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25 de enero de 2009

EL GRAN GRUPO



(o El raye de un “consumedios” compulsivo)


*Por Claudio Díaz


Cada amanecer, al ritmo de su Clarín, te declara el diario de guerra y va por el botín.  
Te espera agazapado tras el semáforo, como un viejo zorro (gris).  
Onda verde permanente si le cae bien tu conducta; rojo furioso si seguís otra ruta.  
Lacayo de una Noble (sin frac) te vende progresismo Blanck como Barack  
Con viejos desechos de su Papel Prensa te contamina el ambiente y la conciencia. 
Roa para la política. Oña para la economía. Roa más Oña es Roña. 
Porque adora el expan-sionismo santifica a su Sábat para demonizar al peronismo.  
Para defender la libertad de comercio de los buitres eligió nada menos que la frecuencia de Mitre
Que este verano presenta un nuevo Chiche
Un Samuel con el que perdieron la Memoria: se olvidaron que fue, de la dictadura, uno de sus lustrabotas.   
Con el cable que enganchó a su Magneto electrocuta todo lo que no pertenezca a su ghetto.  
Y somete, a puro billete, a los otrora revolucionarios de impronunciables prontuarios (Zlotowbcdghjkqrstxyz…)  
Peoncitos que, a la primera señal, licuaron su identidad con la propia marca del canal (es el caso de TNembaum)
Apropiadores de la riqueza y el discurso, son los dueños del presente pero no del futuro.  
 
En la Argentina para armar, ellos tienen la palabra.  
Invitan desde el llano a escuchar a dos voces y a practicar el juego limpio.  
Y aseguran que, palabras más, palabras menos, tienen código político.  
Pero cuando las noticias de la historia no les convienen, proponen otro tema.  
¡Aguante sufrido pueblo argentino…!  
Aguante que usted está solo pero tiene moral. Y eso vale mucho, pero muchísimo más que los amorales solá.  
Aguante aunque los adulones del almirante Nelson le quieran provocar castritis con la acidez de su cara y de sus reflexiones.  
Aguante los sermones (de cada Telenoche) de los que ponen cara de Santo y Santillán y son, en realidad, dos santurrones.  
Aguante, aunque ya no se banque, las monerías de sus tinellingos y soofovichos, que a costa de la imbecilización del país se llenan sus bolsillos. 
¡Y cuidado con el 13, que además de mufa, te envilece! 
Ya llegará un nuevo amanecer en el que un compañero canillita voceará con placer…  
Sonó el Clarín… 
Sonó el Clarín…
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