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10 de octubre de 2010

EL KIRCHNERISMO REINSTALA EL DEBATE SOBRE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA


 (*)  MONICA LOPEZ OCON 



El intelectual argentino integrante de Carta Abierta se extendió en esta entrevista sobre las particularidades del país, la significación del kirchnerismo, el papel de los medios y los debates en que está embarcada hoy la sociedad. 
 
Ricardo Forster habla con la misma fluidez que si estuviera leyendo. Hace largos párrafos de construcción perfecta, casi proustianos, como si su discurso oral fuera latranscripción de una invisible escritura libresca.
Su pasión por la política tiñe incluso sus recuerdos de infancia. Dice que recuerda que los golpes de Estado se habían naturalizado hasta tal punto en los días de su niñez que el mayor sobresalto familiar consistía en llenar la despensa para hacer frente a los primeros días bajo el nuevo gobierno militar. Acaba de publicar La anomalía argentina. Aventuras y desventuras del tiempo kirchnerista, un libro que se refiere, precisamente, a las alternativas del  proceso de “desnaturalización”  de esa constante argentina, desnaturalización  que comienza con el advenimiento de la democracia en 1983 y que adquiere  un carácter particular con el kirchnerismo. Forster recibió a Tiempo Argentino para hablar de los temas cruciales que hoy atraviesan la política argentina.

-Su último libro se llama La anomalía argentina. ¿Por qué considera que la Argentina es un país anómalo?
-Siempre hay algo no resuelto en la Argentina, una zona enigmática, una cierta opacidad que probablemente tenga que ver con ese primer movimiento que le dio a la historia argentina  una dimensión y una intensidad que se vuelve muchas veces difícil de explicar, sobre todo a no argentinos, que fue es y será el peronismo. Ahí pasó algo que modificó las condiciones a través de las cuales, supuestamente, un país ofrece ciertas regularidades en el orden político, cultural, social, económico. Sin duda, en ese sentido, la Argentina tiene especificidades, cualidades, tramas internas que la diferencian de otros países. Seguramente eso tiene que ver con los encuentros y desencuentros en relación con nuestro lugar en América Latina, con la composición compleja, laberíntica de lo sociocultural argentino, con las fuentes migratorias, con los modos en que se expresaron esos encuentros, con las migraciones internas y externas. Lo cierto es que, sobre todo en los últimos años, la Argentina pareció entrar en una 
espacialidad que la colocaba en un lugar diferente de lo que parecía estar ocurriendo en gran parte del mundo. Digo la Argentina, pero también debería agregar Sudamérica o algunos países sudamericanos que giraron hacia posicionamientos muy diferentes de los que hoy todavía aparecen como los hegemónicos en términos mundiales, en términos de la etapa actual del capitalismo, en relación al dominio exponencial del discurso, la ideología y la prácticas neoliberales. –¿Cuándo comienza nuestro país a ocupar esa nueva espacialidad?
–Ya a partir de la crisis de 2001, pero más claramente a partir del gobierno de Néstor Kirchner, comenzó a expresarse una suerte de torsión o de giro que revisó profundamente y radicalmente la matriz que venía siendo dominante, al menos en la Argentina, desde finales del gobierno de Alfonsín en adelante. Por eso, se me ocurrió pensar que había algo del orden de lo excepcional, algo del orden de lo inesperado en el advenimiento del kirchnerismo en 2003 y en el interior de eso excepcional e inesperado, también vincularlo con esta condición a veces enigmática y anómala de la Argentina, donde los actores sociales tienen prácticas y conductas que no son fáciles de resolver, donde las tradiciones políticas cristalizaron de otro modo, donde aquello que resulta comprensible y transparente para un sujeto que habita en otro país, no resulta transferible y comprensible con relación a la Argentina.
–Es que el peronismo no es algo fácil de explicar.
–No, no es fácil explicar que sigue siendo un espacio en el que confluyen tradiciones populares democráticas de izquierda, pero también tradiciones de derecha. Esto es difícil explicarlo hoy y también es difícil explicarlo en relación con las querellas y disputas de los años ’60  y ’70 y en relación con el primer peronismo.
-Esa dificultad para analizar el peronismo se convierte en una traba para caracterizar al país.
-Sí, aquello ya famoso y archiconocido de John William 
Cooke, el peronismo como hecho maldito del país burgués, de algún modo ha colocado una pigmentación, ha dificultado el análisis o la caracterización de la Argentina como se podrían caracterizar otros países como Uruguay o Chile, donde hay una izquierda y una derecha que ocupan cierto lugar esperado, donde el modo en que se despliega su estructura democrática o republicana pareciera ser equivalente a lo que sucede en otras democracias occidentales. En la Argentina, en cambio, las cosas no se han dado así.–¿Hay un corrimiento de los lugares?
–Ni el progresismo ocupa el lugar que parece tener que ocupar, ni las izquierdas ocupan el lugar que ocuparon en otros contextos históricos, ni el peronismo puede ser definido a partir de ciertas caracterizaciones del populismo. Es complejo, abigarrado, tiene estructuras laberínticas y puede generar dentro de sí una experiencia de resistencia, de transformación social y popular y también puede  movilizar como ha movilizado las peores expresiones de las derechas argentinas, como lo fueron el 
lopezreguismo, la Triple A, algunos exponentes de lo que se llama el Peronismo Federal, o la experiencia del menemismo como despliegue del neoliberalismo en la Argentina. Esa complejidad vuelve a emerger con muchísima intensidad a partir de algo que no era visible socialmente, como fue la emergencia de Néstor Kirchner y el carácter de lo que se inauguró en mayo de 2003. Gran parte de la sociedad no esperaba lo que iba a suceder, no creía que eso fuese necesario, sino que estaba inclinada hacia sectores más conservadores o hacia formas del continuismo con maquillaje de lo que fueron los años noventa. Estuvimos más cerca de un ballottage entre López Murphy y Menem que del que nunca se realizó entre Kirchner y Menem. Si Reutemann hubiera aceptado en su momento la candidatura, incluso quizá ganaba en primera vuelta con lo que la situación de la Argentina de aquellos años hubiera sido muy distinta de la que se desplegó con el triunfo de Kirchner.
-¿Ese desplazamiento es el que hace que hoy en la Argentina haya tanta coincidencia entre ciertas posiciones de la izquierda y de la derecha?
