Seguidores

26 de diciembre de 2010

CRUCES BLANCAS EN NAVIDAD


(*) Por PEDRO VALCI

En mi escritorio se confunden el tabaco, la pipa, los fósforos y hojas blancas que piden a gritos letras, afuera una lluvia de fuegos artificiales; ahí nomás la mesa de la navidad familiar, con mis hijos y los entremeses de lo que fue una cena, el árbol temblando de luces y de fondo los  divididos.

Prendí la compañera y me asaltaron unas cruces blancas lejanas, en medio de una estepa fría casi rodeadas de tundra, pensé, en cuantos mensajes recibí hoy, también  me empezó a doler esa imagen allá en la hermanitas Malvinas y me dije como me gustaría abrazar a una mamá de esos que moran en la eterna tundra, vestidos de cruces blancas, la única parte que si es nuestra, de ese territorio robado por los piratas imperiales.

Mire hacia la ventana y sentía los ruidosos festejos y el humo se iba como fantasma a través de una ventana que abierta no decía nada, los olores de la pólvora me llevaban otra vez hacia las islas, y un sabor amargo de solo pensar en mis hermanos los ángeles guardianes de un pedazo de nuestra Patria.

Que bueno que en este día de nacimiento a mi me pase esto de sentarme a juntar mis letras por ellos, que bueno que no me olvido, que bueno que los sigo teniendo en el corazón, de pronto las imágenes se agolpan estrepitosamente, cuanta mentira para tanta sangre inocente, pero hoy es un día de nacimiento, tal vez mañana todos pongamos una cruz blanca en nuestros arbolitos ó en nuestras casas solo como un símbolo de la palabra…PRESENTE….

Que bueno a mis 56 saber que aun siento la llama del ser argentino……pensar que me lo han querido robar, la pucha carajo, cuanta inocencia para amar a esta mujer llamada ARGENTINA.-

 ...............NAVIDAD 2010 , HORA 0:55 EN ALGÚN LUGAR DE LA MUJER MAS QUERIDA

ANTE LA LEY (relato de Franz kafka)

(*) Por JUAN PERONE


Ante la Ley hay un guardián. Hasta ese guardián llega un campesino y le ruega que le permita entrar a la Ley. Pero el guardián responde que en ese momento no le puede franquear el acceso. El hombre reflexiona y luego pregunta si es que podrá entrar más tarde


-Es posible -dice el guardián-, pero ahora, no.

Las puertas de la Ley están abiertas, como siempre, y el guardián se ha hecho a un lado, de modo que el hombre se inclina para atisbar el interior. Cuando el guardián lo advierte, ríe y dice:

-Si tanto te atrae, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda esto: yo soy poderoso. Y yo soy sólo el último de los guardianes. De sala en sala irás encontrando guardianes cada vez más poderosos. Ni siquiera yo puedo soportar la sola vista del tercero.

El campesino no había previsto semejantes dificultades. Después de todo, la Ley debería ser accesible a todos y en todo momento, piensa. Pero cuando mira con más detenimiento al guardián, con su largo abrigo de pieles, su gran nariz puntiaguda, la larga y negra barba de tártaro, se decide a esperar hasta que él le conceda el permiso para entrar. El guardián le da un banquillo y le permite sentarse al lado de la puerta. Allí permanece el hombre días y años. Muchas veces intenta entrar e importuna al guardián con sus ruegos. El guardián le formula, con frecuencia, pequeños interrogatorios. Le pregunta acerca de su terruño y de muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final le repite siempre que aún no lo puede dejar entrar. El hombre, que estaba bien provisto para el viaje, invierte todo -hasta lo más valioso- en sobornar al guardián. Este acepta todo, pero siempre repite lo mismo:

-Lo acepto para que no creas que has omitido algún esfuerzo.

Durante todos esos años, el hombre observa ininterrumpidamente al guardián. Olvida a todos los demás guardianes y aquél le parece ser el único obstáculo que se opone a su acceso a la Ley. Durante los primeros años maldice su suerte en voz alta, sin reparar en nada; cuando envejece, ya sólo murmura como para sí. Se vuelve pueril, y como en esos años que ha consagrado al estudio del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de pieles, también suplica a las pulgas que lo ayuden a persuadir al guardián. Finalmente su vista se debilita y ya no sabe si en la realidad está oscureciendo a su alrededor o si lo engañan los ojos. Pero en aquellas penumbras descubre un resplandor inextinguible que emerge de las puertas de la Ley. Ya no le resta mucha vida. Antes de morir resume todas las experiencias de aquellos años en una pregunta, que nunca había formulado al guardián. Le hace una seña para que se aproxime, pues su cuerpo rígido ya no le permite incorporarse.

