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6 de diciembre de 2009

GOLPE EN LA CAMARA BAJA

(*) Pedro Valci

Como comienza esta estúpida forma de “armado”; el compañero Néstor que en realidad es el que pone la cara, se rodea de algunos besas guantes, que lo único que han logrado es aumentar su billetera, esto no es novedad lo sabemos todos, cuando en el 2001, este nuevo proceso se expande muchos caminamos la República, sumando voluntades, a los que trabajamos en ese inicio se nos proveyó de una herramienta política que se hizo con esta herramienta, se puso en la conducción a los que hoy son los responsables de  la discriminación de muchas mujeres y hombres que volvieron a creer que la política era  un espacio para la militancia popular.

Cuando se le armaban actos que alguno estúpido te daba la “tarjetita” sino no, no entrabas, como sucedió en varias oportunidades en Mar del Plata, tanto Néstor como Cristina dejaron afuera de cada evento a los gracitas,  estos son algunos hechos, hay otros más reprochables, como avalar conducta de los que ocupando gestión no hacen nada por el Pueblo, era obvio que los BUROCRATAS, iban a fallar, prueba de ello son los resultados de las últimas elecciones.

Llegamos a atomizar la “oposición”, que no fue obra de estos ñatos, sino de la militancia esa que subida al tren estaba ayer en la plaza, y la que puso el pecho contra la sociedad rural y sus cómplices, le pusimos el alma a las leyes reformistas y seguimos desde la trinchera garantizando el gobierno de nuestra compañera Cristina, así y todo Néstor sigue con estos iluminados y llegamos como decía, a la mayor muestra de los  GOLPISTAS, la amenaza de estos sectores que se han unido para lograr, con el método que siempre han usado, amordazar la cámara, y es cierto lo que manifestó el compañero y amigo Agustín Rossi, NO CEDIMOS, simplemente hemos salido como siempre a garantizar la Democracia. Lo que no dice Agustín que esto es el resultado del “entorno” de Néstor, que cobra y no hace nada bien.

Cuando  le dijimos hace dos años a Néstor que debía convocar a la JUVENTUD, pone como máxima autoridad a un joven compañero, que ha hecho muchas cosas, pero aun no movilizo a la juventud, que es la única que va a salir a parar esta nueva “unión democrática”, porque son los mismos tipos que golpearon los cuarteles de ayer y socios de la fusiladora.

La nueva conformación de la cámara de diputados y la antesala; reafirmo lo que hemos venido diciendo desde acá, en varias editoriales, esto que dio lugar a la  crispación  de varios compañeros y compañeras; era de esperar, esto es ni menos la consecuencia de “los iluminatis”, cortesanos de Néstor, que no solo no han podido garantizar  sus territorios, sino que además han bastardeado y bastardean a las bases militantes, debo si decir con escasas o casi contadas con los dedos de las manos , excepciones.

La maniobra que la DERECHA GOLPISTA, ha mostrado en la conformación de la Cámara de Diputados, como futuro escenario de conflicto, donde pretendes violentar, como siempre, el reglamento de la cámara, muestra algo más que una chicana , nos está mostrando, lo que sus patrones pretenden , que acá en nuestro País, se ensaye la operación Honduras, esto si no se detiene, es el escenario que van a implantar en toda la sociedad y en el clima de la opinión de la gente a partir de marzo 2011.

Si bien comparto con el compañero y amigo Néstor Kirchner, ser TERCOS, no comparto que siga sosteniendo a estos colaboracionistas, no comparto que se siga ignorando a la Militancia de Base, a los Movimientos Sociales y se siga enviando como es el caso de Mar del Plata a voceros de Hoteles, que ya hemos visto que juegan a dos puntas. Si debo decir que la “oposición” mejor dicho los traidores del Pueblo, su jefe Cobos, y su socio Duhalde, son los responsables directos de un GOLPE A LA DEMOCRACIA.

Néstor Kirchner, tiene a partir de su juramento una sola oportunidad, ahora debe sacudir la alfombra, cortar con estos y estas colaboracionistas, disfrazados de progresistas, y convocar a toda la militancia a una nueva conformación que revitalice la gesta del 2001, cuando teníamos el espacio de la corriente. Movilizar a la Juventud en toda la  República, y acá vale una aclaración, sacarse de encima a los ciber-organizadores de la nada, que el único barro que han pisado es el jardín del country que alquilan.



EL CAMPO DE BATALLA SURAMERICANO

Otra vez Iberoamérica se enfrenta al ser o no ser de su destino

 *Por Enrique Lacolla

En el mundo globalizado todo tiene que ver con todo. Y el principal motor de esa dinámica es el mundo desarrollado, en extremo agresivo. Lo grave para nosotros es que los dirigentes de América latina, o más bien los exponentes de los gobiernos de centro izquierda que surgieron de la resistencia al modelo neoliberal del Consenso de Washington, no terminan de decidirse a ir a las cosas y suelen disimular con palabras bienintencionadas una falta de operatividad en el plano de las iniciativas concretas que hacen falta para salir al encuentro de las amenazas que pesan sobre la región.

Desde el hundimiento del comunismo los acontecimientos han acelerado su curso. La fragilidad económica de la única superpotencia que existe en el globo, Estados Unidos, no le ha impedido lanzarse a la conquista de su proyecto hegemónico. Más bien al contrario, parecería que esa fragilidad y los límites que está encontrando ese proyecto ante el surgimiento de resistencias encarnizadas en áreas estratégicas fundamentales como son el Medio Oriente y el Asia Central, apuntan a exacerbarlo y a generar una fuga hacia delante. América Latina y Suramérica en particular, a las que el desastre de las políticas neoliberales habían impulsado a buscar vías alternativas a la dependencia a través de su integración regional, encontraron en un primer momento una cierta latitud de márgenes para armar una incipiente organización unitaria. Estados Unidos estaba obsesionado con otras zonas y el desastre promovido por el neoliberalismo le achicaban aquí el espacio sociopolítico para la reedición del experimento que Naomi Klein denominó “la doctrina del shock”. Se abrió entonces un interludio durante el cual se fortificó el MERCOSUR, surgió la UNASUR y los presidentes iberoamericanos comenzaron a tomar carta en los problemas regionales que los afectaban directamente.

