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31 de octubre de 2010

KIRCHNER, LO MEJOR DE NOSOTROS

*Por Jorge Rachid
“Ha muerto el Che Guevara, uno de los nuestros, quizás el mejor” dijo Perón, ese 8 de octubre, al enterarse de la muerte del compatriota en Bolivia, desde Madrid.
Hoy nuestro país ha perdido uno de sus mejores hombres, de esos que imbuidos de compromiso, idealismo y voluntad han construido desde la militancia un proyecto de vida, haciéndolo con estudio, trabajo y dedicación.
No importa su ideología a los fines de definir esa militancia, que por el momento histórico que estamos viviendo se incorpora desde diferentes escenarios a la vida política, porque la política ha vuelto a ser el eje de discusión de los desafíos a enfrentar en la construcción de los futuros modelos sociales en nuestro país.
Millares de jóvenes de diferentes extracciones sociales, profesiones, especialidades, trabajadores de servicios, industriales, militantes sociales y políticos van confluyendo en enterrar el paradigma dominante durante décadas del discurso único y la aceptación acrítica de realidad, impuesta desde la dictadura militar, donde la denotación del hombre argentino y la política, construían el eje culpable, de la degradación social y económica de nuestro pueblo.
En esta nueva etapa signada por el dolor, como es la muerte de uno de nosotros, debemos afirmar algunos conceptos que permitan ubicar el escenario político de la lucha de intereses en juego que llevan al análisis en estas situaciones.
La lucha desarrollada desde la derrota política del 2001 de una concepción colonial de país, por reconstruir al Estado como eje de la integración y unidad nacional frente a la diáspora social y la fragmentación política producto de esos años, ha llevado a que se enfrenten dos concepciones claramente emparentadas con los intereses y objetivos que se proponen, como estrategia de país.
Así, quienes han sido parte de la concentración de poder económico, con firmes lazos políticos internacionales, ensamblados con modelos externos de concepción e interpretación de la realidad, en general eurocentristas como imperiales, piensan y actúan con una concepción cipaya de país, más que integrado al mundo, desintegrado como Nación, sin capacidad de decisión soberana, sometido a los vaivenes del mercado nacional e internacional como único ordenador social y económico, priorizando el sector financiero.
Néstor representaba en estos años la apertura de caminos insospechados de creatividad y construcción de un nuevo modelo social solidario que recuperara lo mejor de nosotros mismos como Nación, como argentinos, como hombres y mujeres comprometidos con nuestro pueblo.
Disponía de voluntad y vocación política desde siempre, cuando la patria andaba a los tumbos, entre llamas y confusa, abriendo salidas soberanas, incorporando a los trabajadores con trabajo, a los desposeídos con conciencia social, a los industriales quebrados por años monetaristas con políticas activas.
En eso uno de los nuestros, quizá el mejor como dijo el general, porque supo, porque quiso, porque tuvo la voluntad de llevarlo adelante con compromiso y decisión, esa misma capacidad que lo llevó a ganarse enemigos, pero también a definir un modelo de construcción social y política, de cara a la sociedad, con coraje y valentía, reafirmando la necesidad de memoria, verdad y justicia en el tema de los derechos humanos, ignorando agravios y reafirmando el rumbo del compromiso con el pueblo, con la Patria y con la historia.
La compañera Presidenta puede gobernar tranquila porque tiene un legado propio y de su compañero que tiene que ver con nuestros mejores sueños y utopías como pueblo y como militantes peronistas.

*Dirigente peronista, médico y escritor

HA MUERTO NESTOR KIRCHNER...!!!



NESTOR KIRCHNER

*Por Diego Carbone

Hoy la muerte sorprendio a Nestor Kirckner en su casa de El Calafate. ConNestor se va uno de los politicos de raza de la Argentina. La salud le venia jugando malas pasadas, y  pese a los consejos medicos, no abandonaba la trinchera y continua siendo el piloto de tormentas aferrado al timón. Nada se hacia sin que él diera la conformidad y la bendición. Con Nestor Kirchner se va el último hombre fuerte y carismatico de la politica de nuestro país. Nuestras condolencias a la Señora Presidente Cristina Fernandez de Kirchner, que pierde a su compañero de toda una vida, a sus hijos, a su hermana y a todos sus afectos. Nuestro más sentido pésame.

