Seguidores

2 de abril de 2010

AQUELLA "HIPERINFLACION" NO MERECE NOSTALGIA




(*) Orlando Barone

A esta altura de 1988 estábamos inflacionándonos. El país se declaraba en recatada moratoria, y había dejado de pagar su deuda externa. El déficit fiscal se multiplicaba. La inflación se hiperinflacionaba. El Presidente Alfonsín apuraba su retirada del Gobierno adelantando para mayo de 1989 las elecciones establecidas para octubre. Las Casas de Cambio desbordaban de gente que no bien cobraba el sueldo lo cambiaba por dólares para ir revendiéndolos al minuto que su cotización aumentaba. Los supermercados iban actualizando los precios en las góndolas sin esperar a que el empleado terminara de ubicarlo en los estantes. Había momentos en que el consumidor no terminaba de poner en el carrito un producto, que la mano del empleado lo volvía a levantar del carrito y lo remarcaba a un precio superior. Se sucedían fraudes de alimentos: frascos de mayonesa o de salsa vencidos o alterados que las empresas cargaban en camiones para que los arrojaran como desperdicios en basurales autorizados eran desviados del destino y los frascos furtivamente retocados volvían tramposamente a las góndolas a través de procedimientos clandestinos. Los últimos meses de 1988 y comienzos de 1989 se cayeron por un plano inclinado. La pobreza llegaba al 50 %; la inflación mensual al 80 %.


Al año alcanzaría tres y cuatro dígitos. Se declaraba el Estado de Sitio. Un efecto succión transfería fortunas hacia el exterior. Los jubilados estaban condenados. Saqueos y vandalismo cundían en el conurbano. Hacía ya tiempo que no había paritarias ni convenios de trabajo. La usura a la orden del día usufructuaba la desesperación del que recibía en pago un cheque adelantado y por canjearlo por efectivo perdía la mitad del importe. Se ganaba más especulando que produciendo. Fueron los comienzos de los primeros cartoneros de la modernidad, que en grupos familiares revolvían los cestos de basura. La hiperinflación doblaba al gobierno del radicalismo, el primero de la nueva democracia, que en sus comienzos había sido un extraordinario modelo social de inclusión y de Derechos Humanos. Si existe alguna chance de que los muertos puedan ver y hablarles a los vivos, hoy Alfonsín a un año de su muerte, se permitiría interrumpir a sus celebrantes. Y le diría a la gente que no se deje volver loca, que no se deje patotear por los inflacionistas y los mensajeros que les sirven como asustadores. Porque esta inflación comparada a aquella gigantesca y desmesurada de su mandato, es nada más que un susto. Una inflación compensada. Que no cancela las Pascuas: se coma o no bacalao noruego de pescadería vip, o merluza barata de Coto.


Estas son felices Pascuas, con Derechos Humanos como aquellos del Nunca Más. Pero además con la famosa “Caja” del país cargada con reservas auténticas. Nuestras.


Por todo esto el reciente 24 de marzo Alfonsín hubiera estado en la Plaza de Mayo.



Carta abierta leída por Orlando Barone el 31 de Marzo de 2010 en Radio del Plata.

FARO DE LA COMUNICACIÓN SE PRONUNCIA ANTE FALLO DE CÁMARA


Faro de la Comunicación denuncia

Marzo de 2010
___________________________________________________________________________________________


Denunciamos como un hecho de extrema gravedad la ratificación de la suspensión de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual por parte de la Cámara Federal de Mendoza a través del fallo en segunda instancia de los camaristas Otilio Roque Romano, Alfredo López Cuitiño y Julio Demetrio Petra.


Coincidimos con el titular de la Autoridad Federal de Aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto, quien sostuvo que con medidas de esta naturaleza “se vuelve a la ley de la dictadura”, dado que al ratificar la suspensión de la aplicación de la ley de medios, objetando cuestiones de forma en el trámite parlamentario, vuelve a entrar en vigencia el decreto-ley 22.285.