Las reuniones de Mar del Plata, de Bariloche, de Santo Domingo, dinamitaron el proyecto de sujeción supuesto por el ALCA y frenaron la escalada bélica entre Colombia y Ecuador, así como el separatismo del Oriente boliviano, que habría introducido un catastrófico elemento de secesión en el techo de América. Pero estas iniciativas, con ser importantísimas, no dejan de ser expedientes provisorios que no anulan los factores de riesgo. La disponibilidad de poderes que tiene el imperialismo le consiente volver una y otra vez sobre los núcleos para él problemáticos con la intención de proseguir socavando el proyecto unitario latinoamericano con recursos que van desde las acciones de inteligencia destinadas a interferir en los asuntos internos de nuestros países, fomentando cuantas opciones separatistas que puedan debilitarlos, a la práctica del liso y llano golpe de Estado, del cual fue ejemplo el alzamiento contra Chávez en 2002. Los gobiernos de centroizquierda a los que hemos mencionado y que abarcan un arco de modalidades políticas bastante variado, desde la temperamental de Chávez a las más moderadas de Lula, Cristina Fernández y Bachelet, pasando por Correa, Daniel Ortega y Evo Morales, no terminan, sin embargo, de encontrar una política ponderada y enérgica a la vez, que sirva para acomodarse a las exigencias del nuevo tiempo y a la ya evidente decisión norteamericana de poner un freno a las veleidades autonómicas de los países de lo que Washington entiende es su patio trasero.

La existencia de élites ajenas al anhelo unificador e independentista que hay en América latina y que conservan todo su poder económico y su peso mediático, más la presencia de una importante masa de clase media alienada de la realidad gracias al discurso del sistema, representan obstáculos muy importantes para el logro de la aspiración regional a la complementariedad y la integración. Lo que ha sucedido en los últimos tiempos en la región debe leerse en este marco. La reactivación de la IV Flota norteamericana, el golpe de Estado en Honduras, la sumisión del pretendido reformador y progresista Barack Obama a los dictámenes del complejo militar-industrial que maneja la política estadounidense, la erección de siete bases norteamericanas en Colombia, para las que el Congreso ha autorizado ya los fondos respectivos, y quizá hasta algunos extraños fenómenos (1) que se han producido últimamente en el país cuyo gobierno se apunta como el líder natural de la región, Brasil, están dando a entender que el gobierno estadounidense ha declarado una suerte de guerra de facto al proyecto latinoamericano de erigirse en una suerte de bloque regional.

Esto implica la puesta en práctica, dirigidos esta vez sin tapujos contra Suramérica, de los mecanismos que vienen definiendo la política estadounidense para el resto del mundo a partir de 1991. En este esquema, el debilitamiento de los competidores potenciales de la hegemonía norteamericana es un dato fundamental y se activa a partir de dos principios básicos. Uno es la agresión física directa contra factores que pueden obstaculizar el acceso a los recursos estratégicos –casos de Irak o Afganistán- y otro es el cerco de los principales adversarios y la división o el fomento de los particularismos étnicos o confesionales latentes en sus sociedades. La explosión de la ex Yugoslavia, la atracción de los países del ex bloque del Este al cuadro de la Unión Europea e incluso de la Otan, que empuja a Rusia hacia los Urales y al mismo tiempo diluye la composición nuclear de la UE como factor independiente ahogando a Francia y a Alemania en un puzzle asociativo donde tomar decisiones comunes se torna más difícil; el fomento de los nacionalismos de campanario en el Cáucaso y el Tíbet, son muestra de que Washington entiende a adherir al viejo principio del memorándum Crowe que en enero de 1907 determinó la planificación de la política exterior británica de cara al siglo XX: “la estructura y no el motivo es lo que determina la estabilidad”–es decir, el mantenimiento del estatus quo que favorece a la o las potencias dominantes. (2)

Esto significa que, aun en el caso de que el rival potencial no tenga disposiciones agresivas, su poderío creciente debe ser neutralizado para impedir que ese aumento se constituya, objetivamente, en un pendant, en un contrapeso para la influencia de la potencia que se quiere hegemónica. En este sentido China es el principal enemigo, seguida por Rusia, porque ambas compondrían el bloque euroasiático que más poderosamente podría gravitar en el mundo y contrabalancear o incluso desbancar el poderío de Estados Unidos y de los otros países que conforman la tríada dominante en el presente. Es decir, el Japón y la Unión Europea. Se trata de una descarnada lucha por el poder, que no tiene mucho que ver con las ideologías.

Objetivo: América latina

¿Y qué tiene que ver América latina con todo esto?, se preguntará el lector. Pues tiene que ver, y mucho, pues ingresa en la categoría de reservorio de recursos estratégicos esenciales para el mantenimiento de la hegemonía norteña durante el presente siglo y porque su constitución en Nación unitaria la erigiría en un factor que podría mover sus piezas de acuerdo a un criterio independiente en un mundo donde las tensiones seguirán aumentando.

