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30 de septiembre de 2010

NI UN PASO ATRAS!!!



Nos solidarizamos con el Pueblo Ecuatoriano, por la libertad de Americalatina

¡TODOS CON EL PRESIDENTE CORREA!

26 de septiembre de 2010

AVES DE RAPIÑA

(*)Por Eliana Valci


Se encuentran al acecho de que algún perejil les lleve algún negocete, sentados en sus  sillones, con chapa de corso, para llevar a cabo tal actividad.

Pero no es sólo de extrañar la actitud de éstos, sino de la de  quienes los llevan a esas posiciones, quienes les permiten su accionar.

Por lo tanto, el militante que la pelea desde abajo, con sus piecitos embarrados, el de hacha y tiza, jamás llega, porque los tiburones blancos no se lo permiten, ya que han olvidado sus orígenes.

¿Todos quieren llegar a  la cima, pero son capaces de mantener los mismos principios que cuando estaban abajo?...

El poder prostituye y hace que el más sencillo de los militantes se transforme en la más cruenta de las aves de rapiña, salvo que tenga muy claro, quién es, qué quiere y a dónde va.

De estos últimos hay muchos, a esos hay que ir a buscar, pero no comprando sus voluntades, sino extendiendo la mano del compañero, para trabajar en comunión, que es ahí donde se produce la mística militante, para agarrar el bastón de mariscal que cada uno se os ha otorgado y seguir la guía de nuestras 3 banderas, y no la de los ceros que puedan aparecer en un cheque o en una cuenta bancaria.

(*) Directora Revista Ida & Vuelta 

PUTEE CROVO, PUTEE


(*) Juan Peron
Grotesco de Crovo mediante...

Qué extraña es la definición de “alternadora” aplicada a una mujer que tiene sexo (sin eufemismos, sería “coge”) por dinero. Habría otras mucho más ilustrativas. Seguro. Evidentemente, la sociedad destina un esfuerzo importante en crear la mayor cantidad de sinónimos posibles para aquello que se considera que es mejor esconder o disfrazar o mitigar, aunque sea a través del lenguaje, frente a la opinión pública. El que vende pan es panadero, el que vende carne es carnicero, el que vende verduras es verdulero. Sin embargo, la que vende sexo puede ser prostituta, puta, loca, copera, bataclana, trola, meretriz, mujer pública, mujer de la vida, atorranta, cabaretera... y la lista es larga y de gran creatividad popular.


Pero “alternadora” es una de las definiciones más sofisticadas.

Alternar tiene su origen en “arternare” y éste en “alter”, es decir el otro. Alternar podría definirse como una sucesión. (alternatus "one after the other," pp. of alternare "to do first one thing, then the other," from alternus "every other," from alter "the other" (see alter). The verb is recorded from c.1600).

No saquen conclusiones rápidamente, porque no es tan simple. Llamativamente, el origen del término “alternadora” no se ajusta a la primera idea de “aquella mujer que primero tiene sexo con una persona y luego con otra”, en forma sucesiva. O “alternativa”. Más bien, se ajusta a una “especialidad” no necesariamente carnal, sino de compañía.

En el antiguo Imperio Romano, cada tipo de prestación sexual o relacionada directa o indirectamente a la vida rumbosa tenía su propia definición.

“Cymbalistriae, ambubiae, mimae o citharistriae designan a las prostitutas por sus habilidades artísticas. Doris, amasiae o famosae nombran a putas de gran belleza o de buena familia. Por su parte, las baratas podían ser tanto las diobolares (la tarifa era de dos óbolos), las blitidae (en consonancia con el nombre de una de las bebidas más baratas de las tabernas) o las quadrantariae. Las copae eran alternadoras o empleadas de las tabernas; las noctiluae, chicas que yiraban de noche, y las forariae, algo así como unas ruteras”.

Ahora bien. Una de las definiciones del Diccionario de la Real Academia Española se ajusta a la idea de asimilar las alternadoras con las coperas. (7. intr. Dicho de una mujer: En ciertas salas de fiestas, bares y lugares semejantes, tratar con los clientes, para estimularles a hacer gasto en su compañía, del cual obtienen generalmente porcentaje). Otra definición, sencillamente le quita todo ribete amoral (6. intr. Hacer vida social, tener trato. Alternar con personas de cuenta).

Visto esto... y haciendo hincapié en el uso meticuloso del lenguaje... se podría decir que no sería tan grave que el Inspector General del Municipio, Rubén Crovo, encuentre “alternadoras” en los cabarulos tandilenses, cuando sale a cumplir con su tarea de fiscal administrativo. Porque, en definitiva, serían una suerte de promotoras del consumo de bebidas, un poco escotadas, nada más. Eso sí, tendrían que estar contratadas según las reglas de empleo vigente.

