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14 de junio de 2009

PREOCUPACIÓN POR EL ACCIONAR DE CLARÍN CON ALGUNOS BLOGS


Legisladores nacionales calificaron como un abuso los pedidos de Artear para dar de baja contenidos del grupo que son reproducidos por YouTube. Claudio Morgado dijo a P&M que en este caso se viola la libertad de expresión: “Es un tremendo monopolio atacando a un blog, es censura lisa y llana”.

Los constantes reclamos de Artear al portal de videos online YouTube para dar de baja fragmentos de programas de TN, Canal 13 y Metro, motivó a los diputados Claudio Morgado, Amanda Genem, Eduardo Galantini y Ariel Pasini a presentar un proyecto de declaración para que la empresa del grupo Clarín explique su accionar.

En el texto escrito por Morgado se argumentó que “este acto constituye un abuso por parte la empresa, que no cuenta con derechos exclusivos sobre estos materiales, ya que constituyen un material de interés público”, y agrega que esto sentaría “un peligroso precedente de apropiación indebida de información de interés público por parte de un privado con fines de lucro”.

El caso más resonante fue hacia el blog Mundo-perverso, cuyas cuentas en YouTube fueron cerradas en dos ocasiones y recientemente recibió el anuncio de un tercer cierre.

"Este blog no tiene fines de lucro, no hay publicidad ni uso monetario del material que se publica, el cual tiene como finalidad informar a la ciudadanía de cuestiones estrictamente políticas. Ninguna empresa privada tiene el derecho a censurar declaraciones de funcionarios públicos, y esto que está pasando debería preocuparnos a todos porque a todos nos afecta: nos están tratando de robar la voz", aseguró el autor del blog, Diego F.

Esta situación llevó a la creación de “Blogueros por la libertad de expresión”, que ya lleva más de un centenar de adhesiones contra la “censura del Grupo Clarín” y preparan una declaración para rechazar esta política.

En diálogo con Política&Medios, el diputado Morgado, que integra la Comisión de Comunicación e Informática, explicó que “en otro plano, si nosotros legalizamos esto no existirían los programas de archivo como TVR, porque se esgrime justamente un derecho de propiedad intelectual que no es así. Está taxativamente explicitado en el Régimen Legal de la Propiedad Intelectual”.

En el artículo 27, ese Régimen aclara que “los discursos políticos o literarios [...] no podrán ser publicadas si el autor no lo hubiere expresamente autorizado. Exceptúase la información periodística”. En el caso del artículo 28, se establece que las noticias de interés general podrán ser utilizadas, transmitidas o retransmitidas con el sólo requisito de expresar la fuente.

“Además interfiere con la ley 26.032, donde se extiende a Internet las garantías de libertad de expresión de la Constitución”, agregó Morgado.

“Son los tanques atacando a un Fitito. Es un tremendo monopolio atacando a un blog que lo hacen periodistas o personas a la noche, después del trabajo, de forma muy artesanal. No es un tema menor, porque tiene un condimento político muy fuerte, ya que es censura lisa y llana”, aseguró.

Morgado sostuvo que si se permite eso, también se permite que se empiece a regular el derecho de propiedad en Internet: “Nosotros vamos por la universalidad de la Web, por regular la desregulación, esa sería nuestra teoría frente a los medios digitales”, indicó.

Por último, el diputado consideró que la oposición hubiese sido la primera en reaccionar si la iniciativa hubiese sido desde el Gobierno. “Cuando hablamos de una oposición declamativa, hablamos de esto. Esto lo tuvimos que tratar nosotros porque en la Comisión de Libertad de Expresión (presidida por la diputada Silvana Giudici) nadie movió un dedo. Ahí es cuando hablamos de una oposición que tiene intereses muy claros en relación a los grandes medios. Este es el ejemplo contundente. Para muestra basta un botón, sin que nadie se ofenda por lo de botón”, concluyó.

LO QUE HA DE PASAR EN EL MUNDO… ¿Y EN ARGENTINA?

PLATA… o mierda


*Por Guillermo Amor


El relevamiento técnico de la crisis económica que padecen los países centrales, con lógicos efectos secundarios sobre todo el mundo ─ una apreciación objetiva que poco publicitan los medios masivos extranjeros e ignoran olímpicamente los nacionales ─ permite afirmar que estamos ante una “bisagra” de la historia. El capitalismo que conocemos ha de cambiar en una medida que excede lo solo cuantitativo. No se puede asegurar el tiempo de ocurrencia hasta llegar a un nuevo equilibrio porque ha de comportar un proceso de múltiples aspectos, todos significativos y que involucran al mundo entero siempre que no se trata de una “crisis financiera” localizada como se pretende sino de una crisis sistémica.

La primera fase que se está atravesando, si bien ya muestra cambios sugestivos ─ que si no las “nacionalizaciones” propuestas de 86 de los 100 principales bancos norteamericanos o de la General Motors, el rechazo a la compra de Chrysler Nacionales ,o de la por Fiat, las sanciones a Suiza por su “secreto bancario”, etc. ─ todavía ataca efectos, no causas, en una suerte de “inercia ideológica” de los intereses hegemónicos que, no solo no han de solucionar nada sino que potencian el problema. Aunque no podamos anticipar tiempos sí afirmamos que el proceso no puede detenerse, que ha de acelerarse y que, en lo primario y sustancial, no ha de exceder los dos o tres años.

Tras un relato de los principales aspectos que traen a esta situación mundial y sin pretender explicaciones, todas posibles ─ pero demasiado largas para un artículo… o varios ─, hemos de “disparar” dogmáticamente afirmaciones sobre lo que ha de ir ocurriendo, justificando lo que señaláramos al principio. Nos motiva el intentar esclarecer los efectos posibles de esa situación para nuestro país según sean las políticas de fondo que sepamos darnos.

