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28 de diciembre de 2008

EL ANTIPERONISMO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: Primera Parte


*Por Claudio Díaz

¿Cuál es el colmo del periodismo argentino? Que el diario más sumiso a las pretensiones extranjeras, venerador rastrero del pensamiento colonial, se llame... La Nación. ¿Y las expresiones de mayor cinismo político? Las monerías de aquellas mascotas del zoológico escrito, radial y televisivo que se arrogan el papel de analistas “independientes” y “objetivos” y apuntan siempre hacia el mismo blanco: el peronismo; su vida, su pasión y su obra.

A esta altura de la historia parece ocioso recordar la naturaleza del más grande fenómeno político de Iberoamérica. Su rol como movimiento fundacional de la Argentina moderna (porque con él se produce la real unificación de los componentes que hacen a una Nación: territorio, clases sociales, identidad y mercado) y su filosofía social (el hombre como valor supremo, a diferencia de otras ideologías que sólo lo ven como materia prima o mera ficha de un tablero político), constituyen el único antídoto contra el veneno de la llamada globalización, esa palabreja aséptica y aparentemente neutra que esconde su verdadera cara: el imperialismo multifacético del siglo XXI o, en palabras de Perón, la sinarquía internacional.

Para ser precisos: el peronismo, tal como lo concibió su creador, no puede participar del juego que proponen los organizadores del poder mundial porque las reglas que éstos imponen se chocan con su razón de ser. Frente al desorden (verdadera anarquía) que promueve el capitalismo “globalizado”, Perón tiene para proponer la armonía de la Comunidad Organizada, que es la convivencia equilibrada entre todas las naciones del planeta. He aquí, justamente, la piedra en el zapato de los colonialistas: el Estado-Nación, tal como fue surgiendo en los siglos XIX y XX, debe desaparecer definitivamente para que el gobierno mundial termine de acomodar el nuevo esquema de dominación.

La disolución nacional para convertir a la Argentina en colonia eterna e infinita implica, primero, llevar adelante la desperonización política y social de nuestro país. A su vez, para desperonizar a la Argentina hay que demonizar al movimiento nacional, cosa que se viene intentando desde hace 60 años a través de varias formas: la falsificación de la historia, los atentados, bombardeos y golpes, los fusilamientos, la proscripción, la persecución y desaparición de sus hombres y mujeres, y últimamente la traición y el vaciamiento doctrinario.

En todo esto anda, una vez más, la “patria periodística”. El viejo juego de coincidencias entre la derecha e izquierda liberales es una constante de la política argentina, pese a que estos roedores del pensamiento caminan por veredas opuestas. Se trata de un fenómeno que podría caracterizarse de Unión Democrática conceptual. Comparten diagnóstico y prescriben la misma receta para salvar al país (acabar con el virus peronista) porque el movimiento nacional se metió en el medio de los dos y les alteró la lógica de sus análisis.

Por eso en los últimos años, a partir de algunas decisiones sin duda nacionales del presidente Kirchner (enfrentamiento a la mafia financiera mundial; recuperación de una visión industrialista para el país; independencia de criterio en las relaciones internacionales), se empezaron a ver por las avenidas del pensamiento antiperonista a algunas parejas francamente patéticas, hijas del posmodernismo: los revolucionarios de izquierda Marcelo Zlotogwiazda y Ernesto Tenembaum con el Grupo Clarín; la conservadora radical Magdalena Ruiz Guiñazú con el relator progresista Víctor Hugo Morales; el bebé de probeta de Mariano Grondona y Bernardo Neustadt, es decir, Marcelo Longobardi, con el filocomunista Alfredo Leuco; los Jorges (Lanata y Fontevecchia) con los histéricos Nelson Castro y Joaquín Morales Solá.

La sustitución de la realidad histórica, la denigración de los valores identitarios que conforman el alma nacional del pueblo, el cuestionamiento a quienes se identifican con procesos políticos y sociales de resistencia antiimperial son moneda corriente en la Argentina de hoy. Como en 1945, 1955 ó 1976, la ofensiva antiperonista es múltiple. Se trata de un avance masivo, coordinado e implacable de los medios en su discurso contra el gobierno peronista y sus políticas.

Consideramos imprescindible atender, antes que nada, la cuestión atinente a la filosofía peronista y a ese campo mucho más vasto y comprensivo que es el Pensamiento Nacional. Si pasáramos por alto esos basamentos que sostienen nuestra personalidad ideológica, toda esta tarea de divulgación carecería de alma. La razón es obvia: un pueblo que fuera dominado por una cultura que en cualquier orden no fuera la suya propia, jamás podría considerarse un pueblo verdaderamente independiente. Y hoy, más que nunca, el avasallamiento sobre las mentes de los hombres constituye el más despiadado y ominoso de todos los dominios.

Intentamos en este trabajo describir, a grandes rasgos, cuáles son los grandes desafíos que debe enfrentar el peronismo en esta hora clave (con perdón del término, que remite al programa televisivo de Mariano Grondona) donde los enemigos del proyecto nacional ya no sólo apuntan sus misiles desde las embajadas y cuevas de la City sino que actúan a cara descubierta desde el periodismo. El análisis comprende cuatro cuestiones: la nueva forma de dominio que se pretende ejercer desde la prensa; la confabulación contra la Argentina que surge desde el periodismo que padecemos; el pensamiento nacional como elemento fundamental para contrarrestar el colonialismo cultural; y finalmente, las armas que despliega el poder económico para falsificar la realidad de todos los días.

