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22 de marzo de 2009

LA HORA DE LA VERDAD


*Por Horacio Baster

Decía Mitterand:   Los políticos gobiernan para las próximas elecciones, los estadistas: para las próximas generaciones.
Partimos de la base que nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner es una estadista, y hay que decirlo.   Basta de silencios.
Su estatura quedó demostrada hace unas horas ante la convocatoria a elecciones anticipadas de las de octubre.     Serán en junio.
La mediocridad de las fuerzas nucleadas en lo que podemos llamar “oposición” (llámense Partidos Políticos, pool de medios, empresariado sojero)  son las que dieron el cuarto de hora. La feroz campaña desatada desde el crescendo de julio del 2008 a la que todo el staff dominante se adosó, nos demostraba el estado de enfrentamiento a la que someterían a la sociedad.
Veamos.

Los coletazos de la crisis internacional necesitan de fuertes y coherentes medidas que blinden a nuestro país sobre los inevitables efectos.    Nadie niega que se debe tejer una urdimbre inédita, nunca vista, fuera de los parámetros hasta hoy conocidos para enfrentarla, e ir sentando las bases de un nuevo paradigma de sociedad ligado a lo económico que –gracias a la globalización- nos hizo más dependientes y mas atados a los vaivenes de los centros financieros.
Decía Jorge Echevarría:   “desde 2001 a esta parte estamos construyendo entre todos, con aciertos y errores, pero no sin voluntad, un nuevo paradigma social, político y económico”.   
Aldo Ferrer garabatea un concepto: el de Densidad Nacional.   
Carta Abierta, y la pluma de Casullo habla del Laberinto Argentino.

A partir de ello la obligación ciudadana es aportar cada cuál en su lugar, desde un tamiz: la solidaridad social.  El prisma desde dónde las medidas se visualizan y conciben por refracción de su luz.    Porque el camino será duro, y la creatividad inmanente debe estar a disposición de las grandes soluciones.
Si queremos afrontar la crisis con los viejos manejes de la promiscuidad política cada vez mas brutalizada; o el rascarse para adentro del empresariado y los sectores concentrados de la economía, estamos en el horno.
Convengamos que el ruido no deja oír propuestas.   No existe un pacto social ni una concertación a la que permanentemente convoca la Presidenta para afrontar los duros tiempos que se avecinan, tal como debería ser en una Nación madura, con memoria.   

La única visión a la altura de los tiempos es la que desbroza el proyecto de país de la mano del gobierno nacional, con aciertos y errores.
Aquel patria o colonia, aquel liberación o dependencia, suenan agiornados pero vigentes en el caminar de la utopía.
Lo fue el plantarse en el momento adecuado ante los entes financieros internacionales, y desde allí ir diseñando cotidianamente los parámetros que hoy nos encuentran en mejor situación que hace seis años. Ese nuevo paradigma.

El camino no fue, no es, ni será fácil.   
Si hacemos un ejercicio de ubicuidad,  memorioso y sin entrecruzamientos prejuiciosos nos permitirá ver, aún con el velo del pasado, como salimos de la cesación de pagos, la inexistencia de medicamentos, el infierno, sin el concurso de los que hoy se rasgan las vestiduras de lo que nunca hubieran podido afrontar, o se cagaron en su momento.

Este es el contexto de país que no resiste a un año vistas una campaña decididamente  destituyente.
En el imaginario social el ´87 de Alfonsín está como fresco, aunque nadie individualmente lo recuerde. (o se haga cargo).  Debilitar lo constitucional hacia un quiebre total con la estabilidad de democracia es conocida maniobra de los factores de poder en una constante, sin haber aprendido lecciones de la historia.
Afrontar los momentos que se vienen exigen grandeza, que no hay, para con unidad nacional afrontarlos.
Quedó claramente demostrado en la última semana a lo que deberemos someternos.   

El proceder destituyente atiza desde otras temáticas, cuando se debilitan las del 2008.     El puñado de protestones en el parque ferial del jueves 12  serán sustituídos por las intentonas de una Plaza de Mayo con el mensaje de la inseguridad. Renacer de ese enano fascista promovido por el mismo Grondona que entusiasta socio del club del jet set convoca a la marcha.

Lo doméstico chabacano, los silogismos fáciles, movilizarán sobreexitados ciudadanos que con una miope deducción dirimen cuestiones de estado, encabezados por remanentes de la fiesta menemista, que los manipulan desde un justo dolor –a los menos- y exacerban a los que cualquier tren de odio clasista bien los lleva.
Ante eso nos debemos una lectura del devenir mundial, aún de Barak Obama, que nos demuestre cómo se decodifica un mundo para remendar otro hacia uno netamente distinto.

En ese contexto la Argentina no está en otra galaxia.    Es parte de esa tensión de fuerzas que buscan reacomodarse en un todos contra todos, en un darwinismo social del que debemos escapar.
Tirar el carro debe ser más liviano para llegar a destino. Las fuerzas políticas, aún dentro del oficialismo hacen mas pesada la carga.

Muy interesante este domingo la visión del analista no kirchnerista Zuleta:    “refuerza la idea de que el control de la economía es para los Kirchner un objetivo superior a cualquier consideración de tipo político o institucional, tal como lo demostró en temas tan difíciles como la crisis del campo o la controversia en torno del Indec. Existe una demanda social de control estatal del proceso económico de tal magnitud que minimiza las naturales objeciones que siguen inspirando métodos o personas que serían inaceptables de no mediar la emergencia y la necesidad de decidir y actuar sin consideraciones “secundarias”.
Y allí surge la visión de estadista de la Presidenta.

Dirá –imagino- : Si quieren confrontar: confrontemos y luego sigamos construyendo las soluciones.
Someterá al Poder Legislativo una reforma, un toque cronológico, para cumplir con unas elecciones que son un mero recambio parlamentario, poniendo fecha y momento a decidir, porque ese es el indicado y el necesario.
Ante la irresponsabilidad rayana en un delito histórico protagonizada por el arco destituyente surge contrapuesta la estatura, la dimensión, el Estado, la supervivencia de la sociedad.

También Zuleta dice, hoy, sobre la oposición: “Paga caro su seguidismo mediático, sus disensos internos, el personalismo de sus principales dirigentes y su escasa audacia para formular propuestas de alternativa, frente a un gobierno que, no sin enormes dificultades, sigue demostrando energía, iniciativa y compromiso progresista”.

Escucho hoy la noticia ejemplar de los trabajadores ante los aumentos salariales y las paritarias.  Renuncian, temporalmente, a una confrontación estéril ante el empresariado teniendo como visión el desarrollo de las consecuencias de la crisis internacional.
Ante tanta cháchara irresponsable y discursiva, aparece el tino ejemplar, el equilibrio necesario. Siempre los trabajadores.

Es un momento histórico que nos exige responsabilidad. Así son los momentos de transformación. Vertiginosos. De reacomodamientos permanentes. Agotadoramente movilizantes.
Muchachos y muchachas, no estamos jugando.
O sí: Seamos protagonistas en el juego del futuro de país que queremos.
En esa tenida de facón y bandera debemos estar atentos y vigilantes, todos los días, a toda hora.

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