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30 de noviembre de 2008

MUESTRA PASIÓN POR LO NACIONAL EN LA UNMDP



*Por Eliana Valci

El pasado 24 de noviembre, se exhibió la “Muestra Pasión por lo Nacional” en la Universidad Nacional de Mar del Plata, como consecuencia de haber efectuado el contacto entre las autoridades de dicha institución y las de Políticas Culturales del Banco Provincia; no así la organización, que me hubiera gustado “por obvias razones” desde lo político.

Así las cosas, la muestra tuvo un carácter netamente institucional con los mecanismos propios de las circunstancias. De todas formas, la Universidad Nacional de Mar del Plata, va a poder decir que una vez estuvo Jauretche.

Se expuso su obra de a través de distintas imágenes que nos hacen transitar por el Pensamiento Nacional, que para el observador, cada afiche constituye un disparador hacia la pregunta y a la búsqueda de la ideología crítica, y sacarlo de la abstrusa comunicación actual.

También, he de hacer notar el valor de la simpleza de la muestra en sí misma, que luego cuando la Lic. Araceli Bellotta, el Lic. Claudio Chaves y el Dr. Oscar Valdovinos, expusieron, cada afiche se convirtió en una relevante e inquietante invitación a la reflexión.

A esta altura de la nota, me voy a tomar la licencia del género para felicitar a mi compañera Araceli Bellotta, quien hizo una defensa profunda a la mujer en la historia, sacándola del recuadro impuesto por la masculinidad y poniendo en valor a los revisionistas en un espejo profundo donde también Jauretche había en muchas de sus palabras incurrido para no entrar en la historia de los vencedores.

La exposición del Lic. Claudio Chaves, como siempre intentando denodadamente que entendamos los periodos de la historia en su mirada cuasi ecuánime, palabras que ya las hemos tomado como propias y que sirven como guía para formalizar en cada uno una mirada más profunda de lo que paso, y su diálogo con Jauretche a medida de su exposición hace que cierre un círculo en él fundamentalmente como ejemplo de trasvasamiento generacional.

Una verdadera sorpresa de esta muestra, es la presencia del Dr. Oscar Valdovinos, presidente del Banco Provincia, poniendo en valor el compromiso del Banco con aquél que fuera su empleado, el Dr. Arturo Jauretche, y donde Valdovinos intenta rescatar a su compañero (Arturo) de una especie de marginalidad; y reafirmar el lenguaje no acartonado de Jauretche. Valdovinos deja una imagen de la cual creo no se ha dado cuenta, de la importancia que tiene ser compañero de trabajo, es decir, hace un homenaje a todas esas horas compartidas en el lugar de trabajo.

Es importante destacar la presencia del Diputado Provincial, el compañero Daniel Rodriguez, la Secretaria General del Partido Justicialista, la compañera Graciela Duhayon, el Secretario de la Juventud Peronista, el compañero Ariel Greco, el Secretario de relaciones Institucionales del Partido de la Victoria, el compañero Pedro Valci, el ex Decano de la Facultad de Arquitectura, Juan Garamendi, la decana de la Facultad de Humanidades, Cristina Rosental, el titular del COMFER, Fernando Maraude.

*Directora Revista Ida & Vuelta

HOMENAJE A ULISES




En la gira de un actor, hacia la magia del universo, quedan siempre resonando en esta "vida" sus palabras, para este Ulises que hoy se nos va de gira, recordarlo no es todo, tambien hay que decir que fue unos de los actores mas comprometidos con la LUCHA y al cual seguramente todos vamos a recordar y extrañar, nunca dejo de marcar la diferencia y hacernos pensar. Se ha ido Ulises, el que nos hacia penar

Revista Ida &Vuelta

LOS 70 ENTRE "LA NUEVA" DERECHA Y "LA IZQUIERDA"


En los últimos dos años se produjo un boom de cierta literatura politica y varios libros publicados en torno a los comportamientos ideológicos gestados fuertemente en la Universidad de los años´60 que impactaron en la lucha armada de los´70. Uno de los autores más leídos es el periodista Juan Bautista Yofre, ex "Am-bito Financiero"

El que fuera titular de la SIDE. en la primera parte del gobierno de Carlos Menem, conocido como "Tata" Yofre elaboró dos trabajos durante varios años. El primero de sus libros se tituló: "Nadie fue". Estuvo referido al golpe militar del´76 y a la complacencia de
vastos sectores de la clase media y especialmente los medios periodisticos.

