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24 de octubre de 2011

BRASILEÑOS: NO BOMBARDEEN BUENOS AIRES!!!



Getulio Vargas y el ofrecimiento norteamericano de matar a Perón


Por el Lic. Pablo Adrián Vázquez*

Conmovidos por las declaraciones del ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez sobre su hipótesis de conflicto con Argentina por el temas de las papeleras y su pedido de “ayuda” militar a los EE. UU vía Condolezza Rice, la Secretaria de Estado dela Administración George Bush (h), trae a la memoria otros episodios similares en la historia nacional.

En el siglo XIX hubo pedidos, por parte de ciudadanos argentinos – pero para nada patriotas -  de intervención militar por parte del unitario don Florencio Varela, quien muy suelto de cuerpo le hizo a Francia y Gran Bretaña contra la Confederación Argentina en tiempos de Don Juan Manuel de Rosas.

A los cien años de dicha demanda el antisemita Beveraggi Allende planteó similar “ayuda militar” ante los EE. UU, en tiempos del primer gobierno de Juan Perón, lo que le valió que perdiese su ciudadanía y se escapase como rata al Uruguay para seguir conspirando.

Sin ir más lejos, aunque en un plano más patético, meses atrás la doctora Elisa Carrió envió a la OEA y embajadas latinoamericanas cartas donde constaba la idea de una intervención a nuestro territorio para monitorizar, controlar y, llegado el caso, reestablecer el normal funcionamiento de nuestro sistema político[1].

Peor quizás un caso bélico olvidado fue la intención norteamericana de intervención armada en 1944 contra la Argentina.Producida la Revolución del 4 de junio de 1943 sus objetivos fueron el mantenimiento de la neutralidad en el transcurso de la II Guerra Mundial y reafirmar relaciones con los países vecino, lo que fue leído por algunos sectores gubernamentales de Estados unidos como un planteo expansionista pro nazi.

Fue así como EE. UU impulsó de sanciones económicas, con el guiño inglés, hasta el aislamiento diplomático. Pero estas medidas amenazaban con escalar y se llegó a plantear la invasión a nuestro país. Según Carlos Escudé: “Hacia principios de 1944 el derrocamiento del gobierno argentino era la política oficial del gobierno de los Estados Unidos”. Para ello “(Cordell) Hull[2] preparó una causación contra la Argentina por enriquecerse durante la Segunda Guerra Mundial mientras sometía a sus vecinos a los peligros de la dominación nazi, toleraba a los agentes nazis y jugaba un rol decisivo en el golpe boliviano.[3] El comunicado incluía (…) una orden de congelamiento para todos los activos argentinos en lozi Estados Unidos. (…) Roosevelt aprobó un aumento del “préstamo y arriendo” para el Brasil. Simultáneamente, se ordenó al transferencia de poderosas unidades de la Flota del Atlántico a la boca del Río de la Plata, al comando del almirante Jones Ingram”.[4]

La declaración de guerra contra el Eje y el recambio de Pablo Ramírez por Edelmiro Farrell no hicieron variar mucho las opiniones de los norteamericanos.

Según lo investigado por Carlos Escudé, y posteriormente por Marcelo Gullo, hubo un supuesto pedido a Getulio Vargas, presidente en esos años del Brasil y aliado de los EE. UU, - al punto de enviar tropas al escenario bélico europeo[5] – de acompañar una invasión contra la Argentina. La idea era que el ejército del Brasil penetrase en territorio argentino y, a su vez, aviones y pilotos norteamericanos - ataviados con los símbolos de las fuerzas armadas brasileñas - bombardearan Buenos Aires.[6]

Con el pretexto del expansionismo argentino y eliminar el eje Farrell – Perón, se le ofrecía al Brasil, a cambio de colaborar en la invasión, convalidar la anexión de la Mesopotamia bajo reconocimiento norteamericano.

Pero eso fue desestimado de plano por el presidente Vargas, a quien lo unían fuertes lazos con la Argentina y con Perón, planteando que sería una acción indigna para su país.

Tras la firma del armisticio con Alemania, EE.UU siguió presionando a la Argentina con su embajador S. Braden, como virtual jefe de la opositora Unión Democrática, pero los sucesos del 17 de octubre de 1945 y la liberación de Perón dieron un giro inesperado que replanteó la política exterior norteamericana con respecto a nuestro país en vísperas de la asunción de Juan Domingo Perón como presidente constitucional.
Años después un presidente de signo progresista de una nación hermana, con el pretexto de una supuesta amenaza argentina, no sólo planteó la descabellada hipótesis del conflicto con Argentina – y su respuesta delirante a través de una guerra de guerrillas (sic) – sino que buscó el apoyo servil del amo del norte como “amigo y aliado”.

En tiempos de efervescencia verbal y ánimos opositores destemplados, en estos años se acusó ligeramente de intemperantes, crispados y autoritarios a Néstor y Cristina, y contraponiendo los republicanos gobiernos progresistas de Bachelet en Chile y Tabaré en Uruguay. 

Mientras la primera inició la política de garrote contra el movimiento estudiantil, potenciada y aumentada en ferocidad por Piñera, el segundo intentaba jugar al Teg bajo la aprobación de Bush hijo al calor del ALCA y la OTAN.

Por suerte no sólo toman esos planes como delirantes, sino que hay una hermandad suramericana con el Mercosur, el Unasur y la voluntad de los actuales mandatarios de ambos países se afianzar valores en común en un marco de paz y cooperación.

* Politólogo, docente e historiador. Miembro Académico de Número de los Institutos Nacionales Eva Perón, Juan Manuel de Rosas y Manuel Dorrego.




[1] Ver VAZQUEZ, Pablo, La Tercera Tiranía atacada por Lilita Carrio, publicada en: http://www.pensamientonacional.com.ar/contenedor.php?idpg=/vazquez/0021_la_tercera_tirania.html
[2] Cordell Hulll (1871 – 1955). Fue Secretario de Estado norteamericano entre 1933 y 1944, y fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1945 por su implicación en la creación de la ONU. Hull es considerado el artífice intelectual del sistema multilateral de comercio que hoy patrocina la OMC.
[3] El 22 de diciembre de 1943 se produjo un golpe de Estado en Bolivia a cargo el general Gualberto Villarroel, pero cuyo ideólogo fue el patriota latinoamericano Víctor Paz Estenssoro y su Movimiento Nacionalista Revolucionario, de fuertes vínculos con Perón y el peronismo.
[4] ESCUDE, Carlos, Gran Bretaña, Estados Unidos y la declinación argentina 1942 – 1949, Bs. As, Editorial de Belgrano, 1983, pps. 1123 – 124.
[5] El 28 de enero de 1943, Getulio Vargas y Franklin Delano Roosevelt participaron en la Conferencia de Natal, donde se produjeron los primeros intentos de los que resultó la creación, en noviembre, de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB), cuyo primer escuadrón fue enviado, en julio de 1944, para combatir en Italia. En junio de 1945, Brasil le declaró la guerra al Japón.
[6] ESCUDE, Carlos, op. cit, p. 161.
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