Más complejo sería que como funcionario del Estado encuentre putas, hechas y derechas, que es lo que prohíbe la ley haciendo gala, una vez más, de la hipocresía que ya de tan natural no nos perturba.

Y si hay putas, hay putas don Crovo... Putee m’hijo, putee.

EL GOBIERNO NO ME OFRECIÓ PLATA



(*) Hernan Cocchi


La viuda de Graiver desmintió las acusaciones del presidente del directorio de La Nación, Julio Saguier, sobre un supuesto pago de 2 millones de dólares que habría recibido para contar la historia de la apropiación de Papel Prensa. Anticipó que acudirá a la justicia. 
 


Ni el gobierno me ofreció plata, ni Julio Saguier me ofreció plata, ni yo le pedí plata”, dijo Lidia Papaleo a Tiempo Argentino, al ser consultada sobre los dichos del dueño de La Nación, quien declaró que el Poder Ejecutivo le pagó 2 millones de dólares para que cuente la historia sobre la apropiación de las acciones de Papel Prensa durante la dictadura. La viuda de David Graiver confirmó que se reunió con el empresario porque él quería conocer su versión del traspaso accionario. Además, anticipó que recurrirá a la justicia y reiteró que ahora cuenta toda la verdad porque siente que su vida no corre peligro. “Sólo me voy a sentir libre el día en que la justicia dictamine por Papel Prensa y los representantes de esa injusticia vayan presos”, reflexionó.

–¿Usted se reunió con Julio Saguier?


–Sí. La reunión la convocó él en la Asamblea de Papel Prensa (del 20 de mayo pasado).



Yo estaba con el licenciado (Guillermo) Moreno y (Saguier) me pidió mi teléfono celular. Luego me llamó y me pidió de vernos, y nos encontramos a la mañana en el Hotel Alvear.

–¿Cuál era el tema del que quería hablar?


–Él alegaba que cuando sucedió lo de Papel Prensa era muy joven y no sabía cómo había sido y que quería escuchar mi versión. Anteriormente, ya me había hecho llamar por Magdalena Ruiz Guiñazú para conseguir la entrevista con estas mismas palabras. Yo nunca había dado entrevistas y tampoco quería darle una a él –a pesar de que no es periodista, sino el dueño de un medio–, porque consideraba que era totalmente inútil hablar con gente que representaba a los medios, específicamente a esos medios que son Papel Prensa. Tampoco pienso entrar ahora a polemizar en los medios con un señor que es dueño de un diario. Doy esta entrevista, la única, porque Tiempo Argentino fue muy respetuoso de mi versión. No voy a hablar más, porque todos sabemos los intereses que hay detrás de esto. La charla, insisto, se hizo. Él habló de toda esta situación, y me dijo que le explicara: le expliqué. Conversamos bastante prolongado, inclusive hablamos de su estado de salud. Me dijo que se tenía que operar de próstata, que después de la reunión vería a su médico. La casualidad fue que compartíamos médico clínico. Hablamos de cosas de todos los días.


–¿Hablaron del gobierno?


–Sí. Él daba una versión muy poco real para mi visión del gobierno. Daba una imagen del gobierno que no coincidía con la mía. Frente a eso, le dije mi opinión y le pregunté cómo explicaba si el gobierno era tan malo. Hablaba muy peyorativamente de la presidenta. Incluso le planteé los logros –como mujer– de la presidenta y los logros que tenía con su propia familia. Le di el ejemplo de que los hijos de la presidenta, ella y su esposo jamás dieron una imagen de conflictos familiares. Aunque los puedan tener, nunca han trascendido. Y eso me parece que como mujer y argentina, cuando tenemos a muchos presidentes con serios conflictos, me parece que eso habla de quién es Cristina Fernández. A mí, como psicóloga familiar, me parece fundamental eso. Ella es absolutamente confiable. Como profesional y como mujer, estuve frente a una persona en las entrevistas que tuve, en lo que leo y en lo que escucho, una imagen sólida de una persona que tiene muy decidido su camino. Todo lo que ella me dijo a mí a solas es exactamente lo que está haciendo, y se lo dije a Saguier. Nunca se movió. Le recordé que nunca he militado en política. Yo elegí la psicología porque creí que el cambio de la humanidad iba a venir por la psicología. Hoy no pienso lo mismo. Y eso fue fundamental durante mi tortura y mis años de cárcel. Mis principios como persona y como profesional y la familia me ayudaron a tener toda esta entereza que he tenido y que tuve.


–Saguier dice que usted le confesó que el gobierno le ofreció dinero para contar su verdad sobre Papel Prensa.


–El gobierno jamás me ofreció dinero. Y no sólo eso. En la primera entrevista a la que concurrí con mi hermano Osvaldo (Papaleo) a la Secretaría de Comercio Interior, el licenciado Moreno me dijo que ni esa secretaría ni el gobierno le iba a dar plata a nadie. Que el tema Papel Prensa es una cuestión que ellos habían encarado y que la van a seguir, declarara yo o no declarara.