-Yo creo que el kirchnerismo fue una sorpresa para la propia izquierda. Habría que aclarar que en la Argentina la izquierda es un conglomerado diverso, variopinto. Hay una izquierda muy minoritaria de tradición trotskista que de alguna manera sigue mirando el mundo con la misma estructura teórica de la primera mitad del siglo XX, sin hacerse cargo de las transformaciones, de las crisis no sólo del capitalismo sino también de las propias tradiciones de izquierda en Europa y en América Latina, de las derrotas, de los sistemas oprobiosos que se derrumbaron y sigue pensando la realidad de una manera extremadamente dogmática y sectaria. También hubo otra izquierda más reformista que en los años noventa llevó el nombre de progresismo. Pero ese progresismo abandonó la cuestión social, la cuestión de la 
politicidad del conflicto para comprar como única referencia de su carácter progresista lo que resultaba políticamente correcto, lo que algunos han llamado “el estilo de vida”. Ese progresismo incluso pensó que el tiempo de la política –la política pensada comoparticipación– estaba agotado. Después hubo otro tipo de experiencia más reformista de una izquierda que en los años noventa llevó el nombre de progresismo, pero ese progresismo abandonó la cuestión social, la “politicidad” del conflicto para comprar como única referencia a su carácter progresista lo políticamente correcto, lo que algunos han llamado “el estilo de vida”. Ese progresismo incluso pensó que el tiempo de la política -pensada como política de participación, de espacio público, de sujetos colectivos- estaba agotado. Transfirió la política al mundo comunicacional, al set de televisión. Creyó que había llegado el tiempo dominado por esas nuevas tecnologías y esos nuevos lenguajes y que, en el interior de esas prácticas, el progresismo lo que podía hacer era avanzar sobre la calidad institucional, la mejora de la estructura republicana porque el tiempo de lo social-económico estaba clausurado de una vez y para siempre. Había triunfado la economía de mercado, se había decretado el fin de la Historia, el fin de las grandes conflictividades.
-Había caído el Muro de Berlín.
-Y, derrumbado el Muro de Berlín, sólo quedaba aceptar el triunfo de un mundo unipolar, aceptar el triunfo de aquellos economistas de la ortodoxia que venían a cerrar de una vez y para siempre cualquier posibilidad de pensar el rol del Estado, de la economía, de poner en cuestión el patrón de acumulación de esas últimas décadas del siglo XX que fue una acumulación financiero-especulativa. Todos aquellos lenguajes que provenían de tradiciones 
emancipatorias, progresistas, de izquierda, nacional-populares en lo económico no tenían nada que decir. Se podía avanzar en lo podríamos llamar la diversidad, la multiculturalidad, lo políticamente correcto, los derechos civiles, pero el territorio de lo económico-social estaba cristalizado por el triunfo de un dispositivo hegemónico cuyo nombre propio era el capitalismo neoliberal. Esa izquierda quedó entrampada en su propia visión del mundo que, a su vez, fue solidaria con aquellos que hablaban del fin de los grandes relatos de la modernidad, de la muerte de las ideologías, del fin de la Historia. Por lo tanto, entrábamos en un mapa que era el de la espectacularidad, de los discursos mediáticos, el mapa de la reducción de la política al espacio comunicacional.–¿Cómo se expresó concretamente ese aspecto en la Argentina?
–De alguna manera la experiencia de la Alianza estuvo signada por esto. También estuvo signada por el 
renunciamiento a revisar crítica y profundamente el modelo económico-social. Se eligió imaginar que la democracia podía avanzar y que la profundización de una república menos corrupta podía desplegarse sin poner en cuestión el orden de la dominación, la estructura de acumulación del capitalismo del ’76 en adelante. Ahí hubo un progresismo que quedó deshilachado. También surgió hacia mediados de la década de 1990 ,y se expresó fuertemente en el último período del menemismo y la Alianza un tipo de resistencia ligada al surgimiento del movimiento de desocupados, los movimientos piqueteros, incluso la experiencia de la CTA, etcétera.
- ¿Qué significó el surgimiento del 
kirch-nerismo en este contexto?
- Gran parte de las reivindicaciones o gran parte de aquello que se intentaba expresar como alternativa al modelo neoliberal, comenzó a desplegarlo el kirchnerismo: política de Derechos Humanos, recuperación del trabajo, una clara política de orientación latinoamericana, puesta en cuestión de la palabra sacrosanta del Fondo Monetario Internacional, cancelación de la deuda, rechazo al ALCA. De repente, todo un sector que se identificaba con tradiciones populares, democráticas y de izquierda sintió que sus banderas estaban siendo expresadas por alguien que no terminaban de identificar como propio.
–Y esto resultó un poco desconcertante.
–Sí, hubo un desconcierto. Algunos comenzaron a acompañar el proceso que se abrió el 25 de mayo y otros leyeron que lo que se abría era una impostura, que en realidad el kirchnerismo era una gran ficción, que era lo mismo que el menemismo pero con una retórica organizada alrededor de una política de Derechos Humanos, un tipo de lenguaje anti Estados Unidos y anti FMI, pero que mantenía a 
rajatablas la trama, la estructura y el mundo de sentido del neoliberalismo de los ’90 y del menemismo. Eso fue lo que terminó de cristalizar más duramente de Proyecto Sur, de Pino Solanas, de De Gennaro, de Claudio Lozano y de otros sectores que terminan convergiendo y que ven al kirchnerismo como una traba. –¿Una traba para qué?
–Para realizar esas transformaciones populares, democráticas que con ese movimiento de impostura y  de ficción, el kirchnerismo venía a impedir. Ahí se expresa y se explica parte del desencuentro, parte de la incapacidad para entender que la Argentina entró en un proceso históricamente relevante, en un momento excepcional con el que uno podrá tener más o menos afinidades, más o menos proximidades, pero que de ninguna manera puede ser pensado desde esa lógica de la ficción y de la impostura que expresa la propia incapacidad de algunos sectores de la izquierda de comprender la complejidad, la densidad y lo interesante de este fenómeno político-social que nació a partir de mayo de 2003 y que tiene que ver con algo no menor que es la 
repolitización de la sociedad argentina. La pregunta inquietante es por qué, si  todo fuera una impostura, si todo fuera una ficción, si primero Néstor Kirchner y luego Cristina Fernández sólo fueron maestros de la actuación y de la simulación, por qué el odio y el enfrentamiento de las grandes estructuras corporativas, por qué el odio de los sectores de la oposición de derecha, de cierta clases medias cuando, de acuerdo a este planteo, tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández sólo favorecen a los que más tienen en la Argentina. Parecería ser un guión absurdo, una especie de comedia de enredos o una cuestión absolutamente delirante. Me parece que el discurso de la ficción y de la impostura no resiste el menor análisis, no logra entender el nudo que se desató en la Argentina en estos últimos años.
