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16 de octubre de 2008

OTRA VEZ EL CAMPO!!!


Parece el cuento de la buena pipa...

Nuevamente aparecen en escena... Diciendo que estamos peor que hace tanto tiempo...
Estamos cansados... Al menos muchos lo estamos, quizá no todos...
Parece el cuento de la buena pipa, es una historia de nunca acabar...

Cuando la debacle del 2001 se instalaron en las estaciones de trenes mesas del Sindicato Bancario buscando el apoyo de los transeúntes. Era ciertamente indignaste, por lo menos para mí. Le dije entonces al sindicalista: “Cuando cerraron las fábricas, y rematan las casas de quienes no pueden pagar, ustedes se ponen del lado del obrero excluido, de la familia desalojada? POR QUÉ ENTONCES LES TENEMOS QUE APOYAR NOSOTROS, QUE FUIMOS DESPEDIDOS, QUE NOS QUEDAMOS SIN FABRICAS, QUE NOS QUEDAMOS SIN NUESTRAS CASAS?”.

Una cosa es segura, tanto “los del Gobierno” como “los del Campo” tienen buenas cuentas bancarias, buenas 4 x 4, pueden mandar sus hijos a buenas universidades, irse de buenas vacaciones, tienen muchas cosas buenas... Mientras yo, como tantos otros, seguimos viajando en trenes pordioseros, micros que se quedan a mitad de camino, sobrevivimos con ingresos paupérrimos, no podemos mandar a nuestros hijos ni a la esquina...

No “perdieron” solo “los del campo”, Argentina es un País que nos hace perder A TODOS, o a casi todos.
A mis 36 años me llamo mi Jefe y me dice “Luisito, lo lamento mucho pero te tenemos que despedir, los números de la Empresa no están dando, trate de reubicarte en otro sector, pero no se puede... lo lamento”. Y me despidieron. A los dos meses lo despidieron a él, a los dos años cerro la Empresa... Y vi con mis propios ojos como cerraban día tras día quioscos, fabriquitas, fabricas, Empresas. Fue angustiante... Fantasmagórico... Lo vimos todos, lo sufrimos varios, lo lloramos todos...

Hoy, 14 años después, ciertamente hay cierta reactivación, y al intentar ingresar en el sistema laboral, a mis 50 años,  me dice un Senador amigo, y el Gerente General de una Empresa amiga, “Luis, lo siento, tenes 50 años, la ART me complica la vida al querer emplearte”...

Cualquiera puede notar las amenazas de “los del Campo”, su penuria nos la harán pagar a todos, porque están diciendo que nos quedaremos sin vacas, sin toros, sin hierbas, sin leche, “sin campo”...
A eso le sumamos la caída de Wall Street, la agflación, el encerramiento comunista que Chavez delira imponer en la sufriente América Latina...

No es una cuestión de “cambiar de lineamiento político”, lo hemos probado, experimentado, sufrido, todo. Hemos tenido dictaduras militares, radicales, menemistas, aliancistas, hemos visto fracasar la utopía comunista en su propio terruño, estamos siendo testigos del ocaso capitalista en su propia salsa...
Es cuestión de personas correctas.
Necesitamos personas correctas.

El Gobierno no puede ser imparcial, los gobernantes no son establecidos para permanecer imparciales, tienen que ser parciales. Están puestos por Dios para estar a favor de los más débiles, a favor de los pobres, de los excluidos. Porque los poderosos, los ricos,  los terratenientes, ya tienen poder, se defienden a sí mismos.

Por eso, tenemos que generar “otro Día de la Lealtad”, comenzando a involucrarnos, discerniendo, descubriendo, encolumnandonos y apoyando a aquellos líderes, políticos, que están solos en la brecha, luchando por lo que queda de sus ideales.

Darnos cuenta que nuestros Intendentes y Gobernadores están solos. Que si al Poder Central se le ocurre no enviarle los dineros que le corresponden, ellos no pueden arreglar nuestras calles, nutrir nuestros Hospitales Públicos,  mejorar nuestras ciudades. Que dependen de la rectitud, benevolencia o capricho del Poder Central.

Darnos cuenta que –si correspondiere- tenemos que encolumnarnos, apoyar y defender al Poder Central de la Nación. Porque podemos pasar de la sartén al fuego.
Es una hora en la cual no se puede ser indiferente.
Ser indiferente, es ser suicida.

Hay momentos en la vida de una persona en la que hay que tomar, sí o sí, decisiones.
Cuando el Médico le dice al esposo, “esta en peligro la vida de tu esposa, o nace tu hijo, que esta en su vientre, y ella muere, o sigue viviendo ella, y muere tu hijo, el que esta en su vientre... ¿Qué dices? ¿Qué hacemos? Tu decides...”.

Ya basta por favor, basta del atropello de “los del campo”, no perdieron, ni pierden ellos solos, aquí “vivimos” perdiendo y desde hace décadas y décadas millones y millones de argentinos.

Muchos no hemos tenido, ni tendremos jamas una 4 x 4, ni un vil monopatín, ¿por qué hemos de apoyar a quienes renovaran sus unidades, adquirirán nuevas propiedades, se irán de vacaciones fantásticas, compraran para ellos y sus familias los últimos lujos del momento, mientras nosotros no podemos ni seguir comprando el asado familiar???

Luis Angel Vélez
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