A partir del golpe en Honduras y del beneplácito del gobierno colombiano presidido por Álvaro Uribe en el sentido de conceder siete bases estadounidenses en su territorio (la cháchara en torno de que se trata de bases colombianas en donde “se admitirá a las fuerzas” norteamericanas para combatir el narcoterrorismo es un flaco pretexto); de la reactivación de la IV Flota estadounidense en disposición de operar en el Caribe y el Atlántico sur de acuerdo a las directivas del Southcom, y del putsch en Honduras, a partir de estos datos, decimos, se hace evidente que los tiempos se están acortando y que Estados Unidos está listo para volver al “monroísmo”. Es decir, a la práctica de la Doctrina Monroe que en 1823 sentenció que América debía ser para los “americanos”. O sea para los “usamericanos”, toda vez que la potencia norteña se apropió del patronímico inspirado en el nombre del navegante y cartógrafo italiano al servicio de España, Américo Vespucio, con el cual se bautizara a las tierras descubiertas por Cristóbal Colón.

La resistencia contra el reforzamiento de esta tendencia, de parte de los gobiernos iberoamericanos no acaba de superar el estadio declarativo. Brasil, es cierto, se permitió una interesante jugada al permitir o más bien propiciar que su embajada en Tegucigalpa alojase al presidente Zelaya a su vuelta a Honduras, pero el gobierno norteamericano, a pesar de su aparente repudio al golpe de Estado en ese país, permaneció impertérrito y hoy el mandatario depuesto ve pasar los días desde una ventana de la representación diplomática, sin que la situación se mueva un ápice.

Si Washington desea, como desea efectivamente, desarticular lo que a sus ojos son las veleidades autonomistas de América latina, debe lidiar en primer término no sólo contra quienes hoy más con mayor estridencia la proclaman, sino contra quienes detentan los recursos y disponen de una potencia centrípeta capaz de nuclear, a la corta o a la larga, a los países del área.

El más obvio de los objetivos para comenzar la ofensiva es Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez Frías encarna una combinación de factores sociales cuya coalición siempre ha inquietado sobremanera a Washington: un jefe carismático y populista apoyado en las masas y sustentado por un ejército donde prepondera un ala nacionalista. Pero más allá está Brasil, una incógnita para propios y extraños, pero que podría ser “ayudado” a plegarse al diktat estadounidense a través de políticas que conjuguen la oferta del “bastón y la zanahoria”. Es decir, del halago y el castigo, simultáneamente.

Las vías para una agresión contra la revolución bolivariana hace rato que están trazadas y la aparición de las bases norteamericanas en Colombia les dan el sustento práctico que necesitan. De acuerdo a una reciente nota de Heinz Dieterich, las opciones instrumentales que se ofrecen para tornarlas operativas son varias y aplicables de acuerdo a la gradación que pueda imprimirse al conflicto, a saber:

1) El incremento de la oposición interna al gobierno a través de los canales mediáticos y aprovechando el fuerte rechazo que inspira Chávez a más o menos un 40 por ciento de la población, en busca de una derrota electoral del partido bolivariano en las elecciones del año que viene y del 2012. Esta vía es la menos cruenta, pero podría ser incentivada por medio de:

2) El fomento de bandas paramilitares que comprometan al ejército venezolano en acciones de guerrilla en la frontera con Colombia, donde esos grupos encontrarían protección del ejército colombiano a su vez cubierto por el paraguas de la aviación y los efectivos norteamericanos aposentados en ese país. El desgaste y la humillación que suscitaría este escenario reforzaría a los elementos que dentro de las fuerzas armadas venezolanas no confían en Chávez y podrían tentarlos a derrocar al mandatario y terminar con la experiencia bolivariana.

3) Si eso no sucede, un choque abierto con los colombianos sostenidos por la panoplia norteamericana suscitaría a su vez la aparición de un tercer escenario, el de una guerra convencional y abierta con Colombia, de proyección de veras catastrófica, prácticamente imposible de ganar dada la presencia norteamericana y que significaría la liquidación del proceso chavista y un escarmiento para el resto de América latina. Más allá de las secuelas insurgentes y contrainsurgentes que un episodio de esas características arrastraría consigo.

Por otra parte, un documento oficial de la fuerza aérea norteamericana reproducido en forma parcial por el licenciado Carlos Pereyra Mele en su trabajo “Construyendo un enemigo a medida”, expresa que la base de Palanquero (en Colombia) “garantiza la oportunidad para conducir operaciones de espectro completo por toda América del Sur. El documento expresa asimismo que “Estableciendo una Localidad de Cooperación en Seguridad (CSL) en Palanquero…, su desarrollo nos dará una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y la estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”. La base de Palanquero, por otra parte, “también incrementará nuestra capacidad para conducir operaciones de inteligencia, espionaje y reconocimiento…, mejorará las relaciones con socios… y aumentará nuestras capacidades para librar una guerra expedita”.

Todo un programa. Pero el objetivo último de esta compleja construcción no puede ser sólo Venezuela. Resulta obvio que apunta al conjunto del subcontinente y en primer término a Brasil que, en tanto miembro prominente del club de potencias mundiales emergentes e integrante del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) podría ejercer un poder de imantación muy serio en el hemisferio sur, a poco que acuerde sus políticas con Argentina, el socio con más recursos potenciales, con una inserción geográfica poderosa y vocero natural de los países que hablan castellano frente a un Brasil que habla portugués, otra de las variables idiomáticas que dividen al foco cultural significado por la península ibérica. Principal referente esta, en definitiva, de una civilización indoeuropea que constituye uno de los fenómenos más originales y eventualmente más progresivos en un siglo de signado por la inevitabilidad del mestizaje a escala universal.