–Para explicar esta reacción desmesurada usted afirma que lo que resulta tan revulsivo es el  “carácter espectral del kirchnerismo”, que deviene de nombrar lo que no se puede nombrar, lo que está reprimido. ¿Qué es lo innombrable?
–Varias cosas. Por un lado, reinstala que el escenario de la democracia, atravesado por el litigio, es un escenario de conflictividades. Esta era una sociedad que había comprado un paquete bien cerrado, propio de la ideología neoliberal, que suponía que a una sociedad se la administra como se administra a una empresa. La lógica del
consensualismo general tiende a reducir las intensidades, las contradicciones y las conflictividades a una zona más bien oscura y peligrosa mientras compra los lenguajes de la gestión y la administración empresarial. Y, al mismo tiempo, retomando lo que decía sobre cierto progresismo, también compra la idea de la imposibilidad de combatir la desigualdad. Quedaba demasiado a las espaldas la idea de una Argentina del horror, del conflicto, de las radicalidades, de la lógica de amigo / enemigo a la que se quería dejar de una vez y para siempre, para entrar en la territorialidad de una democracia que quería habitar una escena donde el conflicto y la disputa en torno a diversos proyectos de país no tuviese la dimensión que efectivamente generó el kirchnerismo. –¿Qué debates reinstala?
–El debate en torno a la renta, a la distribución de la riqueza, al problema de la igualdad. Volvió a decir que la política nace cuando lo que se disputa es la distribución de los bienes producidos socialmente, ya sean materiales o simbólico-culturales. Se disputa la renta agraria, pero también se disputa la distribución igualitaria de la palabra y de la imagen. Se disputa la lógica de la corporación económica, pero también se disputa la concentración corporativa de los medios de comunicación. Y también se opera una apertura compleja, a discutir, de la memoria histórica. Pero no sólo como discurso testimonial, como trabajo académico, como mesas redondas en que una sociedad que ya ha clausurado el expediente del pasado recuerda o recupera aquello que sucedió antes y durante la dictadura. Por una decisión muy fuerte de Néstor Kirchner se derogan las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, se derogan los indultos y acompañado por la reforma de la Corte Suprema se habilita el trabajo de la memoria en términos de la verdad y la justicia. Hoy somos contemporáneos y testigos de las causas que han vuelto a abrirse, y que están llevando al banquillo de los acusados y a condenas efectivas a los grandes responsables de la dictadura militar. Además, hoy se abre el expediente de las complicidades civiles. Eso, para muchos sectores, es insoportable.
-También vuelven a ponerse en cuestión los años setenta.
-Sí, muchos sectores creen que hay una apropiación de la memoria de los ’70, que el kirchnerismo se cree el gran depositario de esa memoria. En realidad, lo que no pueden o no quieren ver es que el presente pueda discutir bajo sus propias condiciones y partir de lo que es siempre una querella de las interpretaciones, aquello que nos aconteció y que nos sigue aconteciendo. 
–¿El pasado no se clausura?
–El pasado, en efecto, no está clausurado: siempre es una materia de disputas, de polémicas.
-¿Qué aporta el kirchnerismo a la disputa sobre el pasado?
-Se podrá disputar en el plano de las ideas y de las interpretaciones, lo que está muy bien. Pero ahora también hay un intento de sellar en términos jurídicos aquello que fue clausurado, y eso sólo se puede hacer no cerrando expedientes por decreto y eligiendo indultos y leyes de impunidad, sino abriendo las instancia de la justicia como una instancia insoslayable.
–Unos creen que los Kirchner se apropiaron de los ’70 y otros creen que son lo mismo. Usted dice que no son lo mismo. ¿Cuáles son las diferencias?
–La diferencia entre los ’70 previos a marzo del ’76 y nosotros es que en el medio estuvo la dictadura, lo que produjo una herida de la que no hemos terminado de reponernos en el cuerpo sociocultural. Tampoco son lo mismo en términos de lo que se disputaba políticamente a fines de los ’60 y en los ’70, en los que todavía el paradigma era la Revolución. 
–¿Cómo caracterizaría el momento que esta atravesando hoy la Argentina?
–Como un período de curación. Hay que curar el daño sobre la vida, sobre la cultura, sobre lo profundo social. Hay que curar el daño que ejerció la dictadura sobre los cuerpos, la vida productiva, el trabajo, los miedos; el daño de lo que significó el fraude de Malvinas, el daño de la hiperinflación que hizo trizas el tejido social y dejó disponible a la Argentina para lo que fueron los años noventa, el del menemismo neoliberal, el del fracaso de la Alianza. Estamos en un proceso de reconstrucción, incluso de reinvención de la democracia. Estos años han sido extraordinariamente fértiles para la Argentina en relación con otras épocas. En los ’90, una parte importante de esta sociedad prefirió gastar la riqueza de las generaciones venideras en una fiesta que duró un instante y que sin embargo hoy reclama calidad institucional, seriedad, cuidado por la forma. Hoy se está discutiendo todo. Esto también es parte de la excepcionalidad, de la anomalía, Se discutió, por ejemplo, la renta agraria, que es la gran renta de la historia argentina, por lo que significó en la construcción de los sistemas de dominación. Se discutió la visión del Estado, el sistema 
jubilatorio, el matrimonio civil igualitario, la Ley de Servicios Audiovisuales, una de las más democráticas de la historia argentina por el modo en que se la discutió. Se acaba de votar la Ley de Glaciares, que implica a corto, mediano y largo plazo una discusión no menor sobre el ambiente, la sustentabilidad, el desarrollo de los pueblos del interior, se discutió y se sigue discutiendo la política de los Derechos Humanos. Cambió el paradigma de la relación de la Argentina con América Latina y, haciendo un giro borgeano, descubrimos nuestro destino sudamericano. Esto es para celebrar.


