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21 de junio de 2009

UNIVERSIDAD DEL PUEBLO O UNIVERSIDAD MEDIOCRE


*Por Eliana Valci

Así como desde los comienzos de nuestra historia se disputan dos modelos de país, también ha salido a la luz la pugna acerca de dos tipos de Universidad.

Por un lado se platea, un Proyecto Nacional y Popular, es decir, que abarque a la Argentina en toda su extensión y que contemple los derechos, necesidades e intereses del Pueblo. Y por el otro un régimen conservador, con aires de privatización, e ínfulas de exclusión de aquellos que posean pensamientos transgresores.

Las ideas de una Universidad del Pueblo comienzan a azomar en 1918 cuando un grupo de jóvenes estudiantes, en Córdoba decide romper con el estatus quo reinante. Por lo tanto, la Juventud Argentina de Córdoba, dirigida a los Hombres Libres de Sud América, manifiesta que: (…) “Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y lo que es peor aún el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dicta. Las universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil.”(…)

Sin embargo, y a pesar de los logros obtenidos por esta gesta, continúa predominando la universidad mediocre, hasta la etapa que va de 1946 a 1949, donde se sanciona y promulga la Ley Guardo Nº 13.031 y se reforma la Constitución Nacional, que incorpora el Art. 37 destinado a la Educación y la Cultura.
A partir de ese momento, nace la UNIVERSIDAD COMO HERRAMIENTA DEL PUEBLO, por oposición a la universidad mediocre; entendida aquella como el semillero donde la juventud forjara los cimientos de la nueva Argentina, en una visión superado a la de esta otra, a la que sólo podían tener acceso los jóvenes de los estratos más altos de la sociedad.

En el 2008, vuelve a reeditarse esta contienda, no sólo en la Argentina, sino en el mundo. En nuestro país la discusión se llevó al Congreso de la Nación con motivo de la reforma de la Ley de Educación Superior (deformada y bastardeada en los ´90); tema éste que bajó a la comunidad universitaria, para ser tratado por quienes van a ser los legítimos depositarios de esta nueva disposición. Y a nivel mundial, esto es tratado por la UNESCO, institución para la cual la educación es una prioridad.

No obstante, somos muy pocos los y las estudiantes comprometidos en la construcción de la Universidad como Herramienta del Pueblo; y como no quiero generalizar, en este aspecto me refiero al concreto caso de Mar del Plata, donde la revolución de los estudiantes se limita a obtener papel higiénico para los baños.
Existe un total desinterés por parte de la comunidad universitaria marplatense, en devolverle algo a la sociedad que sin pedir nada a cambio nos banca la educación pública. Se lavan las manos en seguida con la excusa de: “yo soy apolítico/a”, “apenas me alcanza el tiempo para estudiar” o “por el sueldo que me pagan”, etc., etc.

Pero a pesar de las excusas, docentes, alumnos, etc., se llenan la boca hablando de la Reforma Universitaria, cuando no son más que un montón de hipócritas, mediocres y lo que es peor aún mandases, porque no sólo no hacen nada para hacer efectivos los principios de los que tanto hablan, sino que no les importa porque la prioridad de un alumno es pasar las materias al estilo el corre caminos y la de un docente es cobrar el sueldo, porque teóricamente con la profesión de la cual se recibió y ejerce no le alcanza.

Estas son las cosas que debemos observar a la hora de elegir, y no me refiero a las próximas elecciones, sino a todos los órdenes de la vida social, política y económica. Es hora de despabilarse y dejar de reflexionar fuera del tarro, y pensar que futuro queremos para nuestra juventud, que será la que construya hoy la Nación del futuro.

*Directora Revista Ida & Vuelta
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