Es evidente que el objetivo es la suspensión de la Ley de la Democracia sancionada por amplia mayoría en el Congreso de la Nación y debatida en todo el país, para reemplazarla por el decreto-ley que lleva las firmas de los genocidas Videla, Harguindeguy y Martinez de Hoz y que fuera modificado con el fin de hacerlo funcional a los intereses de los grupos de medios que se forjaron durante la dictadura y alcanzaron su mayor desarrollo durante los años de primacía neoliberal. Una normativa heredera de quienes intervinieron medios de comunicación y sindicatos y que continuó con el asesinato y desaparición y exilio de cientos de periodistas.


Faro de la Comunicación acompaña la decisión de  apelar esta medida ante la Corte Suprema de Justicia y llama a organizarse y movilizarse en defensa de una verdadera libertad de expresión, fundamentada y edificada en la pluralidad de voces. 





Gustavo Granero                                 Hugo Barcia
Vicepresidente                                    Presidente

FARO de la Comunicación farodelacomunicacion@gmail.com

ROMA NO PAGA TRAIDORES



(*) Carlos Alberto Girotti 
A mediados del segundo siglo antes de la era cristiana, un joven pastor lusitano se hizo guerrero y enfrentó con éxito a lo mejor de las tropas romanas. Viriato, así se llamaba, manejó con destreza a las tribus ibéricas y, combinando la guerra de guerrillas con los combates de línea, obligó a los invasores a firmar la paz y a que lo reconocieran como líder de Lusitania, la antigua provincia limitada por los ríos Guadiana y Duero.Pero la pax romana siempre fue dura. Un año después, los conquistadores convencieron a tres embajadores de Viriato para que lo mataran mientras dormía. El pastor seguía siendo un peligro y los asesinos, tras cumplir con el oscuro cometido, volvieron hacia el campamento romano para cobrar su paga. Pobres ilusos: el jefe invasor ordenó que los ejecutaran no sin antes hacerles saber que “Roma no paga a traidores”. Así y todo, los seguidores de Viriato pudieron recuperar más tarde sus tierras invadidas.Esta misma historia, aunque en tiempos y geografías diversas, se ha repetido hasta el hartazgo. Sin embargo, es como si nunca hubiera ocurrido; una suerte de amnesia generalizada ha hecho que numerosos imitadores de aquellos tres embajadores lusitanos ensayaran idéntico camino para acabar con la misma suerte que sus predecesores. Ahora es el turno de Cobos.


 Elevado al pedestal de los héroes republicanos tras su ya tristemente famoso voto “no positivo” y ungido casi por unanimidad como la gran esperanza blanca para las elecciones presidenciales de 2011, de repente es apedreado y lapidado por su desempate “no negativo” en la cuestión Redrado.

No ha faltado escriba del poder real que no enjuiciara con fiereza al atribulado vicepresidente, para no hablar ya de la inmisericorde reacción de sus correligionarios, ni de la de los seguidores de la Nostradamus local. Lo bajaron del caballo al que lo habían montado y parece que están a punto de atarle un pie a uno de los estribos y azuzar al animal para que lo arrastre hasta hacerlo perecer. Una brutalidad, qué duda cabe, pero es que esta gente no se anda con chiquitas. A tal punto es así que Prat Gay, que no había ocultado sus críticas a Redrado y hasta se esperaba de él que apoyara la remoción, acaba de entrar al Olimpo como un disciplinado republicano y un demócrata consecuente con sus principios sólo porque acató el diktaat de Elisa Carrió.