En las últimas tres o cuatro décadas se fue profundizando en todo el mundo la concentración del poder económico y la riqueza con paralela exclusión de vastos sectores de la población mundial. La caída de la “bipolaridad” facilitó la imposición irrestricta al mundo de los postulados neoliberales que, como lo describiera Gunnar Myrdal, posibilitan el “circulo vicioso de la pobreza”.

Por muchos años, el dispendioso consumo de los “incluidos” compensó la desaparición de la importante demanda marginal que conformaban los “excluidos”. Un mercado (demanda) crecía mientras el otro disminuía hasta su casi extinción. Los avances tecnológicos, la creciente automatización, el proceso de relocalización territorial de las grandes industrias buscando mano de obra barata y la racionalización a ultranza de métodos y procedimientos fabriles, junto con la explotación irracional de los recursos naturales, contribuyeron al doble proceso de maximización de ganancias concentradas y paralela disminución del poder de compra de los factores no favorecidos. El obvio efecto no deseado fue la disminución de oportunidades de inversión: la demanda potencial no podía crecer a la velocidad en que lo hacía la acumulación. El panorama político externo e interno de los países centrales fue dificultando el acudir a los remedios tradicionales para la falta de demanda: grandes guerras y carreras espaciales, sin el “peligro soviético” a la vista, dejó de ser aceptado sin resistencia por la “opinión pública”. Otro aspecto a considerar fue la creciente ineficiencia de la industria norteamericana en comparación a la de las demás potencias del primer mundo en momentos en que mayores gastos debían hacer, en solitario, para sostener su hegemonía mundial ─ ya nadie “contribuía” para que los defendiera ante “el peligro rojo”. La situación podía mantenerse porque, desde los acuerdos de Bretton Woods en adelante, el mundo había permitido a EEUU a que creara dinero genuino… con solo imprimirlo. El mantenimiento de obscenos “déficits paralelos” y el “empapelamiento” del mundo con Bonos del Tesoro parecieron no ofender a nadie mientras los organismos financieros internacionales predicaban ajustes y frugalidad a los “excluidos”.

Aquella caída de las oportunidades de inversión pronto empujó a la aparición del “milagro”: la posibilidad de que la “timba” financiera, la plata que genera plata, permitiera “ahorrarse” la incomodidad del largo ciclo de la economía real para generar utilidades. La especulación financiera, montada ahora en la “globalización” que permitían los nuevos métodos de comunicación, comenzó a generar mayores utilidades al capital concentrado y, vía la deuda externa y los predicados ajustes para poder pagar los intereses, siguió excluyendo sectores de la demanda, minimizando mercados potenciales… y oportunidades de inversión en la economía real.

Cualquier economista con sentido común (el menos común de los sentidos… sobre todo en el caso de los economistas ligados a cualquier establishment), podía vaticinar sin error que se marchaba hacia la explosión, que en economía también “la única verdad es la realidad”. Muchas voces se alzaron, pero ya sabemos lo que ocurrió… y sigue ocurriendo.

Ya nadie discute que la publicitada “burbuja” de los préstamos hipotecarios en EEUU no fue más que la gota que rebalsó el vaso. Ni siquiera aquellos que impiden que la verdad cunda. Y, en aquella “inercia” a la que nos referíamos más arriba, se acude a “salvar” a los beneficiarios del horror pareciendo no reparar que ello solo refuerza la concentración cuando la única respuesta debería ser la redistribución. Además, ¿con que recursos monetarios se cuenta para esos “salvatajes”? Solo seguir imprimiendo dinero que no llega a la economía real. Cualquier economista con sentido común (ver más atrás) puede vaticinar sin error que ello solo magnifica nuevas explosiones. Pero ya sabemos lo que ocurre… y ha de ocurrir. El estado universal de cosas no deja alternativas para la prospección: solo puede preverse que, lenta pero crecientemente, han de “hacerse las cosas bien”. Habrá que cuidar mercados. Habrá que generar demanda. Habrá que fortalecer mercados internos. Habrá que… distribuir. Una definición técnica, aséptica, capitalista, para poner en bases esperables lo que los sectores excluidos han venido pregonando en bases humanas. No hay alternativas porque la única otra posibilidad es… el Apocalipsis. Quizás esa sea la respuesta, pero elegimos no considerarla.

¿Como ha de irse manifestando, a nivel mundial, ese “hacer las cosas bien”? Para poder preverlo es menester conformarse a la realidad de una nueva etapa del capitalismo. Por más que nos pese no creemos que la respuesta inmediata sea el triunfo mundial de la “revolución socialista”. El poder imperial está ampliamente deteriorado pero no desaparecido. La debilidad resultante configura una oportunidad única e imperdible para minimizar sus efectos.

La etapa que se abre vaticina el renacimiento de los estados por sobre la debilidad de las corporaciones, el avance de la política por sobre la economía. Un proceso de defensa de los mercados internos por sobre la disminución del imperio omnímodo del mercado mundial. Y el proceso ha de hacerse con la creación y/o consolidación de los mercados regionales merced a un proteccionismo a ultranza. Habrán de ir cambiando pautas de consumo hasta generarse nuevas pautas culturales, de allí la dificultad de estimar tiempos para el desarrollo integral del nuevo equilibrio. La cuestión medio ambiental es un buen ejemplo a lo que decíamos antes de la falta de alternativas: o se hacen las cosas bien… o el Apocalipsis. Lo que estamos planteando en fría técnica económica y aún con reflejos “capitalistas” (al menos hasta que cambien aquellas pautas culturales) es respuesta también al problema medio ambiental porque la defensa de lo propio, de lo regional, ha de minimizar el irracional uso destructivo de los recursos naturales.
Por necesidad se han de acelerar los procesos de unión regional, más allá de consignas ideológicas y con un cerrado pragmatismo.