Brasil y Argentina, con la Amazonia y con las reservas hídricas y minerales que detentan, más su potencial tecnológico e intelectual que, aunque todavía coartado, es grande, son un objetivo primario del activismo preventivo que el imperialismo está en condiciones de poner en práctica para adecuarse a los principios del memorándum Crowe: se tratará de frenar la articulación de una estructura de poder que, aunque esté en buena disposición para entenderse con Estados Unidos, supone, objetivamente, la posibilidad de que se constituya en un alternativa capaz de escapar a las reglas de sumisión que se exigen desde arriba y apta para elaborar una estrategia autónoma, dirigida a dominar sus recursos y a hacerse un lugar en los asuntos mundiales por propia gravitación.

La presión norteamericana sobre Suramérica puede, pues, darse por descontada. Y estos países tienen mucho que andar para elaborar una política común, tanto en materia diplomática como de defensa, capaz de desalentar los intentos de ingerencia movilizados desde el Norte. La guerra relámpago lanzada por Estados Unidos en estos días a través del golpe en Honduras y de la radicación de las bases militares en Colombia no ha encontrado todavía una respuesta clara de parte de los gobiernos suramericanos involucrados en un curso diferente al propuesto por Estados Unidos. Ha habido declaraciones, sí, pero ninguna sintonía definida acerca de cómo enfrentar con expedientes prácticos el activismo norteamericano en la región.

Suponer que estos países podrán autovertebrarse sometiéndose a la doctrina Monroe recocinada, es una entelequia. Semejante posición sólo dejará espacio para un discurso genéricamente antiimperialista que apenas podrá disimular la sumisión. Por otra parte, imaginar que se puede ganar tiempo a fin de ir construyendo una correlación de fuerzas menos desequilibrada para enfrentar a Estados Unidos antes de encararlo con franqueza, es con probabilidad ilusorio. El Imperio no tiene tiempo que perder y sólo moderando sus apetitos y su voluntad de poder podría acomodarse a un tren de acción más ponderado y que mida de forma racional las relaciones con el Sur. Si esto fuera así sería maravilloso. Pero atendiendo a los datos de la historia es improbable que ello suceda.

Resta la opción aparentemente más difícil, pero que tal vez sea la más sana y realizable, si se quiere poner a estos países de veras de pie. Semejante opción pasa por la formación de un frente militar integrado por Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia, con activo apoyo argentino, para erigir un elemento capaz de frenar cualquier aventura en gran escala emprendida contra Venezuela o la Amazonia. (3) Sí, suena a política ficción. Pero semejante construcción supondría un factor disuasorio de marca mayor y encendería todas las alarmas en la opinión pública norteamericana (factor que no conviene descuidar) dados la inmediatez y los lazos que existen entre la parte norte y la parte sur del hemisferio.

Como es natural cualquier experimento integrador de este tipo, o incluso su insinuación, no podrá actuarse sin un trabajo en profundidad para acabar con las desigualdades sociales en nuestra porción del continente. Si dijimos más arriba que el ordenamiento mundial hacia el cual se está yendo es una descarnada lucha por el poder en la cual poco tienen que ver las ideologías, es evidente sin embargo que ninguna construcción asentada sobre una base real de poderío podrá erigirse sin la abolición de la configuración económica y cultural dependiente, promovida por una casta dominante que vive en simbiosis con el imperialismo y que ha determinado la ruta por la que han circulado estos países desde su nacimiento. No es posible que la exclusión social sea la pauta por la que se gobiernan los países en crecimiento. La profundización de la democracia, por lo tanto, la liberación de este concepto de las excrecencias declamatorias con las que se lo ha rodeado y una participación activa de las masas en la orientación del poder son condición sine qua non para el logro de un objetivo unificador.

Estas no son metas para mañana. Dado el paso cansino de nuestros países –roto de cuando en cuando por arrebatos de energía que concitaron represiones feroces- las elaboraciones teóricas respecto al tema de la lucha por la integración tendían a postergar su resolución para después de que se hubiesen acumulado las reservas de conciencia necesarias para comprender nuestra realidad y para lidiar con este tipo de proyecto. Pero los tiempos se han acelerado. El mundo va hacia un nuevo ordenamiento que estará presidido, al menos en una primera instancia, por el caos. Tomar conciencia de nuestra situación no puede separarse ya de laborar de manera concreta para modificarla. Los países de Iberoamérica se enfrentan a una batalla cultural, mediática, social y productiva que sea capaz de erigir las defensas intelectuales y también militares para que, detrás de ellas, pueda surgir esa “nueva y gloriosa Nación” que el himno postuló como inevitable para sentar la situación de Latinoamérica en el mundo.

1) No es bueno jugar con las teorías conspirativas de la historia, pero a veces la tentación es irresistible o, mejor dicho, inevitable. El reciente e inexplicable apagón que dejó a más de la mitad de Brasil a oscuras, ¿no pudo estar vinculado a un ataque cibernético? ¿Quién dispondría de los instrumentos idóneos para lanzarlo si no son los servicios de inteligencia de una superpotencia? ¿No habrá sido una manera extorsiva de advertir al gobierno brasileño acerca de la fragilidad de su infraestructura energética en vísperas de la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos previstos para el 2017?

2) Para una exposición más precisa de este tema es útil apelar a Henry Kissinger, quien lo describe con cierto detenimiento en su libro La diplomacia, edición 1996 del Fondo de Cultura Económica, páginas 187 a 189.

3) Desde luego, no se trataría de librar una guerra abierta (all out war) con Estados Unidos, sino de sembrar de obstáculos y problemas el camino hacia ese tipo de conflicto, que a no dudar levantaría múltiples resistencias en el mundo entero.