Las pobres derechas de este país no dan pie con bola. Es cierto que nada les hace perder su ferocidad y, por eso mismo, su primer gesto visceral es comerse los hígados entre ellas cuando algo les sale mal. Y esta vez no sólo les salió mal sino que, además, nuevamente el Gobierno salió por arriba y por izquierda del cerco que le habían tendido. Es demasiado.
Han perdido más que lo que esperaban. Primero lo perdieron al muchachito de oro que presidía el Banco Central, celoso guardián de la autonomía liberal y firme custodio de las reservas. Después lo perdieron a Cobos, el inmaculado candidato que derrotaría a los Kirchner en 2011 (o antes, si las cosas pintaran de otro color, quién sabe). Quizás les quedaba el consuelo de que lo nombraran a Mario Blejer, pero ni eso: la sonrisa imbatible de Mercedes Marcó del Pont tapó hasta los frontispicios del banco y, para colmo, viene para llevarse puesto el viejo estatuto de la institución. Una derrota en toda la línea, que se agrava aún más si se piensa que en los países de la región no hay ninguno que haya intentado modificar en serio el papel de su respectivo Banco Central. De allí que los perdedores se ensañen consigo mismos mientras no atinan a imaginar siquiera cuál será el próximo paso presidencial. Aunque con esos tipos de las derechas nunca se sabe. Quién te dice, mañana, a falta de algo mejor, lo vuelven a poner a Cobos en lo montura y, como un pobre remedo del Cid Campeador, lo hacen galopar muerto al frente de todos sus jinetes. 


Por ahora, sin embargo, esta situación bien vale un brindis, un descorche a cuenta, una vuelta para todos los amigos y, si hay tiempo, comer un buen asadito de carne de cerdo que, como acaba de ser público y notorio, puede traer beneficios adicionales para el cuerpo y el espíritu.
Está todo bien. Roma, los traidores, la alegría por el triunfo pero, para no faltar a la verdad, la construcción del consenso es otra cosa. No es que estén de más las maniobras en la superestructura de la política, como tampoco se trata de despreciar la vieja técnica futbolera de poner corazón y hacer pases cortos. Pero habrá que convenir que con eso solo no alcanza.
Para que el proyecto que se iniciara en 2003 perdure e, incluso, para que desde sí pueda superarse a sí mismo, es preciso asumir –con toda la conciencia dramática que es propia de los liderazgos históricos– que el territorio donde se construyen las verdaderas hegemonías es el de la sociedad civil. Es allí que son sometidos a prueba los bosquejos o tentativas de un nuevo paradigma moral, porque la noción del bien común –antitética a la del bien privado– sólo puede expresarse como dominio público. Lo público, así, remite a un modelo de sociedad, aun a un modelo de sociedad en transición que pugna por salir de la oprobiosa matriz neoliberal y que, sin embargo, no puede dejar de disputar con esta última. Claro: no se trata de una disputa en el aire.
Las fuerzas antagónicas que aquí intervienen y que pugnan por la dirección del conjunto de la sociedad no son fuerzas idénticas pero, precisamente por ello, resultaría suicida no promover aquella fuerza que potencialmente apunta a la superación de lo existente, aun cuando todavía carece de una manifestación o expresión orgánica.
Y éste es el nudo de la cuestión. El Gobierno debe abrirse a la sociedad civil, dejar de confiar pura y exclusivamente en su olfato y reflejos y comenzar a tomar el riesgo de proyectar otros protagonismos. No se trata de cooptar nuevos y mejores profesionales de la política ni, como aconseja alguno que ya abandonó el barco, hacer un recambio generacional para travestir a modernos y disciplinados gestores del establishment. Al contrario, debe abrevar en lo más genuino de los actores sociales, políticos, gremiales, culturales, profesionales, técnicos, etcétera, que no han dudado ni dudan en defenderlo cuando es atacado y, no obstante, suelen no ser escuchados ni tenidos en cuenta a la hora de las decisiones.
La hegemonía, para decirlo a la manera gramsciana del vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, es la capacidad de conducir a las mayorías pero, sobre todo, a los que no piensan como uno. Pues bien, tal es el desafío para ganar en 2011: edificar un liderazgo moral fundado en la demostración cabal de que el protagonismo colectivo no es una gárgara electoral, sino la condición inexcusable para transitar hacia una sociedad más justa, igualitaria, equitativa y fraterna. Mientras ese protagonismo no sea promovido, reconocido y jerarquizado como estrategia política, hay serias posibilidades de que desde el bando contrario monten a un Campeador cualquiera para ganar la disputa en el minuto final. Entonces ya será tarde hasta para acusar a Roma.

