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14 de junio de 2009

9 de Junio, el PUEBLO PERONISTA, RINDE HOMENAJE A LOS HEROES FUSILADOS POR LA REVOLUCION "FUSILADORA"

Fusilamientos de José León Suárez



*Por Diego Carbone

Se conoce como Fusilamientos de José León Suárez a la masacre de militantes políticos, civiles y militares ocurrida el 9 de junio de 1956 en los basurales de José León Suárez, en el partido de San Martín, Gran Buenos Aires, Argentina, durante el gobierno de facto de la autodenominada "Revolución Libertadora", a la que los Peronistas llamamos "Fusiladora", con justa razón.

La" Revolución Fusiladora" derrocó a Juan Domingo Perón en septiembre de 1955. Había miles de presos políticos, entre ellos algunos militares peronistas detenidos en el buque-prisión "Washington", internado aguas adentro del Puerto de Buenos Aires. Allí estaban los generales Juan José Valle y Tanco, entre otros oficiales. Conspiraban para diseñar un movimiento que exigía: cese de la persecución al peronismo; restitución de la Constitución de 1949, y libertad a los presos políticos. Los conductores del movimiento eran : los generales Valle y Tanco; los coroneles Cogorno, Alcibíades Cortínez, Ricardo Ibazeta; capitán Jorge Costales, y muchos más

En la noche del 9 de junio de 1956 comenzó la insurrección en varias partes del país, pero fue rápidamente desbaratada. y tuvieron dos muertos -Carlos Yrigoyen y Rolando Zanera- sin contar, por supuesto, los que fueron luego fusilados

Aramburu e Isaac Rojas (Presidente y Vice de facto del gobierno), sabían de la conjura pero habían decidido no abortarla. Así en la noche del 8 de junio de 1956 son apresados cientos de dirigentes gremiales para restar base social al movimiento. Aramburu viajó ese día a la provincia de Santa Fe, y dejó el decreto 10.362 de Ley Marcial, y preparados los decretos 10.363/56, de pena de muerte, y el 10.364 de las personas a fusilar. Los decretos eran correlativos y se publicaron así en el Boletín Oficial con posterioridad.

Los sublevados habían previsto leer la "proclama revolucionaria", a las 23 del 9 de junio. La instrucción a los insurrectos para lanzarse a la acción debía ser escuchar por radio una pelea del boxeador "KO LAUSSE en el estadio Luna Park, de Buenos Aires. Respecto del propósito de los rebeldes dice el historiador Page:
"El manifiesto que delineaba los objetivos del movimiento era un tanto vago; llamaba a elecciones a la brevedad posible y exigía la preservación del patrimonio nacional pero no decía nada respecto a Perón. Aunque un grupo de peronistas, individualmente, se unieron a la conspiración y las bases del partido la consideraban como un intento de entronizar nuevamente al conductor, la resistencia peronista se mantuvo a la distancia."

El equipo de Valle estuvo comandado por el coronel José Irigoyen, el capitán Costales y varios civiles. Eran las 22. La radio para transmitir la proclama, se instaló en la Escuela Técnica N° 5 "Salvador Debenedetti" en Avellaneda. Pero a las 22:30, un comando del gobierno los arrestó a todos. La proclama sólo se escuchó en la provincia de La Pampa, donde actuaba el coronel Adolfo Philippeaux.

Otros lugares de la alzada eran: Campo de Mayo, sublevado por los coroneles Ricardo Ibazeta y Eduardo Cortínez; el Regimiento II de Palermo, por el sargento Isauro Costa; la Escuela de Mecánica del Ejército, por el mayor Hugo Quiroga; el Regimiento 7 de la Plata, por Cogorno; el grupo de civiles, entre otros, operando en Florida, en la calle Hipólito Yrigoyen 4519, donde se reunieron los Lizaso, Carranza, Garibotti, Brión, Rodríguez y Troxler, entre otros. Además, hubo civiles armados y militares que intentaron sublevarse en Santa Fe, Rosario (tomaron por varias horas exitosamente el Regimiento), Rafaela, Viedma. Excepto en La Pampa, la mayoría de los jefes de la sublevación fueron apresados. Ante el fracaso del levantamiento, el general Tanco se dirige a Berisso y debe huir y esconderse. Mientras el general Valle se oculta en Buenos Aires, en la casa de su amigo el político mendocino, Adolfo Gabrielli, tenia la certeza de que el movimiento había sido delatado y fracasado.

