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15 de marzo de 2009

CRÓNICAS DE LA MILITANCIA: ENTREVISTA CON DANIEL BOGGIO


*Por Eliana Valci

Daniel Boggio, es ciudadano marplatense, escritor y militante peronista desde su niñez, y en esta oportunidad comparte con nosotros su experiencia de vida, el camino recorrido junto a Jorge “el Tano” Laureti, y su visión acerca del mundo en torno a la cultura, los intelectuales y la política.

 

Cuando empezaste a militar, y en dónde lo hiciste?

 Yo empecé a militar antes de irme del país, militaba en la Tendencia, había pasado por Montoneros y finalmente terminé en el Peronismo de Base, que era una línea Movimientista.

Cuando vuelvo me reinserto en el Peronismo, pero laburando en el enramado de eso que había quedado, que era la Tendencia, que no sabía bien que era, el referente era Saadi. Habían armado una línea que venía a ser un poco la herencia del Peronismo de izquierda en la Argentina, porque el Peronismo Auténtico había quedado afuera con Cámpora.


Cómo conociste a Jorge Laureti y qué relación tuviste con él?

 A Jorge lo conocí en la Escuela de Teatro, donde recité un poema de Pablo Neruda, y al finalizar me llama el “Tano” y me dice: “Esto es lo más antiteatral que he visto en mi vida, pero vos pareces un pendejo interesante”.

El Tano venía de un teatro clásico, con connotaciones realistas; y después fue evolucionando porque él era un hombre muy curioso y por un lado parecía capaz de reproducir cosas sociales, un poco burdas, peronistas para decirlo de algún modo, y  por otro lado era un tipo extremadamente sofisticado, y en ese sentido el compartía conmigo la búsqueda de elementos de vanguardia y de logros estéticos de Europa y de Estados Unidos, cosas que acá no podía compartir con nadie; y estudiábamos juntos, nos juntábamos todas las semanas.

El Tano militaba en líneas más ortodoxas, y discutíamos ferozmente, porque para los cánones de la época yo seguía siendo un peronista de izquierda y él un peronista de derecha, y por eso discutíamos como perros, hasta cierta hora donde dejábamos de lado el peronismo y empezábamos a laburar con Beckett. Y entre Peronismo y Beckett, nos hicimos entrañablemente amigos, muy amigos, amistad que conservamos hasta el final.

Él tenía una vida muy dura porque seguía laburando de techista, tenía su taller de teatro, pero nadie le paga un carajo, ponía la guita, ponía obras.

Cuando sube Rusak como intendente, lo nombran por medio de un amigo en común (porque el Rusakismo entiende que en cultura no podían trabajar con los cánones de la UCD -Rusak venía de la UCD-, que hacía falta tener una base culturalmente popular), Director de lo que hoy es la  Biblioteca Municipal, que era la Secretaría de Cultura real, porque la secretaria de cultura era nominal hasta ese momento.

El Tano tuvo en muy poco tiempo una cosa, no voy a decir revolucionaria, porque es una palabra enorme que no la vamos a manosear; pero tuvo una cosa revulsiva, hizo cosas muy interesantes: desde el acceso de los elencos marplatenses, la puesta a disposición de recursos para la producción de las obras, la adecuación de las salas, provocó un flujo de gente, que hasta el momento era inaudito porque eso era una biblioteca donde la gente iba a buscar libros cada tanto y nada más; y Jorge la transformó en un Centro Cultural - no es que haya inventado la pólvora, los centros culturales existían en el mundo hace muchos pero muchos años - pero él creo que consiguió y creó el Centro Cultural que no existía en Mar del Plata, creó la Barraca -que obviamente no inventó el concepto de barraca porque era de García Lorca, que era el teatro itinerante- creó el bibliobus.

La gestión de Jorge fue excepcional, ni antes ni después en Mar del Plata se hicieron tantas cosas con recursos limitados; yo no participé de la gestión de Jorge, no quise. A su vez, el seguía, paralelamente laburando como Director, seguía poniendo obras; y ahí me seguía pidiendo opinión, yo lo ayudaba con la adaptación, con la corrección de muchos textos.

Cuando gana Aprile, otro tano, se empiezan a enfrentar fuertemente con Jorge, se re contra pelearon y me tocó el incómodo laburo de ser nexo entre ellos dos, mediación que terminó para la mierda. Y al Tano le dolió mucho, yo creo que él de algún modo tenía expectativas de que Aprile lo mantuviera al frente de la Secretaría, porque el de él ya no era un trabajo político, era un trabajo específicamente cultural; obviamente no lo mantuvieron a Jorge en el cargo, y para él fue una gran decepción  y en muy poco tiempo se enfermó y en muy poco tiempo se murió.

 

Vos crees que fue realmente valorado en la cultura marplatense en ese momento?