   Publicado en Buenos Aires Económico
Fuente: Mensaje Walsh

BUSQUENME: CARTA DE UN DESAPARECIDO


(*) Dante Lopez Foresi

No tengo nombre. En realidad si lo tuve. Me llamaba Santiago. Santiago Guevara. Hasta hoy pienso que esos tipos que entraron y me secuestraron lo hicieron porque no me perdonaban el apellido. Ahora todos me llaman N.N. Hasta la gente cuando habla sobre mí con buena leche, menciona esa misma letra por duplicado. Hoy hacen 30 años que yo estaba en el bar…con los muchachos del barrio. De mi querido Bernal Oeste. No voy a contar lo que siguió ni como llegué aquí porque ustedes ya estuvieron 30 años repitiéndolo una y otra vez. Recuerdo que tenía una novia. Mi compañera. De vez en cuando nos gustaba ir a la ribera de Quilmes y sentarnos a charlar sobre los Bee Gees o Beatles, sobre Vox Dei o Arco Iris, sobre Ford o Chevrolet o sobre Marx y Trotszky. Siempre había un opuesto. Eso nos llamaba la atención. Pero los opuestos convivían.
Hace 30 años que 30 mil hermanos y yo venimos rezando por ustedes. Por nuestras madres y abuelas. ¿No les parece que ya están demasiado viejitas para pelear solas?. ¿Porqué no les dan una mano?. Esos tipos que nos secuestraron no pueden salir a la calle. Hasta estoy seguro de que el sargento ese debe recordar mis alaridos y mis ojos sin brillo más de una vez. Yo sé que él no duerme en paz desde hace 30 años. Por eso, siento que les gané. Ganamos. Todos. Ellos ya tienen el castigo que merecen. Pero, ¿y nosotros?. ¿Alguna vez alguien se va a preocupar por encontrarnos?. ¿A alguno le interesa saber realmente donde estamos?. ¿O tienen miedo de que si nos encuentran los retemos porque mientras a nosotros nos torturaban ustedes festejaban el mundial 78?. No se preocupen que nosotros también hubiésemos gritado los goles de Luque y Kempes. Pero estábamos ocupados en otro tipo de gritos.
Nosotros queremos ser encontrados. Necesitamos que nos busquen. Y nuestras familias lo necesitan. A veces charlando entre nosotros, llegamos a pensar que ustedes están esperando que los criminales que nos hicieron desaparecer se mueran, para así no tener a quién preguntarle dónde nos dejaron. Fantasía de olvido colectivo, la podríamos llamar. Pero quiero que mi vieja sepa donde dejarme una flor. ¿Es mucho pedir?.
Nosotros ya estamos jugados. Pasaron 30 años. ¡¡30 años!!. ¿Se imaginan ustedes las cosas que proyectábamos y soñábamos en el 76?. Pero ya está. No podemos vivir lamentándonos. En realidad no podemos vivir. No nos dejaron. Con mi novia no pudimos tener al hijo que imaginábamos. Se iba a llamar Francisco, como mi viejo. Sin embargo eso no es lo que más nos preocupa. Sería muy egoísta seguir pensando solamente en nosotros. En realidad nos preocupan ustedes.
¿Ustedes no creen que también desaparecieron un poco desde 1976?. A ver…cuéntenme qué recuerdan de sus 20 años. ¿Qué hacían?. Yo al menos recuerdo que iba a bailar a Kamote y usaba esos pantalones Oxford que me cosía la vieja. Eran horribles, pero si no me los ponía la vieja se enojaba. Y que en la facultad nos juntábamos para salir, o para hacer política, o para soñar con mejorar al mundo y al hombre. Crear al “hombre nuevo”. Pero..¿ustedes?. ¿Qué anécdotas les cuentan a sus hijos?. ¿No se dan cuenta que saltean unas 3 décadas cuando hurgan entre sus recuerdos?. ¿En serio que no sienten que los mataron a ustedes también y les hicieron desaparecer los sueños igual que a nosotros?. ¿No se acuerdan que hacían las reuniones de amigos a escondidas?. ¿O que si entraban a una librería o encendían el televisor solo encontraban mierda?. Nosotros somos capaces de olvidar que muchos apoyaron los indultos, que dejaron que se hicieran millonarios a periodistas, empresarios, políticos y curas que colaboraron con los criminales y que hoy hasta algunos de ellos nos van a homenajear. Pero…¿cómo hacemos para perdonar que nos hayan robado los sueños?. Los proyectos. ¡Yo tenía 19 años carajo!. ¿Ustedes pueden perdonar eso?. Pero a ver si me entienden. Lo que más me duele hoy son los sueños de ustedes, porque de los míos ya no quedan ni cenizas.
Ya no se los pido por mi, ni por mis 30 mil amigos. Sino por ustedes. Hagan algo por encontrarnos. Es fácil decir que los asesinos fueron unos hijos de puta o ponerse una remera del guerrillero que se llamaba como yo. ¿No pueden hacer algo para que los dictadores que aún viven les cuenten donde estamos?. Hay mucha oscuridad aquí. Y siento ese olor húmedo desde hace 30 años.
Gracias por tenernos tan en cuenta desde que no volvimos a casa. Pero ahora, me parece que es hora de que piensen un poquito en ustedes mismos. Si nos encuentran a nosotros, estoy seguro de que hallarán sus propias historias que les fueron robadas. Búsquennos. Yo sé que ustedes pueden. Búsquenme. Se los pido por favor.