Hablamos de defensa de los mercados regionales, de gran intervención del estado, de defender lo propio. ¿Qué ha de pasar con los intereses imperiales? ¿Cómo ha de reaccionar el imperio ante la intervención de socios y periféricos en intereses que manejaban a placer? Para contestar la pregunta revisemos otros aspectos de fría racionalidad económica y preguntémonos. ¿Qué va a pasar con el dólar como moneda internacional? Ya está pasando y ha de pasar mucho más. Por ahora ya existen convenios para eludir su uso. No falta mucho para que la comunidad internacional, es decir los socios del imperio y el resto de los damnificados, terminen el ciclo que se abrió en 1947 con los acuerdos de Bretton Woods. Habrá de crearse una moneda virtual, una “canasta de monedas” o lo que se termine haciendo, pero basta de permitir la libre impresión unilateral de moneda genuina. Y sin ese privilegio adiós hegemonía. Los ciclos se acortan: hay muchas personas aún vivas que pueden recordar a la libra como la moneda mundial y la paralela hegemonía británica. Todos sabemos que pasó después de Bretton Woods. Inglaterra no desapareció ni dejó de ser potencia. Se resistió durante años a integrar el mercado común europeo… y allí está. Lejos está EEUU de desaparecer o de dejar de ser la primera potencia…. pero.

Difícilmente pueda contar con los recursos, el tiempo y la atención necesarios como para intervenir a lo largo y ancho del mundo, como lo hizo en su esplendor, para defender a sangre y fuego, por sí o por sus apoyados cipayos, en cada lugar en que había un interés norteamericano. Tanto él como sus socios estarán muy ocupados arreglando sus propias situaciones internas… o regionales.
De allí la gran oportunidad para los “dependientes” o, como veremos, el Apocalipsis si no aprovechan la oportunidad.

Sudamérica ya ha comenzado un proceso que prepara el cambio. A la luz de lo dicho no cabe dudar en que ese proceso ha de acelerarse y profundizarse. El relativo eclipsamiento del “big brother”, el enrarecimiento progresivo del masivo apoyo a las corporaciones y a las oligarquías socias en el comercio internacional decreciente, han de facilitar el proceso, a más de la creciente “nacionalización”, por conveniencia y sobrevida de muchos sectores de las burguesías nativas. Recordemos que estamos describiendo un proceso pero también que lo podemos considerar irreversible. En la región todos han de necesitar a todos y deberán también irse limando desigualdades entre sus componentes ─ otro “hacer las cosas bien” que vendrá por irreversible añadidura “técnica” y capitalista.

En ese marco llegamos al análisis de la situación nacional.
No es ocioso reparar que, en las grandes líneas, después de haber sufrido antes que los demás algo de lo que hoy le pasa al primer mundo, hayamos emprendido soluciones que hoy todos consideran proficuas. Que el pregonado “modelo” no sea diferente al que, necesariamente, ha de implementar el mundo. No es gratuito el que hayan apelado Barak Perón al mandatario norteamericano. No es gratuita la citación encomiosa, en algunos foros internacionales, a la política económica argentina. Desde acá es explicable que parezca pesar mucho más lo que falta que lo que se ha hecho. Resulta fácil de entenderlo si consideramos que quienes apoyaron desde López Rega, pasando por Martínez de Hoz, hasta Menem, Machinea y Cavallo son hoy opinadores o garúes con grandes espacio en los medios masivos formadores de opinión y que quienes se dicen herederos del Grito de Alcorta hoy defiendan mancomunadamente los intereses de la Sociedad Rural.
No es gratuito que, en medio de aquella “bisagra” de la historia a que nos referimos, se ocupen del vestuario y/o peinados de la Presidenta o de las presuntas malas maneras políticas del ex Presidente.

Solo queremos hacer una última definición: la oportunidad que queda configurada por la situación mundial tiene una contracara: quien no sabe defenderse ante un enemigo desesperado corre el peligro de que lo expriman más allá de lo convenido, que no respete acuerdos (pregúntenle a Suiza). Si se pretendiera volver al país agroexportador los ajustes no los va a aconsejar un tambaleante FMI sino la “aspiradora de recursos” de un explotador necesitado. Apartarnos de la creciente unión sudamericana y emprender el camino de la derecha vernácula ha de enemistarnos con hermanos verdaderos sin demasiadas esperanzas de ganar las peleas resultantes. Ese es el Apocalipsis, nuestro particular Apocalipsis si, dejándonos de abrazar a la gran oportunidad, nos entregamos a lo peor de nuestra historia pagaremos todos un muy pesado precio.
Argentinos… Plata o Mierda es lo que nos espera… sepamos elegir

LA MARCHA PERONISTA Y SU HISTORIA

Un símbolo de los “desclasados”


*Dra. Alicia Poderti (CONICET)

Un reciente estudio de Jorge Llistosella, rastrea los orígenes de la música y la letra, las metamorfosis operadas a través del tiempo sobre el texto y la melodía de una canción popular que, según este autor, ya estaba en estado germinal 18 años antes del nacimiento del partido justicialista. El papel de Eva Perón, para lograr que el 17 de octubre de 1949 se entonara por vez primera la mítica canción del movimiento, fue fundamental. Su acercamiento con Hugo del Carril (con quien trabajara en el film “La cabalgata del circo”, hizo que se produjera la metamorfosis sobre otro canto popular llamado: “Los gráficos peronistas” cuya letra fue publicada en el periódico El Gráfico Peronista.