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I La mediocracia: una nueva forma de dominio

El hombre de nuestros días devora toda clase de mensajes: los diarios y las revistas, la radio y la televisión, la literatura, el cine, documentales, historias vulgarizadas o vulgares… Todo está ahí, al alcance de la mano, la vista y los oídos para penetrar en el pequeño mundo que vive en cada uno de los argentinos. El poderoso aparato comercial de la letra impresa o la imagen con sonido explica la riqueza vital de este presente dado en llamar, con cierta pomposidad, como la era de la comunicación.

Se trata de un proceso sin duda estimulante, pero que se convierte en motivo de inquietud y de riesgo porque lo que debiera ser un mercado de ideas y mensajes abierto a muchas voces, queda en poder de un reducido grupo que construye el relato único y trata de imponerlo como una verdad de Biblia.

La libre circulación de “lo que pasa” resulta de esta manera imposible e inimaginable. La imposición del discurso del poder a través de sus altavoces mediáticos se sostiene en la desproporción brutal que existe en la posesión de los medios de comunicación y en el control de la información.

Así empieza a instalarse el pensamiento único. Las logias que responden al capitalismo imperial difunden las “virtudes” de un excluyente modelo político, económico y social, el del liberalismo; y al mismo tiempo promueven la intolerancia y la demonización contra los disidentes, contra los que piensan distinto y actúan afirmados en sus esencias nacionales.

Se pueden permitir sus meras existencias, pero se les impide manifestar sus opiniones diversas y confrontativas. Surge así un bombardeo manipulador que culpabiliza a esos rebeldes de todos los males del país. Asimismo, se “adoctrina” a los neutrales o a los indiferentes para que empiecen a educarse en el terror a las mayorías populares y, claro, en el repudio a sus políticas.

De esta manera, a través del concurso al que se presta todo un cuerpo especial de intelectuales, arrendados en la mayoría de los casos (aunque a veces utilizados como instrumentos involuntarios), el conflicto entre el SER O NO SER de los pueblos se dirime, más que nunca, a través de los medios, que han venido a reemplazar la bayoneta de los ejércitos que en otro momento aseguraron el vasallaje impuesto por los poderes económicos. Existe todavía, cómo que no, un modelo aberrante de apropiación de territorios por vía de la violencia (ahí están los casos de Palestina o Irak como ejemplo), pero es indudable que el poder mundial avanzó hacia formas de dominio menos crueles, sin tanto derramamiento de sangre, más limpias y asépticas, aunque igual de repugnantes.

Ahora es la colonización de la opinión lo que prevalece en el nuevo escenario, al que corresponde denominar como “Mediocracia”… Es decir: el gobierno de los medios, a los que por otra parte no les faltan sus mediocres representantes.

Lo que se busca es controlar el libre accionar del pueblo a través de la difusión de un pensamiento de sumisión frente al orden avasallador. Se trata, en definitiva, de una suma de elementos aptos para provocar un debilitamiento del discernimiento y de la voluntad de la Nación. Y que por su persistencia, impresiona como si se quisiera drogar a una víctima para esclavizarla sin resistencias. El arma elegida para llevar adelante este programa es el llamado “Periodismo Independiente”.

OTRAS VOCES

*Por Carta Abierta Provincia de Santa Fé

Atacar los símbolos populares ¿es un acto de violencia? ¿De más o menos violencia que desabastecer, impedir durante meses el libre tránsito por las rutas nacionales, desautorizar al gobierno elegido democráticamente? ¿Alguna similitud con los agravios de fuerte contenido machista y racista, que en medio del salvaje lock-out patronal agrario y la embestida desestabilizadora agro-mediática fueran proferidos contra la presidenta y los sectores que le brindan su apoyo?

Quienes hace pocos días pintaron de negro el busto de Evita no soportan la democracia y lo manifiestan con un acto que hunde sus raíces en las páginas más negras de nuestra historia, afiliados a una tradición oligárquica y despótica que no resigna fácilmente sus privilegios. La misma que sigue sosteniendo que "la iglesia", "el ejército" y "el campo" son las instituciones que forjaron el país. (El país agroexportador e importador de manufacturas –cabe agregar- cuyo brazo armado irrumpió 'religiosamente' en la escena nacional, hasta hace un cuarto de siglo, toda vez que la vía 'democrática' no les garantizaba el resguardo de sus intereses).

Este núcleo duro es el que subyace y emerge ante cada intento de avanzar hacia una sociedad más justa, rezumando un odio elitista que reenvía a un pasado de horror. Viejas y nuevas derechas, poderes conservadores reactivos a los cambios políticos y con fuerte vocación destituyente.

Siete años transcurrieron desde las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001, que conmovieron profundamente los cimientos de la lógica neoliberal imperante, al par que cuestionaron un sistema de representaciones que se había deslegitimado, al vaciarse de los contenidos políticos partidarios que le habían dado sentido en el pasado. Un país largamente silenciado ganaba las calles: la represión entonces desatada se cobró 31 muertes, que aún reclaman esclarecimiento y justicia.

Desde 2003 las políticas gubernamentales incluyeron un debate que involucra a la historia, y habilita el cuestionamiento de la trama discursiva que sostuvo la impunidad de los represores de la dictadura y la eficacia devastadora de las políticas neoliberales. Correlato indispensable del rumbo político transformador que con aciertos y errores se viene transitando. La virulencia del conflicto con las corporaciones agrarias y los alineamientos de sectores que se produjeron en torno a esa controversia, que marcó fuertemente el primer año de gobierno de Cristina Fernández, pusieron de manifiesto, entre otras cosas, las insuficiencias de los dispositivos puestos en juego por el gobierno para desplegar a fondo este debate con la multiplicidad de los interlocutores sociales y muy especialmente con las mayorías populares, que son su base más genuina de sustentación, y son indicadores de cuánto falta hacer todavía en ese terreno. Pero muestran también el rostro endurecido del poder cuando los gobiernos no se le someten ni claudican.