El guardián se ve obligado a inclinarse mucho, porque las diferencias de estatura se han acentuado señaladamente con el tiempo, en desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos buscan la Ley -dice el hombre-. ¿Y cómo es que en todos los años que llevo aquí, nadie más que yo ha solicitado permiso para llegar a ella?

El guardián comprende que el hombre está a punto de expirar y le grita, para que sus oídos debilitados perciban las palabras.

-Nadie más podía entrar por aquí, porque esta entrada estaba destinada a ti solamente. Ahora cerraré.

LOS PADRINOS DEL IMPERIO

(*) Por RAUL ISMAN


En un ya antiguo pero no ajado conceptualmente volumen escribíamos hace ya más de una década que “la reestructuración capitalista en marcha, que algunos autores llaman ajuste estructural, tiene por condición de posibilidad la división entre si- y si es posible el enfrentamiento mutuo- de los sujetos víctimas de tal política de reconversión”. Era un modo sosegado de referirnos al desgarramiento que hoy atraviesa a toda nuestra América. Puede mencionarse como izquierda contra derecha, desde la politología. Puede decirse que se trata de la vida contra la muerte, desde lo emotivo. Pero en esencia hablamos siempre del mismo continuo e irresuelto conflicto: los pueblos resistiendo y enfrentando al poder económico globalizado.

Tomando conciencia y claridad de lo que más arriba enunciábamos resultan inteligibles los acontecimientos desarrollados la pasada semana en las barriadas más postergadas de la opulenta ciudad de Buenos Aires. 



Los vecinos pobres de la ciudad fueron presionados- por una larga y antigua campaña mediática que los sujetó apropiándose de su capacidad conceptual- para estigmatizar a quienes estaban aún más abajo en la escala social y que habían ocupado un predio. La T.V. fue pródiga en darles aire y micrófono a quienes sentían violada la paz de sus vidas por la cercanía de los “feos, sucios y malos”. La situación referida alcanza para corroborar lo dicho al comienzo del presente editorial. Pero sería incompleto si no se hiciera mención a que la violencia discursiva clasista, racista y xenófoba desplegada por los ciudadanos en cuestión es el contexto legitimador de la violencia que se desató muy poco después contra los ocupantes. Se discute aún si son tres o cuatro los muertos. Pero lo que está fuera de debate es que todos los caídos se reclutan entre los sin vivienda. No obstante, los medios de comunicación embusteros los acusan de crear la violencia; cuando en rigor son quienes la padecen. Punteros de la derecha fueron el brazo asesino con la muy visible finalidad de desgastar y debilitar al gobierno nacional, habida cuenta que se encamina a un triunfo electoral. Las cosas son tan evidentes que la mayor parte de la aviesa oposición se ha llamado a silencio para no quedar pegados a maniobras tan torpes como golpistas. De modo que- a nuestro entender- resulta irrefutable que el neoliberalismo es sinónimo de muerte: los marginados son condenados a una supervivencia lastimosa y mendicante; mientras que quienes resisten son masacrados con métodos peores que los de la guerra Todo esto a vista y paciencia de los ciudadanos “bien pensantes” que avalan tamaña agresión genocida. Estos últimos recitan dócilmente el discurso armado por el poder porqué desde sus ingenuas ilusiones creen que a la derecha le temblará el pulso a la hora de dejarlos sin trabajo, sin vivienda, sin pan.

No hay otra posibilidad para todo militante progresista, nacional, popular o de izquierdas que cerrarle el paso a la reacción en su plan golpista. No se trata de que se agrupasen todas las fuerzas acríticamente en nuestro proyecto. Si es obligatorio identificar cual es el enemigo real: lo dijo la presidente con enorme precisión política e indudable vuelo literario: “porque esto, amigos y compañeros, no es que se desmadró, esto se apadrinó, que es diferente”. Quienes no frecuentan la política argentina tal vez no sepan que el padrino es un referente de la derecha telúrica muy ducho en provocar desmanes cuando desea desestabilizar un gobierno. “Casualmente” el susodicho grodfather se hallaba de periplo en los E.E.U.U., mientras lo relatado se desarrollaba.