Yofre, cuyo hermano Ricardo fue funcionario de la dictadura y más tarde cercano al gobierno de Raúl Alfonsín -el "Tata" mantenía estrechas relaciones con gente de la Cancillería durante el régimen del general Jorge Rafael Videla- hace un año editó otro libro, a la
saga del primero. Lo tituló: "Fuímos todos". La "vieja izquierda" acusa a la "nueva derecha".

Ahora, el abogado marplatense Nicolás Márquez acaba de publicar "El Vietnam argentino" cuyo título está basado -dice- en "la guerrilla marxista en el monte tucumano a mediados de los´70 a cargo del ERP Ejército Revolucionario del Pueblo. El debate está instalado desde hace dos o tres años en los medios.

Para los sectores "progresistas" que remiten al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner -el importante grupo de "los 100" intelectuales que mantuvieron una asamblea abierta con el ex Presidente de la Nación, Néstor Kirchner, en pleno conflicto del gobier-
no con el Campo- lo que se publica "remite a la nueva derecha", según dicen.

A su vez, los investigadores de la tragedia de los´70 -los citados- entre otros el periodista ex Redactor de "Clarín", Ceferino Reato, ya aparece como autor del próximo best seller si se piensa en "Operación traviata". Allí, Reato recopila la participación de la organi-zación "Montoneros" en el asesinato de José Ignacio Rucci el 25 de setiembre del´73.

El libro de Reato se agotó en dos semanas. La primera edición se consumió también la polémica que molestó a varios funcionarios del gobierno por un pasado "setentista" ligado al grupo guerrillero que fundó Fernando Abal Medina, ex estudiante del Colegio Na-
cional Buenos Aires, a fines de los´60.

En Mar del Plata, hace unos días el colega Alberto Castagnoli produjo otro testimonio de la guerrilla de aquellos años. Recordó en su blog político el secuestro y cautiverio del coronel Ibarzabal, a cargo del ERP. el 19 de noviembre del´74. Lo que sigue es una
síntesis.

"El 19 de noviembre de 1974, luego de estar secuestrado en las denominadas "carceles del pueblo" durante 11 meses, fue asesinado el coronel Jorge Roberto Ibarzabal. Antes en el intento de co-
pamiento del cuartel de Azul, cayó un soldado de guardia (Daniel
González) y fue herido de gravedad el teniente Carullo". Casi nadie
se acuerda de ellos.

Las crónicas de la época dan cuenta que el militar fue secuestrado "en el intento de asalto y copamiento del Regimiento de Caballeria de Tiradores Blindado 10 y Grupo de Artillería Blindado 1 (Azul, provincia de Buenos Aires) ocurrido a las 22,30 horas del sábado 19 de enero de 1974", revela la recopilación.

"El lugar fue atacado por la compañía “Héroes de Trelew” del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP)" se añade. La inmediata consecuencia política fue el endurecimiento del gobierno constitu-cional de Juan Domingo Perón. En horas se promulgaron las leyes que aumentaban penas "para los actos terroristas",. se recuerda.

Asimismo, debieron renunciar en pocas horas los gobernadores
que ganaron con el FreJuLi y respondían a la "Tendencia Revolucio-
naria", brazo político de la organización guerrillera "Montoneros"

En 48 horas se fueron Oscar Bidegain, gobernador bonaeren-
se, Ricardo Obregón Cano, mandatario cordobés y Alberto Martínez
Baca, jefe del gobierno mendocino. Fue una crisis política severa y
el principio del fin del gobierno de Perón en sus relaciones con el lla-
mado "camporismo".