 No, ni en ese momento ni ahora. Lo del Tano era como una leyenda no; había como un prejuicio -es bueno idiomáticamente lo de prejuicio, juicio a priori-, como un juicio conformado de antemano de que el Tano era un tipo bruto, construido de algún modo por un elitismo marplatense que tenía que ver ya desde la época de la formación de Mar del Plata y que siempre estuvo de algún modo relacionado con lo que yo llamo los  “cara pálida de Mar del Plata”, los socialistas democráticos en primera instancia, y su herencia cultural que es el radicalismo, y que eran todos muy refinados, o sea no se equivocaban nunca a la hora de elegir el canapé, es decir, que tenían una concepción de la cultura muy vacua, muy frívola y muy ignorante también. Se vestían muy bien, el Tano se vestía muy mal, tenían los mejores autos, el Tano tenía un auto de mierda, vivían en los barrios más elegantes, el Tano vivía en un barrio feo. Era un poco la concepción elitista de la derecha paqueta marplatense que tenía su correlato con un concepto de cultura que se desarrollaba de noviembre a febrero y que tenía como exponente por supuesto a la Villa Victoria, y otras expresiones así, pour la galerie digamos. Y con el Tano ya en esa época manejábamos un concepto de una ciudad integrada de grandes sectores de la población marginados, pero no únicamente de las cuestiones alimentarias, sino de la cultura; y me acuerdo que –yo no sé si el concepto era de él o era mió, vamos a suponer que era de él, prefiero que sea de él- el concepto de cultura es uno de los derechos humanos adquiridos, y que había que trabajar culturalmente en todas las franjas de la ciudad, pero también socio – económica y culturalmente hablando, y ahí fue donde nació el proyecto de hacer teatro en los barrios, de modo que la cultura no fuera lo que se hacía durante 3 meses para salir en la Revista Gente; desde ese punto de vista el Tano fue más sofisticado que cualquier otro que haya estado en el tema acá en Mar del Plata. Y algunas cosas le salieron bien, otras menos bien y otras mal y otras bárbaro…¿alguien se dio cuenta?...no, porque a parte el Peronismo tiene su contradicción, porque fue vaciado de intelectuales después de la devastación que fue el 76-83. El Peronismo tenía una enorme complejidad, no tenía gente que hubiera laburado demasiado en cultura, no tenía exponentes demasiado reconocidos o si los tenía no confiaba demasiado en ellos; y así un poco con la metodología del pariente pobre, el tipo que entra a un lugar y tiene  miedo de tocar un jarrón para que no se caiga y no se rompa. El Peronismo se sentía intimidado por esa cosa de los patricios de Mar del Plata, la gente que provenía de los fundadores, entonces de un modo particularmente injusto muchos sectores del Peronismo terminan considerando que los exponentes de la cultura eran justamente gente que no era peronista, entonces el peronismo terminó – creo- considerando que ellos eran muy buenos para acción social, para otras cuestiones, pero no para la cultura. Por lo tanto, no solamente que los sectores más elitistas de la ciudad no lo iban a reconocer a Jorge, sino que paradójicamente desde el propio peronismo no le dieron mucha bola. Y en ese momento no se entendió lo que el Tano hacía y ahora creo que menos y mañana supongo que menos aún.

 

Yendo a un marco más general, que opinas del rol de los intelectuales de Carta Abierta?

 Me parece una respuesta ética, necesaria, inexorable; me parece intelectualmente irreprochable y políticamente simbólico.

Creo que es casi, por parte de la gente que está - que la mayoría son amigos-absolutamente elogiable. Y desde el punto de vista político, me parece un gesto casi melancólico por parte de ellos. Son utilizados en la medida en que escriben el guión y son sistemáticamente olvidados a la hora de sancionar las leyes que hay que sancionar y de proporcionarles a los artistas y creadores del país una vida digna, etc., etc.

Hace muchos años, en las celebraciones del Imperio romano, llevaban dos turcos, porque decían que daban lustre, por el carácter exótico, por lo que los intelectuales vienen a cumplir la misma función en la Argentina.

Se los exhibe, se los escucha; tienen un espacio de mayor o menor difusión pero no tienen ningún peso en la toma de decisiones en lo que es la real política Argentina.

A la hora de las decisiones no creo que importe demasiado lo que escribe Gelman, sí las decisiones que tome Moreno, De Vido.

Hace mucho tiempo que no escucho un debate ideológico interesante, tal vez la última vez haya sido con esto del conflicto del campo, y el gobierno creo que lo comunicó muy mal. Muchas veces me dicen que Cristina es una gran oradora, pero es una pésima comunicadora. Y se perdió la oportunidad de un debate que atraviesa la historia argentina. Fijate que el campo lo que ha logrado es que digamos “EL CAMPO”, pero no se sabe que carajo es el campo!!!; entonces así perdimos la oportunidad de un debate interesante.

Carta Abierta pone algunos puntos interesantes sobre “las íes”, pero no ha tenido mayor incidencia que lo que pueda decir el Grupo Clarín. Pero la de esos grupos fue siempre una pelea de enormes intereses económicos, esa es la verdadera pelea.


Continuando con el vaciamiento cultural y hasta doctrinario que mencionas, cómo ves a los militantes hoy?

 No creo que haya una militancia hoy, supongo que habrá una militancia en tanto y en cuanto ustedes puedan reconstruir el concepto de militancia; pero para reconstruir el concepto de militancia hay que tener claridad ideológica, lo cual está medio difícil.