Los restos mortales del ex-presidentes seran velados en la Casa de Gobierno en el día de mañana.

Hoy en la Republica Argentina, cambia totalmente el mapa politico. A partir de mañana todo va a ser diferente. La oposicion a perdido a su principal adversario, el único adversario al que estaba dirigida la campaña con miras al 2011, el que les iba a pelear el poder y la presidencia de la Nación. Ahora, todo lo planificado es sólo papel picado. La oposición tiene que hacer borrón y cuenta nueva.

El FPV, tiene que afrontar la horfandad ante la muerte de su conductor, los laderos tienen que ocupar entre varios el lugar que ocupaba un solo hombre. La Presidente tendra que gobernar sin su principal consejero politico, y seguramente tendra que enfrentar el desmembramiento de los "seguidores" poco confiables, que buscaran otros palos donde rascarse. 

El 28 de octubre comienza una nueva etapa en la politica Argentina, que necesita de mesura, conciencia, honestidad y responsabilidad por parte detodos los protagonistas. 

LA MUERTE DE NESTOR KIRCHNER, DEJA UN ENORME VACIO EN LA POLITICA ARGENTINA...!!! SEPAMOS LOS ARGENTINOS LLENARLO CON DIGNIDAD

HASTA SIEMPRE, NESTOR

*Por Alberto Nadra

Lo conocí los primeros días de febrero de 2003. La actividad en la Casa de Santa Cruz era vertiginosa, con la intención de voto todavía en un dígito. Con un grupo de dirigentes políticos, estábamos por decidir el apoyo a su candidatura, convencidos de que era la mejor opción para la Argentina, aunque tal vez no la que cada uno de nosotros había soñado.

Lejos de la imagen de hombre irascible y autoreferencial que han instalado en una parte de la sociedad algunos medios y dirigentes opositores, en aquel entonces encontré en Néstor una calidez que me tocó íntimamente; algo que no suele pasar cuando uno tiene muchos años de política. Cuando nos despedíamos, me tomó del hombro, con todo el afecto que podía permitir un primer encuentro, pero que era indudablemente genuino. Me llevó con deferencia hacia un costado para recordarme a mi padre (“gran persona tu viejo, y un dirigente del que aprendimos mucho; quizás el único con el que disentíamos, pero sabíamos que no era gorila”) y mi participación en las Juventudes Políticas (“también me acuerdo perfectamente lo que vos hiciste, hasta el golpe y después del golpe; espero que los años que vienen nos encuentren juntos”). Por varios días pensé que esos datos le había sido anticipados para la ocasión por algún colaborador (como suele suceder en casos similares). Pero él se encargó de comprobarme lo contrario en los escasos, pero trascendentes encuentros que sucedieron a ese; entre ellos, cuando me pidió que acompañara a  su co-provinciano, el desarrollista José Ramón Granero, primero en el PAMI y, luego, en una Secretaría de la Presidencia.

La primera reunión no fue pacífica, debo reconocerlo (¿es que había reuniones pacíficas con ese político que defendía sus convicciones con toda la fuerza, y había cuestiones de fondo que uno discutía?). Pero el planteo de su proyecto fue firme, con absoluta seguridad; y la conclusión que nos embargó a todos fue la misma: había que apoyarlo.

“Estamos de acuerdo en la convocatoria del gobernador [de Santa Cruz] a un frente nacional y popular, con participación de fuerzas y personalidades no peronistas, para lograr un modelo de producción y trabajo contrario al neoliberal, pues nuestra propuesta económica y social es el plan Fénix y, en lo político, contribuir a la construcción de una confluencia de fuerzas nacionales y populares”, reproduce un cable de Télam, días después, las declaraciones que realicé a la salida del encuentro.

Y también, con fecha 16 de febrero, cita el despacho: “Si el compromiso (de Kirchner) se cumple, estamos ante una ineludible oportunidad para los que buscamos una alternativa en el país”.