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SOBRE LO ACONTECIDO EN ECUADOR

(*) PERCY FRANCISCO ALVARADO GODOY

Los hechos en Ecuador fueron realmente una intentona golpista de visos militar, político y mediático, por parte de la derecha ecuatoriana y el imperialismo.
  
Tras el demorado operativo de rescate efectuado por miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía, que condujo a la liberación del  presidente de Ecuador, secuestrado en el Hospital Militar, culminaron cerca de 14 horas de tensión y de espera  para el mundo entero que, temeroso por la suerte de Rafael Correa, se sumó a la condena casi unánime contra el intento de golpe de estado fraguado contra su gobierno.
Ya liberado y ante la presencia de millares de miembros del bravío pueblo ecuatoriano, fue recibido por una multitud ante la sede de Gobierno, donde se repudiaba a los conspiradores y a los solapados autores intelectuales de la revuelta policial. Conciliador, por un lado,  expresó que entre los sublevados "no todos eran policías" y apuntó la responsabilidad del plan golpista hacia el al presidente Lucio Gutiérrez y su Partido Sociedad Patriótica. Luego, emocionado, agradeció a todos aquellos que desafiaron el ultraje y la fuerza bruta de los amotinados, encabezados por ministros, asambleístas,  militantes de Alianza País, así como por  hombres y mujeres  sencillos del pueblo. Para ellos el elogio a su valentía y a su fe en la Revolución Ciudadana, cuando  dijo: “A todo el pueblo, muchas gracias. Que esto les sirva de ejemplo a los que quieren, no a través de las urnas, sino a través de la conspiración, detener a la Revolución Ciudadana. Un agradecimiento también a los miles de compañeros que fueron a verme, a rescatarme a la policía, al hospital y cobardemente los recibieron con gas pimienta, gases lacrimógenos, con piedras. ¿Cómo coño van a ser policías los que se comportaron de esa manera?”
Correa retrató el siniestro plan de la oposición y, sobre todo, alertó al pueblo sobre los peligros y la respuesta necesaria a los mismos, al expresar: “La Fuerza Pública obligada a mantener el orden, secuestra a su Comandante en Jefe y ataca a sus ciudadanos. Hoy es un día triste. Atentos. Hoy apoyar más que nunca a esas decenas de miles de buenos elementos de la Policía Nacional. Fueron unos cuantos que serán sancionados. No habrá perdón ni olvido aquí y por supuesto la ley no será revocada. Por el diálogo todo, por la fuerza nada.”
Por último, sin mostrar cansancio a pesar de ser sometido a múltiples amenazas y presiones, a la par que sometido a una dudosa operación, se le encaramó la esperanza en la mirada y en la voz, frente a su pueblo valiente y presto. “A ustedes, mirar al futuro. Nos ha tocado una prueba dura. El Hospital está destrozado, muchos enfermos han sufrido por culpa de irresponsables. Ahora a mirar adelante y con muchas más ganas, con mucho más valor hacer, que a nuestras Revolución Ciudadana no la para nadie ni nada.
¡Hasta la Victoria Siempre!”
El verdadero trasfondo de los acontecimientos.
No detallaré cada parte de los acontecimientos, los que son harto conocidos por el mundo. Sin embargo, hay sucesos que merecen analizarse y que comprueban que no se limitaron a una sublevación de escasos policías y militares en repudio a lo que veían como una ley que afectaba sus derechos. Fue realmente un ensayo de golpe de estado que sirvió a las fuerzas de la oposición para evaluar la capacidad de respuesta del pueblo y de las instituciones gubernamentales, incluidas las fuerzaspoliciacas y militares del país, así como la posición de otras naciones ante el ataque premeditado y violatorio de la institucionalidad. Esto por supuesto, merece ser analizado en cada una de sus particularidades.
Las naciones que han padecido los golpes de estado ven con sorpresa ciertos indicios putchistas que tuvieron lugar durante el día 30 de septiembre: la toma de instalaciones militares y el acuartelamiento sospechoso de las fuerzas armadas, el desconocimiento de las autoridades gubernamentales; el cierre de los principales aeropuertos del país y principales carreteras y vías de acceso a la capital; el establecimiento de un entarimado mediático para distorsionar los hechos, la supresión de los órganos de difusión vinculados al gobierno, como TV Ecuador; el ataque y toma de la sede de la Asamblea Nacional; la incitación al caos y a la indisciplina social, avalado por el abandono deliberado de los órganos policiales y militares de sus misiones de proteger a la ciudadanía y a la propiedad, incluida la guardia de seguridad legislativa, así como la creación de un ambiente de nociva confusión en casi todo el país.
Varios artilugios fueron preparados en este caso. Un hecho precedente y sospechoso, sin embargo, ocurrido días antes y que podría estar vinculado a las acciones del día 30, cuyo propósito podría haber sido  inhabilitar a Correa en su capacidad de acción y movilidad durante la intentona golpista, fue que éste fue sometido a una inadecuada androscopía, cuando lo recomendable era realizarle unaosteostomía, procedimiento menos invasivo y de mejores resultados de acuerdo a su padecer de la rodilla. Sospechosamente, muchos años antes, se utilizaron procedimientos quirúrgicos inadecuados  en ex mandatarios como Juan VelazcoAlvarado, en Perú, y Saddam Hussein, en Irak, para inhabilitarlos físicamente en medio de crisis políticas en sus países respectivos. No se descarta, pues, que esta haya sido una maniobra premeditada para incapacitar a Correa y hacerlo vulnerable en medio de la planeada crisis golpista.
Otra de las maniobras previas al golpe se realizó el 22 de septiembre de 2010, cuando grupos opositores trataron de recoger firmas para revocar al presidente Correa, según estipula la Constitución del 2008, para que el Consejo Nacional Electoral llame  a la consulta popular. Los  resultados de la firma privadaCedatos-Gallup indicaron, mediante sondeos, que la maniobra no prosperaría. Otras encuestadoras también favorecían a Correa. Es por ello que el camino de las urnas estaba cerrado para los planes de la derecha de derrocar a Correa por vía legal. Solo quedaba la opción golpista.