Fuente: Mensaje Walsh

29 de marzo de 2010

EL FENÓMENO 678

*Por Eliana Valci

El programa 678, que se emite por la TV Pública, ha, sin tenerlo premeditado, logrado movilizar a las personas, sacarlos de un hasta ahora voluntario encierro, demostrando a las estructuras políticas que se puede “movilizar”, pero también dentro de esa impronta se nota que la gente tiene la necesidad de hacerlo. Casi lo trágico es que tres números 6-7-8, produzcan esto …..y no hayan sido los grandes males que todos sufrimos  a diario.

Desde lo periodístico, con respeto  a don Barone, podríamos decir que es  la propia sociedad, que cansada de las mentiras de los grandes monopolios, ha utilizado como herramienta la red social de facebook, para reunirse, para comunicarse, para expresarse; lo cual ha dado lugar a que el debate se traspolara a las calles de distintas ciudades.

Aquí, en la ciudad de Mar del Plata, ciudadanos y ciudadanas  se han autoconvocado en la Plaza Rocha, con mate en mano, para intercambiar sus opiniones y fundamentalmente expresar su apoyo a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Ahora bien esto me retrotrae a esa sociedad que irrumpió en las calles bajo el lema “que se vayan todos” para luego votarlos a todos, en eso me permito decir 6-7-8 es inocente, y desde una militancia de resistencia, ha generado este diríamos “fenómeno”. También no menos cierto es que nos empezamos a hablar y escuchar…..y probamente podamos recuperar la MEMORIA, bueno acá peco de inocente.

La calle seguramente con estas “movilizaciones” se convierta en el parlamento real, me queda la duda de que van hacer en las urnas, y me gustaría que también saliéramos no solo a tomar mate, más precisamente a hacer uso de nuestra condición de ciudadanos mandantes, para el caso en esta ciudad “no feliz” a exigirle al Intendente a que de respuestas a los ciudadanos que viven en los barrios pobres de esta ciudad.

Pero vamos de a poco, espero que no sea una cuestión snob y que encontrarse en la calle nos anime a ejercer como ciudadanos e instalar  el debate en las calles, “la gente quiere saber de qué se trata” o simplemente espera al mesías, si es cierto que el multimedio ya no les convence ni los contiene. Acá vendría bien decir que esperamos para ejercer como Pueblo.


