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15 de febrero de 2009

ABUELAS CONFIRMÓ EL HALLAZGO DE LA NIETA NÚMERO 97



Las Abuelas de Plaza de Mayo dieron a conocer este viernes que encontraron a la nieta recuperada número 97, hija de Antonio García y de Beatriz Recchia, hermana de Juliana García Recchia, que trabaja para la organización de derechos humanos.

La novedad fue dada a conocer por la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto y por otras integrantes de la organización; por la hermana Juliana y en presencia del secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde y de Taty Almeida, miembro de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.

La noticia de que el análisis de ADN había dado positivo en un 99,9 por ciento de certeza fue dada a conocer a la nieta recuperada por la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, quien condujo la investigación del caso desde la denuncia de Abuelas en octubre de 2007.

"Soy la persona más feliz del mundo", dijo Juliana al confirmar que había encontrado a su hermana, luego de 32 años de permanecer con una identidad cambiada.

Juliana agregó que "lo mejor de mi vida fueron el nacimiento de mis hijos y ahora el nacimiento de mi hermana".

Los ojos se le nublaban a medida que respondía las preguntas de la prensa en el salón de Abuelas y bajo la mirada atenta y cariñosa de Estela y de las demás abuelas.

"Fue un embarazo de 32 años", añadió Juliana sobre la hermana, cuya identidad física fue preservada, "pertenece al ámbito de lo privado", señaló.

Juliana García Recchia y las abuelas agradecieron lo hecho por el juzgado, como por las autoridades del Banco Genético de datos del Hospital Durand, que llevaron adelante el análisis de ADN.

Según fuentes confiables, la muestra de sangre para determinar la verdadera indentidad de la nieta 97 fue tomada por la jueza en diciembre último, luego de citar en dos oportunidades a la persona.

Ante la inasistencia de la nieta recuperada, la magistrada se hizo presente en la vivienda y le advirtió que si no se prestaba a la extracción sanguínea iba a retirar del lugar el cepillo de dientes y ropa interior, elementos eficaces para lograr el ADN.

El resultado de la muestra de sangre lo entregó este jueves el Hospital Durand, tras lo cual la magistrada citó a la principal involucrada para darle a conocer que era hija de Antonio y de Beatriz, secuestrados en un operativo militar en Villa Adelina el 12 de enero de 1977.

Antonio, militante de Montoneros como su esposa, fue asesinado en el lugar, mientras que a Beatriz la llevaron junto a Juliana, de 4 años. Al día siguiente de la muerte, Antonio fue enterrado como NN en el cementerio de Boulogne.

Beatriz estaba embarazada de cinco meses. "Yo recuerdo la panza de mi madre, donde estaba mi hermana", observó Juliana.

"En este contacto físico no hay palabras. No lo puedo creer que hayan pasado 32 años, que haya pasado 32 años secuestrada", añadió emocionada, con su voz casi quebrada.

La Policía Bonaerense confirmó, en 1978, en forma oficial a la familia que los restos de Beatriz tenían signos que la mujer había estado embarazada. La joven madre fue vista por última vez por otros secuestrados en "El Campito", de Campo de mayo en el mes de mayo de 1977.

Juliana criticó a algunos medios que dieron a conocer el supuesto nombre y apellido de la hermana ahora recuperada. Cuando se le preguntó si pronto adoptaría el apellido de sus padres, Juliana respondió "todo eso se verá".

Tampoco quiso confirmar si su hermana vive en la ciudad de Buenos Aires. "Vive en algún lugar", contestó cortante.

Fuentes seguras dieron cuenta a Télam que el padre apropiador fue miembro del batallón 601 de inteligencia del Ejército y que en años posteriores perteneció a la oficina de cultura de la embajada argentina en Roma.

A través de la investigación que hizo el juzgado, se encontraron datos en el hospital militar de Campo de Mayo, aunque la nieta recuperada se da como que nació en "El Campito".

De acuerdo con las fuentes, la madre usurpadora hizo una consulta médica por esterilidad un mes más tarde de haber dicho que la niña apropiada era su hija genética, según consta en la causa del juzgado.

"No podemos tratar a los casos uno por uno, aquí hubo un genocidio. Hubo una generación, entre el ’75 y el ’80, cuya identidad está en duda", sintetizó Juliana al enmarcar el caso de su hermana y de otros cientos de bebés cuya identidad fue cambiada.

Carlotto explicó luego que "el apropiador es un delincuente. Aquí no hay más que eso", cerró para calificar a quien mantuvo durante 32 años con una identidad cambiada a una joven, que este jueves supo quién era y qué fue de sus padres.

Fuente: Telam
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