Los levantamientos fueron entre las 22 y las 24 del 9 de junio. El gobierno establece a las 0:32 del 10 de junio la Ley Marcial por el decreto de Aramburu, Rojas, los ministros de Ejército, Arturo Ossorio Arana, de Marina; Teodoro Hartung; de Aeronáutica, Julio César Krause y de Justicia, Laureano Landaburu.
Es decir, que para aplicar la ley marcial a los sublevados, ésta debía ser aplicada con retroactividad al delito cometido, violando el principio legal de la irretroactividad de la ley penal.

Pocas horas después, firman el decreto 10.363 que ordena fusilar a quienes violen la Ley Marcial. La masacre por fusilamiento estaba decidida por el gobierno de Aramburu. 

Entre las 2 y las 4, se asesina a los detenidos en Lanús. Horas más tarde, en los basurales de José León Súarez, la policía bonaerense, a cargo del teniente coronel Desiderio Fernández Súarez le ordena al jefe de la Regional San Martín, comisario Rodolfo Rodríguez Moreno, que ejecute, con armas cortas, a 12 civiles, de los cuales siete logran huir pero cinco mueren. Uno de los sobrevivientes, Juan Carlos Livraga, será el "fusilado que vive" que permite a Walsh reconstruir la historia.

En la Escuela de Mecánica del Ejército, el general Ricardo Arandía consulta telefónicamente a Aramburu, ya en Buenos Aires el 10 de junio al mediodía, sobre los detenidos.
En Campo de Mayo, en tanto, el general Juan Carlos Lorio preside un tribunal que realiza un juicio sumarísimo. Concluye que los sublevados no deben ser fusilados. Pero Aramburu ratifica su decisión. Lorio pide que se deje por escrito. Aramburu y su gobierno, entonces, firman el decreto 10.364 que detalla la lista de once militares que deben ser fusilados (único documento de fusilar, oficialmente inscrito en la historia argentina). No existen registros de esos juicios sumarios. No existe registro del informe forense que debió determinar la causa de la muerte.

El 12 de junio, Valle decide entregarse a cambio de que se detuviera la represión a su movimiento y se le respetara la vida. Le toca al antiperonista capitán de navío Francisco Manrique, enviado de Rojas, ir a buscarlo. A las 14 de ese día, Valle ingresa con su amigo Gabrielli y Manrique al Regimiento I de Palermo donde es interrogado y juzgado por un tribunal presidido, también, por el general Lorio.

Después, Valle es enviado a la Penitenciaría Nacional (demolido, actualmente es un parque), en la Av. Las Heras. El director del Museo Penitenciario, en 2005, Horacio Benegas, entonces recién ingresado al servicio, recuerda que - "el 11 en la madrugada fueron fusilados tres militares"- en la vieja penitenciaria de la Av. Las Heras. Valle fue alojado en el 6º piso. El clima psicológico en el penal era helado por lo tenso. La última que lo vio con vida fue su hija Susana Valle. Ese 12 de junio, a las 22:20, Valle fue fusilado con fusil Máuser 7,65 mm Mod. Arg. 1909, por un pelotón cuyos nombres se clandestinizaron como secreto de Estado. No hubo orden escrita ni decreto de fusilamiento. Ni registro de los responsables.
El 13 de junio, cesó la ley marcial. El general Tanco con otros sublevados logró, el 14 de junio, asilarse en la Embajada de Haití en Buenos Aires, a cargo del embajador Jean Brierre. Pero el jefe del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE), general Domingo Quaranta, invadió la delegación para secuestrar y detener a los asilados. Pero el haitiano Briere y su esposa, con arrojo, lograron salvarlos. El saldo de esas 72 hs de junio de 1956 fue trágico y premonitorio: 18 militares y 13 civiles asesinados.

