Seguidores

26 de junio de 2009

LA HORA DE LOS FORROS


*Por Claudio Díaz

Punto final para la campaña electoral. Se acabó el tiempo de los discursos y las promesas. Ahora hay que concentrarse para salir a la cancha y jugar el partido (una semifinal que anticipa el choque definitorio del 2011) con el equipo nacional que, más allá de errores tácticos y estratégicos, demostró querer ir para adelante con los dientes apretados y el corazón caliente, aunque los defensores del fair play liberal nos acusen de salir con los tapones de punta. Justo ellos, que te embarran la cancha y te pinchan la pelota.

No hay mucho más para decir que no se haya dicho. Las búsquedas y los intereses de cada sector ya fueron expuestos. Pero en estas horas de vigilia que preceden al domingo, uno tiene la necesidad de dirigirse a los varones (no confundir con barones) del progresismo argentino, que han decidido jugar de neutrales en un momento en que no existe, no puede existir, “tercera posición” posible.

No lo acepta esta Argentina del 2009, que indica a las claras que se está de un lado o del otro. Aunque rechacemos la categorización de izquierdas y derechas vale remarcarlo: o se está con el oficialismo que más hizo por recuperar la iniciativa nacional o se está con la oposición más reaccionaria y salvaje, egocéntrica e individualista, antisolidaria y absolutamente contraria al interés nacional que se recuerde en mucho tiempo.

Una nueva versión de Unión Democrática se estrena estos días en el escenario político argentino. Esta vez como orgía pornográfica que junta en un mismo lecho a la Sociedad Rural, a la vergonzante UIA capitaneada por el Grupo Techint, al menemismo-duhaldismo, al radicalismo coaligado en el Acuerdo Cínico del ARI, a la cada vez más imbécil izquierda argentina, a la oligarquía periodística y a la clase media tilinga y racista de los grandes centros urbanos. Un Dios los cría y ellos se juntan producido en los estudios de las embajadas del poder mundial.

Pero los progresistas parecen estar mirando otro espectáculo. Y por eso se aprestan a jugar otro partido. Ahí lo tenemos a Pino Solanas, heroico Robin Hood de película dispuesto a batallar contra el gobierno (“continuidad del menemismo”, dice con desfachatez), pero silencioso observador del cipayismo de Michetti y Prat Gay. Confortable partenaire de Mariano Grondona, el autor intelectual de los crímenes y saqueos más aberrantes de nuestra historia en el último medio siglo, con quien departió amablemente en el programa del domingo 21, celebrando incluso la afirmación del sofista respecto de que “afortunadamente, en el aire se respira un espíritu de fin de época”.

Por esos caminos sinuosos también anda Miguel Bonasso, anacrónico setentista que abandonó a un gobierno por “inconducta revolucionaria” pero se pega en estas elecciones a un socialista de café como Aníbal Ibarra, especie de Tabaré Vázquez de cierta clase ilustrada porteña.

Ahí también van el transparente intendente de Morón, Martín Sabbatella, manijeado mediáticamente como nadie, y el piquetero de escritorio Jorge Ceballos, patéticas expresiones de la “nueva política” que también se suman al establishment (como pata izquierda) bajo la excusa de que la base del kirchnerismo es el corrupto y viciado PJ, aunque en los últimos años ambos hayan agarrado a dos manos el dinero que fluyó desde los gobiernos nacional y provincial. Dio vergüenza ajena ver a los dos promocionar sus candidaturas en La Nación, sobre todo en la edición electrónica del diario de los domingos 7 y 14, acompañando con publicidad partidaria las notas de opinión de… Joaquín Morales Solá y Mariano Grondona.

Es que así son nuestros progresistas. Sí, ellos quieren progresar en la vida para estar mejor y disfrutar de la política. Pero no les hablen de jugar en equipo, con sentido colectivo y nacional. El tiempo de ellos siempre es el que vendrá, porque para jugarse hoy no tienen lo que hay que tener. Inspirados, seguramente, en los años mozos y peronistas del joven Pino, ellos sólo quieren ser los vanidosos protagonistas de su hora. La hora de los forros.

EPIDEMIA DE BOLUDOS


Para los que putean a los Kirchner...