Potenciar y protagonizar esta vuelta a la reflexión política incluye interrogar nuestras instituciones, reformular el papel del Estado como herramienta soberana de intervención en la lucha de intereses sociales, frente a los poderes económicos altamente concentrados, encaramados en los aparatos de enunciación mass-mediáticos, erradicar la aún vigente ley de radiodifusión de la dictadura, que les permite a éstos apropiarse de los medios de comunicación y construir cotidianamente relatos sesgados sobre la "realidad" del país, en busca de alineamientos irreflexivos y automáticos de los lectores-espectadores.

Hay que rediscutir dimensiones tales como la justicia, la igualdad, la construcción democrática, la distribución de la riqueza, las disputas alrededor de lo simbólico. Para lo cual resulta imprescindible movilizar todo nuestros recursos culturales y sociales, ligando los mundos intelectuales, científicos y artísticos a la gestación de las políticas nacionales.

Los intelectuales, artistas, educadores, periodistas, investigadores, hombres y mujeres de la cultura, que confluimos en cada uno de los espacios Carta Abierta surgidos primero en Buenos Aires y luego en distintos puntos de nuestro país, somos conscientes de la importancia que han cobrado estos espacios plurales que nos reunen y nos permiten encontrarnos, debatir, reflexionar con lucidez acerca de las complejas vicisitudes políticas que atravesamos los argentinos y también nuestros hermanos latinoamericanos. Al actuar colectivamente, podemos ejercer nuestro apoyo crítico al proceso político en marcha, cuyas líneas generales reivindicamos, sin perder autonomía, ni disimular o achatar nuestras propias diferencias, buscando aportar ideas e iniciativas concretas al gobierno democrático, y señalando con firmeza las cuestiones que consideramos erróneas. Carta Abierta Santa Fe viene trabajando desde el mes de julio en esa dirección, convencidos de que hay que abroquelarse frente a los intereses que procuran erosionar la legitimidad del gobierno, malograr el rumbo emprendido y forzar a una derechización programática.

Culmina un año intenso, difícil, contradictorio, en medio de la crisis financiera desatada en la principal economía del planeta, cuyos efectos - pese a los resguardos que desde el gobierno nacional se vienen tomando- han comenzado a sentirse en nuestro país y amenazan afectar el crecimiento, los niveles de empleo y los ingresos populares. Un balance de lo acontecido nos muestra una Argentina que ha dado algunos pasos fundamentales y sigue en deuda con algunas cuestiones estratégicas impostergables.

La vivencia del clima golpista, la alevosa deslegitimación de los poderes constitucionales y el revanchismo agresivo desplegado en las pantallas y en las rutas por la Sociedad Rural y sus socios, paradójicamente activó memorias de episodios imborrables, y despertó muchas conciencias adormecidas, provocando como saldo positivo un reverdecimiento del flujo político participativo, al que se sumaron importante cantidad de jóvenes recién asomados a la escena pública-política, al recobrar ésta la profundidad reflexiva inherente a la confrontación de ideas e ideales que subtienden los diferentes modelos de país en pugna.

Un mérito del gobierno, nada menor, ha sido el sostenimiento de sus convicciones políticas y democráticas durante el conflicto con las patronales campestres y su capacidad de retomar la iniciativa tras cien días de bloqueo y desabastecimiento y pese a haber sufrido una dura derrota parlamentaria. Aunque una grieta profunda surca la fórmula elegida en las urnas hace un año, desde que el vicepresidente Cobos, burlando los más elementales códigos ético-institucionales, ejerce la oposición desde el seno mismo del gobierno.

Mientras el Congreso de la Nación recobró el lugar que le corresponde como escenario privilegiado para la discusión de los grandes temas nacionales, el Poder Judicial, con una Corte Suprema intachable, sigue sin embargo acarreando inaceptables rémoras, que muchas veces entorpecen el ejercicio del derecho y disminuyen la calidad institucional. Cuestión que redobla su importancia en momentos en que están llegando a la instancia de juicio oral muchas causas que procuran el postergado enjuiciamiento de los culpables de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura genocida. Acompañamos tanto a nivel nacional como en nuestra provincia, -dónde esperamos que cuente con el voto favorable del Senado- la iniciativa legislativa ya aprobada en Diputados , que impide ejercer las función pública a quienes hayan tenido participación en la dictadura.

Tanto la política de DDHH como la política exterior soberana, de unidad con los pueblos latinoamericanos, son pilares irrenunciables que apoyamos con energía.

Numerosas medidas tomó en los últimos meses el gobierno nacional y fueron refrendadas por el Congreso. La expropiación de Aerolíneas Argentinas y la decisión política de poner fin a las AFJP y retornar a un sistema previsional solidario único, dependiente del Estado, articulada con la recientemente sancionada Ley de movilidad previsional son dos de las más importantes en el camino de desandar los estragos neoliberales.

No nos alegra, en cambio, el veto presidencial por cuestiones "técnicas" de la ley de glaciares, aprobada por unanimidad en ambas cámaras, que sospechamos muestra la influencia de los intereses sectoriales relacionados con las concesiones mineras y el aprovechamiento de nuestros recursos naturales.

Asimismo, volvemos a señalar que permanecen intocadas rentas extraordinarias y que está pendiente una reforma tributaria que afirme las políticas redistributiva.