Existe el Registro "Detenidos especiales, 1956" Penitenciaría Nacional (Ministerio de Justicia), Archivo del Servicio Penitenciario Federal, Museo Penitenciario Federal, en el Barrio de San Telmo, Buenos Aires, Argentina. El 24 de mayo de 2006, el patio del Museo Penitenciario se iluminó por el sol del otoño. El alcaide Benegas despliega el libro de "Detenidos especiales". Se asombra ante la pregunta: — ¿Alcalde, por qué la entrada de Valle a la Penitenciaría y su fusilamiento el 12 de junio del 56 aparece intercalado en los registros de 1957?. — No sé, me extraña. Pero esto no lo manejamos directamente nosotros.

Quien tuvo ese Libro de Registros en 1957 debió anotar apresurada y desprolijamente el nombre de Valle para legalizar que había sido fusilado allí. El registro de Valle es: "preso político 4.498"; y asentado luego del registro 4.497 de Amílcar Darío Viola, ingreso 26 de abril de 1957. Luego, el registro salta al 4.499, de Carlos Vázquez, ingreso 8 de octubre de 1957.
Lo que ocurrió en abril de 1957, para que el registro de Valle fuera introducido subrepticiamente, fue que para esa fecha, Walsh había logrado estallar la polémica por los asesinatos en los basurales de José León Suárez.
El 24 de abril de 1957, la Corte Suprema de Justicia dio un fallo en el caso Livraga: pasar todas las actuaciones a la Justicia Militar. Al mismo tiempo que pasaba la responsabilidad estricta de esos fusilamientos a los militares, cerraba el camino en la justicia civil.

La masacre de José León Suárez

El 9 de junio de 1956, la autodenominada Revolución Libertadora fusiló a militantes políticos, en los basurales de José León Suárez, en el partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Se trataba de peronistas que intentaban restablecer el orden constitucional interrumpido por la dictadura del general Pedro Eugenio Aramburu y del almirante Isaac Rojas.

En su libro "Operación Masacre", el periodista Rodolfo Walsh desnuda la trama de lo sucedido en los basurales de José León Suárez (Partido de San Martín). Walsh, asesinado por la dictadura militar de 1976, en su investigación periodística demostró que aquellos militantes fueron detenidos por la dictadura de Aramburu antes de que se decretase la ley marcial (que legalizaría el fusilamiento de opositores). Subidos en camiones, los detenidos fueron trasladados a los basurales de Suárez. Allí, el 9 de junio de 1956, los mataron, algunos lograron escapar.

La explicación oficial fue el intento de fuga de los presos. "Operación Masacre" describe con sumo rigor documental la verdadera historia de la matanza. Por su parte, el general Juan José Valle fue fusilado en la cárcel.
Los hechos nunca fueron juzgados oficialmente.

Los sobrevivientes fueron Julio Troxler (jefe de Policía de la provincia de Buenos Aires, 1973, en el gobierno de Victorio Calabró, actor de “Los hijos de Fierro” de Pino Solanas; y asesinado en 1974 por la "Triple A"), Benavídez, Gavino, di Chiano, Torres, Guinta y Livraga.

Livraga lleva a cabo un juicio por lo sucedido, el temor los miedos y la ardua investigación de Walsh y Enriqueta Muñiz logran sacar a luz una matanza perpetrada por parte de la dictadura contra la Resistencia Peronista, una resistencia llevada a cabo, fundamentalmente, por los trabajadores. En ese momento, con el decreto 4161 que reprimía al peronismo y a sus símbolos, hacer una denuncia como la que lleva a cabo Livraga, en diciembre de 1956, era realmente un acto de gran coraje y fortaleza. Estos hombres se habían reunido para escuchar una pelea de boxeo, muchos esperaban las noticias del alzamiento, que terminara la dictadura de Aramburu y Rojas y que volviera Perón. La historia fue diferente. Y en los basurales de José León Suárez quedaron masacrados trabajadores, otros huyeron y otros quedaron perseguidos. Igual que las familias de los sobrevivientes.

Ayer en la reunión de los lunes de la Agrupación Héctor German Oesterheld, en el local del restaurant "El General", rendimos homenajes a los héroes del fallido intento de 1956 por devolver el poder al Pueblo con la presencia de los familiares y los hijos de los martires Peronistas. Nuestros compañeros del Alma.

COMPAÑEROS ASESINADOS POR "LA REVOLUCION FUSILADORA" PRESENTES...!!!
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