La marcha había sido cantada en el Teatro Colón por obreros de ese gremio en agasajo a Evita y llevaba parte de la música que se utilizó para “Los muchachos peronistas”. Hugo Del Carril, con ayuda de otros músicos fue el encargado de darle un tono más marcial a aquella canción. Sin embargo, la línea melódica de “Los gráficos peronistas”, también había sido utilizada por una murga barrial llamada “El Rosedal” (de la cual se conserva una rudimentaria partitura), varios años antes de estrenarse la versión conocida. Y a esta historia también se agrega que, en 1941, SADAIC registró el tema “La Calandria ciega”, que tiene 32 compases iniciales idénticos a los de la “Marcha de los Muchachos peronistas”.

Estos episodios estudiados por Jorge Llistosella intentan restar méritos al trabajo de Hugo del Carril y de Oscar Ivanissevich –entonces ministro de Educación-, a quienes les fue encomendada la reforma de la pieza, en pos de conseguir la partitura definitiva. En cuanto a la letra, hay muchas coincidencias con la versión de “Los gráficos peronistas” sin embargo hay una original adaptación e Ivanissevich agregó algunas estrofas.

Los gráficos peronistas (1948)

Los gráficos peronistas
Todos unidos triunfaremos
Y al mismo tiempo daremos
Un hurra de corazón:
¡Viva Perón, Viva Perón!
Por ese gran argentino
Que se supo conquistar
A la gran masa del pueblo
Combatiendo al capital.
Perón, Perón, que grande sos.
Mi general, cuánto vales.
Perón, Perón, que grande sos,
Sos el primer trabajador.
Los muchachos peronistas (1949)
Los muchachos peronistas
Todos unidos triunfaremos
Y como siempre daremos
Un grito de corazón:
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!
Por ese gran argentino
Que se supo conquistar
A la gran masa del pueblo
combatiendo al capital.
Perón, Perón, qué grande sos.
Mi general, cuanto vales.
Perón, Perón, gran conductor,
Sos el primer trabajador.
Con los principios sociales
Que Perón ha establecido
El pueblo entero está unido
Y grita de corazón:
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!
Por ese gran argentino
Que trabaja sin cesar
Para que reine en el pueblo
El amor y la igualdad.
Imitemos el ejemplo
De este varón argentino,
Y siguiendo su camino
Gritemos de corazón:
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!
Porque la Argentina grande
Con que San Martín soñó
Es la realidad efectiva
que debemos a Perón.”

Esta es la versión definitiva de la “Marcha de los Muchachos Peronistas”, adaptada por Hugo del Carril sobre la letra cedida por los gráficos peronistas. Esta letra también fue retocada y Oscar Ivanisevich agregó cinco estrofas, de las cuales una fue descartada por Del Carril. La introducción musical pertenece a Hugo del Carril y sus guitarristas. Está registrada en SADAIC como de autor anónimo.

Así, la Marcha “Los muchachos peronistas” es un collage popular que se fue desarrollando en un lapso temporal extenso, y surge de la música interpretada en las calles y en las canchas de fútbol hasta convertirse uno de los mayores rasgos identificatorios de un movimiento político y de un amplio sector llamado los “desclasados”.

La noción de “desclasado” resulta central para leer la composición social de aquellos años, y los cambios que se operarían, en un tiempo muy breve, en la historia política y sociológica de Argentina.
El 24 de octubre de 1945 el diario Orientación, órgano oficial del Partido Comunista Argentino, opinaba sobre los que habían copado la Plaza de Mayo: “Hordas de desclasados haciendo vanguardia del presunto orden peronista, los pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad no representan ninguna clase de la sociedad argentina”.

El concepto de “desclasado”, sinónimo de otros epítetos peyorativos utilizados en la época, como: “descamisados”, “chusma”, “turba”, “cabecita negra”, “aluvión zoológico”, “grasita”, etc., resulta central para leer la composición social de aquellos años, y los cambios que se operarían, en un tiempo muy breve, en la historia política y sociológica de Argentina.

El liderazgo de Perón apuntó a aceleradas reformas sociales que no son propias de otros movimientos también tildados de “populistas”. Estos apresurados movimientos tectónicos en las capas sociales producen una ruptura con paradigmas anteriores. La reforma no está lista si la clase obrera (los pobres) no cambia su posición dentro de la pirámide social. Así, el “pobre”, el “cabecita negra”, el “descamisado”, “el desclasado”, se convierte rápidamente en la amenazante “clase media baja”, que pone en jaque no sólo a la oligarquía, sino también a la clase media alta tradicional, que no había tenido acceso a grandes bienes económicos, pero sí a la educación formal e incluso universitaria.

Esta movilización de elites es la clave para la cristalización del mito en el imaginario colectivo peronista, pues se cumple el apotegma “mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar”. Así ocurre en la drástica transformación de las capas sociales operada entre 1943 y 1955.