El Peronismo sigue siendo un actor insoslayable en el país, y hay sectores, los sectores mas duros como Kunkel por ejemplo, que de algún modo expresan lo que eran las ideas de la izquierda peronista de los ´70, pero en un mundo y país que no es el mismo y un peronismo que no es el mismo; y después hay una enorme confusión, hay personas  que son referentes valiosísimos respecto a los ´70, pero que no son tan valiosos a la hora de un mundo que no es el mismo, y después hay  un gran revoltijo porque tanta gente a pasado de la Tendencia a ser Menemista, de ser Menemista a ser Duhaldista, de ser Duhaldista a ser Kirchnerista. Es una relación de poder muy fuerte que tiene el Peronismo, una verdadera vocación de poder y que entonces la gente baila de un lugar para otro, y que finalmente se reacomodan, se caen 5 del colectivo y suben otros 5, y el colectivo sigue funcionando; así que en función de eso para un pibe debe ser muy difícil militar, ¿militar en qué?, ¿militar cómo?, ¿para ir a dónde?, y por otra parte la situación de la democracia interna de los partidos brilla por su ausencia, entonces como verdaderamente no hay un debate, ni  una articulación entre las bases y los conductores, vos entras a militar, supongo en un espacio y en ese espacio vas a trabajar para ir a Catamarca, y te encontras de repente con que el tipo que maneja el bondi te dice: “mira vamos a Trelew”; porque como los dirigentes cambian constantemente, vos ni siquiera sabes para qué trabajas y por qué trabajas ni con quién trabajas, ni cuáles son las condiciones objetivas y subjetivas; entonces entiendo que los pibes deben estar bastante decepcionados con la idea de militancia, por otra parte la idea de militancia está asociada a la idea de cambio, sino para que mierda vas a militar. A los 20 años no debe haber otro motivo para militar, que no sea cambiar las cosas. Creo que eso está desaparecido de algún modo, entonces los pendejos están refugiados un poco en el egoísmo personal, en la cuestión del placer personal, y bueno, también es entendible, debe ser muy confuso militar hoy.

 

Ya que mencionas a los jóvenes, vos que le dirías a aquellos que quieren empezar a militar?

 Les diría que me parece bárbaro, tengo una hija que tiene toda esa efervescencia social e intento no transmitirle mi cinismo adquirido. La aliento, me parece bien.

Que nosotros no lo hayamos logrado, que nos hayamos equivocado demasiado y que hayamos fracasado, no quiere decir que ustedes no puedan lograrlo; a lo mejor tienen el talento que no tuvimos o la voluntad que no tuvimos. Los pueblos no se resignan fácilmente, así que es tarea de ustedes.

No desalentaría a nadie, lo que creo sí, es que debe haber una reformulación de objetivos, no tanto la toma del poder, no la toma inmediata del centro de estudiantes o de la facultad, sino ver mejor cuestiones de coherencia ideológica, de formación.

 

Por todo lo que nos contas, veo que estás bastante alejado de la política, no seguís militando no?

 No, lo último que hice fue fundar con Pulti Acción Marplatense, porque yo había estudiado a fondo –desde mi perspectiva- todos los elementos de la posmodernidad, la globalización, y veía que era inexorable que la globalización iba a tener como manifestación primera la regionalización, y veía que la manifestación de partidos políticos locales era inexorable y que en la Argentina en concreto, las experiencias eran pocas y pobres; por ejemplo los partidos locales siempre obedecían a los sectores más reaccionarios de la burguesía local, entonces era muy interesante formar un partido local que no fuera tan convencional, tan burgués, dicho en el peor sentido; y no me equivoqué en el análisis teórico porque Pulti llega al poder acá en Mar del Plata.

Yo tenía la idea de que Acción Marplatense necesitaba sectores que no fueran  únicamente la burguesía local, que tuviera partidos de izquierda, socialistas en serio. La cosa no fue como pensé que podía ser, y ahí me alejé.

 

Para cerrar, me gustaría que nos cuentes cuáles fueron los pro y los contra de tu militancia?

 Desde muy chico elegí estas cosas, y creo que fue una elección increíblemente acertada. Yo nací el  ´55, estaba la Libertadora y el Peronismo estaba proscripto; yo vengo de una familia muy pobre, mis viejos habían comprado un terrenito con una casilla y estaban remodelando, y creo que yo tenía 4 o 5 años y me paraba en los andamios y cantaba la marcha peronista, una cosa re loca, porque mi familia no era peronista, era furiosamente radical, y no se comprendía como un pendejo de esa edad se pudo haber aprendido la marcha peronista, cuando no se escuchaba  en ningún lado, era una cosa absolutamente insólita, y mi vieja me agarraba y me metía en la casa rápido, porque estaba prohibido.

Y con la literatura empecé porque en el ´66 Racing sale campeón y entonces escribí una serie de poemas a cada jugador y se lo mandé y me llamaron, me firmaron camisetas, y ese fue mi debut literario.

La militancia, me permitió a mí en su momento tener una dimensión no individual de mi vida, lo cual me parece fundamental porque el hombre desde que se paró en sus dos patas es un ser social. Es una manera de vivir con los demás en el mundo, el único modo de vivir.