"Ibarzabal habitaba una casa frente al cuartel y había ingresado a ella ante los primeros disparos. Se dirigió a la residencia del jefe de la guarnición, que a su vez era el Jefe del Regimiento de Caballería, coronel Camilo Arturo Gay. Este se alojaba en una vivienda, ubicada detrás del cuartel, separada por el arroyo Azul", se lee ahora.

"Una vez allí ambos se dirigieron al cuartel, dejando el coronel a su familia en su residencia. En la marcha de ambos jefes al cuartel fueron interceptados por el grupo guerrillero, sector del puente, sien-do ejecutado el coronel Gay y tomado como rehén el teniente coro-nel Ibarzabal", añade.

"Amenazada su familia, fue secuestrado.Lo subieron a un auto,
alejándolo de sus soldados. La familia de Gay fue conducida al
sector del cuartel destinado a la herrería, donde la esposa del mi-litar fue cruelmente asesinada. Estaba sentada en el piso con la cabeza de su hija apoyada sobre su falda. La hija, Patricia Gay, de
14 años, sobrevivió y contó como ocurrieron los hechos", continúa.

Nunca se recuperó de ese cuadro de dolor. Al cabo se suicidó el 5 de octubre de 1993. El hecho pasó casi inadvertido.

"El 19 de noviembre de 1974 en la localidad de Quilmes, una pa-trulla control de ruta de la policía provincial advirtió el paso de tres vehículos sospechosos -dos automóviles y una camioneta- que se desplazaban aparentemente en saga. Al advertirlos, efectivos poli-ciales iniciaron la persecución. Emprendieron la fuga", describe.

"Se produce la detención de la camioneta y quién se encontraba a cargo de la misma extrajo una arma corta y efectuó un disparo al interior del armario metálico que transportaba en la caja del vehículo, Arrojó el arma al suelo y se entregó con los brazos en alto, sin ofre-cer resistencia. Cuando los policías lo detuvieron, comprobaron que había dado muerte al teniente coronel Jorge Roberto Ibarzabal",dice

"El militar secuestrado presentaba un impacto de bala en su ros-tro y el fallecimiento se produjo en forma instantánea. Los testimo-
nios de la época revivieron el alarmante estado fisico del oficial del Ejército. "Era deplorable", decían las crónicas,.consecuencia del prolongado encierro en las denominadas “cárceles del pueblo”, en las que se lo hacía rotar periódicamente para evitar su localización.


Autor/Fuente: Jose Luis Ponsico (Diario El Atlantico de Mar del Plata)

Gentileza: Prensa Marplatense

DEL EJERCICIO POLÍTICO Y LA CALIDAD INSTITUCIONAL


*Por Guillermo Amor

El que se mueve en política, la con mayúscula y la con minúscula, sabe de la desgracia-da necesidad de sentarse a conversar, aún intentar un diálogo fructuoso, con personas con quienes, en principio, uno no iría ni a la esquina. Una frase lo ejemplifica “de vez en cuando hay que tragarse algún sapo”.

El hombre de la calle puede ver en ello solo hipocresía o motivaciones subalternas; el que “hace política” sabe o debe saber que su verdad, que para él no puede dejar de ser absoluta, es absolutamente relativa. Debe saber que, si pretende ser respetado en su idea, debe esforzarse para respetar la ajena. Todo esto se potencia cuando uno es fun-cionario o ejerce un cargo electivo, porque entonces debe saber defender sus ideas en un marco institucional con reglas, con formas, que son útiles porque encauzan actitudes que, de ser solo emocionales y absolutas, significarían un gran deterioro de la “calidad institucional” que tantas veces se reclama.