Y vaya si fue un compromiso cumplido: terminó con el conflicto docente a horas de haber asumido; reinstaló las paritarias congeladas durante más de una década; devolvió el aporte arrebatado a los jubilados y los estatales; promovió el desarrollo del mercado interno, y que las exportaciones sólo sean consideradas útiles en tanto no se limiten a ser primarias y, en cambio, incluyan el valor del trabajo, es decir, el salario argentino;  retomó el camino que ahora transitamos en el juicio a los responsables del genocidio dictatorial, cuando ni los militantes más comprometidos soñábamos que fuera posible luego de tanto tiempo; estrechó los lazos con la Patria Grande latinoamericana.

Cristina siguió este camino y profundizó estos importantes cambios, como el mismo Néstor había anticipado al despedirse de la presidencia: dignificación de los jubilados; la incorporación de millones que tenían vedado el acceso a su pensión; recuperación de los dineros de los trabajadores regalados a las AFJP para un negocio construido sobre la  miseria y la muerte de millones de argentinos; recuperación del área estatal de la economía (Fabricaciones Militares, Astilleros, entre otros); matrimonio igualitario; Asignaciòn Universal por Hijo; impulso al UNASUR y participación decisiva contra el golpe en Honduras y el intento sedicioso en Ecuador…Los avances han sido numerosos. Aquí sólo menciono algunos, que surgen al correr de la máquina; porque no es momento de balances; sólo quiero rendir un homenaje a mi manera.

Es cierto que hay aspectos que discutimos y seguiremos discutiendo: la irreparable falta de la construcción de una fuerza nacional y popular organizada, pluralista y transversal, que permita defender y profundizar, con la mayor eficacia, estas conquistas –impedir, por ejemplo, que nos derrotara la asonada ruralista y que el apoyo de la izquierda quedara dividido por la oposción– y profundizar en todas las que, sin duda, faltan, para levantar, efectivamente, las banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica.

Pero Néstor superó con creces todas nuestras expectativas. Quizás, como en aquel ‘73, porque las ilusiones eran moderadas y los logros fueron mayores. Algunos –que estaban desde el principio, o que se incorporaron tadíamente– no alcanzaron a comprender el momento histórico que estamos protagonizando, y se alejaron resentidos, desanimados. Tal vez porque del rechazo y el escepticismo pasaron a creer que un hombre podía tomar el cielo por asalto, conseguir lo que ellos jamás consiguieron con su propia fuerza.  Se alejaron con algunas razones, pero sin ninguna justificación. Porque la oportunidad es esta. Y lo sigue siendo, con el apoyo a Cristina: seguir la brecha abierta por Néstor, un estadista nacional y regional; pero también un hombre de carne y hueso, como lo prueba la superioridad de la muerte. Pero un hombre con arrojo y valentía política, que la despreció de frente, una y otra vez, con su indetenible actividad.

En medio de tantas infamias y acusaciones, de adjetivos calificativos y poca política, –salvo la del privilegio– Néstor dio su última lección, la definitiva: el proyecto político de “los Kirchner”, que hoy es el único viable para el campo nacional y popular, merece ser defendido hasta con la propia vida, en esta época del “fin de los grandes relatos”. Ese legado es claro e ineludible. Y, más allá de cualquier matiz, lo llevaremos adelante. Porque está en juego nuestra historia militante y nuestro futuro; el bienestar y la felicidad del pueblo.

*www.albertonadra.blogspot.com


HASTA LA VICTORIA, COMPAÑERO NÉSTOR

*Por Marta Testa

Libres o muertos jamás esclavos (lomje)

