Seguidores

3 de abril de 2011

EL PINO Y EL BOSQUE

Fernando “Pinedo” Solanas:¿Pelotudo o cómplice?


*Por Raúl Isman

“Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo,
pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Abraham Lincoln. Asesinado presidente de los E.E.U.U.

"Escuchar los reclamos gremiales es defender
también la libertad de expresión”.

Carlos Tomada. Ministro de trabajo del gobierno nacional.


En el amanecer del domingo 20 de marzo de 2011 un grupo de trabajadores afectados por la prepotencia patronal del grupo Clarín bloqueó la salida del citado matutino (y de la Nación). De inmediato los medios aliados, acólitos y pertenecientes al monopolio de marras comenzaron un “conmovedor” relato “épico” denunciando las afrentas hacia las sagradas libertades cometidas por los “forajidos K”. E inmediatamente tornó a repicar el coro de políticos y periodistas satélites clarinudos. Para ciertos observadores resultó sorprendente la presencia entre ellos del veleidoso director de cine mencionado en el interrogante que titula las presentes líneas. Para otros no es sorpresa, habida cuenta de su constante deslizamiento hacia la diestra de nuestra geografía política. En el barrio se dice, si una vez te equivocas, puede ser por tonto (en la Argentina, pelotudo). Si lo haces con exceso (o más bien sistemáticamente), ya la cuestión es más turbia. Si los “errores” corresponden a cuestiones que favorezcan al poder (real) económico y alinean a quien los comete con las fuerzas derechistas en su ya larga puja con el gobierno nacional, la cuestión dista de causarse en exclusividad a la consabida tontería (boludes, pelotudes o como gustan decir en el Perú, cojudes) para ser, sin más, el más ramplón seguidismo hacia la reacción. No es de ahora que Fernando Ezequiel “pinedo” Solanas cae en groseras tergiversaciones consistentes en diagnosticar muy erradamente cuales son los enemigos y lanzar muy confusas señales acerca de la mencionada temática al conjunto del pueblo. No es ocioso recordar la vergonzosa actitud asumida en ocasión del tratamiento de la resolución 125 (en la cual su aliado Claudio Lozano impulsó las orientaciones pro-oligárquicas) o las declaraciones periodísticas realizadas en ocasión del cierre de la operadora de Internet del monopolio comunicacional ya verias veces mencionado (“sin Fibertel me vuelvo loco” exclamó en apertura hacia una mirada psiquátr4ica acerca de su trayectoria) pasando por su estadía en el frustrado grupo “A”- al cual ayudó decisivamente a construir- en la Cámara de diputados son ilustrativos para
una trayectoria que, cuanto menos, puede ser calificada como turbia y sinuosa. Según la Nación del 28 de marzo el siguiente fue el nuevo marco de alianzas “nacional y popular” escogido por Solanas:

“El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri; el diputado del Peronismo Federal Francisco de Narváez, y el líder de Proyecto Sur, Pino Solanas, coincidieron en reclamarle a la Presidenta que "haga respetar la Constitución". En tanto, el precandidato presidencial de la UCR Ernesto Sanz afirmó que la primera mandataria "es aliada de Moyano y también su rehén". Si Sanz, Macri o De Narvaez son defensores de la Constitución nacional los cerdos son capaces de volar y al tiempo que defecan monedas de oro. Al ultraconservador precandidato radical, además, no le interesa otra cosa que tergiversar y defenestrar al gobierno nacional; mostrándolo como rehén del secretario general de la C.G.T., Hugo Moyano. Cualquier relación con el debate de ideas no llega ni siquiera a la categoría de casualidad permanente para un político que no puede ser calificado como rehén de la oligarquía; ya que es su representante orgánico. El respeto a la Constitución se les borró cuando los acreedores de tales derechos resultaban los trabajadores gráficos y periodísticos de Clarín, impedidos de organizarse gremialmente por las patotas “M” (Magnetto). Tampoco reaccionaron contra el fraude perpetrado por el Peronismo Golpeador (Federal) en Chubut. ¿Alterar resultados electorales no es violar la Constitución Nacional? Evidentemente los referentes señalados se mostraron más solícitos y diligentes ante el ukase de Clarín (infatigable constructor de la unidad opositora, esa tarea tan ciclópea como vana) que con el pueblo chubutense el cual vio groseramente violada su voluntad.

El silencio de Solanas frente a las tropelías impulsadas por Das Neves contrasta de modo evidente con su ramplón seguidismo frente al monopolio sito en Barracas y merece sin dudas una lectura política. No se trata de negar que el diputado-cineasta fuera un pelotudo; sino más bien de reafirmar y remachar que es un cómplice del poder. Nada casualmente su defensa de los recursos naturales no incluye a la (madre) tierra agredida por el glifosato sojero (Solanas mismo es un productor del mencionado poroto). Y no se le conoce pronunciamiento alguno acerca de los hijos de la propietaria del holding comunicacional; quienes se niegan pertinazmente desde hace casi una década a prestarse a los correspondientes análisis de sangre para determinar sin dudas su identidad biológica. Tampoco dijo nada sobre el robo escándaloso en tiempos dictatoriales de la empresa de papel prensa realizado a punta de picana por los genocidas por cuenta de Clarín y La Nación; “casualmente” los conglomerados de capital que se razgan las vestiduras contra la “afrenta a la libertad de prensa”. ¿Es muy delirante suponer que el silencio solanista ante estos hechos esté relacionado con un acuerdo por el cual el monopolio mediático le retribuye su sonoro silencio con el generoso centimil que le brinda en sus espacios gráficos, televisivos, radiales y virtuales? Lo dicho, más cómplice que pelotudo.