*Directora Revista Ida & Vuelta


28 de marzo de 2010

REPASO DE LA SEMANA y LO QUE VIENE




Los viejos amores que no están, la ilusión de los que perdieron, todas las promesas que se van, y los que en cualquier guerra se cayeron. Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia…” La Memoria, esa magistral canción de León Gieco se escuchó más que nunca el último miércoles. Retumbaba en radios, la TV y especialmente en los parlantes desplegados en la Plaza de Mayo para matizar la espera de las decenas de miles de manifestantes que concurrieron a los dos actos por el Bicentenario de la Argentina.

Es que como la diversidad siempre gana las calles a la hora en que nos manifestamos por el tema que fuere hubo un acto oficial por la Memoria y otro ninguneado por el kirchnerismo cuyas columnas de manifestantes en un momento determinado confluyeron en el mismo espacio pero todos los que convocaron (organismos y entidades defensoras de los derechos humanos, partidos políticos y hasta la gente movilizada de forma independiente) hallaron la manera de que todo transcurriera en paz como sucedió.

 Aunque por algunos momentos el clima que se generó porque unos tenían espacio suficiente y los otros debían abrirse paso casi a los empellones por el costado de la Plaza (calle Rivadavia) hizo suponer a los periodistas que cubrimos las marchas que alguien que tirara una bombita de estruendo de más y al sector equivocado pudo haber generado una gresca y corridas que afortunadamente nadie propició.

Porque todos quienes movilizaron: Estela de CarlottoAdolfo Pérez EsquivelHebe de BonafiniMarcelo Ramal yNéstor Pitrola (Partido Obrero), Vilma Ripol (MST), Cristian Castillo (MTS) o Myriam Bregman (Ceprodh-Justicia ya!), insistimos, todos resumidos en estos nombres, hicieron prevalecer el espíritu de la conmemoración para converger contra el golpe del ’76 y los años de dictadura.

Dolió y mucho no ver dirigentes, legisladores y barras de la UCR, el Socialismo o la Coalición Cívica en las marchas. No se comprende esas ausencias en una fecha tan ligada a la memoria. Sobre todo la del radicalismo. Quien suscribe este Panorama es radical y siempre me enorgullezco cuando cantamos “Somos el juicio a las juntas” y remarcamos “yo no indulté”. Aún con todas las flaquezas que pudo haber tenido la gestión l983-’89 porque las presiones eran enormes.

Más de una vez escribimos en nuestros panoramas que, entre 1983 y 1989, los oficiales que venían de conducir al país durante la dictadura aún estaban a cargo de unidades militares en distintos puntos del país. Para que declararan había que ir a buscarlos a los cuarteles.

 “El engaño y la complicidad, de los genocidas que están sueltos, el indulto y el punto final, a las bestias de aquel infierno. Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia. La memoria despierta para herir, a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento...”. Fue la mayor convocatoria de los últimos años para repudiar el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 cuando Jorge Rafael VidelaOrlando Ramón Agosti y Emilio Eduardo Massera dieron inició a la dictadura más atroz y genocida que hubo en la Argentina.

Sorprendió la gran cantidad de jóvenes y niños. Fue muy emotivo ver familias enteras, hijos de los tiempos de la Democracia que irrumpió con Raúl Alfonsín en 1983. El Juicio a las Juntas de aquella gestión encabezada por el político del que se cumplirá un año de su fallecimiento el próximo miércoles 31 de marzo, sentaron las bases e hicieron posible que tras la decisión política de Néstor Kirchner en 2003 de ir a fondo con los Juicios por la Verdad fuera sentándose a uno por uno de los represores en el banquillo de los acusados.

Pero primero hubo que pasar por la derogación de las leyes del perdón (de obediencia debida y Punto Final), la declaración de imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad y la derogación de los indultos que firmó Carlos Saúl Menem.

Una vez que Néstor Kirchner expuso su idea y pidió a la justicia que pusiera manos a la obra para acelerar las causas en los juzgados federales, Alfonsín tuvo la grandeza y humildad de remitir una carta a los legisladores radicales para instarlos a que aprobaran la derogación de las leyes del perdón porque la Argentina estaba en condiciones de juzgar a los represores sin que los gobernantes tuvieran que ser víctimas de la presión que sufrió el ex presidente radical en la segunda mitad de los años ’80.