Asimismo, como antecedente a la intentona golpista, otra igualmente denigrante  se llevó a cabo el 16 de septiembre de 2010, cuando varios legisladores de la oposición ecuatoriana acudieron a la Organización de Estados Americanos (OEA) para difamar el contenido de un proyecto de ley de comunicación en Ecuador, considerado por ellos como dañino a la libertad de expresión por parte del gobierno de Correa. La difamatoria  comisión incluía a Fausto Cobo y Andrés Aguirre, ambos del Partido Sociedad Patriótica; César Montufar de la Concentración Nacional; Leonardo Viteri, del Partido Social Cristiano; Magali Orellana  de Pachakutik;  Andrés Páez, legislador de Izquierda Democrática; así como al independiente Fernández González.
Mientras los revoltosos atentaban contra el orden institucional, no se hizo esperar la primera reacción política de la oposición y de los autores de la asonada golpista: el cabecilla del Partido Sociedad Patriótica, el ex mandatario Lucio Gutiérrez, convocó a la disolución de la Asamblea Nacional y a realizar, de inmediato, nuevas elecciones presidenciales, dando por adelantado la caída del gobierno de Correa. Fueron momentos, incluso, en que se manejó la eliminación física de Correa cuando el mismo  era custodiado por policías insubordinados en el Hospital de la Policía de Quito. Varios de los amotinados trataron de acceder agresivamente al local donde yacía el presidente para presumiblemente asesinarlo. El plan golpista alcanzó su clímax en esos momentos.
Poco a poco se fue desentrañando la verdad de lo que sucedía. Rafael Quintero, dirigente del Partido Socialista- Frente Amplio, calificó a la insubordinación policial de la siguiente forma: “esto no es un movimiento casual ni espontáneo de la Policía Nacional, es el resultado de toda una planificando  por parte de la derecha oligárquica que viene planificando y conspirando desde el año 2007  para derrocar a este Gobierno que eles ha quitado las prebendas, latrocinios y negociados que estaban acostumbrados en la época de la partidocracia en contra de los intereses del pueblo ecuatoriano”.
Lo mismo hizo, el coordinador general del Movimiento PAIS, Orlando Pérez, quien llamó al pueblo a defender a la democracia y validó la constitucionalidad del gobierno ecuatoriano, al expresar: “No vamos a tenerles ningún tipo de medio, nosotros tenemos la Constitución en la mano y en el corazón para defender este proceso”.
Tal vez varios elementos influyeron en que los amotinados no atentaran contra la vida de Correa, pero los más importantes fueron la capacidad movilizadora del pueblo para defender a la democracia y  la reacción internacional a favor de Correa, mientras las instituciones armadas y policiales observaban con sospechosa indiferencia el desarrollo de los acontecimientos. Gracias a ello, varias fuerzas políticas del país, incluidas algunas opositoras, se vieron obligadas a distanciarse de los golpistas.
La posición de una parte considerable del movimiento indígena del país repudiando la intentona golpista, encabezado por la Confederación de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (CONAIE) y sus filiales ECUARUNARI, CONFENIAE y  CONAICE, quienes se deslindaron de los complotados al declarar, en voz de  Asencio Farinango, dirigente de Comunicación de ECUARUNARI, lo siguiente:  “Porque somos opositores al gobierno nos quieren relacionar con estos hechos, pero como movimiento indígena hoy más que nunca respaldamos el poder democrático y llamamos a fortalecerlo”.
Por su parte, otro de los sectores que se deslindó de los golpistas fue la Cámara de Industrias y de la Producción de Pichincha que, en voz de su presidente, declaró: “Uno de los principios fundamentales que rige la vida democrática es la estabilidad (…) La estabilidad es un requisito indispensable para la inversión extranjera, la producción y el empleo (…) No se puede aceptar el desorden e irrespeto a autoridades”.
La Iglesia Católica, por su parte, sin condenar abiertamente los desmanes y la actitud inconstitucional de los golpistas, pidió al gobierno de Correa la realización de un proceso de diálogo. Inusitadamente, expresó en un comunicado firmado por sus obispos: "Pedimos al gobierno y al Parlamento no imponer sus decisiones en forma unilateral, sino abrir un auténtico proceso de diálogo que conduzca a una convivencia constructiva y participativa". Para ellos, absurdamente, los hechos sucedidos son responsabilidad del gobierno por no atender, supuestamente, los reclamos de varios sectores del país. Su actitud contrastó con la del alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, enconado opositor a Correa, quien expresó: “Sigamos altivos, rebeldes y opositores, pero jamás golpistas y contemplativos con la delincuencia”.
Al analizar todas estas declaraciones controvertidas de la oposición, quien no está acostumbrado a la buena fe de la oligarquía, piensa que este intento golpista, o bien no incluyó a todos los opositores, o varios de ellos se dedicaron a la espera dudosa para alinearse a los golpistas y, en último caso, este conato fue un medidor de la situación. Muchos, es cierto, permanecieron agazapados en espera de una orden y un apoyo que nunca llegó. Esta vez no era fácil repetir la aventura hondureña.
La campaña mediática como arma golpista.
Los autores intelectuales de la sonada golpista contra Correa siempre contaron con una sucia campaña mediática orquestada por la Voz de las Américas y la Sociedad Interamericana de Prensa, a los que responden los principales medios privados de comunicación, así como la complicidad de muchas cadenas informativas, para crear las condiciones previas al intento de golpe de estado o para desinformar a la opinión pública sobre la marcha de los sucesos.
En el Ecuador opera la VOA con casi una decena de medios y programas que transmiten su emisión insidiosa contra el gobierno de Rafael Correa, entre los que se destacan La Voz de los Caras. Radio Quito, Bolívar FM. Organización Radio Centro, El Telégrafo y la Prensa, la Voz del Tomebamba, Luz y Vida, Ecos del Oriente. HCJB World Radio, C.R.E. y Melodía, y las Ondas Azuayas de Cuenca.
La VOA y sus emisoras afiliadas en Ecuador trabajan sistemáticamente con vistas de confundir ideológicamente a las masas populares e indígenas, apoyada por el trabajo de zapa que realizan varias ONGs. Como resultado de esta táctica han logrado crear conflictos diversos entre el gobierno y el movimiento indígena mediante el empleo de la mentira, la confusión y la detracción de los objetivos reformadores del gobierno de Rafael Correa.
