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8 de noviembre de 2009

LAS POLÍTICAS MEDIÁTICAS Y EL MERCADO DEL TERCER MUNDO


*Por María Silvina Silvestre

La forma que toma el capitalismo de superproducción de las noticias que se venden y se compran ha superado todo límite ético dentro de la profesión. El más bajo que se pueda esperar.

El servicio de venta de las mismas es el centro del alma de las empresas que las producen, y el marketing el instrumento de implementación para hacer creer que los cambios sociales que no convengan a este sistema son detestables.

Generalmente producen cambios estructurales en las actividades económicas y sociales de las regiones, tornándolas nuevas configuraciones urbanas, teledirigidas al proyecto del alma de la empresa que es justamente lo opuesto a los proyectos Nacionales y Populares.

El desplazamiento de las actividades agrícolas hacia la industria despiadada solo ha generado más cambios tecnológicos que deberían ser más útiles para las comunicaciones en masa. Pero a ciencia cierta no lo es debido a que las comunicaciones tienen esa alma de las empresas que responden a intereses económicos y no sociales.

Transforman nuestras culturas en un todo homogéneo donde se pierde la identidad, rompiendo los localismos para transformarlos en globalizadotes sectores donde poder aplicar sus imposiciones a gusto. Sin importar que se destruye o a quienes se destruye. Brindan un presente segmentado, con sucesos desvinculados entre sí, lejano a una historia y desdibujando las morfologías propias de las regiones y los proyectos populares.

Conforman una economía transnacional basada en el mercado de la economía global. Pretendiendo llenar de contenidos del primer mundo al tercer mundo, aniquilando toda posibilidad de crecimiento regional. Tendiendo redes mundiales de regaderos de recetas que solo les convienen a quienes las diseñan para luego aplicarlas sobre los mercados emergentes.

Las nuevas tecnologías y las nuevas comunicaciones son las que dan nuevas configuraciones a los espacios nacionales y por extensión a los espacios mundiales.

Es de saber que cada región responde a necesidades diferentes que deben ser cubiertas, y que no se pueden borrar las marcas de esas identidades que han querido desterrar para implantar la expansión del liberalismo en nuestras sociedades.

Ahora estamos en el momento indicado para darle una vuelta de rosca a nuestras comunicaciones, inclusive a las interpersonales Puesto que este período que estamos atravesando es de búsqueda de identidad y proyectos nacionales y populares.

Nuestra señora presidenta y quienes acompañan la idea de una identidad propia, nuestros representantes del pueblo son quienes nos han dado esa posibilidad de cambiar aquello que nos quisieron imponer. Y eso se hace con decisión y firmeza.

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