En recientes declaraciones una de nuestras Concejales, representante de la Coalición Cívica ─ un partido que vive denunciando los “atentados a la calidad institucional” ─ se refirió, en términos de total intolerancia, a la “imposibilidad” de que aceptara compartir una mesa con representantes de otro partido político. Cabe llamar a la reflexión, tanto a la belicosa señora, como a todos nosotros, que es con nuestros hechos que reflejamos lo que realmente pensamos y sentimos. ¿Es calidad institucional que se niegue cualquier diálogo o intercambio de opiniones con una fuerza política, de la misma validez legal e institucional que la nuestra? ¿Es posible que se clame por mejor calidad institucional cuando, en un momento crítico, se apoya fervientemente un interés, solo sectorial, cuyos integrantes están atentando contra las instituciones legales republicanas y extorsionando a toda la sociedad, no solo a su legítimo gobierno constitucional? ¿Es posible que ahora se asuman absolutamente verdades relativas (y minoritarias)?.

Respetamos todas las ideas, aún con esfuerzo militante si esas ideas difieren ostensi-blemente de las nuestras, porque ello nos lleva a esperar que respeten las nuestras y, en conjunto le demos vida civilizada e institucionalmente adecuada a la política. Por ello, si bien no nos asombran los hechos de esta señora ─ su partido responde a una líder que mucho sabe de intolerancias, denuestos y soberbia definición de sus verdades ─ sí nos empuja a denunciar una conducta de muy poca calidad institucional y hasta, simplemente, de poca calidad, porque “el hombre de la calle”, que no es pagado por nadie para ejercitar el diálogo y la educación ciudadana, podría permitirse la intolerancia, no ten-dría razón pero si excusa. Para un político profesional tal conducta es inexcusable y aún más deleznable si, paralelamente, se esgrime una sempiterna “defensa” de la calidad institucional.

SOLÁ Y DESCANGAYADO


*Por Claudio Díaz

En términos futboleros, que muchas veces encajan perfectamente en el “juego” de la política, podría decirse que el tipo ha sido, es y será un “calesitero”. Breve traducción: dícese de aquellos dirigentes (pasados de vueltas) que están permanentemente arriba del carrusel, saltan de caballito en caballito, nunca pagan y lo único que parece interesarles es agarrar la sortija.

En el peronismo esta es una práctica constante desde la muerte de Perón. Y que ha permitido que esa clase de politiqueros le haya hecho llegar a la militancia oportunistas invitaciones para dar vueltas en torno a ellos, como si fuésemos sus satélites. ¿Querés subir a la calesita? Bueno, ponete en esta cola y esperá... Entonces pretendieron que fuéramos, primero, cafieristas; después, menemistas; más tarde, duhaldistas; y ahora, kirchneristas.

Felipe Solá dio vueltas con todos ellos. Es uno de los más patéticos exponentes de esa impúdica “vocación” de estar siempre, con Dios y con el Diablo. Ya se pondrá su propia calesita y querrá convencer a las generaciones del nuevo siglo de que no hay nada más promisorio en el cercano bicentenario que convertirse en “solistas” (para el peronismo no existe peor doctrina que la del individualismo, porque somos el fruto de una idea que se pensó en equipo y se construyó entre todos).

Nunca fue fiel este Felipe… Podría comparárselo con un lejano monarca de la España de principios del siglo XVI, Felipe El Hermoso, cuya mayor virtud era seducir a varias mujeres al mismo tiempo, conquistarlas y traicionar a su esposa Juana sin ninguna clase de escrúpulos; saliendo un día con otra amante y al siguiente con otra y tras pasado con otra, y así sucesivamente.

El álbum familiar del peronismo muestra que, después de haber servido a Antonio Cafiero, cuando entre 1987 y 1991 gobernó la provincia de Buenos Aires, el Felipe de las Pampas hizo gala de un gran sentido de la oportunidad y no puso reparos para rendirse a los pies del Rey Carlos de Anillaco. Le damos la derecha: él podría alegar que se convirtió en funcionario para ser útil a la patria. ¿Pero fue realmente así? No vamos a referirnos nosotros al rol que cumplió durante aquellos años al frente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Mejor dejemos que hable Clarín, más precisamente el Suplemento Rural, que el 22 de noviembre de 2003 explicaba por qué Solá se había hecho acreedor al premio Reconocimiento que el Grupo otorgaba entonces “a destacadas personalidades vinculadas al campo que realizaron importantes aportes a la agroindustria argentina”.