Un filosofo de la derecha decía: “Argentinos a las cosas”, para plantear que había que ir a lo profundo. Hoy ir a las cosas pasa por denunciar y detener a los padrinos del imperio. Quienes desde el guetto pequeño y miserable de la pureza ideológica no comprendan las coordenadas de la hora harán su tradicional e insignificante papel de ala izquierda de la reacción. Serán fieles a los principios desde sus mesas de café; pero no aportarán nada para el pueblo.

LOS CONDENADOS DE LA TIERRA



  (*) por Jorge Rachid



“Donde existe una necesidad nace un derecho”


EVA PERON


El título refiere al libro de Franz Fannon, argelino, médico, siquiatra que describió con precisión las conductas sociales y la expresión de la violencia de los pueblos colonizados. Allí analizó las conductas de los sectores desplazados en ese proceso, aquellos que no aceptaron las leyes de los colonizadores, creando sus propios mecanismos de subsistencia, estando fuera de la lógica de integración social que pretendía el poder, elaborando esos sectores, sus propias pautas de conductas, ajenos al funcionamiento del sistema dominante. Los denominó Fannon con la categoría marxista de Lumpenes, refiriendo aquellos sectores que por debajo socialmente del proletariado en el planteo de Marx, generalmente marginales y desplazados, dedicaban sus actividades generalmente hacia lo ilícito, incluso ejerciendo violencia horizontal entre pares, la primer etapa de la violencia del marginado.

En este sentido del análisis, para tratar de entender en nuestro país los acontecimientos de sectores sociales que buscan visibilizarse, podemos acudir al manejo del poder del panóptico de Michael Foucault en su libro “Vigilar y Castigar”, que tiende al análisis certero de las formas de opresión del poder político por sobre la población en todas sus variantes. Sin dudas quienes visualizan al poder desde la óptica de su propia realidad marginal, del desplazamiento social y desde la humillación, es decir desde el lugar del “otro” tendrán una imagen similar a la planteada en ambos casos, apareciendo en el imaginario como el puño férreo del monstruo bíblico del Leviatan, descripto por Thomas Hobbes, describiendo al Estado.

Imaginemos por un momento a aquellos sectores sociales, integrados con trabajo estable y proyecto de vida hasta que entró a sangre y fuego el sistema neoliberal como verdadera fuerza de ocupación,, siendo expulsados en forma violenta por la lógica economicista neoliberal del 76 y luego del 90 que entre otras cosas planteaba que “achicar el Estado es agrandar la Nación”, mientras millones de compatriotas eran arrojados a las banquinas de la historia, invisibilizados por una sociedad que aplaudía la convertibilidad y el viaje al exterior, mientras destrozaba familias enteras y endeudaba al país en un pensamiento mágico de modernidad supuestamente sin costo ni sacrificios, de golpe con una decisión política aplaudida por los factores de poder y elogiada por el mundo “civilizado”, mientras condenaba a las mayorías populares argentinas a la pauperización absoluta y el empobrecimiento.

Esa ruptura cultural, de la cultura del trabajo a la cultura de subsistencia, dejó un legado a las nuevas generaciones, cuyo destino lejos de aspirar a la movilidad social, lucharon por su sobrevivencia del día a día, no como quisieron sino como pudieron, aún en el delito. Fácil es la condena desde el adentro, desde “nosotros” que sólo reconocemos en los “otros” todos los males sociales, desde un afuera que no nos compromete como actores sino con mirada simplemente de testigos de la historia. Juzgamos y estigmatizamos la pobreza asociada al delito, no entendemos los códigos sociales de los sectores marginales a nuestra sociedad, ni sus conductas, ni sus prioridades, aún sus propios mecanismos de relacionamiento social, con sus pautas de conducta, diferentes a la nuestras, por necesidad y también por incomprensión.

Lo vivimos diariamente frente al dolor del abandono y la pobreza, juzgamos y marcamos como forma de alejar de nosotros la responsabilidad de situaciones que lastiman y duelen. Lo vemos con los niños en situación de calle, con los migrantes hermanos latinoamericanos, con quienes duermen en las veredas transitadas, con quienes no hablamos, no cruzamos palabras ni miradas, queriendo no ver la peor cara de nuestra sociedad. Lo primero que hacemos es clamar por el gobierno y su solución como si ésta fuese mágica, o por exigir la expulsión de los migrantes, en una suerte de discriminación que nunca debió anidar en la sociedad argentina, mayoritariamente alineada con la Patria Grande Latinoamericana.

