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7 de marzo de 2010

CARRIO, ¿ UNA CUESTIÓN GENÉTICA?....



Frente a la manifiesta perversión, saña, mitomanía, producto de los heterogéneos y serios trastornos mentales que acompañan el nivel de neurosis obsesiva alcanzado por “Lilita” Carrió, algo que le impide cualquier adaptación a la normal vida democrática de este país, salí a buscar antecedentes en términos familiares.

Entre los principales rasgos que uno, a simple vista, puede observar en la Carrió se encuentra uno en particular que llama mucho la atención: su desmedida y exagerada necesidad (1) de protagonismo y poder.
Como patología es controlable, pero en términos políticos y sin asistencia médico-clínica, se esta tornando extremadamente peligrosa para el conjunto de la sociedad y de la clase política en particular.

¿Se habrán dado cuenta de esto sus actuales y circunstanciales socios y aliados? ¡Me lo pregunto por el saludable instinto de preservación que siempre acompaña a los que incursionan en política (me refiero a la POLÍTICA con mayúscula, no a la politiquería)!

¡O tendrán previstas las precauciones que requiere el caso para ser aplicadas sobre esta “paciente” una vez que concreten sus objetivos golpistas!
Parecería que para alcanzar estos fines, resulta muy práctico y útil contar temporalmente con personas neuróticas en sus filas!

“Lilita” no tiene límite ni medida para sus “descargas verborrágicas”.

¿Se tratará de una cuestión hereditaria; de una característica impregnada en los genes transmisores que le viene desde sus ancestros?
¿Se tratará también de una cuestión hereditaria esa ambición de poder que la vuelve mitománica, contradictoria en todos sus movimientos, que le permite a su moral religiosa no inmutarse cuando se alía con sus anteriores y más perversos demonios porque “el fin justifica los medios”?

Según una pequeña investigación (simple, rudimentaria y por ende sin respetar los pasos escolásticos que la avalen científicamente), parece ser que por ahí anda “la madre del borrego”.
Por lo que se desprende de lo escrito en la página oficial de la Intendencia de la localidad de QUITILIPI-Chaco, provincia de donde es oriunda la señora Carrió, sus ancestros también solían aliarse con otros saqueadores para apropiarse de terrenos ajenos. ¡Y tampoco se inmutaban!

Veamos:

”El 30 de noviembre de 1912 fue instituido como fecha del nacimiento de Quitilipi, según interpretaciones históricas que fueron aceptadas por la comunidad. El ingreso de los primeros inmigrantes itálicos data de varios meses atrás, asÍ como la punta de riel del Ferrocarril General Belgrano (entonces Central Norte Argentino) que se operara hacia fines de 1911.

Las tierras del centro chaqueño, vergel insondable de tobas y mocovíes, fueron cediendo al paso in¬contenible de la colonización gringa venida desde Reconquista y Avellaneda, como meta final de la aventura iniciada en Trento y Gorizin.
Y fueron llegando los Cinat, Strusiat, Mussín, Molfesse, Mattana, Brollo, Tomadín, Borelli… También los González y Alonso, de ascendencia hispánica. Mas tarde los Carrió, Asselle, Fernández, y Martina. Y en el ultimo oleaje in¬migratorio los yugoslavos de voluntad inquebrantable.
EI damero del pueblo cobró forma tras la agrimensura del Ingeniero Flemsburg donde 1a población blanca sentó sus reales y eligió a José Alonso como su primer Intendente municipal. Con bueyes y machetes la colonización fue avanzando en la espesura, espantando a la fauna silvestre y arrinconando al aborigen en reductos cada vez más escasos de alimentos. Linch Arribálzaga intentó la incorporación de los mas dóciles creando la Reserva de la Colonia Chaco. El alambrado de las tierras era irreversible. La libertad marcó al indio sus nuevos límites.
Algunos episodios menores derramaron sangre entre indios y blancos, y el trágico “Combate de Napalpí” del 18 de julio de 1924 terminó con toda posibilidad de resistencia…EI aborigen cambió sus “enramadas” por ranchos de barrio y, salvo excepciones, quedó pobre e incomprendido.”

No se si este pequeño aporte alcanzará para que los “confundidos” y confiados ciudadanos que la siguen desde muy cerca, alcahuetes oportunistas e “hinchada de barra brava” que la alienta con la esperanza de pasar a cobrar después, se den cuenta del “Faustico” acuerdo que hicieron con esta señora.
Nota:

(1)Estas necesidades “superiores” forman parte de la naturaleza psicológica del ser humano residiendo también en el inconciente y, aunque en la mayoría de las personas no se despliegan, existen, cuando menos, como potencialidad.
Ken Wilber es quizás el más erudito de los teóricos relacionados con lo transpersonal. Sus desarrollos son demasiado extensos como para este escrito y los abordaremos con la dilatación que merecen en otra ocasión. Basta aquí apuntar que siendo un eximio estudioso de la psicología tanto occidental como oriental, concluye que la espiritualidad y la religiosidad son características de la psiquis humana, aunque se ocupa de diferenciar la religión exotérica de la esotérica. “La religión exotérica o externa es una religión mítica, una religión terriblemente concreta y literal, que cree, por ejemplo, que Moisés separó las aguas del Mar Rojo, que Cristo nació de una virgen, que el mundo se creó en seis días,… que la tierra descansa sobre la espalda de un elefante y que éste, a su vez, se apoya sobre una tortuga que reposa sobre una serpiente… Así son las religiones exotéricas, un conjunto de sistemas de creencias que intentan explicar los misterios del mundo en términos míticos más que en términos de experiencia directa o de evidencia”. Esta es la religión que Freud y otros investigadores han asociado, razonadamente, con fijaciones a un pensamiento mítico. Cuando en psicología se habla de religión y espiritualidad se está pensando en este tipo de creencias y raramente se distingue entre lo exotérico y lo esotérico. (Wikipedia)

FUENTE: EL FIERRO DE MARTIN - REDACCION POPULAR 
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