Es por ello que no resultó extraño que se emplearan en la actividad golpista mediática acciones como:
-       El uso la red social Twitter para apoyar el plan golpista o minimizarlo por algunos periodistas de derecha de Venezuela y de otras naciones, tal como lo hizo la directora de la organización no gubernamental Control Ciudadano, Rocío San Miguel.
-       Inculpar a Correa y a su gobierno por los sucesos que sacudieron a Ecuador, tal como lo hizo la opositora Globovisión.
-       La reaccionaria Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), controladora de los medios de comunicación y agente de la subversión contrarrevolucionaria y anti ALBA, se opusiera a enlazar los medios de radio y televisión a la señal estatal de Ecuador, previsto en el estado de excepción decretado por el Estado. Tácitamente, apoyó el intento golpista contra Correa.
-       La transnacional CNN fue empleada para que uno de los autores intelectuales del plan golpista, el  ex presidente Lucio Gutiérrez, hiciera campaña contra el gobierno ecuatoriano.
-       Otro diario de derecha, La Nación, obvió la represión contra el pueblo y los abusos de los amotinados, dando sobre cobertura a un supuesto atentado contra Fausto Lupera, partidario de Lucio Gutiérrez.
-       Otro medio escrito, en este caso el diario uruguayo el País, mintió deliberadamente en un editorial sobre los sucesos en Ecuador, con independencia de apoyar a la democracia en Ecuador, al decir que: “El detonante para la actual situación ha sido la decisión del gobierno de modificar un sistema de beneficios y promociones, que impactarían en el salario de la policía local. Todo en medio de un clima enrarecido, donde el presidente Correa amenazaba con disolver el Parlamento, para destrabar una serie de reformas, que legisladores de su propio partido se negaban a acompañar. Nada extraño en un país donde el propio hermano del presidente se ha convertido en uno de los principales dirigentes opositores a su gestión.”
El mundo a favor de la democracia.
Esta vez el clamor mundial no podía permitir que se repitiera el ultraje cometido descaradamente contra la democracia en Honduras. Esta vez  Latinoamérica se creció y declaró al unísono su apoyo a la constitucionalidad. No hubo un solo país que apoyara a los golpistas y la denuncia directa se hizo clamor unánime a pesar de la disparidad ideológica. Unos, es cierto, exigieron el fin de la asonada. Allí brillaron Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Argentina, El Salvador, Colombia, Chile, México, Brasil, Perú, Uruguay, Paraguay, por sus reclamos de diferente acento, pero con las mismas exigencias.
Hasta países distantes como España, Rusia, Japón, Francia, entre otros, manifestaron su repudio a la intentona golpista.
Organizaciones internacionales como la ONU, el ALBA, la OEA, UNASUR, el GRULA, el Grupo de Río, la Unión Europea, el Parlatino, el Parlamento Andino, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), también se sumaron a la condena universal por los sucesos contra el presidente Correa y exigieron la restitución del orden democrático.
Fue otra vez, sin embargo,  Fidel Castro quien puso el dedo en la llaga al denunciar en su reflexión “Noticias inverosímiles”, la actitud contemplativa de EE UU, colocándolo contra la espada y la pared, cuando expresó:
“El Presidente Rafael Correa se muestra firme e indoblegable. El pueblo está mucho más organizado. El Golpe a mi juicio está ya perdido.” (…) “Hasta Obama y la Clinton no tendrán más alternativa que condenarlo.”
No fue en balde esta percepción sobre la sospechosa actitud contemplativa de la Casa Blanca. Primero, los EE UU se limitaron solo a declarar que “seguían de cerca” los acontecimientos, en una declaración del vocero de la Secretaría de Estado, PhilipCrowley. Luego, ante la demoledora votación dentro de la OEA condenado la violación de la institucionalidad democrática en Ecuador, la represente norteamericana, Carmen Lomellin, se vio obligada a tomar partido por el respeto a la democracia en Ecuador. Posteriormente, la Secretaria de Estado, no tuvo otra opción que condenar al golpismo contra Correa y validar su mandato constitucional. Esta vez, sin poderlo evitar, el poderoso Norte se vio obligado, a pesar de ser el principal manipulador tras bambalinas de la oposición contrarrevolucionaria en Ecuador, a  aceptar a la Revolución Ciudadana.
La actividad de la embajada norteamericana.
La Embajada de EE UU en Ecuador, con una exagerada representación diplomática compuesta por 185 funcionarios y ubicada en la Avenida Avigiras E12-170 y Eloy Alfaro, en la zona norte de Quito, en un enorme complejo constructivo donde están representadas casi todas las agencias norteamericanas, entre ellas la CIA y el FBI, es dirigida por la señora  Heather Hodges, como embajadora, y quien fuera en 1991 nada menos que  Subdirectora de la Oficina de Asuntos Cubanos, así como  porAndrew G. Chritton, como ministro consejero. 
Parte esencial de la actividad de espionaje en Ecuador la desarrollan la Sección Política (POL), el  Grupo Militar de los Estados Unidos  (USMILGRP), la Sección Antinarcóticos (NAS), el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (USACE); la USAID, los Cuerpos de Paz, entre otras.
Según un informe del mes de febrero de 2010, titulado “APOYO DEL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS AL DESARROLLO Y A LA SEGURIDAD DEL ECUADOR EN 2009”, aparecido en el sitio web de la embajada de Estados Unidos, éste ha desembolsado ese año un total de $59.767.437 de USD.
La USAID recibió 8,8 millones de dólares para su labor desestabilizadora dentro de Ecuador, bajo la cobertura de un programa denominado “Paz, Seguridad e Inversión en el Pueblo”: Otros cerca de 9,4 millones lo destinó la USAID al programa “Democracia y Gobernabilidad”, supuestamente para favorecer a los “procesos democráticos” dentro de Ecuador, entiéndase financiamiento a la oposición al gobierno de Correa. Otros programas usados bajo la falsa cobertura de “Crecimiento Económico” y “Medio Ambiente”, que han recibido 4,59 y  $5,54  millones de USD, respectivamente, han tenido la misma finalidad desestabilizadora.
En cuanto a la Asistencia Militar, los Estados Unidos desembolsaron en el 2009 casi 13 millones de dólares en financiamiento de programas de las FF AA de Ecuador, incluyendo abastecimiento militar, asesoría, capacitación,  además de otros 35 millones para la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y organizaciones “no gubernamentales”. Por otra partela Sección Antinarcóticos desembolsó ese año cerca de 8 millones a los cuerpos especializados de la Policía.