Esta perspectiva apunta a que datos referentes a la música pueden reforzar la noción de que esta marcha, que constituye el “himno” y símbolo inconfundible del peronismo surgió de la cultura popular. Su germen estaba en la música que entonaban los sectores entonces llamados “desclasados”…

LA ANULACIÓN DE LAS LEYES DE LA IMPUNIDAD

El 25 de marzo de 1998 las leyes de Obediencia Debida y Punto Final fueron derogadas por el Congreso Nacional, pero las causas de los militares seguían cerradas. Luego, el 6 de marzo de 2001, el juez Gabriel Cavallo declaró la "inconstitucionalidad y la nulidad insanable" de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. El 9 de noviembre del mismo año, la Sala II de la Cámara confirmó por unanimidad el fallo dictado por el juez Cavallo y por eso ratificó la inconstitucionalidad de las dos leyes de impunidad. El 12 de agosto de 2003, la Cámara Nacional de Diputados anuló las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y el 20 del mismo mes la Cámara Nacional de Senadores finalizó su anulación. El14 de junio de 2005, la Corte Suprema ratificó la inconstitucionalidad de las leyes, declarándolas "constitucionalmente intolerables". Cómo consecuencia pudieron iniciarse nuevamente juicios contra militares acusados de violación a los derechos humanos durante la última dictadura militar

9 de Junio, el PUEBLO PERONISTA, RINDE HOMENAJE A LOS HEROES FUSILADOS POR LA REVOLUCION "FUSILADORA"

Fusilamientos de José León Suárez



*Por Diego Carbone

Se conoce como Fusilamientos de José León Suárez a la masacre de militantes políticos, civiles y militares ocurrida el 9 de junio de 1956 en los basurales de José León Suárez, en el partido de San Martín, Gran Buenos Aires, Argentina, durante el gobierno de facto de la autodenominada "Revolución Libertadora", a la que los Peronistas llamamos "Fusiladora", con justa razón.

La" Revolución Fusiladora" derrocó a Juan Domingo Perón en septiembre de 1955. Había miles de presos políticos, entre ellos algunos militares peronistas detenidos en el buque-prisión "Washington", internado aguas adentro del Puerto de Buenos Aires. Allí estaban los generales Juan José Valle y Tanco, entre otros oficiales. Conspiraban para diseñar un movimiento que exigía: cese de la persecución al peronismo; restitución de la Constitución de 1949, y libertad a los presos políticos. Los conductores del movimiento eran : los generales Valle y Tanco; los coroneles Cogorno, Alcibíades Cortínez, Ricardo Ibazeta; capitán Jorge Costales, y muchos más

En la noche del 9 de junio de 1956 comenzó la insurrección en varias partes del país, pero fue rápidamente desbaratada. y tuvieron dos muertos -Carlos Yrigoyen y Rolando Zanera- sin contar, por supuesto, los que fueron luego fusilados

Aramburu e Isaac Rojas (Presidente y Vice de facto del gobierno), sabían de la conjura pero habían decidido no abortarla. Así en la noche del 8 de junio de 1956 son apresados cientos de dirigentes gremiales para restar base social al movimiento. Aramburu viajó ese día a la provincia de Santa Fe, y dejó el decreto 10.362 de Ley Marcial, y preparados los decretos 10.363/56, de pena de muerte, y el 10.364 de las personas a fusilar. Los decretos eran correlativos y se publicaron así en el Boletín Oficial con posterioridad.

Los sublevados habían previsto leer la "proclama revolucionaria", a las 23 del 9 de junio. La instrucción a los insurrectos para lanzarse a la acción debía ser escuchar por radio una pelea del boxeador "KO LAUSSE en el estadio Luna Park, de Buenos Aires. Respecto del propósito de los rebeldes dice el historiador Page:
"El manifiesto que delineaba los objetivos del movimiento era un tanto vago; llamaba a elecciones a la brevedad posible y exigía la preservación del patrimonio nacional pero no decía nada respecto a Perón. Aunque un grupo de peronistas, individualmente, se unieron a la conspiración y las bases del partido la consideraban como un intento de entronizar nuevamente al conductor, la resistencia peronista se mantuvo a la distancia."

El equipo de Valle estuvo comandado por el coronel José Irigoyen, el capitán Costales y varios civiles. Eran las 22. La radio para transmitir la proclama, se instaló en la Escuela Técnica N° 5 "Salvador Debenedetti" en Avellaneda. Pero a las 22:30, un comando del gobierno los arrestó a todos. La proclama sólo se escuchó en la provincia de La Pampa, donde actuaba el coronel Adolfo Philippeaux.

Otros lugares de la alzada eran: Campo de Mayo, sublevado por los coroneles Ricardo Ibazeta y Eduardo Cortínez; el Regimiento II de Palermo, por el sargento Isauro Costa; la Escuela de Mecánica del Ejército, por el mayor Hugo Quiroga; el Regimiento 7 de la Plata, por Cogorno; el grupo de civiles, entre otros, operando en Florida, en la calle Hipólito Yrigoyen 4519, donde se reunieron los Lizaso, Carranza, Garibotti, Brión, Rodríguez y Troxler, entre otros. Además, hubo civiles armados y militares que intentaron sublevarse en Santa Fe, Rosario (tomaron por varias horas exitosamente el Regimiento), Rafaela, Viedma. Excepto en La Pampa, la mayoría de los jefes de la sublevación fueron apresados. Ante el fracaso del levantamiento, el general Tanco se dirige a Berisso y debe huir y esconderse. Mientras el general Valle se oculta en Buenos Aires, en la casa de su amigo el político mendocino, Adolfo Gabrielli, tenia la certeza de que el movimiento había sido delatado y fracasado.

Los levantamientos fueron entre las 22 y las 24 del 9 de junio. El gobierno establece a las 0:32 del 10 de junio la Ley Marcial por el decreto de Aramburu, Rojas, los ministros de Ejército, Arturo Ossorio Arana, de Marina; Teodoro Hartung; de Aeronáutica, Julio César Krause y de Justicia, Laureano Landaburu.
Es decir, que para aplicar la ley marcial a los sublevados, ésta debía ser aplicada con retroactividad al delito cometido, violando el principio legal de la irretroactividad de la ley penal.

