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30 de mayo de 2010

CUANDO LA PATRIA SE LLENO DE PIBES


(*) Jorge Giles 

Fueron muchas las postales que produjo el aluvión popular en los festejos patrios.

Pero hay una que conmueve más: la presencia masiva de los pibes.

Pibes por todos lados, agitando las banderas con sus padres, riendo, cantando. 

No existe emoción más honda que cantar el Himno con un hijo entre los brazos.

El dato es muy significativo y ayuda a entender lo que pasó en esos días. 

Cuando la patria se llena de pibes, la alegría está asegurada, revelando asimismo la clara participación del núcleo familiar.

No es un dato menor y muchos menos anecdótico.

Una familia decide concurrir a una concentración popular, sólo después de procesar armoniosamente sus ganas, su espíritu participativo y la garantía de seguridad que le puedan brindar los organizadores de la convocatoria.

Cuando uno de estos tres componentes no está presente, difícilmente se produzca la chispa de la combustión participativa.

Y esta vez, en los seis millones de participantes, quedó muy claro que la chispa se encendió como nunca antes.

Ayer nos habíamos entusiasmado con algunos gestos de la política que parecían estar adelantando que el impacto del pueblo movilizado había calado hondo en todos los sectores. Lo decíamos en relación a la actividad que los diputados oficialistas y opositores realizaron en homenaje a la Revolución de Mayo.

Pero algunos dirigentes ya empiezan a mostrar la hilacha, al compás de la línea editorial que baja el monopolio mediático.

Hay que ser muy mezquinos y tener mucho resentimiento y cenizas en el alma para no valorar a quienes convocaron y organizaron estos festejos que ya son parte de la historia, en sí mismos.

Quieren instalar la peregrina idea que todo lo que se vivió en estos días en el Paseo del Bicentenario se “autoconvocó”, solito su alma, como por arte de magia.

“Nadie los convocó”, dicen.

Sólo se escuchó un reconocimiento tan fugaz como un bostezo.

¿Cómo no valorar lo realizado por cientos y miles de personas que participaron de la organización de esta verdadera muestra de pasión histórica y cultural?

El egoísmo es tanto que les impide reconocer el trabajo de los funcionarios nacionales, de Fuerza Bruta, de todos los profesionales, trabajadores y artistas que participaron tan eficazmente en una organización donde no hubo un solo rasguño.

Le erraron fiero: imaginaron una disputa partidaria y de corto plazo y se encontraron con un pueblo rescatando una historia de 200 años.

¿Saben donde está la trampa de este discurso en tono de “político superado” que afirma, igual que Clarín, que el suceso “pertenece a todos y a nadie en particular”?

En que por vía de ese artilugio buscan disimular su propia frustración ante el éxito de la convocatoria oficial. Y si los convocantes “somos todos”, ganamos todos o no gana nadie.

Y por otro lado, intentan provocar al gobierno para que pise el palito y salga a vociferar indignado: “el festejo es nuestro”.

Piedra libre, Magnetto.

¿Qué dijeron todos ellos, de derecha a izquierda, horas antes del acto inaugural? ¿Trabajaron fervorosamente para que la gente cubra de bote a bote la Avenida “más ancha del mundo”? ¿O tiraban pálidas tras pálidas sobre alertas meteorológicos y caos de tránsito y ojo con la inseguridad en las calles y los piquetes y la crispación y el desencuentro?

Habrá que seguir evitando inteligentemente todas las emboscadas políticas y mediáticas que tiende el egoísmo opositor.

Fue una fiesta que la construyó el pueblo, creyendo en la convocatoria oficial y resignificando la historia de los argentinos desde una mirada claramente nacional y popular.

La derecha hubiese preferido que a estos festejos los capitalice un sector partidario, exclusivamente, así fuese el partido de gobierno. Mirá lo que te digo. Porque esos logros se ganan y se agotan en el tiempo.

Lo que les resulta insoportable es que fue el modelo de país en curso el que se llenó de fervor popular. Y marcó así un escenario inequívoco para las batallas que vienen.

Vayan pasando que esto recién empieza.

FUENTE : http://www.elargentino.com/nota-92582-Cuando-la-Patria-se-lleno-de-pibes.html

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