Los que putean a los Kirchner están por todos lados por estos días, al parecer.

Uno se los encuentra en la cola del cajero automático, en la del banco para pagar los impuestos, en algún comercio cuando va a comprar algo, ni que decir de los tacheros.

Son amplísima mayoría en los comentarios de lectores de las ediciones de los diarios en Internet y en los micrófonos abiertos de las radios.

Te mandan a cada rato larguísimas cadenas de mails repitiendo las mismas boludeces que andan dando vuelta desde el 2005 más o menos (la guita de Santa Cruz, el sueldo de D’elía, la estancia de Moyano y todo eso).

Te encaran en reuniones familiares o sociales apretándote para que les digas por quien vas a votar, cosa que saben, pero lo hacen al sólo efecto de largarte su manifiesto anti K.

A veces ni cuidan las formas, y el interrogatorio empieza con la frase “no me digas que vos defendés a este gobierno”.

No sé si a ustedes les pasa, pero no he logrado todavía que ninguno me dijera (hablo de las discusiones cara a cara, eh) por quien van a votar ellos, lo cual me obliga a imaginar la respuesta, que se divide en cuatro opciones:

a) en blanco
b) no van a ir a votar
c) un impresentable del variopinto arco opositor que no se animan a develar en público y
d) por los candidatos kirchneristas, “porque para qué cambiar viste, a ver si vuelve el despelote económico”, opción que no confesarán jamás ni bajo las torturas de Guantánamo.

Dicho esto, uno que conserva costumbres antiguas, como intentar entender las cosas que pasan y porqué pasan, se pone a pensar cual es la razón o el motivo (que los hay y muchos, nadie es perfecto) por el cual determinada gente putea a los Kirchner.

Y en esa búsqueda -por lo menos es lo que me pasa a mí- hay que arreglárselas solo, porque los tipos no colaboran mucho, dado que por ejemplo si uno pregunta: ¿por qué los puteas tanto?, ¿qué te hicieron a vos, en qué te joden? o ¿por qué se tienen que ir ya?, el ocasional interlocutor vuelve al Evangelio según San Nelson Castro y empieza con la lista otra vez: el Indec, el tren bala, las carteras y todo eso que ya sabemos.

A mí por lo menos me pasa que me cuesta creer que en este país, con las cosas que han pasado, y viniendo de cierto tipo de gente que piensa como piensa (y en algunos casos ha votado como ha votado antes), alguien verdaderamente se interese por como se hace el índice de precios al consumidor, los decretos de necesidad y urgencia, el Consejo de la Magistratura o que no le presten los granaderos a Cobos para un acto.

Incluso llego a pensar que resulta raro encontrar un puteador anti K que los insulte por las cosas que verdaderamente hacen mal, y por las que se merecerían una buena puteada.

Entonces empiezo a aplicar un método de descarte, digamos, y sobre la base de un razonamiento lógico digo:

· No creo que puteen a los Kirchner los tres millones y medio de tipos que consiguieron trabajo a partir del 2003, o sus familiares cercanos.
· Estoy seguro que no putean a los Kirchner el millón ochocientos mil nuevos jubilados a partir de entonces, a los que les faltaban los años de aportes para poder jubilarse, o las mujeres que sacaron la jubilación de las amas de casa.
· Tampoco todos los que tienen un padre, madre, tío, tía, abuelo o abuela que se jubilaron en esas condiciones.
· Pienso que no andan por ahí puteando a los Kirchner los que tenían trabajo antes del 2003 pero estaban en negro y fueron blanqueados desde entonces, gracias a lo cual tienen obra social, cobertura médica y por accidentes de trabajo.
· Me parece que no putean a los Kirchner los que, siendo industriales o empresarios, se favorecieron con el dólar alto mantenido por el Estado, porque lo que producen o venden no puede competir con lo importado y se fundieron con el 1 a 1.
· Sería extraño que puteen a los Kirchner los laburantes en blanco que, una o dos veces al año, obtienen aumentos de salarios porque volvieron las paritarias, y que los cobran aunque no estén afiliados a ningún gremio.
· Juraría que no putean a los Kirchner los jubilados que ganan poco, pero tuvieron quince aumentos en 6 años y ahora van a tener dos como mínimo cada año, cuando venían de la mínima a 140 pesos en el 2003, y un recorte del 13 % en el 2001.
· No deberían putear a los Kirchner los que producen o venden algo que se exporta, y se vieron favorecidos por el dólar alto y la apertura de nuevos mercados durante todos estos años, para el campo y la industria.
· Apostaría cualquier cosa que no putean a los Kirchner los que temían que les rematasen sus casas o sus campos por las deudas en dólares contraídas en los 90’, a los que no solo les fueron prorrogando la prórroga de los remates sino les dieron facilidades de pago de esas deudas.
· Sería un poco loco que puteen a los Kirchner los que consiguieron acceder a una de las casi cuatrocientas mil viviendas que se construyeron en estos años, o que pudieron refaccionar su propia casa o ampliarla, o comprarse una, porque mejoraron sus sueldos y la situación en general.
· Para mí que no putean a los Kirchner los que mandan a sus hijos a alguna de las setecientas escuelas nuevas que se construyeron en todo el país estos seis años, o a las escuelas técnicas que volvieron a funcionar después de haber desaparecido, ni los docentes que por fin pudieron cobrar el Incentivo.
· Estimo yo que no putean a los Kirchner los muchos compatriotas que se fueron del país buscando nuevos horizontes, sobre todo a partir del 2001, y que regresaron a vivir y trabajar acá, incluyendo muchos científicos e investigadores.
· Clavado que no putean a los Kirchner los que tienen o armaron empresas constructoras, o que trabajan en ellas o venden materiales para la construcción, por el impulso fenomenal que la actividad tuvo todos estos años.
· Cantado que tampoco putean a los Kirchner los comercios que vieron significativamente aumentadas sus ventas todos estos años por la mejora en el poder adquisitivo de los salarios, o los que abrieron nuevos negocios para explotar esa situación, aunque sean sucursales de Cardón.
· Fija que no putean a los Kirchner los que invirtieron en alguna actividad o negocio vinculado al turismo, actividad de crecimiento explosivo a partir del dólar alto y el apoyo del Estado, o los que pudieron conocer lugares a los que nunca habían ido, dentro de la Argentina, porque era caro viajar afuera y mejoraron sus ingresos.
· Obvio que no deben andar a las puteadas contra los Kirchner los sectores de clase media que se vieron beneficiados en sus ingresos con la eliminación de la tablita de Machinea, por lo cual pagan menos de Impuesto a las Ganancias, o dejaron de pagarlo.
· Posta que no putean a los Kirchner los que todos estos años renovaron o ampliaron los electrodomésticos de su casa, desde la heladera al televisor de plasma, la compu de los pibes o el lavarropas.
· Más vale que tampoco los putean los comercios que los venden y las fábricas que los producen, sus dueños y empleados.
· Supongo que no putean a los Kirchner los que se compraron un auto en todos estos años, o los que cambiaron el que tenían por un cero kilómetro o un usado más nuevo, o los que accedieron por primera vez a tener uno.
· Ni ahí que los deben putear los empresarios que venden esos autos, o los empleados que trabajan en las concesionarias o en las fábricas que los producen, o los repuesteros o dueños de los talleres mecánicos.
· Dudo que puteen a los Kirchner todos los que protestaban en los 90’ contra el curro de las AFJP, o los que se jubilaron por ese sistema y vieron las migajas que les dejaron en las cuentas después de la propaganda infernal que metieron.
· Menos los han de putear a los Kirchner los que se jubilaron por una AFJP, miran su recibo y ven que una buena parte del haber se los paga el Estado.
· Va de suyo que no los han de andar puteando a los Kirchner los que se pasaron años pidiendo una Corte Suprema independiente y el fin de la impunidad por las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
· Es de cajón suponer que no deben putear a los Kirchner los que reclamaban una política exterior independiente, no alineada con las grandes potencias y de vínculos estrechos con nuestros hermanos de América Latina.
· Desde ya que menos aún putearán a los Kirchner los que repudian la concentración y los monopolios en los medios de comunicación, y reclaman una ley que los regule, en reemplazo de la que nos dejaron la dictadura y el menemismo.
· Me corto las dos manos que los parientes (hijos, nietos, esposos, esposas, abuelos, tíos, primos, padres, madres) de todos los comprendidos en algunas de las situaciones anteriores, no andan por todos lados repartiendo puteadas contra los Kirchner.