Como dijimos en nuestro documento del Encuentro Nacional de los espacios CA en Rosario, seguiremos poniendo nuestra capacidad de reflexión crítica y nuestra potencia creadora para evitar que el proceso político iniciado en el 2003, tan jaqueado en estos tiempos por los sectores más reaccionarios, sea interrumpido, neutralizado o vaciado de contenido. Y en ese sentido, creemos indispensable recuperar la política como asunto de todos, único modo de vigorizar las instituciones, renovar la vida colectiva, y apuntar a una mayor justicia social, condición esencial de la democracia. Ante las acechanzas que se ciernen, es fundamental movilizar los recursos culturales y sociales capaces de brindar un sólido andamiaje a las medidas con las que el gobierno busca sacar a nuestro país del pantano neoliberal en el que estaba hundido.

Dado en Rosario el 18 de diciembre de 2008.


*http://cartaabiertasfe.blogspot.com/

LA HORA DE LA POLÍTICA

* Raúl Ferrazzano


Ante la Crisis Mundial, en el que la comunidad internacional está evaluando aún los daños causados por la más grave crisis financiera desde 1929, son muchos los ensayos académicos de "prestigiosos economistas" que tratan de explicar lo inexplicable, justificando porque se "le quemaron los libros" , pero las respuestas a los desafíos actuales no pueden provenir de los especialistas, que durante tres décadas han aplicado las recetas que nos han llevado al actual colapso de la economía mundial. Lo que necesitamos son otros consejos, provenientes de hombres y mujeres con acusada sensibilidad social, preocupados por la producción, por el empleo y por un orden global más equilibrado y democrático, pues ha llegado la hora de la política.

La Política es, nuevamente la que debe poner un norte. La política como herramienta de transformación, que perfila la estrategia para que la economía se ponga en función social : y la verdad es que no hay nada que inventar, " La acción política no es una finalidad de Gobierno, sino un medio para el bien de la Patria, que es la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación". Doctrina Justicialista
Los procesos de reforma económica son actos intrínsicamente políticos. Esta afirmación parece obvia aunque no lo es. La decisión política se reviste así de una connotación tecnocrática.

Las transformaciones deben ir avanzando en dos sentidos: uno institucional y otro distributivo:
- En lo institucional, la política define el rol para las instituciones que organizan la producción y la distribución de la riqueza, básicamente: El Estado y el Mercado. Ambos de importancia, de allí el cuidado a tener para mantener el fino equilibrio entre ambos. Libre juego pero con un Estado Protector, Proactivo y Presente, que solucione las desigualdades que el mercado produce.
- En lo distributivo, que se refiere al flujo de dinero, subsidios e incentivos, la que será económica, cuando se dirija a promover actividades productivas de importancia; o social cuando los recursos se utilizan para la formación de capacidades humanas o comunitarias.

El pensamiento neoconservador y recetas como las del Consenso de Washington consagraron la autorregulación de los mercados, la hegemonía del capital especulativo y la práctica inutilidad del Estado. El predominio de semejantes ideas encubría en realidad una actividad especulativa sin precedentes, que provocó una separación prácticamente total entre las esferas productiva y financiera. La economía global se transformó poco a poco en un enorme casino.

La crisis financiera ha obligado a los fundamentalistas del liberalismo a rendirse a la evidencia de su propio fracaso y a implorar la acción del Estado para evitar un posible agravamiento. De repente, la intervención estatal dejó de ser abominable y pasó a ser indispensable para los defensores de la tesis falaz –y durante mucho tiempo, poco cuestionada– de que el mercado es virtuoso por definición y capaz de regularse a sí mismo, algo que una doctrina "visionaria" como el Justicialismo, ya viene sosteniendo fuertemente hace más de medio siglo.

El electorado de Estados Unidos –epicentro de la crisis– se ha manifestado a favor del cambio en las recientes elecciones. El capital político de Barack Obama refleja el apoyo popular a una propuesta de variación de rumbo que sea dictado esencialmente por la política, y no por los mercados. Representa también la condena de una práctica y de un discurso que en los últimos tiempos fueron dominantes, hasta el extremo de impedir que las adecuadas medidas correctoras pudieran ser tomadas por los Gobiernos de los países involucrados, a pesar de las múltiples señales de descontrol del sistema financiero.

La cuenta que hemos de pagar a causa del descontrol especulativo es muy elevada, y los trabajos de reconstrucción serán arduos. La participación de los líderes políticos en esta tarea resultará crucial, pues es desde arriba, desde la conducción política del aparato del Estado que se comienza a modificar el modelo económico neoliberal y se pasa a un modelo más racional donde todos los factores de la economía tengan debido resguardo, integrándose dignamente al contexto mundial de globalización.

Su actuación debe estar a la altura de la gravedad de las circunstancias y de la magnitud del desafío que supone edificar un nuevo orden financiero internacional. Tal arquitectura ha de ser capaz de evitar que vuelvan a producirse los desmanes que nos han conducido hasta aquí, y cuyo impacto en la economía real amenaza el empleo, el poder adquisitivo, los ahorros y el sueño de una casa propia y de una jubilación tranquila para centenares de millones de personas en todo el mundo.

El cambio del sistema financiero internacional exige una coordinación de los sistemas reguladores nacionales, y pasa necesariamente por el aumento de la participación de los países en desarrollo en los procesos decisorios de gobierno global y en instituciones como el FMI y el Banco Mundial. Estos dos organismos deben ser reformados (o refundados) como parte de un profundo cambio de los mecanismos de gobierno del sistema económico-financiero internacional, que durante mucho tiempo se ha dedicado a velar por un orden mundial asimétrico. De esta manera se imponían recetas de austeridad, de impacto social negativo, a los países en desarrollo, que no eran seguidas por los países desarrollados en situaciones semejantes. Ya no podrá ser posible que ciudadanos, países e instituciones internacionales tengan que obedecer leyes y reglas, mientras que el sistema financiero está mal regulado o, lo que es peor, no está regulado en absoluto.