“Los desaparecidos que se buscan, con el color de sus nacimientos, el hambre y la abundancia que se juntan, el mal trato con su mal recuerdo. Todo está clavado en la memoria, espina de la vida y de la historia…”

30 mil desaparecidos. Miles de represores involucrados en la feroz represión de la dictadura aún sin ser juzgados. El balance y la balanza parecieran inclinarse para el lado de los victimarios. Los organismos y entidades defensoras de los derechos humanos tienen razón cuando se quejan. La Presidenta también.

Pero no es menor el dato de que ya se juzgó -a partir del 2003- y están encarcelados los emblemáticos genocidas Miguel Etchecolatz, el cura Christian Von VermichLuciano Benjamín Menéndez y Antonio Domingo Bussi quienes siguen siendo convocados a declarar por causas entrecruzadas de violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en sus respectivos distritos

Sucede que en distintas instancias de la Justicia los magistrados dilatan el tratamiento de las causas para beneficiar a los represores que en la mayoría de los casos superan los 70 años. Virtualmente, hasta habría un acuerdo entre jueces y genocidas que les aseguraría una muerte sin juzgamiento. Sucede en Mendoza donde en medio de las disputas por la implementación de la nueva ley de medios audiovisuales irrumpe en escena el camarista  Otilio Romano. Allí no hay novedades con los juicios a los represores.

“Dos mil comerían por un año, con lo que cuesta un minuto militar. Cuántos dejarían de ser esclavos por el precio de una bomba al mar. Todo está clavado en la memoria, espina de la vida y de la historia. La memoria pincha hasta sangrar, a los pueblos que la amarran y no la dejan andar libre como el viento...”

  El citado camarista mendocino que denunció “presiones de los organismos de derechos humanos” para que no confirme la suspensión de la ley de medios, está acusado de complicidad con torturas, violaciones y saqueos de bienes durante la Triple A y la dictadura militar. Este ejemplo sirve para comprender el por qué de la rémora en los Juicios Por la Verdaden la zona de Cuyo, una realidad que se repite en muchos rincones del país.

Y en los juzgados que llevan adelante las causas en el ámbito metropolitano porque en medio de los reclamos aflora cada vez más la verdad en el caso de los hijos adoptivos de la dueña del diario Clarín, Ernestina Herrera de Noble a la que Estela de Carlotto ya no duda ni tiene temor de considerar como “apropiadora”. La titular de Abuelas de Plaza de Mayo recibió visiblemente emocionada de parte de Cristina Fernández de Kirchner un respaldo “clave” para la definición del culebrón.

En la ex Esma, hoy Espacio de la Memoria, la mandataria asumió públicamente el último 24 de marzo, el compromiso de que la acompañará a realizar las presentaciones ante tribunales y organismos internacionales si la justicia de nuestro país persiste en su actitud de no ocuparse de la causa. CFK apuntó sus dichos a los miembros del Tribunal de Casación que dilatan el caso y decidieron suspender el cotejo de ADN de Marcela y Felipe Herrera de Noble con las muestras genéticas con que cuenta el Banco Nacional de Datos Genéticos.

Las Abuelas de Plaza de Mayo están decididas a acudir a la Corte Suprema de Justicia que es, hasta el momento, espectadora del virulento cruce del Grupo Clarín con el Gobierno por la ley de medios audiovisuales y por los casos de Marcela y Felipe, los nietos “apropiados” por Herrera de Noble. Tarde o temprano la Corte va a tener que intervenir, hasta se habló de la intención de sentar en una misma mesa a los representantes de las dos partes en pugna.

Con el compromiso público de la Presidenta los magistrados no deberían sentirse cómodos como meros espectadores de los pleitos mediáticos y por la causa de los hijos de la empresaria. Está todo muy entremezclado. Todo pareciera tener que ver con todo y la Corte Suprema ya debate qué hacer con ambas brasas calientes, al rojo vivo.