Gentileza: Peronismo Cordobes

LULA RECLAMA FIN DE MONOPOLIO DE INFORMACION

BRASILIA, 14 (ANSA) - El presidente brasileño Luiz Lula da Silva cuestionó, igual que lo había hecho dos semanas atrás, al monopolio de los medios de comunicación de su país durante la visita al canal televisivo Red TV, informó la prensa local El gobernante afirmó que Brasil precisa establecer un sistema en el que haya "menos monopolio", reportó la estatal Agencia Brasil.

    Lo hizo al hablar durante la inauguración de nuevos estudios de la Red TV, en Osasco, ciudad del gran San Pablo.

    "Cuanto más televisoras haya, cuanto más periodismo y programación cultural, más debate político haya" se fortalecerá la democratización de la comunicación, señaló Lula.

    "Quiero que otros canales de televisión sigan el mismo camino que ustedes siguieron", dijo el gobernante, que semanas atrás había pronunciado un discurso similar al inaugurar las nuevas instalaciones del canal Record, vinculado a la Iglesia Universal del Reino de Dios, neopentecostal.

    Aquellas declaraciones de Lula fueron entendidas por algunos diarios locales como una referencia implícita al peso del grupo de medios Globo, el mayor del país y América del Sur.

    En tanto el gobierno ultima los preparativos para un encuentro nacional sobre democratización de las comunicaciones que se realizará el mes próximo en Brasilia.

    El evento contará con la participación de canales públicos y privados de televisión, congresistas, organizaciones no gubernamentales e instituciones académicas. GAT



Gentileza: Pablo Salcito

¡CONTRA LA MALDITA INSEGURIDAD, CONSEJEROS DE SEGURIDAD SE NECESITA!

   ¡Contra la Maldita Inseguridad, Consejeros de Seguridad se necesitan!


*Por Carlos A. Bozzi

Es sabido que los  consejeros de seguridad y sus instituciones proliferan cuanto mayor aumenta el desconcierto ante el delito, causando severos impactos emocionales con sus opiniones y diagnósticos de soluciones mágicas, lo que acarrea más confusión e intranquilidad a una sociedad desconcertada. Algunos hablan por ignorancia, otros mienten a sabiendas proponiendo “tremendas soluciones penales”, los políticos hacen campaña con el tema y dentro de este panorama, las voces sensatas pasan inadvertidas. La policía se excusa alegando que la justicia es “flexible y garantista”, los políticos acusan a la policía y al incumplimiento de las leyes por los jueces y los jueces aducen que la solución del tema está exclusivamente en manos de los políticos, que obviamente miran para otro lado. Los unos alegan que la situación actual se debe a las “políticas garantistas” y los otros sostienen que por no haber seguido sus consejos, el problema, no solo no se soluciona, sino por el contrario, se agrava. Así , medios de difusión de noticias mediante, sigue la ronda, cada uno agarra su sortija, gira y gira en la calesita, el problema persiste, nadie saca el premio y la sociedad mira incrédula  como día a día despierta con una tragedia más.

Se exponen ejemplos, como el de aquellos países en donde “el que mata muere”, olvidando quizás que en esos lugares, también al que ofende se le corta la lengua y al que la roba, se le corta la mano, con lo cual ,muchos de estos “segurólogos” se verían en  serios problemas a la hora de querer marcar algún número de teléfono o tratar de llevarse un bocadillo a la boca, tenedor mediante.  Ante cada hecho luctuoso, se proponen planes  de “guerra”, compra de patrulleros, reclutamiento de  efectivos, cámaras de videos, incremento de penas y reformas procesales que siempre terminan en un leve maquillaje de leyes ya existentes  y rigurosamente incumplidas.

El sensacionalismo se nutre en forma descarada del sentimiento de cada familia afectada por la delincuencia, construyendo un sistema mediático-penal que reduce el tema de la inseguridad  a los delitos contra la vida, cometidos por un oscuro y oculto ejército de jóvenes que no superan los 18 años de edad, contra los cuales no hay policía, juez o político que pueda. Así, la inseguridad queda reducida a ese grupo “etáreo”, que abunda en villas miserias y que por algún designio bíblico, hoy irrumpen en el espectro social, ignorándose  la razón de esta explosión delictiva, en un país donde los “ladrones de antes” tenían códigos, que esta nueva gente elude en cada unos de sus hechos. Obviamente, fuera de este concepto de “seguridad” quedan los “delicuentes de cuello blanco”, los crímenes en la alta y media clase social ,aquellos que afectan a emprendedores de negocios turbios, a los que se denomina como “jóvenes empresarios”, que algún “error” habrían cometido, los negocios del mercado de medicamentos, la proliferación de desarmaderos adonde diversos sectores sociales recurren por repuestos baratos, la conocida venta de drogas en boliches “vip”, el comercio de personas y el lavado de dinero, entre otras actividades. De estos delitos, no suele haber estadísticas, pero igual producen la muerte de personas, obviamente, no anunciadas en la tele visión.
  
“El miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo. Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas, mientras todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y prisioneros del miedo”,  decía Eduardo Galeano en un artículo escrito para la página web “Rodelu.net”, La Jornada de México, el 4 de junio de 2006.

Y concluía:”Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir”…

No es ocioso, remarcar que la Seguridad Pública como bien social es un concepto que va más allá de la inmediata protección contra el delito. Constituye la base necesaria para el ejercicio de la libertad, se vincula directamente a la existencia de un estado democrático y a la participación de los derechos básicos del bienestar social, actúan do como elemento único para garantizar el desarrollo de una mejor calidad de vida. Pero a su vez, el ciudadano mide la seguridad como una “sensación “y a diferencia de otras políticas públicas, la seguridad debe dar respuesta a dos niveles distintos: el subjetivo y el objetivo, la sensación y la amenaza real.

