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11 de abril de 2010

RODOLFO WALSH y UNA REFLEXION SOBRE LA ETICA PERIODISTICA

(*) santiago "cOCO"  pLAZA

La ética en el periodismo, si se la considera un dilema, debe recostarse en la reflexión sobre el debate de la misma. En el ejercicio del periodismo se revelan una variedad de tendencias y matices en la conducta de su práctica. Pero la conducta y la práctica siempre acompañadas del espíritu moral de una ética señala el camino. Ahora bien, la capacidad comunicadora, parte obviamente, de la capacidad del que lo ejerce; quien aporta sus aspectos cualitativos: humanos, ideológicos, morales, etc., haciéndose eco de los tiempos, de coyunturas y modas que transforman códigos vivenciales argumentan esa ética. 

Es así que el comunicador,  recorre un arco que puede ir desde la más violenta objetividad hasta el más fino y sutil subjetivismo en la dinámica de su expresión en el ejercicio de su profesión. Todo esto nos lleva a deducir que la ética puede poseer variantes, llegando a convertirse en un elemento plural, es decir, con más de una ética, sin perder el horizonte del paradigma profesional del comunicador. ¿Cómo es ésto?  Revisando un análisis que hace un docente, investigador  de la Universidad Nacional de La Plata, Luciano Sanguinetti, en ocasión de un seminario de la UBA sobre Dilemas Eticos del Periodismo, desarrolla este tema ejemplificando en la persona de Rodolfo Walsh un claro modelo, que muestra a las claras, más de una ética en el desempeño de la práctica del periodismo.

Sanguinetti observa que Walsh hace gala de una ética en una primer etapa, que se advierte en una serie de novelas que van desde Variaciones en Rojo hasta Operación Masacre allá por el año 57’. Observando que está ligado a la idea del periodista como detective. Y es aquí en el desarrollo de los contenidos de las obras deja entrever una ética RACIONALISTA, donde el trabajo del periodista es DESCUBRIR LA VERDAD; donde el periodista plasma lo fundamental del conocimiento: sensibilidad y razón.

Más atarde, otra ética es reflejada en trabajos que Walsh hizo a fines de los 60′ para la revista Panorama; al congruenciar el trabajo del periodista con el de antropólogo y en sus escritos DARLES VOZ A LOS QUE NO LA TIENEN, escribir por ellos sus opiniones, anhelos, miserias y triunfos. Mostrar al mundo que hay otros semejantes con sus particularidades de vida, que incluso necesitan ser mostrados, representados, comunicados.

Ya antes de penetrar en la década de los 70′ Walsh nivela sus patrones profesionales hacia una ética que ya no es solamente la de darles voces a los que no la tienen y de denunciar la verdad de sus semejantes ante los oídos sordos de autoridades y jueces. Walsh, cambia ó agrega el enfoque de la DENUNCIA por el de la TRANSFORMACIÓN del mundo; con lo cual, la transformación de un mundo mejor haría disminuir la injustica social que denunciaba. Para ésto consideró del periodismo y de la comunicación un arma fundamental. Operó entonces en varios espacios de trabajo como los talleres de periodismo en villas, periódicos del gremialismo combativo (CGT de los Argentinos), en la contrainteligencia ante los regímenes dictatoriales.

En una última etapa, Walsh sigue trastocando éticas. Perseguido, clandestino, la muerte de seres queridos, el tremendo dolor por el asesinato de su hija Vicky, con “Carta a mis amigos” refleja sus cambios internos que va expresando. Consideró que ya era el tiempo de SENTIR LA SATISFACCIÓN MORAL DE UN ACTO DE LIBERTAD, como escribía en los documentos de ANCLA. Y una de las maravillas más exquisitas de la literatura nacional: “CARTA ABIERTA DE UN ESCRITOR A LA JUNTA MILITAR”.
En una última reflexión el docente analista a quien hice referencia, escribe:

Presiento que de pronto estas reflexiones nos llevaron a una Argentina distinta, de pasiones encontradas, de convicciones, menos oportuna quizás, en la que los dilemas éticos parecían estar más claros y a la vuelta de la esquina. Alguien dirá, quizá con razón, que es una época pasada, que ya no todo es blanco o negro, que hay grises. Yo les digo sin nostalgia: entre los grises también hay diferencias, aunque en el camino, como en la historia, perdamos una quinta y del caballo blanco nos quede apenas una foto.

(*)Profesor – Periodista – Miembro de la Comisión de Medios Audiovisuales en Carta Abierta.

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