Y la literatura me salvó de todo lo malo que me acechó desde que nací; yo no puedo separar a la literatura de mi vida, la literatura es esencial para mí. Yo a la vida la leo desde la literatura.

Y ese cruce entre el trabajo intelectual, el trabajo social, etc., me parece bellísimo, ser mejor uno, para ser mejor con los demás.

 

*Directora Revista Ida & Vuelta

BUEN DÍA, ARGENTINA


*Por Rolando Lazarte

Cuando viene marzo, es inevitable. Un pasado doloroso que vuelve. Un día, será recuerdo. Por ahora, sigue siendo el desafío de un pueblo, de gente como nosotros, que se empeñó por un país mejor, una vida más fraterna, más justa, con más amor y menos prepotencia. Hay una Argentina que duerme entre nosotros, o en nosotros, no sé. Tal vez bajo tus pies, en las montañas, en las llanuras, en el mar, en las florestas misioneras. Una Argentina que de chico soñábamos en la escuela, con montoneras federales y unitarios malos. Una Argentina que se asomaba a la vida en días de mayo, como un sol. Una Argentina que soñó, un día como hoy, once de marzo, ser socialista, con el Frejuli, Cámpora y Solano Lima. Una Argentina que supo hacer de tripas corazón y parir amor del dolor que la traición y la mentira le impusieron como pesado fardo, como desafío a vencer todos los días. Si el injusto se ríe, con su cara de hiena odiosa, nosotros nos reímos con la mansedumbre que acostumbramos ver en nuestros hogares. Hogares sanos, de trabajadores, de gente de fe, de esperanza, de amor, de fraternidad, de paz, de trabajo. Ellos no conocen, la antipatria no sabe de eso. Son un cáncer en nuestra tierra. Seguiremos soñando, sigo soñando, como vos, que me leés, que te levantás a la mañana temprano para ir a la escuela, a la facultad o al trabajo, que le das duro para superare, como parte de una familia y de un pueblo que no desiste, resiste, insiste. Yo sé que me estás escuchando, que una parte tuya, que soy yo, quiere el bien como siempre quisimos. Renacerá mi pueblo de sus ruinas, y no habrá más lugar para traidores. Veremos flores naciendo de las llagas, como, dicen, nacieron lirios de las heridas de Nuestro Señor. Hasta entonces, seguiremos dando duro, como vos le das, al trabajo, a la canción, al estudio, al amor, a la fe, a la vida. A la familia, a todo lo que quisieron destruír a fuerza de mentira, de tortura, de fuerza bruta. Otro marzo nos espera, sin vigilias ni ayunos. Una Argentina nuestra viene naciendo en vos, en mí, en todos nosotros. No soy candidato a nada. Disculpame el tono un poco panfletario de estas palabras. Es que viene marzo y con él los recuerdos. Buenos y malos. Yo sé que vamos a vencer. Venceremos. Vencemos cada día. ¿No te levantaste ya? ¿No hiciste tus oraciones? ¿Acaso no regaste las plantas ni viste el cielo lindo de este once de marzo? Ya venciste. Son pequeñas batallas las que nos hacen campeones. Al trabajo. Buen día.

 

*Sociólogo argentino, reside en Brasil desde 1977.

 

Fuente: El Ortiba 

 

LOS ATAQUES A KIRCHNER

PRIMERO DICTADOR,  

DESPUES DEMENTE,

MAÑANA… 

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 *Por Claudio Diaz

El hombre de nuestros días devora toda clase de mensajes: los diarios y las revistas, la radio y la televisión, la literatura de testimonio, el cine, los documentales, biografías, historias vulgarizadas o vulgares. Todo está ahí, al alcance de la mano, la vista y los oídos para penetrar en los pequeños mundos que viven en cada uno de los millones de seres que habitan el planeta. El poderoso aparato comercial de la letra impresa o la imagen con sonido explican la riqueza vital del proceso histórico de la humanidad. Y es estimulante.

Pero pasa a ser motivo de inquietud cuando esos centros de mensajes desnaturalizan su función a pura propaganda para arrojar unos cuantos elementos que, como los gases venenosos, están fuera de la ley pero intervienen activamente en su despliegue: el rumor y la calumnia son algunos de ellos. Destruidas políticamente, sobrepasadas por los acontecimientos, las fuerzas del ayer, que no se resignan a dejar su lugar y procuran reinstalarse en el seno del nuevo ciclo, decoran su rostro poco atrayente con los cosméticos de incoloras ideologías. 

Después de libertar un continente por la obra de su espada y de su genio político, San Martín debió abandonar el país para siempre. Los reaccionarios de su época ligados al colonialismo europeo lo acosaron con todas las calumnias imaginables. Vivió su amargo destierro solo, pobre y olvidado: había herido tantos intereses que la gloria y la justicia le llegarían mucho después. Con Juan Manuel de Rosas, acusado de las peores barbaridades que pueden imponérsele a una persona (hasta de una relación incentuosa con su hija), sucedió algo parecido. Es que el rumor es la fórmula esterilizante de los privilegios vencidos. Y la calumnia se le asocia siempre, como una sombra. Cuando un país es arrancado de su cauce por obra de las revoluciones, los intereses amenazados o lesionados se agrupan para vomitar su gran despecho de clase. ¿Qué calumnias no se han echado encima de Sandino, Getulio Vargas, Velazco Alvarado, Fidel Castro, Torrijos, Evo Morales, Hugo Chávez, Perón? 