Esta relación entre sensación subjetiva y causas objetivas requiere de una  dosis de serenidad y equilibrio fundamentalmente por de los decisores públicos, que generalmente nunca se tiene. La sensación de inseguridad se retroalimenta y adquiere peligrosas formas de irracionalidad, con notorias oscilaciones y variantes en plazos muy breves, ante hechos aberrantes de impacto público. Pero hoy, todo límite teórico se ha superado: la sensación es la realidad y los hechos cotidianos asi lo demuestran, todo ello fogoneado por un bombardeo mediático que concluye en : “algo hay que hacer”.

Y he aquí  el meollo de la cuestión: la definición de la “SEGURIDAD” es en definitiva la batalla que determinara LA POLITICA A SEGUIR,  con lo cual esta fuera de toda duda, que el problema de la SEGURIDAD, es esencialmente un TEMA POLI- TICO, nunca abordado de esta manera en nuestro país, por múltiples y diferentes razones, todas ellas más afines a esos intereses políticos que a los deseos de la sociedad, que hoy sufre estas consecuencias.

No se puede tapar el sol con las manos. La inseguridad ha crecido y no existe dato cierto alguno que indique un futuro descenso de la misma: todo lo contrario, fundadas sospechas aseguran que irá en aumento. Ya es un tema que no se soluciona con excusas o discursos llenos de pretextos y en  esta tarea PARA CONSTRUIR SEGURIDAD ningún tópico puede dejarse de abordar, pero siempre partiendo del compromiso ciudadano comprensivo de la seguridad es una tarea de todos, basada  en un sistema de derechos y garantías imposible de traspasarse, bajo el peligro de repetir historias pasadas, pues cuando se proclama que para combatir el delito se debe disminuir las garantías del delincuente, debe tenerse en cuenta que no es que habrá menos garantías  para estos e iguales garantías para el resto de la población: todos correrán similares riesgos, unos a manos del Estado y otros a manos de la delincuencia.

A ello se suma, que desde 1990 en adelante, ha crecido la tendencia a encerrar más y más personas, al tiempo que se recortan los presupuestos para mantener las cárceles. Con menos dinero, se tienen más presos y así las cárceles se convierten en otra usina productora de delincuentes. Obviamente construir e inaugurar mejores estable -cimientos penales, no está en la agenda de los políticos, pues son actos que no “cosechan” votos. Frente a ello, como hongos surgen los expertos en políticas de seguridad juvenil, de contención de la niñez, de educación del "delincuente", ideando “modernos centros de contención”  construcciones, que-  por lo proyectado- parecieran que en su interior funcionarán universidades, similares a las del primer mundo . No se entiende, de que manera un país como el de la República Argentina, que apenas controla desde hace años su enseñanza pública, podrá afrontar un sistema educativo para chicos que han crecido en la misera, la exclusión y la falta total de valores. Toda una incógnita.

Pero es claro, que a medida que el fenómeno crece y que las soluciones no aparecen, la sociedad descree de toda estadística y de toda teoría. Para ella, no existe “sensación de inseguridad”, lo que realmente percibe a diario es “la falta de seguridad” y también, por el contrario y gracias a la exposición pública de las más crudas doctrinas de la mano dura, va tomando conciencia que el camino de la solución, pasa por políticas que el Estado no acierta a aplicar.

La realidad indica que deben dejarse de lado antiguos conceptos que contraponían el llamado “orden público” (originado en la época de las dictaduras pasadas) con los nuevos paradigmas de la “seguridad pública comunitaria”, que maliciosamente muchos comunicadores equiparan a una defensa de “los derechos humanos” de los “delincuentes”. Tanto es un derecho a no ser detenido y golpeado por la policía, como a caminar libremente por las calles,  a no vivir entre “rejas”, con desconfianza y miedo y en este contexto también  la víctima tiene derecho a ser reparada integramente. Los derechos de lo habitantes, de todos, deben ser defendidos sin rótulo alguno y no es necesario introducir mayor confusión aún, en un tema donde no solo nos va la vida cotidiana, sino también la estabilidad racional que debe primar en la relación de toda sociedad.

Construir Seguridad también implica invertir en educación, salud y trabajo, que obviamente redituará mucho más que la inversión en armas o en instrumentos de represión. Construir Seguridad, también implica que la Justicia, por una vez en la historia de este país, tome las cosas con valentía y explique a la sociedad el porqué de cada una de sus decisiones, en vez de que las mismas se transmitan por los medios de difusión de noticias, con la intencionalidad que ello conlleva. Mientras subsista esta idea de querer ignorar que el tema de la Seguridad es un problema esencialmente político y los poderes públicos hagan caso omiso a esto, todos los argentinos seguiremos rehenes de este tira y afloje, con consecuencias nada alentadoras, porque en esta lucha, no conviene olvidar que cuando en nombre de la Seguridad se prive a las personas de Libertad, no habrá ni Seguridad, ni Libertad.


    *Abogado.-Diciembre de 2009

OSVALDO SORIANO, MARPLATENSE, ESCRITOR, TALENTOSO Y FUTBOLERO

Por: José Luis Ponsico (*)

   Era hijo de Aracelis Lora y Alberto Francha, inspector de la ex Obras Sanitarias de la Nación. Fue en vida Osvaldo Soriano y nació en Mar del Plata, enero del ´43, cinco meses antes de la Revolución "de los coroneles". A los 26 años emigró a Buenos Aires. Le gustaba el periodismo. Luego, célebre como escritor contemporáneo.

    Murió en enero del ´97, víctima de una enfermedad incurable. Dejó esposa y un hijo chico que sigue sus pasos. Soriano tenía 54 años (la edad "de oro" en un intelectual) cuando falleció en la Capital Federal. Escribía de noche y dormía de día. En los ´90 se había volcado hacia la computadora. Admirado por una generación de escribas.