Según estudios realizados hace algunos años por las organizaciones norteamericanas Latin América Working Group (LAWG) y el Center for InternationalPolicy (CIP), el gobierno norteamericano ayuda a las FFAA y los cuerpos policiacosecuatorianos con grandes cantidades de recursos militares y financieros, desde los años noventa. Aunque en apariencia estos recursos están destinados al enfrentamiento al narcotráfico y la presencia guerrillera colombiana en Ecuador, muchos de estos recursos se dirigieron a financiar la persecución y espionaje contra las fuerzas progresistas de Ecuador.
Los cuerpos policiales ecuatorianos han sido favorecidos por la sistemática ayuda financiera y logística norteamericana, entre ellos el Grupo Operaciones Especiales (GOE) de la Policía Nacional Ecuatoriana, el Grupo Intervención y Rescate (GIR) de la Policía Nacional Ecuatoriana, la  Unidad Lucha Contra el Crimen organizado (ULCO) de la Policía Nacional Ecuatoriana, el  Grupo Especial Móvil Anti-Narcóticos (GEMA) de la Policía Nacional Ecuatoriana y la Unidad Antisecuestros (UNASE) de la Policía Nacional Ecuatoriana. Muchos miembros de estos organismos policiales han establecido fuertes lazos de colaboración, incluidos de pertenencia, con agencias norteamericanas como la CIA, el FBI, la DIA y la DEA durante estos últimos años y se han convertido en fuentes del espionaje estadounidense en Ecuador.
Según  un documento aparecido el 5 de noviembre de 2008, elaborado por la  Comisión de investigación de los servicios de inteligencia militares y policiales, creada el  15 de mayo de 2008 por el presidente Correa, mediante el Decreto 1080,  y titulado “Informe de Penetración de la CIA en las Fuerzas Armadas y Policía Nacional”, existen abundantes pruebas de la actividad de espionaje norteamericana dentro de las FF AA y la Policía Nacional del Ecuador.”
A grandes rasgos, el Informe corrobora:
-        Excesiva autonomía de los cuerpos policiales y su dependencia a intereses indicados por agencias acreditadas en la embajada de EE UU en Ecuador.
-       El contubernio entre las FF AA y la US Army para el mantenimiento de la geopolítica norteamericana en la región.
-       Empleo de los cuerpos policiales para labores de espionaje de las fuerzas progresistas en Ecuador, como el espionaje electrónico, telefónico y seguimientos, siguiendo instrucciones de agencias norteamericanas acreditadas en la embajada de EE UU en Quito.
-       La inteligencia policial dirigida por la Dirección General de Inteligencia y el resto de dependencias especializadas como la Unidad de Investigaciones Especiales (UIES), la Unidad de Antisecuestros y Extorsión (UÑASE), el Comando Operativo Anti Coyotes (COAC) y la Dirección Nacional Antinarcóticos (DNA), son financiadas en gran medida, desde hace años, por el gobierno norteamericano.
-       “Existen mecanismos formales e informales de colaboración de los organismos de inteligencia ecuatorianos con las instituciones que dependen de la Embajada de Estados unidos, principalmente con Agregaduría de Defensa (DAO), Agencia Antidrogas (DEA), Grupo Consultivo de Ayuda Militar (MMG), y Agencia Nacional de Seguridad (NSA, National Security Agency), además de la estación local de la CIA.”  (Textual)
-       Se han demostrado casos de reclutamiento y control de personal de las principales agencias de inteligencia por parte del FBI y la CIA.
-       Los mecanismos formales creados entre la embajada norteamericana y las FF AA y la Policía Nacional, se materializan en abastecimiento logístico, entrenamiento y capacitación,  donación de partidas financieras, entre otras.
-        “Esta dependencia vuelve al país vulnerable y menoscaba su capacidad de formular y aplicar políticas soberanas en el control del narcotráfico o de la frontera norte y puede condicionar la continuación de la cooperación a la entrega de información a los organismos de Inteligencia de EE.UU. o a la implementación de sus prioridades en materia de seguimiento y defensa.” (Textual)
-       “En el área de inteligencia y desde el año 2001 hasta el 2008, se han capacitado en cursos y seminarios locales en diferentes especialidades, un total de 2.898 elementos de la Policía Nacional. En el área antinarcóticos, entre oficiales y personal subalterno, se han capacitado en el exterior un total de 97 elementos.”  (Textual)
-       “Existen indicios sugerentes de que el ataque de las Fuerzas regulares de Colombia a Fuerzas irregulares colombianas en territorio ecuatoriano se hizo en base a una operación combinada entre Colombia y EE.UU., con la participación de una red de inteligencia extranjera operando en el Ecuador, que conocía con antelación del bombardeo y de los pasos subsecuentes que el Gobierno de Bogotá iba a tomar.” (Textual)
-       “Las reuniones mantenidas con personal de la CÍA en Ecuador demuestran las relaciones que se han construido con personal de la Policía y las Fuerzas Armadas desde hace muchos años y reafirma la existencia de redes como las que manejaba Leila Hadad Pérez, alias SWAT, así como vínculos con oficiales de organismos especiales y de inteligencia de las dos instituciones.” (Textual)
A manera de conclusiones.
La intentona golpista en Ecuador es la antesala, sin lugar a dudas, del incremento de la labor desestabilizadora de la derecha ecuatoriana. Quisieron probar si existían condiciones para derrocar a Correa, pero no emplearon  todos los recursos disponibles y muchos de los responsables de esta intentona se ocultaron en la sombra o se lanzaron, hipócritamente, y, cuando todo el mundo repudió la asonada, a hacer declaraciones a favor de la democracia.
Muchos peligros amenazan a la Revolución Ciudadana impulsada por Correa, entre ellos nuevos intentos por derrocarlo por la vía violenta,  ante la imposibilidad de hacerlo en las urnas.
Hoy más que nunca es importante sacar experiencias de estos nefastos acontecimientos. Una de ellas es la necesidad de buscar la unidad de las fuerzas progresistas, perfeccionar los métodos de trabajo con las masas, enfrentar con oportunidad y convicción la desinformación entre las bases populares y los movimientos sindical e indígena, esclarecer más que imponer, y esa será, sin lugar a dudas, la clave del triunfo. Es la hora de rectificar errores y de fortalecer nuestra fe en el pueblo, de depurar a oportunistas y a quienes perjudican el trabajo del gobierno desde adentro.