Copiamos de la noticia publicada en la citada fecha: “El actual gobernador de la provincia de Buenos Aires cumplió un papel relevante en el desarrollo del sector agropecuario en la Argentina. Fue ministro de Asuntos Agrarios de la provincia en 1987/89, y de allí saltó a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, donde se mantuvo hasta 1998, salvo durante un interregno en el que fue diputado nacional. Su recordada gestión tuvo un hito indiscutible: la autorización para que fuera liberada la soja transgénica”. Aquí cabrían varias reflexiones: en el laboratorio del poder mundial y sinárquico, los 90 fueron la etapa de “desarrollo” para convertir a la Argentina en una colonia sembrada de porotos que, encima, cuando ya perdieran toda voluntad de germinar, nos dejarían por varias décadas la tierra arrasada. Pero detengámonos en una sola cuestión. Si nuestro Felipillo fue reconocido por su rol de agente agrario, ¿pudo haber sorprendido, entonces, que en los primeros días de julio de 2008, cuando fue llamado a votar al Parlamento, optara por subirse a la calesita de los sojeros?

El reciente renunciante al bloque del Frente Para la Victoria brama ahora contra los supuestos “abusos” y el “disciplinamiento monetario” que el kirchnerismo descargaría contra varios buenos muchachos que todavía pretenden lucrar con el peronismo, tal los casos del cordobés De la Sota, el salteño Romero, el misionero (amigo de Macri) Puerta… No se recuerda, en cambio, que demostrara esa enjundia durante el infame período noventista en que se intentó enterrar para siempre la doctrina nacional. No se recuerda mención o siquiera interés alguno en saber por qué el Menemato no permitía el más mínimo disenso, en un ejercicio de persecución implacable filas adentro que catalogaba a cualquier resistente como retrógrado detenido en octubre de 1945. Por no hablar de la demonización de quienes denunciaban la traición y la liquidación del proyecto nacional peronista, como el caso de Saúl Ubaldini (a quien se acusaba de complotador por defender las conquistas laborales) y Hugo Moyano, a quien el “democrático” gobierno del Rey de Anillaco había intentado manchar, allá por 1991, colocando en el escritorio de su oficina una bolsita con cocaína.

Claro, Felipillo estaba en otra tarea: empezar a abrir las rutas de las otras drogas, la de la soja transgénica y el glifosato para los cultivos, que terminarían intoxicando al país para imponer el modelo de los barones del campo. Pero se “murió” el Rey y gritó ¡“Viva el otro Rey”! (esta vez el de Buenos Aires: Eduardo Primero y Unico). Y allí estuvo, y también sirvió un tiempo. Crítico de los “aparatos”, sin embargo no tuvo empacho en aprovecharse de uno de ellos para acompañar a Carlos Ruckauf en la gobernación bonaerense. Aunque poco después, cuando aquel lo abandonó con la casa en llamas, empezó a cargar contra Eduardo I y la Princesa Chiche, a quien les dijo de todo. Por ejemplo: “los bonaerenses son kelpers argentinos” (Clarín, 15 de octubre de 2002), porque el ya presidente Eduardo I le negaba fondos.

Poco después, en el verano de Punta del Este, y para La Nación (del 2 de febrero de 2003) afirmaría que “tanto el Presidente Duhalde como Carlos Menem representan la vieja política…”. Si avanzamos un poco más nos encontraremos con que ya en 2005, Felipe El Hermoso había navegado hacia las aguas de lo que algunos de su nuevo entorno denominan “Monarquía K.” Volvería a ser muy duro con el soberano de Lomas de Zamora que alguna vez lo dejó girar gratis en su calesita. Decía un artículo de Clarín, edición del 26 de agosto de 2005:

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá,
se sumó a las críticas del oficialismo contra el ex presidente
Eduardo Duhalde, de quien dijo que “agazapado en Mon-
tevideo con un cargo público” (ocupa la secretaría del Mer-
cosur en representación de Argentina) da mensajes por telé-
fono a sus legisladores, a los que, a su vez, acusó de “desesta-
bilizar” su gobierno en conjunto con los radicales desde el
Senado bonaerense.