¿Cómo dicen? ¿Que muchos de esos no solo putean a los Kirchner, sino que son la gran mayoría de los que los critican por todos lados?

¿Qué en cada uno de esos grupos son muchos los puteadores, mientras la gran mayoría se queda en silencio y no defiende al gobierno, cosa que sólo hace una ínfima minoría?

¡Ah, no, entonces la cosa está jodida, esto no es un tema para sociólogos, es una cuestión gravísima de salud pública!

Estamos ante una epidemia de magnitud descomunal, peor que el dengue o la gripe porcina, que no hay mosquito o chancho que la contagie, o vacuna o antibiótico que la contenga: la epidemia de boludos.


VIVA LA PATRIA!!!
Un argentino y peronista.

CARTA ABIERTA A LA CIUDADANÍA

Estimado compatriota:

Yo sé que a usted no lo van a engañar ni los diarios, ni la pantalla televisiva, ni las radios manejadas por poderosos grupos económicos. Sé también que está informado que De Narváez gasta $ 867.000 por día en su campaña electoral y además, tengo la certeza de que a usted no le convencen “los versos” que pregona la mayoría de los políticos en declinación. (También usted advirtió seguramente que el abogado defensor de Narváez en el caso de la efedrina es Mariano Cúneo Libarona, quien casualmente es el penalista que defiende a Menem en los juicios por sus negociados). Cómo no lo va a saber si usted pertenece a la clase media de la ciudad de Buenos Aires que lee diarios y mira noticiosos televisivos.


Le escribo estas líneas porque sé también que a usted le molestan algunas cosas del kirchnerismo, o muchas. Le confieso que también a mí me dejan insatisfecho algunos aspectos de esta gestión.


Se lo repito, aunque estoy seguro de que usted sabe bien quiénes son “los otros”: los peronistas Menem y Duhalde, los radicales que estuvieron con De La Rúa, el gran consorcio empresario de los Macri y el multimillonario que encubre las aspiraciones de Duhalde pues, como usted sabe, De Narváez no puede ser presidente porque no es argentino nativo. Y hasta algunos “videlistas” como la “procesista” Cecilia Pando, fervorosa representante de los represores y admiradora de Duhalde, es decir, de De Narváez.


Usted los recuerda tan bien como yo, seguramente.


Son los que quieren volver a la Corte Suprema en manos de jueces corruptos como en el 2000, a las humillaciones de la Argentina sometida a “relaciones carnales” con Estados Unidos como en 1998 y subordinada a los planes recesivos del Fondo Monetario Internacional, así como al incesante crecimiento de la Deuda Externa, con Cavallo y compañía.


Usted se acuerda, ¿no es cierto? Seguro que sí: cómo subía todos los días el “riesgo país” y los intereses y el saqueo... Quieren volver a entregar a los financistas especuladores el manejo de los aportes jubilatorios de todos nosotros, volver a la libre importación que destruyó gran parte de nuestra industria y provocó la desocupación, de donde surgió la delincuencia y la inseguridad que todavía sufrimos.


¡Cómo no se va a acordar!


Usted, comerciante minorista que estaba la mayor parte del día con los brazos cruzados esperando clientes que no llegaban en aquella época desgraciada, usted, joven con inquietudes, que estuvo tentado de sumarse a las colas ante las embajadas de España e Italia, junto a tantos amigos que veían cerrados sus horizontes en nuestro país. Y usted, víctima de los negociados de Menem, que llegó a explotar un cuartel para que no se pudieran contar las armas que se habían vendido ilegalmente o estafado por De La Rúa, “el moralista” De La Rúa, que sobornó a los senadores para sancionar la ley de flexibilidad laboral. ¿Se acuerda de esa ley? ¿Se acuerda de los contratos basura? ¿Acaso olvidó que cuando la casa se incendiaba De La Rúa decía por T.V. que le preocupaba la posible extinción de la merluza?


