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26 de abril de 2009

DÍSCIPULOS DE CLARÍN

Hay que tener cuidado con los que hablan contra el monopolio y son, en verdad, infiltrados del Grupo


 *Por Eliana Valci

En torno al debate sobre la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que se está dando en la comunidad, la cual va a ser beneficiaria de la misma, déjase vislumbrar en estos días a los oportunistas de siempre que se incorporan subrepticiamente como grandes promotores de este Proyecto (a pesar de que  han actuado en contra de todas las medidas tomadas por el Gobierno Nacional en los últimos años. Ejemplos: reestatización de líneas ferroviarias, Aerolíneas Argentinas, Correo y jubilaciones; retenciones, etc., etc.). En verdad no son más que invertebrados que reptan en busca de una foto, generando desconcierto en la gente.

Por la mecánica tergiversadora de la realidad que emplean en sus discursos y actitudes, podemos avizorar que estamos frente a los discípulos del Gran Maestro Argentino de la desinformación y manipulación, que ni corto ni perezoso manda a sus alumnos más aplicados a cumplir con la maquiavélica tarea de continuar arremetiendo contra la voluntad popular.

Esta vez llevan adelante su perverso plan basados en el viejo refrán popular “si no puedes con tus enemigos, úneteles”, adoptando una actitud condescendiente para la “tribuna”, aunque sabiendo desde sus más bajos instintos que constituye un acto preliminar para dar el zarpazo final. Así, en los foros donde se debate el proyecto hemos sido testigos de la presencia de ciertos personajes que hoy refieren mentirosamente a la necesidad de democratizar los medios pero que responden, en el fondo, a la filosofía mercantilista de Clarín y la Mediocracia. Hablan en “nacional y popular”, pero el pensamiento es el de aquellos.

Y eso no es todo. En este tipo de artimañas nunca faltan los cómplices, aquellos partícipes necesarios sin los cuales estos párvulos no podrían aparecer en la escena, lo cual parece plantearse como la dicotomía del “huevo o la gallina”, es decir: ¿quién llegó primero…? O mejor dicho: ¿quién los dejó llegar?

Para los que no saben leer entre líneas, esto no pretende ser un brote de sectarismo discriminatorio sino una advertencia hacia quienes vienen bregando desde hace 25 años por una ley moderna, equitativa y que promueva la participación ciudadana (que es el caso del compañero Gabriel Mariotto); para que estén atentos a los personajes que van apareciendo, que precisamente no son los protagonistas de la película, pero que pretenden serlo a costa de nuestro esfuerzo por llevar adelante nuestro propósito.

La idea es silenciar el proyecto desde el conglomerado mediático, pero enviando a sus  peones para tantear qué es lo que está ocurriendo puertas adentro de los foros con el objetivo de llevar información al edificio donde los CEOS del pulpo clarinesco pergeñan sus movimientos. La información es poder. Y esos informantes que aparecen con ropaje de inocentes participantes del debate esconden su verdadera identidad como enviados del Emperador Magneto. De paso, por haber cumplido al pie de la letra con la tarea, los muchachos se llevan su correspondiente gratificación… ¿O creyeron que el Grande Iluminado se iba a quedar cruzado de brazos?

¡Por supuesto que no…! Así que atenti a la jugada, porque los discípulos de Clarín (a los que conocemos bien aunque se disfracen de periodistas independientes y hasta de “compañeros”) juegan al pseudo agente encubierto creyendo que nos chupamos el dedo. Están entre nosotros esperando a que pisemos el palito, pero que no se hagan ilusiones y que sigan viendo películas de ficción, porque no les vamos a dar el gusto.

*Directora Revista Ida & Vuelta

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