Define la UNESCO desde Naciones Unidas, que los tiempos de recuperación económica después de una crisis lleva una década, la social y la cultural de arrasamiento de los valores identitarios como el trabajo, la solidaridad, el compromiso, rehacer el destino común en el país, lleva 30 años. Es mucho mas rápido destruir que construir un sistema social solidario, integrar al imaginario común de los argentinos que existe un camino a recorrer, que incluso la propiedad privada tiene que tener un compromiso social que hasta la Iglesia promueve, que sólo el amor y la comprensión pueden construir la felicidad del pueblo, nunca el rencor social ni el desprecio por el “otro”.

Debe ser duro para muchos sectores, vecinos, de nuestra comunidad, convivir con sectores, también vecinos nuestros, con culturas propias construídas por años de marginación e injusticia, que cuando se expresan lo hacen desde sus necesidades, desde sus conceptos y de su forma de vida, producto sobreviviente de un mundo hostil. En especial los jóvenes que han convivido y crecido con padres sin trabajo, que han debido sobrevivir en medio de la basura y sin esperanzas ni proyecto de vida, después de haber sido sus mayores, obreros calificados, con sueños para sus hijos, anhelos para su familia, apostando a la movilidad social ascendente, con la historia cultural que dejó el peronismo en el país, destruída en un instante por una lógica socialmente criminal como el neoliberalismo. Esa fue la invasión cultural en nuestro país, que no necesitó ejército invasor, ni bandera ni banda, como no lo necesitaron los ingleses después de las experiencias militares de invasión, abortadas en el siglo XlX, pero pudieron sin embargo después, dominar nuestro país a través de testaferros domesticados por décadas, hasta los procesos populares de Rosas, Yrigoyen y Perón.

La penetración cultural y económica determinó los procesos políticos y sociales que llevaron a la indigencia y a la pobreza a millones de argentinos. No fue la vagancia ni el desánimo, ni la falat de capacidad del hombre argentino, no fueron los sinverguenzas los que se expulsó del cuerpo social, fueron trabajadores, los cabecitas negras de Evita que fueron a engrosar las villas miserias llamadas eufemísticamente “asentamientos”. Es mas, los sinverguenzas siguieron gobernando hasta el 2001 y desencadenaron una crisis de la cual tenemos poca memoria aún por haber descendido al infierno tan temido de la disolución nacional, cuyas secuelas aún estamos reparando.

Recordar estos temas para reflexionar es un ejercicio doloroso por la realidad cotidiana que nos toca vivir, en un país en crecimiento, con ampliación del mercado del trabajo como pocas veces en la historia, con una dinámica económica envidiable y con mejoramiento de los indicadores sociales reconocidos en el país y en el ámbito internacional. Sin embargo la realidad nos golpea desde lo que nos falta avanzar, que es mucho aún por delante, con hipotecas sociales a levantar en el tiempo y sin prestarse a los juegos del poder económico, que siempre está dispuesto a ofrecer soluciones simples y rápidas, casi mágicas que solemos comprar acelerada e improvisadamente. No hay soluciones desde un Estado represor ni desde un Mercado liberal como ordenadores sociales. Si las hay desde una reflexión profunda en lo estratégico que permita definir un mecanismo de reinserción social de justicia para todos los argentinos y los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo patrio.

Una reflexión final, quien no se siente parte, no está obligado, quien ha sido marginado, desplazado, humillado, empujado junto a sus hijos, termina en manos de los lúmpenes que hacen de la violencia un ejercicio entre pares, atacan a los mas débiles, los explotan y los estafan, aprovechando que son parte de ellos ejerciendo una violencia horizontal, como la descripta por Fannon, hasta que logran canalizar sus aspiraciones socialmente, con objetivos superiores al de la simple subsistencia del día a día, en un proyecto de país que los contenga. El gobierno solo no puede garantizar ese camino sino es un camino del conjunto del pueblo argentino, con conciencia social y solidaridad activa y militante que selle la reinserción social, repare el abismo socialmente siniestro dejado por los casi treinta años de sometimiento cultural, económico y social, desde 1976 hasta el 2003.

FUNDACIÓN VILLA MANUELITA


 Felices fiestas!




Un puente tendido


Abrazada a la patria todo lo daré



porque hay pobres en ella todavía,

 porque hay tristes,

 porque hay desesperanzados,

 porque hay enfermos.