“Todos los muertos de la A.M.I.A. y los de la Embajada de Israel, el poder secreto de las armas, la justicia que mira y no ve. Todo está escondido en la memoria, refugio de la vida y de la historia. Fue cuando se callaron las iglesias, fue cuando el fútbol se lo comió todo, que los padres palotinos y Angelelli, dejaron su sangre en el lodo. Todo está escondido en la memoria, refugio de la vida y de la historia…”

 Es difícil de abordar periodísticamente el tema derechos humanos cuando en el medio hay una durísima puja entre el multimedios de Herrera de Noble y los medios radiales, televisivos y diarios líderes. Pero no existen dudas de queEduardo Duhalde no pudo asomar en la arena política para instar a la desmemoria y a cerrar la página de los juicios a los represores si no tuviera el auspicio de Clarín.

 No podría proponer una Argentina para los que no quieren a (Jorge Rafael) Videla y para los que sí lo quieren si no fuera alentado a hacerlo, por citar un ejemplo, por Joaquín Morales Solá, el hombre afectado por Clarín para la cobertura del Operativo Independencia en Tucumán que trabajó también para la Gaceta de esa provincia y escribía el panorama político del gran diario argentino en tiempos de la dictadura. Y hasta fue condecorado por Antonio Domingo Bussi.

También se desvive en elogios para el ex presidente interino que huyó despavorido de la Casa Rosada tras los asesinatos de los líderes sociales Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, el colega Alfredo Leuco en radio Continental, dinosaurio que fuera subdirector de la revista Somos.

Ese semanario oficiaba de vocero del gobierno de la dictadura y en ese medio, Leuco, en los años de gestión de Raúl Alfonsín tuvo la osadía de considerarlo corrupto y hasta llegó a escribir el libro “Los herederos de Alfonsín” que estuvo destinado a minar la gestión del presidente radical, sus funcionarios y dirigentes de mayor renombre (Enrique “Coti” NosigliaFederico StoraniCarlos BecerraLuis “Changui” Cáceres y otros).

En Somos, Alfredo Leuco y su cuerpo de periodistas al servicio de la dictadura se preguntaban si no era mucho hablar de 30 mil desaparecidos. ¿No serán nueves mil?, escribían. 

Duhalde no se atrevería a tanto si no cuenta con el respaldo de los medios de Herrera de Noble. Hace las veces de profiláctico del multimedios en medio del enfrentamiento que existe con los K y mezcla todo. Está tan sediento de venganza con Néstor Kirchner que no tiene reparos en orinar en tantos años de lucha de las Madres, Abuelas, Hijos, y Nietos de Plaza de Mayo para transformarse hasta en pro defensor de la figura de Jorge Rafael Videla. Miserable. ¿Se puede caer tan bajo? Sí. Duhalde demuestra que sí.

“La memoria estalla hasta vencer, a los pueblos que la aplastan y que no la dejan ser libre como el viento. La bala a Chico Méndez en Brasil, 150 mil guatemaltecos, los mineros que enfrentan al fusil, represión estudiantil en México. Todo está cargado en la memoria, arma de la vida y de la historia…”

“América con almas destruidas, los chicos que mata el escuadrón, suplicio de Mugica por las villas, dignidad de Rodolfo Walsh. Todo está cargado en la memoria, arma de la vida y de la historia. La memoria apunta hasta matar a los pueblos que la callan y no la dejan volar libre como el viento”.

El final de “La Memoria”, de León Gieco nos indica que asoma la etapa de definición sobre las causas por crímenes de lesa humanidad y la que tiene que ver con los hijos de Herrera de Noble. Un día la Justicia va a tener que dar su veredicto y sentencia. Por algo Estela de Carlotto ya no siente temor de asegurar que la dueña de Clarín es “apropiadora”. Y alguna vez tendremos que recibir noticias sobre el paradero de Jorge Julio López y deberá dilucidarse qué pasó conLuciano Arruga.