En la Argentina de estos tiempos, y más allá de errores, contradicciones o inconsecuencias, nunca se vio demonización más despiadada contra un presidente democráticamente elegido. Nos referimos a Néstor Kirchner. Desmesuras como las que llevaron a Eduardo Duhalde, los radicales y Elisa Carrió a compararlo con Hitler, Mussolini y el rumano Ceascescu determinaron que cualquier habitante de la clase media urbana exprese hoy violentos calificativos contra su persona, sea en la calle, en encuestas de opinión o blogs de lectores de la prensa escrita, con Perfil y Crítica a la cabeza. No hay más que entrar a algunos de esos sitios para toparse con extraterrestres caracterizaciones que se hacen sobre la figura del ex presidente de la Nación, al que se pulveriza de una manera que no se utilizó –por poner un ejemplo- contra un dictador como Jorge Rafael Videla.

Sin embargo, el ataque contra Kirchner, asociándolo con lo más execrable que se encuentra a mano, empieza a pasar a un segundo plano a partir de una nueva etiqueta –tan diabólica como la anterior- que se le adosa a su figura: el de  “desequilibrado mental”, que lo vuelve más peligroso aún. Ya no sólo es autoritario sino además demente. Si bien fue (nuevamente) el impresentable Duhalde quien salió a denostarlo con más fuerza, desde poco antes ya existían antecedentes que hacen presuponer que esa acusación ha sido orquestada por el conglomerado liberal-mediático de la Argentina.

El 14 de agosto del año pasado, en Rosario, Duhalde no sólo comparó a Kirchner con Hitler y Mussolini sino que además se atrevió a decir que “tiene graves problemas psicológicos”. Curiosamente, justo un mes antes, el dirigente de la oligarquía terrateniente Mario Llambías había declarado en Clarín (14 de julio) que “el ex presidente Kirchner tiene que ir al psicólogo”.  A partir de esas consideraciones empezaron a surgir los “sesudos” análisis de algunos miembros de nuestra Mediocracia que trabajan para dotar de argumentos creíbles el relato de lo políticamente correcto.

Así apareció Alfredo Leuco (primero fue exégeta de la Junta Coordinadora Radical y luego del menemismo, como editor de Revista Gente), para intentar darle visos de “seriedad” a la teoría de la presunta locura de Kirchner. Como para darle sustento a esa disparatada especie contaba en su columna de Perfil del sábado 9 de agosto:

“Tal vez la explicación más preocupante desde lo institucional es la que plantea que Duhalde se atrevió a decir en público lo que otros no se animan: que Kirchner está loco. Esas fuentes aseguran que Duhalde se convenció de la necesidad de blanquear esta situación después de escuchar atentamente a dos personas que fueron de su íntima confianza y que luego pasaron a cumplir el mismo rol pero con los Kirchner: el senador José Pampuro y el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández”.

Como se puede observar, Leuco le da entidad a las apreciaciones de Duhalde. Luego,  ajustándose a lo que le dicta su fuente de inspiración (o de información) y a su propio análisis se anima incluso a ir un poco más allá. Veamos…

“En un par de ocasiones, Pampuro salió pálido después de hablar con Néstor Kirchner en la quinta de Olivos. No era la primera vez que asistía a semejante espectáculo, pero en esas dos ocasiones lo impresionaron más que nunca los gritos, las acusaciones y la cerrada negativa a pensar, aunque sea, en la posibilidad de recomponer la relación con Felipe Solá o con el vicepresidente de la Nación, entre otros Judas y traidores que no habían votado positivamente el proyecto del Gobierno. Ante gente de mucha confianza, Pampuro alcanzó a balbucear: “Está intratable”. Esas dos mismas palabras fueron las que utilizó Alberto Fernández para definir los desequilibrios emocionales que detectó en Néstor Kirchner y que clausuraron cualquier posiblidad de que él continuara en el Gobierno. Pintan un panorama desalentador: ya no acepta nada”.

La frutilla del postre vino a ponerla el sofista mayor de la Argentina, Mariano Grondona, cuando en su programa del domingo 17 de agosto del año pasado se preguntó si no había que empezar a considerar el peligro que significa para el país que el conductor del principal movimiento político “esté loco”.

A fines de noviembre último, en Revista Veintitrés, Ernesto Tenembaum le siguió dando cuerda al asunto. Escribía entonces: “Existen diversas teorías que intentan explicar el fracaso nacional, y esta nota no tiene la pretensión de aportar una más, pero quizá sería bueno que los especialistas contemplen la posibilidad de que hubiera un costado, cómo decirlo, psiquiátrico, de la realidad argentina, que se ha subestimado. Que no es lo mismo que pensar que hay que internar a Carrió o que sea cierto que Kirchner está chapita. Pero casi. Porque dados los antecedentes, no se trata de afirmaciones que se pueden tomar livianamente, como si se tratara de otra evidencia de locura. Por ahí, vaya a saber uno, tienen razón (…) Demasiada gente que hace cosas extrañas está ahí, en la cocina (…). Compremos chalecos de fuerza. Antes de que sea tarde. Socorro”.