Pocas horas después, firman el decreto 10.363 que ordena fusilar a quienes violen la Ley Marcial. La masacre por fusilamiento estaba decidida por el gobierno de Aramburu. 

Entre las 2 y las 4, se asesina a los detenidos en Lanús. Horas más tarde, en los basurales de José León Súarez, la policía bonaerense, a cargo del teniente coronel Desiderio Fernández Súarez le ordena al jefe de la Regional San Martín, comisario Rodolfo Rodríguez Moreno, que ejecute, con armas cortas, a 12 civiles, de los cuales siete logran huir pero cinco mueren. Uno de los sobrevivientes, Juan Carlos Livraga, será el "fusilado que vive" que permite a Walsh reconstruir la historia.

En la Escuela de Mecánica del Ejército, el general Ricardo Arandía consulta telefónicamente a Aramburu, ya en Buenos Aires el 10 de junio al mediodía, sobre los detenidos.
En Campo de Mayo, en tanto, el general Juan Carlos Lorio preside un tribunal que realiza un juicio sumarísimo. Concluye que los sublevados no deben ser fusilados. Pero Aramburu ratifica su decisión. Lorio pide que se deje por escrito. Aramburu y su gobierno, entonces, firman el decreto 10.364 que detalla la lista de once militares que deben ser fusilados (único documento de fusilar, oficialmente inscrito en la historia argentina). No existen registros de esos juicios sumarios. No existe registro del informe forense que debió determinar la causa de la muerte.

El 12 de junio, Valle decide entregarse a cambio de que se detuviera la represión a su movimiento y se le respetara la vida. Le toca al antiperonista capitán de navío Francisco Manrique, enviado de Rojas, ir a buscarlo. A las 14 de ese día, Valle ingresa con su amigo Gabrielli y Manrique al Regimiento I de Palermo donde es interrogado y juzgado por un tribunal presidido, también, por el general Lorio.

Después, Valle es enviado a la Penitenciaría Nacional (demolido, actualmente es un parque), en la Av. Las Heras. El director del Museo Penitenciario, en 2005, Horacio Benegas, entonces recién ingresado al servicio, recuerda que - "el 11 en la madrugada fueron fusilados tres militares"- en la vieja penitenciaria de la Av. Las Heras. Valle fue alojado en el 6º piso. El clima psicológico en el penal era helado por lo tenso. La última que lo vio con vida fue su hija Susana Valle. Ese 12 de junio, a las 22:20, Valle fue fusilado con fusil Máuser 7,65 mm Mod. Arg. 1909, por un pelotón cuyos nombres se clandestinizaron como secreto de Estado. No hubo orden escrita ni decreto de fusilamiento. Ni registro de los responsables.
El 13 de junio, cesó la ley marcial. El general Tanco con otros sublevados logró, el 14 de junio, asilarse en la Embajada de Haití en Buenos Aires, a cargo del embajador Jean Brierre. Pero el jefe del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE), general Domingo Quaranta, invadió la delegación para secuestrar y detener a los asilados. Pero el haitiano Briere y su esposa, con arrojo, lograron salvarlos. El saldo de esas 72 hs de junio de 1956 fue trágico y premonitorio: 18 militares y 13 civiles asesinados.

Existe el Registro "Detenidos especiales, 1956" Penitenciaría Nacional (Ministerio de Justicia), Archivo del Servicio Penitenciario Federal, Museo Penitenciario Federal, en el Barrio de San Telmo, Buenos Aires, Argentina. El 24 de mayo de 2006, el patio del Museo Penitenciario se iluminó por el sol del otoño. El alcaide Benegas despliega el libro de "Detenidos especiales". Se asombra ante la pregunta: — ¿Alcalde, por qué la entrada de Valle a la Penitenciaría y su fusilamiento el 12 de junio del 56 aparece intercalado en los registros de 1957?. — No sé, me extraña. Pero esto no lo manejamos directamente nosotros.

Quien tuvo ese Libro de Registros en 1957 debió anotar apresurada y desprolijamente el nombre de Valle para legalizar que había sido fusilado allí. El registro de Valle es: "preso político 4.498"; y asentado luego del registro 4.497 de Amílcar Darío Viola, ingreso 26 de abril de 1957. Luego, el registro salta al 4.499, de Carlos Vázquez, ingreso 8 de octubre de 1957.
Lo que ocurrió en abril de 1957, para que el registro de Valle fuera introducido subrepticiamente, fue que para esa fecha, Walsh había logrado estallar la polémica por los asesinatos en los basurales de José León Suárez.
El 24 de abril de 1957, la Corte Suprema de Justicia dio un fallo en el caso Livraga: pasar todas las actuaciones a la Justicia Militar. Al mismo tiempo que pasaba la responsabilidad estricta de esos fusilamientos a los militares, cerraba el camino en la justicia civil.

La masacre de José León Suárez

El 9 de junio de 1956, la autodenominada Revolución Libertadora fusiló a militantes políticos, en los basurales de José León Suárez, en el partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Se trataba de peronistas que intentaban restablecer el orden constitucional interrumpido por la dictadura del general Pedro Eugenio Aramburu y del almirante Isaac Rojas.

En su libro "Operación Masacre", el periodista Rodolfo Walsh desnuda la trama de lo sucedido en los basurales de José León Suárez (Partido de San Martín). Walsh, asesinado por la dictadura militar de 1976, en su investigación periodística demostró que aquellos militantes fueron detenidos por la dictadura de Aramburu antes de que se decretase la ley marcial (que legalizaría el fusilamiento de opositores). Subidos en camiones, los detenidos fueron trasladados a los basurales de Suárez. Allí, el 9 de junio de 1956, los mataron, algunos lograron escapar.

