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16 de octubre de 2011

17 DE OCTUBRE DE 1945: MOVIMIENTO ESPONTÁNEO DE MASAS IMPONENTE PARA LIBERAR AL CORONEL PERÓN. DÍA DE LA LEALTAD


Escena del 17 de Octubre de 1945.

Farrell, Ávalos y Vernengo Lima acceden a que Perón sea traído a Buenos Aires desde su ostracismo obligado en la Isla Martín García. Pero el almirante Vernengo Lima impone una condición: la revisación de Perón por parte de una Junta Médica integrada por civiles de la amistad del marino. Ellos son Nicolás Romano y José Tobías. El 16 por la noche se embarca la “Junta Médica” en una lancha de la prefectura. En el viaje el médico del ejército, Dr. Mazza -amigo y profesional de cabecera de Perón-, habla en forma privada con el comisario Rodríguez, peronista leal que acompaña a la Junta por pedido de Farrell. Rodríguez debía abrazar a Perón y decirle al oído que no se dejara revisar, obligando a la Junta a ordenar su traslado a Buenos Aires.



Lugar donde estuvo detenido Perón en la Isla Martín García.

El plan logró que Perón fuera trasladado al Hospital Militar Central. Amanece el 17 de octubre. Perón no sabe lo que ocurre en el Pueblo. Por esos misteriosos hilos comunicantes que suele tener la muchedumbre (confidencias de marineros, conversaciones de porteros y enfermeros) la noticia se conoció de inmediato y desde temprano, grupos que clamaban por Perón estaban reunidos en la puerta del Hospital Militar.



"Noticias Gráficas" da cuenta del "paradero" de Perón.
Quedan interrogantes: ¿Por qué se evitó la represión al pueblo? Eso se explica en los pliegues más recónditos del alma de Ávalos. Ante la resolución política de no reprimir, Vernengo Lima rugía de ira, él sí –en consonancia histórica con la Marina- quería disolver por la fuerza a los pacíficos manifestantes. Pero el reloj de la Historia seguía en marcha… y jamás puede retrasarse.
En la noche del 16, Ávalos lo había dicho por radio: "El ejército no intervendrá contra el pueblo en ninguna circunstancia". El escritor norteamericano Potash no se explica por qué Ávalos no ordenó al ejército, juntamente con la marina, aplastar al pueblo. ¿Habrá sido por un "profundo sentimiento de culpa" que le había producido el tiroteo del 4 de junio de 1943 -frente a la Escuela de Mecánica de la Armada- donde se observaron bajas de numerosos civiles?



El general Eduardo Ávalos -creyéndose Perón- intenta hablar a la multitud del 17 de Octubre.

El mismo 17 de Octubre, a las 18 hs, salieron los diarios vespertinos brindando muy poca información. Por ejemplo La Razón: "numerosos grupos en abierta rebeldía, paralizaron en la zona sur los transportes y obligaron a cerrar las fábricas, uniéndose luego en manifestaciones hacia la capital". Crítica: "Grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población". Fotografió a una docena de desocupados que marchaban por la Avenida de Mayo y comentó: "He aquí una de las columnas que desde esta mañana se pasean por la ciudad en actividad revolucionaria. Aparte de otros pequeños desmanes, sólo cometieron atentados contra el buen gusto y contra la estética ciudadana afeada por su presencia en nuestras calles. El pueblo los vio pasar, primero un poco sorprendido, y luego con glacial indiferencia".



Tapa de "Crítica" de aquel 17 de Octubre. ¡Cómo ha quedado en ridículo -lugar del que no se vuelve- la prensa insistentemente a través del tiempo!.