No podía faltar el aporte de Carrió. El 24 de febrero, en diálogo con Jorge Fontevecchia, define a Kirchner como “loco y corrupto”.  Se la puede ver y escuchar en Youtube, sentada muy cómoda en un sillón de la oficina del empresario periodístico. Tras cartón, esta semana los medios promocionan la estúpida carta que el presidente del radicalismo, Gerardo Morales, le manda a Kirchner pidiéndole, entre otras cosas, que “no pierda la racionalidad y mesura” y que no haga política “desde la mentira”.  

Finalmente, ante el anuncio de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentará el miércoles 18, en el Teatro Argentino de La Plata, el proyecto de nueva Ley de Radiodifusión, otra dirigente de la Coalición Cínica,  Margarita Stolbizer, sale en Clarín a confesar su espanto: “Tengo miedo de que la Ley de Radiodifusión se convierta en un ariete para que Kirchner comience a apretar a los periodistas (…). A mí me preocupó, casi que me asustó. Un Kirchner desaforado, fuera de sí mismo, con ese ataque al diario Clarín, en una actitud cuasi mafiosa y de provocación”.   

De modo que así se escribe la historia de la infamia. El asunto es peligroso. Los toques de atención de Grondona, Duhalde, Carrió, Leuco, Tenembaum, Morales y Stolbizer, entre otros,  suenan inquietantes: como la alarma en los cuarteles de bomberos que, en las madrugadas, rebota en el aire de la calle preanunciando la tragedia de un incendio. Por este camino se llega, más rápido de lo que uno supone, a la guerra de clases contra el pueblo y los trabajadores, que declaran los bienpensantes que propician cualquier procedimiento para impedir que la gente común se exprese políticamente. De modo que no será extraño que de aquí en adelante arrecien sobre los argentinos las expresiones del tipo… Ya ven: en el 2003 votaron a un dictador que encima está loco… Y después a su mujer. Hay que hacer algo…  

El peronismo ya sabe lo que significa ese “hacer algo” en boca de sus enemigos. Lo viene sufriendo en carne propia desde el mismísimo 17 de octubre de 1945. Nunca está de más recordar que aquella gloriosa jornada culminó ensangrentada cuando desde la terraza del principal diario de la época, Crítica, francotiradores dispararon sobre el pueblo que regresaba a sus casas después de protagonizar la revolución más importante de la Argentina. Darwin Passaponti y dos de sus compañeros murieron acribillados bajo las balas. No lo olvidemos jamás: para ciertos periodistas no hay nada peor que los peronistas.

¿QUÉ SOCIEDAD ESTAMOS CONSTRUYENDO?


*Por Daniel Mojica

La realidad no deja de mostrar paradojas, periodistas, comunicadores, que se quejan desde los medios que hay censura, que no hay libertad de expresión. Se quejan desde los medios de la corporación mediática del “periodismo independiente” que echa periodistas por no compartir la cobertura que la corporación hizo y sigue haciendo del conflicto de poder entre la patronal de “ese” campo y el gobierno elegido. Esa misma corporación mediática que se da el lujo de echar un cuerpo de delegados completo y le inventa causas penales para no permitir que reingresen a su lugar de trabajo. En tanto esa misma corporación mediante la voz de sus “periodistas independientes” tilda de autoritarismo al gobierno. Es bueno, en estos momentos previos al envío al parlamento de una nueva legislación que regule y reglamente el servicio de medios audiovisuales, detenerse a analizar cómo se influye desde los medios en la opinión de la población. Quiero aclarar que no soy sociólogo, ni psicólogo, ni experto en marketing o en publicidad, soy simplemente un ciudadano que se rebela cuando lo quieren inducir a tomar determinadas decisiones, a comprar determinados productos, a visitar determinados lugares, con estrategias varias que en muchos de los casos insultan mi inteligencia, porque me subestiman como ser pensante. Tal vez me equivoque en la descripción del mecanismo que yo creo advertir en esas estrategias que nombro, pero lo que me motiva a escribir estas líneas es sacarme esta sensación de incomodidad que me produce ese intento de vulnerar mi toma de decisiones, que de alguna manera tienen que ver con mi forma de ser, con mi identidad. ¿Cuál es ese mecanismo? A ver, tenemos un comunicador, locutor, periodista, artista o deportista, que se ha sabido ganar la simpatía del televidente u oyente, por su manera de ser y exponer sus puntos de vista o simplemente por su profesión. Esta persona es contratada por el medio en cuestión o ya trabaja en el mismo, o tal vez sólo es contratada para determinada campaña de publicidad. Entonces, además de que nos vamos enterando de algunas cosas de su vida privada, también nos enteramos de sus gustos y de sus opiniones sobre la realidad. Desde la simpatía del personaje que representa frente a las cámaras o micrófonos (ya que muchas veces no se comportan de la misma manera fuera de las cámaras y sin micrófonos) sugieren determinados productos, emiten determinadas opiniones, convocan a determinadas acciones u omisiones, dicen que compran en determinados lugares, que usan determinadas marcas. Como complemento de este comentario deslizo una crítica a lo que se llama PNT (publicidad no tradicional) que es mostrar y nombrar determinados productos y marcas en los programas de ficción, en la que los actores funcionan como promotores de esos productos y marcas, en mi opinión bastardeando el trabajo de actor/actriz. Volviendo al mecanismo, siento que se aprovecha del cholulismo de cierto segmento de la sociedad, explotando la supuesta relación que el personaje establece con el oyente/televidente. Como una manera de inducir a quien está del otro lado a compartir los criterios, gustos u opiniones de los famosos. No es por casualidad que para las campañas de publicidad de determinados productos o servicios se recurre a estas personalidades. O para convocar a las plazas del rechazo, a realizar apagones, cacerolazos, marchas contra la inseguridad o defender la pena de muerte. Ante tanta impunidad provocada por el monopolio de los medios de difusión, que en los hechos atentan contra la libertad de expresión de todos quienes no nos sentimos representados por esta forma de difundir, ni por los mensajes que se difunden. Hay que apoyar la nueva ley de servicios audiovisuales. NO A LA UNIFORMIDAD INFORMATIVA. SI A LA PLURALIDAD DE EMISORES. 