Solanas, como su amiga Elisa Carrió, son una rara avis entre los políticos argentinos: se trata de figuras que más que construir desconstruyen y que se muestran como una rara amalgama de jolgorio adolescente y anarquismo decimónonico al negarse a toda cercanía con la posiblidad de gestionar el poder político. La paquidérmica diputada es capaz de renunciar a un cargo ejecutivo en el lejanisimo caso de acceder a él; eso si, con ademán de opereta. Pero el cineasta es el mejor ejemplo. Luego de las legislativas del 2009 quedó posicionado de modo inmejorable para derrotar al macrismo en la Capital Federal. Pero su candidatura a jefe de gobierno porteño- que hubiera dañado a la derecha- fue desechada en pos de una candidatura presidencial con chances quiméricas, por no decir inexistentes. La opción realizada obedeció a dos causas, esmerilar las chances de reelección de Cristina (lo cual como buenos pelotudos les salió muy mal) y ocultar que Solanas y su troupe carecen por completo de cuadros técnicos, planes de gestión y toda perspectiva de poder. En las recientes elecciones de Catamarca parecieron cerca de un cargo ejecutivo pues apoyaron al triunfante intendente de Andalgalá, pero Alejandro Paez (re)volvió a la interna radical dejando a Proyecto Sur sin este premio consuelo. Lo dicho, cómplices y pelotudos.

La maniobra de Clarín y La Nación- ejes del poder real- buscando instalar la falsa idea que el gobierno nacional es responsable por una profundización del autoritarismo contó con el entusiasta apoyo del anciano devenido adolescente y contó con objetivos que iban más allá de lo puramanente coyuntural. Se trataba, además, de operar un borramiento de la memoria histórica. Escribe el periodista del diario mitrista Carlos Pagni que el piquete del domingo fue “una “tarea… delegada a una ignota Federación Gráfica Bonaerense, organizadora de un campamento nocturno”. Llamar ignota a una entidad sindical que se ha desempeñado en el mundo del trabajo argentino a caballo de tres siglos no obedece a ignorancia, rasgo que no le concedemos a Pagni. Se trata del sindicato que organizó la primera huelga de la historia argentina (¡en 1878!, avísenle a Pagni) y tuvo un desempeño crucial en el armado de la C.G.T. de los Argentinos, qne en las postrimerías de la década del ’60 durante la vigésima centuria combatía contra la dictadura del hirsuto General Juan Carlos Onganía. No es casualidad que La Nación haya impulsado el golpe y sostenido al gobierno reaccionario, censor, represor y clerical del milicote de marras. Cuando opera en el presente, el matutino creado por Mitre se refiere al pasado y cuando hablan de historia hacen política presente. Es que vivimos una conflagración (comunicacional) definida con gran precisión por Ángeles Diez:
“Para que haya una guerra se necesita: matar la memoria, ocultar las víctimas y compartir objetivos; para que haya una central nuclear se necesita: sepultar la memoria, enterrar las víctimas y compartir intereses”. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125242).

Agreguemos que la entente Clarín-La Nación realiza las operaciones descriptas de modo inseparable de los infundíos y defenestraciones que diariamente realizan contra el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez. En los días que corren el líder de los pueblos de nuestra América se encuentra en la Argentina y recibirá un premio de la Universidad de La Plata, lo cual desencadenó las iras de las patronales mediáticas. Solanas, tan veloz para adherir a Clarín no ha pronunciado ni media palabra en defensa del pueblo venezolano.

Cerramos estas notas con fragmentos del comunicado del Ministerio de Seguridad de la Nación que pone los puntos sobre las ies sobre donde está el autoritarismo y donde la democracia en la Argentina actual. “De ninguna manera quedó afectada la libertad de expresión como se sostiene, con la evidente mala intención de dramatizar el episodio y de victimizarse. Simplemente se trata de un conflicto gremial de larga data, que se desarrolla entre la empresa AGEA (Clarín, aclaración nuestra) y sus trabajadores, y al cual gestiones del Ministerio de Trabajo han intentado encausar desde su origen, gestiones que resultaron infructuosas hasta la fecha atento la actitud reticente a una solución del conflicto que caracteriza a la Empresa… i) Es un conflicto gremial. ii) Los magistrados competentes han intervenido. iii) El Ministerio de Seguridad ha cumplido estrictamente las directivas que le impartieron los funcionarios de la Justicia. iv) Resulta infundado y extemporáneo calificar el reclamo laboral ocurrido como ataque a la libertad de prensa que la Constitución Nacional garantiza".

Como son los intereses de la reacción los que sirve Solanas. Su lugar está en las cercanías de Clarín, La Nación, Macri y Vilma Ripoll (otra que pega con la izquierda para servir a la derecha). No se trata de decir si lo hace por complicidad o por pelotudismo. Sin dudas son ambas características.

* Docente. Escritor.
Columnista del Noticiero televisivo
Señal de Noticias.
Colaborador habitual del
periódico Socialista “el Ideal”
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
raulisman@yahoo.com.ar


Publicar un comentario