En cambio el 19 y demás días, la prensa y otros grupos de opinión se recobraban del primer estupor e insistían con la campaña de agravios. La Nación: Personas de ambos sexos "han acampado durante el día en la Plaza principal, en la cual, durante la noche, improvisan antorchas sin ningún objeto, por el mero placer que les causaba el procedimiento". Prosiguió "el insólito y vergonzoso espectáculo de los grupos que se adueñaron durante un día de la Plaza de Mayo". Más cauto en su comentario The Times de Londres conjeturaba: "Un hombre odiado tan intensamente también debe ser intensamente amado". Orientación, órgano del partido comunista, se espantaba "... del malevaje peronista que, repitiendo escenas de la época de Rosas y remedando lo ocurrido en los orígenes del fascismo en Italia y Alemania, demostró lo que era arrojándose contra la población indefensa, contra el hogar, contra las casas de comercio, contra el pudor y la honestidad, contra la decencia, contra la cultura, imponiendo el paro oficial, pistola en mano y [mediante] la colaboración de la policía que, ese día y al día siguiente entregó las calles de la ciudad al peronismo bárbaro y desacatado". Victorio Codovilla -jefe del partido comunista argentino- completó las definiciones de la prensa partidaria: "Los nazi-peronistas tienen un plan de acción y una dirección única encargada de hacerlo cumplir. Lo aplican escalonadamente, pero con una audacia sin límites, bajo el amparo de la policía. La huelga del 18 de octubre, lograda en parte por la demagogia social e impuesta por la violencia, así lo demuestra [...]. No hay que llamarse a engaño: el nazi-peronismo sabe actuar audaz y enérgicamente. Esa huelga y los desmanes perpetrados por las bandas armadas peronistas, deben ser consideradas como el primer ensayo serio de los nazi-peronistas para desencadenar la guerra civil".



Vittorio Codovilla ¡Pobre! ¿No? Un geronte intrascendente.

El entonces dirigente comunista Juan José Real cuenta: "El 16, al atardecer, llegué hasta el puente de Barracas acompañado por mi amigo el obrero metalúrgico Ángel Ghersi; estaba allí contemplando la puja de los obreros por pasar el puente [Un] médico de algún renombre dijo 'esto se arregla con un par de ametralladoras'. Arrebatado de indignación exclamó mi amigo: '¡Eso no, compañero! ¡Eso nunca!' Regresamos y durante el resto del día, y del siguiente 17 mi amigo y camarada guardó silencio. ¡Estábamos del otro lado de la barricada!".
En La Vanguardia Américo Ghioldi ensayaba: "En los bajos y entresijos de la sociedad hay acumuladas infelicidad y sufrimiento, miseria, dolor, ignorancia, indigencia más mental que física. Cuando un cataclismo social, o un estímulo de la policía, moviliza las fuerzas latentes del resentimiento, se cortan todas las contenciones morales, dan libertad las potencias incontroladas, y la parte del pueblo que vive el resentimiento se desborda en las calles, amenaza, vocifera, atropella, asalta a diarios, persigue en su furia demoníaca a los propios adalides permanentes".



Norteamérico Ghioldi, haciendo la seña del dos en el truco ¿o estará queriendo decir otra cosa? A veces el odio a los "negros peronistas" en realidad es amor...

La Mesa directiva del radicalismo afirmó que "las reparticiones públicas planearon al detalle este acto, y se sabe con certeza que en gran parte pudo hacerse usando la coacción y la amenaza [...] se ultrajó a la ciudadanía con la ayuda policial [...] el número de manifestantes no fue mayor de 60.000, de los cuales un 50% lo constituían mujeres y menores, teniendo informaciones fehacientes de que muchos recibieron dinero para concurrir".



Análisis de la Mesa directiva del radicalismo sobre el 17 de octubre. La expresión de la cara lo dice todo...Era inútil que la Argentina del atraso social protestara y tergiversara (como lo sigue haciendo hoy). La otra, la de la dignidad social y humana, acababa de presentarse en sociedad para no deshacerse nunca más; sin importar fusilamientos, represiones, torturas, golpes de Estado, desapariciones forzadas de personas, apropiación de bebés, maniobras de los medios de comunicación, etc., etc. Hoy el Peronismo actualizado y “aggiornado” está más fuerte que nunca -mal que les pese- y tiene un nombre de lucha: kirchnerismo.


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