–¿Por qué cree que Saguier sale ahora a decir esto?

–Como ustedes publicaron, yo declaré cuando estuve secuestrada y desaparecida ante el general (Oscar) Gallino, y el tema era Papel Prensa. Está publicado, escrito. Yo no necesito, por suerte, más que que se lea lo que yo declaré en todos mis testimonios. Bajo tortura, con Gallino, las siguientes veces, ante el Consejo de Guerra, yo he tenido una coherencia, y no es casualidad. Uno no se puede equivocar cuando dice la verdad, porque la verdad no tiene tres o cuatro patas. La verdad es una. No te podés equivocar. Nadie tiene que ensayar. Me parece gravísimo lo de Saguier. Me parece muy grave para su honra como persona y me parece grave jurídicamente. Voy a tomar las medidas que me indiquen mis abogados, porque vamos a tomar medidas judiciales.


–Me permito ponerme en abogado del Diablo. Es su palabra contra la de Saguier, ¿cómo se resuelve en Tribunales?


–Lo tendrá que decidir el juez. Si el señor Saguier acepta hablar en la justicia... No sé cuáles son los pasos normales para esta situación, pero se hará. Yo llegué hoy de afuera. Acabo de llegar. Este camino mío no se corta. Yo ya dije mi verdad. Estoy haciendo esto porque estoy absolutamente convencida de que es necesario para el país. Es la primera vez en 34 años que tenemos la garantía de la justicia y de un gobierno. Me parece absurdo que me pregunten por qué ahora. ¿Por qué ahora? Porque no me matan. ¿Cuál es la pregunta? El encargado del edificio, el verdulero me dicen: “qué suerte que ahora sí puede hablar”. No hay que pensar mucho. Me parece alarmante la falta de veracidad. No me extraña de los medios que él representa. Yo conocía a la mamá y al papá del señor Saguier, y me parecían personas de bien. Yo se lo dije, le conté de cuando vi a su padre, inclusive estando enfermo, y él me dijo que estaba hablando conmigo porque era una buena persona. Entonces, me llama la atención esta falta de hombría de él. No lo puedo entender.


–¿En algún momento pensó que La Nación era diferente de Clarín?


–No. Siempre pensé que ellos eran acólitos de Clarín, de Héctor Magnetto, y que seguramente no tuvieron muchas oportunidades de elegir el camino. Estaban en un camino que eligió Mitre, pero no los hermanos Saguier. Porque nadie que trabaje con Magnetto tiene posibilidades, porque él es mayoría, incluso legal. No tienen oportunidades de pensar distinto. Por eso también lo vi. Porque era una oportunidad de darle una versión a una persona que quería escucharla porque no la conocía, porque no había estado, porque era joven. Es lo que me dijo la señora Ruiz Guiñazú, y él mismo el día de Papel Prensa. Entonces, creo que no era verdad por lo que salió publicado.


–¿La sorprendieron los dichos de Saguier?


–No me quedo asombrada para nada, pero me da mucha pena que haya gente que siga apostando a la mentira. Que el dinero sea más importante que la vida de uno. Porque la vida de uno está basada en los principios, en la dignidad. Si perdés eso, no sos nadie. Yo no puedo entender que haya opción. Nunca la hubo. Insisto: ni el gobierno me ofreció plata, ni Saguier me ofreció plata, ni yo le pedí plata. Yo sigo viviendo de la misma manera que vivía y sigo teniendo los mismos principios que tuve todos estos años. Estoy absolutamente comprometida por que se haga justicia en Papel Prensa y que pase a pertenecer a quienes tiene que pertenecer. Yo no tengo interés en transformarme en empresaria. A mí me importan los seres que quiero y la vida que hago. Yo trabajo, soy feliz con mi vida y mi trabajo. Lo que importa apasionadamente ahora es esta oportunidad que me da el gobierno y que es llegar a la verdad.


–¿Qué cambió desde que reapareció el tema Papel Prensa?


–Sólo me voy a sentir libre el día en que se sepa la verdad de Papel Prensa y la justicia dictamine por Papel Prensa y los representantes de esa injusticia vayan presos.<

PROGRESISMO TELEVISIVO, ORAL y ESCRITO.....SI MAGNETO LOS BANCA ?


 (*)  Daniel Mojica

Hay un concepto que desvela a cierto segmento de la sociedad.
Pareciera que ser etiquetado con esa palabreja, otorga cierto prestigio en determinados cenáculos.


Ser “progresista” vendría a ser algo así como ser el “bueno de la película”.
Esa definición comenzó a circular en la década de los ochenta. Para ser más precisos, luego que recuperamos la democracia de las garras de la genocida dictadura cívica, militar y mediática.