Nunca estuvimos tan tristes, tan solos, tan despojados de nosotros mismos.
Como si en un solo momento se nos vinieran todos los muertos encima.
Toda la tristeza del mundo no nos cabe en nuestra condición humana.
La tristeza es la que habla por nosotros, la que nos desborda, la que se mueve a su antojo por nuestros rincones más íntimos y profundos.
Hoy la tristeza hace lo que quiere con nosotros.
Pero somos los pobres, los trabajadores, los más humildes los que estamos más tristes.
Saben como nadie lo que perdemos con Néstor.
Desde la razón y el dolor, decimos que con la conducción política de Néstor, volvimos a creer y a soñar y a tratar de alcanzar, una etapa superior del Peronismo, como punto de unión del campo popular, como síntesis de lo que está llamado a unirse para sostener y profundizar una idea de Nación, más Justa, Inclusiva, Democrática y Soberana.
Este es un reconocimiento y homenaje a quien no vino a la Rosada para durar, sino para cambiar la historia.
Y la cambió.
Fue Néstor Kirchner el que recuperó la política y los sueños al mismo tiempo.
Y en ese trance nos recuperó a todos.
A los que veníamos con viejas heridas y a esa juventud que es más maravillosa que
nunca.
Con Néstor fuimos nuevamente América Latina.
Y fue sabernos dignos, enteros, tan militantes como Evita y él nos enseñó.
Nos sale retomar algo de aquello que discutíamos el 12 de setiembre pasado cuando la muerte mandó un último aviso y habíamos escrito:
“El militante Néstor Kirchner no sabe de descansos ni de glorias vanas”.
El es la voluntad al borde del abismo, así en la triste derrota de una noche de invierno como en el cielo de las victorias.
Lo lancean por el flanco izquierdo y lo hieren por su costado derecho y sin embargo avanza igual con la frente en alto. Si siente algún dolor o miedo en el centro del pecho, lo disimula ante el enemigo y se larga a llorar, si es preciso, con sus Compañer@s.
Siente miedo no por su propia vida sino por la del Pueblo que ama y defiende.
Pasajero de la historia, sabe que algo quedará de su andar cansino, de sus palabras al viento, de la modesta muestra de coraje que mostró las veces que hizo falta demostrarlo.
El militante es el último eslabón de la cadena humana, el más perfecto e imperfecto de todos, al mismo tiempo, el más humilde, el que más se entrega por el prójimo.
Tiene algo de Jesús en las catacumbas, compartiendo el pan y el aliento con sus
Compañeros, pero también de miles de militantes peronistas en el instante final. Se mira en el espejo del Gral. Perón y del Ché con sus aciertos y errores, porque todo militante del Pueblo tiene un poco de Perón y del Che y esa condición humana, más humana que todas.
Es la Evita que no descansa cuando debe hacerlo porque siente que las otras Evas del Pueblo, están más cansadas que ella, con siglos y siglos de tristezas, de llagas en el cuerpo, de hambre, de torturas, de mordazas, de hambre nuevamente.
El militante se enferma un día y se levanta al otro.
Y se vuelve a enfermar y dice “vamos que ya falta poco” y sabe que el aliento de los suyos es su propio aliento.
El enemigo sobrevuela sobre su lecho de enfermo, espera, desespera y aletean sus alas  negras mientras de su pico salen los proverbios que invitan a un descanso eterno.
“Rendíte de una vez”, dicen los carroñeros con un texto maloliente.
Pero el hombre, el militante, el que comparte el pan y el paño, sabe que él se muere sólo en la desigualdad, en la desesperanza del que no tiene nada que ganar ni que perder, en la entrega infame a los poderosos, en la desaparición de la palabra vida, en la capucha del torturador y su mandante.
El militante descuelga los cuadros de los genocidas y sabe que está saltando sobre el filo
de la historia y que de ahora en más no hay ni puede haber vuelta atrás.
Pero mucho más que eso, “vino a honrar la vida de los que reclaman con sus bocas desdentadas y de sus madres y del futuro que nos hermana a todos”.
En el amor del Pueblo con Cristina, este dolor se irá calmando de a poco hasta volverse una eterna canción en las miles de voces que hoy lo despiden, sin resignarse a perderlo.
Hasta la Victoria siempre, Compañero.

*Frente Nacional de Agrupaciones Peronistas No Docentes

QUEDAR PARA SEMILLA

*Por Juan Perone

Mi abuela decía –con un pragmatismo inquebrantable- que “nadie queda para semilla”.  Creo que algunos desafían esa definición.  La rompen.  La invierten.  Existen hombres y mujeres en este mundo, en este país, que están llamados a liderar procesos, a dejar descendencia.  Existen hombres que saben dejar mandatos por cumplir, tareas por hacer, metas por alcanzar.  Néstor Kirchner, es uno de ellos.  Directa o indirectamente, por afinidad y diferencia, empujó a los argentinos a pensar la política, a saltar el capítulo que hablaba del fin de las ideologías, a tomar posiciones, a discutir, a defender, a cuestionar.