En Nuestra Región, la democratización de los países latinoamericanos abre espacios para la ampliación del diálogo político y para la concreción de proyectos conjuntos en materia de integración económica y de infraestructuras. América del Sur no quiere soluciones aisladas para la crisis. Quiere más integración. La visión política común que orienta tales opciones ha ofrecido resultados concretos a los agentes económicos y a los ciudadanos en lo que se refiere al aumento significativo, a lo largo de las últimas décadas, del intercambio comercial, de la construcción de cadenas productivas que atañen a países vecinos y de la ampliación de las infraestructuras viarias y energéticas, por citar algunos ejemplos.

Con todo, lo fundamental es llevar adelante, como en otros momentos históricos, un cambio radical de la arquitectura financiera del mundo, una revolución desde arriba. Es necesaria una previsibilidad económica para reconstruir la economía mundial sobre nuevas bases, de manera que el mundo de las finanzas esté al servicio de la producción agrícola, industrial, científico-tecnológica y cultural, y no al contrario, como hasta ahora ha venido ocurriendo.


*Director CELPOT

50 AÑOS DE LA REVOLUCION CUBANA ¿QUE ES LA LIBERTAD?

*Por Cristina Castello

La indiferencia —contracara del amor— es ajena a la Revolución Cubana y a Fidel Castro. Ellos despiertan a Eros o a Tánatos, el edén o el infierno, el amor o el odio, según la visión de cada uno. Descubrir su esencia, es tarea ciclópea.
Más que conocer la historia, importa pensar en esa isla con sus luces y sombras; y también con un pueblo que tiene mística. Se trata de desaprender la mirada capitalista que —mal que nos pese a muchos— en mayor o menos medida, tenemos incorporada. Y de indagar la esencia misma de la libertad; de preguntarnos qué significa ser libres. ¿Lo somos cada uno de nosotros?

Todo el proceso revolucionario que hizo de Cuba un país socialista desde 1959, se conoce como Revolución Cubana. Precisamente, el primer día de 2009 es el 50º aniversario de su comienzo, cuando un grupo aglutinado en torno de Fidel Castro derrotó al dictador Fulgencio Batista (1952-1958), y tomó el Poder. Nombró Presidente al magistrado Manuel Urrutia, y Castro asumió como primer ministro hasta 1976, en que asumió la presidencia.

La revuelta se había iniciado con el asalto del Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y, antes, Castro había llamado a la huelga general con la consigna «Revolución, sí; golpe de Estado, no». El desembarco del yate Granma en 1956, dio el impulso definitivo a la guerra. Ochenta y dos guerrilleros, entre ellos Ernesto «Che» Guevara, Camilo Cienfuegos y Raúl Castro, hicieron tierra aquel día. «¡Aquí estamos! /La palabra nos viene húmeda de los bosques, / y un sol enérgico nos amanece en las venas», les latían los versos de Nicolás Guillén.


Llevaban armas: querían derrocar a Batista, un asesino que sembró muerte, hambre y corrupción. Llevaban sueños, valores —esas semillas fundamentales para Fidel—, y se nutrían de los ideales del escritor, poeta y héroe nacional de Cuba, José Martí: «Ser cultos para ser libres».

Fidel se mantuvo en el cargo hasta 2006, cuando —a raíz de una seria afección intestinal— lo cedió su hermano Raúl. En 2008, éste fue elegido por el Parlamento, tras la renuncia de Fidel, quien hoy es el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y el primer secretario del Partido Comunista.

Desde 1959, el «Comandante» —una de las personalidades más importantes que dio el siglo XX— sufrió más de 600 atentados contra su vida, y los Estados Unidos de Norteamérica no cesaron jamás los ataques contra la Isla. Hace 47 años le impusieron el bloqueo económico más cruel y prolongado que se haya conocido. Su objetivo fue destruir la Revolución Cubana «[…] a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas […], negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno […]».

Mientras tanto, acusan a Fidel de dictador. Pero, aun los opositores deben rendirse a la evidencia de que los índices de educación, salud y alimentación, a pesar del bloqueo y el aislamiento, colocan a la isla a la altura de los países desarrollados.

Terrorismo de Estado de los USA


El bloqueo es un componente fundamental de la política de terrorismo de estado de Norteamérica, que —sin piedad— afecta a la población toda, sin distinciones. Desde el triunfo de la Revolución, el Imperio se empeñó en derrotarla. Cometió centenares de atentados incluso en lugares públicos.

No bien Fidel tomó el Poder, hizo la reforma agraria, comenzó las transformaciones para la salud, e inició la alfabetización: el clamor por cultura de José Martí se hacía cierto en el pequeño país. «Tengo, vamos a ver, /que ya aprendí a leer, /a contar, tengo que ya aprendí a escribir y a pensar/y a reír» (Nicolás Guillén).
Cuando estaba en el corazón de la lucha por el desarrollo del pueblo, el 15 de abril de 1961 aviones estadounidenses disfrazados con insignias cubanas, atacaron tres aeropuertos y causaron la muerte de centenares de inocentes. Y a los dos días, USA se valió de mercenarios reclutados por la CIA en Nicaragua e invadió Bahía de los Cochinos, una de cuyas costas es Playa Girón.

Vestidos para matar, asolaron la isla, por tierra, mar y cielo, pero el gobierno cubano logró derrotarlos a las setenta y dos horas. En ese sitio, hoy existe un museo que recoge los detalles de aquel hecho histórico. Después de aquel asalto estadounidense, Cuba fortificó sus lazos con la entonces Unión Soviética y recibió su apoyo.