Claro, es que “revolucionario”, además de quedarles un tanto grande, sonaba demasiado fuerte.
Además, había treinta mil razones para ser cuidadosos. Los límites estaban muy claramente definidos.
Entonces, ser “progresista” devino de la devaluación subjetiva, sutil y conceptual que la sociedad, o cierto sector, aplicó a aquella otra que sonaba muy fuerte.


Así es que ser “progre” es como ser un primo lejano del “ché” Guevara.
Muuuuuuy lejano. Casi como una versión desteñida, light y aceptada socialmente.
Era una cosa así como “ser todo lo revolucionario que el sistema te permite”.
Más tarde vendría “el fin de la historia” y luego “la muerte de las ideologías”. Como si fuera una trilogía escrita por el establishment. De la cual el “progresismo” era el primer tomo.


Tomo prestada una idea que le escuché a Eduardo Aliverti “durante el menemato era muy fácil ser progre”.
Tal vez, durante la “democracia preambularia” de Raúl Alfonsín, el progresismo haya pretendido tener otro espesor. La historia se encargó de poner en su lugar esas pretensiones.


Ahora ¿qué sucede con ese “progresismo” cuando se encuentra con un gobierno dispuesto a enfrentar los límites del sistema de poder?


¿Cuándo tiene frente a sí un gobierno que representa y defiende los intereses del campo nacional y popular?
¿Qué sucede con ese ser que teorizó, hizo caracterizaciones, definió pautas, describió posibles y aceptables medidas; cuando esas medidas son implementadas por el gobierno?


Hay un sector que se identifica con muchas y/o algunas medidas de este gobierno y acompaña desde una postura crítica, pero no obstruccionista.
Hay otro sector que no puede “soportar” las “formas” que acompañan esas medidas que siempre reclamaron. Entonces se enredan con argumentaciones donde sus palabras se tropiezan, sus gestos se hacen inabarcables, sus ojos no saben hacia donde mirar.

El maestro Arturo Jauretche tenía un nombre que definía muy bien a esta clase de individuos. “Tilingos” los llamaba.


El problema, en mi particular opinión, no radica en cómo piensan. Son libres de pensar como mejor les parece. Pero si objetivamente, ese modo de ver la realidad HOY los ubica junto a Hugo Biolcati, Mariano Grondona, Héctor Magneto, Jorge Videla, Samuel Gelblung, Von Wernich, Astiz y compañía. No tienen derecho a creerse mejores. No tienen derecho a exhibir ajados laureles de pretéritas épocas donde quedaba bien concurrir a determinadas plazas y escribir determinados libros.


Yo tampoco respeto a quienes banalizan las torturas, vejaciones, asesinatos, robo de bebés y apropiación de bienes durante la genocida dictadura cívica, militar y mediática.


Mientras quede un solo nieto por recuperar, mientras quede un solo genocida civil o militar sin condena, vamos a seguir hablando y denunciando.


Le guste a quien le guste, le pese a quien le pese.


¡Qué cosa! Estos “progresistas” tienen tantos pruritos para ser tildados de oficialistas o cercanos al gobierno nacional, pero no les molesta en lo más mínimo quedar pegados a socios y cómplices de la genocida dictadura cívica, militar y mediática.
Estos “periodistas independientes” son cada día más Magneto dependientes.


FUENTE : Mensaje Walsh

LA INDIFERENCIA ES LA PEOR IRRESPONSABILIDAD


(*) JOSE REPISO

Todo ser humano adquiere, SOBRE UNA COSA en concreto, unos conocimientos -con focalización o sin ella, incluso con voluntad o sin ella-; en un más y en un menos. Es decir, sobre la cosa "melón ahora pesado", unos tienen tres conocimientos y otros veinte, por ejemplo

- Cuando una persona dice que "tiene principios", claro, se sobreentiende que tiene principios... morales -o éticos-; no, no principios de empezar una guerra o una borrachera. Asimismo, cuando una persona es coherente o demuestra una coherencia, se sobreentiende que es coherencia... racional (o ética, que es un resultado racional); por ello, alguien como Hitler no puede ser nunca coherente, en su evidente irracionalidad (sí, otra cosa -y muy diferente- es ser consecuente o ser fiel a "una" o a "unas" convicciones racistas o de paranoia)

- Una de las personas más irreverentes de toda la humanidad fue precisamente Jesucristo, así es, pues fue irreverente con los romanos -y con los fariseos- a más no poder; y lo hizo... por razón,por dignidad, por no doblegarse a lo injusto para, al momento, callar y obedecer en consentimiento o en condescendencia. Por lo tanto, la irreverencia (a o ante lo que se demuestra que no tiene razón o es injusto) es lo más esencial en una persona buena o ética