Todos esos son los responsables de aquella Argentina hundida en el fango, en la miseria y la corrupción... y de los cinco presidentes en una semana, ¿se acuerda? Y del “corralito” y “el corralón”, cuando tuvimos que salir a la calle, con las cacerolas, reclamando “que se vayan todos”.


¡No me diga que no se acuerda!


Búsquelos en las listas de la oposición.


Algunos aparecen, otros están escondidos detrás de Narváez y de Michetti, mientras Menem y Duhalde ya se frotan las manos pensando que algunos confundidos van a votar a sus títeres y hasta los amigos de De la Rúa se preparan para rebajar, de nuevo, sueldos y jubilaciones, como en aquella época, cuando López Murphy proponía arreglar la situación económica rebajando a la mitad el presupuesto de educación y salud.

¿No me diga que se olvidó? No puedo creerlo.


Aquello no va más y usted lo sabe.


No lo van a engañar con las pavadas de si Cristina cambia o no de cartera todos los días o si Kirchner vocifera en vez de persuadir.


A ellos les molesta el gobierno por sus aciertos y no por sus errores, y prometen una Argentina venturosa, cuando tienen el proyecto de hacernos volver a los ´90.


Porque aquí, mi amigo, se están jugando cosas mucho más importantes que las chicanas que maneja la oposición, precisamente porque no puede desnudar públicamente su proyecto de regreso al pasado: que si el gobierno no hace reuniones de gabinete, que si Néstor influye sobre Cristina y otras “zonceras” en las cuales usted y yo no podemos detenernos cuando la cuestión central reside en cómo nos defendemos de la crisis mundial que va alejar de nuevo a los clientes de los comercios, que va a cerrar de nuevo los horizontes de los jóvenes si vuelven aquellos que fueron responsables de que la Argentina estallara en el 2001.


Con algunas caritas nuevas -juveniles porque tienen tatuaje- ellos quieren tapar su proyecto nefasto: por eso no se sabe si son estatistas o no, si son fondo monetaristas o no, si son latinoamericanistas o no, ni siquiera si son democráticos o no, porque lo que son es el pasado, aquel que usted y yo vivimos, desde el 74 hasta el 2003, cuando ellos gobernaban a favor de los grandes consorcios, de los grandes bancos, destruyendo al país.

Usted sabe, porque está informado, que desde el 2003 se ha bajado la desocupación y ha crecido el Producto Bruto como nunca en nuestra historia y que se vive mejor, aunque el conflicto con el campo desató inflación –más allá de que el INDEC intentase ocultarla- pero que ahora está más o menos controlada.


Usted sabe también, porque no es zonzo, que la Sociedad Rural no salió jamás, en toda su historia, ni tampoco ahora, a defender la democracia y el bienestar del pueblo, sino a proteger sus vacas y sus reproductores que valen millones, así como sus cuentas bancarias en el país y en el extranjero, que se trata de un reducido grupo de grandes terratenientes y sojeros a quienes sólo les interesa exportar y cuanto menos coman los argentinos, mejor, porque hay más mercadería para vender afuera, mientras tienen a los peones “en negro” y de pata al suelo.

Yo sé que usted entiende todo esto, pero le doy esta alerta porque, después, los males los pagamos todos...

...Usted sabe bien que tenemos que terminar con la necedad de La Rúa y la viveza de Menem y Duhalde. Y también sabe que todos queremos un país mejor para nuestros hijos y nuestros nietos, pero los que destruyeron lo que íbamos construyendo, vienen ahora con “el verso” de un mundo mejor cuando siempre fueron la expresión de un mundo peor.


No nos mejorarán, por el contrario, nos destruirán otra vez.


Este gobierno, con sus limitaciones, y desaciertos, abre sin embargo un camino.


Apóyelo por su aciertos, sin por eso dejar de criticar sus errores, y empújelo hacia las transformaciones necesarias que urgen en nuestra Argentina.


Hay lo que hay, estimado amigo, y de todo lo que hay, no vote por el pasado.


Yo sé que usted no va a jugar con fuego: porque ya otras veces ha sucedido que por creer que se vota lo mejor, se destruye lo que es más o menos bueno y volvemos a lo que es decididamente muy malo.


