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24 de enero de 2010

ESENCIA

*Por Alejandro Fernández

El peronismo, sin entrar en invectivas dialécticas y enredos semánticos muy profundos, es un movimiento que surge del amor de y hacia el pueblo trabajador, por y para la Patria que integramos quienes sentimos propias estas banderas de liberación nacional. Patria de hombres y mujeres, no de campos y sembradíos atestados de divisas en forma de modificaciones genéticas.

Nuestra historia está repleta de imágenes, sudores, texturas y desahogos interminables. Nuestra odisea navega entre inagotables plegarias y proclamas, a través de hazañas indescriptibles y gestos… gestos tan simples como inolvidables.
Hemos soportado la mentira hiriente, la traición malinche, bombardeos, fusilamientos, proscripciones y planes de exterminio metódicamente delineados.- Desde aquella heroica Resistencia Peronista, hasta la generación diezmada por el Plan Cóndor, resistimos todos y cada uno de los embates del imperio y los entregadores autóctonos.
Se ha puesto, entonces, a prueba una y mil veces nuestro temple, se ha dudado más de una vez de nuestra capacidad de sobreponernos. Sin embargo, acá estamos… cuando nos creían ya vencidos, renacimos con aún más fuerza de la que nosotros mismos podríamos imaginar tiempo atrás. Quizás no en forma de masas convencidas del Proyecto Nacional, quizás con solo retazos de aquella mística, pero acá estamos.

Y volvimos, no por generación espontánea, ni por una moda pasajera, mucho menos por un par de monedas… volvimos convocados por la historia, convencidos de que este es el camino, fascinados por la posibilidad de continuar la revolución inconclusa, atraídos por el paso arrollador de un tal Néstor. .. de apellido Kirchner. Enredados en vientos, embriagados en ideales eternos…. volvimos. Al fin y al cabo, siempre estamos un poco volviendo.

Sin embargo la historia insiste en ponernos a prueba nuevamente, con propios y extraños. Con los propios distorsionando nuestra esencia, con los ajenos intentando explicarnos lo que somos. ¿O acaso no es de colección escuchar a Aguinis hablar del peronismo? O peor aún. ¿no resulta grotesco escuchar a “compañeros” hablar de Perón, como si se tratara de un tibio comensal de las corporaciones?

Quizás, al menos en esta última etapa de la historia, el golpe más brutal lo recibimos el 28 de junio, aquella oscura noche en que todo parecía venirse abajo, cuando la esperanza se escurría entre los dedos. Cuando tus dedos, esos dedos, no alcanzaban para delinear la bronca contenida.
Lo cierto es que vienen degollando y no podemos mirar para otro lado… no es tiempo de espíritus críticos ni análisis interminables, sino de temples revolucionarios… ¡Si! esa puta palabra que tanto incomoda a ciertos sectores… ¡¡¡REVOLUCIONARIOS!!!

Esa es nuestra esencia, nuestro origen y hacia ahí vamos… hacia la revolución que nos enseño Perón. Y ruegue a dios la gorilada, que la misma sea por el paso del tiempo, por la batalla cultural ganada y no por sangre corriendo nuevamente en las calles.
Se nos presenta entonces un escenario de conspiración permanente, una interminable opereta en búsqueda de desestabilizar al gobierno, amenazas directas a la Presidenta, intentos de golpes financieros. Los grandes medios jugando todas sus cartas, la justicia corrupta defendiendo a las corporaciones… los que rifaron el país posicionándose en salvadores de la Patria. Todo un Déjà vu ante nuestros ojos…
Pero no van a confundirnos, no a nosotros, son los enemigos de siempre, los que jugaron todas sus fichas para aniquilarnos… los que fueron cómplices eternos. Cómplices del genocidio, cómplices del vaciamiento, artífices locales de la debacle cultural pergeñada en las usinas del liberalismo. Ellos son los mismos, nosotros también.

Y cuidado, ténganlo claro… si el gobierno cae, no solo van por Néstor y Cristina, van por todo y por todos. ¡Si, por vos también! por vos y tus ideales, por tus sueños y proyectos. El peronismo molesta, incomoda, es un obstáculo permanente en la historia argentina… un estorbo para los cipayos de siempre.
Definitivamente hemos empujado el barco más allá de lo que el establishment está dispuesto a soportar. ¿O acaso pensaban que esto iba a resultar gratuito?.

La pregunta es: ¿estamos, o solo fue un reflejo? ¿bancamos, o solo cuando el sol destella ante nuestros ojos? ¿luchamos, o es pedir demasiado al sentimiento progre que inunda nuestra huestes? ¿nos jugamos las pelotas, o soltamos la mano de la historia?
No se ustedes, pero yo dejo el pellejo en esta cruzada…. y no estoy solo ¿o si?


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