- La indiferencia es la peor irresponsabilidad; si una autoridad es indiferente con el maltrato que se hace a una mujer en concreto, pues esquiva esa injusticia, le da de lado, la anula en su dignidad. Y ésta se muestra, a veces, por la aplicación de un lema -o de algo dado por cierto, siendo falso- que la justifica; por ejemplo, frecuentemente en fácil huida -de responsabilidad- o en frivolidad se aplica mucho y, a rienda suelta a todo por conveniencia, el "Si eso no tiene remedio, ¿por qué te preocupa?"Cuando, toda injusticia humana -absolutamente toda-, sí tiene remedio -puesto que ya, todo lo que se hace con voluntad, lo tiene-. Otro contexto es lo extrasocial, sí, las leyes naturales que no se pueden modificar.

- Hay algunos manipuladores que se burlan de todo y, al burlarse de todo, nada es válido para que tengan alguna responsabilidad, o algún respeto a lo que se debe considerar como es, no otra cosa -que eso es la manipulación-. "La realidad no está fuera, sino dentro" se afirma como el que va a inventar mariposas. Pero qué dentro, ¿qué es... eso? ¿un culebrón que hay muy muy dentro personal?, ¿es...? Entonces, si atropellas a una persona, ¡no importa! porque no es la realidad; si tu hijo mete los dedos en un enchufe, ¡no importa! porque no es la realidad; si en tu país vecino se mueren de hambre o hay un genocidio, ¡no importa! porque no es la realidad sino, la realidad -según El Locas o La Locos-, es lo que está... dentro. ¡Sí! pero ¿qué dentro en concreción?, ¿es una cueva acaso?, ¿es un misterio?, ¿qué es?

No obstante, la realidad es LO QUE ES, y NO ESTÁ LEJOS, NO ESTÁ ESCONDIDA, no es otro mundo, algo ajeno a nosotros o nada; es lo que, por hechos, por acciones, por demostraciones de unas consecuencias, es.
- Si tu imagen -que no la engañas para un momento determinado- no es aprobada por los que tienden a encasillarlo todo, entonces todo lo que eres ya está inventado -prejuzgado y sentenciado- en sus mentes.

MIS HIJOS SERÁN VENGADOS CUANDO LOS PIBES SEAN FELICES


Recomendamos a nuestros lectores LA REVISTA SUDESTADA 
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Con un camino marcado a fuego por la lucha y la resistencia, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, eligió desde hace algunos años un rumbo cuestionado por muchos militantes: el apoyo incondicional al proyecto kirchnerista. En esta entrevista, repasamos su historia combativa pero también las diferencias entre los organismos de Derechos Humanos, los límites del modelo y el futuro de las Madres.
por Martín Latorraca e Ignacio Portela


En septiembre de 2006, una noticia dividió las aguas entre cientos de militantes de las organizaciones de derechos humanos de todo el país: la Asociación Madres de Plaza de Mayo, encabezada por su presidenta Hebe de Bonafini, anunciaba que iba a dejar de hacer su reconocida “Marcha de la Resistencia” porque “el enemigo ya no estaba en la Casa de Gobierno”. Un nuevo camino se vislumbró a partir de proyectos gestionados en conjunto con el Estado y, desde entonces, Hebe se encargó de defender la gestión que comenzó con Néstor Kirchner y que actualmente tiene a Cristina Fernández como punta de lanza. Gran parte de la militancia que durante años había acompañado a las Madres cuestionó esta determinación y se alejó del movimiento, lo que provocó que sectores ligados al peronismo pisaran fuerte dentro de la Asociación. Mientras tanto, su representante histórica asegura que actualmente no ve otra alternativa a este modelo político de país y lo defiende en cada acto, en cada charla, en cada comunicado. Las dudas de quienes no compartimos esa decisión, pero que respetamos su historia de lucha, son el puntapié inicial para esta entrevista con Sudestada.

-¿Cuál es el balance que hacen las Madres luego de más de 1600 rondas en la Plaza de Mayo?