Los ataques continuaron, por cierto. En 1962 John F. Kennedy denunció la presencia de misiles nucleares soviéticos en Cuba, y la URSS retiró las armas mientras el presidente estadounidense prometió que las invasiones se suspenderían.

Pero las presiones y ataques siguieron, con los diferentes gobiernos del Norte. Cuando la URSS colapsó, después de la caída del Muro de Berlín, cesó la ayuda a sus amigos cubanos y la economía se desplomó violentamente. La isla seguía bloqueada y, ahora, otra vez en soledad.

¿Cómo Castro capea la tormenta del bloqueo? Según el escritor Gabriel García Márquez, puede hacerlo porque su visión de América latina en el futuro es la misma de Bolívar y Martí; porque ve a ésta como una comunidad integrada y autónoma, capaz de mover el destino del mundo.

Lo cierto es que la Revolución Cubana es «blanco o negro»: para la mayoría no parece existir el gris, que consistiría en aprender de lo bueno y rechazar lo que merezca objetarse. Aunque ya casi no se aplica, en Cuba existe la pena de muerte, que ha sido utilizada —con o sin legislación— por casi todos los países, para castigar crímenes o ideas, lo cual no absuelve a ninguno.

En marzo de 2003, el Gobierno encarceló a 75 opositores, mercenarios que recibían dinero de Estados Unidos para traicionar a la patria; y en abril, mientras ocurría un éxodo masivo de cubanos, se fusiló a tres secuestradores —«los tres principales, más activos y brutales jefes de los secuestradores de una lancha»— y el mundo bramó. La mirada ética, en la cual me incluyo, bramó por eso: porque no acepta la pena capital ni en la guerra ni en la paz, ni bajo ningún concepto.

De cualquier manera, cabe preguntarse por qué el mundo no tronó ni truena todos los días, cuando las muertes en Palestina, en el Líbano, en Irak, Afganistán...; muertes cuya responsabilidad es mayoritariamente de Georges W. Bush, «terrorista», en algunos casos aliado con el sionismo. Por qué no estalló con tantas masacres que produjo el Imperio, incluidas las de América latina. Por qué no brama cuando algunos países teóricamente civilizados de Europa actúan —cada vez más— como Estados policíacos que asesinan, torturan y encarcelan. Sin justicia ni moral.

Me parece que, en principio, hay dos razones, la primera de las cuales es de manual: la repulsión reaccionaria hacia las izquierdas. En cuanto al supuesto o verdadero progresismo, ¿no será que más se le exige a quien tiene más para dar? Todavía me resuenan las palabras de José Saramago, frente a los fusilamiento de 2003: «Hasta acá llegué con la Revolución Cubana» dijo entonces.

Pero... ¿quién es Fidel?

Quienes lo abominan, dicen que es un dictador, le enrostran torturas que él niega que hayan ocurrido, así como la falta de libertad de expresión, y critican la pena de muerte.

Para los especialistas y politólogos, Fidel es un gran estratega militar y un político que creó una política exterior propia de una potencia mundial. Y lo hizo con el pueblo, desde una isla que es 84 veces más pequeña que Norteamérica.

Según esa suerte de concursos absurdos que hacen algunos medios, en este caso el «Times», él ocupa el noveno lugar entre los barbudos del mundo. El puesto primero e inamovible es para Karl Marx; y los siguientes son para Rasputín y el actor inglés Brian Blessed, para Darwin, el padre de la Teoría de la Evolución y... La cuestión es que Jesucristo es el cuarto en esa competencia fútil. ¡Qué carnaval!

Curiosamente, las primeras influencias ideológicas sobre Fidel, fueron los escritos de Primo de Rivera y la Falange española. Su papá era gallego y lo hizo estudiar en un colegio religioso. Su «guía espiritual», el jesuita español Armando Llorente, recordó que cantaban juntos el himno falangista «Cara al sol».

Después se diplomó como doctor en Derecho Civil y licenciado en Derecho Diplomático. Y pasaron los años. En 1958 y ante la interrogación de Llorente sobre si la revolución en marcha era de carácter comunista o humanista, Castro no dudó: «¡Padre, de dónde voy a sacar el comunismo si mi padre es más franquista que usted!». ¡Bueno!
Manos de bisabuelo, tiene 82 años, cabeza lúcida y alma saltarina, dijo a Oliver Stone, en el filme «Comandante», que gracias a no afeitarse ahorró muchos meses. Se lo acusa de «totalitario» y él sale al cruce y responde que lo es, porque tiene el apoyo de la «totalidad de la población»: tiene humor. Lo cierto es que se le hicieron miles de entrevistas, varios filmes, se escribieron libros, resultado de largas conversaciones; y se dice que le preguntaron todo: por la pena de muerte, por las supuestas torturas, por los fusilamientos, por las cárceles, pero... no es verdad.

Aparentemente nadie le preguntó directa y concretamente, con fechas, nombres, datos, testimonios, sobre los martirios de cada uno de quienes dicen haber sufrido las supuestas torturas; o sobre la falta de libertad de expresión, o la cárcel. Tampoco sobre la exclusión de muchos artistas, incluidos muchos escritores — disidentes, es cierto, y algunos, probados legionarios de los USA invasores; entre ellos Heriberto Padilla, Cabrera Infante, Reynaldo Arenas y Orlando Mediavilla. Es imposible leer o escuchar una repregunta...y claro que la personalidad de Castro es muy seductora y que esto no es fácil para todos. Pero si un periodista o escritor se hechiza, y no lo obliga con sus interrogaciones a responder concretamente… entonces, ¿dónde está la verdad?

