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14 de febrero de 2010

NORMALIDAD

(*) Por Alejandro Fernandez
Sorteada ya la confusión que desató la internación de Néstor Kirchner, es hora de volver a una cierta normalidad en nuestras vidas. Considerando normal que, viviendo en Capital Federal nos odien 6 de 10 personas, al subirme a un taxi el fercho escupa mierda contra el gobierno y que los medios ejecuten una suerte de asedio otomano contra nuestras banderas históricas.

Podría decirse que califica también como
normal, el paupérrimo y execrable mensaje de quienes se dicen compañeros (1, 2, 3) y acompañan, entre otras, las políticas de Macri, la SRA y Clarín; porque… seamos claros, Clarín y la SRA son partidos políticos encubiertos.
“Hay que cuidarse de ese diario, ataca como partido político y si uno le contesta se defiende con la libertad de prensa”

Aplauso medalla y beso para Jaroslavsky, por tan exquisita y exacta calificación.

Pero sigamos definiendo
normalidad, aquella palabra tan oligofrénicamente reclamada por las rentadas plumas corporativas. La otra palabra es República, y cada tanto instituciones.

Seguramente es
normal, al menos en algunas redacciones, que exista una denuncia por un plan magnicida en nuestro país, tan normal que no merece mención… y casi… casi tan normal como la preocupación de Biasatti por el destino de la Patria… o lo “anecdótico” de haberte apropiado de dos pibes durante la Dictadura.

Esa es la normalidad que proponen, la misma naturalidad con que el monopolio se apropió de
Papel Prensa, o hablaba de clínicas de rehabilitación para compañeros, cómo si las ideologías fueran una perversión.

Normalidad también es orden, aquel viejo axioma que proponía Videla para que el peronismo pudiera existir (?) dentro de la vida política argentina.
Léase u obsérvese: “… en tanto adecue sus hombres y sus IDEAS…” ergo, el peronismo debía (y debe) desaparecer.

Anormal es, según los contreras, que un ex presidente invierta 2 millones de dólares en el país ya que, claro, lo común según este cristal ético es que un triste
personaje mediático, cuyo poder radica en preguntar y/o hacer idioteces, saque del país igual suma siendo cómplice de la tan mentada “fuga de capitales”. Linda gente.

Pero hay más, les dejo una pequeña listita a revisar———->
MP

La pregunta entonces es ¿queremos esa
normalidad? ¿O seguimos desarmando el laberinto impuesto por años de colaboracionismo apátrida?.

Normal es que un PERONISTA defienda a este gobierno dejando de lado cuestiones de
egocentrismo desbocado, lo demás… como diría el compañero Leonidas: “… es pura cháchara…”
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