-  Hay dos partes. Una es cuando al principio no marchábamos, antes de agosto de 1977. En ese momento no pensábamos que íbamos a quedar en la historia, ni locas. Por lo tanto, el 30 de abril del 77 fue nuestro primer encuentro en la Plaza y es una fecha que supimos registrar no por una preparación especial sino porque coincidía con la desaparición de un hijo de una compañera. A partir de que la policía nos obligó a no quedarnos en un mismo lugar, comenzó la ronda. Todavía en esa época no usábamos el pañuelo, por eso me causa gracia cuando algunos me dicen que me vieron ese día, porque ahora parece que todos fueron a la plaza, que todos eran revolucionarios y estábamos bastante solas. En el 78 empezamos a usar el pañuelo que fue creado en octubre del año anterior cuando fuimos a Luján. Son dos momentos que me vienen a la memoria de esos comienzos: uno es el momento más difícil, cuando vos venís a la Plaza por primera vez. En mi caso, vine el segundo día de encuentro porque me invitó la madre de un preso que me encontró en el tren. A las primeras que vi fueron a Azucena y a María Adela, todas con la esperanza de encontrarlos, de recuperarlos. También de que no se lleven a los que quedaban en las casas, de que no tengan que pasar a la clandestinidad. El segundo momento es cuando empezamos a marchar, ya era otra cosa. Todas de la mano, recorriendo la Plaza, recorriendo las cosas que nos habían pasado, hablando de lo que te decían en tu familia, porque había quienes te apoyaban pero otros te borraban del mapa, algo apestoso. Fueron momentos diferentes, pero siempre llenos de esperanza, de no medir las consecuencias.
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-¿A partir de ir a la Plaza obtuviste información sobre el paradero de tus hijos?

-  Sí, tuve información alrededor del mes de julio, gracias al testimonio de una persona que había estado en la comisaría 5ta. El hermano era el luthier que le había hecho la guitarra a mi hijo. ...
(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº 92 - Septiembre 2010)

PAPEL PRENSA : II AUDIENCIA EN DIPUTADOS

(*) Alberto Nadra


En el Salón Auditorio del la Cámara de Diputados se realizó ayer la segunda jornada convocada por la Comisión de Comercio, que encabeza Juliana Di Tullio, para debatir sobre el proyecto de ley por el que se declara de interés público la fabricación, comercialización y distribución de pasta de celulosa y de papel para diarios; Papel Prensa SA. Me toco participar junto a destacados funcionarios, constitucionalistas, rectores y autoridades universitarias, periodistas, profesionales y estudiantes de Comunicacion. Este es el texto de mi intervencion oral, con algunos "retoques" de estilo.


En primer lugar, quiero agradecer a la Sra. Presidenta de la Comisión de Comercio, Juliana Di Tullio, y por su intermedio a los diputados presentes, la invitación y el espacio para debatir un tema de tanta trascendencia; pero no puedo dejar de lamentar ausencias, cuyos fundamentos no alcanzan a justificarlas.

Creo que la presencia de constitucionalistas, especialistas en Derecho a la Información y Teorías de la Comunicación, además de pequeños y medianos empresarios me exime de analizar desde esos puntos de vista el texto del proyecto de Ley del Ejecutivo, y me permite, en su lugar, reconstruir parcialmente, y desde un enfoque testimonial, de quien vivió esos años como periodista y militante, cómo se ha venido intentado manipular y desvirtuar la realidad del dominio del mercado de papel de diario por parte de Papel Prensa.

15 de abril de 1977. Recuerdo perfectamente el día que me permite reconstruir el inicio de la historia, pues cumplía 25 años. Era jefe de Redacción de la agencia cubana Prensa Latina en Buenos Aires, en nuestra oficina del piso 9 del Edificio SAFICO, Corrientes casi esquina San Martín, conocido entonces como “el de la prensa”; una especie de refugio, siquiera dentro de sus paredes, frente a la represión, fundamentalmente por la gran cantidad de corresponsales extranjeros que allí tenían su sede: más de 20, entre ellos de las agencias noticiosas ANSA, AFP, EFE, diarios como O Estado de Sao Pablo, y otros.

Ese día, con un actual editor de Clarín y el ex director de la revista Vamos (actualmente columnista de un programa televisivo conducido por quien entonces era redactor a sus ordenes, y hoy nos da permanentemente su palabra) comentábamos la muerte de Graiver; si lo había matado un grupo de tareas, o se trataba de un accidente. Ya sabíamos que se estaban robando todos sus bienes; entre ellos, Papel Prensa, que estaba pasando a manos de La Nación, Clarín, y la Razón, entonces del Ejército, junto con el Estado representado por la Junta Militar usurpadora. No hacía dos semanas que había sido secuestrado Edgardo Sajón, amigo y vocero del general Alejandro Agustín Lanusse, y quiero señalar el tema porque hay un aspecto que no he visto publicado en ningún medio ni en el insuficiente acceso que he tenido a la investigación. Lanusse siempre pensó que se trató de un mensaje hacia él por parte de alguna de las armas, pero lo cierto es que el 13 de mayo de 1985, en su testimonio en el Juicio a las Juntas, pudimos saber de boca del propio Lanusse que Videla, Viola, Massera y Saint Jean le confirmaron que ese “procedimiento por izquierda” (sic) tenia vinculación con la investigación que Camps y Echecolatz llevaban a cabo acerca de Graiver.

¿Por qué recuerdo esta conversación –en realidad mucho más que una anécdota pues es un testimonio– con quienes entonces eran mis amigos? Por dos razones.