La explicación oficial fue el intento de fuga de los presos. "Operación Masacre" describe con sumo rigor documental la verdadera historia de la matanza. Por su parte, el general Juan José Valle fue fusilado en la cárcel.
Los hechos nunca fueron juzgados oficialmente.

Los sobrevivientes fueron Julio Troxler (jefe de Policía de la provincia de Buenos Aires, 1973, en el gobierno de Victorio Calabró, actor de “Los hijos de Fierro” de Pino Solanas; y asesinado en 1974 por la "Triple A"), Benavídez, Gavino, di Chiano, Torres, Guinta y Livraga.

Livraga lleva a cabo un juicio por lo sucedido, el temor los miedos y la ardua investigación de Walsh y Enriqueta Muñiz logran sacar a luz una matanza perpetrada por parte de la dictadura contra la Resistencia Peronista, una resistencia llevada a cabo, fundamentalmente, por los trabajadores. En ese momento, con el decreto 4161 que reprimía al peronismo y a sus símbolos, hacer una denuncia como la que lleva a cabo Livraga, en diciembre de 1956, era realmente un acto de gran coraje y fortaleza. Estos hombres se habían reunido para escuchar una pelea de boxeo, muchos esperaban las noticias del alzamiento, que terminara la dictadura de Aramburu y Rojas y que volviera Perón. La historia fue diferente. Y en los basurales de José León Suárez quedaron masacrados trabajadores, otros huyeron y otros quedaron perseguidos. Igual que las familias de los sobrevivientes.

Ayer en la reunión de los lunes de la Agrupación Héctor German Oesterheld, en el local del restaurant "El General", rendimos homenajes a los héroes del fallido intento de 1956 por devolver el poder al Pueblo con la presencia de los familiares y los hijos de los martires Peronistas. Nuestros compañeros del Alma.

COMPAÑEROS ASESINADOS POR "LA REVOLUCION FUSILADORA" PRESENTES...!!!

1956: RICARDO DÍAZ, UN POLICÍA DE LA RESISTENCIA PERONISTA


*Por Roberto Bardini

Corre el año 1956… Villa Manuelita, un barrio pobre al sur de Rosario, a cinco cuadras de un matadero de reses instalado en 1874, es una mezcla de villa miseria, conventillos y ranchos con una sola calle principal de tierra. Amalgama de “barrio bravo” de los años treinta y “barrio obrero” de los cuarenta, también es bastión de la Resistencia Peronista.

Su denominación oficial es General San Martín, pero le llaman Villa Manuelita en recuerdo de doña Manuela Rodríguez, dueña de catorce casas con nombres de provincias argentinas que alquilaba baratas. Habitan el barrio empleadas del frigorífico Swift y trabajadores del ferrocarril, el puerto, las fábricas y los depósitos de materiales de construcción. En septiembre de 1953, durante el segundo gobierno peronista, se había creado una biblioteca con 200 libros y se organizaban concursos de pintura infantil, funciones de cine y bailes para recaudar fondos y comprar nuevos textos.

Cuentan que en ese lugar aparece en septiembre de 1955 un mensaje escrito con brea en una sábana: “Todos los países reconocen a Lonardi. Villa Manuelita no lo reconoce”. Otros dicen que el mensaje se ve una mañana de 1956, escrito con alquitrán en una pared de chapa: “Los yanquis, los rusos y las potencias reconocen a la Libertadora. Villa Manuelita no”.

En un barrio contiguo, Tablada, está el comisario Ricardo Díaz, un policía diabético que el 9 junio de 1956 se une en Rosario al levantamiento de los generales Juan José Valle y Raúl Tanco. La historia, poco conocida, la cuenta Eduardo Toniolli en “Armas para Valle”, publicada el 9 de junio de 2006 en la revista La memoria de nuestro pueblo, al cumplirse medio siglo del levantamiento peronista.

Hijo de un payaso y trapecista, dueño de un modesto circo, Díaz ha trabajado desde niño en la empresa familiar recorriendo pueblos del interior. En su adolescencia también fue payaso y actor de sainetes en los que interpretaba a famosos bandidos rurales: Juan Moreira, Mate Cocido, Bairoletto… Se casó muy joven con la hija de un militante anarquista del campo, tuvo un hijo y en 1942 llegó a Rosario, donde ingresó a la policía provincial con la idea de conseguir una ocupación fija. Hombre de ideas libertarias, hizo carrera durante el peronismo y llegó a comisario. Después del golpe de septiembre de 1955, gracias a su buena hoja de servicios no resultó perjudicado por los pases, traslados y bajas ordenados por la “revolución libertadora”.

El 9 de junio del año siguiente, Díaz está a cargo de la comisaría 16 del barrio Tablada, llamado así por los corrales con tablones de madera en los que se encerraba al ganado antes de enviarlo al matadero. El comisario les pregunta a sus subordinados si quieren unirse al levantamiento peronista; sólo acepta un policía sumariante de apellido Vigil. Entonces los dos encierran al resto de los agentes en los calabozos para no comprometerlos y se van con 14 carabinas a sumarse a otros rebeldes en el centro de la ciudad.
Tres días después, cuando la rebelión ha fracasado, son detenidos. Díaz va preso un año y medio en la Unidad Penitenciaria Nº 3, de Rosario, donde se le agrava la diabetes porque los carceleros no siempre le entregan la insulina que envía su familia.