Mi alma lo sabe

 mi cuerpo lo ha sentido.




Tengo junto al alma de mi pueblo

 mi propia alma

 y ofrezco todas mis energías

 para que mi cuerpo sea como un puente tendido

 hacia la felicidad común.




Pasad sobre él !

 firme el paso !

 alta la frente !

 hacia el destino supremo de la patria nueva !!



Evita, mensaje de navidad de 1948


DRIEU


(*) Por Pablo Vázquez

Pierre Drieu La Rochelle.
Apuntes sobre un maldito colaboracionista francés mujeriego y talentoso.

Nacido en París, el 3 de enero de 1893, empezó a gestarse por las lecturas de Kipling, Barrés y Nietzsche en la adolescencia. Finalizados sus estudios en la Escuela de Ciencias Políticas, parte para el frente en 1914, apenas se declaró la I Guerra Mundial. Destinado en Bélgica, participa en la batalla de Charleroi. Veinte años después, en 1934, aquellos combates le inspiraron La comedia de Charleroi. Protagonizada por él mismo, lo que viene a contarnos en sus páginas es el regreso a aquel campo del honor en 1919, tras el cese de las hostilidades, como secretario de la madre de un camarada muerto en la batalla: el heroísmo, la rebeldía y la desesperación son los tres conceptos que gravitan en la obra.

Mucho antes de la firma del armisticio, Drieu La Rochelle es herido en Verdún. Mientras cura sus heridas escribe los poemas que en 1917 publicará bajo el título de Interrogación. En esta ocasión, la confraternización de los héroes, por encima de la causa que les ha llevado a la lucha, es el tema que le ocupa.

Ya en la postguerra, París se rinde a sus pies. Interesado por todas las corrientes estéticas de su tiempo del surrealismo pasa al dandismo, mientras experimenta con las drogas, antes de hacerse comunista. Su principal obsesión de entonces es la decadencia. La decadencia marcó la pauta de su ensayo más conocido, Medida de Francia (1922) y de El hombre cubierto de mujeres (1925) y El fuego fatuo (1931). Todas ellas constituyen el mejor retrato de la alegre burguesía parisina de entreguerras, preocupada únicamente por sus amantes.

La relación del escritor con la Argentina es detallada por Roberto Bardini y Giselle Dexter: “El ex combatiente francés visitó Argentina en 1933, donde dio conferencias en el aristocrático Jockey Club, conoció a Jorge Luis Borges –otro escritor contradictorio y torturado– y se convirtió en uno de los primeros críticos en reconocer su talento. En agosto de ese año publicó un elogioso comentario sobre la erudición del escritor argentino –que entonces tenía 33 años– en la revista Megáfono, en el que declara que Borges vaut le voyage(“Borges vale el viaje”). Pero su relación más intensa en Buenos Aires fue con Victoria Ocampo, directora durante cuarenta años de la revista cultural Sur. (…)

Pierre Drieu La Rochelle, a quien Victoria conoció en París en 1929, (…), fue su amante. La llama su “hermosa novilla”, en culta referencia a Homero, o “la vaca más hermosa de la pampa”. La ironía forma parte de la irreverencia del trato amoroso, pero no oculta la puesta en lugar. Drieu, torturado y sagaz, a quien Borges recuerda como “muy inteligente”, también se consideraba la “distracción de Madame Ocampo”.

Las inquietudes políticas de Drieu La Rochelle datan de comienzos de los años 30. Para entonces, de sus filias comunistas no queda nada. Tras adscribirse a la ultraderechista Action Française, cuando publicó la Comedia de Charleroi se declaró abiertamente fascista. Interesado por la agrupación del "capitalismo inteligente" en una unión europea, en 1934 publicó Socialisme fasciste: su idea de la unidad del Viejo Continente coincidió plenamente con la Hitler. Defensor por tanto del gobierno que Pétain organizó en Vichy, dirigió durante los primeros años de la ocupación la revista Nouvelle revue française. Decepcionado de la política alemana, abandonó el cargo en 1943.

Al igual que Louis-Ferdinand Céline, Paul Morand, Robert Brasillach, Lucien Rebatet, Jacques Boulenger, Henry de Montherlant y Jacques Chardonne -Maurice Sachs, los escritores que habían apoyado al gabinete del mariscal Pétain, sabían que su vida corría peligro. A excepción de Sachs, confidente de la Gestapo, la colaboración del resto de los escritores franceses con la abyecta causa de los invasores de su país se había limitado a la publicación de artículos periodísticos. Ante la comprensible sed de venganza de la liberación, era suficiente para llevarles frente al pelotón de fusilamiento.