La primera, porque me cuesta creer que sabiendo lo que sabemos, porque vivimos lo que vivimos, algunos se sorprendan con las revelaciones. Esto puede ser natural para quienes no tenían acceso a la información, pero nunca para los periodistas que trabajamos durante la dictadura; eran conversaciones de todos los días. Todos los días hablábamos de los secuestros y asesinatos, como el de Rodolfo Walsh, que había escrito su memorable “Carta a las Juntas” en el ANCLA, y que nos pasábamos de mano en mano, de piso en piso del edificio. Parte en estos comentarios eran otros actuales editores de Clarín y columnistas de La Nación; corresponsales como “Pajarito” García Lupo, o el “negro” José Maria Pasquín Durán, ambos de Inter Press Service, luego exiliado, o Isidoro Gilbert, de TASS. También con el francés Jean Pierre Bousquet (autor de “Las locas de la Plaza”), Horacio Finoli de France Press y Oscar Serrat, de Associated Press, luego secuestrado y liberado. Junto a ellos tres fui condenado a muerte.

La segunda razón por la que recuerdo aquella conversación es que resulta inexplicable ver a algunos de esos antiguos amigos defendiendo a los diarios cómplices de la dictadura. Y aún más inexplicable: levantando la bandera de la libertad de prensa contra la eventualidad de que la Justicia juzgue –simplemente juzgue y decida– si, además, fueron partícipes necesarios en delitos de lesa humanidad.

Todos tenemos necesidad de trabajar, pero la dignidad –ni que decir en democracia– nos marca una línea infranqueable, pasada la cual se la mancilla irremediablemente.

Son al menos lamentables los argumentos al estilo de “¿Por qué ahora?”, o “Esto se hace porque conviene a los Kirchner en su pelea con Clarín”.

El primero es sumamente gravoso para los mismos que lo formulan, ya que estuvieron personalmente –o a través de sus partidos– al mando del Estado durante estos años, cuando todos sabíamos y no se investigó. El segundo, no hace más que favorecer a quienes pretenden denostar, pues por la razón que fuera que lo hayan hecho, o lo estén haciendo, ¡bienvenido sea! Cómo bienvenido sea que se hayan retomado las banderas de la verdad y la justicia frente al terrorismo de Estado, cuando incluso muchos militantes habíamos perdido las esperanzas. Y vamos a ser más claros: algunos no tuvieron la fuerza o las condiciones; otros fueron cómplices. En el primer caso se ubica sin duda Raúl Alfonsín, que tuvo la grandeza de apoyar la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que él mismo impulsó acorralado por la presión militar, cuando afirmó, “yo no pude, pero ahora sí es el momento”. Pues bien ahora es el momento de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ahora es el momento de investigar el traspaso de Papel Prensa, ahora es el momento de la declaración de interés público de la regulación, de la fabricación y de la venta del papel para diarios.

En este proceso de tergiversación pude enredar hasta a los amigos más proclives a impulsar las medidas del gobierno, como los que participan en un muy conocido programa de la televisión pública, que invitó al periodista Robert Cox, y a mi juicio quedó prisionero del juego. Cox siempre fue un liberal, tan antifascista como anticomunista y anti “populista”, que se jugó valientemente durante la dictadura. En el programa repitió que “nunca vi tanta libertad de expresión en la Argentina como la que veo ahora”.

La jugada también le sale mal a Clarín, que, para buscar impacto transcribe (aquí les traje el recorte del diario) un artículo de Cox en su viejo Buenos Aires Herald. Se titula “¿La Argentina seguirá siendo democrática?”. Pero la noticia no es que al periodista inglés lo asuste la posibilidad de que el gobierno pueda querer quedarse con el diario, o que eventualmente se deslice “a la izquierda” y Argentina deje de ser una democracia. La noticia es que, en el mismo artículo, si buscamos con atención, encontramos los siguientes párrafos: “La adquisición de la mayoría de acciones de Papel Prensa por parte de ClarínLa NaciónLa Razón (cuyas acciones fueron luego compradas por Clarín) junto con el Gobierno nacional fue algo en mi opinión muy deshonesto -entonces y ahora”. O más fuerte aún: “Durante más años de los que recuerdo, la sociedad de ambos diarios en asociación con el Estado fue ferozmente criticada (lastima que no nos enteramos…) por la mayoría de los miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa como totalmente sin escrúpulos, y como una competencia injusta para los otros diarios argentinos. Recuerdo haber destacado durante una reunión de la SIP que en el caso de La Nación era como si el Vaticano decidiera abrir una clínica para abortos”. Nada menos.