Sale en libertad a principios de 1958. “El afuera resultó ser igual de duro para la familia Díaz: una peluquería, un salón de ventas, cualquier emprendimiento resultaba válido para pucherear, pero sobre todo para adquirir la insulina que el ex comisario precisaba para sobrellevar su diabetes”, escribe Toniolli. El ex policía logra que le paguen una magra jubilación con un grado menor y muere al poco tiempo. Y, salvo la paciente reconstrucción de Toniolli, no existe ningún otro testimonio escrito acerca de su participación en el levantamiento del general Valle.

Fuente: Bambupress

DÍA DEL PERIODISTA: HUBO 98 ASESINADOS DURANTE LA DICTADURA


Buenos Aires, 7 de junio (Télam, por José Luis Ponsico) En 1975 el gremio de Prensa tenía con relación de dependencia a unos 15 mil trabajadores en empresas periodísticas en todo el país. Según datos de la Federación respectiva (FATPREN) entre periodistas y administrativos, sin contar los colaboradores y cronistas en "negro" ése era el padrón en la suma de todas las filiales.

Al cabo de la dictadura militar más sangrienta de las conocidas en América del 
Sur en la historia contemporánea, entre marzo del ´76 y el ´83, el periodismo argentino había ofrendado casi un centenar de profesionales brutalmente asesinados por el régimen.

Curiosamente, Mar del Plata tuvo al primer secuestrado: el periodista Amílcar González, preso luego de la dictadura y exiliado en Venezuela entre 1978 y 1984. Falleció el 3 de junio de 2004. González era el secretario general de la filial loca y miembro de la Federación.

La persecución a los hombres de Prensa había empezado mucho antes. En el ´74, después de la muerte de Juan Perón, el 1º de julio, la corporación criminal denominada Triple A dio a conocer una extensa nómina de intelectuales, referentes de la cultura y de los medios que debía abandonar el país.

Antes del golpe militar se conocieron casos de atentados a periodistas como el perpetrado al reportero gráfico Julio César Fumarola y al Redactor de "La Opinión", antes de la agencia Télam, Pedro Barraza. Ocurrieron en 1974.

A Télam también pertenecía Héctor José Ferreiros, cuando fue secuestrado el 31 de marzo del ´77. Era Redactor en la agencia estatal y de la revista "Semana Gráfica". También de Télam, Fredevinda Ferro de García, secuestrada el 2 de junio del mismo año.

Hace dos años el escritor Osvaldo Bayer mítico narrador y autor de "La Patagonia trágica" entre otros célebres libros de una época dorada, decía en una charla para estudiantes universitarios que "los hombres del pensamiento, de la cultura y como parte de ese segmento, los mejores periodistas, fueron una trágica prioridad de la dictadura asesina".

El recuerdo pertenece a la Universidad de Salta, donde Bayer -con 78 años- recibió el reconocimiento de "Doctor honoris causa" de la casa de altos estudios, rodeado del afecto de centenares de jóvenes universitarios. El escritor describió a la intelectualidad de los ´60 y comienzos de los ´70, en la Argentina, como "de notoria avanzada".

El dato de los 15 mil trabajadores enrolados en los medios gráficos y, en menor medida, en los audiovisuales, de fines del ´75 -la Argentina tenía 24 millones de habitantes-remite a la importancia cualitativa de los periodistas en relación a los grandes sindicatos como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) o la SMATA (Trabajadores Mecánicos) y su lista de secuestrados y asesinados.

Fueron más de doscientas víctimas, entre dirigentes, delegados de base y militantes de dos gremios de la Industria, con más de 600 mil afiliados entre ambos. La UOM superaba los 400 mil y la SMATA los 200 mil por entonces. El dirigente mecánico de Córdoba, René Salamanca, resultó la primera víctima sindical de la dictadura.

En la proporción el gremio periodístico como patentizó Bayer fue el objetivo ideológico del siniestro aparato represor montado antes del ´76, pero que actuó con total impunidad a partir de la madrugada del 24 de marzo de ese año. Delegados gremiales como Héctor Demarchi, de "El Cronista Comercial" cayeron ese invierno.

Hubo otros casos donde fueron aterrorizadas las Redacciones: en el diario "Crónica" los periodistas vieron cómo estacionaban, abajo, en la calle, los temidos automóviles Ford Falcon (los "Falcon verdes") cuando el 26 de noviembre del ´76 fueron a buscar a Ernesto Luis Fossati.

En Bahía Blanca, en la Redacción de "La Nueva Provincia" la Armada produjo un allanamiento para llevarse a los representantes del Sindicato de Prensa bahiense. A Rodolfo Walsh lo emboscaron en plena vía pública, en la zona Sur de la Capital Federal.
Cuand
o esperaban a un funcionario del Ministerio de Trabajo marplatense, ocho personas con armas largas secuestraron a Amílcar González.

Antes, Enrique Raab del diario "La Opinión" había sido asesinado en su propio domicilio particular en la Capital Federal. Víctima de la Triple A. En abril del ´77 en un operativo encabezado por el general Ramón Camps era secuestrado Jacobo Timerman, fundaron del matutino.

El Mundial ´78 produjo un doble sentimiento generalizado: la fiesta por el triunfo de la Argentina y la tristeza por las circunstancias que vivía el país. En silencio, una mayoría de argentinos sabía que el fútbol, los goles de Mario Kempes y las alegrías del equipo, serían fugaces.

En distintos medios europeos a fines del ´76 se conocían nóminas -aquí, no trascendían- sobre supuestas cifras "de activistas muertos que manejaba la dictadura. Sólo dos diarios de la época se animaron a publicar que "en la Argentina habían muerto en el ´76, 4.000 activistas políticos", según los recopiladores.


* Periodista de Télam