Fidel. Lee inglés pero no lo habla, nunca fue a un psiquiatra y lo atribuye a su confianza en sí mismo; cuenta que los dolores más grandes de su vida fueron la muerte de su mamá y la del «Che». Dejó de fumar para tener autoridad en el combate contra el tabaquismo, le gusta cocinar, hace gimnasia y practica natación regularmente; ama la ciencia, sueña con que sus científicos descubran la vacuna contra el cáncer; es paciente y disciplinado, y tiene una potente imaginación.

A fuerza de vivir, el hombre de La Habana sabe que aprender a descansar es tan importante como aprender a trabajar. Muy cultivado, es un lector empedernido de economía, historia, literatura y poesía. No escribe poemas, pero le gusta que sus textos tengan cadencia, cierta musicalidad poética.

Ya no tiene prejuicios con los homosexuales, es fanático de todas las películas de Chaplin, disfruta de Cantinflas y le gusta el trabajo de Gérard Depardieu. En la calle lo llaman por su nombre, lo tutean, lo contradicen: la gente se siente en familia con él. No es grandilocuente, sino de modales finos y enemigo del culto a la personalidad. Es austero, y en ninguna parte de la isla podrá verse una pintura o escultura suya, ni sellos postales, ni monedas: nada. La sobriedad es uno de sus sellos.

Y de su vida privada no habla, a diferencia del circo de intimidades que los políticos del mundo comenzaron a mostrar, sobre todo a partir de los ‘90. Su compañera desde hace treinta años es Dalia Soto del Valle, con quien tuvo cinco varones, cuyos nombres empiezan todos con la letra A. Se comenta que tiene por lo menos tres hijos más, pero el único que se conoce es Fidelito, fruto de su matrimonio con Mirta Díaz-Balart. Se niega a exhibirse, lo que no le impide reconocer algún añejo sueño con Sofía Loren o Brigitte Bardot. Sin embargo, muchos piensan que el gran amor de su vida fue Celia Sánchez, amiga y combatiente desde la lucha contra Fulgencio Batista. Fue la cara femenina de los ’60-’70 y murió en 1980. Es venerada por los cubanos.

¿Y ahora qué?

Cuba y su pueblo mítico, que tiene «esa sustancia conocida /con que amasamos una estrella». Pueblo renacido como tal a partir de la «Revolución Cubana», porque hasta entonces muchos habían claudicado frente a Washington. La isla era tan sólo una pequeña mancha en el mapa, donde las mafias hacían nido. Hoy, cuando en la mayoría de los países los seres humanos parecen huérfanos en medio de la multitud desabrigada, en la isla hay una mística de la fraternidad, y un gran amor por la patria.

Hay otra Cuba, es cierto: la de la mafia de Miami, donde los disidentes trabajan para el Imperio. Pero también... ¿por qué muchos quieren escapar?
Por otra parte, si pensamos con Simón Bolívar que «si un hombre es necesario para sostener el Estado, este Estado no deberá subsistir, y al fin no existirá», cabe preguntarse por qué Fidel no formó jóvenes para asegurar la continuidad cuando él ya no esté.

«Condenadme, no importa, La historia me absolverá», dijo Castro en el juicio del Moncada, el 16 de octubre de 1953. La opinión de cada uno es personal, a partir del interrogante: ¿qué es la libertad?
¿Son más libres los ciudadanos norteamericanos bajo el yugo del Imperio? Viven anestesiados por los hot-dogs y la gaseosa multinacional, y estrictamente vigilados en un país terrorista.

¿Quién tiene menos libertad: el que no puede salir de su país pero tiene casa, comida, educación, salud...? ¿O el que posee su pasaporte, pero carece de lo indispensable: techo, trabajo, escuela? Recordemos que cuando se inició la Revolución, había un 30% de analfabetos y un 60% de analfabetos funcionales, mientras sólo un 10% tenía cierta cultura general; hoy el 99,8% de su población está alfabetizada; y 67 universidades forman por año, gratuitamente, a 800 mil estudiantes. Hay un médico por cada grupo de 160 habitantes, y todo el servicio de salud —de la mejor calidad científica— es gratuito.

¿Son libres los inmigrantes que pueden salir de sus patrias para encontrar un lugar en el mundo... donde los matan o encarcelan? ¿Son libres los cada vez más desempleados del planeta, o lo son los cubanos, pues saben que tienen trabajo?
¿Es libre el país más poderoso de la tierra, si está convirtiendo cada ciudad en cárcel y cada persona en sospechosa? ¿Son libres los habitantes de un país que pregona la Justicia y no la ejerce? En una palabra, ¿qué es hoy la libertad?
El Gigante del Norte tiene cautivos desde hace diez años a los famosos Cinco cubanos Prisioneros del Imperio. Están acusados de espionaje — y condenados— sin pruebas, lo cual merece la reprobación del mundo y de los organismos internacionales involucrados en estos temas. Ahora se espera a Obama como al Mesías... pero —aunque lo fuera— son demasiados los milagros que lo aguardan.

Cuando Fidel Castro estudiaba, ávido de conocimiento, en una ocasión le prohibieron entrar a clase, a causa de su militancia política. Tenía 20 años.
Entonces, se fue a la playa, meditó y se acostó boca abajo, besando la arena. Después volvió, a pesar de saber que podían matarlo.
Aquel día lloró.
¿Quién llora en la isla hoy?