En sus manos está el destino de la Argentina. Estoy seguro que lo comprende.


Sería catastrófico que si se equivocan muchos, en el futuro tengamos que llorar juntos.


Norberto Galasso, junio 2009.


Gentileza: www.peronismocordobes.blogspot.com

ARGENTINA: 28 DE JUNIO



*Por Mónica Oporto

Un 28 de junio nos despojaron de la democracia y habilitaron el camino que permitió el despojo económico de la Nación. Un 28 de junio tenemos la oportunidad de evitar que se vuelva a instalar el despojo de Argentina.

Un 28 de junio, pero de 1966, un golpe de Estado volvía a poner a la democracia en un rincón. El enviado a desalojar la casa de gobierno, general Julio Alsogaray, echaba al presidente Illia. El golpe de Estado ponía la bota funesta sobre la Argentina: quedaba a cargo del gobierno el Gral. Juan Carlos Onganía. EL movimiento sedicioso utilizaba el nombre de la República para dar a conocer pomposamente su acto delictivo como “revolución”. Significaron una etapa de consolidación liberal que castigó duramente a los trabajadores y abrió el camino para vaciar al país, privatizarlo, mantenernos como país productor de bienes primarios frenando el proceso de industrialización nacional. La “Junta Revolucionaria” quedó integrada por representantes de las tres fuerzas armadas: Ejército, Pascual A. Pistarini; Marina Almirante Benigno Varela y Aeronáutica Teodoro Álvarez. Disolvieron los partidos políticos e inauguraron un período profundamente autoritario. La educación pasó a ser “sospechosa de subversión”. La Universidad fue sometida a la peor degradación; sus estudiantes, científicos, docentes, fueron sometidos a la sangrienta “Noche de los bastones largos”. Muchos emigraron.

Ya desde 1955 los sucesivos gobiernos pusieron todo su empeño en destruir todo vestigio del peronismo, desde el decreto Nº 4161 a los fusilamientos de patriotas, hasta la eliminación de todo lo que se había construido, la política distribucionista y toda la labor nacionalizadora.

Con la “Revolución argentina”, llegó, en 1967 al Ministerio de Economía, Adalbert Krieger Vasena el capital internacional recobró la esperanza de hacer pie en nuestro país y lograr la acumulación propia de la dinámica capitalista. Se perfilaron dos sectores, uno, externo, conformado por el capital imperialista, el otro interno, los trabajadores. El capitalismo intentó hegemonizar y volcar la balanza hacia su favor durante más de veinte años. Encontró en Krieger Vasena el interlocutor válido para favorecer el modelo de acumulación en beneficio de los sectores monopolistas, los cómplices internos fueron los sectores de la derecha reaccionaria de los partidos políticos, de las Fuerzas Armadas, de la burocracia sindical, y el establishment del que formaba parte el Ministro intelectual orgánico Krieger Vasena. Un plan económico expoliador necesitaba contar con gobierno autoritario, la fórmula completa.

Para los trabajadores la perspectiva se anunciaba funesta: rebaja de sus ingresos reales por la tremenda inflación -que llegó al 80%-; el sacrificio lo tuvieron que soportar los trabajadores para permitir la acumulación de riqueza. Su situación llegó a tales dimensiones que generó la crisis que culminó en el Cordobazo. La clase trabajadora pagaba el precio de la entrega. Los grandes ganadores de la política económica de Krieger Vasena fueron las empresas y las multinacionales que lograron grandes beneficios, fundamentalmente con el negocio del petróleo.

28 de junio.

Un 28 de junio, pero de 2009, recordando hechos como aquellos de 1966, vos tenés la responsabilidad histórica de evitar que los mismos personeros del interés ajeno a nuestro país vuelvan a ocupar cargos de decisión. Que vuelvan a utilizar la economía en beneficio de los intereses privados. Porque sabido es que “la economía nunca ha sido libre: o la controla el Estado en beneficio del Pueblo o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste”. Y ese fue el caso, los grandes consorcios querían quedarse con todo. Y los cipayos, porque siempre los hubo y los sigue habiendo, no tuvieron ninguna dificultad en entregarles el patrimonio nacional, recibiendo algún beneficio a cambio, la caricia y la palmada, y moviendo la cola festejaron el premio.