Meses después, cuando los aliados avanzan inexorablemente hacia París, Pierre Drieu La Rochelle se escondió en casa de una amiga norteamericana a la que había salvado de un campo de concentración. Entre los amigos que le protegen tras la liberación se encuentra André Malraux.

Tras un intento fallido de suicidio el 11 de agosto de 1944, Pierre Drieu La Rochelle, dejando inconclusa la novela en que trabaja -'Memorias de Dirk Raspe' (1966)- pone fin a sus días el 15 de marzo de 1945: acaba de enterarse que se ha dictado una orden de arresto contra él.

Referencias en contratapas de algunas de sus obras:

"La personalidad y el destino fatal del escritor francés (...) producen una de las obras más contradictorias y ricas de la literatura de la primera mitad del siglo XX. Su sentido místico, en nombre del cual acepta el desprecio y la impostura, hace de él un testigo torturado y un analista del amor. En esta obra, Drieu nos presenta en su forma más cruda y más triste la realidad del amor contemporáneo. ¿En qué queda el amor tras la tempestad física de los primeros días? "Por mi parte, no he obtenido de las mujeres sino lo que ellas han obtenido de mí. La vida es justicia".

LA ROCHELLE, Pierre Drieu, Diario de un hombre engañado, Barcelona, Bruguera, 1981.
"En torno a la obra de Drieu permanece su modo de construirla, de darle forma para reiterar que no siempre es necesario haber sido un gran escritor para ser un escritor importante. Hay por lo menos una forma de constatar esto: en el registro de una época, la Rochelle es el testigo presencial de la convulsión de los años que le tocaron vivir, la guerra, el golpe del fascismo, el cambio y la pesadilla constante.
El hombre a cabalo, uno de los últimos trabajos literarios, publicado por primera vez en 1943, sella la lucha que su autor emprende contra su tiempo en las obsesiones que siempre lo intrigaron: el pesimismo, la idea de la decadencia y el suicidio".

'– LA ROCHELLE, Pierre Drieu, El hombre a caballo, Mexico D.F, Premia editora, 1981.
"Así como "El Fuego Fatuo", un relato sobre los efectos de la droga publicado en 1931, da la medida de su talla como novelista, RELATO SECRETO es el lúcido y emocionado testimonio de un hombre que expone, en vísperas de su suicidio, las causas de orden personal y político que le empujan hacia la muerte. "No ha habido en mi vida ni un día, por muy pleno y feliz que fuera por la presencia de los seres y por mi adhesión total y exuberante al mundo inmediato, en el que no haya deseado la soledad". Ese sentimiento de extrañeza lleva en su seno un desenlace dramático: "La soledad es el camino del suicidio. O, al menos, es el camino de la muerte". Completan el volumen en DIARIO, comenzado el 11 de octubre de 1944 y cuyas últimas entradas están fechadas dos días antes de su muerte (el 15 de marzo d e1945), y un EXORDIO, destinado a  justificar, ante la opinión pública de la Francia ya liberada, las razones que le movieron a prestar su apoyo a los nazis y a combatir la Resistencia".

LA ROCHELLE, Pierre Drieu, RELATO SECRETO, Madrid, Alianza, 1978.

Obras:
''Interrogation (poesía): 1917
Etat civil: 1921
L' homme couvert de femmes: 1925
Mesure de la France: 1922
El fuego fatuo: 1931
Socialisme Fasciste: 1934
Gilles: 1939
El hombre a caballo: 1943
Récit secret: 1944
Journal d'un homme trompeUne femme á sa fenêtre
Mémoires de Dirk Raspe
Le Jeune européen
L'Europe contre les patries''

Consulta biográfica:
-         BARDINI, Roberto, y DEXTER, Giselle, No se es víctima cuando se es héroe, incluido en http://supervivientes.blogcindario.com/2010/09/00273-drieu-la-rochelle-no-se-es-victima-cuando-se-es-heroe-giselle-dexter-y-roberto-bardini.html
-         MEMBA, Javier, Pierre Drieu La Rochelle, el dandi fascista, incluido en  http://www.elmundo.es/elmundolibro/2001/12/02/anticuario/1007123371.html