Fue, quien desenterró lo “nacional y popular” de las fosas comunes de la historia nacional.  Y habló de militancia, liberación, soberanía, clases sociales, de la democratización de la palabra que se dicta a través de los medios y puteó a los oligarcas como pocos en los últimos tiempos. Y obligó a los “siempre privilegiados” de este país a salir de sus cuevas.  Y los puso enfrente.  Y no les dejó otra que definirse.  Y nos dejó la pelea con el primer round a favor, pero sólo el primero de muchos que restan.

Sí.  Creo que hay hombres que quedan para semilla.  Que saben hacerlo tempranamente porque saben que el tiempo es poco y el corazón no aguanta todo lo que uno quisiera.  Saben que los procesos del pueblo exceden plazos de los hombres.  Entonces preparan el terreno, desde el poder, desde la militancia, desde la insolencia de sus planteos.  Y entonces no temen al vértigo de su tarea porque saben que habrá relevo.  Y tiran del carro de la historia hasta que el cuerpo dice basta y quedan ahí, dejando la posta.

En ese punto estamos.  Mirando con expectativa el campo sembrado que reverdece tempestivamente.  Sobran esperanzas.  La cosecha será buena.  Muy buena.  Será nacional y popular o no será nada.  Nacional, porque pone el Estado al servicio de la comunidad organizada para que se exprese en su verdadero ser y popular, porque en este proceso o se incluye y se salva todo el pueblo o no se salva nadie.  En este punto estamos, llamados a aprender, a discutir, a defender y a custodiar.

La Presidenta de la Nación perdió a su compañero pero ganó millones.  Porque ese fue el mandato del hombre que vivió para ser semilla. Y esta es la razón de ser de la semilla.    

LA HERMANDAD DE LA PLAZA DE MAYO

* Por Lic. Pablo Adrián Vázquez

La historia nacional de luchas y  sacrificios tiene hitos fundacionales. Debe ser el basamento racional y emotivo de un proyecto nacional, pero sin descuidar la valoración del presente, de su sentir y acontecer.
Entre estos mojones se encuentran las movilizaciones populares, teniendo como epicentro la Plaza de Mayo. La resistencia a las invasiones inglesas, el cabildo abierto, los caballos atados de las montoneras de López y Ramírez, las manifestaciones a Rosas, los desclasados de Alem e Yrigoyen, las marchas socialistas y sindicales, el 17 de octubre, el 19 y 20 de diciembre del 2001…

También hechos luctuosos como las manifestaciones por las muertes de Yrigoyen, Evita, Perón, y ahora del ex presidente Néstor Kirchner.

Son días de zozobra e incredulidad ante la noticia, de vértigo e incertidumbre en lo individual. Hace dos días la noticia de la muerte de Néstor dejo al país  atónito pero no desmovilizado. Desde las redes sociales de Internet hasta la clásica comunicación instintiva de la militancia dio la señal: Hay que ir a la plaza! 
El miércoles 27 rostros llorosos y acongojados se mezclaban con consignas y preguntas. Al principio las dudas podían más que las lágrimas. La sorpresa se imponía al duelo.

El velatorio en la Casa Rosada del ex presidente en el salón de los Patriotas Latinoamericanos congregó a una multitud heterogénea, donde rostros y voces compartimos un dolor  que de a poco se atenuaba con el sentimiento compartido.

Me imaginaba como fue durante los velatorios de Evita y de Perón. En el primero, el silencio y el llanto debían ser la norma. La defensora de los humildes, el puente entre Perón y su pueblo se extinguía. En el segundo, el líder máximo dejó huérfanos a los argentinos. Las dudas políticas y las contradicciones internas en el peronismo estallaron.

En el caso de Néstor se asistió a la muerte de quien recuperó el poder del Estado al servicio de la causa nacional. Pero con el ejercicio pleno del gobierno en manos de la Presidenta Cristina Fernández. No hay vacíos y dudas en el poder, hay certezas!

Ir a la mañana del jueves a ver el féretro entre funcionarios me dio el privilegio de lo inmediato, pero faltó el contacto con la militancia, su sentir, su calor, su dolor que era el mío. La tarde fue eterna en una cola por una Avenida de Mayo intensa en sentimientos y pesares. Una hermandad latía a cada paso, como remedo de aquella que el 17 de octubre ocupó la plaza, o cuando el 17 de noviembre de1972, al impedir las fuerzas armadas el encuentro del pueblo con Perón se cruzó el río Matanza. Esa hermandad del río Matanza, con brazos extendidos, improvisados puentes humanos, uniones de cuerpos y espíritus tuvo su remedo ayer. El subsuelo de la patria sublevado de Scalabrini Ortíz se transformo hoy en la superficie de un pueblo visibilizado en su opinión y derechos por quien hoy recibe su merecido reconocimiento.

A cada paso una consigna, a cada mirada un gesto, un rito propio de una ceremonia. Imágenes de Néstor empapeladas por todas las calles. Retratos puestos espontáneamente por chicos y viejos. Flores en manos de trabajadores para el adiós. Labios que pedían ser escuchados para agradecer por su dignidad recuperada.
Entre mates ajenos y vasos de agua venidos de los compañeros, palabras entre militantes que no se olvidan. Santiago afirmando: “Los que hoy se regocijan con la muerte de Néstor son los que nos dan fuerza para reafirmar nuestra identidad”. Nicolás, entre lágrimas, abrazándonos y diciendo: “Hay que prepararnos viene por Cristina y por nosotros. Hay que resistir en la calle!”. Graciela, tomados de la mano, ante el cielo suplicando: “Y que pasará?”.

Entre medio de esto, a cada paso cantando, cien veces la marcha, arengando con consignas y despotricando contra vices, multimedios y opositores serviles a los poderosos. Silvia, señalando una bandera enorme trajinada por años de marchas, nos dijo: “Esa es nuestra bandera de organización, con Perón y Evita bordados. Ahora si que podemos incluir a Néstor, es digno que los acompañe”. Y a uno se le hace un nudo a la garganta de imaginarlos a los tres…

La maestra con el ponchito blanco luego de dar clases, el militante sindical cruzándose con los Putos Peronistas, unos del PC al lado de camioneros de Moyano, un oficinista que ayuda a una viejita a levantarse y darle un pañuelo para las lágrimas. Una sabana de un pibe de Lomas donde escribió: “Gracias Néstor por enseñarme a creer”, y los carteles con Perón que lo flanquean sonriendo y haciendo un guiño a la historia.
Todos de la manos con imágenes de Evita y ver el reloj con las 20.25 nos lleno d e recogimiento. Misma hora, misma situación, mismas lágrimas. Mientras nos enteramos que llega el Comandante Chávez y un causal llamado de mi amiga Nireibi de Caracas que me da fuerza. Todo mágico, todo real!

Alejandro, emocionado, se asombra: “la verdad, ver a los pibes de la Fede cantar la marcha y escribir "Néstor Vive" en un paredón es signo de que algo grande esta pasando ante nuestros ojos”. Lilia con su consigna: “Este homenaje, mi dolor, es para Néstor, apoyando a Cristina”. Patricio con su identidad sindical refirmando: “son baluartes de la construcción de la conciencia nacional, que jamás negociaremos. Esto es así, pese a quien le pese. Perón tuvo su Evita. El pueblo hoy,  tenemos a Cristina.

O la de un compañero mayor que ante una foto de Evita que le regalo me confiesa: “Cuando murió Perón sentí que murió mi padre, hoy siento que se murió mi hijo”. Ejemplo de palabras que muestran el pulso de sentimientos, que coincide con el latido de la calle. Estamos hermanados en corazón y espíritu…

Entrar a la Casa Rosada fue una ceremonia religiosa. Ver cientos de coronas oficiales que fueron opacadas por improvisados carteles, flores y tributos en la explanada y sobre las vallas. Consignas en carteles, trabajos artesanales con rosas y fotos, papeles con crayones, pañuelos escritos con rouge, remeras de la JP ofrendadas como tributo a la militancia de Néstor. Es el remedo de altares populares a quienes el pueblo siento como propio, de santos rurales a cantantes, pasando por Santa Evita y nuestro gran Perón.