Pues bien, ahora es el momento de investigar estos hechos que ni siquiera son originales. Rara vez la gran propiedad privada tuvo orígenes puros, siquiera limpios. Pero en este país el robo, por parte del gobierno de facto, de la propiedad privada que sacralizaba en sus discursos comenzó con una dictadura cívico-militar y fue llevado a sus últimas consecuencias con la última, la más brutal de la historia.

Empezó con Onganía, en sintonía con Blaquier y Arrieta, y el monopolio azucarero de Jujuy, para eliminar la competencia en la provincia de Tucumán, como denuncia el historiador Roberto Pucci en este libro que traje y pueden ver: Historia de la destrucción de una provincia. Tucumán, 1966. Comenzó con ingenios cerrados, otros robados a sus dueños, con miles de trabajadores en la calle, y la impunidad que abrió el camino a La Noche del Apagón, desatada sobre los propios trabajadores de Ledesma, durante la última dictadura. Han pasado casi 50 años. Hace 29 años la Corte Suprema de la Nación, en el fallo CAT, ordenó reparar a los despojados en la violación a la propiedad privada más increíble que tenga memoria la historia. Jamás se cumplió su sentencia, y no escuché a lo medios ni a muchos dirigentes reclamar –ya que tanto les preocupa el respeto a los poderes– que se cumpla el fallo de una Corte que el menemismo diezmó.

El Operativo Independencia cerró este capitulo. Y la impunidad alimentó las decenas, centenas de robos de casas, en secuestros y asesinatos; o de industrias, campos, bodegas, cuando el grado militar lo permitía. Papel Prensa es ahora el buque insignia de toda esta infamia.

Insisto que cómplices ya son; sus propias publicaciones los condenan. Dejemos que la Justicia decida si también son autores, o participes necesarios, de crímenes de lesa humanidad para adueñarse de la propiedad ajena, y obtener una posición dominante en el mercado de la palabra impresa, cuando –es bueno recordarlo- no existían Internet, las redes sociales ni medios alternativos. ¿Quién por qué puede oponerse a semejante propósito?

El monopolio creció con Papel Prensa. Clarín no era el diario de mayor tirada en 1977; ese lugar lo ocupaba Crónica. Personalmente, puedo dar testimonio, como ya lo han hecho y seguramente harán, empresarios Pyme de medios, de cómo dos periódicos que dirigí, con tiradas de 100 y 150.000 ejemplares, llegaron a gastar más del 60% del total de su costo en papel. Fue Julio Ramos, fundador de Ámbito Financiero –e insospechado de populista o estatista– el que en su libro, Los cerrojos de la prensa, de 1993, denunció que desde el surgimiento de Papel Prensa, ahogados por el monopolio, ya habían desaparecido 46 medios, cuenta que ya nadie lleva.

Esta posición dominante se multiplicó con la legislación menemista, que los convirtió en verdaderos grupos económicos diversificados, con un puntal en la comunicación, pero con fuertes intereses en la industria, en el agro y en otros sectores productivos.

Por eso, mientras la Justicia decide el aspecto penal, este Congreso tiene una obligación inexcusable: contribuir a garantizar el Derecho a la Información mediante la declaración de interés público y la regulación de la fabricación y comercialización del papel de diarios, hoy en manos de los mismos dueños de la empresa que lo produce.

Ningún país permite la acción impune de los monopolios. El proyecto del Ejecutivo es digno: con participación del Congreso, con mecanismos de propuestas consensuadas para las futuras normas. No dudo que será perfectible, pero es la hora del debate. Pero el debate sobre el cómo; jamás sobre el qué. Bastante deberemos esforzarnos para que se cumpla la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) que aprobó este Congreso. Entre paréntesis, parece que no era la “ley de Medios”, como repetían para dar la idea que se avanzaba sobre el conjunto de la libertad de prensa; de lo contrario no estaríamos contemplando aspectos que hacen a los medios gráficos. ¿No era que ya no quedaba nada por hacer, se había avasallado a la libertad de expresión y a “los” medios?

Finalmente, y espero no haber excedido el plazo fijado por la Presidencia, para tranquilidad de algunos puedo asegurarles que no estamos a contramano del mundo. Desde Obama en Estados Unidos a Lula en Brasil, hay multitud de ejemplos de tensión del poder político y los grupos económicos, que tienen a sus heraldos de prensa como mascarones. No es “poder político” vs. “prensa”, como alguna vez pasó, o se dijo. Son intereses concretos que presionan, y aún desestabilizan, gobiernos en defensa de sus privilegios, y en los que los líderes elegidos democráticamente reclaman legislaciones firmes para garantizar el derecho a la información, como es el caso de la Argentina. La ley de SCA es un paso. El debate que damos hoy, sin duda, otro. Quizás, ya que no podemos hacer renacer las voces que acallaron con la mordaza del monopolio, podamos hace nacer nuevas, y multiplicarlas a lo largo y a lo ancho del país.

FUENTE : Alberto Nadra