   Por la actividad del padre, vivió en Tandil, tras una fugaz estada en la Patagonia. Considerado Roberto Arlt "no dramático", Soriano debió abandonar la Argentina en el ´76, cuando el país quedó bajo la órbita de la Junta Militar. Ya era famoso por su primera novela "Triste, solitario y final", editada en 1973.

    Llevado por el mítico Jacobo Timerman en 1971, legendario periodista que inauguró la Redacción del diario "La Opinión", donde Soriano trabajaba como columnista, un conflicto laboral afectó al joven redactor. Era 1974 y en julio había muerto Juan Domingo Perón. Se venía otro país.

  En el ´76 se fue a vivir a Europa. Se radicó en Bélgica. Hacia fines de la década del ´70 escribió "Artistas, locos y criminales", libro editado en 1984. Soriano en poco tiempo había trascendido entre los periodistas de elite. Ya era "el Gordo", pero casi nadie sabía que era marplatense.

    Lo mismo había ocurrido con Astor Piazzola a fines de los ´40, cuando estaba en la orquesta de Aníbal Troilo y trascendía por su talento musical con el bandoneón. Se había ido joven y sin ningún suceso local. Ocurrió con el "Negro" Guillermo Brizuela Méndez y un bisoño Juan Manuel Bordeu.

    Osvaldo S. entre 1969 y el ´71 escribió en las Redacciones de "Confirmado" y "Primera Plana" y ganó prestigio siendo muy joven. Por esa razón "lo pidió" el implacable Timerman. La guerrilla urbana condicionaba el gobierno de facto del general Alejandro Lanusse y el regreso del ex Presidente de la Nación, Juan Perón, era una consigna revolucionaria.

    Soriano era marplatense, futbolero y talentoso. No le gustaban "los trabajos usuales" en mayoría de jóvenes que habían desertado del secundario. El autor de “Triste, solitario y final”, premiado en 1973, dejó los estudios en tercer año. Se consideraba "haragán".

    Hincha de San Lorenzo de Almagro. En Buenos Aires, se hizo "militante" de la causa "azulgrana"
Políticamente, como intelectual en los ´70, fue convocado por la "ola revolucionaria" latinoamericana, sin estar enrolado en una corriente política. En una simplificación ideológica, Soriano era de "izquierda". Pero una "izquierda literaria".

    No había tenido militancia expresa en ninguno de los partidos políticos de posiciones extremas. Ni siquiera en el ascendente Partido Intransigente donde los referentes de "la izquierda setentista", los sobrevivientes, hicieron su experiencia siguiendo al popular "Bisonte" Oscar Allende.

     En los ´80 vivió distintas experiencias estando en Europa. Por un lado su consagración como escritor -su novela "No habrás más penas ni olvido" fue traducida a varios idiomas y llevada al cine por Héctor Olivera- pero como gran frustración el descenso en el ´81 de San Lorenzo a Primera B.

     El radicalismo impulsado por Raúl Alfonsín, personalidad "rebelde" en la interna partidaria, en el ´83 se transformó en una alternativa válida para la mayoría de la sociedad en la vuelta de la democracia. Osvaldo Soriano no fue la excepción. Sin ser radical, experimentó -como otros 7 millones de argentinos que votaron a la UCR- una ilusión legítima.

     En los ´90 vivió el desencanto alfonsinista igual a miles de votantes diez años antes. Soriano ya era célebre y vivía con mucho escepticismo los primeros años del gobierno de Carlos Menem, en el marco de una transformación inédita dentro del propio peronismo.

     La apuesta al liberalismo y a la entronización, en el peronismo, del "caballo de Troya" que significó el ministro Domingo Cavallo, afectó a la mayor parte de la intelectualidad argentina. Soriano no fue la excepción. Su amor por San Lorenzo lo llevó a entrevistar -extrajo datos para uno de sus celebrados cuentos- al mítico goleador, José Sanfilippo.

     En un viaje imaginario por el interior del híper-mercado de origen francés, situado en el mismo lugar donde durante medio siglo vibró el "Viejo Gasómetro" de la avenida La Plata al 1500, Soriano quiso que el popular "Nene" Sanfilippo contara el gol, inolvidable, de "taquito" a Antonio Roma, el 12 de octubre de 1962.

     Sobre una góndola donde había distintas marcas de mayonesa, el ex futbolista imaginó el arco -cientos de personas mirando la escena 30 años después- Soriano con una sonrisa cómplice, preguntando: "¿Quién le puso ése gran pase de 35 metros ?". La respuesta inmediata de Sanfilippo incluye otro recuerdo.

     Esa tarde jugaba con un "11 mentiroso" en su espalda, el zurdo Elvio Capdevila, fallecido trágicamente hace casi 6 años en Mar del Plata, luego de un entredicho doméstico con un ex oficial de Policía bonaerense. Siguió Sanfilippo: "El Negrito Capdevila, casi debutante, tenía gran pegada y le pedí la pelota pasada a la espalda del brasileño Orlando", disparó el recuerdo del "Nene".

     Soriano tomaba nota para su posterior contratapa en "Página 12" donde volcaba, como Eduardo Galeano y Juan Sasturain, distintos relatos futboleros desde el talento literario. Aquél clásico entre San Lorenzo y Boca había terminado 2 a 2 -el otro gol azulgrana también lo hizo Sanfilippo, de penal- pero los recuerdos seguían con afecto.

     De repente, Sanfilippo con 57 años en ese momento, hizo un ademán manteniendo el equilibro, para imitar el "taquito" que concluyó en gol, antes de los 30 segundos de comenzado el partido. Ese año Boca fue campeón un mes y medio más tarde, cuando el propio Roma le atajó el penal al brasileño "Delem".