LA DESESTABILIZACIÓN


*Por Rubén Dri 

Luego del arrasador huracán neoliberal que rugió en las décadas del ’80 y especialmente el ’90, en el continente latinoamericano se fueron dando en algunas naciones vigorosos movimientos nacionales y, en otras, gobiernos que se replantearon políticas nacionales, a contrapelo de lo que fuera el neoliberalismo necrófilo.

 
En este esperanzador proceso algunos movimientos nacionales, siempre con orientación continental latinoamericana de
la Patria Grande, sobresalen sobre los demás, dibujando lo que podríamos denominar una avanzada de la liberación latinoamericana. Pertenecen a esta avanzada, sin lugar a dudas, Venezuela, Ecuador y Bolivia, cada uno de estos movimientos con sus características y contradicciones particulares. Para la mirada imperial constituyen un verdadero peligro. Son los “populismos” que vinieron a ocupar el lugar del comunismo.
 
Con la misma mirada latinoamericana con la que se forjó la independencia del continente por obra de Artigas, San Martín, Bolívar, Martí, otros movimientos latinoamericanos tienen en sus gobiernos claras expresiones de la visión latinoamericana. Aquí se ubican Brasil, Paraguay, Chile y Argentina. Es precisamente en nuestro país donde, en Mar del Plata, se le hicieron las exequias al ALCA.
 
Cada país arrastra sus propias contradicciones, sus avances y retrocesos, pero no se pueden negar avances fundamentales como los de Unasur y su decidida intervención para hacer fracasar el sangriento golpe “prefectural” contra el gobierno de Evo Morales y la admisión de Cuba al Grupo Río, por citar dos de los hechos más significativos de este avance hacia la realización de
la Patria Grande.
 
En nuestro país hay un juego de pinzas desestabilizador conformado por los patrones agrarios, los grandes medios de comunicación y la denominada “oposición”. Pero a la pinza le faltaba la fuerza que hiciera realmente tambalear al Gobierno y su proyecto, el imperio. Bueno, en realidad, está presente desde que los patrones agrarios el año pasado hicieron su lockout destituyente, con
la IV Flota, pero ahora interviene directamente la CIA.
 
Leon
Panetta, el nuevo jefe, se mostró preocupado porque la crisis que se extiende “particularmente en la Argentina, Ecuador y Venezuela”, podría afectar la estabilidad y la política externa de dichos países. Esto más que un análisis es un anuncio. Estos países deben ser desestabilizados y allí está la CIA, cuya historia en desestabilizaciones es sumamente rica.
 
Bolivia, Venezuela y Ecuador se encuentran en una situación de fortaleza por la identificación de los movimientos populares con sus respectivos gobiernos, debido a que éstos expresan cabalmente sus intereses. Cuando el pueblo hace suyo el proceso revolucionario, éste se torna poco menos que invencible. Ese y no otro es el secreto de la vigencia de la revolución cubana.
 
En nuestro caso, la situación es diferente. No contamos con un movimiento popular fuerte que sienta suyo el proceso de transformación que expresa el gobierno kirchnerista. Aquí las contradicciones son más profundas que en los países que llevan la delantera, pero no se puede no ver que en estos momentos se encuentran enfrentados dos proyectos de país, el del país agroexportador y el de la industrialización, el del mercado como agente exclusivo y el que sostiene la necesaria intervención del Estado.
 
Las reacciones histéricas, descontroladas, llenas de odio, de la denominada “oposición” ante el discurso medido, sustancioso, de
la Presidenta, muestran a las claras que lo que prima es la voluntad de “desgaste” del Gobierno, según lo aclarara en su momento Eduardo Buzzi, al mismo tiempo que “se pintaba la cara” y ofrecía la fuerza de choque a la Sociedad Rural y socios.
 