Solá se defendió de su antigua alianza con el ex mandatario
diciendo que la situación se modificó desde el momento en
que decidió “que el gobernador gobierna sin tutelaje”, y
afirmó que pese a los condicionamientos que denunció por
parte del duhaldismo nunca pensó en renunciar.


En fin… Son pocos los que resisten un archivo. Durante estos meses, Felipillo no paró de arrastrarse hacia otros reinos que le seducen por el poder que puede encontrar tras sus puertas. En invierno entró, a escondidas, al palacio del Barón de Macri, que ya se sabe que es un hombre PRO: procaz, profano, promiscuo, proyanki… Y ahora, en plena primavera, cuando logró al fin liberarse de la asfixiante monarquía K, vuelve a los polvorientos caminos bonaerenses de los que un día huyó despavorido. Pero vuelve no sólo para asistir como lacayo al veterano y estropeado Eduardo I, sino además para unir su vocación de conquistador con otro aspirante a la corona sucesoria de la dinastía Duhalde, el audaz Francisco El Rojo Tatuado.

¿Llegará a tiempo, para el 2011, nuestro caballero andante? Porque siempre fue Solá, y encima ahora está descangayado… Además, con esa cara de amargo…


VEINTIÚN CAÑONAZOS


*Por Natalia Jaureguizahar

Sucedió un 20 de noviembre de 1945, a orillas del Paraná, nos hicimos dueños de los destinos de la Patria naciente, con la inquebrantable voluntad de un pueblo decidido a rechazar ante las potencias invasoras.

El General Lucio V. Mansilla, ocupó con dos mil valientes las trincheras y baterías emplazadas en el lugar, se tendieron de costa a costa tres gruesas cadenas cubiertas por banderas argentinas, sobre 24 lanchones, para impedir el paso de las embarcaciones anglo francesas.

El grito de mansilla surcó el aire: “…Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la Soberanía de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables aquí no lo serán!... ¡Vamos a probarlo! ¡Ya no hay paz con la Francia ni con la Inglaterra! ¡MUERAN LOS ENEMIGOS! Tremole en el Río Paraná y en sus costas el Pabellón Azul y Blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea…”

El rugir de los cañones y el grito de miles de gargantas argentinas desgarraron la mañana. Los cañones bramaban en defensa de la bandera agraviada, mientras los bravos patriotas luchaban a destajo entonando el himno nacional.

Noventa buques mercantes remontaban las aguas del Río Paraná custodiados por una poderosa flota de barcos de guerra ingleses y franceses, las mayores potencias militares del momento, con casi cien cañones a bordo. Poco más de 2.000 hombres, soldados regulares y gauchos, y 21 cañones de pequeño calibre bastaron para demostrar que no nos entregaremos jamás.

Las naves anglo-francesas consiguieron romper las cadenas, siguiendo su curso aguas arribas, dañados profundamente por el bravo combate, unos meses después, el 4 de junio de 1846, la patria, otra vez bajo el mando de Mansilla, se cobraría revancha en El Quebracho y San Lorenzo, en otra muestra de coraje.

Las pérdidas sufridas por los invasores y la bravura de nuestros hombres lograron finalmente que los gobiernos extranjeros ordenaran el retiro inmediato e incondicional de sus escuadras en el Plata desagraviando al pabellón argentino con 21 cañonazos.

Si nada de esto se recuerda, los muertos murieron en vano. Habremos perdido hoy, finalmente, aquella batalla.


*Secretaria de Prensa, Partido Justicialista, Venado Tuerto.

Agrupación Arturo Jauretche, Venado Tuerto