     Soriano y Sanfilippo terminaron firmando autógrafos en una demostración práctica de cómo el fútbol y la literatura puede ir juntos, en este caso a un supermercado, aunque sea por un rato. El amor a San Lorenzo, de ambos, había hecho el resto. Ambos sabían que ninguno hubiera podido hacer lo del otro.

     El escritor había intentado jugar de "punta de lanza" en un club ("polvoriento" calificó Soriano alguna vez) de la Patagonia y el "Nene" Sanfilippo lleva entre sus cosas un anotador, sólo "ayuda memoria". Su fuerte nunca fue la literatura.

(*) Periodista de la agencia Télam

Publicando en: Diario el Atlántico

NUEVO CENTRO CULTURAL

Centro Cultural América Criolla
Calle 12  Nº 612   La Plata (cod. 1900)

Después de un largo período de retroceso estructural como producto de la aplicación sistemática de políticas neoliberales, vigentes tanto con dictaduras cívico-militares como con democracias formales, nuestra América Latina inicia en algunos de los países que la integran un promisorio proceso de liberación que, con diversas dificultades, intenta avanzar. Desde ya cada uno de estos procesos tiene características propias, con más luces o sombras según el espacio específico en que se desarrollen.  Somos conscientes de que el futuro de  los mismos estará fuertemente condicionado por el desenlace de una batalla de ideas que se viene librando en forma incipiente, como lo ha planteado en reiteradas ocasiones el compatriota Hugo Chávez.

El siglo XXI que hemos comenzado a transitar nos enfrenta a los latinoamericanos a una opción de hierro: la barbarie del capitalismo dependiente o la liberación nacional y social. Somos parte integrante de  las fuerzas nacionales-populare s de la Patria Grande , por lo tanto estamos consustanciados con los procesos de liberación que se han iniciado con mayor o menor fuerza, con luces y sombras, avances y retrocesos, en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Argentina, Brasil o Uruguay, y que continúa en Cuba. Pero somos plenamente conscientes  de que estos procesos lograrán profundizarse y consolidarse sólo si vencemos en la madre de todas las batallas: la batalla cultural.

Estamos convencidos de que es fundamental preparase con los mejores medios para conquistar dicho objetivo., y sabemos que la victoria no será el producto de ningún capitán sino de muchas batallas. Los tiempos de la improvisación, del pragmatismo sin teoría o de la teoría sin rigurosidad y prácticas concordantes con la misma se han agotado. Necesitamos como el aire una sociedad distinta en lo económico, social y político, pero para lograrlo debemos vencer en el campo de las ideas y de las prácticas consecuentes con ellas. Sólo si se impone una visión de mundo alternativa a la que nos ha sometido,  empobrecido y deshumanizado durante largos años podremos aspirar a un futuro digno de ser vivido. La ignorancia, el engaño, el oportunismo y el individualismo que han sido prácticas cotidianas en el marco de la sociedad oligárquica aliada al imperialismo, no son los instrumentos para construirlo. Se impone una cultura distinta. Una cultura basada en la verdad, un conocimiento alternativo al dominante, el compromiso y la solidaridad, para que la evasión deje de ser la única puerta de salida que encuentren nuestros jóvenes.

Somos una América indivisa y criolla, porque así nacimos en un territorio común conquistado por los ibéricos. De la destrucción, pillaje y explotación a la que fueron sometidos nuestros pueblos originarios, de esa contradicción innegable con el invasor surgió a modo de síntesis superadora una América  esencialmente mestiza, producto de la fusión étnico-cultural.  Es esa matriz la que integra y a su vez  se nutre con nuevos aportes. No somos ibéricos, ni somos mayoritariamente aborígenes puros, esa es la realidad concreta. Somos algo nuevo que se gestó en medio de la destrucción. Somos la América Criolla que se yergue con un pasado, cultura y problemas comunes, para gestar en la unidad democrática del pueblo, el proceso de liberación que nos permita desarrollar nuestras enormes potencialidades.

Con la intención manifiesta de impulsar la producción y difusión sistemática de una cultura asociada a los mayoritarios sectores populares de esta Patria común por la que lucharon Bolívar, San Martín, Artigas y tantos otros, nace en la ciudad de La Plata , nada menos que un 17 de octubre, en este caso de 2009, el Centro Cultural América Criolla.  Desde este espacio comprometemos nuestro mejor esfuerzo para:
1.   Fomentar el conocimiento de los sucesos históricos de la gran  Nación Latinoamericana.
2.   Contribuir a la compresión y esclarecimiento de los procesos políticos de la región.
3.   Estimular toda producción material o simbólica vinculada con nuestra identidad latinoamericana.
4.   Lo haremos mediante: cursos, seminarios, charlas, exhibición de material audiovisual, exposiciones de obras de arte,  edición de publicaciones gráficas, elaboración de contenidos radiales, televisivos y/o cinematográficos, y toda actividad que nos permita alcanzar los objetivos propuestos.

Finalmente invitamos a todos los compañeros que se sientan identificados con nuestros objetivos y tareas a acercarse al Centro Cultural América Criolla, para participar  codo a codo con nosotros librando esta extraordinaria batalla contra las ideas de las clases sociales (nativas y foráneas) que durante décadas nos han oprimido. El futuro será nuestro si estamos dispuestos a construirlo.

La Plata,  30 de noviembre de 2009

                                                     

Marta Segovia                                                                     
Sec. de Prensa                                                                       

Miryan de Negri
Secretaria  General

Raúl Isman
Vicepresidente

Alberto J. Franzoia
Presidente