*Poeta y periodista
http://www.cristinacastello.com/


Gentileza: Prensa Marplatense

AGUINALDO: 33.302


*Por Roberto Capdevila


Yo no lo voy a jugar ni lo jugué, pero gracias a este numerito, estoy cobrando desde hace muchos años una cantidad igual a un sueldo mensual y sumándolos me da una importante cantidad de pesos, casi como si hubiese ganado un Gordo de Navidad. Este número es el de la buena suerte, es el único que paga sin jugar, cobras si o sí, es el Decreto que instituyó el aguinaldo el 20 de diciembre del `45. Pero tiene otra importancia fundamental, es el número que demuestra que casi todo argentino es peronista –al menos los que tienen trabajo en blanco - , algún desinformado dirá enojado: ¡no es cierto! existen muchos antiperonistas entre los trabajadores y seguidamente enumerarán socialistas; comunistas; independientes; radicales y otros gorilas de diferentes colores, bueno…lo serán de boca, porque lo que es cuando llega el momento de cobrar el aguinaldo, ninguno lo rechaza ni se enoja con el general; además, el 33.302 tiene una negra historia, debidamente tapada por los intelectuales –que también cobran aguinaldo-. Cuando se decidió por decreto –como de prepo- que los trabajadores debían tener un sueldo mínimo; aguinaldo y vacaciones; el socialista Alfredo Palacios hermanado con la Unión Democrática; la Federación Universitaria Argentina y la Embajada Norteamericana, se opusieron a este hecho de justicia social. Por eso cuando cobres el medio aguinaldo, mándele un agradecimiento al “Pocho” que se lo ganó y no se andaba fijando si lo votabas o no.

*Agrupación Jauretche

CORREO DE LECTORES/AS: OPINIÓN SOBRE LA NOTA "SUPREMA JUGADA DEL LIBERALISMO" DE CLAUDIO DÍAZ

LA HISTORIA, LA VERDAD OBJETIVA, LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA


*Por Utopía

No es necesario para justificar posturas ideológicas o partidistas, desconocer la importancia de algunos hechos que hacen a la historia, por ejemplo la importancia de las luchas llevadas a cabo por los sindicatos que nacen en la Argentina a principio de siglo, creados por inmigrantes que llegan a la Argentina influenciados por las corrientes anarquistas, socialistas y comunistas que estaban en expansión en toda Europa.

En la Argentina se fundaron sindicatos que luchan por diversas reivindicaciones, siendo el primero en nuestro país el sindicato de tipógrafos. Estos sindicatos, con orientación anarquista, se agrupan en la F.O.R.A. (Federación obrera de la republica argentina). La lucha mas importante que encara en el campo obrero, es la reivindicación social y las 40 horas semanales de trabajo. Estas luchas provocan represión y muerte para muchos obreros y dirigentes de la FORA. En lo que hace a las conquistas sociales que se establecen durante el gobierno de Perón, podemos decir que no fueron una creación peronista, sino que se tomaron las reivindicaciones que planteaba el movimiento obrero de antaño y que fueron explicitadas por el Dr. Alfredo Palacios en cuanta oportunidad tuvo en el Congreso de la Nación;(esto puede comprobarse en los diarios de sesiones de la época y documentos de la FORA y el Partido Socialista).

En la década del ´30, un nuevo acontecimiento recorre el mundo y repercute en la Argentina. Aparece en escena Hitler en Alemania, Franco en España y Mussolini en Italia. Estos al efecto de implantar gobiernos absolutistas y una economía en defensa de sectores sociales determinados, no titubean en masacrar a millones de seres humanos por considerarlos pertenecientes a una raza inferior.

En la Argentina el G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) es un grupo que simpatizaba con estos sectores. Perón pertenece a este grupo, que más tarde lo apoya para llegar al poder.
Considerando la táctica que deben emplear los grupos políticos mas diversos y que por distintos motivos se oponen a esta barbarie, es que se unen para derrotar al enemigo fundamental: el nazifascismo que se impone en el mundo.

Es probable y opinable considerar que la situación política y económica internacional es cambiante, que a posteriori de la 2da. Guerra mundial los sectores de la izquierda argentina no hayan interpretado con acierto en nuevo contexto del mundo y hayan seguido ubicando a un histórico enemigo que quizás en ese momento debilitado, destruido deja de ser el fundamental y ameritaría un cambio de táctica. Prueba de las simpatías de Perón hacia el nazifascismo, son la inmensa cantidad de genocidas alemanes (Eichman, Menguele, Pirker, etc.) reciben asilo y protección en estas benditas tierras.

Es indudable que en el marco de las tácticas políticas de todos los que desean lograr un mundo mejor, debe ser la de ubicar al enemigo fundamental en cada momento histórico, unir todas las fuerzas contra él al efecto de avanzar. Para cambiar con éxito las relaciones económico-sociales es imprescindible cambiar los valores subjetivos que nos inculcaron durante siglos, a fin de perpetuar en el poder a grupos sociales dominantes.

Si analizamos (sin entrar en mucho detalle) la caída del bloque socialista europeo, podemos concluir que después de 70 años de ateísmo, la gente conservó en secreto sus creencias después de 70 años conserva valores de individualismo y ambiciones particulares desmedidas, prueba de ello es la cantidad de ex dirigentes de esos países que se apropiaron de empresas y riquezas que hoy explotan en su beneficio valiéndose de mafias al más puro estilo occidental y cristiano.

Para terminar, creo que seria necesario abrir un debate de los distintos sectores para ubicar al enemigo fundamental y unirnos para avanzar. La duda nos obliga a discutir, convencer, concensuar. Esto es gobernar con justicia y equidad, es el camino para cambiar valores subjetivos que traban el desarrollo de un mundo justo, libre y soberano. En política lo temperamental, emocional y fundamentalismo, deben quedar relegados, anteponiendo el razonamiento. La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral.