clases medias), contenidos culturales (denuncia de la corrupción, ejes moralistas en la prédica) y fundamentalmente el arbitrario y elitista antiperonismo goriloide que distinguió a ambas fuerzas desde la propia aparición del movimiento fundado por el coronel sonriente. No puede escapar a nadie que una fuerza progresista en la Argentina no puede tener como eje de articulación conceptual un contenido fuertemente anti-obrero. Y el antiperonismo cerril e irracional tan fuerte en las clases medias es un modo argentino de manifestación para el antiobrerismo. No se trata de defender tantas lacras existentes en el peronismo. Pero tampoco puede ocultarse que si se hacen acuerdos con fuerzas sociales y políticas inevitablemente opuestos al pueblo, se sirve a semejantes intereses. Por ese camino, la afirmación de orientaciones “progresistas” no pasa de la condición de cuestiones puramente retóricas y declamativas vacías de fuerza social capaz de articular políticas favorables a los trabajadores y demás sectores populares. Hubo muchos hechos que marcaron simbólicamente lo que decíamos líneas arriba. Pocos más locuaces por si mismos que la imagen del Senador partidario por Santa Fe, Rubén Giustiniani, en una foto aliado con Chiche Duhalde, Rodríguez Saa y otras alimañas reaccionarias.


No obstante, la responsabilidad por el rumbo derechista no recae con exclusividad sobre la dirigencia del P.S.. En Santa fe, provincia en la cual el Partido ha llevado adelante una paciente tarea de construcción política y de gestión progresista en la ciudad de Rosario, el ex presidente Néstor Kirchner cometió en el 2005 el error de privilegiar la alianza con el P.J. territorial, que en el casi cuarto de siglo que gobernó la provincia no dejó desaguisado por cometer. Ahora carece de importancia intentar pensar como hubiera sido la historia provincial si un acuerdo del F.P.V. con el P.S. hubiere garantizado otro rumbo, pero sin dudas que la alianza con el decadente Reutemann no era el único camino posible y el Kirchnerismo pagó el error con la defección (o defecación) del poco locuaz senador en el crucial año 2008. Luego el rumbo del P.S. santafecino quedó ligado a la U.C.R. de modo casi indisoluble. El partido necesita la alianza con los radicales para conservar la provincia; lo cual condiciona sus prácticas y discursos. Y para peor, la interna socialista y la ampliada con la fuerza boiniblanca no le asegura a Binner absolutamente nada, a menos de un año de la renovación del único cargo ejecutivo detentado por los socialistas. Binner necesita el acuerdo con la U.C.R. para ganar Sante Fe, los radicales consideran imprescindible su lugar como vice en la fórmula presidencial (¿Será que no confían en un segundo de su propio palo?) como mascarón de proa “progresista”. Se puede mantener la alianza o puede romperse. El escenario es harto complejo y sigue abierto.



Pinedo Solanas o la patética impostura:
un “nacional y popular” mimado por Clarín.



El candidato a la presidencia por Proyecto Sur, Fernando Ezequiel “Pino” Solanas es no sólo la personalidad más descollante del conjunto del espacio mencionado. Es la única destacada. Puestos a analizar la figura del talentoso cineasta realizador de “La hora de los hornos”, resulta por completo imposible separar las críticas personales de un análisis político no contaminado de tales cuestiones individuales. En efecto, si bien cuenta con más de medio siglo de adscripción al espacio nacional y popular los cuestionamientos a la escasa consecuencia del director con los postulados y discursos de la citada franja (que afirma defender) son también bastante remotas en el tiempo. Nos limitaremos a referirnos a algunas que daten de no más de dos décadas, so pena que este ya no tan corto escrito no se transformare en una enciclopedia. Muchas personas que compartieron su militancia a comienzos de los ’90 relatan que Solanas es una figura más dada al histrionismo dramático más efectista que a la construcción política de largo plazo. Y- en nuestra opinión- un testimonio decisivo es el del fallecido histórico militante peronista, el abnegado Envar El Kadri, quién rompió todo vínculo (amistoso, político) con el realizador harto de su personalismo y veleidades inconducentes.


En rigor nadie que se reivindique nacional, popular, progresista o de izquierdas puede favorecer a la derecha con su prédica, acciones o discursos. De modo que debe quedar claro que si no contamos con fuerza política para imponer todo el programa, al menos debemos obstaculizar que la reacción logre sus objetivos propios. Y las alianzas con fuerzas, al menos, similares (aunque no “califiquen” 100 % en las apetencias de los “consumidores” más refinados) son casi obligación, siempre y cuando no se desee aparecer confundidos con el grotesco impresionismo que caracteriza a las sectas del trotskismo vernáculo. Es muy difícil encontrar diferencias discursivas entre Vilma Ripoll y Mauricio Macri; por lo cual no puede extrañar que no se sonroje al fotografiarse junto a los agrogolpistas sojeros ni que movilice a sus (menguadas) huestes tras la conducción oligárquica. Y en la introducción de estas notas subrayábamos la coincidencia práctica entre el Partido Obrero y los economistas neoliberales que asolaran nuestro país durante más de un cuarto de siglo. Pero coquetear con la reacción es un camino sólo de ida que nadie que se precie de progresista, nacional, popular o de verdadera izquierda debe ni siquiera imaginar en transitar.

Para no abrumar al lector con demasiadas referencias a los desvaríos de Solanas, recordemos que su prédica a favor del rescate de nuestros recursos naturales no se dirige a la tierra contaminada y esterilizada por el glifosato. Es que Pino es un productor (eufemismo por terrateniente) sojero; lo cual es muy aleccionador acerca del modo con que Solanas y su lugarteniente Claudio Lozano militaron contra el gobierno durante los días de la resolución 125. Es fácil jugar a la defensa extrema de la naturaleza; mientras se concilia con el poder económico en sus diversas variantes. ¿Acaso hay otro beneficiario de la destrucción del eco-sistema y del saqueo de la minería y el petróleo que la reacción globalizada? Además Solanas es una veleta. Durante años despotricó contra Néstor Kirchner, igualándolo a Menem, para rendirle homenaje una vez muerto. La muerte no borra lo que hicimos en vida; de manera que o semejante honra o es marca de la más ramplona hipocresía o el cineasta es capaz de rendir pleitesía a Hitler o Mussollini en la última hora. En todas las cuestiones decisivas el cineasta, si no manifestó completo acuerdo con la derecha, al menos se mostró dubitativo y vacilante. Pongamos como ejemplo que, cuando fue decretada la caducidad del monopolio clarinudo para el acceso a INTERNET, manifestó volverse loco sin FIBERTEL. Haga la prueba cualquier lector y comprobará que es imposible encontrar mención crítica alguna a Clarín por sus prácticas monopólicas. Ni siquiera registra pronunciamientos acerca de los hijos de la propietaria del medio citado, quienes vienen eludiendo hace casi una década los análisis reclamados por la justicia. Tales pruebas podrían clarificar de una buena vez si los citados son hijos o no de desaparecidos. Tal es el modo con que paga el conjunto del conglomerado Proyecto Sur el generoso espacio que reciben en los medios de la derecha. Pero lo central es la existencia de un acuerdo de hecho con la reacción; a la cual Pinedo Solanas le aportó los votos de su espacio en diputados las veces que lo necesitó. La magra cosecha del grupo A se debió más que nada a la escasa ductilidad de la alianza mencionada (un conjunto de atolondrados, pero inútiles capturadores de puestos y recursos públicos); más que a la falta de voluntad de Solanas.


Un criterio fundamental para la toma de decisiones- en especial, electorales- resulta de sopesar y analizar concienzudamente desde que lugar se inflinge mayor daño a las derechas. No es un secreto para nadie que el cineasta cuenta con nulas chances para alzarse con la presidencia de la nación. En vastos sectores del interior no sólo se lo desconoce como político. También lo sepulta el pesado mar del anonimato como cineasta. Una buena perspectiva hubiere sido la postulación para jefe de gobierno en la ciudad. Pero allí cuenta con serias posibilidades de ganar y en ese caso no contaría con casi ningún cuadro de gestión, habida cuenta de la condición aventurera de muchas de las fuerzas que lo siguen. Por otra parte, sus escasos apoyos fuera de la Capital Federal necesitan de su postulación nacional para aspirar a cierta cantidad de escaños legislativos, de modo que todo parece encaminado a que Pinedo Solanas presente una intrascendente candidatura a presidente. Para enojar más su ego- en la opinión del respetado teórico Ernesto Laclau- sus escasos votos no los obtiene del Kirchnerismo; con lo cual la derecha no deberá agradecerle una hipotética segunda vuelta; en caso de ser veraz el análisis del científico citado.



Conclusiones: el Kristinismo Kirchnerista o
la restauración conservadora



Habíamos dicho en varios textos en el septenio previo a estas notas que el matrimonio Néstor-Kristina ha constituido un raro ejemplo de consecuencia e iniciativa política en un mundo y en un país en que muchas fuerzas políticas son progresistas y de izquierda hasta el momento en que arriban a posiciones de poder. Por añadidura en nuestra argentina fue formulado el célebre teorema de Baglini, en alusión a un legislador (cuando no) radical que teorizaba con semejante postulación que la capacidad de resistir a la reacción por parte de una fuerza política era inversamente proporcional a su cercanía con el poder político. Los K- por el contrario- ni en los peores momentos arriaron sus banderas y siempre en la derrota (125, elecciones 2009) salieron hacia delante y por izquierda. Por el contrario, el bricolaje denominado oposición puede muy bien ser definido por las características enunciadas por el editorialista de La Nación y que ha sido utilizado como epígrafe en el presente texto. Transcribimos la frase: “quienes se enfrentan al Gobierno les faltan recursos más sofisticados para ejercer su tarea: ideas, programas, organización, liderazgos conceptuales”. La contundencia de los dichos de quienes se hallan interesados más en sobredimensionar que en minimizar los rasgos del conglomerado oposicionista nos eximen de mayores argumentaciones. Por ende la elección presidencial del 2011 se resuelve entre el proyecto nacional y popular que conduce Kristina o cualquier variante del impresentable aquelarre oposicionista.

El gobierno no sólo cuenta con un proyecto tan sólido como para provocar que sus enemigos se dediquen a farfullar sobre tonterías; ya que no toleran un buen debate de ideas. Además cuenta con una historia de siete años en los cuales desarrolló una acción de gobierno que se halla muy bien sintetizada en una nota altamente recomendable, cuyo enlace se encuentra al comienzo del presente texto.


Otra de las virtudes del Kirchnerismo-Kristinismo que lo colocan a años luz- conceptualmente hablando- de la desangelada oposición que lo enfrenta es la capacidad para pensar (auto)críticamente el pasado. En nuestra opinión hay dos ejes decisivos desplegados por el matrimonio K en los pasados tiempos, a saber:
1) Se realizó por vía de los hechos el balance de los errores cometidos por el ala revolucionaria del peronismo de los años ’70; es decir del intento de desbordar por izquierda al propio Perón. El discurso enunciado por Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003 al asumir la presidencia señala un proyecto y sus límites estratégicos: un país “normal”, con masas convertidas en sujetos de plenos derechos (sociales); es decir, un capitalismo con la máxima equidad e integración social posibles.


2) Por otra parte, también el proyecto K realizó también la auto-crítica por la defección del peronismo durante los ’90. En rigor logró revertir ejes centrales del neoliberalismo instaurados en el país, ya con la dictadura comenzada en 1976. Para no abrumar al lector con largas listas destacaremos sólo dos: que el estado recuperase capacidad de intervención en la economía y que los trabajadores se (re)constituyeran como sujeto colectivo; tanto en la negociación por razones corporativas (laborales) como en la puja política. Agreguemos también como contenido irrenunciable la cuestión de memoria, verdad, justicia, defensa de los derechos humanos, aspecto en el cual nuestro proyecto se opone por el vértice con el facho-peronismo, la U.C.R. la Coalición Cínica y otras ignominias.


Octubre del 2011 es tiempo electoral. En una elección franca y transparente “ganamo’ por afano”. Si la aviesa acción de desgaste operada por los conocidos de siempre da sus frutos y gana algún personero del aquelarre oposicionista es para pensar que no es veraz la frase que enuncia algo tan simple como “ningún pueblo se suicida”.




*Docente. Escritor.
Columnista del Noticiero televisivo
Señal de Noticias y
del programa radial
“Avivados por Juaretche”
(Radio LT14. Paraná. Entre Ríos)
Colaborador habitual del
periódico Socialista “el Ideal”
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.