No nos puede extrañar, pero sí alertar, que la noticia de la escuela de cuadros o como se le llame que funciona por obra de las corporaciones agrarias, en la que fungen de maestros Vicente Massot, conocido reivindicador de la tortura y de la violación sistemática de los derechos humanos, y el singular rabino Bergman, no haya merecido comentarios en los grandes medios de comunicación.
 
De esta manera la acción de desgaste, cuya meta máxima es el golpe institucional, se acompaña con la debida formación de cuadros. ¿A dónde se quiere llegar?
 
La periodista boliviana Anahí Fernández hace un parangón inquietante entre la “Media Luna” boliviana y su gemela argentina, formada especialmente por la derecha sojera de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. Mientras
la Media Luna boliviana tiene como ideario no pagar impuestos por las superganancias petroleras, gasíferas y agrícolas, su hermana argentina sostiene lo mismo con la superganancias sojeras.
 
En su momento habíamos llamado la atención sobre la coincidencia estratégica de las corporaciones agrarias argentinas con la derecha boliviana y la presencia de
la IV Flota a la que ahora hay que agregar el accionar de la CIA. ¿O la IV Flota ya se fue? ¿Alguien puede informarnos al respecto? ¿Obama dijo algo? ¿Piensa desactivarla?
 
El proyecto nacional que en estos momentos expresa Cristina tiene demasiados baches, encierra múltiples contradicciones y deficiencias, pero es el proyecto que la derecha, expresada abierta y agresivamente por los grandes medios de comunicación y especialmente por
La Nación y Clarín, quiere derrotar. 
 
El enemigo es el gobierno de Cristina en la medida en que expresa ese proyecto y con el enemigo no se dialoga, todo es bueno para desgastarlo hasta, si es posible, hacerlo caer.
  

¿QUÉ TE PASA GERARDO?...¿TAS LOCO?


*Por Santiago "Coco" Plaza

El presidente, vocero, mandamás del residual y disperso partido radical con sus bravuconadas habituales y enceguecido por la reacción de su espíritu de gorila exacerbado sufre también de amnesia. Ya no sabe ni quien es ni de donde proviene. Perdió el sentido, si es que alguna vez lo tuvo, de qué fue el radicalismo y su tradición histórica con su línea de pensamiento. Al momento, solo se presenta como un patológico reaccionario opositor de un gobierno democrático y popular, expresando en sus vociferaciones sin sostén ni lógica, más que la de figurar, de querer “ser alguien” o de defender algún tipo de interés, esto, desde una tribuna que la hace carente de ética en la presencia de alguien que intenta representar a quienes en su momento lo eligieron.

La figura de una imagen no muy agradable y lamentable, que en vez de acrecentarla, aunque sea un poco como legislador nacional que es, la deteriora aún más en la petulancia consciente de comportarse como oposición por la oposición misma y carente de propuestas concretas que haría cabal a la misma. Por lo tanto, en vez de ejercer oposición, su conducta se instala en un marco de enemigo del sistema que rige los parámetros republicanos en que vivimos. Lo vimos reaccionar casi con imprecaciones antigubernamentales al solo hecho de enterarse que se iba a presentar un anteproyecto de Ley que modificaba la de la sangrienta dictadura, la 22.285. A oponerse a un contenido del que nadie leyó un ápice aún y menos él seguramente. A todo esto, simultáneamente salieron a jugar de la misma forma otros peoncitos legislativos del radicalismo como la diputada Silvana Giudici, publicando en La Nación un artículo falaz carente de todo conocimientos acerca de lo que es un Observatorio de Medios. Hablar porque el aire es gratis no es muy felíz para nadie, menos para una legisladora; y en este contexto, censurar también de antemano la futura entrada al Congreso de un proyecto para una nueva Ley de Radiodifusión. A veces uno piensa si perdieron la razón; no se concibe tanta falta de seriedad y mediocridad en opiniones procedentes de bancadas legislativas que están representando a sectores mismos de la población que los votó.

 

El senador Morales, olvidó rotundamente que el Partido Radical fue un pionero también en ejercer modificaciones urgentes a la Ley de Radiodifusión vigente. Por ejemplo, cuando el gobierno de Alfonsín creo el Consejo de Medios para la Democracia; o el proyecto de Ley presentado por el Diputado Alvarez Guerrero; y también porqué no recordar el proyecto de Ley elaborado por el COMFER durante la gestión del Dr. Gustavo López ¿O Luis Brandoni no era radical cuando defendía estos proyectos que hacían a la democratización de los medios? En los últimos 25 años se presentaron 37 proyectos de Ley sobre los servicios de medios audiovisuales; dos de ellos presentados por la oficialidad de turno. Absolutamente nadie dijo nada ni salieron a vociferar. Se hicieron los lobbies correspondientes, condicionantes, presiones, cajoneos, pérdidas de vigencia ó estado  parlamentario y no trascendió a la masa poblacional porque los monopolios de medios lo “cocinaban” antes … ahora necesitan darle cámara y micrófono a un senador Morales, a una Lilita Carrió, a una Silvana Giudici… y a ejercer una suerte de terrorismo mediático a través de la narración fatalista y haciendo uso del control del 84% del espectro de proyección de medios con solo cuatro monopolios del “negocio”, que no son precisamente de servicio al ciudadano.