Impactó entre Perón y Allende el féretro cerrado pero con Néstor a corazón abierto. Ver la entereza de Cristina, consolada por los presidentes Lula y Chávez, pero segura que su entereza debe ser la entereza del gobierno.

Pero más impactante es la interpelación del pueblo. Consignas de apoyo, cánticos regionales, lágrimas por el amigo ausente. Es lo más cercano a una ceremonia de antiguos que despiden a su jefe tribal y caudillo político. Con los pañuelos de las Madres y Abuelas, fotos y cuadros hechos por militantes y banderas partidarias sobre el féretro. Hoy estas expresiones son un voto de confianza mayor que el de cualquier urna, cual tacuaras al viento de una montonera apoyando a su caudillo.

Patricia me dice entre lágrimas: “mi llanto y gritarle fuerza a Cristina es mi manera de apoyarla, de darle aguante a quien quiero”. Pero a la vez es la demostración de confianza irrestricta a Cristina. Ella, entera, emocionada, recibiendo con su familia, ministros y colaboradores estas muestras de afecto. Es demasiado para estos días. Es tanto afecto como tanto apoyo se necesita para sostener un modelo de liberación.

Cuantas voces anónimas que tuvieron ideas poderosas y que de a poco voy procesando. La capilla ardiente siempre tuvo el calor de la fe del pueblo en sus líderes. Cada grito, cada canción, cada rezo, fue una ofrenda de reconocimiento. Cuanta riqueza hay en los corazones militantes! Si hay críticas y reproches son vanos, no interesan. Que cosa pueden oponer hoy los contreras a la mística y la pasión de Néstor y Cristina apoyados por su pueblo?

En pocas horas saldrá el cuerpo para Santa Cruz, la lluvia va y viene como si pudiese para tanto fuego de los militantes. Tanta moción a flor de piel. “Néstor está con Perón. El pueblo con Cristina”. La leemos y la escuchamos sollozando. Consigna demoledora. Verdadera.

Me sentía solo. La hermandad de la Plaza de Mayo se devolvió una fe colectiva, una esperanza grupal, ser orgullosamente parte de un proyecto para mis hijos. Para mi Patria.
Compañeros y compañeras anónimos, gracias por devolverme la fe.
Cristina, seguí en la lucha por nuestra liberación.
Néstor, descansa en paz.

LOS AÑOS QUE LE ROBARON A NESTOR


*Por Ignacio Copani

se van a multiplicar por décadas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política
Sin ser gitana, leo la suerte, en las paradas llenas de gente,
en la embajada sin fila al frente, en las muchachas, en los abuelos,
en esa plaza, en los pañuelos, en los pibitos que hoy alzan vuelo,
bien protegidos por todo un cielo de dignidad.
En la consciencia del estudiante, en nuevas luchas... en las de antes,
en el trabajo, en la fe bien alta, en lo asfaltado y en lo que falta,
en lo logrado al salir del pozo y hasta en los nervios del poderoso
se puede ver qué libre se viene la libertad.
Puedo ver que se avecina otro destino, sin sentirme un adivino y sin esfera de cristal.
Puedo ver porque ya estoy en el camino sin regreso, del que vino de las ciénagas del mal.
Puedo ver sin los poderes de un vidente porque miro con la lente de los quieren mirar.
Puedo ver que hay una forma diferente de cambiar desde el presente lo que luego va a pasar.
En las cocinas, en los andamios, en los caminos, en los rebaños,
en los avisos de nuevos diarios, en el rencuentro bicentenario,
en cada mesa, en cada esquina, una bandera de la Argentina,
viene flameando y te cubrirá al final del día
con la alegría que todavía va a crecer más.
Ignacio Copani - 30 de octubre de 2010


POEMA CHEROKEE A LA MUERTE DE UN AMIGO























No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan
y sostienen las alas de los pájaros.
Soy el destello del diamante sobre la nieve.
Soy el reflejo de la luz sobre el grano maduro,
soy la semilla y la lluvia benévola de otoño.
Cuando despiertas en la quietud de la mañana,
soy la suave brisa repentina que juega con tu pelo.
Soy las estrellas que brillan en la noche.
No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no he muerto