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2 de mayo de 2010

EL MONOPOLIO SE VICTIMIZA. EL PERIODISMO IN THE PENDIENTE SIGUE REVOLVIENDO EL RIO

*Por Daniel Mojica

 (A modo de reflexión sobre una nota de Ernesto TNembaum en la revista “23” “La calle está dura”) Siempre en ese estilo con el que pretende ocultar su pilosidad, sin lograrlo, comenta que a la salida de una cena con amigos, a él y a otro de sus amigos “…se nos podía ver en un simpático afiche que el kirchnerismo difundió esta semana…” Ernesto, somos grandes. Los que además somos medianamente inteligentes nos queda claro que ese afiche lo confeccionó y mandó pegar el monopolio. Basta con ver el resultado conseguido, con declaración legislativa incluida, de a quién benefició.

Luego relata el encuentro con un desconocido que le dice “…Grande, Ernesto” ante lo cual dice sentir “Vergüenza” y acto seguido, el desconocido señala a uno de sus amigos y le manifiesta “Ojo con ese que es kirchnerista” Esto le sirve a TNembaum para poner que otro de sus amigos “…que vio el episodio, digamos desde afuera…” comentara “En eso se ha transformado la política. Uno toma partido y grita. Se es de Boca o de River.
Punto. Y el que no salta, es un traidor, un holandés o lo que fuere” Le faltó decir: el que no salta es de Clarín.

Ernesto, hay momentos en la vida, en que hay que definirse: a favor de la democratización de los medios o no; con el monopolio o con la libertad de expresión; con las Abuelas o con los apropiadores. Guste o no guste a los que hacen de la ambigüedad, de la tibieza, de la no confrontación, de los consensos tipo Julio Cobos o Eduardo Duhalde.

Más adelante se interroga acerca de “cómo empezó todo”. Ese “todo” para el monopolio y el periodismo in the pendiente son las medidas que se sucedieron desde Mayo de 2003 en defensa de los trabajadores, jubilados, desocupados y la sociedad en general. Medidas que debieron ser defendidas con valentía y decisión política frente a las corporaciones que como el monopolio, estaban acostumbradas a no acatar lo que iba en contra de sus intereses y privilegios. Esa defensa para ellos era “pelearse con todo el mundo”. “Al comienzo de este gobierno esa discusión giraba acerca de si el culpable era el Gobierno o José Claudio Escribano y Mirtha Legrand…” Ernesto, no es un tema de culpa, sino de responsabilidades: DEMOCRATICAS O DESTITUYENTES. Por si tu memoria es frágil: José Claudio Escribano es quien le dio poca vida al gobierno de Néstor Kirchner por no aceptar el ultimátum/ extorsión en 2003 ¿Remember? Luego vuelve sobre el parche “…de los afiches que ningún dirigente kirchnerista repudió…”

TNembaum ¿qué periodista in the pendiente se solidarizó y/o repudió los insultos cotidianos hacia la figura de Cristina Fernández o los escraches violentos contra oficialistas, desde el conflicto con la patronal del campo privilegiado. Campo al que desde sus cámaras, micrófonos y páginas ustedes apoyaron. Luego, ya como derrapando mal, pero mal, escribe “…gobernar es también crear climas de armonía, de alegría…y en eso los kirchner fallan muchísimo…” Me pregunto y te pregunto Ernesto ¿Cuándo las clases populares tuvieron más alegría? El pueblo sabe por qué cosas se está peleando: por la pluralidad de voces, contra el monopolio mediático, por la verdad y la justicia, CONTRA LOS APROPIADORES Y LOS MEDIOS COMPLICES DE LA DICTADURA GENOCIDA CIVICO MILITAR. Luego el espacio en que, en lo más íntimo de mí, siento que se confiesa “También siento que me impresiona lo cómoda que se siente alguna gente “-más de lo que hubiera imaginado- en la dinámica del odio: lo fríos que se vuelven, la manera en que se les endurece el alma, la insensibilidad que los domina, su cinismo, su deshumanización…” Creo sin temor a equivocarme que es la descripción más certera de MAGNETO, ERNESTINA y sus acríticos seguidores y escribas. Más adelante escribe: “Y que una causa para defender en la Argentina, hoy, es el derecho a ser respetados” COINCIDENCIA!! Ser respetados en el derecho a la libertad de expresión, a que no nos mientan, no tergiversen ni oculten información, que los medios y sus periodistas acepten ser cuestionados igual que ellos cuestionan. Esto es respeto, Ernesto.


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