Hoy, históricamente, el pueblo tiene la posibilidad de evitar los retrocesos, de volver a esa situación y, en cambio, profundizar un proyecto de país para todos.

Una oportunidad para decirle NO a los que nos regalaron el país, a los que, mediante maniobras políticas nos quieren llevar nuevo a los negros días en que el Estado Nacional fue invadido por los poderosos intereses económicos privados, los genuflexos que en 1992 eliminaron las regulaciones y los aranceles firmando el Consenso de Washington, los que abrieron la importación y remataron la soberanía, preparando la llegada del ALCA con las consecuencias negativas que hubiera producido hoy de haberlo firmado, pero Néstor Kirchner lo evitó. Los que adelgazaron la legislación laboral y flexibilizaron a los trabajadores. Los que nos llevaron al estallido del 2001, pusieron el corralito después de haber mandado todos dineros al exterior. Los que comercializaron con nuestra riqueza petrolera y fueron serviles al Fondo Monetario. Los que despreciaron nuestra inteligencia y destruyeron nuestra educación, como parte de un proyecto de destrucción del país.

El 28 de junio es momento. El 28 de junio es la vida contra la vuelta a un pasado de muerte, de falta de oportunidades, de país para pocos, de exclusión, pobreza, desintegración social, donde los jubilados marchaban en la plaza y nadie satisfacía sus reclamos; donde las empresas estratégicas –comunicación, agua- fueron privatizadas con el “verso” de evitar el monopolio estatal y pasaron a manos de…. monopolios privados; donde la riqueza quedó en manos de un grupo ligado al capital externo mas preocupado por engordar el propio bolsillo que crear fuentes de trabajo para los argentinos; fue cuando se hundió la esperanza, y miles de argentinos faltos de proyectos e ilusiones se fueron a buscar trabajo y vida en otro continente.

Por eso, este 28, acordate de la historia, evaluá lo que se ha avanzado en estos años. Pensá con una mano en el corazón, no en el bolsillo. Sabemos que aún faltan hacer muchas cosas pero lo que no podemos es permitir que la historia vuelva atrás y se deshaga los que se construyó. Por eso, como dice un amigo, el 28 “vos ve”.

Publicado en: LQSomos 15/06/09

CARTA ABIERTA Provincia de SANTA FE: ANTE LA COYUNTURA ELECTORAL.

Una imagen de estos días testimonia la actual encrucijada argentina. Mientras el conjunto de los pueblos americanos habilitaban el reingreso de Cuba a la OEA, dando por concluido un largo ciclo de oprobiosa exclusión, la oposición política prestaba genuflexos oídos a una exigencia empresarial para evitar la incorporación definitiva de Venezuela al MERCOSUR.


Así se procede en estos días. Bombardeando una experiencia de imprescindible mancomunión continental para resguardar cerrazones ideológicas y rapaces ganancias de sectores de poder que recelan de la acción del estado cuando ésta se orienta a restringir las lacerantes distorsiones del mercado.


Pues resulta claro que la ofensiva contra la estrategia de nacionalizaciones emprendida por el chavismo apunta a condicionar a futuro a un gobierno que ha mostrado hasta aquí disposición para proteger los derechos de los trabajadores cuando éstos resultan vulnerados, a desestimar presiones corporativas cuando se tornan lesivas para el interés nacional, y a privilegiar el vínculo latinoamericano con gobiernos progresistas cuando los siempre amigos de los amos del norte buscan reponer con apenas algún recato las relaciones carnales que supimos conocer en la década del 90.


Es claro que cada proceso nacional porta características en un punto intransferibles, lo que torna fatuo suponer la traslación a escala local de un fenómeno que se proclama socialista como el venezolano. No obstante, desde el 2003 a la fecha la correntada latinoamericana a favor de democracias autónomas e integradas socialmente encontró consistente eco en un gobierno nacional que, aún con marchas y contramarchas, procura desterrar los resabios de un proyecto de país que modeló la dictadura militar iniciada en 1976, tomó cuerpo definitivo durante los gobiernos de Carlos Menem e hizo eclosión durante el rotundo fracaso que significó la gestión aliancista encabezada por Fernando De La Rúa.


