Seguidores

12 de septiembre de 2010

CUANDO SE DESHACE EL MONOPOLIO, EL ESTADO NO OPRIME, LIBERA


(*) CORRADO TRIGLIA 

(*)Carlos Raimundi, Secretario General SÍ en Nuevo Encuentro

El planteo de la Presidenta es un paso fundamental en la disputa de hegemonía que atraviesa nuestro País en esta etapa. Más allá del episodio jurídico, ayuda a desenmascarar a quienes han pretendido formar históricamente el sentido común de los argentinos, de modo que interpretemos los golpes, la crisis, los ajustes, las devaluaciones y los delitos de lesa humanidad de acuerdo con sus intereses.A nadie puede pasar inadvertido que si se trataba de una dictadura que llegó al grado de desaparecer adolescentes, jamás podría haber celebrado un contrato con las grandes empresas de prensa, de no mediar un acuerdo de fidelidad política, un pacto de silencio tanto en materia económica como de derechos humanos.Quitar el pedestal a quienes adormecieron la conciencia nacional a cambio de negocios, es un avance del campo popular y les reduce definitivamente la credibilidad de aquí para adelante.Respecto de las versiones que indican que las denuncias de torturas no fueron hechas a la CONADEP, como las que realizara el Dr. Gil Lavedra, opino que, pese a lo valorable de aquella Comisión, se trató de un hito que no cerró las denuncias de modo definitivo, sino que a ella siguieron infinidad de alegatos que ampliaron el camino hacia nuevos juicios, muchos de los cuales se están sustanciando actualmente.En definitiva, tengo una discrepancia muy conceptual con quienes criticaron la actitud de la Presidenta, y es que lo que ellos llaman "libertad de prensa", rindiendo pleitesía a los grandes medios, para mí es renunciar a poner en tensión el largo proceso de control del pensamiento argentino que llevaron adelante, y lograron parcialmente. La aceptación tácita que nuestra sociedad hizo de episodios trágicos como las dictaduras y otras crisis institucionales, la atenuación de la rebeldía frente a los ajustes de 2001, tuvieron que ver, en el primer caso, con el acuerdo entre esos grandes medios y los dictadores, y en el segundo, con el éxito de la pesificación asimétrica y la ley de bienes culturales, lo que les permitió licuar sus pasivos con los dólares que la convertibilidad les facilitó girar al exterior. Es decir, tienen mucho que ver con la interpretación promedio que buena parte de nuestra sociedad hizo de aquellos sucesos, por su capacidad de alentar y desalentar los climas sociales de rebeldía según la marcha de sus negocios e intereses.Es justamente en ese punto que al procurar la desmonopolización y el ingreso de organizaciones sociales a la formación del mensaje público, el Estado desempeña un rol liberador y no opresor, como piensan los voceros del poder mediático, que encabeza la oposición y escribe los libretos de muchos políticos


Publicar un comentario