El verdadero enemigo desembolsa grandes cantidades de dinero de forma descarada y controla desde su complejo de oficinas diplomáticas, las actividades de muchos elementos dentro de la FF AA y la Policía Nacional. Se debe confiar, es cierto, en el soldado honesto y patriota. A la par, se debe ser cuidadoso con aquel que se vende y es capaz de traicionar a la Constitución cuando su protector de la CIA se lo aconseja.
Estos hechos dejaron, sin embargo, a mi modo de ver, la apreciación de que el presidente Correa y su pueblo se crecieron con decoro y dignidad por encima de quienes trataron de tronchar el futuro del Ecuador. Fueron admirados por el mundo y el mundo no les dio la espalda.
La valentía de Correa como líder y hombre probo, quedó demostrada al cerrarse este capítulo bochornoso en la historia del Ecuador. Digno y glorioso dijo a Radio Pública, para que lo escuchara su amado pueblo: “Yo no voy dar marcha atrás, si quieren vengan a buscarme acá, denme un tiro y que siga adelante la República, me matarán a mí, como decía Neruda, podrán cortar las flores pero no impedir la llegada de la primavera”. 







PERO HAY OTRA FOTO ......

testigo en la obscuridad que quedó como estampado,
una foto en un volante arrugado, con indeleble memoria,
es origen de esta historia, que bien se, que  es verdad, y fue como siempre sucede:
se colaron con los recuerdos  del  Flaco Tito, a quien va nuestro reconocimiento posta

-Relatos sobre Raúl Sendic Antonaccio-

Nunca la vi, pero quien sabe...algún día...
A Raúl, tampoco le gustaba que le sacaran fotos o que lo filmaran. Pero nunca se negaba si alguien se lo pedía.
Como dato curioso, tengo una foto de la que estoy particularmente orgulloso.
La conseguí en un volante que encontré en el suelo.
En ella aparece Raúl, firmando unos papeles en medio de un acto
Es la historia de mi vida. Cuidar de Raúl sin aparecer en la foto.
Yo soy el que aparece  a la derecha de él... ¡Pero que se me ve solo el pelo!
 En ese volante con foto, que tan bien atesoro,  dice en parte de su   texto "Sin estatizar la Banca y el comercio exterior no se domina nada en  la economía de hoy" "A llegado la hora en que solo queda  expropiar a los expropiadores; para incorporar la tierra de las carteras, a un plan de colonización"
Pero hay otra foto...
Nunca la vi, pero quien sabe...algún día...
Sería por el 86 u 87. Me pidió que no fuera por un par de días porque iba a estar reunido.
-Llamame mañana de tarde y vemos que hacemos.
Pero lo que me dijo después, ¡si me sorprendió!
-No lo comentes con nadie, porque son unos compañeros mejicanos que andan con documentación trucha.
¡Qué raro! Me dije. ¿Mejicanos con documentos falsos? ¡Si en México, en ese año de 1987 no pasaba nada!
En fin... ¡andá a saber!
Al otro día lo llamé y me dijo que viniera de noche que íbamos a dar una vuelta.
Con Raúl subieron dos compañeros. Uno se sentó adelante conmigo y el otro atrás con Raúl. Me encantó el "tonito" mejicano. Los dos eran muy amables.
Arrancamos.
-Vamos a mostrarle Montevideo a estos compañeros, que se pasaron encerrados y por lo menos que vean algo. Vamos por la Rambla.
En el camino Raúl le iba mostrando al compañero que estaba con él lo que íbamos viendo. Con el que estaba conmigo, la charla fue más distendida. Entre otras cosas le dije que nunca había probado el tequila. El me dijo que como se les había acabado la caña, Raúl los había convidado con grapa. ¡Estaban encantados con la grapa!
Fuimos hasta el arroyo Carrasco,  y luego bordeamos Montevideo,  llegando al Cerro.
¡Quedaron maravillados con la vista de la ciudad toda iluminada!
En determinado momento, el que se había sentado junto a mí me pregunta:
-¿Nos saca una foto compañero?
Se pusieron los tres de espalda a Montevideo. Raúl estaba al medio. Le entregué la máquina de fotos y él me pide que me ponga con Raúl y su compañero para sacar otra. En principio me negué. Pero Raúl intervino:
-Los compañeros te lo piden Ricardo. Vení.
La misma toma. Raúl al medio. Después nos fuimos hasta lo de Raúl por la Rambla.
Ahí se bajaron los tres. Raúl me dijo que viniera como a las ocho del otro día, para acompañarlos hasta la Onda.
No sé donde iban.
Al otro día cuando fui  a buscarlos, les compré dos botellas de grapa como obsequio.
Me sorprendieron con una botella de tequila que me regaló el que se sentaba atrás. A Raúl le gustó mucho el intercambio de obsequios.
Cuando se despedían, el mismo, compa que se sentó atrás en el auto, le agradeció "el libro", a Raúl.
Casi podría asegurar que era El Cumpleaños de Juan Ángel, de Benedetti: Lo tenía en la mano.
-Tengo lectura para el viaje -le dijo.
Los acompañé hasta la Onda, y ellos compraron dos botellas más de grapa. "Tenemos que hacer algunos regalos" me dijeron con un guiño.
Y se fueron.
Me pregunto si alguna vez  podré ver "esa" foto.
Cada vez lo veo más lejano.
La humildad y la modestia de esos personajes, debe haber encajado justito con la de Raúl. ¡Ni la cara muestra! Llegaron al lugar exacto si querían saber sobre "campesinos". Los cargos tampoco le preocupan: Le dicen sub-comandante porque él considera que por encima de él ¡está el pueblo!
Hace poco escuché una grabación de Mario Benedetti diciendo, que le habían dicho que se había puesto el nombre de su personaje. ¡Todo cierra!
Raúl nos abandonó hace 20 años.
Se fue sin ruido.
¡Como a él le gustaba!

La última vez lo vi irse
¡Contento y desnudo!
Iba matando canallas
CON SU CAÑÓN DE FUTURO.
¡Ya lo verán!
Ricardo Infante Caminal ricardoinfante366@hotmail.com