Seguidores

3 de mayo de 2009

CRUCERO A.R.A. GRAL BELGRANO

Informe producido por la Federación de Veteranos de Guerra de la República Argentina 
(Síntesis)

El Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano” era un objetivo militar atacable; no así por su ubicación, finalidad o utilización,  ya que el buque argentino se encontraba ubicado a 91 millas del continente, de regreso a su base, con la única finalidad de alejarse de la flota británica luego de que fuera abortada la estrategia naval argentina de envolver a la flota enemiga, cuando ésta se replegara en alta mar luego del ataque de la Fuerza Aérea Argentina del 1° de mayo. 

Con un poder de fuego de 20 km., el largo de su artillería, no entrañaba ningún peligro militar para la flota británica; el verdadero blanco naval apetecible por parte de las fuerzas inglesas lo constituía el Portaaviones A.R.A. “25 de Mayo”, dado que su poder de fuego era mucho mayor que el del Crucero, medido por el alcance, de sus aviones. El Portaaviones, al momento del hundimiento, se encontraba en puerto.

La orden de hundir al Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, emanada directamente de la ex-primer ministro británica, Margaret Thatcher, supuso la utilización de métodos y medios que causaron males superfluos y sufrimientos innecesarios a su tripulación; no se dio aviso previo al lanzamiento de los torpedos, ni ultimátum, no se consideró que el buque no entrañaba peligro militar, el Submarino H.M.S “Conqueror” abandonó la zona sin intentar el rescate de los náufragos, ni avisar a los buques argentinos que podían asistirlos, ni a organismos humanitarios como la Cruz  Roja Internacional. 
Solamente se alejó de la zona a toda máquina. 


Si bien era un buque militar, el Crucero A.R.A. “Gral.Belgrano”, por su ubicación, finalidad, poder de fuego, inferioridad respecto al submarino nuclear que lo persiguió durante más de treinta horas, no puede ser considerado en el momento de su hundimiento como objetivo militar preciso. Mucho menos podía preverse la limitación de sus efectos, que fueron terribles en pérdidas humanas, y que aún podrían haber sido mayores, si no fuera por la pericia de sus tripulantes.

La zona de exclusión militar declarada unilateralmente por el Reino Unido de Gran Bretaña funcionó como un bloqueo notificado a la República Argentina cuando se iniciaron las hostilidades. En base a él, la conducción política y militar argentina delimitó el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM). Dicho bloqueo estaba vigente cuando se ordena el ataque al Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, buque que había ingresado a la zona de exclusión, pero que al momento de su hundimiento estaba fuera de ella, como todo el mundo reconoce -salvo fugazmente el canciller Di Tella-. Gran Bretaña no notificó cambios a la República Argentina, ni a los países neutrales, ni a las Naciones Unidas, que modificaran el bloqueo original. El ex- ministro de defensa británico, Sr. Pym, aconsejó a su jefa notificar a la República Argentina sobre la modificación de la zona de exclusión o bloqueo militar, antes de proceder a atacar al “Belgrano”, lo que nunca se produjo.

El Manual de San Remo


Las primeras normas estuvieron contenidas en el Manual de Oxford sobre las Leyes de la Guerra Naval que rigen las Relaciones entre Beligerantes del año 1913, que se fueron modernizando hasta la redacción del Manual de San Remo sobre Derecho Internacional Aplicable a los conflictos Armados en el Mar, redactado bajo los auspicias del Instituto Internacional de Derecho Humanitario. 
Los comentarios en los párrafos anteriores nos demuestran que Gran Bretaña no respeto dicho manual.



Razones políticas del hundimiento


El Parlamentario británico Tam Dalyell, junto a numerosos colegas de la Cámara de los Comunes (similar a nuestra Cámara de Diputados) Thatcher. 
Transcribimos textualmente la acusación concreta formulada por ese sector de representantes británicos: “El cargo es que, en conjunto con el Secretario de Defensa y el Presidente del Partido Conservador en ausencia del Secretario de Relaciones Exteriores, el Primer Ministro de S.M., fría y deliberadamente dio la orden de hundir al Belgrano,  sabiendo que una paz honorable estaba próxima y con el propósito -muy bien justificado- de que los torpedos del Conqueror hundirían el plan de paz”. 
 La interpelación parlamentaria se produjo, profundizando las sospechas del acto criminal.



Conclusiones


El crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, al momento de su hundimiento, se encontraba fuera de la zona de exclusión militar declarada unilateralmente por Gran Bretaña. 
Esto, a pesar de ser lícito para su hundimiento, según las normas aplicables a los conflictos armados en el mar que componen el Derecho Internacional humanitario, puede ser denunciado como un acto de perfidia. 


Respecto a su condición de buque militar, podría constituir un blanco para la flota inglesa; sin embargo, al estar alejándose de la misma, y encontrarse fuera del alcance de su artillería cualquier buque británico, u otro objetivo enemigo, no puede ser considerado un objetivo militar, de cuyo hundimiento pudiera sacarse una ventaja militar precisa. La única razón que lo explica es la necesidad política del Gobierno de Margaret Thatcher de  proseguir hasta las últimas consecuencias las operaciones militares, asegurándose,  como efectivamente ocurrió, una victoria que le permitiera ser reelecta por dos períodos más en el gobierno. Y, subsidiariamente, asegurarse los negocios familiares en las islas australes. 


Es importante destacar, que no nos mueve afán de venganza, ni pretendemos con el presente informe ni la consecuente denuncia meternos en cuestiones de naturaleza política que le corresponde a la soberanía del pueblo argentino y sus representantes. Lo que sí entendemos que es necesario informarse para opinar y poder así adoptar actitudes respecto a temas tan importantes para los familiares de los héroes del Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano” y para todos los argentinos.



Nota del autor: Lo que aquí expongo es una síntesis del documento completo.

Fuente: Malvinense
Publicar un comentario