La purificación de la Corte Suprema de Justicia, la lucha contra la impunidad de los genocidas de la dictadura, la reestatización de las AFJP, la Ley de Educación, el retorno de las paritarias, la desvinculación del FMI, la recuperación de Aerolíneas Argentinas o el proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales son ejemplos nítidos de una gestión que repuso el valor de la política, entendiendo por tal la convicción de que sólo afectando los intereses más conservadores de la Argentina será posible garantizar niveles creciente de equidad social y autodeterminación nacional.


La actual coyuntura electoral define entonces si el rumbo emprendido logrará consolidarse, como un piso estimable que requiere ser profundizado, o si las mismas fuerzas reaccionarias que se nuclearon para resistir la implantación de la resolución 125 o que vociferan por la libertad de prensa para prolongar la vida de los monopolios mediáticos, logran hacer girar la agenda política en un sentido francamente regresivo y atentatorio de los logros palpablemente obtenidos hasta aquí por los sectores populares.


En la provincia de Santa Fe los posicionamientos parecen claros. Mientras los candidatos del Frente para la Victoria han sido consecuentes a la hora de defender los avances históricos concretados en estos años, Carlos Reutemann se prepara para convertirse en el futuro referente de un peronismo nostálgico de la experiencia neoliberal, y las figuras principales del Frente Progresista corrieron el cuerpo al momento de acompañar las trascendentes medidas que afectaron los intereses más espurios de la Argentina.


Sería necio entonces no advertir las acechanzas que circulan si el gobierno nacional no fuese convalidado por un importante acompañamiento ciudadano. Oscuras voces de la vida política adquirían audibilidad, vergonzosos clasismos y formas encubiertas de racismo que supimos observar en calles y rutas de nuestro país supondrían que llegó su agazapado momento, un momento que en algunas funestas mentes desembocaría en intentos de deslegitimación de la propia autoridad presidencial.


No deja de llamar la atención que incluso fuerzas que no dudan en autodefinirse como de centroizquierda funcionen objetivamente como ornamento progresista de un evidente bloque restaurador. Proponer una suspensión de las retenciones a las exportaciones de soja o pretender incluir en sus listas a un cabal representante de la más rancia derecha argentina como Mario Llambías habla a las claras de una disociación entre la identidad ideológica a la que se dice adscribir y el recetario programático que viene a encarnarla.


Abroquelarse para preservar lo conseguido y denunciar las diversas maneras en que el poder conservador procura reintroducir la lógica neoliberal en la conducción de los asuntos públicos, no puede impedir sin embargo el necesario reclamo de que un horizonte de futuro se instale también en la arena del debate electoral.


Queremos decir. El rumbo en marcha contiene méritos que suscribimos pero también omisiones que advertimos y correcciones que corresponde realizar. Una recuperación creciente en el manejo de nuestros recursos naturales, una imprescindible recomposición de la confianza en las estadísticas públicas, un combate más decidido y eficiente contra el trabajo en negro, una nueva arquitectura normativa que regula la actividad financiera o una reforma tributaria que apunta a mejorar la aún inequitativa distribución del ingreso, son sin duda algunas de las asignaturas pendientes de un gobierno nacional que deberá para eso no sólo conseguir apoyatura electoral sino también volver a urdir una entramado de alianzas sociales y políticas más amplio que el que hoy detenta.


Desde el espacio de Carta Abierta convocamos a fortalecer un esfuerzo latinoamericano que no ceja en su batalla por eliminar todo vestigio del capitalismo salvaje que padecimos en la década del 90, como así también aspiramos a incorporar nuestro aporte crítico al momento de sugerir caminos y estrategias adicionales de transformación, que eviten que la claudicación ideológica, las conspiraciones filogolpistas o las torpezas en la gestión desbaraten esta etapa de reparación histórica que atraviesan los pueblos de nuestro sufrido continente.


EN NUESTRA PROVINCIA VOTAMOS A LOS CANDIDATOS DEL FRENTE PARA LA VICTORIA.


Gentileza: Horacio Baster - http://cartaabiertasfe.blogspot.com/